#Florida: A las 4:30 AM fue liberado René

A la 4:30 de la madrugada de hoy fue liberado René González de la cárcel de Marianna, Florida, aunque deberá permanecer en Estados Unidos bajo el régimen de libertad supervisada por tres años.

A la salida del penal lo esperaban sus dos hijas, Irma e Ivette, su hermano, Roberto, y el padre, Cándido, además de su abogado, Philip Horowitz, informó la enviada especial de teleSUR, Aissa García.

“El día de hoy René González se ha convertido en el primero de los cinco antiterroristas cubanos presos en cárceles de Estados Unidos en ser liberado, en poner los pies fuera de la cárcel”, reportó la periodista desde el lugar.

El cubano fue liberado a las 04H30 locales (la misma hora en Cuba) de este viernes y se encuentra con su familia, según informó a teleSUR su abogado Phillip Horowitz.

El jurista dijo a la enviada especial que René González se encuentra en buen estado de salud luego de ser examinado tras su salida.

González pese a salir de prisión, no podrá regresar a Cuba debido a una orden judicial que lo obliga a estar tres años más en libertad supervisada.

El cubano está reunido con sus hijas Ivette e Irmita, su padre y su hermano Roberto. Sin embargo, no puede ver a su madre, Irma Sehweret, ni a su esposa, Olga Salanueva debido a que el Gobierno de Estados Unidos no les otorgó la visa para esperar en la salida.

Cuba: Presidió Raúl Castro acto por el Día de las víctimas del Terrorismo

FOTO: Roberto Suárez

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El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidió este jueves el acto patriótico cultural contra el terrorismo de Estado y de recordación de sus víctimas, celebrado en la Sala Universal del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En el sentido tributo a los 3 478 cubanos que han muerto en acciones terroristas y a los 2 099 que quedaron discapacitados producto de esos viles actos, la mayor de las FAR, doctora Haymel Espinosa Gómez, hija de una de las víctimas del crimen de Barbados, recordó que el 6 de octubre del año pasado, cuando se instituyó la fecha como el Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado, Raúl instó al presidente de los Estados Unidos a actuar sin dobles raseros contra quienes en su territorio han perpetrado y persisten en realizar acciones contra Cuba.

“Hoy seguimos esperando una respuesta”, dijo.

Señaló que han transcurrido 35 años del sabotaje al avión civil cubano, en el cual perecieron 57 cubanos, 11 guyaneses y cinco coreanos, y aún sigue impune el atroz asesinato. Uno de sus autores, Luis Posada Carriles, sicario confeso, se pasea por las calles de Miami amparado por el Gobierno estadounidense. El otro, Orlando Bosch, murió recientemente sin expiar sus culpas.

Paradójicamente -precisó- en 1998, las autoridades cubanas recibieron información operativa de nuestros Cinco héroes sobre nuevos planes terroristas que se fraguaban contra aeronaves. Nuestras autoridades no dudaron en alertar al Gobierno norteamericano, que dos meses y unos días después apresó a los luchadores antiterroristas.

“El mundo entero está en deuda con nuestros héroes, y en especial con los familiares de las víctimas del vil sabotaje contra el avión de Cubana. Los Cinco, con su valiente y humanista labor, impidieron que nuevas familias padecieran el calvario de nuestras vidas”, aseveró.

Mercedes López Acea, miembro del Buró Político y primera secretaria del Partido en la capital, reclamó en nombre del pueblo que se extradite a Posada Carriles a Venezuela para que sea juzgado. La dirigente ratificó la incondicional posición de Cuba de luchar contra el terrorismo, y no servir jamás de enclave para afectar a ninguna nación con acciones de esa índole.
Dirigentes del Partido, el Gobierno, la UJC y las organizaciones de masas participaron en el acto. También estuvieron presentes familiares de las víctimas del terrorismo de Estado contra Cuba, y de los Cinco.

Participaron además trabajadores del Instituto de la Aeronáutica Civil de Cuba y de los ministerios de la Industria Alimentaria, Relaciones Exteriores y del Interior, así como de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el INDER. La delegación que representará a nuestro país en los Juegos Panamericanos compartió este momento de reafirmación y de reclamo de justicia.

(Con información de Juventud Rebelde)

FOTO: Roberto Suárez

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Mi hijo nunca llegó a celebrar su cumpleaños…

La cienfueguera Aida Domínguez Veitía perdió a su hijo el seis de octubre de 1976. Esta señora de 83 años abre las puertas a los recuerdos, esos que por más de tres décadas la han mantenido reclamando justicia

Aida Domínguez Veitía perdió a su hijo en seis de octubre de 1976 y después de 35 años sigue reclamando justiciaAutor: Melissa Cordero

 

Litzie Álvarez Santana

CIENFUEGOS.—  Una foto del hijo recibe al visitante en la sala de su casa. Las flores que lo acompañan son la prueba de su presencia constante en la vida de esta madre cienfueguera, quien espera porque algún día los asesinos de su hijo dejen de pasear libres por calles norteamericanas.

En el corazón de Aida Domínguez Veitía la dolorosa e imborrable cicatriz se hace más profunda al recordar que ese fatídico miércoles seis de octubre de 1976 ella se ocupaba de los preparativos del cumpleaños de Eusebito. «Él me había dicho por teléfono que ese siete de octubre quería pasarlo con la familia».

Pero Eusebio Sánchez Domínguez, sobrecargo del avión DC-8 de la aerolínea Cubana de Aviación que fue saboteado por mentes y manos terroristas, no llegó nunca a casa. «Esos desgraciados me lo arrebataron en plena juventud, dejando huérfana a su pequeña de seis años y viuda a su señora; sin consuelo a mí y a su padre», afirma Aida.

Esta madre de 83 años a lo largo de tres décadas y media ha visto su dolor multiplicarse «al ver sueltos a los asesinos de mi Eusebio». Así lo sostiene con voz trémula esta cubana, una de las tantas que han visto encanecer sus sienes, sin el asomo de una gota de justicia.

«En 1976 vivíamos en calle Santa Clara, entre Cuartel y Tacón. Aquel día yo había salido temprano porque tenía un trabajo, encomendado por el Partido, en el reparto La Juanita. Allí fue donde primero oí los rumores sobre el atentado a un avión de Cubana.

«Enseguida me fui para la casa. Acababa de llegar cuando recibí una llamada de la señora de mi hijo, ella me explicó que las noticias de una bomba en un avión cubano eran ciertas, pero que no sabía si era en el que venía Eusebito. Quedó en llamarme cuando supiera algo», rememora Aida.

«A los diez minutos el teléfono volvió a sonar, mi esposo fue quien atendió porque yo no podía ni hablar de tanta incertidumbre. Pero no pude aguantarme, levanté la extensión telefónica que había en el cuarto y escuché cómo ella le confirmaba a Eusebio que nuestro hijo sí venía en el vuelo… “Mira a ver cómo se lo dices a Aida”, escuché que le aconsejaba a mi esposo.

«La casa llena de vecinos y las agitadas jornadas posteriores no se olvidan. Son muchos los años y las lágrimas. No es fácil vivir pensando que mi hijo, tan activo, con tantos deseos de vivir, pobrecito, murió quemado, al igual que todos, sin salvación ninguna, sin defensa… porque en un avión, encerrados, qué defensa podían tener… Y que ni siquiera pude enterrarlo…»

Los recuerdos desgarradores de esta cienfueguera se conectan con otros: «La hermana de Posada Carriles y su mamá se arreglaban el pelo en la peluquería donde yo trabajaba en aquellos momentos. Cuando ellas se enteraron del crimen jamás volvieron a poner un pie allí…»

La indignación le brilla en los ojos cuando habla de estos asesinos: «Ese Posada Carriles y Orlando Bosh son unos degenerados. También ese gobierno es hipócrita, porque decreta una lucha contra el terrorismo y permite que personas de esta calaña caminen libremente por su país, mientras mantiene a unos cinco hombres inocentes entre rejas. Muchachos que están presos por defendernos de terroristas como ellos».

Esta madre continúa exigiendo justicia para su hijo, ese que nunca llegó a casa para celebrar su cumpleaños. Eusebio Sánchez Domínguez, junto a todos aquellos que lo acompañaban en la aeronave CU-455, pasaron a la historia por su trágico final, grabado con lágrimas y sangre no solo en el corazón de Aida Domínguez Veitía, también en el de todos los cubanos.

( Tomado de Juventud Rebelde )

 

 

 

 

 

 

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