#EEUU: Padre, perdónalos, porque se hacen los que no saben lo que hacen

por Pedro González Munné *

Como cuando se drena una batería de auto me siento cada vez que voy a un programa de televisión a debatir estupideces y vale el parche el de ayer, sobre los viajes a Cuba desde los Estados Unidos: el voto más importante sobre la validez del cambio de las fuerzas políticas en la comunidad exiliada cubana es que más de 480,000 emigrados cubanos envían dinero y ayuda a sus familias o viajan a la isla -al menos quienes tienen el permiso de los burócratas cubanos.

La Administración Obama abrió las puertas a los viajes, autorizó 15 aeropuertos nuevos, pero como siempre, la pezuña sale: no se autorizan las suficientes licencias para los viajes de los norteamericanos y los viajes desde esos lugares, fuera del mercado cautivo que representan las familias cubanas, se convierten en incosteable para cualquiera de las 10 compañías con aterrizaje autorizado por el Gobierno cubano.

Después del entusiasmo inicial por el anuncio de viajes a la isla desde más de una docena de aeropuertos alrededor de los EEUU, las fechas de inicio de los vuelos se siguen posponiendo y algunas compañías de retiran del propósito, reconociendo, como me dijera un empresario bien plantado de esta industria: “el concepto de ingenuidad de considerar competencia la impunidad dentro de un mercado cautivo”.

La realidad es que quienes viajan son los emigrados recientes -al menos los llegados en los últimos 20 años-, consecuencia del terrible Período Especial de la economía cubana en la década de los 90, luego del derrumbe de los subsidios del campo socialista. Son una típica emigración económica totalmente diferente a los profesionales del alarde que desde los años 60 viven de la jugosa industria de los subsidios imperiales para la “libertad de Cuba”.

Sin embargo, ese grupo de “mantenidos” cierra el círculo vicioso de la política extremista de derecha y el control de la prensa en el sur de la Florida, en un proceso mafioso que impide cualquier opinión diferente y chantajea a comerciantes y organizaciones, en sus intentos de desafío a su imperio, el cual se fortalece con políticos situados en todos los niveles, desde las ciudades hasta el Congreso y el Senado federales.

El reconocimiento de lo más reaccionario y fascista dentro de la política norteamericana a este poder político innegable fue que la semana pasada el candidato presidencial republicano Mitt Romney, alegremente se presento en Miami junto a los tres chiflados de ese grupo en el Congreso federal -uno que no está por problemas de corrupción aún bajo investigación: Lincoln-, Mario e Ileana Ros-Lehtinen.

Sin embargo, la realidad no ha llegado a la política aún con la fuerza necesaria. Esa nueva generación de cubanos nacidos, educados o recién llegados al Miami donde residen más 850,000 emigrados de primera generación que votan con sus viajes y la relación con sus seres queridos en la isla, todavía no son una fuerza en la vida política local por diferentes causas.

En primer lugar la bien engrasada maquinaria política republicana que controla el voto de los ancianos recalcitrantes, la falta de participación ciudadana de los más jóvenes y el rechazo evidente de La Habana al reconocimiento de la emigración cubana.

Durante años a quienes viven del negocio de la crisis, tanto en Cuba como en los EEUU les ha venido como anillo al dedo mantener la imagen de un exilio recalcitrante y retrógrado en Miami para sus intereses de grupo -sin negar el daño y las agresiones constantes que han partido de aquí hacia la isla. Pero eso no justifica la prohibición de entrada de más de 200,000 cubanos y las madejas de papeleos burocráticos, costosos permisos y pasaportes para limitar los viajes.

No se trata de una política, sino de un sentido de supervivencia para quienes continúan apagando a patadas el arbusto mientras es claro como se esparce la llama de la realidad: la comunidad cubana en el exterior cambió y son ellos los que tienen la llave para el cambio en la política norteamericana hacia Cuba, lo cual no le conviene a muchos, aferrados a sus sillas de poder, aquí y allá.

En definitiva, la realidad se impondrá y como siempre las voces jóvenes, aunque diferentes en sus propios tonos, son la música del presente: es hora de moverse, o te quedas fuera.

Acerca de Cubanito en Cuba
Cubano residente en La Habana Cuba. La verdad por delante de todo.

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