Desacuerdo sobre Cuba impide declaración final conjunta de líderes de América

Logo del Foro Económico Mundial en Latinoamerica en Cartagena, Colombia, en abril de 2010 (AFP, rodrigo arangua)

CARTAGENA, Colombia — La falta de acuerdos sobre la participación de Cuba impidió consensuar una declaración final de los líderes de la Cumbre de las Américas, que concluye el domingo con un pronunciamiento firmado sólo por el anfitrión, Colombia, dijo a la AFP la Cancillería brasileña.

“Es lo que sucedió en 2009 en Trinidad y Tobago (donde tuvo lugar la cumbre precedente). Habrá una declaración firmada sólo por el presidente de Colombia, que no será firmada por los demás presidentes”, dijo un diplomático brasileño que pidió el anonimato.

La presidencia argentina sostuvo asimismo en un comunicado que “no hubo declaración final ante el veto de Estados Unidos a un artículo sobre Cuba”.

El asesor presidencial para Asuntos Internacionales de Brasil, Marco Aurelio García, dijo el domingo que los presidentes no firmaron la declaración final a raíz de la decisión de Estados Unidos y Canadá de vetar la propuesta de invitar a Cuba a las próximas cumbres, pero también por no apoyar el reclamo argentino de soberanía sobre las islas Malvinas

“No hubo posibilidad de una declaración conjunta. Estados Unidos y Canadá no están de acuerdo con Cuba y Malvinas”, dijo García a la radio colombiana RCN, según el sitio web de la radio.

La presidenta argentina, Cristina Kirchner, partió de Cartagena hacia Buenos Aires esta mañana, antes del fin de la cumbre.

“Durante el plenario de ayer, la mandataria había pronunciado un discurso en el que agradeció el respaldo y la solidaridad de más de 30 países a la causa Malvinas”, indicó la presidencia argentina en un comunicado difundido en su sitio web, dejando entrever que no hubo consenso sobre el tema.

Según la presidencia argentina, tampoco se alcanzaron consensos en el debate sobre alternativas a la lucha antidrogas en la región.

“En el otro tema central, como es el del debate sobre las drogas y su despenalización, tampoco se alcanzaron consensos entre los países, lo que supuso otro escollo más para la firma de una declaración final de la VI Cumbre de las Américas”, sostuvo la presidencia en su sitio web.

Fidel Castro: Realidades edulcoradas que se alejan

Me asombró hoy escuchar el discurso de José Miguel Insulza en Cartagena. Pensaba que quien hablaba en nombre de la OEA, se ocuparía al menos de reclamar el respeto a la soberanía de los países de este hemisferio que a lo largo de siglos fueron colonizados y cruelmente explotados por las potencias coloniales.

¿Por qué no dijo una sola palabra sobre las Islas Malvinas, ni exigió el respeto de los derechos soberanos de la hermana nación Argentina?

La Cumbre de Cartagena tiene escenas que no serán fáciles de olvidar. Es cierto que la misma implicó un enorme esfuerzo. A pesar de las horas transcurridas no tenemos idea de lo ocurrido en el almuerzo con que Santos intentó reponer el colosal desgaste de energía que los participantes invirtieron en esa cita.

Para quien resulte entretenido, pocas veces en su vida tendrá oportunidad de ver los rostros de más de 30 líderes políticos enfrentados a las cámaras de televisión, desde que se bajaban del carro hasta que, en un heroico esfuerzo final tras vencer el largo y alfombrado pasillo, ascendían los diez o doce escaloncitos a la altura del escenario donde sonriente y feliz los esperaba el anfitrión. En eso no valía juventud, edad, pies planos, rótulas operadas o dificultades en una o las dos piernas. Estaban obligados a seguir hasta la cúspide. Ricos o pobres debían cumplir el ceremonial.

Curiosamente Obama fue el único que aprovechó ese trayecto para hacer un entrenamiento deportivo. Como iba solo le resultó más fácil: adoptó una pose deportiva y subió los escalones trotando.

Las mujeres, como acompañantes o Jefes de Estado, son las que mejor lo hicieron. Una vez más demostraron que las cosas en el mundo marcharían mejor si ellas se ocuparan de los asuntos políticos. Tal vez habría menos guerra, aunque nadie puede estar seguro de eso.

Cualquiera diría que, por obvias razones políticas, la figura que peor impresión me causaría sería Obama. Sin embargo no fue así. Lo observé pensativo y a veces bastante ausente. Era como si durmiera con los ojos abiertos. No se conoce cuánto descansó antes de llegar a Cartagena, con qué generales habló, qué problemas ocupaban su mente. Si estaría pensando en Siria, Afganistán, Irak, Corea del Norte o Irán. Con seguridad, desde luego, en las elecciones, las jugadas del Tea Party y los planes tenebrosos de Mitt Romney. A última hora, poco antes de la Cumbre, decidió que las contribuciones de los más ricos deben alcanzar por lo menos el 30% de sus ingresos, como ocurría antes de Bush hijo. Desde luego que eso le permite presentarse frente a la derecha republicana con una imagen más diáfana de su sentido de justicia.

Pero el problema es otro: la enorme deuda acumulada por el gobierno Federal que rebasa los 15 millones de millones de dólares, lo cual demanda recursos que suman no menos de 5 millones de millones de dólares. El impuesto a los más ricos aportará alrededor de 50 000 millones de dólares en diez años, mientras la necesidad de dinero se eleva a 5 millones de millones. Recibiría por tanto un dólar por cada 100 de los que necesita. El cálculo está al alcance de un alumno con 8 grados de escolaridad.

Recordemos bien lo que reclamó Dilma Rousseff: “relaciones ‘de igual a igual’ con Brasil y el resto de América Latina”.
“La zona euro ha reaccionado a la crisis económica a través de una expansión monetaria, provocando un ‘tsunami’ que aprecia la moneda brasileña y afecta la competitividad de la industria nacional”, declaró.

A Dilma Rousseff, una mujer capaz e inteligente, no se le escapan esas realidades y sabe plantearlas con autoridad y dignidad.

Obama, acostumbrado a decir la última palabra, sabe que la economía de Brasil surge con impresionante fuerza, que asociada a las economías como las de Venezuela, Argentina, China, Rusia, Sudáfrica y otras de América Latina y el mundo, trazarían el futuro del desarrollo mundial.

El problema de los problemas es la tarea de preservar la paz de los riesgos crecientes de una guerra que con el poder destructivo de las armas modernas ponen la humanidad al borde del abismo.

Veo que las reuniones en Cartagena se prolongan y las realidades edulcoradas se alejan. De las guayaberas obsequiadas a Obama no se habló. Alguien tendrá que encargarse de indemnizar al diseñador de Cartagena, Edgar Gómez.

Fidel Castro Ruz
Abril 14 de 2012
9 y 58 p.m.

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