Cuba: La Guerra de la CIA contra la Juventud Cubana III

Cuba: La guerra de la CIA contra la juventud cubana II

 Por: Raúl Antonio Capote de los Estados Unidos dedica incalculables recursos a la guerra cultural. Sus especialistas, altamente calificados, provienen de las mejores universidades del país y son cuidadosamente seleccionados. El equipo que trabaja en la guerra contra Cuba cuenta además con una basta experiencia, muchos de ellos son veteranos de la Guerra Fría, la mayoría  participaron en operaciones contra los países ex socialistas de Europa del Este.

Cuba  enfrenta hoy a ese temible arsenal de recursos humanos y materiales, inmersa en una difícil lucha por renovar el modelo económico, en medio de una profunda crisis del capitalismo a escala global que afecta  a la ´economía cubana, agredida su población por una cruel guerra económica, que no respeta límites ni fronteras, guerra llevada a cabo por la potencia capitalista más poderosa de la tierra.

Los efectos de esa guerra sin cuartel contra la economía  causa escases y penurias, que no son mayores gracias a la voluntad política del gobierno cubano y a la efectividad de un modelo económico social basado en la planificación y no en las leyes ciegas e injustas del mercado,  en la distribución justa de las riquezas, en la igualdad, modelo que no deja desamparado a nadie y que garantiza niveles de atención de salud y educación comparables a los países más desarrollados del mundo.

Los efectos del bloqueo sobre el pueblo cubanos son presentados sin recato de ninguna clase, como errores del socialismo, como prueba del fracaso de la Revolución, nuestros enemigos no tienen escrúpulos de ninguna clase cuando mienten y manipulan la información.

La formidable maquinaria de propaganda de la CIA, que cuenta con centenares de  revistas, periódicos y canales de TV, que se presentan como completamente privadas y libres, más el dominio del ciber espacio controlado por las compañías a su servicio, más la acción de cientos de mercenarios de la información y sus lacayos dentro de la isla, es utilizada en la guerra contra Cuba, en especial, los mensajes manipulados, la información tergiversada debidamente presentada a partir de un cuidadoso estudio de márquetin, construida de modo que resulte atractiva y fácilmente asimilable es dirigida contra la juventud cubana.

La CIA trabaja fundamentalmente hacia los jóvenes, intentando penetrar los centros culturales, religiosos, estudiantiles o sociales y los grupos informales, su propaganda está dirigida, amparados en una imagen progresista, rebelde y externamente atractiva, al sobredimensionamiento de los “fracasos” económicos del socialismo, a divulgar la “poca actualidad” del pensamiento marxista, a desinformar, denigrar las ideas revolucionarias, mentir, popularizar “las ventajas” de las sociedades de consumo.

Organizan conferencias internacionales, brindan becas, premios y proyectan su influencia a través del cine, la TV, la prensa y la literatura. En películas, series televisivas, magazines, libros, se idealizan los mercenarios, se llama terroristas a los revolucionarios, se propagan criterios “novedosos” sobre la libertad sexual, los derechos humanos, el conflicto existencial, se distorsionan los conceptos de patria y nacionalidad.

Dentro del país intentan crear proyectos supuestamente alternativos, que son financiados y monitoreados a través de la Sección de  Intereses de los Estados Unidos o directamente desde organizaciones que sirven de fachada a la CIA como la USAID, el Instituto Republicano Internacional (IRI), la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD) y otras.

El fracaso reiterativo de sus planes les ha llevado a perfeccionar su estrategia de guerra cultural, a desarrollar nuevas acciones, dirigidas a confundir, a engañar a los incautos.Nuevos personeros simulan pertenecer a una izquierda que odian en lo más intimo de sus almas, han cambiado el lenguaje, ahora dicen ser revolucionarios, dicen trabajar por el bien de Cuba, dicen estar interesados en el futuro del país.

Dentro de esta estrategia se encontraba Génesis un proyecto dirigido especialmente a los nietos de la Revolución, sobre este proyecto y su progresión actual hablaremos en próximos artículos.

(Tomado de: El Adversario Cubano)

Cuba: La guerra de la CIA contra la juventud cubana I

Por: Raúl Antonio Capote que trabajó con el autor en la elaboración del proyecto Génesis, plan cuidadosamente elaborado para realizar una profunda labor de subversión político-ideológica en las Universidades cubanas, decía con frecuencia La guerra contra la dirección histórica de la Revolución la perdimos hace tiempo, por eso debemos concentrar todos los esfuerzos en la acción contra los nietos de la Revolución, si logramos cambiar su manera de pensar, si influimos a nuestro favor en sus gustos, preferencias, en sus ideas sobre el futuro de Cuba, habremos, por fin, comenzado a ganar esta guerra.

Todos saben que la CIA se fundó en 1947. Además de las funciones que cumplen los servicios especiales en todas partes del mundo, la CIA dedicó una cuantiosa cantidad de recursos humanos y materiales en un tipo de guerra, que llenaría los escenarios principales del enfrentamiento entre el socialismo y el capitalismo, entre las ideas progresistas y las más retrogradas

Frances Stonor Saunders,  autora del libro La CIA y la Guerra Fría Cultural, durante la presentación de su libro en la XII Feria Internacional del Libro en La Habana les preguntó a la audiencia.

¿Conocen ustedes cual es el Ministerio de Cultura de los EEUU?

Y respondió ante el silencio de los presentes ¡Ah! Perdón, no existe salvo la CIA, que asumió secretamente este papel.

La CIA asumió esa tarea furtivamente en su afán de derrotar al comunismo en todos los rincones del mundo. El paradigma central de esta guerra fue y sigue siendo una guerra por la mente de los hombres. La Agencia para lograrlo opera bajo el principio de la mentira necesaria y esconde su participación tras diferentes fachadas.

Cuentan con centenares de revistas intelectuales serias que se presentan como completamente privadas y libres, canales de TV, grupos musicales, compañías cinematográficas, proyectos culturales diversos que no habrían sobrevivido sin el apoyo financiero de la Agencia que además no tiene límite en cuanto al dinero que puede gastar.

Durante los momentos culminantes de la guerra fría, el gobierno de los EEUU invirtió enormes recursos en un programa secreto de propaganda cultural en Europa Occidental. Un rasgo fundamental de este programa era que no se supiese de su existencia. Fue llevado a cabo con gran secreto por la organización de espionaje de los Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia 1

El Congreso de la Libertad Cultural, organizado por el agente de la CIA, Michael Josselson, entre 1950 y 1967, fue el acto central de esta campaña, sus logros fueron vastos, abrieron oficinas en 35 países, contrataron a centenares de personas, organizaron conferencias, exposiciones de arte, publicaron artículos de opinión en decenas de revistas y hasta llegaron a tener su propio servicio noticioso.

El Congreso repartió cuantiosos premios en metálico, concedió becas, financió las carreras  de muchos artistas e intelectuales, compró muchas conciencias. Elevó artistas mediocres al nivel de grandes artistas, hizo desaparecer en el ostracismo a todo el que se le oponía o no se dejaba comprar, utilizó a intelectuales que, consiente o inconscientemente, se prestaron para la manipulación de ideas. Algunos intelectuales sabían de donde venía el dinero y lo aceptaban y seguían diciendo lo que de todos modos habrían dicho. Otros se encontraban en una posición de autocensura, porque no querían poner en peligro el financiamiento que recibían. La CIA no tenía límites en cuanto al dinero que le era posible gastar 2

Construyeron un poderoso consorcio para luchar contra el comunismo, esa fue el arma secreta de la CIA, empleada con éxito, tanto dentro de los propios EEUU, en el enfrentamiento a los movimientos por derechos civiles y progresistas, como contra el campo socialista y los movimientos revolucionarios en cualquier parte del mundo. La CIA definió la guerra fría como Batalla por la conquista de las mentes humanas.

En su enfrentamiento al socialismo acumularon un  inmenso arsenal de armas culturales.

La Revolución Socialista de Octubre en Rusia, representó en el siglo pasado, la  victoria  del humanismo en su expresión más alta,  la cultura socialista. Sin haber terminado el siglo XX la derrota del Socialismo Real significó una victoria de la cultura capitalista. Fue en el campo de las ideas en el que vencieron, cuando el socialismo este europeo, desprovisto de su esencia creadora y humanista, fue incapaz de desarrollar una auténtica y creadora cultura que contraponer a la cultura que genera el poder global capitalista.

Para los intereses restauradores del capitalismo en la isla, es ideal el enfoque apocalíptico que extrapola la experiencia fallida del socialismo en Europa del Este, sus defectos y errores, a la experiencia socialista cubana, exponiendo la idea de que estamos en presencia de males incurables, congénitos del sistema. Nada más lejos de la verdad.

La Revolución triunfante en 1959 fue el hecho cultural más  importante en la Historia de Cuba, significó el colofón de cientos de años de lucha, la derrota de la contrarrevolución heredera del autonomismo, el anexionismo y el capitalismo dependiente.

Estamos en medio de una guerra de reconquista regida por adversarios que no se detienen ante nada, que usan la mentira desenfadadamente, la calumnia, el engaño.

Todo ese enorme arsenal, toda la experiencia acumulada por la Agencia en su enfrentamiento a las ideas revolucionarias, al socialismo, hoy se concentran en derrotar al socialismo cubano, a la Revolución. Sus mejores agentes, sus técnicos, sus profesionales más destacados, más un presupuesto ilimitado, son utilizados con este fin. La juventud cubana es hoy su blanco esencial.

Continuará…

(Tomado del blog: El Adversario Cubano)

Costa Rica: Cubanos sorprendidos cultivando marihuana

Por: Norelys Morales Aguilera

Ya se sabe que los que cubanos que salen de la Isla porque no les permiten actividades ilegales los medios los tratan como “refugiados” o “perseguidos del régimen”, pero dígase que diez han tenido mala suerte al cultivar marihuana y ser sorprendidos en Costa Rica.

Informa la AFP desde San José que la policía costarricense arrestó a diez cubanos, un español y dos ciudadanos de ese país, a quienes vincula con cultivos de marihuana hidropónica en dos provincias, dijo el ministerio de Seguridad Pública esta semana.

Entre los detenidos había tres mujeres, dos de ellas cubanas, según informó a la AFP el portavoz de ese ministerio, Jesús Ureña. Lo que no dijo fue los nombres. Cuando los digan podremos saber si Elizardo Sánchez los tiene incluidos entre sus listas falsas de detenidos que suministra a los medios como “disidentes”. Que mienta una vez más daría lo mismo.

Las autoridades antidrogas ingresaron a 14 viviendas en las provincias de Alajuela y Heredia, vecinas a San José, en donde los sospechosos mantenían las condiciones requeridas de agua y luz para producir lo que las autoridades denominaron “marihuana hidropónica”, según las informaciones.

Los detenidos fueron enviados a celdas del Poder Judicial, y la Fiscalía presentará contra ellos denuncias por cultivo ilegal de estupefacientes.

Mala suerte para estos cubanos que aprendieron las técnicas hidropónicas en los huertos de sus ciudades y les pareció muy atinado para la marihuana, lo que no creyeron las autoridades ticas.

http://islamiacu.blogspot.com/

Cuba: Dos ríos (+ FOTOS)

Lugar donde cae en combate un 19 de mayo de 1895, el maestro, poeta y revolucionario cubano José Julián Martí Pérez, héroe nacional de Cuba.

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Cuba: La contrarrevolución cubana nunca ha existido

Esteban Morales

En realidad lo que hoy llamamos contrarrevolución cubana, murió al nacer. Estados Unidos, como siempre ha hecho, frustró también toda posibilidad de que la contrarrevolución, que a partir de 1959 se organizaba, pudiese lograr ningún grado de legitimidad.[1]

La contrarrevolución también puede ser legítima, en la medida en que se proyecta y sea teorizada sobre el fundamento real de la existencia de clases desplazadas del poder, que luchan por reinstalarse nuevamente en este.

Es que los procesos revolucionarios, también legítimos, mucho más porque se sustentan en el avance, pueden retroceder, ser derrotados, revertidos y hasta suicidarse (como lamentablemente ocurrió con la Revolución Granadina). La revolución puede ser reversible, indicando así que no existían en realidad condiciones para su triunfo definitivo.

Pero la llamada contrarrevolución cubana actual, no es legítima, ni lo será nunca. Primero, porque los que trataron de organizarla, no tenían fundamentos históricos, sino solo intereses personales. Y por razones meramente personales se puede asesinar, armar revueltas, corromper procesos, pero nunca crear verdaderas organizaciones, plataformas de lucha, ni articular movimientos políticos contestatarios del poder de la revolución y articular una plataforma política coherente, una estrategia, un discurso, a menos de que la propia revolución se deslegitime.

Pero los problemas de la ilegitimidad de la llamada contrarrevolución cubana actual comenzaron mucho antes de 1959. Veamos lo que pretendemos decir.

La revolución cubana derrotó en 1959 una dictadura sangrienta, la de Fulgencio Batista, que representó el último eslabón del poder de una contrarrevolución, que había triunfado entre 1898 y 1902, liderada por Estados Unidos y secundada por las fuerzas anexionistas y plattistas que incluso, habían formado parte, algunas de ellas, del propio movimiento independentista contra España.

La revolución para entonces, era la martiana, que buscaba una república “con todos y para el bien de todos” , la cual fue momentáneamente derrotada por una clase que comenzó paulatinamente a penetrar los poderes civil y militar de la lucha independentista, envió sus representantes a combatir contra España, para no quedar al margen y finalmente se alió con Estados Unidos, para sacar adelante su proyecto de república, que no era la martiana, sino la aliada de Estados Unidos, la del protectorado primero y la neocolonia después.

No quiere decir, que algunos miembros de esta misma burguesía no estuviesen en desacuerdo con lo que ocurría en la república surgida a partir de 1902, pero no fueron capaces de evitarlo, ni tampoco hicieron gran oposición, sino que se aprovecharon de ella. Solo las masas populares organizadas y líderes esclarecidos, patriotas verdaderos, mantuvieron vivas las llamas de la lucha por la verdadera independencia.

Existían sin lugar a dudas dos proyectos en pugna; el martiano, que combatía por la independencia contra España, pero observaba con preocupación las apetencias de Estados Unidos sobre la Isla, por lo que pretendía cumplir con el doble propósito de una Cuba libre de España, pero al mismo tiempo independiente de Estados Unidos.

El otro proyecto, era el de aquellos que hasta luchaban contra España por lograr la independencia de esta, pero no confiaban en que Cuba pudiese darse a sí misma una república independiente, sin la tutela de Estados Unidos. En parte también, porque muchos de ellos, les temían al peso que las masas populares y desposeídas tenían dentro de las fuerzas que combatían contra España, en la etapa final de la contienda independentista del periodo 1895-1898.

La parte más poderosa de la burguesía cubana, como clase, en realidad, nunca fue independentista y mucho menos revolucionaria, era demasiado dependiente de España o de Estados Unidos en último caso. Por lo cual este ultimo volvió a tomar el mando de la acción contrarrevolucionaria, a partir del triunfo revolucionario de 1959, incluso antes, para ayudar a los desplazados por la revolución a reinstalarse en el poder. Tratando por todos los medios de hacer aparecer la actividad contrarrevolucionaria interna como una contienda civil. Deslegitimando así a las fuerzas de la revolución. Cuestión esta que coincidía con los intentos de Estados Unidos de recuperar a Cuba y con los intereses de la burguesía desplazada, la cual siempre se había conformado con hacerle la segunda al poder norteamericano en la Isla.[2]

Por eso, los que ahora denominamos “contrarrevolucionarios cubanos”, no son ni siquiera eso. Sino simples mercenarios al servicio de una potencia extranjera; armados, entrenados, educados y financiados por Estados Unidos, para tratar de derrocar al poder revolucionario en Cuba y así recuperar sus bienes y privilegios, que es lo único que les interesa. Por lo que el patriotismo de estos últimos, cabe en el bolsillo más pequeño de cualquier prenda de vestir.

Por eso no tienen plataforma política propia, ni discurso que convenza a nadie, ni moral, prestigio, ni verdaderos líderes. Son solo un grupo de corsarios al servicio de Estados Unidos, que lo mismo van por dinero a Centroamérica, que al África o que contratan mercenarios desempleados para que vengan a poner bombas en los hoteles turísticos de Cuba. Fuera de la plataforma que les ofrece la política norteamericana contra Cuba, pero sobre todo, al margen del dinero que reciben, no son nadie, no existen más allá de su nostalgia por retornar a la Cuba de los años cincuenta.

En resumen, estos que ahora llamamos contrarrevolucionarios, son herederos de la contrarrevolución que triunfó en Cuba a partir de 1898, liderada por Estados Unidos y secundada por los sectores anexionistas de la burguesía criolla, los reformistas, aliados de la burguesía imperialista norteamericana y de los sectores políticos que, en los Estados Unidos, deseaban para Cuba un protectorado, o una neocolonia y no una república independiente.

Sin embargo, aunque el proyecto martiano no triunfó entonces, el mismo hizo contribuciones, que fueron determinantes para la continuidad de la lucha por la verdadera independencia. Por cuanto José Martí lideró una tercera guerra, organizada y apoyada masivamente, de tal modo que esta resulto fundacional para la identidad nacional cubana; la cultura política independentista y para sembrar las semillas del antiimperialismo, evitando así la anexión de la Isla a Estados Unidos.[3]

Por ello, la dialéctica revolución-contrarrevolución no es nada nuevo en la historia de Cuba. La contrarrevolución ya triunfó en Cuba por varios años; y siempre bajo el mismo liderazgo (Estados Unidos) secundada por las mismas fuerzas políticas: los plattistas, reformistas y anexionistas de siempre.

Los cubanos de la Isla no necesitan entonces saber que ocurriría en Cuba si triunfara una contrarrevolución, lo saben. Pues lo vivieron.

Por lo cual, toda la reacción del pueblo cubano ante los intentos de Estados Unidos ahora por retomar el control de la Isla, se despliega sobre un solo telón de fondo, de que todos los cubanos de la Isla conocen como Estados Unidos administraría una contrarrevolución triunfante en Cuba.

De esta historia sintéticamente contada, provienen las razones de la condescendencia del ejecutivo norteamericano con la mafia criminal, que ha liderado la contrarrevolución contra Cuba.

No estaba el gobierno norteamericano negociando con un enemigo, el caso de Elián González, sino con su histórico aliado estratégico, que se les había ido de las manos.

Es que resulta necesario conocer bien que, la mafia anticubana de Miami, no es una simple pieza táctico-funcional de la política norteamericana hacia Cuba. Es mucho más que eso. Es parte de una estrategia integral de un proyecto político contra Cuba a bien largo plazo.

Aun y cuando esta mafia, tuviese que ver limitado su perfil de participación en una primera etapa por reconquistar a Cuba, de todos modos no podría prescindirse de ella en la siguiente etapa.

Los cubanos-americanos, constituyen para la política norteamericana algo así como la “Cuba alternativa”,[4] al decir de Luís Ortega, “La patria portátil”, que no tiene sino como objetivo, después de derrocar el poder revolucionario en Cuba, asegurarse de que esta no se les vuelva a escapar de las garras.

De lo contrario, ¿cómo imaginar que diez administraciones norteamericanas, por más de cincuenta años, hayan invertido tanto dinero y recursos para tratar de desestabilizar a Cuba y “clonarla” del otro lado del Estrecho de La Florida?

Esa ha sido una estrategia de tan largo plazo, como la de la “fruta madura ” de J. Quincy Adams. Se trata de la variante por medio de la cual Cuba llegaría a ser finalmente norteamericana.

Aunque es nuestra opinión, que el verdadero papel que la política norteamericana le tiene asignado a los cubano-americanos en su estrategia anticubana, es el de segundones, simples administradores. Por lo que no pueden hacerse ilusiones al respecto. Lo demás son simples circunstancias coyunturales. Por eso las administraciones no quieren ni pueden prescindir de ellos.

De aquí, en su momento, el interés desmedido de la administración Clinton por convencer a los secuestradores de Elián González, de que entregasen al niño, sin tener que verse el gobierno obligado a utilizar la fuerza. Se trataba de hacer todo lo posible por darles a entender a la mafia cubanoamericana, que, con su tozudez, estaban afectando algo más estratégico en las relaciones entre los grupos contrarrevolucionarios y la administración norteamericana.

Por eso demoro tanto en aparecer la voluntad por parte de la administración de solucionar el problema del niño afectando a su aliado. Dándole un golpe que lo anulase como posible pieza de su política hacia Cuba.

La administración ejecutó finalmente la decisión sobre el niño, por lo que ello representaba, en medio de una opinión pública interna casi totalmente adversa a continuar esperando y de una opinión internacional muy crítica. También, porque la decisión preliminar del tribunal de Atlanta, con el niño en manos de la mafia miamense, auguraba dificultades y complicaciones mayores hacia el futuro inmediato.

Pero la dilatación del proceso, tanto por parte de la administración como de la mafia, llevaba implícito la esperanza de que Juan Miguel González cediese ante la realidad, de que si se quedaba en los Estados Unidos podría tener al niño y mucho más. Pensamos que todos eran partidarios de ese tipo de solución, que solo la firmeza revolucionaria del padre de Elián pudo conjurar.

Por lo que todo ello, no fue más que un ejemplo de que las administraciones estadounidenses han utilizado a la mafia contrarrevolucionaria contra Cuba y continuarán utilizándola. El grado en que lo continúen haciendo puede que llegue a ser algo no solo producto de su voluntad política, sino también de cómo se desarrolle hacia el futuro el debate de la política hacia Cuba. (Tomado de Moncada)

La Habana, Mayo 12 del 2012.


[1] Desde antes del triunfo revolucionario de 1959, ya el entonces presidente Eisenhower hacia todo lo posible por evitar la toma del poder político por parte de la fuerzas revolucionaras lideradas por Fidel. Como ello fue imposible, entonces la actividad de los planes contrarrevolucionarios fraguados, organizados y financiados desde Estados Unidos, se concentraron entonces en evitara toda costa que las fuerzas revolucionarias se consolidaran en el poder. Todo lo cual tuvo lugar siempre bajo el liderazgo de las administraciones norteamericanas hasta hoy. [2] Para ampliar ver: Esteban Morales. Cuba- Estados Unidos: Las esencias de una confrontación histórica. Revista Universidad de La Habana, No. 260. La Habana, Cuba, pp.150-167. [3] Creo que es importante esclarecer, que la anexión, tal y como era vista en esa época, no tiene ya vigencia. .Se trataba entonces de que Cuba llegara a ser una estrella más en la constelación de estrellas de la bandera norteamericana. Pero, ¿ podríamos imaginar hoy, que la extrema derecha que lidera la política hacia Cuba nos conceda, según ellos, el” honor” y el “privilegio” de ser un estado más de la Federación con todos sus derechos y deberes? Luego la anexión de que se habla, no iría más allá de devolver a Cuba al área de influencia de Estados Unidos nuevamente. [4] Ver: Luís Ortega, Cubanos en Miami, Editorial Ciencias Sociales, La habana, Cuba, 1988.

Hoy en Montreal, 5to Encuentro Nacional de Cubanos Residentes en Canadá

Montreal, 19 de mayo de 2012
Hoy hace un sol brillante en Montreal, se respira casi un ambiente festivo, ya los días del frío pasaron y todos se aventuran a usar camisas de mangas cortas, pantalones cortos y las siempre bienvenidas sandalias.
En este contexto, se reúnen en Montreal representantes de los cubanos residentes en Canadá, quienes agrupados en varias asociaciones en cada región del gigante del Norte, mantenemos un vínculo necesario con la patria para viva nuestra identidad y nuestras raíces, además de defender la soberanía y la dignidad alcanzadas mantener por Cuba.
Se celebra el Quinto Encuentro de Cubanos Residentes en Canadá, y le correspondió a los cubanos de Montreal organizar el evento.
Como invitados especiales asisten la Embajadora de Cuba en Canadá, Teresita Vicente Sotolongo, y los Cónsules Generales de nuestro país en Toronto, y de la ciudad sede del V Encuentro, Jorge Soberón y Alaín González respectivamente. Asisten además otros miembros del personal diplomático destacado aquí, quienes fueron también invitados a esta reunión.

Representates de la misión diplomática de Cuba en Canadá

El local es pequeño pero nos las hemos arreglado para hacer espacio de modo que todos los que hemos viajado desde diferentes puntos estemos cómodamente sentados. Después de los abrazos y besos de rigor para los que no veíamos desde el Cuarto Encuentro que sesionó en Ottawa el año pasado dio inicio el acto con las notas de nuestro himno nacional y las palabras de bienvenida del presidente de la Comunidad Cubana en Montreal, Yuri Pedraza, anfitrión del evento.

La Embajadora de Cuba Teresita Vicente habla a los participantes

La Embajadora en sus palabras de apertura felicita a los cubanos que se han reunido este día para celebrar el V Encuentro, y destaca el momento histórico que vive Cuba, que necesita del concurso de todos los cubanos y amigos. Felicita también a los amigos canadienses que tradicionalmente le han brindado su amistad y solidaridad a nuestra patria a lo largo de estos años.
Teresita Vicente además llamó la atención sobre la continua lucha que todos sostenemos en favor de nuestros Cinco Héroes, prisioneros del imperio yanqui, y por supuesto abogó por el levantamiento del bloqueo que EE.UU. impone a Cuba desde 1962.
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