Miami: Ileana Ros Lehtinen con un cuadro del Che en su oficina

Está señora tiene doble moral, por un lado dice odiar al Che y por el otro tiene un cuadro de él en su oficina. Estará loca, o se hace la despistada. Será el dinero la que la hace variar su personalidad.

Es una mujer baja y llena de odio, es una de las que apoya el bloqueo contra el pueblo cubano, persigue a toda persona o empresa que tenga contactos con Cuba. Boicotea todo posible acercamiento de los EEUU con Cuba. Ese es su negocio, para eso está en el congreso de ese país. Es toda una mafiosa.

Assange: “No tengo miedo de ir a la cárcel”

Imagen: AFP.

Por Santiago O’Donnell

–¿Cómo aguanta el encierro?

–Bastante bien. Quizás no está bien que me haya acostumbrado a vivir bajo arresto domiciliario y ahora bajo arresto diplomático en una embajada. No es algo demasiado bueno acostumbrarse, pero para bien o para mal me acostumbré. Sí extraño mucho a mi familia, ver el amanecer y ver cosas físicas. Pero esto es así para cualquier prisionero.

–¿Tiene miedo de volver a la cárcel?

–No, pero me preocupa que pueda estar en un lugar donde no pueda trabajar. No tengo miedo para nada de ir a la cárcel. Tenía… miedo es quizás una palabra demasiado fuerte, pero estaba preocupado antes de pasar cuatro días en una celda de aislamiento (durante su detención en Gran Bretaña a pedido de Suecia el año pasado) pero después de eso aprendí que puedo sobrevivir.

–¿Se juró no volver nunca más a prisión?

–No, para nada. Es más, durante mi tiempo en la celda de aislamiento me preguntaba: ¿Cometí un error? ¿Me equivoqué en esta suerte de partida de ajedrez, no anticipé la jugada del contrario? ¿Volvería a correr el riesgo? ¿Valió la pena? Y sí, totalmente, completamente. No es que no haya pagado un precio. Otros miembros de Wikileaks lo pagaron también y otros lo pagarán más adelante. Tenemos presuntas fuentes encarceladas, gente investigada, gente detenida, trabajos perdidos, bloqueos financieros y por supuesto mi propia situación. Pagamos un precio. Pero siempre se paga un precio cuando algo vale la pena. Por supuesto que es una injusticia, pero ganamos mucho. Por eso estaba completamente contento y confiado cuando estaba en la celda de aislamiento, porque al final era un precio pequeño que tuve que pagar por algo en lo que realmente creo y lo mismo con mi situación acá. Y, por supuesto, no puedo ponerme en el lugar de los demás ni hablar por ellos y decir que también están contentos de haber pagado un precio, pero el hecho de que han permanecido leales a Wikileaks demuestra que piensan parecido a mí.

–Usted fue a Suecia porque dijo que Suecia tiene un gran Poder Judicial y buenas leyes, pero cuando se le volvieron en contra se fue a Gran Bretaña y peleó para quedarse aquí. Y cuando piden su extradición le promete a un juez británico que respetará su prisión domiciliaria, pero cuando le fallan en contra se refugia en una embajada extranjera. ¿No es el zorro y las uvas?

–No creo que… me parece que el zorro y las uvas es ir demasiado lejos. Fue un proceso educativo para mí y otra gente. No es el caso de que haya pensado que Suecia tenía un gran sistema legal. Solo pensaba quedarme en Suecia una semana.

–Pero pensaba abrir una sede de Wikileaks en ese país y había elogiado su sistema legal.

–Cuando querés que alguien haga algo lo elogiás diciendo que ya lo está haciendo, aun antes de que lo haga. Le das a alguien una reputación para que se la gane. Entonces las declaraciones que hice en Suecia diciendo que la libertad de prensa ahí es importante y algo bueno, no fueron porque pensaba que Suecia estaba a la altura de lo que decía, sino más bien porque temía que no lo estuviera. Pero quería darle todas las oportunidades para que alcance ese nivel.

–En los ranking internacionales la Justicia de Suecia siempre ocupa los primeros lugares.

–Ya le contestaré eso. Yo fui a Suecia a tratar de activar un ingrediente legal necesario para proteger a nuestros servidores en ese país porque predije que serían atacados y sin esa protección legal adicional no sobrevivirían fácilmente a esos ataques. El sistema legal sueco se parece bastante al de Estados Unidos. Nadie se fijó en esos valores, incluyendo la primera enmienda de la Constitución, que garantiza la libertad de expresión hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se centralizó el poder en Washington a tal punto que el presidente dijo que la Constitución federal tenía precedencia sobre las constituciones de los estados. Durante la Guerra Fría la libertad de expresión se usaba para comparar con la Unión Soviética, no porque el complejo militar industrial creyera en ella, al contrario, sino porque era un matrimonio de conveniencia para atacar a los soviéticos. En ese tiempo los editores también alentaron el uso de la primera enmienda porque querían más libertad a nivel doméstico. Así que tenías esta alianza inusual entre halcones, los hijos del iluminismo liberal y los medios de comunicación. Suecia siguió el mismo proceso. Tras la caída de la Unión Soviética esa inusual alianza empezó a quebrarse. La neutralidad sueca desapareció. Pero dos generaciones de inercia cultural se habían acumulado y se decía que la libertad de expresión era un concepto estadounidense muy importante, un concepto sueco muy importante. Esa inercia cultural todavía existe en alguna gente y en unos pocos legisladores, pero a la mayoría de la gente en Suecia y Estados Unidos ya no le importa. Entonces en Suecia tenemos apoyo, por eso la libertad de expresión tiene apoyo entre cierta gente por inercia cultural, por eso el sitio The Pirate Bay fue fundado por suecos. Sin embargo es instructivo ver lo que sucedió con ellos. En 2006 Estados Unidos presionó a Suecia y The Pirate Bay tuvo que irse de Suecia, los cuatro fundadores fueron condenados a un año de cárcel y multas multimillonarias y tuvieron que irse del país. Uno de ellos, que es mi amigo, acaba de ser extraditado desde Camboya la semana pasada y está detenido incomunicado. Entonces, uno no debería confundirse: la falta de quejas en contra de un sistema no significa que el sistema sea libre. El sistema sueco no es tan controlante en cuanto a que la policía no golpea la puerta de la gente. Es controlante en cuanto al clientelismo que existe en Estocolmo. Entonces hay muchas cosas que no se pueden decir de ninguna manera en la prensa sueca. Tiene que ver con que el 60 por ciento de los medios suecos están controlados por el grupo Bonnier y la red de periodistas se fusionó con la red de políticos y empresarios. Así que cuando ves esas listas de libertad de expresión, depende de lo que estás midiendo. Algo puede ser controlado antes de llegar a una causa judicial. Así trabaja la censura en Occidente, se controla a través del clientelismo. Me gusta el chiste que dice que la libertad de prensa en Suecia es tan buena en el papel que nadie la usa. Si los suecos realmente usaran esa libertad el establishment cambiaría para frenarla. Pero nadie la usa, o se usa rara vez porque otras presiones hacen que los periodistas no sigan ese sendero. Lo que es muy interesante es que Suecia es un ejemplo fascinante de cooptación de un país por parte de los Estados Unidos. Siempre estuvo cooptada aún durante la presidencia radical de Olof Palme, asesinado en 1986. Suecia es vecino de Rusia y es natural que busque la alianza de Estados Unidos para protegerse. Lo que es inusual es que haya pretendido ser un país neutral.

–Pero ahora participa en la guerra de Afganistán…

–Sus fuerzas están bajo control estadounidense en Afganistán desde 2003. Suecia es el principal fabricante de armas per cápita del mundo, era el principal exportador de armas a los Estados Unidos durante la guerra de Irak, fue el quinto país en entrar en Libia. En los cables (diplomáticos filtrados por Wikileaks) se demuestra que Suecia exigió que sus aviones de guerra fueran usados en Afganistán como estrategia de marketing. En 2007 la embajada de Estados Unidos en Suecia mandó un cable que decía que Suecia tiró la neutralidad a la basura y colabora en armar a Arabia Saudita, lo cual generó un gran escándalo. Todo esto es bien conocido dentro del ambiente político europeo. Nunca vas a ver a los suecos y los británicos en un mismo comité porque ambos son grandes aliados europeos de Estados Unidos.

–¿Entonces usted piensa que Estados Unidos está presionando en el caso de sus presuntos crímenes sexuales en Suecia?

–No es como suceden las cosas, aunque el diario The Independent informó que desde diciembre de 2010 hay conversaciones informales entre Suecia y Estados Unidos en relación a mi extradición. Lo que pasa en mi caso es que simplemente un país ya sabe lo que sus amigos quieren, entonces hace lo que les gusta y recibe una palmadita en la espalda.

–Entonces lucha para quedarse en Gran Bretaña y cuando pierde la batalla legal se escapa.

–Nunca luché para quedarme en Gran Bretaña. Luché para irme de Gran Bretaña y no me lo permitieron por el caso de la extradición.

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