Pruebas nucleares: El barco que navegó brevemente hacia el cielo

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Entre 1946 y 1958, los Estados Unidos realizaron en el Océano Pacífico hasta 20 pruebas nucleares en una pequeña isla llamada Atolón Bikini, perteneciente a las Islas Marshall, estado independiente desde 1990. Los habitantes indígenas fueron previamente desalojados por el ejército estadounidense, y aunque algunos intentaron regresar a comienzos de la década de los 70, la radiactividad imperante en la zona obligó a su evacuación.

Antes de la primera explosión en 1946, la zona era usada por el ejército estadounidense como cementerio de buques, lo cual supongo que tuvo su influencia a la hora de elegir ese atolón como el lugar idóneo para la realización de pruebas nucleares destinadas, entre otras cosas, a comprobar los efectos de las armas nucleares sobre los buques de guerra.

Por tal motivo se realizaron dos detonaciones en una operación llamada Crossroads, la primera de las cuales se realizó a una altura de 160 metros sobre los buques. Hoy en día en cambio, casi todo el mundo recuerda la segunda – asociada a una bomba llamada Baker – ya que fue la primera prueba nuclear submarina realizada en la historia. Debido a las peculiaridades de una detonación nuclear bajo el agua, las fotografías realizadas durante la prueba Baker resultan fácilmente identificables, y ciertamente impactantes tanto por el devastador poder que revelan, como por la belleza casi onírica de la física que hay tras ellas.

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Pero centrémonos en la foto superior, que en realidad es un detalle aumentado de la base del hongo, extraido de esta espectacular instantánea tomada desde una distancia de 5,6 kilómetros con respecto al punto de la deflagración. El artefacto Baker, de 23 kilotones (por tanto bastante más potente que Little Boy, la tristemente famosa bomba de Hiroshima, de 16 kilotones) explosionó el 25 de julio a una profundidad de 27 metros.

Para darnos idea de la potencia, señalar que la mancha negra que se ve a la derecha de la columna de agua y arena, es en realidad un barco enorme flotando completamente por los aires. La explosión elevó dos millones de toneladas de agua (el contenido de 800 piscinas olímpicas) hacia el cielo en un instante, creando una columna de 1800 metros de alto y 600 metros de ancho. El grosor de los “muros” de esa columna era de más de 90 metros.

La esperanza de vida de todos los que participaron en el ensayo se redujo una media de tres meses, y la historia habló posteriomente de aquella prueba como “el primer desastre nuclear del mundo”. Mejor no pedirle su opinión a los ex-nativos.

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Pinche aquí para ver el vídeo

(Tomado de http://www.maikelnai.es )

Acerca de Cubanito en Cuba
Cubano residente en La Habana Cuba. La verdad por delante de todo.

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