Estados Unidos: apuntes sobre la mayor cárcel mundial

Por Jorge V. Jaime *

Estados Unidos tiene la más grande población penal del mundo

Estados Unidos tiene la más grande población penal del mundo

La Habana (PL) Estados Unidos tiene la más grande población penal del mundo, una alarmante estadística derivada de altas tasas de criminalidad, un sistema judicial desafinado, o -coinciden algunos sociólogos- la combinación redundante de ambos factores.

El problema, desde luego, tiene aristas vinculadas al tema de los derechos civiles, pero el impacto más enfático pasa por los ámbitos social, familiar y financiero, debido al dinero que pagan los contribuyentes -80 mil millones de dólares anuales- para mantener este ingente sistema penitenciario.

La norteña nación, que cuenta con un cinco por ciento de la población mundial, acumula sin embargo un 25 por ciento de los reclusos del planeta. En las prisiones federales, la cantidad de internos se ha incrementado en un 800 por ciento desde 1980.

A nivel nacional, es decir incluyendo las cárceles departamentales, el número de convictos superaba el millón 500 mil a inicios de 2013, y el 47 por ciento de ellos estaban detrás de las rejas debido a delitos relacionados con tenencia de drogas. El 49 por ciento cumple condenas entre cinco y 15 años.

Calculando a partir de los datos actuales, se podría decir que uno de cada 28 niños en Estados Unidos tiene un pariente paterno directo que está encerrado. Más de la mitad de los presos norteamericanos son padres o madres con un hijo menor de 18 años, y dos tercios de ellos fueron confinados por transgresiones no violentas.

Este triste panorama incluso ha llamado la atención al popular programa norteamericano de televisión infantil Sesame Workshop, el cual este verano introdujo a un nuevo personaje marioneta llamado Alex, cuyo padre cumple una condena de cárcel.

La relación de la gigantesca población penal estadounidense con los niños es equivalente a que un infante de cada escuela primaria en ese país tenga algún pariente cercano preso. Hace 25 años, esta comparación era de un niño con padre recluso por cada 125 colegios.

Según un reporte del Centro Internacional para Estudios de las Prisiones, Estados Unidos encierra a 716 ciudadanos por cada 100 mil habitantes y su inventario general de prisioneros aumentó desde 307 mil 276 en 1978 hasta casi dos millones de condenados en los meses finales de 2012.

La primera economía del globo también lidera en este controvertido acápite por delante de Rusia, China y países europeos como Francia, Alemania y Reino Unido, con rangos cercanos a 150 internos por cada 100 mil residentes.

Acorde con registros del Departamento de Justicia, mientras la población nacional del norteño país ha crecido un tercio durante los pasados 30 años, la tasa de encarcelación federal lo hizo en 800 por ciento y hoy las penintenciarias norteamericanas operan en un 40 por ciento por encima de sus capacidades reales.

Con 893 prisioneros por cada 100 mil residentes, el estado de Louisiana encabeza a la nación en cuanto a tasa de convictos, y además lidera en la lista de incidencias criminales relacionadas con homicidios culposos y asesinatos no negligentes, con 555 delitos violentos por cada 100 mil habitantes.

En segundo lugar está Mississippi, territorio que observó repuntar a su población penal en un 4,1 por ciento desde 2011 y además tiene a más personas viviendo en la pobreza que cualquier otro departamento norteamericano.

Los siguientes en la lista son Alabama y Oklahoma, con tasas respectivas de 650 y 648 internos por cada 100 mil residentes. Oklahoma también obstenta el récord gris de más mujeres presas: 127 féminas por cada 100 mil habitantes.

El ultraconservador estado de Texas tiene el mayor número de residentes encarcelados en la Unión, aproximandamente 158 mil, mientras que su tasa de encierro es la quinta más alta de Norteamérica.

Este conflicto en el sistema penal no ha pasado inadvertido en el Congreso, la Casa Blanca, o para las autoridades estaduales. En junio último los senadores Rand Paul (republicano) y Patrick J. Leahy, un demócrata de Vermont, presentaron una enmienda o intento de solución legal desde Washington.

Paul admitió que muchas de las personas condenadas en realidad no merecen estar en prisión y fueron sentenciadas “debido a un enfoque equivocado y draconiano en el proceso de castigo federal, sin ninguna relación con el realce de la seguridad pública”.

A tenor de los exagerados estándares legales de hoy, incluso los dos anteriores presidentes de este país hubieran tenido que cumplir tiempo en prisión por causa de algunas transgresiones juveniles, apuntó el congresista de Kentucky.

El juez de apelaciones Timothy Lewis recordó, en entrevista con la cadena NBC, que una vez se vio obligado a condenar a 10 años de prisión a un joven afroamericano acusado de “conspiración para estar en un auto en el cual se hallaron drogas”.

Lewis explicó que el muchacho, de 19 años, era el primero de su familia que había ganado una beca universitaria, pero tuvo que confirmar la sentencia debido a un mandato de obligatoriedad impuesto por una regulación judicial ejecutiva dictada por Washington.

Presionado por las argumentaciones de varias autoridades, el secretario de Justicia, Eric Holder, anunció en el mes de agosto medidas encaminadas a reformar el sistema penal de Estados Unidos y flexibilizar sentencias aplicadas en delitos relacionados con drogas.

Según el titular, su despacho prevé presentar un proyecto para liberar a reclusos de mayor edad que enfrenten sentencias por crímenes no violentos. Estos convictos serán transferidos a programas de rehabilitación social o de servicio comunitario.

Holder también propuso modificaciones para impedir que los reos imputados por delitos menores de drogas, no violentos, ni vinculados con pandillas, sean condenados a largas sentencias.

De acuerdo con el Secretario de Justicia, la idea es que las autoridades y los cuerpos policiales se enfoquen sobre todo en los delincuentes mayores, violentos, armados o reincidentes.

Con anterioridad, los estados de Nueva York, Florida, Virginia, Carolina del Norte, Texas y Arkansas refrendaron sus propias políticas para disminuir las tasas de encarcelaciones, pero en todos los casos el principal motivo fue ahorrar dinero en época de la llamada Gran Recesión.

El pasado 2 de agosto, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Estados Unidos dictaminó que el estado de California debía proceder con la liberación paulatina de hasta 10 mil prisioneros, para contrarrestar un excedente de población penal.

Desde mayo el máximo tribunal juzgó que las condiciones de las penitenciarias californianas violan la octava enmienda sancionada en 1791, que prohíbe la aplicación de castigos crueles e inusuales.

Sin embargo, el magistrado Antonin Scalia votó en contra de la decisión y alertó que como consecuencia del fallo miles de asesinos y violadores de niños podrían quedar en libertad.

Junto a Scalia, los jueces Clarence Thomas y Samuel Alito también se opusieron al veredicto de la CSJ, una institución de apelaciones compuesta por nueve voces.

Asociaciones civiles y expertos pidieron desde 2011 a la Gobernación de California resolver el problema de sobrepoblación carcelaria. El estado occidental mantiene a unos 140 mil convictos en prisiones con capacidad para un 37 por ciento de individuos menos.

Miles de reclusos en prisiones de alta seguridad en este occidental territorio norteamericano se han declarado en huelga de hambre, en una sucesión de protestas que comenzó hace 10 meses.

Los internos exigen mejoras alimenticias, adecuado aprovisionamiento de ropa y más oportunidades educacionales. Las condiciones son deplorables, las peores en que un ser humano puede vivir, comentó Victor Amaya, cuyo hijo de 24 años ha estado entre los amotinados.

Joan Petersilia, una profesora de leyes del Centro de Estudios sobre Criminalística de Stanford, dijo que las autoridades estadounidenses “deben de una vez entender el mensaje de que con el hecho de que se encierren a más personas cada día no se garantiza un aumento de la seguridad pública”.

Según Petersilia, urge un enfoque multifacético para este dilema donde existan más variantes de rehabilitación, trabajo de instituciones mentales, pesquisajes psiquiátricos y menos política conservadora de colocar a más individuos tras las rejas y cada vez por más tiempo, apuntó.

Otra activista comunitaria que apoya este concepto es la escritora Piper Kerman, quien sugiere que las mujeres norteamericanas con hijos pequeños, condenadas por delitos menores, deberían cumplir sentencia de casa por cárcel y no ser separadas jamás de sus niños.

Con este tipo de castigo se ahorra dinero al estado, son mayores las posibilidades de rehabilitación, menores las secuelas traumáticas, se reduce la criminalidad y se mantiene a estas familias unidas, un camino adecuado para evitar la reincidencia delictiva, subrayó la experta.

Kerman celebró la reciente decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones de disminuir los precios de las llamadas telefónicas de los reclusos. Es un fallo que demoró 10 años, pero igual resulta bienvenido porque este contacto convicto-pariente es crucial para disminuir la criminalidad, dijo.

*Jefe de la redacción Norteamérica de Prensa Latina.

Y dale…. (+ Presidente de los EE.UU un Cubano?)

Por: El Duende
Traducido del Más Allá por Max Lesnik.

Y dale  que dale con Cuba.

duendeAhora el tema  es  el de una  supuesta epidemia de Cólera en Cuba. Ayer  era la cantaleta de los  cubanos  retenidos  en Bahamas  por entrada ilegal en ese país,  que fueron repatriados a la isla mientras otros recibían asilo  en Panamá. Al mismo tiempo  la familia  del  Disidente Payá ganaba  titulares de prensa  en Miami por  una querella  judicial en Madrid  contra Cuba, en la que acusan al  gobierno  de la isla,  de haber “asesinado”  a Osvaldo  Payá,  quien resulta que según  esposa e hija,  dicen ahora que  aquel no era  cubano sino ciudadano  español.

Que si el pelotero fulanito de tal se  quedó  en  un  viaje  al exterior  para jugar Base-Ball  en  las  Ligas Mayores y ganar  millones después de su deserción. O  Que si el  barco  coreano  apresado  en Panamá  tenía  armas  escondidas debajo de los sacos  de  azúcar provocando con eso un escándalo internacional. Que si  las Damas  de  Blanco protestan  por un  “quítame la pajita”, o  que  si al Disidente “Periquito Pérez”  lo pusieron de  penitencia  por  toda  una noche  por gritar  en  la  calle  “Abajo  Fidel”.

. Que  si esto, que si lo otro, y así todos  los días,  a todas horas,  sobre todo en Miami, a través  de  El  Herald  y los Canales  de la televisión Cloaca, donde  el nombre  de  Cuba suena  y resuena  en  la  prensa enemiga de la  Revolución  como  si  esa fuera para ellos  su única misión  informativa  a cumplir. Y dale que   dale con Cuba, que mientras tanto ,sigue el turismo  extranjero a la isla a todo  tren  y medio millón  de  cubanos que viven en el exterior, visitan  su patria todos  los  años  sin hacerle caso alguno  a  la  sucia campaña  de descredito   que sale  de Miami y Madrid.

De mi parte  les  digo:   Que  me perdonen el poco caso, que  los Duendes  no tenemos  tiempo  para comer tanta  “Catibias”.

Desde La Habana sobre Ted Cruz.

Desde la capital  habanera recibimos  un mensaje electrónico del amigo  y periodista de la televisión cubana Reynaldo Taladrid,  sobre  el tema de  la nacionalidad  del Senador  Republicano  por el Estado  de  Texas  Ted Cruz,  que  aspira  a  la presidencia de Estados Unidos  a pesar  de  haber nacido  en Canadá.  Dice  así  el mensaje  de  Taladrid:

“Estimado  señor  Duende: Esto de que para ser Presidente hay que ser nacido en los EE.UU. es una norma que viene de los inicios de ese país como Estado independiente.

Se basa, al igual que uno de los motivos de la segunda Enmienda (la de las armas), en el temor de una reconquista inglesa y era para asegurar que no se produjera ningún truco legal de que alguien nacido en el Reino Unido llegara a Presidente y pudiera complicar legalmente a la naciente Republica.

Ya esto fue noticia y se habló cuando Arnold Schwzenagger sondeó la posibilidad de aspirar a la Presidencia,  pero como nació en Austria, aquello no se pudo arreglar.

Después vino la acusación de que Obama no había nacido en los EE.UU., con páginas en Internet y todo y casi un 25 % de los norteamericanos convencidos de que no nació en los EE.UU.

Fue tan grande el impacto del rumor que la Casa Blanca se vio obligada a publicar la Certificación de nacimiento del Presidente.

La pregunta ahora que me hago es: Si “Terminator” no pudo. Si hasta el Presidente Obama tuvo que publicar su Certificado. Se hará una excepción solamente porque se trata  de que  Ted Cruz  sea “cubano”?

Les adelanto que ya hay estudios legales avanzados de que Ted, o Rafael Eduardo, si puede ser Presidente, por súper-tecnicismos legales que han buscado de la situación de la madre cuando Rafael Eduardo nació, etc., etc….

Así que, a seguir el tema y ver si nuevamente, solo por ser cubano, se puede obviar lo que está vigente para el resto de los ciudadanos de esa nación. Firmado  Reynaldo  Taladrid.

No fue solo  Batista el culpable.

Ayer miércoles  en  una  nota  de El  Duende  sobre  el nuevo libro  del escritor cubano Leonardo  Padura hicimos  referencia  al tema  del  vapor  alemán San Luis que en  el año 1939 arribó al puerto de La Habana con cerca de mil  judíos europeos  que  intentaban refugiarse  en  Cuba  para  escapar  de las garras  del nazismo hitleriano.   Es  bien conocido  que  a los  pasajeros  del San Luis  no  se les permitió desembarcar  en La  Habana  por  una  orden del  gobierno  cubano  de  entonces,  presidido  por  Federico  Laredo Bru  siendo Jefe de la  Inmigración  cubana el Coronel  de  las guerras  de  Independencia Manuel  Benítez , en tanto  que el  Coronel  Fulgencio  Batista  fungía  como  el “hombre fuerte de los  americanos” en su condición de  Jefe  del Ejercito en el  Campamento de  Columbia.

El caso es  que  se dio  la orden  cruel  de que  los  refugiados  judíos  del vapor  San Luis  no  podían  desembarcar  en  La  Habana.  La nave  tuvo  que  zarpar de  nuevo  los mares  con su cargamento humano  a bordo. Pero para decir  toda la verdad  en el caso  del  vapor San Luis,  hay  que  añadir  que  el  gobierno cubano  del   Coronel  Batista, el Presidente  Laredo Bru, y el Jefe de Inmigración Manuel Benítez,  había  recibido  precisas  ordenes  del  gobierno  norteamericano  de  no  permitir  la entrada  a La  Habana  a los  judíos  del vapor  San  Luis.

El Presidente  Franklin  Delano  Roosevelt  desde  la Casa Blanca  en Washington había  presionado  al  gobierno cubano  para  que no permitiera  el asilo  de  los  refugiados judíos  del San Luis.  Había  entonces  un  rechazo  en Estados  Unidos a la  inmigración  de  judíos  europeos,  por  presión  de  los  16 millones  de  ciudadanos  norteamericanos  de  origen  alemán,  que simpatizaban con  Hitler  y que  en su mayoría  le habían dado su apoyo  electoral al  Presidente  Roosevelt.

La presión  de  Roosevelt  sobre  Batista  y Laredo Bru se hizo  sentir hasta el extremo de que el vapor  San Luis tuvo  que salir  de  La  Habana  con  cerca  de mil  judíos  que al regresar  la nave  a Europa, gran parte  de ellos fueron a  morir  calcinados  en  los  hornos  nazis  de los  campos  de concentración cuando la  II Guerra  Mundial.

Lo cierto  es  que  después  de  salir  de La  Habana  el  vapor San Luis  pidió permiso para entrar  en  el puerto  de Miami  y de  Washington llegó  la negativa  directa  de la Casa  Blanca.  Después  se  acercó  a la entrada  del  puerto  de  New  York,  a la  vista  de la  “Estatua de  la Libertad”  y  de nuevo  le negaron  la  entrada  en Estados  Unidos.

La nave  regresó  a  Europa  y la tragedia  de  sus  pasajeros  pasó a la historia  como  uno  de  los  grandes  crímenes  del  Siglo XX contra  los  derechos  humanos.

Para ser  justos  y  decir toda  la verdad,  Batista  tuvo  su responsabilidades  pero  no fue el  único  culpable  en el trágico  destino  de los refugiados   judíos  del vapor San Luis. El  presidente  norteamericano  Franklin Delano  Roosevelt desde  la  Casa Blanca, por  razones  electorales  de  entonces- ¡Oh política  electorera, cuantos crímenes  se cometen en tu nombre- fue  sin  dudas  el gran responsable  de la  tragedia  del  San Luis.

Y hasta mañana amigos  de El Duende  que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

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