¿Hasta cuándo el nepotismo en la TV cubana?

Por: Silvia Oramas Pérez

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El nepotismo es un fenómeno presente en todas las esferas, sin embargo, en el mundo del espectáculo se percibe con frecuencia.

Y no quiere decir que porque los Jiménez sean hermanos y actores esté mal, “al César lo que es del César”; no caben dudas del sobrado talento de ambos. Y así sucede con los Alfonso, los Alí y otros tantos que comparten genes artísticos.

Pero, llega el caso, el nepotismo puro y duro, que hace a los espectadores soltar chispas de la indignación. Edith Massola, lleva en las pantallas cubanas tiempo de sobra. Cine, televisión y hasta en la música ha incursionado. Como pasa con todo artista, las opiniones sobre su talento son diversas, sin embargo ha logrado ganarse un espacio en el público con su programa 23 y M.

Empezamos a ver a su hija mayor, Natalia, cada vez con más frecuencia, películas, novelas, vídeos musicales, presentando programas, etc; sin que destacara en ninguno por su actuación o buen baile, tal vez donde más uno podía tolerala era conduciendo. Resulta que ahora aparece en una nueva modalidad, el ¿canto?. Tal vez de tanto recorrer y no triunfar pensó que esta podía ser la oportunidad, como cantante del grupo Yuli y Havana C.

Y el público tragando en seco, pero bueno ¿ qué se le va a hacer?, de todas formas, ella no canta sola casi nunca. Como buena madre cubana Edith quiere lo mejor para sus hijas y la más pequeña, Paula, no podía quedar fuera del espectáculo. Y aquí si llegó el colmo,la niña es presentadora de los Lucas, los Colohits y cuanto programa de farándula salga. Sin un mínimo conocimiento de locución, las palabras salen tan atropelladas de su boca que casi nunca se le entiende; presenta con tal “desparpajo” que no es sinónimo de desenfado juvenil, de vitalidad ni de dinamismo. Trata a los invitados como si fueran el vecino de la esquina (aunque al vecino igual se le debe tratar con respeto);y si los Ángeles de la Habana se llevan muy bien con ella, ese no es el espacio para hablar entre “amiguitos”.

¿Hasta cuándo hay que aguantar que personas, no solo sin talento, sino también sin preparación ocupen nuestros espacios televisivos? Todos los años se quedan fuera de la ENA, del ISA, (y de otras academias para formar artistas, locutores, etc) cientos de personas con talento; entonces molesta luego ver a los que entran como “Pedro por su casa” a la pantalla.

Segura estoy de que no era a eso a lo que se refería Darwin con su teoría de la selección natural y la evolución de las especies.

Y ojo, no es solo el caso de las Massola los de poco talento en la televisión y en el cine. A veces da la sensación de que los directores se van con “la de trapo”, “vamos a dejar que actúe pobrecita, si ese es su sueño”, dirán; sin darse cuenta de que luego será una pesadilla para el público.

La excelencia y la perfección no deben ser manías de algunos, sino regla de oro, en cualquier ámbito, da lo mismo si es la en televisión o en la panadería.

¡Habría que ver cuándo empieza la reducción de plantillas en el ICRT!

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