De Padura y otras herejías

padura1bDeclaraciones de este escritor a un diario argentino motivan críticas en el sitio web Rebelión por el olvido de realidades de Cuba. El premiado novelista comete además el pecado de generalizar sus puntos de vista sobre el periodismo cubano, sin mucha humildad ni respeto hacia sus antiguos colegas

Tengo dos alternativas: o me deprimo porque Leonardo Padura dice que no se hizo más periodismo de calidad en nuestro país después de los años 80, o sea, después de retirarse él de la prensa cubana, o me rebelo por la arrogancia con que nos ha negado al gremio, total y tajantemente, oficio y credibilidad para enfrentar el acontecer cotidiano.

Justo cuando conocía del Premio Internacional de Novela Histórica que nuestro compatriota ganó hace unos días en Zaragoza, con otra creación del detective Mario Conde, tropecé en el sitio webRebelión con un comentario del sociólogo argentino Atilio Borón. Rezumaba ira por la parcialidad y los olvidos de Padura al hablar de Cuba en una entrevista concedida al diario La Nación, de Argentina.

Busqué la entrevista y la leí. No le falta razón a Atilio cuando critica la ausencia, en el discurso padurense, de verdades elementales sobre la nación y la Revolución Cubana. Pero para evitar reiteraciones de mi parte, simplemente reproduzco el texto del argentino en Rebelión. Me tomo tiempo, eso sí, para rechazar el tono y las imprecisiones con que Padura habla de nosotros, de sus antiguos colegas de la prensa.

Los conflictos y las pifias de calidad en nuestra labor las juzgamos permanentemente los periodistas cubanos. Las insatisfacciones abundan. Pero generalizar los pecados de unos, solo amplía los pecados del inquisidor. Cualquier extremo es desacertado, tanto el de edulcorar una realidad, conflictiva siempre por naturaleza propia de revoluciones, como negar totalmente virtudes amasadas en el pasado y defendidas en el presente.

Uno de los dirigentes más radicales y polémicos de la Revolución de Octubre, León Trotsky, inspiración de una novela del propio Padura, “El hombre que amaba los perros”, alertó una vez que “aquellos que no sean capaces de defender antiguas posiciones, nunca lograrán conquistar las nuevas”.

Basta con hojear periódicos y revistas –no solo de perfil cultural, como dice Padura, quizás aludiendo a algún espacio donde colabora o trabajó-, oír emisoras de radio y seguir los canales televisivos, para encontrar reportajes y comentarios que analizan con hondura, reproducen con elegancia literaria o juzgan con buen tino los sucesos de esta Cuba cotidiana, en transformación profunda por voluntad de los propios cubanos. Y en la búsqueda recomiendo revisar también los medios provinciales. Desde el centro del país, por ejemplo, colegas de radioemisoras como la villaclareña CMHW o periódicos como el espirituano Escambray y el Invasor, de Ciego de Ávila, aparecen año tras año entre los premios de concursos nacionales.

Desconocer esa obra, si no ofensa, revela al menos mirada corta o manipulación sospechosa de la realidad.

Mientras más leo la entrevista de marras, más dudo de la intención oculta en el pentagrama que sigue. Cuando enuncia la posibilidad de ser rechazado por sus posturas o textos, honestamente me pasma. ¿Será un recurso de marketing literario? ¿O ansias por calzar ropas de Solzhenitsyn?

Lo digo sin resentimientos. Padura reconoce en la entrevista que ha podido hacer su trabajo en Cuba “sin que nadie me moleste”, pero siembra la duda: “No sé si soy tolerado”. ¿No lo sabe? ¿Entonces, por qué diablos la Unión de Escritores y Artistas de Cuba le otorgó en 2012 el Premio Nacional de Literatura? ¿Por qué olvidó mencionarlo él en el diálogo con el periódico argentino?

En fin, cuando consiga la novela premiada en Zaragoza, “Herejes”, trataré de disfrutar una vez más de las andanzas del detective Mario Conde, sin romperme mucho la cabeza para descifrar el alma, la psicología o las herejías de su creador. (Ariel Terrero)

Nota: 

Mientras le daba los toques finales a esta reflexión sobre los avatares y herejías del premiado autor de Mario Conde, encontré un agudo comentario publicado el sábado, en el blog Segunda Cita, por un literato cubano, Guillermo Rodríguez Rivera.

Me confirma que no somos los creadores de Cubaprofunda, o el argentino Atilio Borón, los únicos en desacuerdo con puntos de vistas manifestados por Padura al diario La Nación. Les dejo el enlace a “Padura, la literatura, el compromiso”.


 

Padura en Buenos Aires

Por Atilio Borón

¿Cómo es posible que los fracasos o distorsiones de la revolución, que según Padura provocan “la nostalgia, el desencanto, las esperanzas perdidas” de una sociedad puedan ser señaladas sin decir una palabra sobre el imperialismo norteamericano y su criminal bloqueo de 55 años a Cuba?

Tengo un gran respeto por Leonardo Padura, que ha escrito algunos textos notables (y polémicos) como “El hombre que amaba a los perros.” En los próximos días presentará en la Feria del Libro de Buenos Aires su más reciente obra: “El viaje más largo”, una crónica sobre la Cuba de los años ochenta y noventa del siglo pasado. Hoy, Domingo 4 de Mayo, el diario La Nación de Buenos Aires publica una larga entrevista con este autor y en la cual ofrece un balance muy negativo sobre la Revolución Cubana. Obviamente, cualquier proceso histórico tiene aciertos y errores, logros y fracasos. El problema con Padura es que los primeros no aparecen en su diagnóstico sobre aquellos años, durísimos sin duda, del “período especial”. ¿Pero será que no hubo ninguno en la Cuba revolucionaria, que todo estuvo mal? ¿Es posible olvidarse de conquistas históricas tales como la alfabetización universal y la enorme expansión del sistema educacional, los avances en materia de salud, la tasa de mortalidad infantil más reducida de las Américas, el acceso universal a la cultura en todas sus expresiones, la seguridad social, el internacionalismo como expresión de la solidaridad a escala mundial, para no citar sino las más evidentes?

Se podría decir que estos logros ya no bastan pero, ¿cómo es posible que los fracasos o distorsiones de la revolución, que según Padura provocan “la nostalgia, el desencanto, las esperanzas perdidas” de una sociedad puedan ser señaladas sin decir una palabra sobre el imperialismo norteamericano y su criminal bloqueo de 55 años a Cuba? Sin esa imprescindible referencia cualquier crítica a un proceso político concreto se desliza al terreno de la denuncia abstracta y, por lo tanto, insanablemente equivocada producto de su miope unilateralismo. Así la Revolución habría fracasado por la ineptitud de su dirigencia, a Allende lo derrocaron por los errores de su política económica, a Arbenz por su imprudencia al pretender atacar el saqueo que perpetraba la United Fruit, Juan Bosch fue depuesto por su terca intransigencia frente al imperio, la Revolución Bolivariana está amenazada por su incompetencia y así sucesivamente. Desaparecen el proceso histórico y el entramado internacional en el cual éste se desenvuelve y que, en el caso de Cuba, revela la antiquísima obsesión norteamericana por apoderarse de la Isla; se esfuma la lucha de clases en el plano internacional y el sobresaliente papel que le tocó jugar a Cuba para, por ejemplo, hacer posible la derrota del apartheid en Sudáfrica y de los imperialistas en Angola; y se hace caso omiso del hecho de que la mayor potencia económica y militar de la historia se ha empecinado, hasta el día de hoy y con todas sus fuerzas, en hostigar y sabotear a la Revolución Cubana. Va de suyo que no se puede ni se deben ignorar los factores endógenos causantes -en parte y sólo en parte- de los problemas denunciados por Padura. Pero un diagnóstico riguroso debe recrear, en el plano del análisis, la totalidad del momento histórico en donde los factores internos y externos se encuentran dialécticamente entrelazados. El inventario de los errores y las insuficiencias de la Revolución es incomprensible, un galimatías infernal, en ausencia de una adecuada contextualización. Creo, modestamente, que quien no esté dispuesto a hablar del imperialismo norteamericano debería llamarse a un prudente silencio a la hora de emitir una opinión sobre la realidad cubana. (Publicado en www.rebelion.org)

http://www.cubaprofunda.org/

Acerca de Cubanito en Cuba
Cubano residente en La Habana Cuba. La verdad por delante de todo.

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