Cuba: Nueva jornada internacional por la libertad de Los Cinco

Por Iliana García Giraldino

Nueva jornada internacional por la libertad de Los Cinco

Nueva jornada internacional por la libertad de Los Cinco

Una nueva jornada internacional por la libertad de Los Cinco, comenzará el cuatro del mes entrante y se extenderá hasta el seis de octubre, teniendo como uno de los momentos culminantes una vigilia frente a la Casa Blanca el 12 de septiembre,cuando se cumplen 16 años del injusto encarcelamiento de los Héroes cubanosFernando González, René González,Antonio Guerrero, Ramón Labañino yGerardo Hernández, los tres últimos aún encarcelados pese al reclamo mundial al presidente estadounidense Barack Obama para que les conceda el indulto.

Otro espacio trascendente será el X Coloquio internacional en apoyo a la causa, que tendrá lugar en La Habana, el 11 y 12 del propio mes, en tanto innumerables acciones paralelas realizará el Movimiento de Solidaridad con Cuba en más de 30 países, como “plantones” frente a embajadas de EE.UU., el envío de mensajes al mandatario norteamericano, emisión de declaraciones, actos e iniciativas de diversa índole para imprimir un impulso especial a la campaña por la libertad de Antonio, Ramón y Gerardo. Además, organizaciones sociales y organismos desarrollarán en Cuba actividades en este contexto.

Como se ha reiterado es definitoria la campaña en Estados Unidos y específicamente en Washington, el centro de poder en esa nación donde la gran prensa ha silenciado el caso de Los Cinco, considerado una barbarie jurídica en la historia de ese país y por la cual han estado encarcelados 16 años los tres Héroes Cubanos. Con anterioridad regresaron a Cuba sus compañeros Fernando González y René González, después de cumplir íntegramente sus injustas condenas.

Los Cinco son luchadores contra el terrorismo y arriesgaron sus vidas en territorio estadounidense para evitar la muerte y las agresiones contra su país y su pueblo, acciones violentas originadas en La Florida con la complicidad y anuencia de las autoridades del gobierno de esa nación que ha desarrollado una fracasada política hostil y agresiva hacia Cuba desde el triunfo de la Revolución en 1959.

La Jornada comienza el cuatro de septiembre, cuando se cumple otro aniversario de la muerte en un hotel habanero del joven italiano Fabio Di Celmo, víctima del terrorismo contra Cuba, en 1997. La fecha de cierre está señalada para el seis de octubre, en otro aniversario de la explosión en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación, en 1976, atentado terrorista que ocasionó la muerte de 73 personas.

Para contrarrestar acciones terroristas como éstas, Cuba se ha visto en la necesidad de enviar a valiosos compañeros a territorio estadounidense para obtener información y evitar actos violentos y preservar la vida de su pueblo y de los propios ciudadanos norteamericanos.

De nuevo en Washington

Para el próximo 12 de septiembre está prevista en Washington una nueva jornada de apoyo a Los Cinco, ha anunciado el Comité Internacional por su libertad.

“Ante tanta injusticia es necesario continuar haciendo presión en el epicentro del poder”, señaló en un comunicado.

Los organizadores de esta nueva manifestación resaltaron el éxito de la tercera jornada realizada del 4 al 11 de junio pasado en la capital estadounidense.”Regresamos a Washington para continuar demandando a la administración de Obama una solución humanitaria al caso de Los Cinco”, reseña el texto.

El Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos realizará las siguientes acciones en Washington:

• Jueves 11: Visitas al Capitolio

• Viernes 12 : Vigilia frente a la Casa Blanca a las 12 del mediodía

• Sábado 13: Foro Público con expertos en las relaciones EEUU-Cuba y el caso de los 5 Cubanos.

La iniciativa forma parte de las acciones para continuar la tercera Jornada Cinco días por los Cinco, que reunió en Washington a representantes de 31 países, entre ellos parlamentarios, abogados, escritores, líderes religiosos y sindicalistas, entre otros.

El Coloquio

El X Coloquio internacional por la libertad de Los Cinco y contra el terrorismo comenzará en el Palacio de las Convenciones, en La Habana el 11 de septiembre, con la participación de representantes del Movimiento de Solidaridad de diversas naciones.

En su primera mañana sesionará un panel con familiares de Los Cinco Héroes lo cual dará paso a intervenciones de activistas por la causa de Los Cinco, y al final del día serán expuestas las principales acciones que se incorporarán al Plan de Acción. Los participantes sostendrán encuentros con cederistas en lo que se ha denominado “Noche de barrio”.

Para el día 12 están programadas visitas de los delegados a centros universitarios y a la sede de la Unión de Periodistas de Cuba, y el cierre del Coloquio será con una velada en la escalinata de la Universidad de La Habana, en horas de la noche, oportunidad en la que se darán a conocer los principales aspectos de la Declaración Final del Coloquio y el Plan de Acción, y artistas cubanos, con sus interpretaciones, se sumarán una vez más a la campaña por Los Cinco.

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Acerca de Cubanito en Cuba
Cubano residente en La Habana Cuba. La verdad por delante de todo.

5 Responses to Cuba: Nueva jornada internacional por la libertad de Los Cinco

  1. anciano says:

    Cada post , o news procedente de Cuba sobre los mienbros de la Red Avispa, condenados y cumpliendo sentancia en US , se dice : “condena injusta”

    A ver
    Primero no son solo 5, eran mas de de 26 segun recuerdo. Pero no es el punto.
    Desde ninos sabemos que cada accion tendra una consecuencia , asi sea el simple e ingenuo robo de un juguete , tendra consecuencias.
    De adulto recordamos lo aprendido, lo sabemos y tal regla es constancia de vida . Cada accion tendra una consecuencia.
    Estos senores sabian que hacian actividades ilegales, sabian que ,de ser descubiertos ,serian condenado , de hecho tomaban sus precauciones para intentar, en lo posible, no ser descubiertos, pues sabian que habria una consecuencia, sabian que eran actividades penalisadas por el sistema juridioc Amricano , y como tal ,serian sancionados.
    Ahhh….. , que es una causa justa , por un bien , para evitar danos mayores, con un sentido altruista digno de gloria ??Hmmm ……, OK, supongamos que si . Por muy justo y altruista que sea el objetivo , no dejaba de ser ilegal .
    Nada mas supuestamente justo , y merecido que tomar por el cuello al HP que violo y asesino a un hijo/a ,y dejarlo morir por asfixia. Pero a la ves es ilegal , y si se toma la justicia por su manos habra consecuencia legales , por muy justo y comprensible que haya sido su actuar .
    Los miembros de la Red Avispa no fueron jusgados por la justeza y el altruismo de sus actos , de sus objetivos ,fueron jusgados por espionaje y otras actividades ilegales , penalisadas por las leyes estadounidenses , pero ademas , ellos sabian , lo sabian y eran conscientes de que si eran descubiertos, esto era una consecuencia inevitable . Y asi fue.
    Juicio largo y donde se usaron todos los recursos legales para evitar y apelar las condenas. Las evidencias eran demasiadas, las consecuencia a tales actividades ilegales llegaron de la misma forma que se sabia que iba a ser , que se predecia que podia pasar, pues cada uno de ellos sabia lo que hacia , eran conscientes de que actuaban fuera de la Ley. No ocurrio nada fuera de lo predecible.
    La posicion acual de ellos no es , a mi parecer, la de mas entereza.
    Pienso que es mas digno , y mas honorable pararse y decir :
    Si , soy culpable , tengo mis razones morales para hacer lo que hice ,por lo que no me arrepiento de nada. No obstante , sabia que actuaba ilegalmente , y por tanto acepto una condena que se estimo entre los riesgos ,pero aun , asi decidi enfrentar las consecuencias.

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  2. Aquí lo explica todo, Saludos: Los cargos imputados

    Conspiración para cometer delito contra Estados Unidos
    De este cargo fueron acusados los cinco cubanos cuando ellos exclusivamente buscaban información sobre los planes que fraguaban las organizaciones terroristas radicadas en Miami y, bajo ningún concepto, otras que pudieran afectar la seguridad nacional de Estados Unidos, lo que fue probado por la Defensa y ratificado por varios testigos durante el proceso.

    Conspiración para cometer espionaje

    De este cargo fueron instruidos Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero. Ninguno de ellos realizó actividades de espionaje contra Estados Unidos pues, según establece la ley norteamericana, un espía es aquella persona que roba u obtiene documentación clasificada como secreta, debidamente resguardada con el propósito de entregarse a un gobierno extranjero. Durante el juicio no hubo evidencias de que ellos hubiesen obtenido información del gobierno de los Estados Unidos o información peligrosa para la seguridad de este país.

    Varios expertos y autoridades, como los generales Charles Whilhem y Edward Atkinson, el almirante Eugene Carol y el coronel George Buckner testificaron que los acusados no tenían acceso a información clasificada e incluso James Clapper, ex director de la Agencia de Inteligencia del Pentágono, testigo de la Fiscalía, reconoció que los acusados no habían realizado espionaje contra Estados Unidos, sin embargo, sus testimonios no fueron tomados en cuenta, lo que ratifica la arbitrariedad del fraudulento proceso de marcado signo político.

    Los cinco cubanos tenían exclusivamente la misión de obtener información sobre los planes de los grupos terroristas radicados en el sur de La Florida los que, más allá de los desatinos del proceso judicial, no forman parte del gobierno de Estados Unidos.

    Conspiración para cometer asesinato en primer grado
    Gerardo Hernández fue el único acusado de este cargo por propiciar supuestamente el derribo, el 24 de febrero de 1996, de dos avionetas de la organización terrorista Hermanos al Rescate.

    Desde el punto de vista legal para que un Tribunal de Estados Unidos pudiera actuar, el hecho en cuestión tenía que haber sucedido en el espacio aéreo internacional, fuera de la jurisdicción cubana. Caso contrario ninguna Corte norteamericana habría podido abordarlo [4].

    Es por ello que en el juicio de Miami se discutió bastante la cuestión de la ubicación exacta del incidente, repitiendo lo que antes pasó en el Consejo de Seguridad de la ONU y en la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). En esas discusiones surgieron siempre las contradicciones entre los radares cubanos y los de Estados Unidos. Sobre los datos norteamericanos, existió demora en entregarlos, varios meses, que obligó a dilatar el trabajo de la OACI y la sospechosa destrucción de algunos registros, todo lo cual consta en el informe de la OACI.

    Para tratar de resolver la discrepancia en lo que mostraban los radares, la OACI pidió a Estados Unidos que entregase las imágenes tomadas por sus satélites espaciales, petición que fue rechazada en 1996. Tampoco Washington permitió que las viera el Tribunal de Miami y lleva mucho tiempo oponiéndose a las repetidas solicitudes del Centro para el Derecho Constitucional y los Derechos Humanos de California y litiga ante las Cortes de ese Estado en su afán de mantener ocultas las imágenes.

    Sólo Estados Unidos ha podido examinar lo que filmaron sus satélites, pero no permite que lo haga nadie más. Ni el Consejo de Seguridad de la ONU, ni la OACI, ni los tribunales norteamericanos.

    Washington sabe que el incidente ocurrió dentro del mar territorial cubano, muy cerca del litoral habanero y en consecuencia, jurídicamente, nunca tuvo jurisdicción alguna sobre él. Porque las imágenes satelitales son prueba irrefutable de la mentira yanqui nadie más que las autoridades estadounidenses podrá verlas nunca.

    Pero no se trata de que las imágenes exculpen a Gerardo. No eran necesarias porque para condenarlo la Fiscalía tenía que demostrar que él, personalmente, había participado en el incidente, algo totalmente absurdo, imposible de sostener, independientemente del lugar donde hubiera ocurrido el derribo de las aeronaves invasoras. El problema era y es para Washington.

    Porque las imágenes prueban que Estados Unidos, sus autoridades y sus tribunales no tenían derecho alguno para juzgar un acontecimiento ocurrido más allá de su jurisdicción territorial. Cabe destacar que, según los radares norteamericanos, los aviones volaban, siempre juntos, rumbo sur y uno de ellos, al menos, conforme a su propia versión, había penetrado el territorio cubano. Incluso, si se aceptase la teoría estadounidense sobre la ubicación de los aviones, estos se hallaban en las inmediaciones de la capital cubana, muy cerca de su parte central y más poblada y en pocos minutos la habrían sobrevolado y hubieran podido atravesar la isla hasta la costa meridional.

    No fue algo acontecido en la cercanía del espacio norteamericano, sino mucho más abajo del paralelo 24 que marca la separación entre las zonas de supervisión aérea de ambos países. Fue ahí, dentro del área bajo control cubano, que transcurrió buena parte del vuelo, siempre rumbo sur, hacia La Habana y desoyendo las indicaciones y advertencias emitidas por el centro de control de tráfico aéreo de Cuba.

    Pero, en todo caso, Gerardo no tuvo absolutamente nada que ver con el hecho, en cualquier lugar en que este ocurriese. Y eso lo sabían perfectamente las autoridades norteamericanas. Según el Acta Acusatoria de septiembre de 1998, el FBI había identificado a Gerardo, conocía la misión que desempeñaba y revisaba sus comunicaciones con Cuba desde 1994, más de dos años antes de aquel suceso que agravó sensiblemente la situación entre ambos países.

    Gerardo no fue inculpado cuando lo detuvieron junto a sus compañeros en septiembre de 1998. En la acusación inicial no se dice una palabra sobre lo ocurrido el 24 de febrero de 1996, ni se habla del derribo de aeronaves o algo parecido. No lo hicieron porque el FBI, que poseía y había leído los mensajes entre Gerardo y La Habana, sabía que era inocente.

    El Cargo 3 fue formulado más de siete meses después del arresto de los Cinco cuando ellos permanecían en confinamiento solitario –el infame “Hueco”- aislados del mundo, imposibilitados de defenderse.

    Para hacerlo la Fiscalía presentó una Segunda Acta Acusatoria que, y así lo registró la prensa de Miami, fue elaborada en reuniones que abiertamente celebraron el FBI, la Fiscalía y jefes de grupos terroristas.

    Era una acusación arbitraria, fabricada de pies a cabeza, con el único propósito de complacer a los criminales, inflamar el odio contra Gerardo y sus compañeros y garantizar de antemano las peores, ilegales y más irracionales condenas.

    El Cargo 3 fue el centro de la desaforada y vulgar campaña mediática promovida y financiada por el Gobierno Federal, con su presupuesto, que cayó como un tsunami de mentiras, sobre una comunidad inerme y paralizada por el terror –cinco artículos por día en los periódicos impresos, incesantes comentarios, día y noche, en la radio y la televisión locales –conformando lo que justamente el panel de jueces de la Corte de Apelaciones, en 2005, calificó como una “tormenta perfecta” de odio, prejuicios y hostilidad.

    Gran parte del juicio giró alrededor del Cargo 3. Dentro y fuera de la sala del tribunal, individuos vinculados a “Hermanos al Rescate” alborotaban y hacían declaraciones estridentes que amplificaban los medios locales. Ellos y los “periodistas” pagados por el Gobierno perseguían y asediaban a los miembros del jurado quienes se quejaron a la jueza y ella, por su parte, varias veces también se quejó al Gobierno, por supuesto, sin resultado alguno.

    En la sala del Tribunal, pese a todo, el infundio de la Fiscalía fue derrotado. Los acusadores, tan eficaces insuflando odio y prejuicios contra él, no pudieron presentar una sola prueba para vincular a Gerardo con los sucesos del 24 de febrero.

    Tan contundente y obvia fue la derrota que el Gobierno hizo algo totalmente inusitado. Al final de las discusiones, cuando la jueza iba a dictar las instrucciones para guiar al jurado a la hora de emitir su veredicto, los fiscales se opusieron sorpresivamente al texto que, ajustado palabra por palabra al Acta Acusatoria, ella había preparado. Propusieron cambiarlo radicalmente. La Magistrada, con buenas razones, no aceptó la petición alegando que habían empleado siete meses discutiendo esa acusación fiscal y era ya demasiado tarde para modificarla. Ese mismo día la Fiscalía se precipitó a hacer algo aun más insólito: en una acción que reconoció “carecía de precedentes” recurrió ante la Corte de Apelaciones con una “moción de emergencia” buscando paralizar la decisión del tribunal inferior e incluso la posposición del proceso.

    En el extraño documento la Fiscalía sostuvo que:

    “a la luz de las evidencias presentadas en el juicio las instrucciones presentadas por la jueza constituyen un obstáculo insuperable para esta Fiscalía y pueden conducir al fracaso de la acusación en este Cargo”
    Debe subrayarse que, según un principio universal de Derecho, toda persona es inocente salvo que se demuestre lo contrario y que es obligación del acusador presentar las pruebas o evidencias necesarias para demostrar la culpabilidad del acusado. La Fiscalía encaraba ciertamente “un obstáculo insuperable” por la sencilla razón de que no podía mostrar prueba alguna contra Gerardo, simplemente porque estas no existen, ni pueden existir. Carecían de cualquier prueba contra él y peor aún, sabían, pues poseían todos sus intercambios con La Habana desde hacía varios años –incluso años antes del incidente de las avionetas-, que él no había tenido relación alguna con ese hecho. En otras palabras, cuando presentó su Segunda Acta Acusatoria la Fiscalía conocía cabalmente que estaba acusando a un inocente y en consecuencia, prevaricaba imperdonable y groseramente.

    El Cargo 3 fue una grave violación a la Constitución y las leyes y también a la obligación legal y hasta profesional de los fiscales. Actuaron, mano a mano con el FBI de Miami, como agentes y cómplices de una mafia terrorista que ellos debían combatir y en realidad la sirvieron con docilidad escandalosa.

    La Corte de Apelaciones tampoco aceptó la tardía solicitud fiscal y a partir de ahí se produjeron acontecimientos que serían sorprendentes si no se tratase de un caso que, de principio a fin, ha sido y es un escarnio mayúsculo a la justicia.

    Rápidamente, sin expresar duda alguna, sin hacer preguntas, en unas pocas horas, el Jurado declaró culpables a los Cinco de todos y cada uno de los Cargos formulados contra ellos, incluyendo el Cargo 3, sin importarle a nadie que respecto al mismo la Fiscalía había admitido su fracaso y se había empeñado por retirarlo.

    Al concluir el juicio, en la primera semana de junio de 2001, la jueza anunció que dictaría las sentencias a mediados de septiembre. El abominable acto terrorista del 11 de septiembre al parecer la hizo cambiar de opinión. Ni ella ni el Gobierno se sentirían cómodos penalizando brutalmente a unos héroes antiterroristas mientras W. Bush se lanzaba, gozoso y con gran fanfarria, a hacerle la “guerra al terrorismo” a todo lo largo y ancho del planeta. Esperaron tres meses más, y el 14 de diciembre de 2001, el tribunal federal de la Florida impuso las condenas a los cinco luchadores antiterroristas.

    Falsificación de documentos o hacer declaraciones falsas ante autoridades gubernamentales para obtener documentos.
    Para poder penetrar y enfrentar los planes de esas organizaciones, tres de los cinco luchadores antiterroristas se vieron ante la necesidad de ocultar sus verdaderas identidades.

    En Derecho existe la doctrina de Estado de Necesidad la cual sostiene que para evitar la comisión de un delito mayor – en este caso asesinatos y actos de terrorismo – justifica se pueda incurrir en delitos menores, como utilizar identidad y documentación falsas para proteger sus actividades y sus vidas, tomando en cuenta que los cinco jóvenes actuarían en medio de grupos de asesinos y terroristas de largo historial.

    Agentes no registrados de un gobierno extranjero
    Tomando en consideración los objetivos de su trabajo, los peligros que este entrañaba y la sistemática política de hostilidad del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba no era posible que los cinco se registrasen como agentes del gobierno cubano.

    Es un hecho ampliamente conocido que esos grupos terroristas y sus cabecillas actúan impunemente en Miami y gozan de la protección de sus autoridades. El propio jefe del Buró del FBI en Miami, Héctor Pesquera, declaró que los dirigentes de la Fundación Nacional Cubano Americana y del Consejo por la Libertad de Cuba eran personas respetables y de absoluta confianza, reiterando que jamás investigarían oficialmente las actividades de aquellos que auspician y financian las acciones terroristas contra Cuba.

    Si ambas organizaciones son las principales responsables de la mayoría de los actos terroristas cometidos contra Cuba en los últimos 15 años, ¿Que les hubiera pasado a los Cinco si se hubieran registrado ante las autoridades de Miami como personas que trabajan para el gobierno de Cuba? Por eso es que se vieron forzados a no registrarse como agentes de un gobierno extranjero.

    El Juicio, con sede en Miami

    “Cuando se trata de Cuba, Miami es un lugar imposible para hacer justicia”
    Antonio Guerrero
    Le dijo Antonio Guerrero a la jueza en el momento de su sentencia. Para entonces, la defensa había presentado no menos de cinco recursos para trasladar el juicio a un lugar más neutral. Era obvio que Miami era el último lugar en el mundo en que los cinco cubanos podían tener un juicio justo. Las ciencias sociales confirman la afirmación de Guerrero. Uno de los principales expertos de la nación en el fenómeno del exilio cubano, el Doctor Lisandro Pérez, escribió:

    “la posibilidad de seleccionar a doce ciudadanos del condado de Miami-Dade que puedan ser imparciales en un caso que implica a agentes reconocidos del gobierno cubano es prácticamente cero”
    Lisandro Pérez
    Contra el derecho de los acusados a tener un juicio justo ante un jurado imparcial pesaban las intensas presiones locales por vengar el derribo de las avionetas. Cuando la defensa señaló que de acuerdo con la ley actual el clima de opinión hostil en Miami daba lugar a una probabilidad de injusticia tal que

    “se requiere un cambio de sede para garantizar un juicio justo e imparcial”
    la fiscalía respondió de forma indignada que la defensa estaba haciendo una comparación injusta entre el Miami cosmopolita y el pequeño pueblo de Texas en el que la defensa basaba su planteamiento. (Pamplin v. Mason, 364 F.2d 1, 5 (5to Cir. 1966). De hecho, tal y como reconocería más tarde el Fiscal de Estados Unidos para el Distrito cuando representaba a un cliente que enfrentaba un juicio civil en Miami, las similitudes eran más significativas que las diferencias.

    Con respecto al juicio de estos cinco cubanos, Miami no era un área cosmopolita diversa en la cual ningún grupo o ideología únicos controlaban la opinión pública, sino un área donde exiliados cubanos amargados ejercían un poder político y económico y, cuando eso no daba resultado, apelaban al terrorismo para controlar la opinión pública en lo relativo a cualquier tema relacionado con Cuba. El periodista Jim Mullin de Miami, en un extenso artículo noticioso que se presentó en el tribunal como prueba para lo relacionado con la sede, condenó abiertamente:

    “la excesiva violencia y la intimidación (que) han sido características del exilio durante más de 30 años”
    y luego detalló decenas de atentados con bombas, agresiones, intentos de asesinato e incluso asesinatos en Miami y otros lugares (tales como el de Orlando Letellier-Moffit en Washington, D.C.) por parte de terroristas anticubanos.

    En ningún otro distrito los acusados se enfrentarían a posibles miembros de un jurado donde al menos el 20 % eran hombres y mujeres que se habían ido de Cuba por no estar de acuerdo con el gobierno al que los acusados estaban tratando de proteger. Entre los que se presentaron para servir como jurados había un director de la Fundación Nacional Cubano Americana, que proveyó fondos para los vuelos de Basulto dentro del espacio aéreo cubano, así como otras andanzas obviamente terroristas.

    Fue eliminado sólo por lo que incluso la jueza caracterizó como “comportamiento extraño”. En ninguna otra jurisdicción los acusados estarían obligados a utilizar nueve de sus quince recusaciones perentorias solo para eliminar exiliados cubanos, o hijos de éstos, del jurado. En ninguna otra jurisdicción se enfrentarían a por lo menos dieciséis jurados potenciales que conocieran personalmente a alguien identificado en el acta de acusación como víctima, o a miembros de su familia. Uno de ellos dijo que José Basulto recibía tratamiento oficial como Persona Muy Importante (VIP) en el aeropuerto local.

    Solamente en Miami estos acusados serían juzgados por un jurado proveniente de una comunidad permeada por lo que el Doctor Pérez denominó como una “ideología de exilio” que favorece la intervención militar de los Estados Unidos para deponer al gobierno cubano y apoya la invasión armada por parte de los exiliados – actitudes confirmadas por encuestas independientes no relacionadas con el caso. Estas posiciones son tan bien conocidas – al igual que las consecuencias de oponerse a las mismas – que los jurados potenciales admitieron de inmediato que tendrían temor a las represalias

    “si no regresaba con un veredicto acorde con el sentir de la comunidad cubana, con su sentir de cómo debe ser el veredicto”
    Miami se caracteriza por ser la única ciudad en los Estados Unidos donde los músicos cubanos no pueden actuar y los artistas cubanos no pueden exhibir sus obras sin enfrentarse a protestas tumultuarias, y donde los organizadores de conferencias académicas requieren de protección especial porque contarán con la asistencia de académicos cubanos. Miami es la única ciudad en los Estados Unidos que preferiría cancelar competencias deportivas internacionales antes de permitir la presencia de atletas cubanos. Incluso la ceremonia de entrega de los prestigiosos Grammys Latinos tuvo que ser trasladada de Miami dos veces luego de que la violencia y las amenazas de violencia obligaron a buscar otra sede.

    El Condado de Miami-Dade es la única jurisdicción que aprobó un decreto anticonstitucional que obliga a todos los que buscan fondos para labores artísticas a jurar que no han tenido tratos con Cuba en los diez años anteriores. Y es la única jurisdicción con un monumento en el interior del edificio del gobierno local dedicado a los caídos en el incidente, así como calles y una plaza que llevan sus nombres.

    Estos hechos reflejan el extraordinario poder de una comunidad en el exilio que ha logrado dominar la política local en Miami-Dade de una forma única en la experiencia de los inmigrantes. En el marco de dos generaciones, ha elegido a tres cubanos ultraderechistas para el Congreso de los Estados Unidos. Una de ellos, Ileana Ross – Lehtinen, recibió información sobre el arresto de los acusados a título de cortesía profesional. Su esposo es un exfiscal General de los Estados Unidos; su director de campaña fue Jeb Bush. Seis de los Comisionados del Condado de Miami-Dade son cubanos, al igual que lo es el Alcalde, el Fiscal del Estado, el jefe de la policía del condado, el jefe de bomberos, el superintendente escolar, y el rector de la universidad pública y de los sistemas comunitarios de educación superior. Los cubanos no son la más grande minoría de Miami, sino también el más grande grupo étnico individual.

    A diferencia de la mayor parte de los inmigrantes, no representan a los pobres y oprimidos, sino al sector más rico y privilegiado de su país de origen. En Miami, sus caudillos políticos de derecha garantizan que solamente los candidatos que adopten la postura más dura con respecto a Cuba puedan progresar en las urnas y en otros cargos de poder hasta lograr representar a la comunidad. También se encuentran entre los principales empleadores y los mayores donantes financieros de los dos partidos políticos y controlan la mayor parte de los medios locales de divulgación masiva.

    De acuerdo con el Doctor Lisandro Pérez, dos sucesos han servido para galvanizar a esta comunidad y reforzar su peculiar “ideología de exilio” caracterizada por una mentalidad de “estado de guerra”. Uno fue la controversia que inspiró al alcalde de Miami a anunciar que no autorizaría a la policía local a que ayudara a aplicar una orden federal para devolver a un niño –Elián González– a su padre. El otro fue el incidente que se encuentra en el centro de los cargos contra los Cinco: la decisión de derribar los aviones el 24 de febrero de 1996.

    Fue contra este telón de fondo que tuvo lugar el juicio en Miami.

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  3. anciano says:

    A ver
    Ud esta diciendo que la Corte Suprema de los Estados Unidos , luego de varias apelaciones y reviciones, condeno a dos cadenas perpetuas y a varios anos de prision a personas inocentes??????

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  4. Exacto. detrás de todo eso esta la mano del gobierno. Son presos politicos.

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  5. anciano says:

    A ver Cubanito
    No te culpo, alucinas en un estado conspiranoico heredado por tantos anos viviendo donde la separcion ejecutiva,legislativa y judicial de los poderes es nula .
    En un estado de derechos eso no existe , es illegal. En caso tal , dile al “gobierno”(como ud le llama) que haga algo similar ,a lo que ud pretende que paso, conmigo. Para demandar al “gobierno” y sacarle unos cuantos millones .
    Me dice en el otro post , que yo no se mucho del sistema electoral cubano.
    Sea sincero ,por el amor del universo, y digame si de verdad sabe ud algo del sistema juridico- legal Americano.

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