1960: El segundo año de la Revolución Cubana

Reseña al libro: Bell Lara, J., López García, D.L y Caram León, T. (2007). “Documentos de la Revolución cubana 1960”. Instituto Cubano del Libro, Editorial de Ciencias Sociales: La Habana, Cuba.

Por: Yasminka Bombus Cabello

documentos-1960Cubierta de la segunda edición de Documentos de la Revolución cubana 1960

A un año de la victoria revolucionaria, Cuba transitaba por enormes transformaciones, las cuales resultaban imprescindibles para el logro de una sociedad libre e independiente. Durante 1959se dieron notables pasos de avances en función de estos objetivos, mas las circunstancias demandaban ahondar más en el proceso, reafirmar las convicciones y continuar las transformaciones sociales, económicas y defensivas en aras de la obra de la Revolución.

Documentos de la Revolución cubana 1960, llega al lector con la oportunidad de presentarle lo que aconteció en Cuba durante el segundo año de Revolución, mediante la documentación del período. Son las leyes, los decretos y resoluciones emitidos por el Consejo de Ministros y los organismos de la Administración Central del Estado, así como los discursos y artículos escritos en publicaciones de la época, elementos relevantes que una vez más permiten comprender el momento histórico.

Sus autores: el Doctor en Ciencias Filosóficas José Bell Lara, la Doctora en Ciencias Económicas Delia Luisa López García y la Doctora en Ciencias de la Educación Tania Caram León, en un empeño conjunto lograron dar continuidad al testimonio indeleble de la obra de la Revolución cubana. Semejante labor no dejará de ser meritoria pues invita a todo lector interesado en ahondar en los primeros años de Revolución o en algún documento en específico del año 1960, a profundizar en la historia desde la historia misma y desde la consulta directa con las fuentes originales, el lector puede tener una percepción subjetiva distinta de las mismas.

Esta segunda obra compilatoria de los documentos que sustentaron los primeros cambios revolucionarios, quedó organizada de acuerdo a la lógica temática de los contenidos, lo cual hace que se agrupe en cuatro secciones, la primera de ellas dedicada a todo cuanto aconteció respecto a la educación y concientización del pueblo; la segunda sección trata la documentación en relación con la independencia económica; la tercera sección aborda la materialización de las decisiones acordadas respecto a la defensa de la Revolución y la cuarta sección reúne los documentos relacionados con la radicalización y participación de las masas.

De necesaria presencia resulta una cronología del año 1960 en las últimas páginas del libro, con la intención de precisar los acontecimientos nacionales más destacados en el segundo año de Revolución, denominado Año de la Reforma Agraria debido a los avances en su aplicación. No en vano el Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), junto al Ejército Rebelde, constituyeron la matriz de la nueva institucionalidad revolucionaria.

Para el año 1960, la dinámica de la nación cubana se distinguía por enfocar como centro de atención, la marcha del proceso revolucionario iniciado en enero de 1959, marcado ahora por una mayor intencionalidad, un grado superior de desarrollo y la profundización en cada elemento que lo integraba, todo lo cual respondía a una causalidad: la radicalización ideológica de las masas.

El Gobierno revolucionario y el pueblo cubano, al construir y vivenciar todo cuanto acontecía a su alrededor, adquirió de forma progresiva nuevas concepciones ideológicas; sus propios logros sociales fueron incidiendo en su subjetividad, logrando así la reafirmación de sus ideales revolucionarios. Nos encontramos pues, para 1960, con un pueblo que ha radicalizado su pensamiento y que ha adquirido una mayor concientización del proceso en el que está inmerso, elementos que influyen en una participación superior de las masas en la construcción de la nueva sociedad.

La educación constituye un pilar esencial en la formación de una sociedad con hombres y mujeres que hagan uso de su capacidad intelectual o de su profesionalidad. Una de las cuestiones más latentes que enfrentó el proceso revolucionario fue el analfabetismo, lo cual solucionó a partir de la reforma educacional, comenzada en 1959 y ya para 1960 con un notable avance mediante la transformación de los grandes cuarteles en escuelas, la creación de 10 000 aulas de educación primaria, además de la transformación de la universidad cubana.

En el plano económico, ante la actitud contrarrevolucionaria de la gran empresa local y la continua agresividad de los Estados Unidos, se nacionalizaron 382 grandes empresas, medida que se acompañó con la Ley de Reforma Urbana, además de la apertura de la isla a nuevos mercados. Cuba restableció relaciones con la Unión Soviética y los “países socialistas” y reconoció a la República Popular China como representante legítimo de ese pueblo.

El año 1960 se distingue también por el notable aumento de la capacidad defensiva del país, en respuesta a la intensificación de la agresividad de los Estados Unidos manifestada en operaciones encubiertas, sabotajes, campañas ideológicas, actividades divisionistas e intentos de aislar a la Revolución para facilitar una acción militar directa. Ante los intentos de frustrar la Revolución cubana, la línea de la dirección revolucionaria, encabezada por Fidel, intensificó la preparación militar del pueblo mediante las Milicias Nacionales Revolucionarias. Como parte de la defensa de Cuba en la arena internacional, ha sido catalogada de relevante la labor de Raúl Roa, quien constituyó la voz de Cuba en el exterior al denunciar las agresiones en los foros internacionales de la OEA y la ONU.

A mediados de 1960 nacieron expresiones organizativas del proceso unitario, que resultó de la experiencia alcanzada y de las ideas avanzadas adquiridas por el Gobierno y el pueblo cubanos. Surgieron organizaciones de masas de amplio espectro como la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y la integración del movimiento juvenil en la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR). El 2 de septiembre de 1960 la Revolución asume la Primera Declaración de la Habana como la guía con vistas a eliminar la explotación del hombre por el hombre.

Luego de veinte meses de Revolución, el 13 de octubre de 1960, Fidel Castro, en comparecencia televisiva, declara cumplido el programa del Moncada. Tras enfrentar el duro reto de asumir los riesgos de la independencia por todas las implicaciones que conllevaba, Fidel apostó por emprender la obra revolucionaria, contando tan solo con lo dejado por el gobierno anterior y con ello emprendió la construcción de la patria del futuro.

Documentos de la Revolución cubana 1960, aborda y desarrolla los logros mencionados anteriormente, mediante las fuentes directas que guían el proceso revolucionario y de la concisa presentación de las mismas por parte de los autores. Esta obra, que logra legitimar mediante sus páginas la construcción de la obra revolucionaria, hace notar cómo la lucha antiimperialista que libra el pueblo desde 1960 va fungiendo en él una ideología socialista, lo cual influirá en la futura proclamación del carácter socialista de la Revolución, tema que desarrollará una tercera entrega de Documentos de la Revolución cubana.

( Tomado de La pupila insomne )

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