Estados Unidos es “el Estado terrorista número uno”

El historiador y filósofo estadounidense Noam Chom­sky. Foto: Russia Today

El historiador y filósofo estadounidense Noam Chom­sky. Foto: Russia Today

Estados Unidos es “el Estado terrorista número uno” si se tienen en cuenta sus mortíferas operaciones di­ri­gidas por la CIA en países como Ni­caragua y Cuba, denuncia el historiador y filósofo social Noam Chom­sky en un nuevo artículo de opinión.

En un artículo publicado en Tru­thout.org, Chomsky se refiere a una revisión hecha por la CIA sobre sus operaciones encubiertas recientes pa­ra determinar su efectividad, a raíz de la cual la Casa Blanca concluyó que, por desgracia, los éxitos son tan escasos que es necesario reconsiderar esa política, en especial la de armar a in­surgentes en todo el mundo, algo que —recuerda el filósofo— han pr­ac­­ti­cado en sus 67 años de historia.

La CIA llevó a cabo su análisis de eficacia, mientras la administración de Obama contemplaba la posibilidad de armar a los rebeldes que luchan contra las fuerzas del presidente Bashar al Assad en Siria, resalta Russia Today.

The New York Times fue el primero en destapar la historia, que publicó bajo el título “Estudio de la CIA sobre la ayuda encubierta aviva el escepticismo acerca de ayudar a los rebeldes sirios”, a raíz de lo cual Chomsky sugiere su propio titular que, según él, debería haber sido: ‘Ya es oficial: Estados Unidos es el principal estado terrorista del mun­do, y está orgulloso de serlo’.

El profesor del Instituto Tec­no­ló­gico de Massachusetts (MIT por las iniciales en inglés, Massa­chusetts Ins­titute of Technology), pasa a continuación a detallar algunos de los casos evaluados en la revisión de la CIA, explicando por qué queda de­mos­trado que EE.UU. es “el campeón del mundo en la generación de te­rror”, y está empeñado en contra­po­ner su opo­sición en todo el mundo.

“El primer párrafo del artículo de ‘The New York Times’ cita tres de los ejemplos principales de ‘ayuda encubierta’: Angola, Nicaragua y Cu­ba. De hecho, cada caso fue una operación terrorista llevada a cabo por EE.UU.”, asegura Chomsky.

El catedrático agrega que EE.UU. apoyó en la década de los 80 la era del apartheid en Sudáfrica, que in­vadió Angola para protegerse “de uno de los grupos terroristas más no­torios del mundo”, según Washin­gton: El Congreso Nacional Afri­cano de Nel­son Mandela.

“Washington se unió a Sudáfrica para dar apoyo crucial al ejército terrorista Unita de Jonas Savimbi en Angola. Continuó haciéndolo incluso después de que Savimbi sufrió una rotunda derrota en una elección libre y cuidadosamente vigilada”, escribe Chomsky. “Las consecuencias fueron horrendas. Una investigación de la ONU en 1989 estimó que las depredaciones sudafricanas provocaron 1,5 millones de muertes en países vecinos”.

LA CAMPAÑA ASESINA CONTRA CUBA

Chomsky también menciona la “campaña asesina y destructiva” durante varias décadas de EE.UU. contra Cuba, incluyendo la fracasada invasión de Playa Girón y un embargo severo que continúa hasta nuestros días.

“El número de víctimas de la larga guerra terrorista fue amplificado por un embargo (bloqueo) destructor que continúa aún hoy desafiando al mundo. El 28 de octubre, la ONU, por 23ª vez, respaldó ‘la necesidad de poner fin al bloqueo económico, co­mercial, financiero impuesto por Es­tados Unidos contra Cuba’”, es­cribe.

Chomsky concluye su artículo re­firiéndose a “la mayor campaña terrorista del orbe: el proyecto global de asesinato de terroristas lanzado por Obama”, y afirmando que “el impacto generador de resentimiento de esos ataques con drones y con fuerzas especiales debe de ser bastante conocido para requerir mayor comentario”.

“Todo esto constituye un registro que hay que contemplar con cierto horror”, sentencia. (RT)

( Tomado de Granma )

Cuba está presente en 66 naciones con más de 50 mil cooperantes

servicios_medicosLa Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos (SMC) S.A. sostiene operaciones de diversos tipos en más de 40 países, afirmó hoy en La Habana la doctora Yiliam Jiménez, directora de esa entidad del Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

En la presentación de la cartera de oportunidades en la XXXII Feria Internacional de La Habana, que se desarrolla hasta el sábado en el recinto de Expocuba, Jiménez destacó que además de esas prestaciones médicas, académicas y de salud, Cuba está presente en 66 naciones con más de 50 mil cooperantes.

Ante Marcia Cobas, vicetitular del MINSAP, y de directores de instituciones sanitarias que han permitido desarrollar los SMC, subrayó que con la cooperación Sur-Sur ha mejorado o recuperado la visión a casi tres millones de pacientes de 35 naciones, y de esa cifra más de 36 mil son de África.

Por cuarto año consecutivo la entidad comercializadora asiste a FIHAV con su más actualizada cartera de productos.

También exhibe un portafolio que se reconfigura bajo las exigencias de los clientes reales y potenciales, a partir de las fortalezas de las prestaciones que distinguen al Sistema Nacional de Salud y en los éxitos que durante décadas ha obtenido como resultado de la voluntad política, remarcó.

Significó la directiva que ello incluye desde los principios y valores de humanidad, solidaridad y una preocupación esencial por contar con el más alto nivel ético y científico de los trabajadores de la salud.

Con una experiencia de más de 25 años, la exportación de servicios destino Cuba posee una cartera actual de siete productos, entre ellos los Servicios Médicos Asistenciales en el propio país caribeño, a partir de tratamientos de alta especialización.

Resaltó que 35 agencias de 101 países lo solicitan, entre estos de Canadá, Rusia, China, Colombia, Japón, Angola y Costa Rica.

Al respecto, precisó que en lo que va de año se han recibido más de 10 mil solicitudes  para atenderse en la nación antillana, con más de 106 mil atenciones médicas.

De conjunto con el MINSAP, SMC brinda servicios a programas de alta demanda en 16 especialidades médicas, así como también académicos y docentes, y cabe destacar la formación de profesionales de las Ciencias Médicas que ha favorecido a estudiantes de 121 estados, recalcó.

Incluyen los servicios médicos y de salud en frontera, que junto a otros sectores de la economía nacional trabajan en la vigilancia epidemiológica mediante un plan de enfrentamiento contra  enfermedades infecciosas.

Jiménez destacó que el trabajo multisectorial ha permitido establecer articulaciones con entidades del grupo BioCubaFarma, con el turismo y la industria farmacéutica, en aras  de garantizar prestaciones con valores agregados y continuar el permanente compromiso con la vida, concluyó.

La bolsa comercial, calificada como la mayor en los últimos 12 años, la más importante del Caribe y una de las más reconocidas en Latinoamérica, agrupa a  expositores de más de 60 países.

( Tomado de Cubadebate )

Todo indica que Obama y Raúl Castro se verán las caras en la Cumbre de las Américas de Panamá

Por: Ángel Guerra Cabrera
Las elecciones parciales del 4 de noviembre en el imperio en decadencia han confirmado el rechazo a la gestión del presidente Barack Obama, al sistema de partidos políticos dominantes y, también, que el dinero es el que compra los cargos políticos en el país de la democracia. Nada menos que 4 mil millones de dólares costaron los comicios.

Pero en América Latina y el Caribe la pregunta que cabía hacerse desde antes de conocer los resultados era la que da título a este artículo. Aún en la descabellada hipótesis de que el Partido Demócrata hubiera recuperado el control de la Cámara de Diputados y retenido el Senado, muy poco es lo que podía haber cambiado en cuanto a la política estadounidense hacia nuestra región.

Sin embargo, existen condiciones políticas propiciatorias para que Obama pueda dar pasos de avance en cuanto a dos cuestiones de interés latino-caribeño utilizando sus inmensas facultades ejecutivas en materias que no está obligado a pedir la autorización del Congreso. Una es la migración, respecto de la cual puede tomar algunas medidas de cierta importancia como disminuir las deportaciones al mínimo.

Curiosamente, la otra es la hasta hace poco tan espinosa cuestión de la normalización de las relaciones con Cuba, asunto en el que la ecuación de política interna ha cambiado de manera sustancial. Una mayoría de estadounidenses está a favor de levantar el bloqueo y de normalizar las relaciones con Cuba. Igualmente ocurre entre los cubanos del sur de Florida, donde únicamente una minoría mantiene las tradicionales posturas intransigentes y es cada vez más grande e influyente el sector que anhela una relación normal con su país de origen y la posibilidad de cultivar sin cortapisas los vínculos con los familiares de allá. También existe un consenso muy favorable a una apertura hacia Cuba entre el empresariado, incluyendo a la poderosa Cámara de Comercio y a grandes y emblemáticas empresas.

En el campo internacional Estados Unidos está aislado en su conducta hacia Cuba pese al carácter trasnacional de su política de castigo al comercio con la isla, que ha implicado el pago de multimillonarias multas por varias empresas y bancos de sus aliados, como el caso del banco francés BNP Paribas. Esto lo confirman las abrumadoras votaciones contra el bloqueo en la Asamblea General de la ONU y que hasta sus aliados más cercanos, como Inglaterra, han expresado recientemente la decisión de comerciar e invertir en la isla.

El periódico más importante e influyente del país, The New York Timesha publicado cuatro editoriales en las últimas cuatro semanas exigiendo la normalización de relaciones con Cuba. En ellos esgrime varios de los argumentos que he citado, verdades tan evidentes que nadie puede cuestionar desde una postura simplemente objetiva. Ese diario expresa la opinión de parte muy importante del establishment y no desplegaría una artillería periodística de semejante magnitud si no es obedeciendo a un frío cálculo de costo-beneficio de lo que significaría la normalización de relaciones con Cuba. Por eso, el momento para que Obama actúe es este. Justamente después de las elecciones intermedias.

La destacada actuación de Cuba en la lucha contra el ébola en África occidental ha venido también a abonar a favor de lo mismo, ha hecho al secretario de Estado Kerry encomiar el esfuerzo de la isla y colocado a La Habana y Washington hombro con hombro como declaró Samantha Powers, embajadora de Estados Unidos ante la ONU.

Aquel nuevo comienzo con América Latina que prometió Obama en la Cumbre de las Américas (CA) de Trinidad y Tobago (2009) y todavía estamos esperando se concretaría ahora con el considerable relajamiento del bloqueo que le permiten sus facultades ejecutivas y el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba.

Y es que accedería a un reclamo unánime de todos los países de América Latina y el Caribe que ven la política hostil y excluyente contra Cuba como una grave ofensa a la soberanía de la región. Introduciría, además, por primera vez en largo tiempo, un importante elemento de distensión en la crispada y tensa escena mundial, que procuraría a Obama y a Estados Unidos el reconocimiento internacional.

Dado el prestigio de Cuba en la región y que todo indica que Obama y el presidente Raúl Castro se verán las caras en la próxima CA de Panamá, en abril de 2015, Estados Unidos obtendría enormes réditos políticos si para entonces estas medidas se han puesto en marcha.

( Tomado de “La Jornada” )

Gorbachov se esforzó por destruir el Pacto de Varsovia y la comunidad socialista

El Presidente Ruso, Boris Yeltsin apunta al Presidente Soviético, Mijail Gorbachov, durante una sesión en el Parlamento Ruso, durante el Golpe de Estado en la Unión Soviética en Agosto de 1991. / GENNADY GALPERIN (REUTERS)

El Presidente Ruso, Boris Yeltsin apunta al Presidente Soviético, Mijail Gorbachov, durante una sesión en el Parlamento Ruso, durante el Golpe de Estado en la Unión Soviética en Agosto de 1991. / GENNADY GALPERIN (REUTERS)

El 25 aniversario de la caída del muro de Berlín es diferente a los otros cumpleaños del suceso considerado el símbolo por excelencia del fin de la Guerra Fría. Los conflictos entre Ucrania y Rusia no permiten pretender que el continente europeo avanza, aunque sea a trancas y barrancas, hacia la “Casa Común Europea” desde el Atlántico hasta Vladivostok, el camino que esbozó el líder de la URSS Mijaíl Gorbachov. En poco tiempo Europa ha retrocedido de forma acelerada en esa ruta apenas hollada hace un cuarto de siglo.

Alegando necesidades de defensa ante Rusia, el primer ministro de Ucrania, Arseni Yatseniuk, promueve el proyecto “Muro” consistente en unas instalaciones fortificadas, que incluyen también una muralla de tierra o terraplén, a lo largo de los 2.295 kilómetros de frontera con el vecino oriental, de los cuales, casi 300 kilómetros eran controlados por los insurgentes prorusos a mediados de octubre. En un puesto fronterizo de Járkov, Yatseniuk dijo que el Muro facilitaría la abolición de los visados con la UE y la integración en la OTAN, además de generar empleo. Más de mil personas, afirmó, se apuntaron para construirlo.

El año 1989 estuvo lleno de sucesos históricos para la Unión Soviética, donde la caída del Muro de Berlín no tuvo la misma importancia que en Occidente. En la URSS el corte simbólico entre dos épocas se produjo en agosto de 1991 cuando varios altos cargos del régimen dieron un golpe de estado y con ello el tiro de gracia al Estado que intentaban salvar. Las 15 repúblicas integrantes de la URSS evolucionan ahora en distintas direcciones y en algunas fronteras en Asia Central y en el Cáucaso, antes divisiones administrativas, hay campos de minas.

Sondeos del centro Levada realizadas en enero pasado indican que, como hace cinco años, los rusos (el 33%) creen que la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán fue lo más importante que ocurrió en 1989, seguida por la caída del Muro (25%) y la huelga de los mineros (16%). En Donetsk, algunos jubilados que protagonizaron aquellas huelgas, miran con horror como la violencia sacude su región.

“Las realidades defraudaron las expectativas”, dice Andréi Grachov, ex portavoz de Gorbachov. “En el Este de Europa y la URSS creían que al otro lado del muro reinaban la abundancia, la democracia y la hospitalidad. Ahora están decepcionados al haber descubierto un mundo complicado, contradictorio y problemático, que los rechaza y que ha desplazado el muro desde Berlín a la frontera ruso-ucraniana. Descubren que la Casa Común Europea se construyó sin Rusia”, afirma Grachov. “Los occidentales también se decepcionaron, al comprender que el Muro, además de defender los regimenes represivos del Este, protegía al mundo occidental de la pobreza, conflictos y nihilismo del Este. Al desaparecer la barrera, la riada humana amenazó el bienestar que Occidente daba por sentado”, añade.

“El muro de Berlín fue un gran símbolo, al construirse y al destruirse”, dice el político Serguéi Baburin, uno de los seis diputados del parlamento ruso que votaron contra la disolución de la URSS en diciembre de 1991. El día de la caída del muro, Baburin, por entonces era decano de la facultad de derecho en Omsk (Siberia) estaba como invitado en el parlamento soviético y recuerda que en el vestíbulo se trasmitían los sucesos de Berlín por televisión. “La mayoría de los diputados estaban encantados, pero yo no sabía si compartir el júbilo de los alemanes o irritarme porque comprendía que el muro no se erigió de forma casual, sino que impedía la guerra caliente en Europa. Ahora sé que la directiva de la URSS con Gorbachov al frente se esforzó por destruir el Pacto de Varsovia y la comunidad socialista. La euforia desconectó el inconsciente y alteró el sistema de coordenadas morales y políticas de la opinión pública”, afirma. “Hoy comprendo que la destrucción del muro de Berlín fue una de las operaciones psicológicas claves para desmoralizar a los partidarios del socialismo en Europa del Este. La práctica mostró que los líderes de la civilización anglo-atlántica no querían construir la Casa Común Europea sino solo reforzar el portal donde reside la OTAN”, afirma. Ante la “ingratitud” de Occidente, Rusia inició una “integración euroasiática”, explica Baburin, que siempre estuvo por la reintegración de la URSS y la unión de Crimea a Rusia.

La idea de que occidente se aprovechó de la caída del muro está muy arraigada en Rusia. Los dirigentes rusos desconfían del acercamiento de la Alianza Atlántica a sus fronteras, recelan de los fines de la Defensa Antimisiles norteamericana y quisieran que Estados como Ucrania, Moldavia o Georgia dieran garantías de neutralidad. Las memorias históricas que cultivan los Estados postsoviéticos están en conflicto entre sí y esta desarmonía se agravó cuando Moscú, tras intentar liberarse de las cargas de un pasado colonial, asumió la herencia de la URSS. Los miedos de los pequeños Estados ante Rusia tienen como corolario el miedo de Rusia a verse cercada por un cinturón hostil. Ambos temores son reales y condicionan políticas y estrategias. Hace tiempo que la Guerra Fría está enquistada en los problemas territoriales no resueltos de la URSS, como la región del Trasndniéster, en Moldavia.

“Occidente podría haber ayudado y reforzado a Gorbachov en la cumbre del G7 de 1991 en Londres, cuando el presidente de la URSS pidió un plan Marshal para ayudar a la economía rusa, pero Occidente, y en primer lugar EEUU, consideraba que Gorbachov había agotado todos sus recursos y que Yeltsin tenía más perspectivas, porque era anticomunista y prometía cumplir con el papel de socio menor”, dice Grachov. “Occidente no podía salvar a Gorbachov de los conflictos en su país, pero podría haber prolongado la vida de su proyecto y de la URSS”, afirma.

“Las promesas que Occidente dio a Gorbachov de no crear nuevas infraestructuras ni llevar nuevas tropas ni armas de destrucción masiva afectaban al territorio de la RDA, fueron incluidas en el acuerdo con Alemania y se cumplen hasta ahora”, afirma Pavel Paláshenko, el ayudante e intérprete de Gorbachov. “En 1989 existía aún el Tratado de Varsovia (la alianza militar de la URSS y sus socios europeos) y si Gorbachov hubiera planteado la no ampliación de la OTAN a países del pacto de Varsovia lo hubieran considerado loco. Hasta 1992, ni un solo país de la ex Pacto de Varsovia planteo el ingreso en la OTAN”, puntualiza Paláshenko. “Es más cómodo echarle la culpa a Gorbachov que a Yeltsin, que fue la persona que llevó al poder al presidente actual”, dice, insinuando que el Kremlin propicia estas tendencias.

Rusia descuidó a los “perdedores” de la “globalización” simbolizada por la caída del muro. Tras la retirada de las Fuerzas Armadas de Europa y los recortes en el Ejército, centenares de miles de uniformados se incorporaron a la vida civil. Se convirtieron en taxistas, vigilantes, guardaespaldas y sumaron su frustración a la de las clases medias incipientes arruinadas en las reformas de mercado. Flujos migratorios de eslavos procedentes de Asia Central vendían todas sus posesiones para comprarse un pasaje a Rusia, Ucrania o Bielorrusia. Aquellas penurias son el caldo de cultivo en el que se ha fortalecido Vladímir Putin, por ofrecer primero estabilidad y después la compensación psicológica y moral de intentar juntar los fragmentos dispersos del imperio.

“Gorbachov ha perdido actualidad. La población tiene una actitud negativa ante él, pero más tranquila que en los noventa”, dice Lev Gulkov, director del centro Levada. La institución no dispone de cifras recientes, pero en 2010 predominaba la indiferencia (el 47% de los encuestados) combinada con la irritación (10%) y el desagrado (un 13%). En relación a la “Perestroika”, un 55% creen que salieron perdiendo de aquel periodo de reformas, frente a un 35% que creen haber ganando, dice Gulkov citando cifras del pasado agosto. “La popularidad de la “perestroika” aumenta de año en año, pero de forma lenta”, añade. En 1998-1999, antes de la llegada de Putin al poder, la cifra de quienes se veían como perdedores era del 75%.

Oficialmente la URSS fue disuelta por los líderes de las tres repúblicas eslavas el 8 de diciembre de 1991 en los bosques de Bielorrusia. Gorbachov estaba ya muy debilitado tras el golpe de Estado de agosto y no se resistió ni sacó el Ejército a la calle, como no había impedido en 1989 que cayera el muro. El rechazo a la violencia es uno de los rasgos que lo distingue de otros dirigentes rusos del pasado.

Vladímir Putin abrió de nuevo a Gorbachov las puertas del Kremlin, que Yeltsin le había cerrado. El presidente ruso y el ex presidente soviético se reunieron en varias ocasiones, pero sus citas se han espaciado y las relaciones de Gorbachov con el Kremlin son correctas, aunque fluctúan dentro del distanciamiento. Medios próximos al ex líder soviético opinan que el punto más bajo de la relación se dio en 2011 cuando Gorbachov declaró que Putin no debería volver a presentarse a las elecciones a la jefatura del Estado y criticó las irregularidades en los comicios.

Quizá el momento de mayor proximidad entre Gorbachov y el Kremlin se dio durante la presidencia (2008-2012) de Dimitri Medvédev, quien retomó algunas de las antiguas propuestas del líder soviético para una nueva arquitectura de seguridad en el continente europeo. En 2011 Medvédev condecoró a Gorbachov con motivo de su 80 cumpleaños y “como símbolo de respeto al Estado que usted dirigió, al Estado que fue nuestra patria común, la Unión Soviética”.

El ex presidente soviético ha respaldado la incorporación de Crimea a Rusia, pese a la condena internacional de la anexión, y se ha manifestado en contra de las sanciones occidentales. “Para anunciar sanciones debe haber motivos muy serios que deben ser apoyados por la ONU. La expresión de la voluntad popular en Crimea y el (…) aceptar (la península) en la Federación Rusa en calidad de región no es tal motivo”, dijo Gorbachov a Interfax. El “pueblo decidió corregir el error” de los dirigentes comunistas que unieron Crimea a Ucrania en 1954. “Esto hay que acogerlo positivamente y no declarar sanciones”, porque es “una alegría y como tal hay que aceptarla”.

En Moscú, el ex presidente de la URSS, de 83 años, acude a su despacho en la fundación que lleva su nombre. Allí estaba un día después de que una radio rusa sembrara la alarma alegando que su salud se había deteriorado.

Por motivos económicos la fundación ha reducido actividades y personal, tras rechazar las subvenciones y becas internacionales que, de acuerdo con la nueva legislación rusa, la hubieran obligado a definirse como “agente extranjero”. Gorbachov costea gastos con sus propios recursos que también disminuyeron porque el líder soviético, por su salud, tiene una agenda más limitada. Gorbachov sigue fiel a si mismo. Nunca quiso ser un revolucionario; Es un socialdemócrata, partidario del “socialismo con el rostro humano”, y se opuso la desintegración de la URSS. Intentó renovar ambas cosas, el Socialismo y el Estado–, y no lo logró.

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#EEUU: Un anciano de 90 años podrían ir a la cárcel por dar comida a un indigente

Un mendigo duerme en una calle de Manhattan, el 22 de agosto de 2014. En Florida un anciano de 90 años y dos religiosos podrían ir a la cárcel por una nueva ordenanza que prohíbe alimentar a mendigos en público (GETTY IMAGES NORTH AMERICA/AFP/Archivos | Spencer Platt)

Un mendigo duerme en una calle de Manhattan, el 22 de agosto de 2014. En Florida un anciano de 90 años y dos religiosos podrían ir a la cárcel por una nueva ordenanza que prohíbe alimentar a mendigos en público (GETTY IMAGES NORTH AMERICA/AFP/Archivos | Spencer Platt)

Dos religiosos y un anciano de 90 años podrían ir a la cárcel por dar comida a un indigente, algo que puede ser considerado caridad, pero en la ciudad estadounidense de Fort Lauderdale, en Florida, va contra una nueva ordenanza municipal.

Arnold Abbott, un activista de 90 años que dirige una organización con la que alimenta a indigentes desde hace dos décadas, y dos pastores cristianos de la zona fueron arrestados cuando distribuían comida el domingo, reportó el canal Local 10 en Florida. Dos días antes había entrado en vigencia la ordenanza que prohíbe entregar comida en público a los mendigos.

“Uno de los agentes de policía dijo: ‘Suelte el plato de comida inmediatamente’, como si se tratara de un arma”, relató Abbott, de la organización Love Thy Neighbor (Ama a tu vecino).

Abbott, Dwayne Black, pastor de una iglesia en Fort Lauderdale, y Mark Sims, de una congregación episcopal en Coral Springs, también en el Estado de Florida, podrían ser condenados hasta a dos meses de prisión y una multa de 500 dólares por entregar comida a los mendigos.

La nueva ordenanza se inscribe en una campaña contra los indigentes de las autoridades de Fort Lauderdale, que aseguran que busca garantizar la salud pública y la seguridad. Otras normas anteriores permiten incautar bienes de los sin techo o les prohíbe acampar en zonas públicas. Los detractores de las normas las tachan de “leyes de odio contra los indigentes”.

Abbott afirma que en 1999 ganó una demanda contra la ciudad de Fort Lauderdale, cuando le intentaron impedir que alimentara a los mendigos. “Voy a tener que volver a la corte y demandar a la ciudad de Fort Lauderdale, que es una bella ciudad”, dijo. “Estas son las personas más pobres de todas, no tienen nada, no tienen un techo. ¿Cómo se les puede dar la espalda?”, se preguntó.

(Tomado de AFP )

Crist, el anti-embargo, ganó en Miami-Dade

 

 

Charlie Crist

Para quienes siguen pensando que ningún político puede ganar una elección en Miami si está en contra del embargo, y quieran evocar el ejemplo de Charlie Crist, es bueno advertirles a tiempo que están equivocados.
En la capital del exilio ganó Crist con un amplio margen frente a Scott. Crist ha declarado públicamente estar en contra del embargo estadounidense hacia el régimen cubano y expresado su deseo de visitar la isla.
Rick Scott (REP) Percent of total votes 39.32% 204,682
Charlie Crist (DEM) Percent of total votes 58.43% 304,138

 

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