Los Estados deben dialogar aún cuando tengan profundas divergencias

Por: La Razón (Edición Impresa) / Walker San Miguel 

Nota de prensa de la Sección de Intereses de Cuba en Washington

Nota de prensa de la Sección de Intereses de Cuba en Washington

Los jefes de Estado de Cuba y Estados Unidos han anunciado el inicio de una nueva era en sus relaciones a partir de una próxima normalización de los vínculos diplomáticos que incluyen la apertura de embajadas, algo que era impensable teniendo en cuenta más de 60 años de relaciones interrumpidas y de duros encuentros que incluso estuvieron a punto de generar un conflicto bélico en 1962 (la denominada “crisis de los misiles”).

Las posturas ideológicas que mostraban a Cuba defendiendo el sistema socialista y a Estados Unidos, el capitalismo; la reacción de los cubanos residentes en Miami (fruto de las olas migratorias), siempre opuestos a un acercamiento entre Washington y La Habana; y el cruel embargo económico que asfixiaba a la isla fueron los signos más elocuentes de esa “guerra fría” en pleno continente americano. Por ello, los presidentes Raúl Castro y Barack Obama han demostrado una gran dosis de valentía para dar inicio a una nueva etapa.

El mundo entero fue tomado por sorpresa. Ni los medios de comunicación que gustan de la especulación percibieron lo que estaba sucediendo en las líneas de diálogo diplomático entre ambos países. Ahora se sabe que el papa Francisco habría sido un potente catalizador para el acercamiento. La señal enviada por ambos presidentes fue tomada como positiva en la generalidad de la opinión pública internacional, aunque los sectores republicanos de extrema derecha anunciaron que se opondrán a que el Capitolio convalide lo hecho por Obama.

Tan fuerte fue el mensaje de diálogo político anunciado por Obama y Castro que hasta en Chile el excanciller Ignacio Walker (y actual jefe de la Democracia Cristiana, uno de los principales partidos del gobierno de Bachelet) sugirió que su país debe reanudar relaciones diplomáticas con Bolivia. Sus declaraciones descolocaron al mediático canciller Heraldo Muñoz que estaba afrontando la más reciente aseveración del expresidente Eduardo Frei, quien declaró que Chile “podría perder en La Haya” ante Bolivia.

Lo cierto es que en el siglo XXI, más que en ninguna otra época, las relaciones diplomáticas que incluyan un diálogo político al más alto nivel son la condición para avanzar en la resolución de situaciones que atañen al Derecho Internacional. El propio canciller chileno lo reconoce en su último artículo publicado en el diario chileno La Tercera (el 13 de diciembre) a propósito de reflexionar sobre la situación palestino-israelí. La Habana y Washington le dan una lección al mundo: los Estados deben dialogar aún cuando tengan profundas divergencias.

Sin embargo, luego del anuncio que sorprendió al mundo queda un largo camino por recorrer para lograr que el injusto embargo que pesa sobre Cuba se atenúe o se levante. Obama tendrá que lidiar con la oposición republicana, pero en especial con aquellos sectores fundamentalistas que ven en el régimen de los Castro una “amenaza” para su país. Aunque cabe destacar el tono de los cubanos anticastristas de Miami, quienes lejos de generar movilizaciones de rechazo a la decisión de Obama se encuentran más bien en un proceso de análisis y reflexión.

Demás está decir que los países de Latinoamérica aplauden la medida. Desde México hasta Argentina, la simpatía hacia Cuba y el rechazo al embargo estadounidense se hicieron sentir en múltiples foros, especialmente en la OEA, CELAC, Unasur y Mercosur. El apoyo a Cuba podría ser un factor clave para lograr finalmente que este pueblo hermano que ha sufrido hasta hoy los rigores del embargo económico avizore un nuevo tiempo de paz y de justicia.

Cuba: Para quienes desinforman sobre el estado de salud de Fidel Castro

Fidel Castro

Fidel Castro

Por: Patricio Montesinos/ Cubadebate

No se conoce en la historia contemporánea otro ciudadano de este mundo que hayan intentado asesinarlo tantas veces, más de 600 atentados, y que especuladores malignos refieran incontables comentarios infundados sobre su vida privada, sus actuaciones o su estado de salud.

Tanto los organizadores de las acciones para acabar con su vida como los intrigantes verbales han salido siempre mal parados o han hecho grandes papelones porque les cuesta trabajo comprender que Fidel es Fidel, el mismo guerrillero que lideró la Revolución cubana, y que desde el inicio de sus luchas libertarias fue imprevisible e impredecible para sus adversarios.

Demostrado experto en emboscadas, que siempre ha aplicado también en las batallas de las ideas contra sus contrincantes, Fidel determina con precisión el momento y lugar exactos en el que debe salir y estar.

El Verdadero Amigo, como le denominan millones de personas en el mundo, mantiene esa máxima que pocos pueden descifrar, y mucho menos los mediocres que se han dedicado desde hace más de 60 años a denigrar de su persona.

Ahora se preguntan por qué Fidel no ha escrito o no ha salido a la luz pública, tras el reciente regreso a Cuba de los Cinco antiterroristas cubanos presos del Imperio, y al anuncio del presidente Raúl Castro de un acuerdo para restablecer las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, dos acontecimientos que tomaron por sorpresa a casi todos los habitantes del planeta tierra y han enloquecido a los enemigos de la Revolución de la mayor de las Antillas.

La respuesta a esa interrogante, que los especuladores perversos pretenden contestar con repetidas mentiras y sin conocimiento de causa alguno, tiene una simple respuesta: No se desesperen que cuando menos se lo imaginen el compañero Fidel los tomará nuevamente por sorpresa.

En principio, como escribió en un artículo el colega Percy Francisco Alvarado Godoy, el líder histórico de la nación caribeña está bien, lúcido, trabajando intensamente y disfrutando del regocijo de ver a los Héroes antiterroristas cubanos, Gerardo Hernández, Ramón Labaniño, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, todos juntos en su Patria.

No le quepa la menor duda a nadie que de seguro está muy feliz por el regreso a la Isla de cinco de sus hijos dignos, y por haber cumplido junto a Raúl la promesa de que Volverían. Del resto, será él quien nos diga cuando solo él lo decida porque Fidel es Fidel, acaben de entenderlo.

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