Los mafiosos que atacan a Obama

El gobierno estadounidense ya puede apreciar con claridad, cómo fue manipulado durante años por una pequeña parte de la emigración cubana, bajo la etiqueta del “exilio”.

El gobierno estadounidense ya puede apreciar con claridad, cómo fue manipulado durante años por una pequeña parte de la emigración cubana, bajo la etiqueta del “exilio”.

Por: Arthur González

Desde el que presidente Barack Obama sorprendiera al mundo el 17.12.2014, con su anunció del restablecimiento de relaciones con Cuba, debido a que la política mantenida por más de medio siglo no había dado los resultados esperados, los integrantes de la mafia anticubana radicada en Miami iniciaron sus ataques contra la posición adoptada por el Presidente.Encabeza la lista la congresista Ileana Ros-Lehtinen, hija de uno de los testaferros del dictador Fulgencio Batista, asesino de no menos de 20 mil cubanos durante su mandato presidencial de 1952-58, como resultado de un golpe de estado.

Otro fue el representante Mario Díaz-Balart, hijo del ex Ministro del Interior del tirano Batista, a los que se sumaron los senadores Marco Rubio y Bob Menéndez, ambos hijos de cubanos pero que salieron del país antes de 1958 huyéndole a los crímenes que cometía el tirano contra el pueblo.

Al parecer estos han presionado a la prensa de Miami para amplificar su rechazo, cuando realmente la mayoría de los cubanos emigrados y los norteamericanos apoyan la nueva política hacia Cuba.

Empleando la misma retórica arcaica y cavernícola, Ros-Lehtinen repite las mismas mentiras que no le dieron resultado en más de medio siglo de tensiones entre los dos países, y que ahora la Casa Blanca deja a un lado al comprender el costo político que pagó, por dejarse llevar por las pasiones de los hijos de esos esbirros, que hicieron de su odio personal una proyección gubernamental nefasta para las relaciones internaciones de Estados Unidos.

Con su habitual lenguaje agresivo Ileana Ros, presidenta de la subcomisión del Medio Oriente y África del Norte en el Congreso, emitió un comunicado donde refleja su enajenación, al afirmar: “Levantar el embargo traicionaría a más de 11 millones de cubanos que viven bajo la tiranía de un régimen comunista”,calificando como “irresponsable” a la política exterior del Presidente.

Obama, tomando en cuenta las posiciones irracionales de la mafia anticubana, trabajó con Cuba secretamente, seguramente bajo las recomendaciones del Consejo de Seguridad y del Directorado de Inteligencia.

Actitudes opuestas asumen los que razonan con mente fresca sin odio enfermizo, como el representante Bobby Rush, responsable de introducir la semana pasada un proyecto de Ley para levantar el Bloqueo económico, comercial y financiero, acogiendo positivamente el paso dado por su Presidente.

Algunos miembros de la mafia terrorista anticubana radicada en Miami, se sumaron a los aullidos de Ros, Rubio y Menéndez, pues todos viven del dinero que por medio siglo les entregó la Casa Blanca, en su errática política anticubana y que ahora ven en peligro.

El gobierno estadounidense ya puede apreciar con claridad, cómo fue manipulado durante años por una pequeña parte de la emigración cubana, bajo la etiqueta del “exilio”.

Durante el reciente discurso del Presidente ante el Congreso sobre el estado de la Unión, se evidenciaron las posiciones de quienes lo apoyan en su nueva estrategia hacia Cuba y quienes lo atacan.

En este sentido, la primera dama Michelle Obama, invitó a Alan Gross, liberado por Cuba y quien abogó desde su prisión por un cambio de política hacia la Isla y su esperanza de que los dos países logren superar las políticas beligerantes.

El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, llevó como invitado a Jorge Luis García Pérez, Antúnez, y su esposa, Yris Tamara Pérez Aguilera, evidentemente sin conocer los antecedentes penales de ambos, incluso antes de ser convertidos en “disidentes”.

Marco Rubio, invitó a Rosa María Payá, la hija de Oswaldo Payá, la cual negoció su visado como refugiada política en Estados Unidos a cambio de hacer campañas contra Cuba, las cuales no han tenido resultados.

Y Ros-Lehtinen se presentó con la hija de unos de los pilotos que fueron enviados por ella a Cuba para violar el espacio aéreo y provocar incidentes que frenaran las posiciones que estaba asumiendo el presidente Bill Clinton hacia la Isla, lo que consiguió obligándolo a firmar la Ley Helms-Burton, donde entregó al Congreso sus prerrogativas presidenciales para eliminar el Bloqueo.

Pero para que existan dudas del respaldo mayoritario a la decisión presidencial, 78 políticos, ex altos funcionarios de gobierno, demócratas y republicanos, empresarios norteamericanos de origen cubano y expertos en las relaciones bilaterales, publicaron el lunes 19.01.2015 una “carta abierta” a Obama, apoyándolo y felicitándolo por su nueva política hacia Cuba, la cual consideran de audaz.

La suerte está echada y la mafia anticubana tiene los días contados, al menos su influencia política; y como dice el viejo tango:

“Se acabó tu cuarto de hora, adiós y que te vaya bien”.

Roberta Jacobson se reunió con mercenarios en Cuba

Roberta Jacobson, se reunió el viernes en La Habana, durante una hora y cuarenta minutos, con sectores de la llamada “disidencia” interna.

Roberta Jacobson, se reunió el viernes en La Habana, durante una hora y cuarenta minutos, con sectores de la llamada “disidencia” interna.

Por M. H. Lagarde

Sitios contrarrevolucionarios en internet informaron que la subsecretaria de Estado de Estados Unidos para América Latina, Roberta Jacobson, se reunió el viernes en La Habana, durante una hora y cuarenta minutos, con sectores de la llamada “disidencia” interna.

Entre los asistentes a la reunión con Jacobson – quien viajo a La Habana el pasado miércoles para la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba-, estuvieron los disidentes José Daniel Ferrer, Elizardo Sánchez, Héctor Maseda, Guillermo Fariñas, Marta Beatriz Roque y Antonio González-Rodiles.

Según las fuentes los participantes en dicho en encuentro al parecer quedaron muy complacidos con el “desayuno” que tuvo lugar en la casa del jefe de la todavía Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

De acuerdo con las declaraciones de Antonio Rodiles el encuentro “estuvo muy bien, en general” y según Marta Beatriz Roque la conversación tuvo tiene mucho más valor que la sostenida hace unos días con los senadores, “porque Jacobson tiene un gran conocimiento sobre Cuba”.

Elizardo Sánchez por su parte dijo que “Lo más relevante es que ellos quieren dejar claro un mensaje de apoyo a la sociedad civil en su conjunto”, aseguró el presidente de la llamada Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

“Tienen plena conciencia de que queda un largo camino para la mejoría de la situación de los derechos humanos en Cuba”, señaló Sánchez, conocido también como El Camaján.

Y para la propia Jacobson: “Fue muy importante para mí escuchar sus perspectivas y cómo podemos apoyar a la sociedad civil en el futuro”.

Llama la atención la limitada visión que mantiene el gobierno de Estados Unidos sobre lo que es la sociedad civil cubana. Cabría preguntarse si en algún momento  de su estancia en La Habana la subsecretaria de Estado de Estados Unidos para América Latina detuvo el van de la SINA en que viaja para preguntarle a cualquier cubano en la calle si pertenece a las Fuerzas Armadas Revolucionarias o al Ministerio del Interior.

La sociedad civil cubana, como bien dijo hoy en el canal estadounidense de noticias MSNBC,  la directora de Estados Unidos de la Cancillería cubana y contraparte de Jacobson en las conversaciones, Josefina Vidal: “son más de 5.000 organizaciones, asociaciones de mujeres, de jóvenes, estudiantes, campesinos, profesionales”
Si embargo Washington se empeña en reducirla a los grupúsculos amamantados de su mano durante décadas con el dinero salido del bolsillo de los contribuyentes norteamericanos. Como bien expresó hoy en un despacho sobre el desayuno ofrecido por Jacobson la agencia AFP: “los disidentes cubanos no han ocultado su desazón por el cambio de política de Estados Unidos, que había sido su principal aliado y fuente de financiamiento durante medio siglo”.

Igualmente sorprendente resulta que el medidor de EEUU sobre el respeto a los derechos humanos en la Isla se limite a que el gobierno cubano permanezca impasible ante el accionar subversivo de mercenarios camuflados de “sociedad civil” que Washington paga para defender sus intereses en Cuba.

Como para que a nadie le quede dudas, unas horas después del desayuno con los llamados disidentes, y en la propia casa del Jefe de la SINA durante una conferencia de prensa, la señora Jacobson reconoció que el objetivo del gobierno norteamericano hacia Cuba sigue siendo el mismo: transformar la nación caribeña, empoderar la sociedad civil y lograr que el gobierno cubano tome medidas más acordes con los intereses de Washington en el tema de los derechos humanos.

Tomado de Cambios en Cuba

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