El VII Congreso del Partido Comunista de Cuba será en abril del 2016

X Pleno del Comité Central del Partido Comunista Cuba. Foto: Granma

X Pleno del Comité Central del Partido Comunista Cuba. Foto: Granma

El X Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), presidido por su Primer Secretario, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, aprobó este lunes la planificación de un conjunto de actividades que deberán realizarse en el periodo del 2015 al 2018, las cuales dan cumplimiento a varios de los acuerdos suscritos por el VI Congreso del PCC.

En dicha programación se incluyen el VII Congreso del PCC; el perfeccionamiento de la División Político Administrativa del país; la generalización del nuevo modelo de funcionamiento de los Órganos Locales del Poder Popular, que se experimenta actualmente en las provincias de Artemisa y Mayabeque; así como el proceso eleccionario.

Según se supo, en abril del 2016 se celebrará el VII Congreso del PCC. En consecuencia, desde ahora y hasta el primer cuatrimestre de ese año se llevarán a cabo asambleas municipales y provinciales de la organización, la preparación de cuadros y militantes, la realización de una consulta popular y el procesamiento y aprobación de los documentos finales.

Sobre la nueva División Político Administrativa se ratificó que el objetivo esencial de su perfeccionamiento es fortalecer el papel del municipio como elemento principal en el sistema de dirección territorial del país, para que disponga de la autonomía necesaria, sustentada en una sólida base económica.

A su vez, el proceso de generalización del nuevo modelo de funcionamiento de los Órganos Locales del Poder Popular se desarrollará simultáneamente con los estudios e implantación de la nueva División Político Administrativa.

Con relación al proceso eleccionario se prevé que incluya las elecciones parciales en abril del 2015; la puesta en vigor de una nueva Ley Electoral; y la posterior realización de las elecciones generales.

En el X Pleno se destacó la necesidad de trabajar con intensidad y sistematicidad en la elaboración, conciliación y aprobación de los documentos que serán analizados en el VII Congreso del PCC; la importante actividad legislativa que tendrá la Asamblea durante los años venideros; y la labor política, ideológica y organizativa que deberá realizarse a partir de la trascendencia política de todos estos procesos.

Finalmente, Bruno Rodríguez Parrilla, miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, brindó una información sobre el estado actual de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Corte Suprema de EE.UU. concedió una victoria a una tabacalera estatal cubana

cohiba_behike_pic_2-580x326La Corte Suprema de Estados Unidos concedió el lunes una victoria a una tabacalera estatal cubana, al declinar intervenir en una batalla legal de larga duración con un rival estadounidense por el uso de la marca Cohiba.

Al negarse a escuchar una apelación presentada por la compañía estadounidense General Cigar, que tiene su sede en Delaware, la Corte Suprema dejó intacto un fallo a favor de la empresa cubana, Cubatabaco.

Debido al bloqueo de más de medio siglo que Estados Unidos aplica a Cuba, la empresa estatal de la isla no puede vender sus puros Cohiba en el mercado estadounidense, pero sí lo puede hacer en Cuba y otros lugares.

General Cigar vende en Estados Unidos tabacos Cohiba producidos en República Dominicana.

La disputa legal se refiere a si la empresa cubana tiene derecho a impugnar las marcas de General Cigar, pese al bloqueo comercial de Estados Unidos.

General Cigar es de Scandinavian Tobacco Group A/S, la cual es propiedad, en parte, de Swedish Match AB.

La Corte de Apelaciones del Circuito Federal falló en junio pasado a favor de Cubatabaco. Después de la negación de la Corte Suprema, el caso se llevaría ahora a la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, Trademark Trial and Appeal Board, (Junta de Apelación).

El caso llegó a la Corte Suprema solo después de que el presidente Barack Obama anunció en diciembre un cambio de política hacia Cuba para flexibilizar algunas restricciones al comercio y los viajes, aunque ha mantenido intacto el embargo económico.

En virtud de una flexibilización de las restricciones a los viajes entre ambos países, los visitantes estadounidenses pueden importar hasta 100 dólares en puros, uno de los productos más famosos de la isla, y llevarlos a sus casas.

En enero el Gobierno de Obama dijo que permitiría exportaciones estadounidenses en el sector de las telecomunicaciones, equipos agrícolas y de construcción, así como otorgaría mayor cantidad de licencias para los viajes de los estadounidenses a la isla y permitiría las relaciones interbancarias.

Cuba había acusado en abril de 2013 a Estados Unidos de “robo” de marcas comerciales de la isla, tras un fallo judicial en un litigio entre la empresa Cubatabaco y la compañía estadounidense General Cigar.

Cuba es famosa por ser el origen de algunos de los mejores habanos del mundo, entre los que destacan Montecristo, Partagás, y Romeo y Julieta, además de Cohiba, producidos por la corporación mixta Habanos S.A.

El litigio resuelto hoy se nombra General Cigar Co v. Empresa Cubana Del Tabaco, U.S. Supreme Court, No. 14-512.

Esta noche comienza en Cuba el Festival del Habano, la mayor vitrina al mundo del tabaco cubano.

(Tomada de CubaDebate)

Cuba, Internet y los desafíos de la nueva época

Fiesta-del-Videojuego-en-el-Palacio-Central-de-ComputaciónEl periódico Granma, en su edición de este sábado 21, publicó en sus páginas interiores dos hechos cuya trascendencia merece la pena subrayar: por un lado, el discurso íntegro del Primer Vicepresidente cubano Miguel Díaz-Canel en la clausura del Taller sobre Informatización y Ciberseguridad, que tuvo lugar en los últimos días en la capital cubana.

Por otro, la información de que la empresa de telecomunicaciones ETECSA recién han concluido conversaciones con la compañía norteamericana IDT Domestic Telecom para avanzar en la interconexión directa entre nuestro país y los Estados Unidos.

Según palabras del Presidente Barack Obama, la inversión en telecomunicaciones es una de las prioridades de su gobierno respecto a Cuba tras los anuncios del 17-D. Ya ha sido adelantada la posibilidad de vendernos hardware, software, aplicaciones asociadas y dispositivos que faciliten la comunicación por Internet.

Cierto que, al mismo tiempo, la Casa Blanca no escatima esfuerzos en declarar intactas sus intenciones hacia la Isla de “cambio de régimen”. Pero, encerrada en las lógicas de su cálculo, desestima cuánto el mejoramiento de la infraestructura tecnológica podría contribuir a desatar las fuerzas productivas y las competencias intelectuales de los cubanos, en función de la sostenibilidad económica, cultural y política de un modelo de desarrollo soberano y auténtico.

Una nota de ETECSA da cuenta de que el acuerdo con IDT Domestic Telecom, “permitirá mayores facilidades y calidad en las comunicaciones” entre los pueblos de ambos países. Es un primer paso que, presumiblemente, será el preludio de nuevos convenios en un sector estratégico para cualquier sociedad. Ya Apple y Netflix han desembargado la venta de parte de sus servicios a la Isla y no es difícil vaticinar que compañías similares hagan públicos a corto plazo propósitos en la misma dirección.

Cuba, por su parte, no llega desnuda a la nueva época. Aún bloqueados, no quedamos nunca al margen de la evolución de las TICs, ni de los cambios culturales que ellas entrañan para la sociedad de la información. La UCI, los miles de matemáticos y de cientistas de la computación graduados de las universidades, el acceso masivo al conocimiento y la cultura de sucesivas generaciones, forman parte de las reservas de capital humano de la Isla para lidiar con los nuevos escenarios a la ofensiva. La experiencia de resistencia de las últimas cinco décadas nos ha curtido contra la ingenuidad y entrenado para nadar en aguas turbulentas. Hemos aprendido que, en política, tan dañino es bajar la guardia, como ceder la iniciativa al otro y sentarnos a esperar, pacientemente, a que la calma sobrevenga.

El discurso pronunciado por Miguel Díaz-Canel hace pocas horas es, probablemente, una de las señales más elocuentes del enfoque estratégico con que pretendemos dotar nuestros movimientos. Nadie en su sano juicio podría suponerlo resultado de opiniones improvisadas o dichas al vuelo. Detrás, hay ideas programáticas que dejan entrever contenidos de políticas, consensos de equipos de trabajo, rutas en torno a las cuales el Estado cubano quiere desbrozar caminos.

Me explico: no se trata solo de planificar el uso de plataformas digitales con un sentido instrumental –facilitar transacciones financieras, fortalecer la visibilidad de las instituciones a través de sus sitios web, aprovechar las redes para gestionar más eficientemente determinados servicios, por mencionar apenas algunos ejemplos. Hablo de pensar la tecnología como una mediación transversal al desarrollo, como un proceso que, integrado a la economía, la política y la cultura, sea parte esencial del avance de la sociedad y la dignificación de sus seres humanos.

“El socialismo –ha dicho Díaz Canel- le otorga un lugar preferencial al derecho a la información como condición para el pleno ejercicio de la crítica y la participación del pueblo. Internet plantea desafíos a las formas tradicionales de comunicación social, al uso de los medios de comunicación, al papel de los individuos en el espacio público y exige la existencia de políticas, normas y formas de funcionar nuevas que deben alinear infraestructuras, servicios y contenidos para garantizar ese derecho”. En medio de las bajas temperaturas de días recientes, a los apocalípticos de la libertad de expresión en Cuba o a los incrédulos en torno al acceso universal de sus ciudadanos a Internet, debe haberles caído un jarro de agua fría.

No conozco pormenores del taller sobre Informatización y Ciberseguridad, pero lo publicado en la prensa sugiere enfoques suficientemente realistas en torno a nuestras carencias. La intervención del Primer Vicepresidente plantea algunas: ausencia de políticas, implementación lenta y carente de integralidad, marco regulatorio fragmentado, ineficiencia de los servicios, desprofesionalización y dispersión de los recursos humanos, ilegalidades…

Aún en medio de los avances del país, estamos lejos de haber conquistado una alfabetización tecnológica de gran alcance. La misma nación que consiguió antes que muchos en América Latina ediciones masivas de libros, Imprenta Nacional e Industria de cine, tiene por delante ahora colosales desafíos: por un lado, resolver la contradicción entre las capacidades de sus habitantes para apropiarse de las tecnologías –en un lugar 44, según ha reconocido la Unión Internacional de Telecomunicaciones- y el rezagado puesto que ocupamos a nivel mundial en el índice de desarrollo de las TICs. Por otro, el contraste entre el carácter transdisciplinar e integrado de la ciencia y el conocimiento en las sociedades contemporáneas, y la desconexión tecnológica presente en muchas de nuestras instituciones.

Claro que ningún análisis honesto en torno a estos temas podría subestimar el impacto del bloqueo norteamericano sobre el deterioro de nuestra infraestructura, pero hacer descansar en él todas las responsabilidades, cuando menos, desmoviliza el potencial que podría desplegarse, a base de innovación y talento, en la búsqueda de alternativas. Reconocer y eliminar en lo posible los obstáculos propios nos sitúa, en cambio, dentro de una posición de autoridad y valentía política para echar a andar discusiones presentes y futuras. Hay que derribar los muros levantados a lo largo de 90 millas, y también los levantados en casa por prejuicios o desconocimiento, con consecuencias nefastas para la concepción de las redes como plataformas articuladoras de consenso y catalizadoras del desarrollo.

A juzgar por las evidencias, el taller sobre Informatización y Ciberseguridad ha marcado un punto de llegada y un punto de partida en la discusión sobre las relaciones entre TICs, Infocomunicación y Sociedad, y una expresión de madurez que ayudará a trazar políticas más articuladas a corto, mediano y largo plazos. No es de las tecnologías de lo que debemos cuidarnos, sino de la ignorancia que desconoce sus potencialidades en la gestión del desarrollo. No hay que temerle a la conectividad, sino al aislamiento que impide a los ciudadanos en el nivel micro, y al país en lo macro, insertarse en las dinámicas de la sociedad global, reconocer las experiencias de otros e identificar y aplicar, por nosotros mismos, las mejores prácticas. No es Internet el problema, sino la banalización del mundo, que inunda de supercherías lo mismo la red de redes que el resto de los espacios de producción simbólica de la vida moderna.

Hay que acompañar el reto tecnológico del desafío cultural, y enfrentar ambos desde el fortalecimiento de una conciencia crítica colectiva, y desde la participación activa de todos los ciudadanos en nuestro diseño de país. Si compartimos ese espíritu, la nueva época está arrancando en firme.

A %d blogueros les gusta esto: