Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) de la República de Cuba

Aborda que en los últimos días, se ha creado una compleja situación, a raíz de que más de mil ciudadanos cubanos han estado arribando a Costa Rica desde otros países de la región con la intención de viajar hacia los Estados Unidos

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En los últimos días, se ha creado una compleja situación, a raíz de que más de mil ciudadanos cubanos han estado arribando a Costa Rica desde otros países de la región con la intención de viajar hacia los Estados Unidos.

Estas personas han salido de Cuba de manera legal hacia diferentes países de América Latina, cumpliendo todos los requisitos establecidos por las regulaciones migratorias cubanas. En el intento de llegar a territorio de los Estados Unidos se han convertido en víctimas de traficantes y de bandas delincuenciales, que de manera inescrupulosa lucran a partir del control del paso de estas personas por Sudamérica, Centroamérica y México.

Las autoridades cubanas se han mantenido en permanente contacto con los gobiernos de los países implicados, con el objetivo de encontrar una solución rápida y adecuada, que tome en consideración el bienestar de los ciudadanos cubanos.

El Ministerio de Relaciones Exteriores desea enfatizar que estos ciudadanos son víctimasde la politización del tema migratorio por parte del Gobierno de los Estados Unidos, de la Ley de Ajuste Cubano y, en particular, de la aplicación de la llamada política de “pies secos-pies mojados”, la cual confiere a los cubanos un tratamiento diferenciado y único en todo el mundo, al admitirlos de forma inmediata y automática, sin importar las vías y medios que utilizan, incluso si llegan de manera ilegal a su territorio.

Esta política estimula la emigración irregular desde Cuba hacia los Estados Unidos y constituye una violación de la letra y el espíritu de los Acuerdos Migratorios en vigor, mediante los cuales ambos países asumieron la obligación de garantizar una emigración legal, segura y ordenada.

El Ministerio de Relaciones Exteriores denuncia que el gobierno estadounidense mantiene también en vigor el llamado “Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos”, aprobado en el año 2006, por el presidente George W. Bush, para alentar a médicos y otro personal cubano de la salud a abandonar sus misiones en terceros países y emigrar a los Estados Unidos. Esta es una práctica censurable dirigida a dañar los programas de cooperación cubanos y a privar de recursos humanos vitales a Cuba y a muchos países que los necesitan.

El Ministerio de Relaciones Exteriores reitera una vez más que la política de “pies secos-pies mojados” y el “Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos”, son incongruentes con el actual contexto bilateral, obstaculizan la normalización de las relaciones migratorias entre Cuba y los Estados Unidos y crean problemas a otros países.

El Ministerio de Relaciones Exteriores ratifica que los ciudadanos cubanos que hayan salido legalmente del país y cumplan con la legislación migratoria vigente tienen derecho a retornar a Cuba, sí así lo desean.

El Ministerio de Relaciones Exteriores reafirma el compromiso del gobierno de Cuba con una emigración legal, segura y ordenada.

La Habana, 17 de noviembre de 2015

Cubanos en Nicaragua: Ley de Ajuste Cubano, una fábrica para construir conflictos y lágrimas

En Cuba no se les persigue. En Cuba no hay una crisis humanitaria, como en Siria. En Cuba no hay guerra. No son desplazados. Son, sencillamente, emigrantes, gente que quiere vivir mejor y hacerlo en otra parte.
Los que conozco y han hecho ese viaje, incluso, son personas que, por lo general, “vivía bastante bien” en la isla y pudo pagarse los más de 2 mil dólares necesarios -50 mil pesos cubanos- para hacer el viaje hasta Ecuador, y tenía otros más en los bolsillos para emprender el viaje a Los Estados Unidos.
Son, si acaso, emigrantes apurados. Urgidos por “alcanzar” lo que creen serán los últimos días de la Ley de Ajuste Cubano, una política que desde 1966 recibe con brazos abiertos en suelo estadounidense a los cubanos que logran pisar tierra. Política preferencial que divide a la migración de la isla con el resto de la latina.
El apuro es no perder la política de privilegios. Es no llegar después de la fecha en la que ser un emigrante cubano será lo mismo que ser uno mexicano, colombiano o venezolano, con sus largas pesadillas de indocumentados, deportaciones y cacerías humanas.
El suyo –el de los nuestros- es un camino largo. Varios países desde Ecuador hasta Los Estados Unidos, un trayecto que da vida a mucha gente, que se aprovecha para vender, canjear, ganar… “Los cubanos somos alcancías, alcancías humanas”, me dijo cuando logró llegar a Miami un amigo que fue mi colega durante varios años.
Un viaje peligroso que, no obstante, muchos se han tomado a la ligera. Se van con sus hijos de brazos como si fuera más seguro que una balsa en medio del mar. Se van las embarazadas, los ancianos.
Ahora, casi 2 mil están varados en Costa Rica. Nicaragua, la Nicaragua que ha recibido lo mejor de Cuba en los últimos años, les cierra las puertas. Según informaciones sin confirmar, un joven murió accidentado mientras intentaba subirse a un bus y otros dos fueron víctimas de la policía antimotines. Heridos varios.
Son indocumentados y el suyo un tránsito ilegal. Pero uno no deja de sentir en el alma que es una injusticia, una soberana falta de memoria y los nicos una gran nación de malagradecidos, aunque en el fondo la conciencia reconozca que están en su derecho.
Cuba no se ha pronunciado por lo menos públicamente. En la página oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores la noticia más reciente es la reunión entre el Secretario de Agricultura de Los Estados Unidos con autoridades de la isla. Va y por los canales establecidos gestiona a favor de sus ciudadanos, pero eso nadie lo sabe, aunque necesitamos, deberíamos saberlo.
De Cuba se van, pero en realidad Cuba no puede cerrarles las puertas. Si lo hiciera, sería una “falta de libertad” y una “violación a los derechos humanos” –términos predilectos por nuestros detractores- , así que no lo hace. Desde hace años, la carta blanca, el permiso de salida, es solo para unos pocos casos.
Pero tampoco lo han hecho Los Estados Unidos. Callan y no deberían. En sus manos, y no en las de Daniel Ortega, está la solución real a la situación de los cubanos varados en Centroamérica. No es solo el sueño americano. Los cubanos que se van lo hacen porque saben que serán bien recibidos más al norte. Eso es la Ley de Ajuste Cubano, una fábrica para construir conflictos y lágrimas.
Ellos generan el problema y ahora se quedan viendo a ver qué pasa. La disidencia cubana, la que vemos en las redes sociales, trata el asunto con efectismo y echa las culpas a Cuba y al gobierno de Nicaragua.
No se les ha ocurrido que su presidente predilecto –el que responde a las llamadas de Yoanys Sánchez- es el mayor responsable de todo este rollo, tanto como lo es de los médicos cubanos varados en Colombia en espera de que se cumplieran las promesas de quienes los empujaron a dejar sus misiones oficiales.
Ninguno se atreve a pedirle al presidente de Los Estados Unidos, al Congreso, o al que sea necesario, una respuesta. “No muerdas la mano que te da de comer”, dice un refrán en el que no puedo dejar de pensar ahora mismo.
Una simple operación de evacuación podría despejar las carreteras de Costa Rica y darles a los migrantes lo que quieren: llegar a Los Estados Unidos. Una firma bien puesta podría acabar con la política que estimula la emigración ilegal hacia esa nación y a una maquinaria dedicada al tráfico de personas con todos sus condimentos espeluznantes, eso y más visas, si es que realmente quieren ser un destino para los cubanos que se decidan a irse de su país natal.
Puedo sonar ingenua, si lo soy o por lo menos lo parezco me declaro culpable: soy hija del humanismo, del país más solidario del mundo, soy hija de un país donde los abuelos viven en las mismas casas de sus nietos- no importan las causas- y donde desde chiquitos nos enseñan a ayudar al prójimo y a irle siempre a Cuba, al cubano, que no abandona a los suyos.
Así que rezo, yo que no soy mucho de rezar, también por los míos, dondequiera que estén.

(Tomado del blog La Esquina de Lilibeth)

Cubanos entre Costa Rica y Nicaragua no emigran, “huyen de Cuba”

Por Marcos Torres / Las Torres de Marcos

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La emigración es tan antigua como la historia de la humanidad, gracias a ella hemos poblado todas las tierras inimaginables de nuestro planeta, pero cuando de Cuba se trata ya ustedes conocen el cintillo; los cubanos no emigran “huyen del Régimen”.

Somos hijos de una pequeña isla, formada por emigrantes desde los exterminados nativos, pasando por los colonizadores de la madre patria, africanos desarraigados y esclavizados, chinos y filipinos contratados como fuerza de trabajo barata, franceses y haitianos e inclusive norteños que poblaron esta tierra en los últimos 500 años.

Pero después de enero de 1959, con el triunfo de un proceso político diferente, el tema migratorio no ha dejado de politizarse por los detractores de la Revolución cubana. A los Estados Unidos “emigraron” los militares derrotados de la dictadura de Fulgencio Batista, seguida de una burguesía nacional que no se impuso como clase, pues vivió siempre mirando al norte; la campaña anticomunista desató la Operación “Peter Pan”, a la que siguió Camarioca, Puente Aéreo, Mariel y los Balseros de 1994.

Para proteger a estas oleadas de “cubanos desesperados” no faltó un cuerpo legal aprobado por el Congreso norteamericano en 1966, la flamante Ley de Ajuste Cubano, que aún vigente otorga privilegios especiales a los “perseguidos” isleños; contrario a lo que ocurre con los restantes latinoamericanos quienes reciben la negativa de los consulados gringos en sus respectivos países, se les persigue y reprime por toda la frontera que marca el río Bravo, se construyen muros infranqueables o son devueltos por el “eficiente” servicio de la Guardia Costera de los Estados Unidos de América.

Los cubanos que desean emigrar al Norte y “no clasifican” en el engorroso proceso de entrevistas, documentos y dinero de la actual Embajada norteamericana, a pesar del compromiso de otorgar 20 mil visas anuales después de los Acuerdos Migratorios de 1994, tienen ante sí, la zanahoria de un instrumento legal que le otorga la ciudadanía norteamericana a los 365 días de pisar territorio continental.

Después del 17 de diciembre 2014 lejos de disminuir las cifras de cubanos que se acogen a la susodicha “Ley”, ha ocurrido todo lo contrario y comienzan a dispararse las alarmas de los medios de prensa locales de la Florida léase “El Nuevo Herald” y “Sun Sentinel”, pues cuando de fondos monetarios se trata, los reyes del pragmatismo aprietan los cinturones y comienzan a calentar la pista del show anticubano.

La maquinaria propagandística contra Cuba, no ha dejado de amplificar casi a diariolas penurias de los coterráneos que buscan de las más diversas maneras llegar a la tierra de la primera potencia mundial, por el momento; sembrando, como es de esperar, la matriz de que huyen de la “dictadura” por falta de oportunidades, esperanzas, perspectivas y futuro, pues no pueden ocultar que en su inmensa mayoría son jóvenes saludables y preparados gracias a los “precarios servicios de salud y educación” de la Cuba revolucionaria. Aunque las causas que provoca estos éxodos, se toca solo de soslayo “se incrementan el número de emigrantes cubanos por el temor a que desaparezca la Ley de Ajuste”.

Ahora, se encuentran en la riesgosa encrucijada de mantener una “envejecida” Ley que constituye un seductor estímulo solo para cubanos, a merced de peligrosas rutas, lidiando con coyotes, traficantes de drogas y servicios migratorios de ocho países latinoamericanos.

Modificar la “Ley de Ajuste” conllevaría a estructurar un sistema de prohibición y persecución de los acogidos, para impedir que vengan a visitar familiares y amigos, o de vacaciones todos los años “al país que los persiguió”.

Derogarla, y enfrentar a la camada de congresistas anticubanos que lo tomarán como una gran derrota de la bien engrasada maquinaria de presión sobre, Cubita la Bella.

En lo que se ponen de acuerdo con la opinión pública de la no homogénea comunidad cubana del sur de la Florida y activan el entramado y burocrático Congreso, me despido como dicen en mi barrio “la pelota está de tu lado”.

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