Abel Prieto: “La prohibición hace atractivo el fruto prohibido, el oscuro objeto del deseo”

Abel Prieto dice que los cubanos no están hipnotizados por Hollywood y les interesa también otro tipo de cine, fundamentalmente el nacional.

Escena de la pel{icula cubana Conducta

Escena de la pel{icula cubana Conducta

Cuba reconduce su convivencia diplomática con Estados Unidos y asume la cohabitación con las nuevas tecnologías de la comunicación y la masiva entrada de contenidos made in USA, pero “jamás vamos a permitir que el mercado dicte nuestra políticas culturales”, subraya Abel Prieto, ex ministro de Cultura (1997-2012) y asesor de Raúl Castro en el Consejo de Estado y de Ministros.

“Esas políticas, se mantienen intactas”, declara en una entrevista con EL PAÍS durante su estancia en España para asistir al XIII Encuentro de Solidaridad con Cuba, que reúne en Zaragoza a decenas de organizaciones simpatizantes. “La idea de que vivimos en un régimen que controla todo lo que el ciudadano consume es una mentira, una caricatura insostenible en este mundo interconectado”.

Abel Prieto (1950) no desconoce, sin embargo, que la distensión con Estados Unidos, y los cambios generacionales y de consumo cultural determinan la actualización de un modelo que ha sido de trinchera desde el triunfo revolucionario de 1959 y la entrada en colisión ideológica con Estados Unidos, potencia hegemónica desde el derrumbe de la URSS en 1989. “No vamos a prohibir cosas. La prohibición hace atractivo el fruto prohibido, el oscuro objeto del deseo. Estamos trabajando contra la ola de banalización y frivolidad, y no para prohibir sino para que la gente sepa discernir, sobre todo en el mundo audiovisual porque la nueva generación es muy audiovisual.

A la espera de que las nuevas tecnologías y el acceso a Internet, hasta ahora muy limitado, se generalicen en los domicilios de los once millones de cubanos, el ministerio de Cultura última, entre otras iniciativas, una oferta pública de descargas gratuitas disponible en los espacios wifi y clubes de jóvenes habilitados en el país. Ese paquete incluye más de 300 películas de calidad, desde el Halcón Maltés y Gandhi, al nuevo cine latinoamericano, pasando por el Hamlet de Kenneth Branagh, lo mejor de Woody Allen, y los formatos sinfónicos de temas de Silvio Rodríguez. “El menú combina cosas con densidad cultural y material de entretenimiento porque la opción del socialismo no puede ser el aburrimiento”.

Abel Prieto dice que los cubanos no están hipnotizados por Hollywood y les interesa también otro tipo de cine, fundamentalmente el nacional. “En Estados Unidos no tienen ministerio de Cultura, ni les hace falta porque el mercado lo decide todo con una promiscua convivencia de los contenidos de calidad y con la degradación y la desinformación, al mismo nivel, que confunde a los consumidores no preparados. Uno de los desafíos de Cuba para evitar esta globo colonización que todo lo invade y que también ha llegado a nuestro país es reforzar la calidad de la educación”.
El asesor presidencial señala que “nosotros tenemos una ventaja que no tienen ustedes aquí. Es que los medios nuestros son estatales. Nosotros no tenemos enseñanza privada. Todo el sistema es público. Las instituciones culturales son públicas”. Abel Prieto niega el omnímodo control del Estado sobre los ciudadanos. El Estado suministra “instrumental crítico para que el ciudadano puedan elegir contenidos sabiendo descifrar los códigos: con conocimiento de causa. Y después que la gente haga lo que estime conveniente con su tiempo libre”.

”Es pueril pensar que podemos controlar los contenidos culturales de los jóvenes. En la Cuba de hoy la gente ve las películas y series que quieren ver” agrega. “Es un país con más de tres millones de turistas, con decenas de miles de cubanos de Miami entrando continuamente con memorias flash [lápices de memoria USB] y todo tipo de dispositivos. Es ridículo pensar que unos tecnócratas del ministerio de Cultura puedan organizar el menú cultural. Eso es una locura”. No obstante, se manifiesta convencido de que el Gobierno puede influir sobre el gusto y los hábitos de lectura a través de los instrumentos a su alcance. “Pero no es fácil. Es un reto complejo”.

El menú preparado por las autoridades cubanas elimina la basura de la televisión hispana, los programas chatarra y los reality show. “Me espantan no por razones políticas sino porque están en las antípodas de lo que yo quisiera como parte de nuestra utopía. “No es un problema político si no diría casi estético. Es de degradación Como dice un amigo “estamos contaminando con material interesante”. Escritor, director de la editorial Letras Cubanas y presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba antes de ser ministro, Prieto dice que otro proyectos en marcha es la producción de videojuegos sin violencia, ni racismo, “diferentes a los fascistoides que proliferan en el mercado y que crean adicciones entre los niños y adolescentes”.

“El humanismo que nació en el renacimiento y que financió la burguesía esta de capa caída”, lamenta. “La propia burguesía lo ha ido liquidando. Hay que defender la memoria cultural aunque te acusen de nostálgico y avejentado, de no entender que todo cambió. Sin memoria cultural ¿qué vamos hacer de este mundo, qué vamos hacer con El Quijote?”.

(Tomado de CubaSi)

Abel Prieto: “Los norteamericanos sólo podrían enriquecerse con un intercambio fructuoso con los cubanos”

Abel Prieto

Abel Prieto

Abel Prieto es Asesor especial del Presidente Raúl Castro. Autor de varias novelas, entre las que se destaca “El vuelo del gato” y “Viajes de Miguel Luna”.

Nacido en 1950 en Pinar del Río, en la provincia occidental de Cuba, Abel Prieto Jiménez es una personalidad reconocida de la cultura cubana. Tras estudios en Letras Hispánicas en la Universidad de La Habana, fue profesor de literatura varios años.

Apreciado por su talento y su don de gentes, ocupa el cargo de director de la editorial Letras Cubanas. Abel Prieto consigue rápidamente la unanimidad entre los intelectuales y artistas cubanos. En 1988, fue elegido a la cabeza de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), convirtiéndose en uno de los presidentes más jóvenes de la historia de la institución.

Durante una reunión con Fidel Castro a mediados de los años 1990, Abel Prieto hace partícipe de sus divergencias y afirma su punto de vista. Algunos pensaron que su carrera estaría irremediablemente afectada. No fue el caso. Al contrario, unas semanas después, el presidente cubano decide nombrarlo ministro de Cultura en 1997, cargo que ocuparía hasta 2012.

Su excepcional longevidad en el ministerio de Cultura se explica por su espíritu de apertura y su capacidad para federar al mundo intelectual y artístico cubano en torno a la política cultural del país. En efecto, durante su mandato, Abel Prieto siempre rechazó el sectarismo y privilegió el debate de ideas, lo que le valió el reconocimiento y la admiración del mundo de la cultura que aprecia, además de su profesionalidad, sus profundas cualidades humanas.

En marzo de 2012, tras quince años de buenos y leales servicios, Abel Prieto deja el Ministerio de Cultura para ser asesor especial del Presidente Raúl Castro, consagrando así una brillante carrera. Por otra parte, ocupa también un cargo de diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Abel Prieto también es conocido en Cuba por su gran colección de chistes y anécdotas populares. Se dice que durante las reuniones oficiales, los miembros del Gobierno se empujan para sentarse a su lado, con el fin de disfrutar de su talento de cuentista y pasar un momento agradable.

Estudioso del escritor José Lezama Lima, Abel Prieto es también autor de varias novelas, entre las cuales están *El vuelo del gato y *Viajes de Miguel Luna.

En este diálogo, Abel Prieto evoca el impacto de las sanciones económicas en el campo de la cultura, el acercamiento con Estados Unidos, los desafíos de Cuba hoy y sus relaciones con Fidel Castro.

Abel Prieto, usted fue ministro de Cultura durante quince años. Hoy es asesor del presidente Raúl Castro en el campo de la cultura. ¿En qué consiste su papel?

Mi tarea consiste en promover la cultura cubana y asegurar que las instituciones culturales cubanas promuevan los mejores talentos de nuestro país. Mi trabajo consiste también en vincular la cultura y el pueblo, desarrollar las relaciones culturales a nivel internacional y defender la política cultural de la Revolución.
La política estadounidense hacia Cuba, particularmente las sanciones económicas, tiene un impacto en la cultura cubana. ¿Cuál es su punto de vista al respecto?

El impacto económico es evidente. El Presidente Barack Obama permite intercambios culturales pero se trata de intercambios no comerciales. Muchos artistas, como los Van Van, Carlos Varela, la Escuela Nacional de Ballet, Silvio Rodríguez, realizaron giras en Estados Unidos, pero no han podido recibir ni un centavo por sus actividades.

El mayor mercado del mundo para las artes es el mercado estadounidense. Nuestros artistas, escritores, intelectuales no tiene acceso a ello. A nuestras editoriales, nuestras galerías artísticas y nuestras empresas culturales se les prohíbe la entrada en Estados Unidos.

El pueblo americano pierde una gran posibilidad de enriquecerse con el contacto de nuestro pueblo, a causa de una política irracional, absurda e indefendible. Sucede lo mismo para el pueblo cubano, tan curioso intelectualmente, tan voraz desde un punto de vista cultural, quien se ve privado de un intercambio fecundo con su vecino del Norte.

Cuando tienen lugar estos intercambios en Cuba, como durante la visita de un artista estadounidense, los efectos son impresionantes. Recuerdo el Music Bridge que creamos hace unos años y muchos artistas americanos viajaron a Cuba para intercambiar con los artistas cubanos. Realizaron un disco juntos, un gran concierto que apreció mucho la población. Era algo muy hermoso pues las dos culturas son muy cercanas y se alimentan mutuamente desde hace décadas.

¿Está Cuba dispuesta a acercarse a Estados Unidos?

Cuba se beneficiaría mucho de un acercamiento con Estados Unidos. Es verdad que una avalancha de turistas americanos traería la cultura del consumismo, pero creo que los aspectos positivos superarían ampliamente los efectos negativos. Muchos ciudadanos americanos son muy curiosos de descubrir “la isla prohibida”, ya que es el único país del mundo que no tienen derecho a visitar. Recuerdo un encuentro con un importante cineasta en el cine Chaplin de La Habana y se asombró de ver la modernidad del lugar, la presencia de un Festival de Cine cada año, etc. Ello demuestra hasta qué punto la imagen de Cuba en la sociedad estadounidense no corresponde a la realidad. El mejor antídoto contra ello es desde luego el mensaje cultural, que tocará con todo su vigor y autenticidad al pueblo americano y destruirá los estereotipos.

¿Acaso no habría riesgos en ese acercamiento?

¿Sufriría nuestra identidad? Creo que disponemos de una ventaja. La identidad nacional cubana y la cultura nacional tienen un núcleo de resistencia muy fuerte y, al mismo tiempo, se nutren de aportes exteriores. Somos descendientes de colonos españoles. También somos el fruto de los esclavos de África y la herencia de este terrible genocidio. Tomos también el resultado de la inmigración china, polaca, etc. Cuba es una cultura mestiza capaz de absorberlo todo sin atentar contra su naturaleza profunda.

Entonces, no creo que perdiéramos nuestra identidad con una llegada masiva de turistas americanos. La cultura americana está muy presente en Cuba y nos llega a través del cine, la televisión, la música, y del medio millón de cubanoamericanos que nos visitan cada año. La cultura hegemónica asociada a la globalización nos está afectando y la respuesta es de orden educativo. Hay que consolidar entre nuestra juventud el amor por lo propio, sin caer en el chovinismo cultural. Somos muy orgullosos de lo que hemos realizado como nación, de las novedades que aportamos en términos culturales, pero siempre recordaremos esa famosa frase de José Martí: “Patria es humanidad”. No vemos nuestra realidad como el centro del mundo. Nuestra vocación es universalista, como nos lo enseñaron José Martí y Fidel Castro. Creo que en términos de valores, los americanos sólo podrían enriquecerse con un intercambio fructuoso con los cubanos.

Lo que nos perjudica es la situación actual que es perversa pues nos impide adquirir medicinas para los niños enfermos, con una autoridad que nos acosa constantemente, que persigue a los bancos que tienen relaciones comerciales con nosotros. Todo ello es de una gran crueldad.

¿Cuáles son los obstáculos para una plena normalización de las relaciones entre ambas naciones?

Creo que hay que remontarse al siglo XIX para entender la historia del diferendo que opone Cuba a Estados Unidos. John Quincy Adams elaboró la teoría de la “fruta madura”. Cuba debía gravitar en torno al orbita estadounidense. Para los estrategas del Norte, la isla pertenecía a su zona de influencia. José Martí lo denunció con vigor.

En 1959, Cuba consiguió su independencia y se ha vuelto una gran potencia moral que muestra al mundo que es posible enfrentar el imperialismo. Cuba es un ejemplo de soberanía para América Latina y el mundo. Cuba ha dado prueba de una gran tenacidad en la defensa de sus principios. Pienso que es lo que no nos perdona Estados Unidos. David ha podido resistir a Goliat. Aunque cambiáramos de modelo y adoptáramos el capitalismo salvaje que está destruyendo a la humanidad, no nos perdonarían esta afrenta. Estados Unidos sólo acepta la subordinación. No ha perdido la esperanza de hacer de Cuba una colonia. Fíjese que los pretextos para mantener la hostilidad contra Cuba cambian según las épocas.

En general, Estado Unidos da prueba de pragmatismo en su política exterior y es un rasgo de su idiosincrasia. Pero en el caso de Cuba, esta tradición clásica desaparece a favor de una actitud irracional. Estados Unidos sabe mostrarse grande en algunos aspectos. En cambio, en cuanto a su política contra Cuba, se muestra muy pequeño. Su actitud es realmente poco honorable, pues no se saca ninguna gloria en asediar a un pueblo que jamás ha agredido a Estados Unidos.

Unos dicen que las autoridades cubanas usan las sanciones económicas como excusa para explicar el fracaso del sistema.

¿Por qué entonces no nos quitan esa excusa? ¿Acaso no sería más didáctico hacer eso? ¿Por qué no quitarnos ese pretexto para mostrarle al mundo que nuestro modelo de sociedad es ineficiente?

Ello no quiere decir que no hayamos cometido errores. Esta Revolución la han edificado hombres y mujeres y no es obra divina. Es por definición imperfecta.

A pesar del peso de la historia, ¿está Cuba dispuesta a abrir los brazos a Estados Unidos?

Nuestro presidente Raúl Castro ha afirmado varias veces que estamos dispuestos a dialogar de igual a igual, sobre todos los temas posibles e imaginables, sin atentado a nuestros principios, a nuestra dignidad ni a nuestros derechos. Aceptaremos siempre el diálogo respetuoso entre dos países soberanos.

¿Cuál sería el beneficio para Estados Unidos en caso de cambio de política?

Desde un punto de vista económico, la industria turística estadounidense sería la principal beneficiaria de una normalización de las relaciones entre nuestros dos países. En términos de imagen, ello tendría un impacto muy positivo para Estados Unidos, que saldría de su aislamiento. Para los ciudadanos de Estados Unidos, recuperarían su derecho a viajar a Cuba, a comerciar con la isla. Desde una perspectiva moral, todas las personas dignas que viven en Estados Unidos, y son muchas, se enorgullecerían de un cambio de política hacia Cuba.

¿Cuáles son los desafíos para la Cuba de hoy?

Estamos librando una gran batalla contra la burocracia, que es una plaga para nuestro país y que nos ha causado un daño incalculable. Ello concierne desde luego al campo de la cultura. Veo todos los días cómo esa burocracia, devoradora de energía y recursos, despilfarra los fondos, sin ninguna relación con los procesos culturales. Debemos construir un socialismo más eficiente, más fluido, menos sectario, más audaz, más revolucionario.

Hemos abierto nuestra economía a la empresa privada. En el sector cultural ya existía el trabajo por cuenta propia con los artistas plásticos, que generan patrimonio con sus obras y refuerzan el tejido espiritual de nuestra nación. Tenemos muchos artistas que no son empleados del Estado y no se han convertido en conservadores o reaccionarios. Existe cierto marxismo vulgar, que llegó con los manuales soviéticos, que asocia el trabajo privado a la reacción y que lo cataloga como enemigo del pueblo. En realidad, sucede lo contrario pues el pequeño negocio y la cooperativa refuerzan el socialismo.

Del mismo modo, nuestro Partido Comunista debe abrirse más a la diversidad, al análisis crítico, a la discrepancia y al debate. Debe ser menos dogmático.

Nuestro camino es auténticamente cubano e implica a toda la población. Pero no pretendemos ser un modelo.

¿Cuál sería su mensaje para el pueblo de Estados Unidos?

Hay muchas personas dignas y honestas en Estados Unidos, poco importa la tendencia política. Les pediría más solidaridad lúcida con Cuba para poner término a una política cruel, anacrónica e irracional. Estoy convencido de que muchos americanos se oponen al bloqueo. Quisiera también que el pueblo americano estuviera mejor informado sobre nuestro país pues hay tantas mentiras que circulan sobre Cuba. Estamos asediados económicamente pero también desde un punto de vista mediático. El pueblo cubano y el pueblo americano deben andar juntos en el camino del porvenir.

¿Qué representa Fidel Castro para usted?

Tenía ocho años cuando triunfó la Revolución. Mi padre fue miembro del Movimiento 26 de Julio, discípulo de José Martí y gran admirador de Fidel Castro. Recuerdo los largos discursos de Fidel Castro por televisión. No entendía mucho, pues era muy joven, pero era alguien que cautivaba a la gente.

Recuerdo a Fidel durante la crisis de los misiles y la valentía de la gente. Corríamos el riesgo de ser barridos de la faz de la tierra, pero no había pánico entre la población.

Cuando estaba en la Universidad, lo vi varias veces. Lo conocí personalmente en Casa de las Américas en los años 1970. Había un taller sobre jóvenes escritores y me lo presentó Roberto Fernández Retamar. Recuerdo que Fidel bromeó con Gabriel García Márquez, que estaba con él, y le preguntó: ¿Tú crees que uno de ellos será Premio Nobel algún día?”]

Cuando integré la Unión de Escritores y Artistas de Cuba como presidente, tuve el privilegio excepcional, durante un congreso, de encontrarme con Fidel. Recuerdo que un amigo me había dicho que Fidel nunca se interesaba superficialmente por las cosas y que hacía muchas preguntas. Entonces me preparé y reuní muchos datos sobre los miembros de la UNEAC, por provincias, el número de mujeres, el abanico generacional, etc. Los aprendí de memoria. Al día siguiente, llegué a la reunión con los nervios en punta. Recuerdo su primera pregunta, pues no tenía la respuesta: “¿Cuántos metros cuadrados tiene el patio de la sede de la UNEAC?”. Mi secretario me dio una cifra, evidentemente falsa, y Fidel se echó a reír. Creo que tengo el récord nacional en equivocarme con Fidel, pues siempre le doy datos errados.

Ha sido un gran privilegio, pues encontré a un hombre que tenía una gran visión estratégica con una pasión por el detalle. Es capaz de sintetizar el futuro de la humanidad y al mismo tiempo, evaluar con gran precisión cada detalle.

¿Cuál es la importancia de Fidel Castro para la cultura cubana?

Fidel es un brillante intelectual, un inmenso lector. Retamar me dijo un día que Fidel no leía a José Martí sino que lo respiraba. Hay una gran articulación entre Martí y Fidel, aunque son de dos épocas distintas.

Recuerdo que en 1994, en pleno Periodo Especial, con una crisis económica gravísima, Fidel se reunió con nosotros en la UNEAC y dijo: “Lo primero que hay que salvar es la cultura”. Tenías seis horas de electricidad al día. Fue un momento muy amargo, una época muy difícil desde un punto de vista material. Pero la prioridad era la cultura.

Fidel trazó una política cultural muy distinta del “realismo socialista” de Europa del Este, muy abierta, muy unitaria, con una implicación constante de los artistas de todas las generaciones y de todas las tendencia. Esta política cultural nos salvó pues nuestros enemigos nunca han podido contar con una quinta columna en la intelectualidad cubana. Jamás hubo una oposición intelectual en Cuba a sueldo de Estados Unidos. El pensamiento de Fidel nos ha permitido concebir una política cultura alejada de los dogmas, de las exclusiones, una política cultural de vanguardia. Fidel siempre se alió a la vanguardia intelectual de nuestro país, a la vanguardia artística de nuestra nación. También hizo que esa vanguardia trabajara a favor de la inclusión del pueblo en la cultura. No se trataba de una alianza elitista, sino de una alianza integradora. Para Fidel, la cultura es esencial para transformar a la gente, para la emancipación humana. Fidel decía mucho lo siguiente: “Sin cultura, no hay libertad posible”.

Texto tomado del blog: https://montesinos2010blog.wordpress.com

**Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, the Media, and the Challenge of Impartiality, New York, Monthly Review Press, 2014, con un prólogo de Eduardo Galeano.

El sistema capitalista crea famosos “tremendamente mediocres, pero profundamente influyentes”

18ya-congreso-AHS-diaz-canel-abel-prieto-rafael-bernal-AIN1La política cultural cubana necesita más coherencia para transformar los actuales paradigmas consumistas y promover lo mejor del arte, afirmó hoy aquí Abel Prieto, asesor del presidente cubano, Raúl Castro.

El sistema capitalista crea famosos “tremendamente mediocres, pero profundamente influyentes” y en Cuba debemos lograr que fama y talento se aproximen, subrayó.

Para contrarrestar la corriente dominante, nuestra propuesta debe tener una pretensión totalizadora y abarcar desde el aspecto económico hasta el ideológico, agregó.

Por su parte, el presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), Miguel Barnet, llamó a fortalecer los debates y la crítica aguda y objetiva, pero sin descuidar lo más importante: la creación artística y literaria.

Los intelectuales y artistas cubanos deben mantener su profunda vocación humanista y poner a la cultura en función del perfeccionamiento de la sociedad, dijo en su intervención durante el segundo Congreso de la Asociación Hermanos Saíz.

El habanero Palacio de Convenciones acoge hoy la sesión plenaria de este evento que comenzó el 17 de octubre para debatir desde una perspectiva nacional los problemas actuales en el arte de las nuevas generaciones.

Realizar encuentros anuales, crear circuitos de exhibición y circulación, buscar nuevas formas de financiamiento, revisar las leyes de derecho de autor y ofrecer apoyo legal a los productores independientes figuran entre los planteamientos de los delegados.

(Con información de Prensa Latina)

El concepto “privatización” está absolutamente excluido como política en Cuba

Abel Prieto Jiménez

Abel Prieto Jiménez

Obama es, sin duda, una persona con más capacidad. Pero esto es un entramado de poder”, advierte Abel Prieto, una voz con peso en el proceso político revolucionario. “Los cambios en Cuba no implican la vuelta al capitalismo”, sostiene.

Prieto, actual diputado y exministro de Cultura de Cuba estuvo en Buenos Aires el pasado mes de julio participando de una serie de actividades académicas.

Atilio Borón: Quisiera comenzar pidiéndote una reflexión sobre la importancia que laRevolución cubana siempre le asignó al tema de la cultura, algo que muchas veces queda eclipsado por el énfasis casi excluyente que se pone sobre las transformaciones económicas y políticas desencadenadas desde el triunfo de la Revolución.

Abel Prieto: Atilio, recuerda aquella frase de Fidel cuando dijo que una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas. Un concepto muy martiano y muy gramsciano a la vez, y que tiene que ver mucho con las ideas del Che acerca de la creación de un hombre nuevo, que es lo que define realmente la transformación socialista del ser humano y su entorno. Lo que realmente ha llevado a la Revolución cubana hasta aquí -de un modo u otro, con zigzagueos, con retrocesos, con dificultades, con obstáculos a veces que parecían insalvables- ha sido la hegemonía en términos culturales de las ideas del socialismo. ¿Qué pudo hacer resistir al pueblo de Cuba aquellos años terribles, los 90, sino convicciones muy fuertes, una clarísima conciencia en términos de que teníamos que defender el espacio logrado para las ideas de justicia, para las ideas de la democracia auténtica? A mí me parece que eso tuvo mucho que ver con la campaña de alfabetización tan temprana, la creación de la Imprenta Nacional, la Casa de las Américas, el Instituto de Cine (ICAIC), es decir, todo el aparato de protección del patrimonio cultural, de la memoria cultural de la nación desde sus primeros años, y la democratización del acceso a la cultura. Con distinto énfasis y en distintas etapas, la cultura ha sido siempre una prioridad para Fidel, como lo es hoy para Raúl. Y esta es una de las conquistas, digamos que definitorias, de nuestro socialismo.

A B: Podemos decir que es una conquista fundamental, más irreversible que cualquier otra. A mí siempre me impresionó el hecho de que Casa de las Américas o el ICAIC hubieran sido instituciones muy tempranamente creadas por la Revolución cubana, inclusive antes que otras que tienen que ver con la vida económica, o inclusive la legislación agraria.

A P: El Instituto Nacional de Reforma Agraria, el INRA, se crea al principio de la revolución, pero la primera ley de la Asamblea Nacional, ya con la revolución institucionalizada, es la del Patrimonio Cultural.

A B: El Caribe es una región donde el impacto de la cultura norteamericana ha sido tradicionalmente muy fuerte e inmediato, y da la impresión de que en Cuba está siendo cada vez más difícil sustraerse a su influjo. ¿Hasta qué punto es cierto y, si lo fuera, hay manera de contrarrestar ese proceso?

A P: En Rosario, cuando hablaba de El Socialismo y el Hombre en Cuba, del Che, recordaba que él decía que había que combatir las taras del pasado. El problema es que hoy las taras del pasado forman parte de la batalla cotidiana, y efectivamente el mensaje consumista, frívolo, el mensaje digamos proyanqui, con una cierta idealización de ese mundo norteamericano ha influido en algunos segmentos de nuestra población y yo diría que contamina el ambiente espiritual en Cuba. Pero yo tengo una fe muy grande en que, incluso bajo las peores condiciones, la identidad cultural cubana tendrá esa capacidad para resistir. Claro que no podemos dejar eso librado a un proceso meramente espontáneo. Hay que ayudar a esos procesos, hay que ayudar a crear paradigmas nuevos.

A B: Hay quienes dicen que con la actualización del modelo socialista Cuba está volviendo al capitalismo. Es algo que nos preguntan permanentemente. ¿Qué piensas?

A P: Yo creo que en primer lugar hay que recordar que los documentos que fueron al reciente Congreso del Partido fueron discutidos por toda la población y enriquecidos en la discusión por la gente. Y en ese documento se habla de formas de gestión no estatales; no se habla de privatización o de propiedad no estatal. Se habla de formas de gestión no estatales. Nosotros estamos arrendando tierras a cooperativas o a familias, campesinos que tienen la obligación además de poner a producir esa tierra, pero la propiedad la conserva el Estado cubano en nombre de todo el pueblo. Eso es todo lo contrario de la privatización, y un principio básico es que ninguna persona natural ni ninguna entidad que maneje la producción o los servicios con formas no estatales pueden concentrar propiedad. De todos modos, la empresa estatal socialista, ahora con más atribuciones, más libertad de acción y mayor eficiencia, sin las trabas administrativas que la tuvo maniatada, es la que nos va a sacar de la crisis. No se va a tocar, por ejemplo, el concepto de salud universal gratuita para todos los cubanos, que nos ha aportado los índices de mortalidad infantil del Primer Mundo que tenemos hoy. No se va a tocar el acceso a la educación universal y gratuita que tenemos hoy, es decir, todo cubano va a poder, según su esfuerzo, su talento y su capacidad, transitar desde la primaria hasta la universidad sin pagar un centavo. Nada de esto es negociable, no vamos a privatizar nada de esas cosas y no estamos privatizando nada. Es importante aclarar esto. El concepto de privatización está excluido como política absolutamente.

A B: La prensa de derecha le dio una enorme difusión a la versión de que un millón de personas, de empleados públicos, sería despedida, y se habló de un ajuste salvaje.

A P: Eso no es cierto. Lo que sí hicimos fue identificar, con mucha seriedad y mucho rigor, qué personas son realmente necesarias en el aparato de la administración. Es verdad que se anunció que sobraba en los organismos una masa de gente importante, pero de ahí a poner a esa gente en la calle es algo que no tiene nada que ver con las ideas nuestras y con la idea en la que Raúl insiste tanto, que es anticapitalista por definición: no vamos a dejar a nadie desamparado, no vamos a dejar a una sola familia desamparada.

A B: ¿Qué pasa hoy con la juventud en Cuba? ¿Ha habido un proceso de despolitización en vastos sectores de la juventud cubana? No en todos, porque hay un sector muy fuertemente politizado. ¿Cómo ves eso?

A P: Tú sabes que ese tema Raúl lo aborda con total crudeza. La idea es que la generación que asaltó elMoncada, que luchó en la Sierra va a desaparecer por razones biológicas, más temprano que tarde. El habló de eso en la Asamblea Nacional, en donde se eligió a Miguel Díaz-Canel como vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros. Raúl ha conducido un proceso de promoción de jóvenes a cargos esenciales. Hoy muchos de nuestros ministros son muy jóvenes. Hoy en nuestro Consejo de Estado estáBruno Rodríguez también, nuestro canciller, que es un hombre también muy joven, con una larga experiencia como cuadro de la juventud. Y en el Comité Central y en la propia Asamblea Nacional hay un montón de gente joven con extraordinarios méritos. Yo creo que hay una vanguardia de gente joven que está muy politizada y que está muy comprometida con llevar adelante el proceso revolucionario. Veo que hay mucha gente joven que quiere discutir, que quiere participar, creo que esos espacios se están consolidando, y creo que ése es uno de los más grandes desafíos que tiene hoy la Cuba revolucionaria. Ahora viene el congreso de la Unión de Periodistas de Cuba*, porque nuestra prensa no está cumpliendo el papel que le corresponde. Hace mucho tiempo, en una resolución del Buró Político se habló de la necesidad de una prensa crítica que ayude a combatir los problemas, la burocracia, los errores. Ya se han dado algunos pasos: tú sabes que ahora Gramma tiene una sección los viernes de cartas de los lectores donde se hacen denuncias importantes, y se está haciendo un determinado periodismo de investigación para enfrentar el tema de la corrupción y el de la conducta y la mentalidad burocrática, refractaria a cualquier proyecto de cambio. Raúl está encabezando una batalla durísima frente a la burocracia.

A B: Esa juventud está queriendo poder viajar al extranjero, conocer otros países.

A P: Desde el principio de la Revolución pusimos todo el cine capitalista en Cuba, pusimos el gran cine europeo, italiano, francés, el cine norteamericano, el de más calidad y el de menos calidad. A diferencia de la experiencia soviética, por ejemplo, nosotros siempre hemos trabajado sobre la idea de que prohibiendo conocer lo de afuera no se llega a ninguna parte. Es un grave error, que sólo consigue que la gente termine por idealizar ese mundo que les está prohibido.

A B: ¿Qué ha significado para ustedes la llegada de Obama a la Casa Blanca? ¿Qué pasó en concreto en relación al bloqueo, a “Los Cinco”?

A P- El bloqueo se mantiene intacto. Y algo que no se divulga en el mundo es que la burocracia de Obama ha sido más eficiente que la de Bush para perseguir a bancos y a empresas que violen el bloqueo establecido por las leyes Helms-Burton y la Torricelli. Hay empresas a las que les han puesto multas multimillonarias. Y la administración de Obama ha sido tremendamente eficaz en ese sentido. Es decir, en el hostigamiento a Cuba, sobre todo en el campo financiero. ¿Qué de nuevo ha traído Obama? Yo te diría algunas visas para artistas y académicos. Pero los artistas que viajan a Estados Unidos lo hacen solo en viajes promocionales. Es decir, ninguna agencia cubana que representa al artista se beneficia de esa gira. Por supuesto al artista le interesa porque es un mercado en términos de arte importante, pero ellos tampoco pueden recibir dividendos como lo hace cualquier otro artista que hace una gira por EE.UU. Le dan una especie de dieta de bolsillo. No pueden recibir dividendos, ni pueden recibir dinero por derechos de autor de sus obras que pueden interpretar otros artistas.

A B: Pero si dan un concierto y se venden las entradas…

A P: No pueden recibir un centavo de la taquilla. Está prohibido por la ley del bloqueo.

A B: Y eso sigue…

A P: Eso sigue en pie, estricta y cruelmente… Obama ha permitido a grupos de estudiantes norteamericanos, de académicos, que viajen con determinadas licencias. Ese ha sido el “gran cambio” del que se habla, que no es un gran cambio, sin duda. Por otro lado se mantiene intacta la Ley de Ajuste Cubano. Incluso el lobby de la gusanera más radical está inquieto porque dice que Cuba, con su reforma migratoria, puede estar preparando un nuevo Mariel “para llenar de comunistas Miami”.

A B: Explica qué es la Ley de Ajuste Cubano, porque muchos no la conocen.

A P: Es una ley increíble por la cual por el simple hecho de poner pie en Estados Unidos los cubanos reciben un permiso de estancia, por un año primero y después la residencia definitiva. Es un caso único: Estados Unidos tiene dos políticas migratorias. Una para el resto del mundo y otra sólo para los cubanos. Imagínate tú: a los mexicanos o centroamericanos los pueden matar al cruzar la frontera, pero si es cubano tiene esa posibilidad, lo que le permite al gobierno norteamericano sacarle un lado propagandístico al asunto. Pero hoy se han quedado con un argumento menos. Los cubanos antes también podían viajar; antes existía algo que era el llamado permiso de salida, que es una cosa que viene de muchos años atrás, de la época en que empezaron a irse del país en los años 59, 60, batistianos, gente con crímenes, torturadores, malversadores del tesoro público. Después la gente salía de Cuba, pero tenía que cumplir determinados requisitos: una carta de invitación del extranjero, el famoso permiso de salida. Esos requisitos se quitaron. Hoy para salir de la isla al cubano le basta con su pasaporte al día y la visa correspondiente. Y no ha habido un éxodo a partir de esa reforma, ni mucho menos. Fidel dijo una vez que “el socialismo tiene que ser una obra de hombres y mujeres libres”, es decir, no puede construirse con el sentimiento de que te tienen atenazado.

A B: ¿Y en relación a los cinco? René ha vuelto a Cuba…

A P: René regresó, tuve la dicha de estar con él y de ver cómo la gente reacciona. Alicia Alonso organizó un espectáculo de ballet por los cinco en el Teatro Mella, y fue René. Y me impresionó al terminar la función la masa de gente rodeando a René para retratarse con él, para abrazarlo. Pero Obama no hizo lo que debía haber hecho.

A B: Sí, porque si él quiere puede otorgar el indulto a Los cinco.

A P- No lo hizo, aunque podría hacerlo. Claro, acuérdate de aquella cosa que dijo Fidel: “Clinton pudo devolver a Elián porque las encuestas daban que más del 60 por ciento de los estadounidenses opinaba que debía devolverse el niño a su padre en Cuba”. Y Fidel también dijo que “cuando logremos que la opinión pública en Estados Unidos favorezca el indulto les darán el indulto”. Porque los presidentes estadounidenses funcionan así: no con arreglo a principios éticos sino por lo que dicen las encuestas. Estamos ante alguien, Obama, que si tú lo comparas con Bush es un hombre inteligente, que se expresa bien. Bush es un monstruo de ignorancia y de maldad. Obama es sin duda una persona con más capacidad. Pero esto es un entramado de poder. Si se está al frente del imperio sólo será para aplicar la política imperial al pie de la letra.

A B: Obama ratificó la calificación de Cuba como país que auspicia el terrorismo.

A P: ¡Es una vergüenza! Cuba es la gran víctima del terrorismo generado por Estados Unidos: guerra biológica, atentados en hoteles, bombas, sabotajes. Todo lo ha padecido Cuba. Y ellos tienen ahí a un terrorista probado y confeso como Posada Carriles libre en Miami, y Orlando Bosch, que murió en su cama siendo un gran criminal.

A B: Un gran criminal. Hace poco se inauguró la biblioteca Bush en la Universidad Metodista del Sur (en Dallas, Texas), y allí estaban todos los ex presidentes sobrevivientes de Estados Unidos: Bush padre, Bush hijo, Carter, Clinton y, por supuesto, Obama. Alguien le preguntó a Chomsky qué le parecía ese espectáculo y dijo: “Bueno, allí tiene usted un montón de criminales de guerra”. Todos juntos sonrientes, parecen buena gente, pero son criminales de guerra.

A P: Así es, son grandes criminales de guerra.

*La expresión corresponde a un momento previo al Congreso.

(Tomado de Página12)

Abel Prieto: “En Cuba hay un proceso de renovación generacional”

En Cuba hay un proceso de renovación generacional, dice Abel Prieto.

En Cuba hay un proceso de renovación generacional, dice Abel Prieto.

Abel Prieto, exministro de Cultura de Cuba y actual asesor del mandatario Raúl Castro, visita en estos días Lima, y habló con LA PRIMERA de diversos temas como los nuevos tiempos de la Revolución Cubana, el bloqueo norteamericano, la ausencia de Hugo Chávez en el panorama político latinoamericano y la crisis en Europa.
Sobre Yoani Sánchez
Son personas fabricadas, sin ninguna influencia en el país, cuya misión es crear una imagen para justificar la política de agresión y bloqueo. En Cuba nadie piensa que la solución sea el capitalismo; y una abrumadora mayoría cree en las ideas del socialismo, reclamando al mismo tiempo perfeccionemos lo que haya que mejorar. No hay una real oposición a las ideas revolucionarias.
La crisis
Un periodista español, Santiago Alba, decía que mientras en Cuba faltan viviendas y hay gente que vive con sus suegros, en España hay viviendas vacías cerradas y gente en la calle. Esa es la irracionalidad de un sistema que tiene a las personas sin amparo alguno, que no coloca en el centro al ser humano. Es la crisis de un sistema que está encontrando su fin. Lo lamentable es que haya mucha gente que ve esto a través de los grandes medios de dominación cultural, que han hecho creer que el único sistema es el capitalismo, como un orden natural de las cosas, y que los pobres son los que fracasaron. Ese darwinismo social es de una crueldad sin límites.
—Usted ha sido ministro de Cultura durante 15 años, un tiempo bajo Fidel Castro y otro con su hermano Raúl; ahora es asesor de este último. ¿Qué cambios hay de un gobernante a otro?
—Hay una continuidad entre la política de Raúl y Fidel. En lo cultural, no hubo ningún cambio. Una característica sustancial de nuestro socialismo es la democratización del acceso a la cultura y protegerla de los efectos del mercado, que hace un daño implacable en el campo de lo espiritual. Mantenemos eventos como la Feria del Libro, los festivales de cine, ballet, teatro, que tienen gran impacto popular. Mantenemos la red de escuelas de arte intactas, desde el nivel elemental hasta la universidad. La educación es gratuita, para que no se pierda ningún talento. Empero, se está convocando a un análisis de las estructuras de algunas de las instituciones y ver hasta dónde se han distorsionado sus funciones por exceso de burocracia, que más que apoyar la creación y promoción de las artes, más bien la entorpece. Nuestras instituciones pueden ser más eficientes. Hoy tenemos una desproporción entre el enorme talento del país y la capacidad de las instituciones para promover ese talento dentro y fuera de Cuba.

 

—¿Y en cuanto a las reformas políticas y económicas?

 

—No usamos el término reforma porque se ha contaminado mucho en los últimos años y se asocia a la restauración del capitalismo. Lo que estamos haciendo no tiene nada que ver con eso. Estamos trabajando por un socialismo más eficiente, productivo, atento a las necesidades de la población, que mantenga las conquistas de la salud pública universal y gratuita, desde curar una gripe hasta poner un marcapaso; igual en la educación, nadie tiene que pagar un centavo desde la primaria hasta la universidad. Eso no es negociable. Estamos experimentando, tratando de no equivocarnos, con formas de gestión no estatales. A veces se habla en algunos medios de privatización, pero no es así. Estamos arrendando tierras a cooperativas o familias que las quieren hacer producir, y el Estado conserva la propiedad de la tierra. También alquilamos locales para que funcionen cooperativas de servicios de gastronomía, de transporte público, pero nunca privatizando. Basamos nuestro desarrollo en la empresa estatal, a las que se les va a dar más atribuciones y libertades en términos de gestión empresarial. Con eso esperamos salir de una situación muy tensa por el bloqueo de Estados Unidos, que está intacto.

 

—Hablando del bloqueo, ¿cómo ha transcurrido esa situación durante el gobierno de Obama?

 

—Muchos creen que porque ha permitido que algunos artistas o académicos cubanos viajen a Estados Unidos, Obama va a levantar el bloqueo. La administración Obama ha sido eficaz en perseguir y multar a los bancos que hacen transacciones financieras y empresas que hacen negocios con Cuba. Esta crisis mundial nos sorprende totalmente bloqueados por un país poderoso y con un mercado grande. Por eso, la idea es producir más alimentos, porque gastamos mucho importando, con medidas de estímulo de producción para que esa situación cambie y podamos autoabastecernos. Estamos haciendo cambios en la generación de electricidad, buscando fuentes de energía. Producimos muy poco petróleo, dependemos de la importación.

 

—¿Esta es una nueva etapa de la revolución?

 

—Hay una continuidad de la revolución, es un momento de transformaciones, pero no hay una fisura entre la que encabezó Fidel, la que encabeza Raúl y las nuevas generaciones que están ahora en el gobierno. Se está haciendo el tránsito de la generación histórica, con gente muy comprometida. Esta es una nueva etapa con los elementos de continuidad que he señalado: principios de socialismo, igualdad, justicia social. En nuestro sistema democrático, Raúl ha enfatizado que no hay que promover una falsa unanimidad, porque la unidad se construye en una discusión abierta entre revolucionarios. Los lineamientos del Partido Comunista han sido modificados gracias a la opinión de la gente, para democratizar más la sociedad, empezando por el partido, dejando prejuicios en cuanto a la religión, la orientación sexual, lo racial.

 

—¿Eso sintoniza con el socialismo del siglo XXI que pregonaba Hugo Chávez?

 

—Chávez hablaba de este concepto para dejar explícito que no podíamos repetir los mismos errores del socialismo que se derrumbó en Europa oriental. No creo que en Cuba haya la pretensión de crear un nuevo tipo de socialismo. Creemos que la revolución bolivariana de Venezuela, que dirigió brillantemente Chávez, y que con una gran laboriosidad dirige Maduro, va tener su camino. No creemos que los modelos deban ser exportables, ni que se deban copiar. Fidel criticó el “copismo”: el implantar en Cuba fórmulas de otros países socialistas. Recordemos a José Carlos Mariátegui, que dijo que el socialismo en nuestras tierras tenía que ser creación heroica, sin calco ni copia. Simón Rodríguez, maestro de Bolívar, dijo “o creamos o erramos”, refiriéndose a las nacientes repúblicas independientes de España. Todo lo hacemos desde nuestra lógica histórica, como nación soberana e independiente en las peores condiciones, porque no es lo mismo hacer todo esto sin persecuciones de un enemigo poderoso, sin los intentos de subversión que promueve.

 

—¿Qué piensa del nuevo panorama que presenta América Latina, con varios gobiernos progresistas y la integración en marcha?

 

—Esta situación es más propicia para Cuba. Fuimos expulsados de la OEA, pero ahora tenemos la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), sin la presencia del imperio (Estados Unidos), algo que antes era inconcebible. Y Cuba ocupa nada menos que la presidencia pro témpore.

 

Entre Fidel y Raúl Castro hay plena continuidad, asegura el entrevistado. 

 

 

—¿Cuál es el papel que ha jugado Chávez en este proceso?

 

—Es una pérdida incalculable. Fue casi un hijo de Fidel, un líder excepcional. Un hombre con un carisma extraordinario. Tuve el privilegio de asistir a las honras fúnebres. Fue un líder de estatura mundial y a nivel de nuestra región; y tuvo una influencia excepcional para llegar a este momento de avance en la integración. Un gran líder anticolonial y antiimperialista. Un hombre muy conectado a la cultura popular, que aunque en el campo de la teoría era un autodidacta, conocía muchas lecturas. Sin duda, su ausencia es algo que la estamos sintiendo.

 

—Algunos analistas sostienen que la ausencia de Chávez puede afectar estos procesos. ¿Pueden caminar solos?

 

—La revolución bolivariana, ahora encabezada por Maduro, ha tenido una actuación muy audaz. Aunque ya no tienen a su líder, están haciendo lo posible por cubrir esa ausencia. Creo que el principal campo de batalla son las trampas de la reacción interna, junto con los yanquis, que le tiendan a la revolución. Están dando una batalla cotidiana. Hay un proyecto muy perverso para desestabilizar a ese país. El frente principal sería que el presidente Maduro y su equipo logren sustituir ese golpe trágico de la pérdida de un líder en la plenitud de sus facultades. No creo que haya un retroceso del bloque progresista. Vamos a tener muchos peligros por delante.

 

—¿A qué peligros se refiere?

 

—América Latina, en términos geopolíticos, siempre se consideró el traspatio de Estados Unidos. Jamás, desde el imperio, va a haber una política de tolerancia hacia una América Latina que se une de manera soberana. No se van a conformar con que estemos fuera de su control, tienen mucho poder, pese a que es un Titanic que está haciendo agua. En términos de comunicación y cultura tiene un enorme poder, manipula gran parte de la opinión publica. Son capaces de satanizar a un líder o de omitir golpes de Estado como en Honduras, sacando a Zelaya de manera brutal, y después a Lugo. De todos modos, es un momento esperanzador. Lo más interesante de lo que está pasando en el mundo de hoy, en medio de la crisis económica, ética y cultural.

 

—Muchos medios de comunicación critican procesos como el venezolano, suelen decir que son gobiernos autoritarios o dictaduras…

 

—Eso forma parte de una matriz de opinión. Decían que Chávez era un dictador. Pocos líderes en el mundo se han sometido a tantos procesos electorales como Chávez. La gran maquinaria mediática bautiza como dictador al que se opone a las directivas del imperio. Bolívar decía que los Estados Unidos estaban destinados por la providencia para plagar nuestras tierras de desgracias en nombre de la libertad. Ya veía cómo se iba a usar demagógicamente la palabra libertad, como el caso de la guerra contra el terrorismo, que se usó para encubrir operaciones de saqueo. En América Latina se ha creado un núcleo importante de resistencia frente a ese proyecto de dominación mundial.

 

—Hace poco la bloguera Yoani Sánchez estuvo en Lima y dijo que en Cuba los servicios de salud y educación estaban en mala situación…

 

—A nosotros nos fabrican una oposición desde Estados Unidos, de la que forma parte esta señora, que es financiada a través de premios y cargos. Son personas que viven de la calumnia a su país. Es interesante que cuando a esta señora le preguntaron por Julián Assange, dijo que debía ser extraditado. Alguien que es presentado como una especie de bloguera independiente, luchadora por la libertad, debía tener en su altar a Assange. Pero cumplió al pie de la letra la agenda imperial con respecto a Assange. Es un doble discurso. Son personas fabricadas, sin ninguna influencia en el país, cuya misión es crear una imagen para justificar la política de agresión y bloqueo. En Cuba nadie piensa que la solución sea el capitalismo; y una abrumadora mayoría cree en las ideas del socialismo, reclamando al mismo tiempo perfeccionemos lo que haya que mejorar. No hay una real oposición a las ideas revolucionarias. Ahora, según nuestro sistema electoral, en que la gente se postula desde la cuadra de sus barrios a la Asamblea Nacional, si en un municipio hubiera una mayoría de votantes contrarrevolucionarios, estos podrían tener diputados en la Asamblea Nacional. Pero no son mayoría.

 

—¿Cómo observan, desde Cuba, la crisis europea?

 

—La vemos como una crisis del sistema, no como algo coyuntural. Un periodista español, Santiago Alba, decía que mientras en Cuba faltan viviendas y hay gente que vive con sus suegros, en España hay viviendas vacías cerradas y gente en la calle. Esa es la irracionalidad de un sistema que tiene a las personas sin amparo alguno, que no coloca en el centro al ser humano. Es la crisis de un sistema que está encontrando su fin. Lo lamentable es que haya mucha gente que ve esto a través de los grandes medios de dominación cultural, que han hecho creer que el único sistema es el capitalismo, como un orden natural de las cosas, y que los pobres son los que fracasaron. Ese darwinismo social es de una crueldad sin límites. Fidel advirtió en la Cumbre V Centenario en 1992, luego del derrumbe del bloque socialista europeo: el mundo se va a hacer ingobernable, se va abrir más la brecha entre ricos y pobres. Es como la etapa en que Mussolini y Hitler ascendieron al poder: crece el desempleo, la xenofobia, el egoísmo. Es un momento de peligro y hay que estar alerta.

 

—¿Y el incidente con Evo Morales en Europa?

 

-Lo que pasó con Evo es una de las páginas más vergonzosas, oscuras y viles de la historia contemporánea. Incluso de toda la historia. Europa hizo un papel lamentable, humillante. Es terrible la imagen que uno tiene de esos gobiernos, porque luego de ser víctimas del espionaje, no solo evitaron indignarse con Estados Unidos, sino que se hicieron cómplices de una maniobra inaceptable contra un presidente de nuestra América, con valores excepcionales.

Rafael Bernal, nuevo Ministro de Cultura de Cuba

Rafael Bernal, Ministro de Cultura de Cuba. Foto: Cubarte

Rafael Bernal, Ministro de Cultura de Cuba. Foto: Cubarte

El Consejo de Estado, a propuesta de su Presidente, acordó liberar del cargo de ministro de Cultura al compañero Abel Prieto Jiménez, quien durante 15 años ha ocupado esta responsabilidad, según una nota divulgada hoy por el diario Granma.

Atendiendo a su experiencia y los resultados positivos obtenidos en el ejercicio de su cargo, el compañero Abel Prieto Jiménez ha sido designado asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Igualmente se aprobó promover a ministro de Cultura al compañero Rafael Bernal Alemany, actual viceministro primero de este organismo, cargo que ocupa desde 1997.

Tomado de cubadebate

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