Mientras haya bloqueo, Cuba emitirán una resolución anual y la enviarán a Nueva York

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Por: Javier Ortiz

En el Departamento de Estado, el corresponsal Matthew Lee siempre hace una pregunta sobre la votación en Naciones Unidas acerca del bloqueo a Cuba. En años anteriores, el portavoz de turno escuchaba y respondía “nuestra política sigue en pie” o cualquiera otra frase cortante.

En 2012, la situación se alteró un poco. Lee, un tan apasionado, quiso saber cuándo iban a comprender que el resto del mundo veía esa política es “un bodrio.” El incidente queda registrado para la posteridad en YouTube.

Este año, se ahorraron la reprimenda y le adelantaron la respuesta. Matthew Lee es uno de los dos periodistas de Associated Press a quienes un funcionario estadounidense confirmó en anonimato por qué su gobierno votará mañana contra la resolución presentada por Cuba a la Asamblea General de la ONU sobre la necesidad de levantar las sanciones y restricciones a su economía que Estados Unidos mantiene en vigor.

“El proyecto [se refiere al proyecto de Resolución presentado por Cuba] en su forma actual no refleja completamente el nuevo espíritu del compromiso entre los antiguos enemigos de la Guerra Fría” explica la nota publicada por AP. El oficial gubernamental citado sugiere que están abiertos a una negociación en el tema y que la primera opción considerada era la abstención.

La gran novedad contenida en el documento preparado por los diplomáticos de La Habana es el análisis crítico de las medidas adoptadas desde Washington respecto al bloqueo durante el 2015 y una lista con trece prerrogativas que el presidente de Estados Unidos puede tomar por su cuenta para modificar esa política sin recurrir al Congreso.

¿Por qué otra vez la ONU?

Josefina Vidal, la funcionaria que encabeza por Cuba la comisión bilateral, lo advirtió al principio de las negociaciones: mientras haya bloqueo, emitirán una resolución anual y la enviarán a Nueva York. Desde el punto de vista de la Directora General de EE.UU. de la cancillería cubana, el muro de sanciones y restricciones económicos contra su país permanece casi intacto: a lo largo de 2015, el presidente Barack Obama y las agencias federales de su administración solo decretaron ligeras modificaciones que no alteran la esencia de la guerra económica que la Oficina de Control de Activos Extranjeros libra desde las oficinas del Departamento del Tesoro.

Quien no se lo crea, puede consultar las 183 páginas del informe trilingüe que el Ministerio cubano de Relaciones Exteriores (MINREX) entregado al despacho del Secretario General de las Naciones Unidas, como es costumbre desde hace casi un cuarto de siglo.

Por primera vez, la política internacional de Cuba y Estados Unidos coinciden, ¿por qué los diplomáticos estadounidenses no votarán a favor de una resolución que, en apariencia, repite las mismas directrices que ha enviado de su Presidente? Un estudio de la versión 2015 del documento enviado a la ONU explicaría en parte la resistencia de Washington y su cambio de opinión (originalmente, planeaban abstenerse, repito).

El problema no sería votar contra el bloqueo mismo, sino a favor de una resolución que considera insuficientes las medidas adoptadas hasta ahora y pide a la Administración Obama el uso de acción ejecutiva para levantar parcialmente la mayor parte de las sanciones y restricciones contra el país caribeño. Una solicitud que coincide con las propias palabras del inquilino de la Casa Blanca.

“Por ahora,  hemos dicho que iremos paso por paso en busca de áreas y oportunidades dentro de nuestra autoridad”, admitió el Presidente estadounidense acerca de sus prerrogativas para modificar la mayor parte de los aspectos del bloqueo durante una ronda empresarial en septiembre pasado. “Mientras el Congreso mantenga el embargo, hay ciertas cosas que no podemos hacer. Pero hay algunas que sí, por ejemplo, en las telecomunicaciones y vamos a buscar oportunidades allí.”

Tanto Obama como Raúl Castro aclararon desde el principio que la normalización estaría cargada de diferencias. Las contradicciones están a la orden del día, y mantienen algunos de los hábitos anteriores a la reconciliación. Con su voto negativo, el gobierno de Estados Unidos expresaría al mundo su criterio acerca de las demandas  inmediatas por parte de las autoridades de Cuba, interesadas en saltarse el Congreso y obtener los primeros capítulos del posbloqueo por decreto.

(Tomado de OnCuba)

Discurso de Bruno Rodríguez en Asamblea General de la ONU

Señor Presidente:

Distinguidos Representantes Permanentes:

Estimados Delegados:

18-bruno-onuEl 17 de diciembre pasado, el Presidente de los Estados Unidos de América Barack Obama reconoció que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba ha fracasado, es obsoleto, no ha cumplido los objetivos que se previeron, y provoca daños al pueblo cubano y aislamiento al gobierno norteamericano.

Desde entonces, el Presidente ha reiterado que el bloqueo debe ser levantado. Ha pedido al Congreso de su país proceder así, en vez de actuar contra la voluntad de los ciudadanos estadounidenses que apoyan claramente su terminación. Se ha comprometido a involucrarse en el debate con ese fin y a utilizar sus prerrogativas ejecutivas para modificar su aplicación.

Durante la Cumbre sobre la Agenda de Desarrollo 2030 y en el Debate General recientes, más de 60 Jefes de Estado, de Gobierno y de Delegaciones expresaron beneplácito y congratulación ante el anuncio del nuevo curso en las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, incluido el restablecimiento de relaciones diplomáticas y embajadas, y muchos de ellos reclamaron que el bloqueo sea finalmente abolido.

Es comprensible entonces el interés y expectativas que concitan estas deliberaciones y la subsiguiente votación que transcurren en circunstancias nuevas.

Ante el reclamo casi unánime de la comunidad internacional, simbolizado en el voto de 188 Estados miembros y en la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas de Panamá; y el reclamo de la clara mayoría de la sociedad estadounidense y de la clara mayoría de la emigración cubana aquí asentada, el gobierno de los Estados Unidos ha anunciado una nueva política hacia nuestro país.

Pero, las medidas adoptadas por el Ejecutivo norteamericano, que entraron en vigor el pasado 16 de enero y luego fueron ampliadas el 18 de septiembre, aunque positivas, solo modifican de forma muy limitada algunos elementos de la aplicación del bloqueo.

Muchas de ellas no podrán implementarse a menos que se adopten otras que finalmente permitan a Cuba exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde Estados Unidos; utilizar el dólar estadounidense en sus transacciones financieras internacionales y operar cuentas en esa moneda en bancos de terceros países; así como tener acceso a créditos y financiamientos de entidades privadas y de las instituciones financieras internacionales.

El problema no es que el ordenamiento cubano dificulte la aplicación de estas medidas y tenga que ser modificado para facilitarlo, como algunos funcionarios estadounidenses han declarado. El problema es la existencia implacable y sistémica del bloqueo.

No debemos confundir la realidad con los deseos ni las expresiones de buena voluntad. En asuntos como estos, solo puede juzgarse a partir de los hechos.

Y los hechos demuestran, con toda claridad, que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba está en plena y completa aplicación.

Diez meses después de los anuncios del 17 de diciembre, no se ha producido ninguna modificación tangible, sustancial, en la práctica del bloqueo.

La eliminación de Cuba de la espuria lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional fue la inevitable rectificación de un absurdo, pero apenas ha tenido consecuencias en la implementación del bloqueo, sustentado en sanciones y leyes previas mucho más abarcadoras.

Hace apenas una semana, se aplicó una multa de 1 116 millones de dólares al banco francés Credit Agricole que se suma a la de $1 710 millones al alemán Commerzbank el pasado mes de marzo, por realizar transacciones con Cuba y otros Estados.

Solo en las últimas semanas, el sistema de mensajería segura Swit canceló un contrato de servicios, fue retenido el primer pago de la compañía norteamericana Sprint para iniciar las llamadas telefónicas directas, y se retuvieron varias transferencias bancarias a Cuba por la operación de vuelos chárter entre ambos países.

Las exiguas compras cubanas de alimentos en los Estados Unidos, que es una de las pocas excepciones al bloqueo aprobadas en el año 2000 por el Congreso, han disminuido significativamente en el último año, debido a que están sujetas a condiciones discriminatorias y onerosas: cada compra tiene que ser autorizada por una licencia, se prohíben los créditos, Cuba está obligada a pagar en efectivo y por adelantado, a través de entidades bancarias de terceros países, y no puede utilizar barcos propios para transportar estos productos.

Las importaciones de medicamentos y equipos médicos necesarios para el país, están también condicionadas desde 1992 por la ley de los Estados Unidos. Cuba debe dar cuenta sobre el destinatario final de las medicinas adquiridas y no puede hacer los pagos directamente, sino a través de terceros y en una moneda distinta al dólar, lo cual implica dificultades, demoras y costos adicionales.

Podrían mencionarse numerosos ejemplos, como el de la compañía Elekta que confirmó el pasado 2 de septiembre que no podrá suministrar al Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, ni a otros hospitales, el isótopo radioactivo Iridio-192 que garantiza el normal funcionamiento de los equipos de braquiterapia, imprescindibles para impartir tratamientos de mayor calidad y precisión contra el cáncer, dado que su suministrador, la compañía estadounidense Mallinckrodt Pharmaceuticals, se negó a venderlo con destino a Cuba.

La compañía norteamericana Small Bone Innovation, Inc. ha rehusado suministrar al Complejo Ortopédico “Frank País” prótesis para las articulaciones de la muñeca y mano para pacientes con artritis reumatoide.

En junio pasado, la compañía estadounidense SIGMA Aldrich se negó a proporcionar a la compañía Quimimpex productos, servicios e información técnica indispensables para la industria química; y la empresa norteamericana Columbiana Boiler Company dijo a la citada empresa estar impedida de exportar los cilindros necesarios para envasar el cloro destinado a la potabilización del agua.

El bloqueo constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de todos los cubanos, es contrario al Derecho Internacional, califica como acto de genocidio a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948 y es el principal obstáculo para el desarrollo económico y social de nuestro pueblo.

Los daños humanos que ha producido son incalculables. El 77% de los cubanos lo han sufrido desde su nacimiento. Las carencias y privaciones que provoca a todas las familias cubanas no pueden contabilizarse.

Calculados conservadora y rigurosamente, los daños económicos que ha ocasionado, en más de medio siglo, ascienden a 833 755 millones de dólares, según el valor del oro. A precios corrientes, suman 121 192 millones de dólares, cifra de enorme magnitud para una economía pequeña como la nuestra. Espero que el representante de los Estados Unidos no venga ahora a decirnos que el proyecto de resolución no refleja completamente el espíritu de diálogo ni la actitud bondadosa de su gobierno, ni asuma la manida pose de que Estados Unidos es el socio benefactor del pueblo cubano que únicamente pretende su empoderamiento; ni infle la cifra de 900 mil dólares de donaciones de la sociedad civil recibidas en 2015 que el bloqueo dificulta y nuestro pueblo aprecia; ni mencione como si fueran fondos gubernamentales, las remesas familiares que los cubanos aquí asentados ahorran con esfuerzo; ni cuente como intercambio comercial, las licencias otorgadas pero que no se materializan en exportaciones.

Si bien corresponde al Congreso de los Estados Unidos la decisión de ponerle fin al bloqueo, el Presidente tiene amplias prerrogativas ejecutivas para modificar sustancialmente su aplicación práctica y su impacto humanitario y económico.

Compartimos la esperanza de que el Congreso de los Estados Unidos avance hacia el cambio de una política ineficaz, anclada en el pasado, cruel e injusta, y adopte las mejores decisiones basadas en los valores y sentimientos de sus ciudadanos.

Señor Presidente:

Históricamente, Estados Unidos ha pretendido establecer dominación y hegemonía sobre nuestra Patria y, desde 1959, cambiar el sistema político, económico y social que, en ejercicio de plena autodeterminación, nuestro pueblo libremente ha decidido.

Algunos voceros del gobierno de los Estados Unidos han declarado que la anunciada política hacia Cuba significa un cambio en los métodos, pero no en los objetivos.

De ser así, el proceso hacia la normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba enfrentará muy serios obstáculos.

El levantamiento del bloqueo será el elemento esencial que dará sentido a lo avanzado en estos meses en las relaciones entre ambos países y determinará el ritmo hacia la normalización.

Como ha reconocido el Presidente Barack Obama, la eliminación del bloqueo conviene al interés nacional de los Estados Unidos y es la voluntad de sus ciudadanas y ciudadanos.

No podría aceptarse de ninguna manera, ni sería productivo, pretender condicionar las medidas de levantamiento o modificación del bloqueo a que nuestro país realice cambios internos.

Cuba está dispuesta a aceptar las oportunidades y también los desafíos de una nueva etapa en las relaciones entre ambos países, pero jamás negociará su sistema socialista, ni sus asuntos internos, ni permitirá mancha alguna en la independencia conquistada al precio de la sangre de sus mejores hijos y de enormes sacrificios de muchas generaciones desde el inicio de nuestras guerras de independencia en 1868.

Como ha reiterado el Presidente Raúl Castro Ruz, ambos gobiernos han de encontrar la manera de convivir de forma civilizada con sus profundas diferencias y avanzar en todo lo posible, en beneficio de los pueblos norteamericano y cubano, mediante el diálogo y la cooperación basados en el respeto mutuo y la igualdad soberana.

Entre los pueblos de Cuba y los Estados Unidos no hay enemistad. El pueblo cubano fue solidario cuando se produjeron los terribles actos terroristas del 11 de septiembre de 2001 o el devastador impacto del huracán  Katrina.

Apreciamos y reconocemos los progresos alcanzados en el último período con la reapertura de Embajadas, las visitas del Secretario de Estado y de la Secretaria de Comercio y el intercambio de delegaciones; el funcionamiento de una Comisión Bilateral, la ampliación de las áreas de diálogo y cooperación, principalmente en materia de seguridad aérea y de la aviación, enfrentamiento al narcotráfico, la emigración ilegal y la trata de personas, aplicación y cumplimiento de la ley, la protección del medio ambiente y la salud, entre otros.

Estamos sinceramente interesados en ampliar provechosos vínculos, ofrecer cálida hospitalidad a las ciudadanas y ciudadanos norteamericanos que disfruten de la libertad de viajar a Cuba, profundizar los intercambios culturales, deportivos, científicos y académicos, la cooperación multifacética en áreas de interés común, el comercio y la inversión.

Partiendo de grandes diferencias y con carácter estrictamente recíproco, hemos iniciado un diálogo sobre derechos humanos.

Nos guían para todo ello los principios de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en enero de 2014, en La Habana, así como los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Esto podría ser también una modesta contribución a la búsqueda de otra forma de relacionarnos los seres humanos y las naciones en esta época de crisis global,  inevitable impacto del cambio climático, guerras no convencionales que desatan conflictos atroces, nuevas formas de terrorismo, la existencia de enormes arsenales nucleares, insólitos gastos en armamento y el riesgo de pandemias.

Como expresó en esta sala, hace ya 15 años, el líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz, “La humanidad debe tomar conciencia de lo que hemos sido y de lo que no podemos seguir siendo. Hoy nuestra especie ha adquirido conocimientos, valores éticos y recursos científicos suficientes para marchar hacia una etapa histórica de verdadera justicia y humanismo. Nada de lo que existe hoy en el orden económico y político sirve a los intereses de la humanidad. No puede sostenerse. Hay que cambiarlo”.

Señor Presidente:

Veintitrés años después de adoptada por primera vez esta resolución, hemos alcanzado en el 2015 un notable progreso.

Ha sido el premio a la denodada resistencia, el abnegado esfuerzo, la firmeza de convicciones de nuestro pueblo y el liderazgo de la generación histórica de la Revolución encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el Presidente Raúl Castro.

Agradecemos profundamente a todos los gobiernos y pueblos, parlamentos, fuerzas políticas y movimientos sociales, representantes de la sociedad civil, organizaciones internacionales y regionales que, en particular en esta Asamblea General de las Naciones Unidas, han contribuido con su voz y su voto, año tras año, a fundamentar la justeza y la urgencia de la eliminación del bloqueo.

Hemos llegado aquí también gracias al mayoritario y creciente apoyo del pueblo estadounidense a este loable propósito, a quien expresamos nuestra gratitud.

Sabemos que es largo y difícil el camino que tenemos por delante. Mientras el bloqueo persista, seguiremos presentando el proyecto de resolución en esta Asamblea General.

El pueblo cubano no renunciará jamás a su soberanía ni al camino que libremente ha escogido para construir un socialismo más justo, eficiente, próspero y sostenible. Tampoco desistirá en la búsqueda de un orden internacional más equitativo y democrático.

Señor Presidente:

Distinguidos Representantes Permanentes:

Estimados Delegados:

Hemos presentado un proyecto de resolución que refleja la realidad de la estricta y opresiva aplicación del bloqueo contra Cuba y que también saluda y reconoce, en nuevos párrafos preambulares, los progresos alcanzados en el último año.

En nombre del heroico, abnegado y solidario pueblo cubano, les pido votar a favor del proyecto de resolución contenido en el documento A/70/L.2 “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

Muchas gracias.

Raúl Castro habla de negocios con el gobernador de NY

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NUEVA YORK (AP) — Fue tal vez un encuentro de negocios de rutina, de tantos que buscan los dignatarios visitantes aprovechando su presencia en Nueva York con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Excepto que el dignatario que se entrevistó con el gobernador de Nueva York era Raúl Castro.

En un signo de los tiempos cambiantes, Castro recibió al gobernador Andrew Cuomo en la misión de Cuba para hablar de las perspectivas comerciales entre ese estado y la isla, según un vocero de la gobernación que habló bajo la condición de no ser identificado ya que no estaba autorizado a informar sobre el tema.

Cuba y Estados Unidos no tenían relaciones comerciales hasta hace poco, pero eso podría cambiar pronto a la luz de la reanudación de los lazos diplomáticos entre las dos naciones mediada por el papa Francisco. Cuomo visitó Cuba en abril.

Castro hablará el lunes ante la Asamblea General y es posible que exhorte a Estados Unidos a levantar el embargo económico que rige sobre la isla desde hace más de medio siglo. El presidente Barack Obama, que impulsa el acercamiento con Cuba, no puede levantar el embargo ya que esa es facultad del Congreso, el cual está dominado por los republicanos que se oponen a dejar la sanción sin efecto.

( Tomado de https://es-us.noticias.yahoo.com/ )

NOAM CHOMSKY: EEUU ha estado en guerra con Cuba desde finales de 1959

noam-chomsky-siriaLos Estados Unidos y Cuba han celebrado una segunda ronda de conversaciones como parte del esfuerzo por restablecer las relaciones diplomáticas por primera vez en más de medio siglo. Las dos partes podrían reabrir embajadas en La Habana y Washington a tiempo para una reunión regional el próximo mes.

Analista político y lingüista de renombre mundial Noam Chomsky da la bienvenida a la decisión del presidente Obama para comenzar normalizar las relaciones con Cuba, pero advierte que después de más de medio siglo de injerencia de Estados Unidos en la isla, es el paso mínimo que podía tomar.

AMY GOODMAN: A medida que continuamos nuestra conversación con Noam Chomsky, pasamos ahora a América Latina. Le preguntamos sobre el deshielo de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y la intromisión estadounidense en Cuba.

NOAM CHOMSKY: Estados Unidos ha estado en guerra con Cuba desde finales de 1959. Cuba había sido, esencialmente, una colonia de los Estados Unidos, una colonia virtual. En enero de 1959, las fuerzas de la guerrilla de Castro se hizo cargo.

A finales de ese año, alrededor de octubre, aviones estadounidenses ya estaban bombardeando Cuba desde la Florida. Eso, creo que fue, marzo de 1960, hubo una decisión formal internamente para derrocar al gobierno. John F. Kennedy llegó poco después, llegó a la Bahía de Cochinos. Después de la Bahía de Cochinos, no había casi histeria en Washington sobre cómo castigar a los cubanos para esto.

Kennedy hizo algunos discursos increíbles acerca de cómo, ya sabes, el futuro del mundo está en juego en el trato con Cuba y así sucesivamente. Los EE.UU. lanzaron una gran guerra terrorista contra Cuba. La mayor guerra terrorista es parte de los antecedentes de la crisis de los misiles, que casi llevó a una guerra nuclear . Justo después de la crisis, la guerra terrorista volvió a repuntar.

Mientras tanto, las sanciones han sido muy duras contra Cuba, desde el régimen de Eisenhower, extendida por Kennedy, y ampliado aún más con Clinton. El mundo ha sido totalmente opuesto a esto. Los votos en la Asamblea General, que no pueden hacerlo en el Consejo de Seguridad porque los EE.UU. veta de todo, pero en la Asamblea General, los votos son abrumadoras.

Creo que la última fue 182 a dos, ya sabes, Estados Unidos e Israel, ya veces recojo Papua o algo por el estilo. Esto ha estado sucediendo año tras año. Los EE.UU. están totalmente aislados, no sólo en este tema, muchos otros.
Por último, observe que Obama no terminó las sanciones. De hecho, ni siquiera terminar las restricciones, muchas de las restricciones a los viajes y así sucesivamente. Ellos hicieron un gesto leve hacia avanzar hacia la normalización de las relaciones.

Las sanciones son realmente increíbles. Por lo tanto, si, por ejemplo, Suecia estaba enviando equipos médicos en algún lugar que tenía níquel cubano en él, que tuvo que ser prohibida, ya sabes, cosas como esas.

AMY GOODMAN: ¿Y el terrorismo, quieres decir?

NOAM CHOMSKY: Terrorismo que duró hasta los años 90. La peor parte fue bajo Kennedy, luego volvieron a aumentar durante los últimos años 70 y así sucesivamente. A los principales terroristas se les proporcionan refugio en Florida. El fallecido Bosch es uno, Orlando Bosch. Posada es otro.

¿Te acuerdas de que había algo llamado la Doctrina Bush, Bush II: Un país que alberga terroristas es lo mismo que los propios terroristas. Eso es para los demás, no para nosotros.

Ahora que nuestra vieja política de llevar la libertad y la democracia no funcionó, así que teníamos que intentar una nueva política. Quiero decir, la ironía de esto es casi indescriptible. El hecho de que estas palabras se puede decir que es chocante. Es una señal de, una vez más, un fracaso en alcanzar un nivel mínimo de la conciencia y el comportamiento civilizado. Pero los pasos, quiero decir, es bueno que hay pequeños pasos que está dando.

(Tomado de Realcuba’s Blog)

Fin del bloqueo a Cuba, un reclamo que retumbó en ONU

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Por Waldo Mendiuza *

Naciones Unidas (PL) Genocidio, inhumano, ilegal y reliquia de la guerra fría fueron algunos de los calificativos para el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, escuchados desde los cinco continentes en la Asamblea General de la ONU.

Presidentes, primeros ministros y cancilleres de más de 40 países de América Latina y el Caribe, África, Asía, Oceanía y Europa llevaron al podio del debate general de la Asamblea, en su 68 período de sesiones, el reclamo contra un cerco económico, comercial y financiero que supera el medio siglo de aplicación.

Durante las siete jornadas del foro (entre el 24 de septiembre y el 1 de octubre), el rechazo al bloqueo y las demandas a Washington para su levantamiento volvieron a convertir el tema en uno de los más tratados por la comunidad internacional en Naciones Unidas, al igual que ocurrió el año pasado.

Algunas de las intervenciones cuestionaron que pese a sucesivas resoluciones de la Asamblea General de poner fin al bloqueo, Estados Unidos insiste en su política hacia la isla.

Desde 1992, se han aprobado en el principal órgano de la ONU textos que llaman al cese de la unilateral medida, por su impacto en la sociedad y el desarrollo de la mayor de las Antillas, cuyas autoridades estiman que los daños acumulados superan ampliamente el billón de dólares.

LATINOAMERICA Y EL CARIBE

Para el canciller de Venezuela, Elías Jaua, el caso del bloqueo estadounidense es uno de los que pone de manifiesto “la alarmante incoherencia existente en el organismo mundial, por acción u omisión”.

“¿Por qué no se aplican sanciones al gobierno que mantiene desde hace más de 50 años un bloqueo económico ilegal y criminal contra el digno pueblo cubano, desacatando las decisiones abrumadoramente mayoritarias de esta Asamblea a favor de que cese el referido asedio?”, preguntó.

A su turno en el podio, el presidente de Bolivia, Evo Morales, calificó al cerco de “el peor genocidio” y también criticó a la Casa Blanca por no escuchar los pronunciamientos de la Asamblea.

En su discurso, el mandatario uruguayo, José Mujica, señaló lo “inútil y triste” de una conducta que tiene como principio reconocido rendir por hambre a la isla, mientras que su par salvadoreño, Mauricio Funes, defendió el derecho de los cubanos a la búsqueda de su desarrollo y bienestar.

Funes agregó: “Cuba es parte del alma de América y el bloqueo representa un resabio del pasado”.

Ecuador, Nicaragua y varias naciones caribeñas como Antigua y Barbuda, Barbados, San Vicente y las Granadinas, Jamaica, Granada, San Cristóbal y Nieves, Trinidad y Tobago, Dominica y Santa Lucía se sumaron al reclamo en la plenaria de los 193 miembros de la Asamblea.

“Ejemplo atroz de la desatención continuada del derecho internacional abunda. Sin duda, disminuye a una gran nación como Estados Unidos continuar su venganza miope contra Cuba por medio de un bloqueo económico ilegal, pasado de moda y perjudicial”, afirmó Ralph Gonsalves, primer ministro sanvicentino.

Por su parte, la primera ministra de Trinidad y Tobago y presidenta temporal de la Comunidad del Caribe, aseveró que ese bloque demanda el levantamiento más temprano que tarde del anacrónico yugo al desarrollo sostenible de los cubanos.

Esgrimiendo el interés de la paz y la comprensión internacional, el primer ministro de San Cristóbal y Nieves, Denzil Douglas, convocó a la Asamblea General de la ONU a explorar “nuevos e imaginativos medios de convencer a todos los involucrados para cerrar este infortunado capítulo de las relaciones hemisféricas”.

De “una herida abierta en el corazón del continente, que es innecesaria y necesita ser cerrada” tildó el canciller de Santa Lucía, Alva Romanus Baptiste, al referirse a la exclusión de Cuba de las relaciones normales y completas en la región.

AMPLIA CONDENA AFRICANA

Desde los diversos rincones del continente africano se alzaron voces de solidaridad con La Habana y en reclamo al fin del cerco, cuya entrada oficial en vigor se produjo en febrero de 1962, con la proclama 3447 del entonces presidente estadounidense, John F. Kennedy, aunque las sanciones habían comenzado casi desde el mismo triunfo de la Revolución del 1 de enero de 1959.

En su discurso en el foro de alto nivel. El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, destacó “los sacrificios del pueblo cubano por los pueblos de África en su búsqueda de la libertad”.

Nosotros por lo tanto continuaremos la lucha con ellos por su liberación económica, sentenció el líder sudafricano.

Su par de Gambia, Yahya Jammeh, calificó las medidas de Washington de inhumanas, injustas y flagrantes violaciones de los derechos humanos básicos consagrados en la Carta de la ONU.

También de Angola, Congo, Tanzania, Sao Tomé y Príncipe, Gabón, Argelia, Namibia, Chad, Mozambique, Níger, Seychelles y Ghana se realizaron pronunciamientos contra el bloqueo.

ASIA, OCEANIA Y EUROPA

Líderes y representantes de Vietnam, Sri Lanka, República Popular Democrática de Corea, Nepal, Timor-Leste, Siria, Islas Salomón, Tuvalu y Belarús incluyeron en sus intervenciones la demanda del fin del bloqueo.

El presidente srilankés, Mahinda Rajapaksa, consideró perturbadora la aplicación de acciones unilaterales, por lo cual defendió ante la Asamblea General el pleno acceso a la oportunidad económica del pueblo de Cuba.

Su homólogo de Timor-Leste, Taur Matan Ruak, afirmó que las sanciones de Washington contra la isla caribeña no tienen en cuenta la realidad de hoy; mientras que el canciller de Belarús, Vladimir Makei denunció la ilegitimidad de las medidas unilaterales y coercitivas.

El hecho de que más de 40 gobiernos de los cinco continentes criticaran la política de aislamiento económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba es considerada un preludio del debate que ocurrirá en pocas semanas, cuando se presente a la Asamblea General de la ONU una nueva resolución para acabar el cerco.

En 2012, 188 países respaldaron el texto, rechazado por Estados Unidos, Israel y Palau, y la abstención de Micronesia e Islas Marshall.

*Corresponsal de Prensa Latina en Naciones Unidas.

ONU lista para otra condena contra bloqueo a Cuba

Naciones Unidas, 11 nov (PL) El bloqueo de Estados Unidos a Cuba será objeto de otra y casi unánime condena internacional cuando la Asamblea General de Naciones Unidas apruebe el próximo martes una nueva resolución de repudio a ese cerco.

Será el vigésimo primer año consecutivo en que el máximo órgano de la ONU repudia en votación abierta esa medida implantada hace medio siglo por Washington contra la isla caribeña.

En cada ocasión, el plenario de la Asamblea General ha aprobado un documento titulado Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.

El año pasado, el texto fue acordado por 186 de los 193 países miembros del organismo mundial, con los únicos votos en contra de Estados Unidos e Israel y las abstenciones de Islas Marshall, Micronesia y Palau.

Un informe presentado por Cuba sobre el tema indica que hasta diciembre de 2011 el país antillano sufrió un daño económico ascendente a un billón 66 mil millones de dólares, considerando la depreciación del dólar frente al oro en el mercado internacional.

El creciente rechazo al bloqueo fue destacado hace dos días por la representación permanente de Cuba ante la ONU al recordar los resultados de encuestas y las declaraciones de organizaciones internacionales y personalidades políticas e intelectuales al respecto.

En ese sentido, hizo referencia a un sondeo realizado por la firma Angus Reid Public Opinion, el cual arrojó que el 62 por ciento de los estadounidenses favorecen el restablecimiento de relaciones entre su país y Cuba.

En un comunicado distribuido en la sede de la ONU, la misión diplomática cubana también apuntó que el 57 por ciento de los norteamericanos apoya el levantamiento de las restricciones de viajes a la isla y 51 se opone al bloqueo.

De forma paralela, destacó el rechazo a esa política de Washington por parte de diversas organizaciones regionales e internacionales y de jefes de Estado y de Gobierno.

Entre ellas indicó las declaraciones de la XVII Sesión Ordinaria de la Unión Africana, las cumbres Iberoamericana, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, de la Comunidad del Caribe y del Movimiento de Países No Alineados, entre otras.

Hace un mes, medio centenar de gobernantes de todo el mundo reclamaron desde el podio de la Asamblea General de la ONU el levantamiento del cerco norteamericano contra Cuba.

Para la discusión del tema del bloqueo, la Asamblea General cuenta este año con un informe del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que incluye la documentación presentada por 170 países para sustentar la oposición al asedio norteamericano a Cuba.

En la sesión del martes estará presente el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez.

Las votaciones contra esa medida comenzaron en la ONU el 24 noviembre de 1992, cuando la 47 sesión ordinaria de la Asamblea aprobó la primera resolución en ese sentido.

Congreso de EE.UU. analiza proyecto sobre prospección petrolera en Cuba

Washington, 21 mar (PL) El Congreso de Estados Unidos analiza hoy un nuevo proyecto legislativo que permitiría a empresas petroleras de ese país perforar en aguas de la Zona Económica Exclusiva de Cuba.

El legislador republicano por Arizona Jeff Flake presentó el 5 de marzo en la Cámara de Representantes la iniciativa HR 4135 denominada Ley de Seguridad Enérgica para el Hemisferio Occidental 2012.

La propuesta busca que empresas de su país “participen en la exploración y extracción de hidrocarburos en cualquier zona marítima contigua a la Zona Económica Exclusiva de Estados Unidos”.

Bajo esta medida las compañías petroleras podrían exportar a la isla caribeña los equipos necesarios para la prospección y extracción petrolera, tecnologías para la prevención y limpieza en caso de derrames, así como la importación de petróleo y gas.

Asimismo, solicita que los empleados de tales empresas que viajen a Cuba estén respaldados por una “Licencia general”, lo cual significa que no tendrían que solicitar un permiso especial.

El mantenimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Washington contra La Habana, desde hace más de medio siglo, constituye el principal obstáculo para el mantenimiento de relaciones comerciales normales entre ambos países.

Según estimados de expertos cubanos las restricciones durante ese período han costado a la isla más de 975 mil millones de dólares, cifra que tiene en cuenta la devaluación del dólar frente al oro en los últimos años.

La medida, condenada durante 20 años por casi la totalidad las naciones en la Asamblea General de la ONU, impide a empresas estadounidenses exportar a la isla caribeña productos con más de un 10 por ciento de componentes norteamericanos. De igual forma, prohíbe la importación a Estados Unidos de cualquier producto fabricado o con algún tipo de componente proveniente de Cuba.

La HR 4135 no es la primera iniciativa en el Congreso para tratar de eximir la extracción de petróleo en Cuba de las sanciones que impone el bloqueo.

En 2010, un proyecto de ley presentado por los senadores Lisa Murkowski (republicana por Arkansas) y María Landrieux (demócrata por Louisiana) se estancó después de pasar el Comité Senatorial de Energía y Recursos Naturales.

El otorgamiento de licencias a cerca de 10 compañías estadounidenses especializadas en limpieza y rescate para operar en aguas cubanas en caso de un desastre petrolero, a fines de 2011, generó expectativas de una colaboración bilateral en ese campo y fue calificado como un paso sustantivo en esa dirección, estimaron analistas del tema.

Sin embargo, los esfuerzos para impulsar la cooperación energética entre la Habana y Washington son torpedeados constantemente en el Capitolio por los congresistas de la denominada derecha anticubana.

La representante republicana por Florida Ileana Ros-Lehtinen exigió a la administración del presidente Barack Obama, en enero de este año, sancionar a compañías que colaboren con Cuba en materia de perforación petrolera.

Ros-Lehtinen se refirió en específico a la compañía española Repsol YPF, que actualmente opera en las aguas territoriales del archipiélago caribeño con una plataforma semisumergible, la Scarabeo-9.

Para evitar la colaboración de otras administraciones con Cuba, la también presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja presentó el proyecto de ley de Protección del Arrecife Coralino del Caribe, que promueve la imposición de sanciones a personas o entidades que cooperen con Cuba en actividades de perforación.

Junto a otros congresistas anticubanos como Marco Rubio, Mario Díaz-Balart, Bob Menéndez, David Rivera, Bob Graham y Bill Nelson, entre otros, Ros-Lehtinen incentiva el establecimiento de regulaciones para reforzar el cerco de Washington contra La Habana y frenar su desarrollo económico.

 

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