El encuentro en Berlín no sirvió para enfrentar al enemigo…

periodistas_cubanos_alemaniaEstuve unos días fuera… no “a fuera”, sino fuera, offline quiero decir. Al llegar me encuentro que el “tema alemán” ha crecido sostenidamente. El 95 % de los comentarios, son viscerales, ofensivos, puro berrinche. Son pocos los que valen la pena tener en cuenta, hasta el tal Siro4tel me mencionó en un post. ¿Tal vez pueda poner eso en mi currículo? Tengo que preguntar. De las declaraciones de los jóvenes que asistieron a Berlín me entusiasmó el texto de Roberto Peralo en la Joven Cuba y el de María Antonieta Colunga en su blog Nube de Alivio.
Para aliviar la carga a los pacientes lectores voy a hacer un cuestionario a tiro rápido:
¿Es ético asistir a ese tipo de encuentros sabiendo de antemano que lo financian los mismos dineros que financian el terrorismo contra Cuba?
¿Hay que satanizar a los jóvenes que asistieron?
Creo que estas dos cuestiones son medulares. No insisto en el origen del financiamiento sucio, porque está más que probado y eso dejó de ser, en el estado actual del debate, la cuestión principal. Como tampoco perderé un segundo en cuestionar el proyecto Periodismo de Barrio o Journalismus Nachbarschaftcomo ya le dicen algunos, porque en mi opinión de “más sabe el diablo por viejo…” ese asunto nada tiene de barrio y el tiempo, como bien dice Tunie en su post,  será el encargado de probarlo. Por otro lado, esa tampoco es la cuestión principal.
Entrando en materia.
En las muchas opiniones que salieron a defender el enrolamiento de los jóvenes cubanos en un proyecto financiado por los centros de inteligencia que sostienen la Guerra de Cuarta Generación contra nuestras naciones, ha faltado, en mi opinión, el reconocimiento a este concepto y cuando se ha mencionado, ha sido como si los de la CIA sean solo unos chicos traviesos que no saben lo que hacen. Comprender que vivimos en una “tercera guerra mundial por etapas” es básico, para para tomar partido en este asunto.
La primera disyuntiva que aparece ante nuestras conciencias cuestiona si es ético asistir a un encuentro así, sabiendo de antemano que está coordinado y financiado por el mismo dinero que presta servicios a los que siguen defendiendo el terrorismo contra Cuba y en las condiciones del de Berlín en particular. La respuesta que doy a la pregunta es un rotundo no. No es posible ir a conocer la puerta de Brandeburgo con un boleto que pagó el financista de las campañas calumniosas contra Cuba.
Esta puede parecer una posición extremista o retrógrada, pero no, es de principios. Hay cuestiones que son las que sostienen nuestras columnas. Ahora que Toledo Sandé comentó esos versos, los aprovecho para el análisis y pienso en lo que hubiese ocurrido si la bandera hubiese permanecido allí; Martí con dolor no habría entrado y nosotros nos hubiésemos perdido ese extraordinario poema que es La Bailarina Española.
Un viejo refrán sostiene que: no puedes impedir que te abofeteen, pero sí que te acaricien el rostro. No es auto bloqueo – y difiero del comentario de Silvio, citado por Harold en Facebook– es dignidad, por cierto algo que aprendí de sus canciones, o de él mismo. Recuerdo en los años 90 cuando le invitaron en una entrevista a ir a cantar a Miami y contestó con toda razón: “Se que si canto allí, se llena la calle 8, pero no”. En uno de los comentarios que siguen el tema, alguien alucinado aseguró que si la FNCA invita a debatir a nuestros jóvenes debemos ir. Definitivamente eso es un despropósito mayor, por no decir otra palabra. A todos les quiero recordar lo ocurrido en la Cumbre de las Américas cuando quisieron sentar en el mismo salón al asesino del Che y a los jóvenes revolucionarios.
Eso significa que debemos eludir el debate o no utilizar las “armas del enemigo” como bien preguntan los camaradas de la Joven Cuba. Por supuesto que no se puede eludir el debate, y hay que arrebatarle las armas al enemigo y con ellas hacer la revolución. Pero no es el caso que estamos debatiendo.
El encuentro en Berlín no sirvió para enfrentar al enemigo, sino para intentar la legitimación, con la presencia de nuestros jóvenes -subrayo nuestros y agrego cubanos- de un proyecto de subversión y dar razones para incrementar el dinero de esos negocios que conforman, lo que han llamado con razón, la Industria de la Contrarrevolución en su versión europea. Varias son las vías de financiamiento que usan para el Golpe Suave. Dinero contante y sonante (por la Western Union, valija diplomática o los mensajeros), premios, viajes, proyectos.
Hace unos años un alto funcionario de la entonces Oficina de Intereses de los EEUU, se puso una camisita “manhattan” y con cara de buena gente, se apareció en un encuentro de blogueros cubanos que se efectuaba en la calle 23 si mal no recuerdo. Los allí asistentes abrieron paso al tipo, escucharon lo que tenía que decir y luego ellos mismos les dejaron bien claro cuáles eran nuestras razones. Ese es un ejemplo de no eludir el debate tal y como pide Roberto en su post y reafirmo en este. En cuanto a las armas. Bueno usamos Internet para combatir. Ya sabemos quién y para que lo inventó.
Lo de Berlín fue un plan urdido para seducir, y si no podían reclutar a los muchachos y muchachas del grupo,  generar dudas sobre ellos y promover la polémica, todo lo cual da publicidad – más dinero- y de paso refuerza la supuesta segregación generacional. Como se comenta en el post anterior: Ser joven y periodista es estar dos veces en el centro de atención y en la línea de fuego de los servicios de inteligencia enemigos.
Más elementos sobre el propósito de ese encuentro los aporta María Antonieta en su post  que alude a los criterios que usó la organizadora y los que visan, para otorgar los boletos de avión rumbo a Europa.  Dice el texto “los periodistas de Taz y de los medios visitados, tendrían la oportunidad de dialogar con colegas de un país tan distante y conocer de primera mano, sin mediación de fuentes prejuiciadas al respecto, cómo es el ejercicio del periodismo en Cuba” Mi joven amiga se equivoca, tal condición no existe. No hay entre los periodistas cubanos, de ninguna generación, ni tendencia política, fuentes no prejuiciadas respecto al periodismo que se hace en Cuba.
No es difícil intuir a que llamaban los buenos alemanes fuentes no prejuiciadas. Y cuál era el juicio previo sobre la situación del periodismo en Cuba que buscaron los pagadores de la selección a Berlín. No lo digo con molestias ni manquedades en la dignidad de los que allí fueron.
Quien disponga de un mínimo de criterio propio, comparte cien satisfacciones e insatisfacciones con la prensa que hacemos en Cuba. En relación a estas últimas, no creo que los colegas alemanes resuelvan una sola de ellas, ni sus experiencias ayuden mucho; demasiados distantes los contextos, la historia, el carisma. Las muchas inconformidades que pueda tener, prefiero debatirlas entre los que tenemos la responsabilidad de cambiar las cosas.
Más adelante Tunie apunta “El taller nos fue presentado como una iniciativa de intercambio, provechoso para ambas partes, donde los periodistas cubanos podríamos ir durante diez días en un viaje de “tour mediático” por los diferentes órganos de prensa más representativos de Berlín y Hamburgo, para conocer sus dinámicas y particularidades. También se nos darían algunas conferencias de temas como el reportaje, la construcción de las primeras planas en un periódico y técnicas de búsqueda avanzada en la web”.
Ya que esos medios berlineses cuentan con gran experiencia en titulados, diseño de primeras planas, entre otras habilidades, sería bueno echar una ojeada e investigar cómo titularon, por ejemplo, las informaciones sobre el fraude tecnológico y medioambiental de una de las empresas pilares en ese país, o ¿cuál es la construcción semiótica con la que establecen las prioridades en los temas Rusia, Venezuela, Cuba?  Sería bueno comprender tal y como nos informa María, cómo se puede poner en igualdad a Raúl Paz y a Porno para Ricardo. ¡Oh mein Gott! 
Por cierto los financieros de estos grandes del periodismo, son los mismos que ahogan las opiniones plurales y diversas con la hegemonía de los poderosos medios de manipulación masiva, y cuando esto no funciona, lanzan a la calle a los policías disfrazados de Robocop para aplicar correctivos a los revoltosos, casi siempre jóvenes, o aprueban una ley mordaza al estilo español o autorizan a los sicarios silenciar a los reporteros incómodos, bastaría  preguntar a los hondureños y los mexicanos, por solo mencionar a dos naciones de nuestro lado del mundo. Es decir, hay mucha hipocresía en ese “apoyo al periodismo alternativo” en el caso de Cuba.
Eso me lleva a la segunda interrogante. A los jóvenes. ¿Regañarlos, satanizarlos?
No, en lo absoluto, ni desconfiar de ellos, ni cerrarles las puertas como propuso un primitivo sectario en cierta reunión. No. Esos son nuestros jóvenes y con ellos debemos ir a dónde queremos ir. La formación es el debate respetuoso y amigable, el convencimiento, por ahí está el camino. Los errores en la enseñanza que damos a nuestros jóvenes se pagan caro. Por eso es importante ubicar la esencia del debate más allá del dinero de los señores de RSF y de los intereses personales de los organizadores del ya famoso tour.
Es preciso aclarar que rol juega cada quien en estas historias. Debemos ir acostumbrándonos; los señores del poder global van a poner todo el dinero que haga falta para seducir y comprar y siempre habrá quien se deje acariciar el rostro. Unos extendiendo la mano con astucia, otros más abiertamente. El marketig político seguirá siendo directo y claro para reclutar desvergonzados adeptos, y sibilino para los que andan al borde del límite que les permite dar de comer a su ego. Pero con ello hay que vivir, no en paz, sino con el verbo en ristre y la razón en el directo.
Por eso es justa la denuncia, la alerta y por eso es bueno no poner a todos en el mismo saco.
Los revolucionarios tenemos que ser expertos en defender nuestras ideas, pero eso implica impedir el predominio de los arribistas y autosuficientes, los que alimentan el dragón del ego que todos llevamos dentro, Hay que ser de mucho corazón para no dejar que el calorcillo que dan los “me gusta” de facebook, o los números del contador de visitas del blog, se apropien de tus intenciones y desmovilicen tus honradeces.
Los cazadores de nuevos soldados al servicio de la hegemonía burguesa saben oler en la distancia, como lobos hambrientos a su presa,  a quienes están dispuestos a entrar aunque esté la bandera, o justamente porque está la bandera.
En un post anterior sobre el tema aseguraba que no es sencillo el reto, Hemos de vivir avispados en tiempos donde coinciden ideologías contrapuestas. Expresado en los términos del poeta al que aludí párrafos anteriores “Si alguien roba comida y después da la vida que hacer, ¿hasta dónde debemos, practicar las verdades?” Mientras no de la vida es, a los ojos de todos, culpable por robar. ¿Cuál de esos que “roban comida” son potencialmente capaces de dar la vida? Y lo peor, ¿cuántos de los que se rasgan las vestiduras asegurando que darán la vida, al pasar del tiempo terminan en el foso de los ladrones?
El ser humano hace la diferencia en la práctica y el ejercicio transformador, lo cual es confirmar que la formación del ser humano hace la diferencia. El cultivo de los valores y la educación que enseñe a transformar la realidad desde la postura del humanismo y no del mercado, de la búsqueda de la prosperidad a partir del trabajo honrado. Ayudaría también detener a los extremistas, a los que niegan y ponen zancadilla a nuestros jóvenes, y a los que les endulzan el oído aprobando todo lo hacen aunque se equivoquen, los que les lisonjean y les animan a ir a la feria que oculta el matadero .
Que no se mezclen los fariseos con los que hacen una crítica formadora. Es trascendental permitir que los muchachos y muchachas aporten lo mejor que tienen y ayudarles a solidificar los principios del ideal que nos hace rebeldes. Esa es la única estrategia válida. Pongamos las convicciones a las generaciones de la continuidad, démosle  las herramientas para cultivarlas a favor de la Revolución y dejemos que las leyes de la historia haga el resto.
(Tomado del blog Turquinauta )

“Con poco dinero, lograr mucho”, el plan del diario Taz para Cuba.

Hace algunos días publiqué un artículo bajo el título “Periodismo de Barrio”: Una idea muy buena y fructifera, a primera vista”, con la intención de dar mi opinión acerca de una actividad pública realizada en Berlín con diez periodistas cubanos que habían participado en un Workshop organizado por la Fundación Panter del periódico TAZ.

Antes de hacerlo público se lo envié a la responsable del proyecto “Periodismo de Barrio”,Elaine Díaz Rodriguez, que había participado en el panel en representación de ese grupo de cubanos, y a quien había conocido en Berlín. Mi objetivo era intercambiar opiniones y esclarecer algunos puntos. En mi intervención en la actividad había manifestado mi preocupación por el hecho de que los jóvenes periodistas regresaran a Cuba con una idea edulcorada de lo que es el periodismo no solo en Alemania sino también en Europa. Quería evitar al mismo tiempo cualquier tipo de mal entendido.

No fue jamás mi intención trasmitir una una imagen negativa del trabajo realizado en Berlín por parte de esos cubanos. No obstante, me daba la impresión de que no tenían idea de las verdaderas intenciones de ese Workshop, al que sus anfritiones habían difrazado de “intercambio”.

Elaine no respondió a mi llamado. Esperé cuatro días antes de publicarlo. Lo que vino después es ya conocido. A través de su perfil de Facebook y otros sitios se desató una campana de injurias y calumnias, contra mí persona por haber escrito el artículo y contra Iroel Sanchez por haberlo publicado en su blog. Elaine me acusó practicamente de mentiroso, tergiversador y calumniador.

No me explico cómo fue capáz de hacerlo si ella sabía que yo no había mentido, sobre todo lo que respecta a la entrevista que ella había dado al periódico Taz. Como se lo demostré en detalle en uno de mis mensajes a Elaine que ella no ha publicado.

Tanto Elaine como sus anfritiones en Berlín han tratado de negar desde un inicio todo tipo de vínculo entre Reporteros Sin Fronteras y el Workshop.

Por esta razón pongo a consideración de ustedes el Informe de rendición de cuentas de la Fundación Panter a sus miembros que se puede ver en internet en formato PDF. En el mismo se aclaran en detalles las verdaderas intenciones de la Fundación Panter y el periódico TAZ.

Bajo el título “Con poco dinero, lograr mucho: Ahora Cuba” la señora Konny Gellenbeck, miembro de la directiva de la Fundación nos explica claramente cuál es el objetivo de ese tipo de Workshop y cuáles instituciones cooperan para lograr los mismos.

“…si el presidente de Cuba y el de Estados Unidos se dan la mano, eso constituye para los periodistas cubanos, una señal para arrancar” escribe la señora Konny Gellenbeck, miembro de la directiva de la Fundación Panter a sus miembros.

“…si el presidente de Cuba y el de Estados Unidos se dan la mano, eso constituye para los periodistas cubanos, una señal para arrancar” escribe la señora Konny Gellenbeck, miembro de la directiva de la Fundación Panter a sus miembros.

Fíjense, por favor, en los países a los que están dirigidos este tipo de proyectos. El texto se puede encontrar en la página 37 y 38 de dicho documento:

http://download.taz.de/Mitgliederinfo25_web.pdf

Con poco dinero, lograr mucho-ahora Cuba”

En la la foto que lo acompaña se puede ver al presidente Raúl Castro y Barack Obama dándose la mano en la VII Cumbre de las Américas en Panamá.

El texto dice:

Una foto recorre el mundo y a nosotros nos electrificó, porque la Fundación Panter está por el diálogo y el entendimiento, y si el presidente de Cuba y el de Estados Unidos se dan la mano, eso constituye para los periodistas cubanos, una señal para arrancar.

Para dar inicio a un proyecto en ese sentido la Fundación Panter invitó a diez periodistas cubanos para participar en un Worshop en Berlín.

Además de representantes de los medios tradicionales pudimos lograr invitar a representantes del “periodismo emergente. Periodistas que con sus proyectos sociales lograron desarrollarse dentro del marco político de las las leyes que controlan los medios de comunicación en Cuba.

Desde el 2013 nuestra fundación ha desarrollado este tipo de proyecto con mucho éxito. Cerca de 150 periodistas de Rusia, Ucrania, República de Moldavia, Georgia,Armenia, Azherbaizhan y Mianmar han participado como invitados.

“El objetivo del Workshop es el de trasmitirles a los invitados, que provienen de países donde la diversidad periodística y la libertad de prensa se encuentran amenazadas, los conocimientos acerca del funcionamiento de los medios de difusión y las condiciones de trabajo del periodismo en Alemania”.

Después la señora Gellenbeck se refiere a Reporteros sin Fronteras: “En Reporteros Sin Fronteras tenemos un socio de gran experiencia”. Luego hace un llamado para recaudar fondos.

En la página 38 de ese informe se detallan los proyectos que han sido financiados por la Fundación Panter: Dos Workshops de ONGs, tres Workshops para jóvenes interesados en el periodismo, una pasantía, un Club de los miércoles mensual, un Workshop Armenia/Turquía, dos Workshops con países de Europa del Este, el Premio Taz, un Cuba Workshop y el proyecto Refugium.

Según este documento los proyectos internacionales se realizan en cooperación con: “El Ministerio de Relaciones Exteriores (Auswärtigen Amt), la Fundación Zeit, la Fundación Marion Dönhoff, el German Marshall Fond y Reporteros Sin Fronteras.”

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Resulta increíble que un periódico que se presenta a sí mismo como de izquierda liberal coopere con Reporteros Sin Fronteras, una organización de difusa reputación a la que diversos medios y organizaciones acusan de estar a sueldo de la CIA. Uno de sus fundadores, Robert Menard, acusado de ser agente de la CIA, es actualmente el alcalde de la localidad de Béziers por el partido nacionalista conservador Frente Nacional, comandado por Jean Marine Le Pen.

Saque usted sus propias conclusiones.

Cuba: Aumenta el desinterés por los cines

Por: RANDY CABRERA DÍAZ, 

estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Estadísticas demuestran que el desinterés público por los cines de la localidad aumenta cada día. Pierde trascendencia social y cultural un espacio antes popular en todos los rincones del país.

Hoy los cines de barrio, aquellos que están fuera del Proyecto 23 del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC), no son una opción sugerente para el pueblo cubano. La disminución del número de espectadores así lo demuestra.

Estudios recientes del Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello, revelan que en las prácticas diarias y semanales de la población cubana no figura ir a este tipo de cine. Eso explica que el 54,6 por ciento no tenga contacto nunca con la pantalla grande.

Una encuesta efectuada por investigadores de este centro indica que solo un 9,3 por ciento de la población afirma haber visitado el cine o sala de videos una o dos veces al mes y un 17,7 por ciento señala haberlo hecho al menos una vez en el año. Estos datos demuestran un drástico cambio de la significación social de un espacio que antes convocó gran cantidad de masas a lo largo y ancho del país.

La investigación plantea que los cubanos (principalmente las nuevas generaciones) prefieren actividades generadoras de un mayor interés con menos molestia: la televisión, luego respaldada desde los años 80 por el video y el vertiginoso desarrollo de nuevas tecnologías como el DVD, la Internet y otras formas de comercialización audiovisual que hacen apetecible degustar de variadas propuestas cinematográficas desde la comodidad del hogar.

Actualmente, 18 de las 83 salas cinematográficas de la capital están cerradas a las puestas fílmicas debido al mal estado técnico y la falta de recursos de las instituciones responsables para llevar a cabo el remozamiento de las mismas, según la dirección del Centro Provincial del Cine de La Habana.

Algunas salas son utilizadas en actividades polivalentes de carácter cultural, iniciativa del Ministerio de Cultura para no dejar obsoletas las edificaciones, muchas de ellas otrora íconos arquitectónicos. Tal es el caso del Actualidades, primer cinematógrafo cubano, hoy bajo la dirección de la Empresa de Grabaciones y Reproducciones Musicales (EGREM).

Otros como el Récord, de Marianao, Central Cinema, de San Miguel del Padrón, y Los Pinos, de Arroyo Naranjo, no corrieron la misma suerte: están clausurados hace más de una década sin vinculación cultural o educativa, apunta Danilo Lerma, subdirector del Centro Provincial del Cine de La Habana.

El directivo reconoce que los 16 cines de municipios periféricos en funcionamiento no ofrecen propuestas que logren atraer al público residente en esas comunidades.

“Ya ni recuerdo la última vez que fui al Salón Rosa para ver una película, creo que estaba en la secundaria… Ahí no ponen nada bueno y cuando lo hacen, son filmes vistos por todos. ¿Para qué ir a ver cintas que puedo disfrutar más tranquilo en mi casa? Y en todo caso, si decidiera ir al cine, sería a uno del Vedado. Están mejores y hay más entretenimiento allá,” sostiene Liván Pérez, estudiante de Estomatología, quien reside en el municipio Cotorro.

Según Niuva Ávila Vargas, socióloga del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), ir al cine de barrio no constituye una “salida”: “El ciudadano promedio cubano no considera los cines locales una alternativa viable, por prescindir de otras atracciones que pueden encontrarse en salas más céntricas como las del circuito de 23. Además, median factores como el estado técnico y material de las instalaciones, que casi nunca es el mejor.”
Para la especialista, es necesario tener en cuenta a los profesionales, quienes más asisten al cine, y en su mayoría trabajan. Por tal motivo, cuando dedican un tiempo para esta actividad, prefieren hacerlo apartado de la cotidianidad y disfrutar de sugerentes propuestas que no suelen encontrarse en la sala de video del barrio.

Marta Sánchez, taquillera del Rosa, manifiesta tener poco trabajo: “Aquí no viene nadie. Pasan semanas y no se vende una entrada. Ya no importa la cartelera, la gente no quiere venir al cine. Ni siquiera se interesan en revisar las propuestas que publicitamos con volantes, iniciativa del centro para captar la atención de la gente… No hay remedio.”

Este fenómeno no es nuevo. La situación surge a principios de la década de los 90, y tuvo su clímax durante el Período Especial cuando se agravó la destrucción de las salas municipales de cine y video. La posibilidad de rescatar antiguos entes de la cinematografía se hizo cada vez más lejana.

“Que hoy se prefieran las instalaciones del complejo de 23 no es casualidad. Son estas las de mejor acondicionamiento, y pluralidad de propuestas en la capital. También por ser céntricas mantienen un mayor flujo de espectadores. Asimismo son casas por excelencia de festivales como el francés y el holandés, aparte del Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Es decisión de los cinéfilos que deviene en ideología heredada”, advierte Benigno Iglesias, vicepresidente de Programación del Proyecto 23 del ICAIC.

Para la socióloga Ávila Vargas, el descenso del número de visitas a las salas cinematográficas ha empeorado desde comienzo del siglo XXI en parte por la irracional competencia entre los medios. “Los datos no mienten. El declive del 21,1 por ciento al 18,3 por ciento entre 1998 y 2009 lo aclara: las butacas seguirán vacías y la pantalla oscura.”

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