¿Controlan realmente los militares cubanos el 60% de la economía?

Panfilo

William M. LeoGrande
The Huffington Post

Anatomía de un hecho falso

La decisión del presidente Donald Trump de prohibir las transacciones estadounidenses con empresas cubanas controladas por los militares ha puesto de relieve el papel de las fuerzas armadas en la economía cubana. Ese papel es extenso, alcanzando a varios sectores diferentes, y ha crecido en los últimos años junto con la industria turística de Cuba, donde las empresas controladas por militares están concentradas.
Estas empresas son administradas por el holding Grupo de Administración Empresarial S.A., GAESA, dependiente del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR).

El súbito repunte del interés mediático ha generado una repetición generalizada del “hecho” espurio de que el ejército cubano controla el 60% de la economía. “GAESA es el brazo empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Cubanas y controla el 60 por ciento de la economía de la isla”, reportó The Miami Herald poco después del discurso de Trump y repitió varias veces a partir de entonces. The Economist, Politico, The Guardian, The Times de Londres, Business Insider y otros lo repitieron.

Incluso una revisión superficial de la composición del Producto Interno Bruto de Cuba demuestra que este “hecho” es absurdo. Los sectores en los que el ejército tiene poca o ninguna participación fácilmente comprenden más de la mitad del PIB, y en los otros sectores hay empresas civiles, así como otras controladas por militares (Anuario Estadístico 2015).

Entonces, ¿qué porción de la economía realmente controlan las empresas militares y de dónde provino la aseveración del 60%?

Por lo general, el gobierno cubano no informa de los ingresos de las empresas individuales, pero tenemos unos pocos datos de las compañías más grandes del holding de las cuales podemos hacer proyecciones razonables.

Los ingresos totales de las empresas gestionadas por los militares se reportaron como de $970 millones de dólares en 1997. Dado que una gran parte de sus ingresos proviene del turismo, supongamos que sus ingresos han aumentado al mismo ritmo que el rápido crecimiento de ese sector. En 1997, Cuba contaba con 1,2 millones de visitantes extranjeros (según el Anuario Estadístico de Cuba en 2004). En 2016, Cuba tuvo 4,1 millones, un aumento del 249%. A esa misma tasa de aumento, los ingresos proyectados de las empresas ligadas a los militares en 2016 serían $3,4 mil millones.

Podemos comprobar la fiabilidad de esta estimación con datos de las tres principales empresas militares, Gaviota, Cimex y TRD. Gaviota, el mayor conglomerado controlado por militares, se concentra en el turismo. Los ingresos totales del sector turístico fueron de $2,8 mil millones en 2015 (Anuario Estadístico 2015). Mientras que Gaviota es el mayor participante, no tiene un monopolio; controla el 40% de todas las habitaciones de hotel disponibles (aunque tiene una mayor proporción de las mejores), además de alquiler de coches, taxis turísticos y restaurantes. Es posible, entonces, que Gaviota pueda generar tanto como el 60 por ciento de los ingresos del turismo, o aproximadamente $1,7 mil millones.

Cimex tuvo ingresos de $740 millones en 2004. Utilizando el mismo método de proyección basado en el crecimiento del turismo, los ingresos estimados para 2016 de Cimex habrían sido de aproximadamente
$1,3 mil millones. El Grupo de Consultoría de La Habana, cuyo presidente Emilio Morales fue anteriormente ejecutivo en Cimex, estima sus ingresos como de $1,2 mil millones.

TRD, una cadena de tiendas creada para capturar divisas, tuvo ventas de $250 millones en 2004. Utilizando el mismo método de proyección, los ingresos estimados de TRD en 2016 habrían sido de aproximadamente
$442 millones.

Por lo tanto, estimamos que las tres compañías más grandes de GAESA tomadas en conjunto tendrían en 2016 ingresos por cerca de $3,45 mil millones, muy cerca de los $3,4 mil millones estimados inicialmente a partir de los datos sobre los ingresos totales del MINFAR. Emilio Morales, del Grupo de Consultoría de La Habana, usando los datos que ha recopilado en los últimos 15 años, estima que los ingresos totales de GAESA son de $3,8 mil millones.

Utilizando la estimación de Morales, los ingresos de GAESA representan el 21% del total de ingresos en divisas de las empresas estatales y del sector privado, 8% de los ingresos estatales totales y sólo 4% del PIB (Anuario Estadístico 2015). Hay una larga distancia hasta el 60% de la economía, no importa qué métrica se utilice.

¿De dónde vino?

Entonces, ¿de dónde proviene la afirmación descontroladamente inexacta del 60%?

Apareció por primera vez en una noticia en febrero de 2004 en el Miami Herald acerca del jefe de Gaviota, Manuel Marrero Cruz, que fue nombrado ministro de Turismo. “Las fuerzas armadas cubanas han asumido hasta el 60 por ciento de la economía de la isla”, informó el Herald, citando al Proyecto de Transición de Cuba (CTP), del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, un proyecto financiado por el gobierno estadounidense.

En los meses siguientes, el director del Instituto, Jaime Suchlicki, repitió regularmente la aseveración. En las actas de una conferencia del CTP en noviembre de 2004, escribió: “Actualmente, más del 65 por ciento de las principales industrias y empresas están en manos de oficiales militares en activo o retirados”. En agosto de 2006, dijo a la Associated Press, “Están dirigiendo el 60 por ciento de la economía cubana. Todas las principales industrias están en manos de militares en servicio activo o de exmilitares”.

Aunque no se presentaron datos o pruebas para apoyar esa afirmación, la formulación de Suchlicki era al menos posible, aunque engañosa, porque incluía no sólo las empresas gestionadas por las fuerzas armadas, sino empresas civiles y ministerios enteros encabezados por militares en activo o retirados. La implicación era que estas entidades eran controladas por las fuerzas armadas, aunque no había ninguna base para tal conclusión. Por el contrario, debido a que el ejército siempre ha estado entre las instituciones cubanas más eficientes, tiene una larga historia que se remonta a la década de 1970 de exportar gerentes al sector civil.

Pronto, el reclamo del control militar se convirtió en una afirmación de que las propias empresas del MINFAR constituían el 60% de la economía. “El Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami estima que los soldados controlan más del 60% de la economía de la isla”, informó The Wall Street Journal en noviembre de 2006.

Otros conservadores adoptaron el tema. “El ejército controla aproximadamente el 60 por ciento de la economía por medio de la gestión de cientos de empresas en sectores económicos clave”, escribió Carl Gershman, presidente de la National Endowment for Democracy (que también recibió fondos del gobierno estadounidense para la “promoción de la democracia” en Cuba), y Orlando Gutiérrez, secretario nacional de la organización exiliada Directorio Democrático Cubano. Un informe de la Fundación Heritage en 2008 declaró: “Militares en activo o retirados dirigen un 60 por ciento de los negocios y la industria de Cuba”.

Para el año 2016, el propio Suchlicki, que originalmente había sido cuidadoso en especificar que estaba hablando de industrias y empresas dirigidas por oficiales militares y antiguos oficiales, se había sumado a la amplia e inequívoca afirmación de que “más del 60% de la economía está bajo control militar”. Varios periódicos y sitios web repitieron el reclamo a lo largo de los años, preparando el escenario para que este “hecho” fuera ampliamente difundido cuando el anuncio del Presidente Trump convirtió en noticia el papel de los militares cubanos en la economía, como lo demuestra la declaración del Miami Herald, “GAESA… controla el 60 por ciento de la economía de la isla”.

Es un estudio de caso la manera en que hechos falsos se legitiman y difunden, incluso sin el impulso de los medios sociales. Promulgada por un centro universitario, lo cual dio credibilidad al reclamo, comenzó como una exageración del control militar, metiendo en el mismo saco a empresas militares y empresas civiles dirigidas por oficiales en activo y oficiales retirados.

Gradualmente, esos detalles desaparecieron, tal vez porque la declaración abierta del control del 60% era más dramática, o una cita que sonaba mejor, o quizás porque los periodistas no fueron capaces de entender los matices de la aseveración. Mientras más fuentes la citaban, ganaba credibilidad. Para cuando el presidente Trump anunció la política del 16 de junio en Miami, se había convertido en creencia popular de que las empresas militares cubanas controlaban el 60% de la economía, aunque ese “hecho” estuviera espectacularmente equivocado.

William M. LeoGrande, es colaborador y profesor de Gobierno en la American University.

(Tomado de The Huffington Post)

Zarpó primer crucero de EE.UU con destino a Cuba en cinco décadas (+Infografía)

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El crucero Adonia, primero que en más de medio siglo recorrerá la ruta marítima entre Estados Unidos y Cuba, zarpó con unos 700 pasajeros a bordo poco después de las cuatro de la tarde, desde la sureña ciudad de Miami.

En el crucero viajan varios centenares de norteamericanos que aunque lo hacen en una motonave utilizada usualmente con fines turísticos, en Cuba no podrán realizar actividades de ocio o siquiera bañarse en una playa, por las restricciones que imponen las leyes del bloqueo a la Isla.

Mike Clare, corresponsal del diario norteamericano Sun Sentinel, quien viaja en el crucero, describió lo festivo del ambiente en la terminal de cruceros poco antes de salir.

Clare escribió en su cuenta de la red social  Twitter que los pasajeros realizaron el chequeo para abordar a ritmo de canciones de salsa que interpretó un conjunto musical.

Tras el tradicional bautizo con chorros de agua expelidos por dos remolcadores, el Adonia, un crucero de lujo con capacidad para 704 pasajeros, comenzó su primer viaje a la mayor de las Antillas que se repetirá cada dos semanas, e incluye visitas al puerto de La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba.

Adonia es uno de las naves de la compañía Fathom, filial de Carnival, la corporación más grande del mundo en su tipo.

Carnival suscribió el pasado 21 de marzo acuerdos con la agencia de viajes de la Isla, Havanatur Celimar, lo que permitió se iniciara una nueva era en las comunicaciones marítimas entre los dos países, separados apenas por 144 kilómetros de mar.

El barco tiene previsto atracar en la Terminal de Cruceros Sierra Maestra de la capital cubana a las 10:00 am de este lunes.

Media docena de cubanoamericanos viajan también en el buque, entre ellos Adonis Orta, de 47 años, quien salió de Cuba con sus padres rumbo a España cuando tenía tres años.
Sin embargo, el primer cubanoamericano que bajará del buque es Arnoldo Pérez, consejero general de Carnival, según anunció esta mañana en una rueda de prensa el presidente de la firma de cruceros, Arnold Donald.

El viaje presenta restricciones para los pasajeros, pues Estados Unidos solo autoriza embarcar a los ciudadanos estadunidenses que se acojan a alguna de las 12 categorías permitidas para viajar a Cuba.

Entre los motivos que permite el gobierno norteamericano están la realización de actividades religiosas, familiares, periodísticas o culturales, pero en ningún caso turístico, pues esta área sigue vetada por la Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones aprobada por el Congreso estadounidense en el año 2000.

Durante el recorrido del Adonia los viajeros tendrán actividades como visitas guiadas, encuentros con artistas y clases de baile.

“Por ejemplo, el lunes las personas van a estar involucradas en actividades durante cinco horas y después van a estar libres para que puedan hacer lo que quieran y a donde quieran ir”, dijo Tara Russell, presidente de Fathom.

La inauguración de esta ruta tiene lugar en el contexto del proceso hacia la normalización de vínculos que comenzó con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, la reapertura de las respectivas embajadas en Washington y La Habana en julio y agosto de 2015 y la vista del presidente Barack Obama a la capital cubana en marzo pasado.

(Tomado de la ACN)

Impone Estados Unidos nueva multa a compañía francesa por relacionarse con Cuba

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Reafirma que el bloqueo se mantiene en vigor y sigue siendo el principal obstáculo al desarrollo de Cuba.

CUBA, 22 de febrero de 2016.- El Departamento de Tesoro de Estados Unidos impuso una nueva multa –la segunda que aplica este año–  por violaciones de las regulaciones del bloqueo a Cuba.

En esta ocasión, la compañía francesa CGG Services S.A. fue la nueva víctima de la persecución económica, comercial y financiera contra las transacciones cubanas.

Según el informe de la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento de Tesoro, la penalidad, ascendente a 614 mil 250 USD, de debió a que, entre 2010 y 2011, CGG Services S.A. y varias de sus subsidiarias proveyeron servicios, piezas de repuesto y equipamiento de origen estadounidense para exploración de gas y petróleo a embarcaciones que operaban en aguas territoriales cubanas. Además, señaló que la subsidiaria venezolana de la sucursal de CGG Services S.A. en Estados Unidos realizó cinco transacciones relacionadas con el procesamiento de información para investigaciones sísmicas, conducidas por una entidad cubana en la Zona Económica Exclusiva de nuestro país.

Esta sanción confirma el alcance extraterritorial del bloqueo y su efecto disuasivo hacia entidades extranjeras e incluso estadounidenses, que aún en el marco limitado de las regulaciones vigentes pudieran interesarse en realizar negocios  con Cuba.

Según el texto emitido por la OFAC al dar a conocer esta multa, las transacciones realizadas por la compañía francesa “ocasionaron un daño significativo a los objetivos del programa de sanciones al proveer un beneficio económico sustancial a Cuba”, lo cual ratifica que el bloqueo es el principal obstáculo para el desarrollo de la economía cubana.

Esta medida, adoptada a escasos días de la visita a Washington del ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, quien entre otras actividades, inauguró la segunda reunión entre funcionarios de Cuba y Estados Unidos sobre el alcance de las regulaciones vigentes del bloqueo y los recientes cambios realizados para modificar algunos aspectos de su implementación, es incongruente con el contexto actual de las relaciones entre los dos países y corrobora que para poder avanzar hacia la normalización de los vínculos bilaterales es esencial el levantamiento del bloqueo.

Cámara de Comercio de EE.UU. optimista por promisorios nexos con Cuba

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El presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Thomas Donohue, manifestó su optimismo por las potencialidades de la creciente actividad económica con Cuba.

Durante un discurso anual sobre las perspectivas para 2016, en la sede del grupo de empresarios, en esta capital, el funcionario vaticinó que la economía estadounidense crecerá este año un dos por ciento. Por otra parte, el empresario calificó como “muy significativo” el incremento de la actividad comercial y de viajes con Cuba desde que los presidentes Barack Obama y Raúl Castro anunciaron el inicio del proceso para el restablecimiento de relaciones diplomáticas, oficializadas a partir del 20 de julio pasado. Admitió que “aún hay actividades importantes que deben ser atendidas” y se mostró escéptico ante la posibilidad de que el Congreso legisle este año un posible levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la mayor de las Antillas en 1962. Hace dos días, durante el discurso sobre el estado de la Unión, Obama volvió a exhortar al Capitolio a derogar las prohibiciones que por ley mantienen imposibilitada una relación comercial normal y directa entre ambas naciones. Donohue, una de las voces más activas en pos de la normalización de vínculos bilaterales entre Washington y La Habana, visitó la isla en 1999 y en 2014, momentos en que insistió en la necesidad de dar paso a un nuevo capítulo en las relaciones entre las dos naciones. El 10 de abril pasado se entrevistó en Panamá con el mandatario cubano, en el marco de la VII Cumbre de las Américas. A fines de septiembre, la Cámara de Comercio estadounidense anunció la creación del Consejo de Negocios Estados Unidos-Cuba, con el objetivo de “construir una relación comercial fuerte y estratégica” entre los dos países, aseguró el propio Donohue. En lo que va de año, varias delegaciones de congresistas, senadores y hombres de negocios viajaron a La Habana para explorar nuevas oportunidades de comercio, sobre todo, en el ámbito de la agricultura. Asimismo, en el órgano legisltivo estadounidense se presentaron varias iniciativas dirigidas a modificar la aplicación del bloqueo y desmantelar la prohibición de viajes de ciudadanos norteamericanos a Cuba. En opinión del gobierno cubano, el cerco económico, comercial y financiero impuesto por Washington constituye el principal obstáculo para la completa normalización de los vínculos.

Tomado de PL

 

Vocero de la Casa Blanca dice que Obama está estudiando algunas opciones para relajar el bloqueo a Cuba

Pentagon Press Secretary Navy Rear Adm. John Kirby briefs the media during a press conference held in the Pentagon Press Briefing Room, June 10, 2014. KIrby fielded questions about  Army Sgt. Bowe Bergdahl's recent release from Taliban captivity and five U.S. forces that were killed Monday in an apparent friendly fire event. DoD Photo by Glenn Fawcett (Released)

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está revisando distintas opciones para relajar el embargo (bloqueo) económico, comercial y financiero a Cuba mediante acciones ejecutivas, dijo aquí el portavoz del Departamento de Estado estadounidense, John Kirby.

En conferencia de prensa, Kirby dijo que “el presidente va a seguir revisando sus acciones, las oportunidades que tiene dentro de su autoridad actual” para suavizar el embargo a Cuba, agregó el portavoz.

Kirby no precisó en qué podrían consistir esas medidas y la Casa Blanca no se ha pronunciado por ahora al respecto, señala EFE.

Consultado por Efe, otro portavoz del Departamento de Estado dijo que “cualquier futuro cambio en las regulaciones estará diseñado para avanzar en la política de relación y apoyo al pueblo cubano”.

“Creemos firmemente que facilitar los viajes, el flujo de información y ciertos tipos de comercio permite a Estados Unidos impulsar mejor nuestros intereses y mejorar las vidas de los cubanos”, añadió el portavoz.

Hasta ahora, Obama ha usado su poder ejecutivo solo para flexibilizar algunas restricciones de viaje a Cuba, autorizar la importación de algunos productos fabricados por el pequeño sector privado cubano y dar permiso a las compañías de telecomunicaciones para operar en la isla, pero el bloqueo ha quedado casi intacto..

El presidente también ha pedido reiteradamente al Congreso que levante el llamado embargo impuesto en 1962 y codificado en la ley Helms-Burton de 1996, pero algunos especialistas opinan que es improbable que el actual Legislativo, controlado por la oposición republicana en ambas cámaras, actúe en ese sentido antes de que el presidente abandone el poder, en enero de 2017.

(Tomado de Radio Habana Cuba)

Robert Muse, un abogado considerado por muchos como el mayor experto en la legislación estadounidense respecto a Cuba, cree que Obama tiene aún mucho margen de maniobra respecto a la aplicación del embargo.

Si quisiera, Obama podría dejar el embargo “como un trozo de queso que tiene tantos agujeros que ya no le queda queso”, una “reliquia” sin efecto real que al Congreso no le quedaría más remedio que eliminar, aseguró Muse a Efe en agosto pasado.

Ileana Ros quiere impedir que los cubanos en EE.UU. visiten a su familia en Cuba

Por Rosa Miriam Elizalde / Desbloqueando Cuba

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Por Rosa Miriam Elizalde

La congresista Ileana Ros-Lehtinen, una de las más duras opositoras a la política de Obama hacia Cuba, reconoció que su apoyo a la Ley de Ajuste Cubano no es incondicional y que apoya la modificación de algunas de sus prerrogativas, en particular aquella que facilita que los cubanos residentes en EEUU puedan regresar a su país de origen.

Ros-Lehtinen ha sido una firme defensora de esta Ley que promueve la emigración ilegal de cubanos a EEUU como fórmula para crear desestabilización política en la Isla, y que facilita solo a los inmigrantes cubanos un rápido proceso para obtener la residencia permanente.

Sin embargo, en una entrevista grabada que se transmitió este domingo el “Facing South Florida with Jim DeFede”, la congresista dijo que una investigación del Sun Sentinel la alertó del abuso de la ley a cargo de inmigrantes cubanos que reciben ayuda de Estados Unidos y luego regresan a Cuba.

La congresista dijo a Jim DeFede que aunque ella no está a favor de eliminar completamente la Ley, cree que aquellos cubanos que la usan para regresar a la Isla “no deben tener ese privilegio”.

Aseguró que apoya a otro republicano de Florida, Carlos Curbelo, quien trabaja en un proyecto para modificar esta Ley y sancionar a los que regresan a su país de origen antes de convertirse en ciudadanos estadounidenses.

Bloqueo: Conoce algunas de las restricciones que sufre Cuba

bloqueo_cubaLos daños humanos que ha producido el bloqueo a Cuba son incalculables. El 77 por ciento de los cubanos lo han sufrido desde su nacimiento.

Este 27 de octubre, Cuba recibió el apoyo rotundo de 191 países de los 193 miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU), para que sea levantado el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos.

El discurso ofrecido el martes por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, señala que son incalculables las carencias y privaciones que tiene Cuba a raíz del bloqueo estadounidense.

Conoce algunas de las restricciones que sufre la isla:

1.- Cuba no puede ni exportar ni importar alimentos libremente de Estados Unidos. Desde el año 2000 las restricciones en esta materia se han acentuado. Además, las compras han estado sujetas a condiciones discriminatorias y onerosas.

2.- Estados Unidos tiene prohibido dar créditos a Cuba y cada compra tiene que ser autorizada por una licencia.

3.- En caso de obtener permisos para realizar alguna compra, el país está obligado a pagar en efectivo y por adelantado, a través de entidades bancarias de terceros países y con moneda diferente al dólar. Lo que hace más dificultosos los procedimientos.

4.- La nación caribeña no puede utilizar barcos propios para transportar alimentos desde Estados Unidos a su país.

5.- Las importaciones de medicamentos están condicionadas desde 1992 por la ley de los Estados Unidos.

6.- Cuba debe dar cuenta sobre el destinatario final de las medicinas adquiridas y no puede hacer los pagos directamente, sino a través de terceros y en una moneda distinta al dólar, lo cual implica dificultades, demoras y costos adicionales.

7.- Empresas como la norteamericana Columbiana Boiler Company impiden exportar cilindros necesarios para envasar el cloro destinado a la potabilización del agua de los cubanos.

8.- Compañías estadounidenses como SIGMA Aldrich niegan el suministro de productos, servicios e información técnica indispensable para la industria química cubana.

9.- Pacientes con cáncer sufren las carencias de equipos médicos que son vendidos desde Estados Unidos, ya que las compañías norteamericanas tienen prohibido suministrar estos insumos a hospitales e institutos cubanos.

10.- Cuba no puede tener acceso a créditos y financiamientos de entidades privadas y de las instituciones financieras internacionales.

(Tomado de TelesurTV)

Mientras haya bloqueo, Cuba emitirán una resolución anual y la enviarán a Nueva York

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Por: Javier Ortiz

En el Departamento de Estado, el corresponsal Matthew Lee siempre hace una pregunta sobre la votación en Naciones Unidas acerca del bloqueo a Cuba. En años anteriores, el portavoz de turno escuchaba y respondía “nuestra política sigue en pie” o cualquiera otra frase cortante.

En 2012, la situación se alteró un poco. Lee, un tan apasionado, quiso saber cuándo iban a comprender que el resto del mundo veía esa política es “un bodrio.” El incidente queda registrado para la posteridad en YouTube.

Este año, se ahorraron la reprimenda y le adelantaron la respuesta. Matthew Lee es uno de los dos periodistas de Associated Press a quienes un funcionario estadounidense confirmó en anonimato por qué su gobierno votará mañana contra la resolución presentada por Cuba a la Asamblea General de la ONU sobre la necesidad de levantar las sanciones y restricciones a su economía que Estados Unidos mantiene en vigor.

“El proyecto [se refiere al proyecto de Resolución presentado por Cuba] en su forma actual no refleja completamente el nuevo espíritu del compromiso entre los antiguos enemigos de la Guerra Fría” explica la nota publicada por AP. El oficial gubernamental citado sugiere que están abiertos a una negociación en el tema y que la primera opción considerada era la abstención.

La gran novedad contenida en el documento preparado por los diplomáticos de La Habana es el análisis crítico de las medidas adoptadas desde Washington respecto al bloqueo durante el 2015 y una lista con trece prerrogativas que el presidente de Estados Unidos puede tomar por su cuenta para modificar esa política sin recurrir al Congreso.

¿Por qué otra vez la ONU?

Josefina Vidal, la funcionaria que encabeza por Cuba la comisión bilateral, lo advirtió al principio de las negociaciones: mientras haya bloqueo, emitirán una resolución anual y la enviarán a Nueva York. Desde el punto de vista de la Directora General de EE.UU. de la cancillería cubana, el muro de sanciones y restricciones económicos contra su país permanece casi intacto: a lo largo de 2015, el presidente Barack Obama y las agencias federales de su administración solo decretaron ligeras modificaciones que no alteran la esencia de la guerra económica que la Oficina de Control de Activos Extranjeros libra desde las oficinas del Departamento del Tesoro.

Quien no se lo crea, puede consultar las 183 páginas del informe trilingüe que el Ministerio cubano de Relaciones Exteriores (MINREX) entregado al despacho del Secretario General de las Naciones Unidas, como es costumbre desde hace casi un cuarto de siglo.

Por primera vez, la política internacional de Cuba y Estados Unidos coinciden, ¿por qué los diplomáticos estadounidenses no votarán a favor de una resolución que, en apariencia, repite las mismas directrices que ha enviado de su Presidente? Un estudio de la versión 2015 del documento enviado a la ONU explicaría en parte la resistencia de Washington y su cambio de opinión (originalmente, planeaban abstenerse, repito).

El problema no sería votar contra el bloqueo mismo, sino a favor de una resolución que considera insuficientes las medidas adoptadas hasta ahora y pide a la Administración Obama el uso de acción ejecutiva para levantar parcialmente la mayor parte de las sanciones y restricciones contra el país caribeño. Una solicitud que coincide con las propias palabras del inquilino de la Casa Blanca.

“Por ahora,  hemos dicho que iremos paso por paso en busca de áreas y oportunidades dentro de nuestra autoridad”, admitió el Presidente estadounidense acerca de sus prerrogativas para modificar la mayor parte de los aspectos del bloqueo durante una ronda empresarial en septiembre pasado. “Mientras el Congreso mantenga el embargo, hay ciertas cosas que no podemos hacer. Pero hay algunas que sí, por ejemplo, en las telecomunicaciones y vamos a buscar oportunidades allí.”

Tanto Obama como Raúl Castro aclararon desde el principio que la normalización estaría cargada de diferencias. Las contradicciones están a la orden del día, y mantienen algunos de los hábitos anteriores a la reconciliación. Con su voto negativo, el gobierno de Estados Unidos expresaría al mundo su criterio acerca de las demandas  inmediatas por parte de las autoridades de Cuba, interesadas en saltarse el Congreso y obtener los primeros capítulos del posbloqueo por decreto.

(Tomado de OnCuba)

Multa de EE.UU. a Crédit Agricole: Más de lo mismo, pero indignante

Por: Por Masiel Fernández Bolaños

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Si algo prácticamente perdió el gobierno estadounidense es la capacidad de sorprender pues su accionar en diversos ámbitos resulta, en la mayoría de los casos, más de lo mismo.

Sin embargo, no por menos sorpresivo, dejar de ser indignante mucho de cuanto hace, por ejemplo, en el terreno económico y financiero, sobre todo más allá de sus fronteras.

Una muestra reciente de ello concierne al banco francés Crédit Agricole, el cual pasó a integrar la lista de los que accedieron a pagar cuantiosas multas relacionadas con transacciones que involucran a entidades de naciones bajo sanciones de Estados Unidos.

Ese gigante de la banca europea aceptó desembolsar unos 787 millones de dólares para zanjar el proceso en que estaba envuelto por supuestas violaciones a las normas del país norteño contra Sudán, Irán, Myanmar y Cuba.

La sanción se divide entre diferentes departamentos: 385 millones irán al de Servicios Financieros del estado de Nueva York; 90,3 millones a la Reserva Federal, 156 millones al Departamento de Justicia y 156 a la oficina del fiscal del distrito de Manhattan.

Con el acuerdo anunciado el 22 de octubre, la entidad financiera llegó a un entendimiento ante la “posible responsabilidad civil” que investigaba la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento de Tesoro norteamericano.

Acorde con la información divulgada, los movimientos penalizados por la OFAC serían transacciones con dólares estadounidenses realizadas de 2003 a 2008, a través de la subsidiaria estadounidense del banco francés.

Crédit Agricole es el segundo banco galo que opta por pactar con las autoridades estadounidenses en circunstancias similares.

El 30 de junio de 2014, el BNP Paribas fue condenado en Estados Unidos al pago de más de ocho mil 800 millones de dólares por violar el bloqueo impuesto por ese país contra Irán, Sudán y Cuba.

Además, fue castigado con la suspensión parcial durante un año de sus operaciones en el billete verde, sobre todo las ligadas al negocio internacional del petróleo y gas, y debió despedir a varios de sus directivos y empleados.

La sanción es la más elevada que se ha impuesto contra un banco europeo y fue calificada por las autoridades galas como desproporcionada, injusta y unilateral.

El Palacio del Elíseo envió una carta a la Casa Blanca donde advirtió sobre las consecuencias de esta desmesurada multa y el tema fue objeto de análisis aquí durante la visita del presidente Barack Obama para participar en los actos por el 70 aniversario del desembarco aliado en Normandía.

Sin embargo, días después Washington impuso otra multa al BNP Paribas por 80 millones de dólares tras acusarlo de desviar subsidios otorgados por la Secretaría de Agricultura a las empresas exportadoras.

El banco Credit Suisse y el alemán y Commerzbank también fueron duramente multados, al tiempo que algunas fuentes señalan que otros son investigados, entre ellos, el francés Société Générale y el germano Deutsche Bank AG.

Tales hechos atizan el debate sobre por qué entidades europeas acatan las legislaciones impuestas en la nación norteña, en momentos en que además se negocia un Acuerdo de Libre Comercio entre Washington y la Unión Europea.

Tras la multa récord impuesta en 2014 al BNP Paribas, el abogado francés Régis Bismuth remarcó que detrás de ese hecho hay un fenómeno más profundo: “el privilegio económico de Estados Unidos parece convertirse en privilegio legal”.

Apoyados sobre el billete verde, la aplicación fuera del país del derecho norteamericano no conoce ningún límite espacial o personal. Estados Unidos puede así dictar al resto del mundo su política de embargo, subrayó.

Bismuth recalcó que imponer esta disposición a toda persona que realice una transacción en dólares, independientemente de su residencia o nacionalidad, constituye una contravención de las reglas de la Organización Mundial del Comercio.

Un buen enfoque para el debate pudiera partir de la afirmación del académico galo Salim Lamrani, quien expresó durante una entrevista reciente que Europa es una potencia económica, pero es un enano político y diplomático.

¿HACIA DÔNDE MIRAR ENTONCES?

Tras el estallido de la crisis económica mundial en 2008, se comenzó a hablar con mayor fuerza de la necesidad de transformar el sistema monetario internacional.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) no se adapta al mundo real y los “desequilibrios mundiales” en el ámbito financiero siguen al borde de un “desenredo desordenado”, advirtió el premio Nobel de Economía en 2001, Joseph Stiglitz.

El Fondo, apuntó, siempre justifica sus políticas como resultado de un “consenso de opinión”, pero tal consenso en verdad es poco más que un acuerdo entre el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y el FMI.

Sin embargo, pasan los años y cierto orden de cosas pareciera inamovible. Washington con su accionar sigue engordando su lista de atentados a la soberanía de los Estados, a las normas de libre comercio y del Derecho Internacional.

(Tomado de PL)

Discurso de Bruno Rodríguez en Asamblea General de la ONU

Señor Presidente:

Distinguidos Representantes Permanentes:

Estimados Delegados:

18-bruno-onuEl 17 de diciembre pasado, el Presidente de los Estados Unidos de América Barack Obama reconoció que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba ha fracasado, es obsoleto, no ha cumplido los objetivos que se previeron, y provoca daños al pueblo cubano y aislamiento al gobierno norteamericano.

Desde entonces, el Presidente ha reiterado que el bloqueo debe ser levantado. Ha pedido al Congreso de su país proceder así, en vez de actuar contra la voluntad de los ciudadanos estadounidenses que apoyan claramente su terminación. Se ha comprometido a involucrarse en el debate con ese fin y a utilizar sus prerrogativas ejecutivas para modificar su aplicación.

Durante la Cumbre sobre la Agenda de Desarrollo 2030 y en el Debate General recientes, más de 60 Jefes de Estado, de Gobierno y de Delegaciones expresaron beneplácito y congratulación ante el anuncio del nuevo curso en las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, incluido el restablecimiento de relaciones diplomáticas y embajadas, y muchos de ellos reclamaron que el bloqueo sea finalmente abolido.

Es comprensible entonces el interés y expectativas que concitan estas deliberaciones y la subsiguiente votación que transcurren en circunstancias nuevas.

Ante el reclamo casi unánime de la comunidad internacional, simbolizado en el voto de 188 Estados miembros y en la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas de Panamá; y el reclamo de la clara mayoría de la sociedad estadounidense y de la clara mayoría de la emigración cubana aquí asentada, el gobierno de los Estados Unidos ha anunciado una nueva política hacia nuestro país.

Pero, las medidas adoptadas por el Ejecutivo norteamericano, que entraron en vigor el pasado 16 de enero y luego fueron ampliadas el 18 de septiembre, aunque positivas, solo modifican de forma muy limitada algunos elementos de la aplicación del bloqueo.

Muchas de ellas no podrán implementarse a menos que se adopten otras que finalmente permitan a Cuba exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde Estados Unidos; utilizar el dólar estadounidense en sus transacciones financieras internacionales y operar cuentas en esa moneda en bancos de terceros países; así como tener acceso a créditos y financiamientos de entidades privadas y de las instituciones financieras internacionales.

El problema no es que el ordenamiento cubano dificulte la aplicación de estas medidas y tenga que ser modificado para facilitarlo, como algunos funcionarios estadounidenses han declarado. El problema es la existencia implacable y sistémica del bloqueo.

No debemos confundir la realidad con los deseos ni las expresiones de buena voluntad. En asuntos como estos, solo puede juzgarse a partir de los hechos.

Y los hechos demuestran, con toda claridad, que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba está en plena y completa aplicación.

Diez meses después de los anuncios del 17 de diciembre, no se ha producido ninguna modificación tangible, sustancial, en la práctica del bloqueo.

La eliminación de Cuba de la espuria lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional fue la inevitable rectificación de un absurdo, pero apenas ha tenido consecuencias en la implementación del bloqueo, sustentado en sanciones y leyes previas mucho más abarcadoras.

Hace apenas una semana, se aplicó una multa de 1 116 millones de dólares al banco francés Credit Agricole que se suma a la de $1 710 millones al alemán Commerzbank el pasado mes de marzo, por realizar transacciones con Cuba y otros Estados.

Solo en las últimas semanas, el sistema de mensajería segura Swit canceló un contrato de servicios, fue retenido el primer pago de la compañía norteamericana Sprint para iniciar las llamadas telefónicas directas, y se retuvieron varias transferencias bancarias a Cuba por la operación de vuelos chárter entre ambos países.

Las exiguas compras cubanas de alimentos en los Estados Unidos, que es una de las pocas excepciones al bloqueo aprobadas en el año 2000 por el Congreso, han disminuido significativamente en el último año, debido a que están sujetas a condiciones discriminatorias y onerosas: cada compra tiene que ser autorizada por una licencia, se prohíben los créditos, Cuba está obligada a pagar en efectivo y por adelantado, a través de entidades bancarias de terceros países, y no puede utilizar barcos propios para transportar estos productos.

Las importaciones de medicamentos y equipos médicos necesarios para el país, están también condicionadas desde 1992 por la ley de los Estados Unidos. Cuba debe dar cuenta sobre el destinatario final de las medicinas adquiridas y no puede hacer los pagos directamente, sino a través de terceros y en una moneda distinta al dólar, lo cual implica dificultades, demoras y costos adicionales.

Podrían mencionarse numerosos ejemplos, como el de la compañía Elekta que confirmó el pasado 2 de septiembre que no podrá suministrar al Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, ni a otros hospitales, el isótopo radioactivo Iridio-192 que garantiza el normal funcionamiento de los equipos de braquiterapia, imprescindibles para impartir tratamientos de mayor calidad y precisión contra el cáncer, dado que su suministrador, la compañía estadounidense Mallinckrodt Pharmaceuticals, se negó a venderlo con destino a Cuba.

La compañía norteamericana Small Bone Innovation, Inc. ha rehusado suministrar al Complejo Ortopédico “Frank País” prótesis para las articulaciones de la muñeca y mano para pacientes con artritis reumatoide.

En junio pasado, la compañía estadounidense SIGMA Aldrich se negó a proporcionar a la compañía Quimimpex productos, servicios e información técnica indispensables para la industria química; y la empresa norteamericana Columbiana Boiler Company dijo a la citada empresa estar impedida de exportar los cilindros necesarios para envasar el cloro destinado a la potabilización del agua.

El bloqueo constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de todos los cubanos, es contrario al Derecho Internacional, califica como acto de genocidio a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948 y es el principal obstáculo para el desarrollo económico y social de nuestro pueblo.

Los daños humanos que ha producido son incalculables. El 77% de los cubanos lo han sufrido desde su nacimiento. Las carencias y privaciones que provoca a todas las familias cubanas no pueden contabilizarse.

Calculados conservadora y rigurosamente, los daños económicos que ha ocasionado, en más de medio siglo, ascienden a 833 755 millones de dólares, según el valor del oro. A precios corrientes, suman 121 192 millones de dólares, cifra de enorme magnitud para una economía pequeña como la nuestra. Espero que el representante de los Estados Unidos no venga ahora a decirnos que el proyecto de resolución no refleja completamente el espíritu de diálogo ni la actitud bondadosa de su gobierno, ni asuma la manida pose de que Estados Unidos es el socio benefactor del pueblo cubano que únicamente pretende su empoderamiento; ni infle la cifra de 900 mil dólares de donaciones de la sociedad civil recibidas en 2015 que el bloqueo dificulta y nuestro pueblo aprecia; ni mencione como si fueran fondos gubernamentales, las remesas familiares que los cubanos aquí asentados ahorran con esfuerzo; ni cuente como intercambio comercial, las licencias otorgadas pero que no se materializan en exportaciones.

Si bien corresponde al Congreso de los Estados Unidos la decisión de ponerle fin al bloqueo, el Presidente tiene amplias prerrogativas ejecutivas para modificar sustancialmente su aplicación práctica y su impacto humanitario y económico.

Compartimos la esperanza de que el Congreso de los Estados Unidos avance hacia el cambio de una política ineficaz, anclada en el pasado, cruel e injusta, y adopte las mejores decisiones basadas en los valores y sentimientos de sus ciudadanos.

Señor Presidente:

Históricamente, Estados Unidos ha pretendido establecer dominación y hegemonía sobre nuestra Patria y, desde 1959, cambiar el sistema político, económico y social que, en ejercicio de plena autodeterminación, nuestro pueblo libremente ha decidido.

Algunos voceros del gobierno de los Estados Unidos han declarado que la anunciada política hacia Cuba significa un cambio en los métodos, pero no en los objetivos.

De ser así, el proceso hacia la normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba enfrentará muy serios obstáculos.

El levantamiento del bloqueo será el elemento esencial que dará sentido a lo avanzado en estos meses en las relaciones entre ambos países y determinará el ritmo hacia la normalización.

Como ha reconocido el Presidente Barack Obama, la eliminación del bloqueo conviene al interés nacional de los Estados Unidos y es la voluntad de sus ciudadanas y ciudadanos.

No podría aceptarse de ninguna manera, ni sería productivo, pretender condicionar las medidas de levantamiento o modificación del bloqueo a que nuestro país realice cambios internos.

Cuba está dispuesta a aceptar las oportunidades y también los desafíos de una nueva etapa en las relaciones entre ambos países, pero jamás negociará su sistema socialista, ni sus asuntos internos, ni permitirá mancha alguna en la independencia conquistada al precio de la sangre de sus mejores hijos y de enormes sacrificios de muchas generaciones desde el inicio de nuestras guerras de independencia en 1868.

Como ha reiterado el Presidente Raúl Castro Ruz, ambos gobiernos han de encontrar la manera de convivir de forma civilizada con sus profundas diferencias y avanzar en todo lo posible, en beneficio de los pueblos norteamericano y cubano, mediante el diálogo y la cooperación basados en el respeto mutuo y la igualdad soberana.

Entre los pueblos de Cuba y los Estados Unidos no hay enemistad. El pueblo cubano fue solidario cuando se produjeron los terribles actos terroristas del 11 de septiembre de 2001 o el devastador impacto del huracán  Katrina.

Apreciamos y reconocemos los progresos alcanzados en el último período con la reapertura de Embajadas, las visitas del Secretario de Estado y de la Secretaria de Comercio y el intercambio de delegaciones; el funcionamiento de una Comisión Bilateral, la ampliación de las áreas de diálogo y cooperación, principalmente en materia de seguridad aérea y de la aviación, enfrentamiento al narcotráfico, la emigración ilegal y la trata de personas, aplicación y cumplimiento de la ley, la protección del medio ambiente y la salud, entre otros.

Estamos sinceramente interesados en ampliar provechosos vínculos, ofrecer cálida hospitalidad a las ciudadanas y ciudadanos norteamericanos que disfruten de la libertad de viajar a Cuba, profundizar los intercambios culturales, deportivos, científicos y académicos, la cooperación multifacética en áreas de interés común, el comercio y la inversión.

Partiendo de grandes diferencias y con carácter estrictamente recíproco, hemos iniciado un diálogo sobre derechos humanos.

Nos guían para todo ello los principios de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en enero de 2014, en La Habana, así como los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Esto podría ser también una modesta contribución a la búsqueda de otra forma de relacionarnos los seres humanos y las naciones en esta época de crisis global,  inevitable impacto del cambio climático, guerras no convencionales que desatan conflictos atroces, nuevas formas de terrorismo, la existencia de enormes arsenales nucleares, insólitos gastos en armamento y el riesgo de pandemias.

Como expresó en esta sala, hace ya 15 años, el líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz, “La humanidad debe tomar conciencia de lo que hemos sido y de lo que no podemos seguir siendo. Hoy nuestra especie ha adquirido conocimientos, valores éticos y recursos científicos suficientes para marchar hacia una etapa histórica de verdadera justicia y humanismo. Nada de lo que existe hoy en el orden económico y político sirve a los intereses de la humanidad. No puede sostenerse. Hay que cambiarlo”.

Señor Presidente:

Veintitrés años después de adoptada por primera vez esta resolución, hemos alcanzado en el 2015 un notable progreso.

Ha sido el premio a la denodada resistencia, el abnegado esfuerzo, la firmeza de convicciones de nuestro pueblo y el liderazgo de la generación histórica de la Revolución encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el Presidente Raúl Castro.

Agradecemos profundamente a todos los gobiernos y pueblos, parlamentos, fuerzas políticas y movimientos sociales, representantes de la sociedad civil, organizaciones internacionales y regionales que, en particular en esta Asamblea General de las Naciones Unidas, han contribuido con su voz y su voto, año tras año, a fundamentar la justeza y la urgencia de la eliminación del bloqueo.

Hemos llegado aquí también gracias al mayoritario y creciente apoyo del pueblo estadounidense a este loable propósito, a quien expresamos nuestra gratitud.

Sabemos que es largo y difícil el camino que tenemos por delante. Mientras el bloqueo persista, seguiremos presentando el proyecto de resolución en esta Asamblea General.

El pueblo cubano no renunciará jamás a su soberanía ni al camino que libremente ha escogido para construir un socialismo más justo, eficiente, próspero y sostenible. Tampoco desistirá en la búsqueda de un orden internacional más equitativo y democrático.

Señor Presidente:

Distinguidos Representantes Permanentes:

Estimados Delegados:

Hemos presentado un proyecto de resolución que refleja la realidad de la estricta y opresiva aplicación del bloqueo contra Cuba y que también saluda y reconoce, en nuevos párrafos preambulares, los progresos alcanzados en el último año.

En nombre del heroico, abnegado y solidario pueblo cubano, les pido votar a favor del proyecto de resolución contenido en el documento A/70/L.2 “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

Muchas gracias.

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