Disidentes cubanos presos tras chocar con la policía… española

Protesta de “disidente” cubana frente al Ministerio de Asuntos Exteriores de España

MADRID, 23 May. (EUROPA PRESS) –   El secretario del Movimiento Popular Cubano, Francisco Bacallao, ha denunciado la detención este miércoles de cuatro opositores cubanos que desde el pasado 10 de abril acampan frente al Ministerio de Asuntos Exteriores, en Madrid, para exigir “una solución” al fin de las ayudas económicas que reciben del Gobierno español.

Bacallao ha informado a Europa Press de que alrededor de las 7:00 de la mañana de este miércoles, unos 18 efectivos de la Policía Municipal, incluyendo cinco vestidos de paisano, han golpeado y detenido a cuatro de los manifestantes, aunque no han logrado levantar el campamento, conformado por al menos 20 personas.

Ha afirmado que los afectados presentan lesiones en el cuello, muñeca y frente, y que han sido trasladados a la comisaría de la calle Leganitos, donde les han indicado que les imputarán cargos judiciales y les han impedido comunicarse con sus familiares, según Bacallao.

Uno de los manifestantes, Dawuimis Santana, ha señalado que los detenidos forman parte de los seis que iniciaron una huelga de hambre hace 41 días como parte de la protesta. “Los arrastraron en el suelo, les golpearon la cara, el brazo, uno tiene la nariz partida y un pie”, ha asegurado en declaraciones telefónicas y ha añadido que la acción policial fue “premeditada” pues se ha producido a una hora en la que no suelen circular muchas personas.

A los manifestantes les han retirado los colchones, ha indicado Bacallao, quien ha afirmado también que uno de los presuntos policías vestidos de civil ha roto con un cuchillo la soga que tenían los manifestantes atada al cuello como medida de protesta. “Estoy preocupado por esta situación; yo nunca había visto esto en España”, ha sostenido.

Asimismo, Santana ha comentado que desde el inicio de la manifestación han sido “hostigados” por la Policía y ha resaltado que sólo levantarán la protesta cuando obtengan respuesta a sus demandas. “Queremos que el Gobierno español cumpla con el tratado o que medie con otros países de la Unión Europea o con Estados Unidos para que nos acojan”, ha indicado.

Un total de 606 cubanos, incluyendo ex presos políticos y sus familiares, están en España desde el verano de 2010 en virtud de un acuerdo suscrito entre ambos gobiernos, que contemplaba un programa de ayudas por un año y medio. Como regla general, la asistencia mínima que percibía cada una de estas familias gira en torno a los 1.390 euros mesuales.

El mes pasado, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, recalcó que las ayudas que venían recibiendo los disidentes cubanos caducaron pero que les ayudarían a encontrar trabajo en España.

EEUU: Carta de un preso político a su hermano

René González escribe una conmovedora carta a su hermano Roberto, quien permanece gravemente enfermo de cáncer en La Habana. A pesar de que René ha solicitado permiso para viajar temporalmente a Cuba para ver a su hermano, no ha recibido aún respuesta de la justicia norteamericana…

Roberto, hermano de René

Mi Brother de toda la vida:
Nunca pensé tener que escribirte esta carta. Compartimos el mismo desapego por el intercambio epistolar, cosa de sobra demostrada durante nuestras respectivas misiones internacionalistas o –más conclusivamente- en la experiencia única de los últimos veinte años. En otras palabras, solo condiciones extraordinarias como las actuales me harían escribirla.
Si las condiciones fueran ordinarias estas cosas debería de estártelas diciendo personalmente, y muchas ni siquiera te las tendría que decir. Debería de ser suficiente para ti con esa lucha a brazo partido contra una enfermedad que busca devorarte, pero ha de añadirse a ella el enfrentamiento a una dolencia humana mucho más letal: el odio.
El odio que no me permite retribuirte todos tus esfuerzos con ese merecido abrazo que quisiéramos darte los Cinco.

El odio que no me deja unir mi risa a cada una de las ocurrencias que brotan de tu inmenso coraje.
El odio que me obliga a adivinar por la fuerza de tu aliento, a través del teléfono, el accidentado desplazamiento de las líneas del frente en esta batalla que libras.
El odio que me impone la angustia de no poder acompañar en tu cuidado a todos los que te quieren; y que me impide estar ahí para apoyar a Sary y a los muchachos.
El odio que me niega el presenciar cómo se crecen nuestros sobrinos, que se han hecho hombres y mujeres en estos años. ¡Qué orgulloso te puedes sentir de tus hijos!
El odio que no me permite simplemente abrazar a mi hermano. Que me obliga a seguir desde un absurdo y distante enclaustramiento un proceso del que debería ser parte, como cualquier otra persona que ha cumplido una sentencia de encarcelamiento, de por sí suficientemente larga, dictada precisamente por el odio; pero aún para él insuficiente.
¿Qué hacer ante tanto odio? Supongo que lo que hemos hecho siempre: Amar la vida y luchar por ella, tanto la nuestra como la de los demás. Enfrentar todos los obstáculos con una sonrisa en los labios, con la broma oportuna, con ese optimismo que nos inculcaron desde la infancia. Echar pa´lante, guapear, no rendirnos nunca; siempre juntos y bien cerca, por más que se empeñen en separarme de mis afectos para castigarnos con ello a todos.
Hoy me vienen a la mente aquellos hermosos días de tus tiempos de atleta. Tú en la piscina y nosotros en las gradas, gritando tu nombre mientras tú braceabas, y el sonido de nuestras voces que te llegaba intermitente cada vez que asomabas la cabeza para respirar. Luego nos contabas cómo a veces escuchabas tu nombre entero, a veces el principio y a veces el final. Entonces nos entrenamos para esperar a que sacaras la cabeza del agua y en ese preciso momento todos, al unísono, gritábamos tu nombre.
No podías vernos, pero el clamor de nuestra presencia llegaba a ti y sabías que estábamos contigo aunque no pudiéramos intervenir directamente en la lidia que se desarrollaba en la piscina.
Hoy la historia se repite. Mientras te enfrentas con todas tus fuerzas a este reto te sigo animando, ahora sumado a la familia que entonces no habías construido. Aunque no puedes verme sabes que estoy ahí, junto a los tuyos que son los míos. Sabes que este hermano, desde su insólito destierro, desde la angustia de la separación forzada, en las condiciones de libertad supervisada más absurdas, desde la dignidad de su condición de patriota cubano como lo eres tú y desde el cariño sembrado por la sangre y las vivencias que nos unen, está y estará siempre contigo. Cada vez que asomes la cabeza podrás sentir mi clamor junto al de mis sobrinos.
¡¡Respira brother, respira!!
Te quiere tu hermano,
René

 

A %d blogueros les gusta esto: