Cuba, EE. UU. y los cables submarinos: la historia no contada

La historia de las telecomunicaciones entre Cuba y Estados Unidos data de inicios del siglo XX, pero después de 1959, la situación no ha mejorado mucho…

Por: OMAR PÉREZ SALOMÓN
Los cables submarinos entre los dos países fueron habituales por muchos años.

Los cables submarinos entre los dos países fueron habituales por muchos años.

Muchas personas desconocen que en el período de 1921 a 1989 entre Cuba y Estados Unidos se tendieron siete cables telefónicos con el fin de propiciar las comunicaciones entre ambos países. Tampoco se ha divulgado en la gran prensa internacional que a partir de 1959 las comunicaciones por cable fueron bloqueadas y no precisamente por el gobierno cubano, hasta el punto en que en 1986 se interrumpieron definitivamente.

En esa época comienzan a proliferar los cables de fibra óptica; pero a la mayor de las Antillas no le permiten conectarse con ninguno de las decenas de cables que pasan por sus alrededores.

En 1919, la Cuban Telephone y la American Telephone and Telegraph (AT&T), se asocian formalmente, a partes iguales, en la Cuban – American Telephone and Telegraph Company, una empresa cuyo principal objetivo declarado era establecer entre Cuba y los Estados Unidos un sistema de transmisión que permitiera interconectar las líneas telefónicas de larga distancia de los dos países.

Se colocaron tres cables entre La Habana y Cayo Hueso, con capacidad suficiente para transmitir simultáneamente un canal telefónico y al menos dos circuitos telegráficos dúplex. Esta labor demoró dos semanas y  se dio por concluida el 25 de febrero de 1921. De los tres cables, el más corto tenía una longitud de 185,8 km, mientras que las longitudes de los cables situados al este y al oeste del mismo eran de 194,6 km y 193,4 km, respectivamente.

Al inaugurarse oficialmente el servicio telefónico entre Cuba y los Estados Unidos, el 11 de abril de 1921, había casi 25 200 teléfonos instalados en La Habana, pero el servicio de larga distancia apenas estaba comenzando en el interior del territorio cubano. Este servicio mejoró considerablemente con la instalación de repetidores telefónicos en puntos estratégicos de la red nacional (Santo Domingo, Ciego de Ávila y Victoria de Las Tunas) a partir de 1921, lo que facilitó a los administradores de centrales azucareros y otros abonados del interior del país, la comunicación por teléfono con los Estados Unidos.

Teniendo en cuenta el rápido incremento del tráfico telefónico entre Cuba y los Estados Unidos en la segunda mitad de la década del 20, se tendió en el año 1930 un cuarto cable submarino de 206 kilómetros de longitud entre La Habana y Cayo Hueso, con capacidad para 7 canales telefónicos.

En 1950 se tendieron dos nuevos cables entre La Habana y Cayo Hueso (denominados No 5 y 6), con una longitud de 213 y 232 kilómetros, no sólo con miras a cubrir el incremento futuro del tráfico telefónico Cuba-Estados Unidos, sino también, para ensayar, en condiciones de explotación regular, el comportamiento de una nueva tecnología basada en el empleo de cables con repetidores sumergidos a grandes profundidades.

Cada cable incluía tres repetidores que permitían transmitir sin dificultad, entre ambos cables, 23 canales telefónicos y 24 canales telegráficos simplex. Incorporaban uniformemente espaciados, amplificadores flexibles, diseñados por los laboratorios Bell, a base de tubos electrónicos de larga duración, destinados a amplificar las señales en un solo sentido, de modo que cada conversación telefónica requería el uso simultáneo de ambos cables. La experiencia así adquirida resultó decisiva para el diseño definitivo de los primeros cables telefónicos transoceánicos que la AT&T y la British Post Office, trabajando de común acuerdo, tendieron en 1956 entre Terranova y Escocia.

En 1959 el servicio telefónico internacional de Cuba disponía del cable submarino (24 circuitos) y el sistema de transmisión troposférico (36 circuitos), y una pequeña cantidad de enlaces por ondas cortas, de muy baja calidad, lo que determinaba una dependencia absoluta de nuestro tráfico internacional de las condiciones y los intereses de las compañías norteamericanas que monopolizaban este servicio.

El bloqueo económico, comercial y tecnológico impuesto a la Revolución cubana desde el mismo año 1959, impidieron en todos estos años mejorar y ampliar los enlaces telefónicos por cable entre ambos países.

A finales de 1986 el gobierno norteamericano autorizó a la AT&T  a incrementar los circuitos con Cuba, que prácticamente eran los mismos existentes en 1959, pero sólo un incremento discreto de 12 circuitos anuales durante un período de 5 años hasta llegar a 60. En este mismo año se produjo una interrupción en aguas profundas del cable submarino, que ya había sufrido otras roturas anteriores, pero debido al alto costo que la reparación de esta última interrupción representaba, sus propietarios (AT&T e ITT), decidieron abandonarlo y transferir sus 24 circuitos al sistema troposférico también obsoleto, que a partir de ese instante se convirtió en la única vía existente entre los dos países, con una vida de uso de 29 años, período más que suficiente para haberlo sustituido. Este hecho limitó la posibilidad del incremento de circuitos, y en la práctica sólo se implementaron 24 circuitos de los 60 autorizados.

A partir de 1986 la AT&T comenzó a gestionar con el gobierno norteamericano la autorización para tender un cable submarino analógico entre los dos países que sustituiría el obsoleto sistema troposférico, susceptible de una interrupción total en cualquier momento, además de la baja calidad del servicio brindado a través de él.

A mediados de 1988 se obtienen las autorizaciones para tender el cable submarino sin dejar de aplicar el bloqueo tecnológico a Cuba, pues se trataba de un tramo de cable de tecnología anticuada,  recuperado del fondo del mar después de ser sustituido en el Atlántico, y con una capacidad de sólo 143 circuitos, cuando las necesidades por el tráfico existente eran muy superiores. No obstante esta discriminación tecnológica, el gobierno cubano también autorizó el tendido en un esfuerzo más por mantener las comunicaciones.

En 1989 después de varios meses destinados a los trabajos de prospección, proyección, preparación, tendido del cable y puesta a punto de las estaciones, se concluye la instalación del sistema del cable submarino analógico entre Cuba-EE.UU., denominado  cable No 7.

Este cable nunca se puso en servicio ya que el gobierno estadounidense no aprobó un acuerdo de servicios de telecomunicaciones justo, razonable, equitativo y conforme a las normas internacionales vigentes entre las operadoras de uno y otro país.

En los últimos tiempos el gobierno norteamericano ha evitado que Cuba se conecte a  las redes internacionales de telecomunicaciones por medio de cables de fibra óptica que pasan cerca de la isla, algunos a escasos 30 kilómetros,  obligando a utilizar las conexiones basadas en los satélites que no sólo son más costosas sino que son de banda menos ancha, haciendo las conexiones más lentas.

Cuando se puso en marcha el proyecto del cable submarino con Venezuela, los medios de comunicación capitalistas comenzaron a decir que era la panacea que resolvería todos los problemas de comunicación de Cuba, y además,  las “restricciones” que impone el gobierno cubano al acceso a la comunicación e información pero callaron el bloqueo tecnológico que dura ya 55 años.

( Tomado de http://www.cubahora.cu/ )

¿Si Cuba tiene acceso a Internet desde 1996, qué mejora trae el Cable con Venezuela?

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Por: Rafael de la Osa Díaz

Mucho se habla por estos días en Cuba de Internet, ancho de banda, fibra óptica, cable submarino, banda ancha y otro grupo de términos relacionados con el mundo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), pero que cada cual lo interpreta a su manera y saca sus propias conclusiones, incluyendo la prensa y lo que se difunde por diferentes medios.

Creo que parte de la culpa de este enjambre de dispares comentarios lo tiene la falta de comunicación que ha existido sobre estos temas y la inapropiada forma en que casi siempre se ha hecho referencia cuando de los mismos se ha hablado. El síndrome del triunfalismo que aún nos acompaña, en cercana alianza con el establecido secretismo que se mantiene, azuzado por las hostiles condiciones en que nuestro país enfrenta sus relaciones comerciales internacionales, frente a un inhumano e irracional bloqueo de todo tipo, establecido y mantenido durante años por los diferentes gobiernos de Estados Unidos desde la década de los años 60 del pasado siglo, conforman una sólida mezcla con la que se construye con mayor o menor grado de justificación el muro que impide el acceso a la información que sobre el tema debería conocerse.

Por eso me pareció importante añadir un comentario más, para reflexionar un poco sobre estas tecnologías, sus implicaciones y posibilidades de uso en nuestro país, para comprender mejor la realidad a la que nos enfrentamos en materia de comunicaciones a corto y mediano plazo. Tan perjudiciales pueden ser los cantos de triunfo y victoria anticipados, como los pesimistas pensamientos de que todo está mal y nada ha cambiado.

Comencemos por el famoso cable de fibra óptica.

¿Si Cuba tiene acceso a Internet desde 1996, qué mejora trae el Cable con Venezuela? En primer lugar tenemos que comprender lo que significa una conexión a través de un cable y la que funciona de manera inalámbrica.

Por el bloqueo aplicado por Estados Unidos a Cuba, nuestro país no contaba con un cable físico para sus comunicaciones con el mundo. Existió en Cuba este tipo de conexión, precisamente con Estados Unidos, antes de 1959, a través del cual se realizaban las llamadas telefónicas internacionales. Una vez más por el bloqueo, Cuba tuvo que establecer sus comunicaciones a través de enlaces satelitales, para lo que hay que pagar, permanentemente, una cuota mensual en dependencia del “ancho de banda” que se contrate para este servicio.

A diferencia del servicio a través del satélite, cuando Ud. cuenta con un cable, paga por su instalación y ya no tiene que pagar más por el uso del soporte o medio de transporte. Evidentemente el cable tendrá un tiempo de vida útil, y requerirá de mantenimientos cada cierto tiempo; pero si se planificó bien, se supone que el costo por mes durante un período, digamos de 10 años, es muy superior al arrendar mediante satélite el mismo ancho de banda que el habilitado mediante un servicio por cable físico.

Podríamos concluir que establecer conexiones por vía satelital permite contratar el ancho que uno quiere, para el uso que uno se proponga, el tiempo que necesite, sin realizar mayores inversiones. Por otra parte establecer una conexión vía cable implica una inversión inicial, tiende a utilizarse para comunicaciones estables a mediano y largo plazo y permite un variado número de servicios de gran demanda, lo que abarata sus costos en el tiempo.

Sin dudas las necesidades de comunicación de un país se asemejan más a las posibilidades que brindan las conexiones vía cable, especialmente cuando son, como en nuestro caso, a través de un cable de fibra óptica, que permite utilizarlo según las necesidades, con una expectativa bastante grande en relación con el incremento de su uso a largo plazo.

Ahora bien, contar con la posibilidad de una conexión vía cable submarino de fibra óptica no quiere decir que ya tenemos habilitados los servicios sobre él. Contamos solamente con el medio de transporte.

El primer servicio en que se piensa, aún en la era de Internet, al contar con un canal de comunicación internacional, es el servicio de telefonía. Es un servicio aún muy demandado, que típicamente crece exponencialmente en la misma medida que se abarata el pago por el mismo. Es también muy bondadoso, económicamente hablando, pues recibe dinero tanto la compañía que contrata el servicio como la que lo brinda y es de los servicios que más rápido permite recuperar las inversiones realizadas en infraestructura.

Por lo general la empresa que busca tener este tipo de servicio, a través del canal de transporte de que disponga, contrata el mismo a una empresa suministradora (carrier), la cual se busca según el análisis que se haga de los lugares y países desde donde mayor cantidad de llamadas puedan realizarse o recibirse. Por ejemplo, digamos que España es un país con el cual Cuba tiene habitualmente un alto tráfico de comunicaciones telefónicas en Europa, no así con otros países como Alemania, Italia, Francia e Inglaterra, aunque no dejan de ser mercados interesantes. Pues Cuba puede contratar los servicios a una empresa española y esta “enruta” hacia Cuba además, todo el tráfico telefónico de el resto de los países de Europa. Así, a través de un solo “carrier”, se contrata el servicio de una región más amplia que permite aumentar el volumen de llamadas. Este proceso se puede repetir con otros países en Asia o América, quedando conformada una cadena de empresas que cubran la mayor parte del mundo en sus comunicaciones con Cuba. Independientemente del punto de origen de la llamada, suele ser un arreglo muy común.

Del conjunto de llamadas que se realiza desde y hacia Cuba, se pacta un por ciento de ganancias con el “carrier” que tramita las mismas en una región. Por ejemplo, 50% para ambas partes de todo el tráfico.

Es de suponer que Cuba trabaja en establecer estos contratos internacionales, en busca de rebajas considerables a las extraordinariamente caras tarifas actuales, para favorecer un incremento del tráfico y monetizar el servicio y la inversión. Este proceso tampoco es ajeno a las presiones y limitaciones que el Gobierno de Estados Unidos establece sobre los posibles socios comerciales de Cuba.

Pero la situación no es la misma si se trata del servicio de Internet con todos los servicios asociados al mismo. En este caso solo se paga según el ancho de banda que se contrate, pero el ingreso solo se genera desde adentro del país, pues el pago de Internet se hace en una sola vía, en dirección al punto más cercano a su “espina dorsal” o “backbone”, situado en los Estados Unidos, tema que ha sido objeto de discusión en la arena internacional innumerables veces pero sin cambios hasta la fecha.

Por tanto, atendiendo a la situación económica del país, la más rápida amortización del canal de comunicaciones que representa el cable submarino, se logrará con el servicio de voz (telefonía) y no con el de acceso a Internet. Es lógico entonces comprender que se contratará un ancho de banda para acceder a Internet, proporcional a la capacidad de pago que se tenga, y por un rato no será ni siquiera suficiente para cubrir la actual demanda de las capacidades instaladas, en permanente estado de congestión con índices superiores al 95%.

Por tanto es imposible por el momento eliminar el enlace satelital, ni incrementar la conectividad de manera sensible a los usuarios, ni reducir considerablemente las tarifas, pero claro que ayuda contar ya con el cable submarino que cada día será más y mejor utilizado permitiendo un sensible crecimiento en su uso en el mediano plazo.

Veamos entonces la situación interna del país.

¿A donde se conecta este cable? Pues a una especie de “espina dorsal” o “backbone” nacional que interconecta todas las centrales principales de ETECSA.

En la primera mitad del primer decenio de este siglo, ETECSA acometió un fuerte proceso inversionista que modernizó su estructura principal, pasando a ser completamente digital, con una conexión entre sus principales nodos por canales de fibra óptica.

La fiabilidad de un cable de fibra óptica es muy superior a todos sus antecesores, no solo por la cantidad de disímiles conexiones que se pueden establecer a través de él, sino por su fiabilidad y bajos índices de pérdida, que tienden a cero. Por tanto es lógico que las principales conexiones del país se realicen con conectores de este tipo, pero es un proceso costoso y difícil de llevar a todos los puntos de la red.

El planificado proceso de modernización de ETECSA se vio frenado por los problemas económicos del país, por lo que no llegó a cubrir los cambios previstos en todas las centrales de abonados (o sea a donde realmente nos conectamos cuando hacemos una llamada) y mucho menos hasta la casa de cada abonado, que era la última etapa del mismo.

No pretendo explicar cómo funcionaban las tradicionales plantas telefónicas de los años 90, pero es importante entender que su modernización las lleva a parecerse mucho al esquema de una red local. Para los que conocen un poquito de comunicaciones y redes, diríamos que una moderna central telefónica no es más que una red tipo Ethernet con protocolo ip y tráfico de paquetes similar a Internet. Traduciendo a un lenguaje más coloquial, diríamos que se parece mucho a una red local de computadores de cualquier empresa con acceso a Internet incluido, pero dedicado a trasmitir voz, aunque también trasmite datos como las redes informáticas.

El ancho de banda existente hoy entre las centrales principales de ETECSA está aún utilizado muy por debajo de sus posibilidades. Como la mayoría de las personas que se conectan a una red de información en Cuba lo que trata de buscar en primer lugar es información fuera de Cuba y como la mayoría de las redes privadas o por sector de nuestro país son redes estructuradas desde su inicio de forma vertical, con muy poco nivel de interconexión con sus homólogos de otros sectores, pues la gran capacidad instalada para la trasmisión de datos a nivel nacional alcanza cifras similares al ancho de banda del país para acceder a Internet, que en descarga no supera los 390 Mbps.

Pongamos un ejemplo. Si desde un hospital en una provincia del país se trata de consultar el sitio Web del periódico local hospedado en un servidor de la prensa en la propia provincia, la señal viaja desde la computadora del hospital hasta el nodo central de la red Infomed ubicado en La Habana, según las condiciones y velocidad que esta red tenga contratado en cada tramo desde el hospital provincial hasta el nodo central de Infomed, de ahí transita por un canal hacia las Red de ETECSA que lo enruta por el camino más corto al servidor donde está hospedado el sitio Web del periódico provincial, según las velocidades y ancho de banda de estos enlaces. Si esto estuviera estructurado de otra forma, del hospital se llegaría al periódico de la provincia sin salir de las conexiones de ETECSA de esa provincia y aprovechando todo el ancho de banda disponible de la Red de ETECSA que es el proveedor de servicios del país y cuenta con conexiones de fibra óptica entre sus centros principales con una gran capacidad de ancho de banda. Más incluso se notaría la velocidad si desde el mismo hospital trataran de descargar un libro del sitio Web de la Biblioteca Nacional ubicado en algún servidor de La Habana si estuviera también conectado directamente a la red de ETECSA.

Quedaría hablar entonces de la forma en que se conectan los usuarios finales de una red a todo este andamiaje de redes, cables, nodos y sistemas.

Cuando un usuario se conecta a la Red Nacional desde una computadora ubicada dentro de la red local de una entidad que a su vez está enlazada a la Red de ETECSA mediante un enlace solo dedicado a este fin, es como si tuviéramos una extensión o ramificación de esa red nacional dentro de esta entidad.

Pero no siempre es así como se produce la conexión de los usuarios en Cuba. En muchos casos esta conexión se realiza mediante un modem y estableciendo la conexión mediante una llamada telefónica. Es lo que se conoce como un enlace conmutado. La conexión por esta vía es mucho más lenta, pues nunca logra superar los 52 Kbps y precisamente la velocidad del último tramo de la conexión determina en el tope de la velocidad que se puede alcanzar por un usuario en la Red.

Como es de suponer la solución estaría en lograr que todos los usuarios se conectaran de manera similar al primer caso, pero esto requiere de inversión, y no cualquier inversión sino la más costosa de todo el proceso por su dimensión. Por suerte existen diversos medios y formas de conectar este “último tramo” de la red (se conoce como “la última milla”) y no necesariamente mediante un cable, sino también de forma inalámbrica.

Pero este tema lo podemos tratar de manera más amplia en otro trabajo.

Como conclusión podríamos decir que son significativas las ventajas de contar con un cable submarino para las comunicaciones internacionales, aunque esto no representa una mejora directa en el incremento de las facilidades de acceso a Internet de los usuarios cubanos si no median otros desarrollos intermedios.

La lógica indica que el país irá contratando la velocidad del canal que sea capaz de ir pagando y que inicialmente la recuperación económica se realizará mediante el incremento de las llamadas telefónicas a partir de la disminución de las tarifas internacionales.

Paralelamente se irán implementando soluciones diversas para la conexión de los usuarios finales, utilizando diversas tecnologías desde las zonas con mayores facilidades tecnológicas hacia las que tienen menos infraestructura.

Será un proceso más visible en el mediano y largo plazo que irá acompañado de otras medidas como el incremento de las salas colectivas para el acceso a la Red y de las posibilidades de las redes ya existentes favoreciendo determinadas áreas como las Universidades, el Polo Científico del país, áreas productivas que lo necesiten y diversos sectores sociales, según las capacidades de pago.

Una aclaración más. Aunque aún se discute a qué llamar “banda ancha” en la región de América Latina, los indicadores están por encima de 1 Mbps a nivel de usuario, por tanto es todavía un sueño que se pueda generalizar el mismo, aún en un sector de la población.

Quizás sea solo una opinión más al caótico concierto de interrogantes y contradicciones, pero reafirmo que el cable no lo es todo… aunque es el camino. CLIC

http://www.cubarte.cult.cu/

Según expertos ya funciona el cable submarino de fibra óptica que enlaza a Cuba y Venezuela

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El volumen y los patrones del tráfico entrante por la red mundial cambiaron la semana pasada. A tal conclusión llegaron los expertos de la empresa Renesys (EE.UU.), considerada una “autoridad de inteligencia en Internet”.

La primera empresa en desviar por el cable una significativa parte de su tráfico fue la española Telefónica. Según reveló el análisis del ‘routing’, el uso de esta vía está permitiendo que la corriente de datos digitales a la isla sea más fluida que antes, cuando los isleños únicamente podían utilizar la conexión vía satélite.

La conexión por cable es fruto de la cooperación entre los Gobiernos de Cuba, Venezuela y Jamaica dentro de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América, de la que recibió el nombre. Supuso una inversión valorada en 70 millones de dólares y el tendido de fibra óptica es de 1.600 kilómetros.

El trazado del cable por el lecho del mar Caribe comenzó en 2007. Tras varios retrasos, en 2011 el proyecto terminó de materializarse. No obstante, durante más de un año Cuba siguió utilizando las vías de acceso a Internet anteriores a ALBA-1.

Lo peculiar del uso actual del cable, según los expertos de Renesys, es que Cuba solo lo aprovecha para el tráfico entrante, mientras que la información saliente de la isla sigue siendo transmitida por los tres satélites contratados.

http://actualidad.rt.com/

Cuba: Cable submarino está operativo

El Gobierno venezolano aseguró hoy que el cable submarino de fibra óptica que su país tendió hacia Cuba está “absolutamente operativo” y señaló que cualquier inconveniente de internet en la isla es un “asunto soberano” del Gobierno cubano.

“Está absolutamente operativo, dependerá del Gobierno de Cuba para qué lo utiliza, por supuesto, este es un asunto soberano de ellos, pero sí sabemos que está en plena operación el cable submarino”, dijo el ministro de Ciencia y Tecnología, Jorge Arreaza, en un encuentro con medios internacionales.

El 9 de febrero de 2011, el Gobierno de Raúl Castro oficializó en un acto institucional la recepción del cable submarino pensado para que la isla mejore sus telecomunicaciones y multiplique su capacidad de acceso a internet.

Estaba previsto que en julio de ese mismo año el sistema, primer acceso independiente de la conexión vía satélite que tiene hasta el momento la isla, empezara a estar operativo.

Tras ratificar la operatividad del cable, Arreaza puntualizó que, de hecho, el Gobierno del presidente Hugo Chávezfirmó “hace pocos meses todos los protocolos restantes, todas las medidas de seguridad necesarias con el Gobierno de Cuba”.

El ministro detalló que el cable tiene una extensión de 986 kilómetros y 640 gigabytes de salida.

Preguntado por el uso de ese cable en la isla, Arreaza se limitó a decir: “Esta es una pregunta que tienes que hacerle al Gobierno cubano”.

A Venezuela, “como todo cable submarino, nos da acceso, nos libera conexiones, nos da nuevos caminos para interconectarnos”, señaló, al referirse a su país.

La infraestructura, adquirida en China y Francia con un costo estimado de 70 millones de dólares, tiene un recorrido total de 1.630 kilómetros.

Especialistas cubanos estiman que el cable tendrá una vida útil de 25 años y se espera posibilite a Cuba multiplicar por 3.000 su velocidad actual de transmisión de datos, imágenes y voz.

Cuba usa una conexión vía satélite desde 1996 con un ancho de banda de 65 megabytes por segundo de bajada y 124 de subida, según el Gobierno, que asegura que cualquier modificación del canal requiere licencia del Departamento del Tesoro de EE.UU., país que mantiene un embargo contra la isla desde hace 50 años.

Cuba usará próximamente cable de fibra óptica para internet

Cuba dará uso en los próximos meses al cable de fibra óptica que lo enlaza con Venezuela y Jamaica a través de unos mil 600 kilómetros de extensión, dijeron fuentes oficiales citadas hoy por sitios digitales cubanos.

En los próximos meses comenzará la transferencia de servicios del satélite a la fibra óptica, explicó el viceministro de Informática y Comunicaciones Boris Moreno a diputados en julio pasado y citado ahora por los sitios www.cubasi.cu y www.cubadebate.cu.

Tal traslado significará una mejoría en la velocidad de conexión, no así un abaratamiento de los costos, señaló el viceministro al referirse al cable submarino que llegó a las costas cubanas en febrero pasado y debió estar operativo en julio pasado.

Moreno aseguró que la prioridad del gobierno continúa siendo el acceso social a la red de redes tras recordar las limitaciones financieras del país agravadas por la hostilidad de Estados Unidos, que se mantiene por más de cinco décadas.

Se intensificará el acceso a internet de centros científicos, culturales y artísticos, bibliotecas, hospitales, administración gubernamental y puntos colectivos para la población, argumentó.

Otros desarrollos requerirán significativas inversiones que se realizarán progresivamente y que dependen de la cantidad de usuarios a servir, remarcó el viceministro.

Al referirse a la posible conectividad de los cubanos desde sus casas, dijo que se ofrecerá en la medida en que las condiciones económicas lo permitan, teniendo en cuenta la infraestructura necesaria.

Durante su intervención Moreno reiteró que el gobierno estadounidense dificulta el acceso a importantes contenidos y herramientas de internet, como en el caso de las pasarelas de pago que cierra y censura cuando las usa Cuba.

Puesta en marcha del Cable Submarino Cuba-Venezuela será en julio

EL TITULAR del MCTI indicó que dentro de las conversaciones de los equipos binacionales encargados de concretar los acuerdos de cooperación, se establecieron dos proyectos de gran magnitud como la creación de un complejo farmacológico, el cual estará ubicado en los Valles del Tuy y la puesta en marcha este mes de julio del Cable Submarino Cuba-Venezuela

El ministro del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias, Ricardo Menéndez, informó desde la hermana República de Cuba, todos los acuerdos que se concretaron durante las reuniones de las comisiones binacionales encargadas de llevar a cabo el seguimiento de convenios ya establecidos y la creación de otros de gran importancia en las áreas de Ciencia, Tecnología, Industrias y Salud, enmarcados en la gira del presidente Chávez a diversos países latinoamericanos.

Dentro de estos convenios se estableció la creación de un complejo farmacológico Cuba-Venezuela, el cual estará ubicado en los Valles del Tuy estado Miranda, y que generará gran cantidad de fuentes de empleo “este complejo farmacológico estará ubicado en esos asentamientos urbanísticos que se están construyendo en los Valles del Tuy precisamente muy cerca de la Fábrica de Electrodomésticos Haier y generará la cantidad de 2 mil empleos directos, si a esta cantidad le sumamos los de la Fábrica Haier tendríamos la impresionante cantidad de 3 mil 500 empleos directos”, indicó Menéndez.

Otro de los proyectos a los cuales hizo mención el también Vicepresidente para el Área Económica Productiva, fue la puesta en marcha a partir de este mes de julio del Cable Submarino Cuba-Venezuela “con visión clara del desarrollo integral de nuestros pueblos y como el nodo de telecomunicaciones que ha significado Venezuela, esos 10.700 km de fibra óptica que fueron lanzados en el mes de febrero y que prometen continuar terminarán su fase de prueba este 23 de julio para en el mes de junio entrar en lo que sería, oficialmente, su funcionamiento”, afirmó.

El Ministro hizo énfasis en lo que el comienzo oficial del Cable Submarino significará no solo para Cuba sino para todos aquellos pueblos hermanos latinoamericanos “De este proyecto todos debemos estar orgullosos, es el desarrollo de nuestros recursos humanos, gente formada en ese aspecto que sabe cómo utilizar y cuidar este importante proyecto, además significa romper el bloqueo de las agresiones que hemos tenido permanentemente, la liberación de las telecomunicaciones y continuar avanzando en el desarrollo de la dignidad y la integración de los pueblos”, finalizó.

Los laberintos de un cable en #Cuba

A pesar del criminal bloqueo, Cuba en el cuarto lugar en habilidades en el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, ente perteneciente a la ONU…

Por: Omar Pérez Salomón

Las agencias de prensa internacionales anunciaron este 14 de febrero que el cable submarino de fibra óptica que enlaza las telecomunicaciones entre Venezuela y Cuba llegó a Jamaica, y multiplicará la conexión de Internet de la mayor de las Antillas 3 mil veces, cuando se ponga en servicio en el mes de julio.

Por ejemplo, la agencia EFE titula un despacho desde La Habana: Cuba ya tiene cable; pero fin a restricciones de Internet aún es una incógnita.

El objetivo es resaltar que el cable submarino es la panacea que resolverá todos los problemas de comunicación de Cuba y destacar las “restricciones” que impone el gobierno cubano al acceso a la red de redes. Como apuntara el escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano, ”contra Cuba se aplica una lupa inmensa que magnifica todo lo que allí ocurre cada vez que conviene a los intereses enemigos, llamando la atención sobre lo que pasa en la Revolución, mientras la lupa se distrae y no alcanza ver otras cosas importantes y que los medios de comunicación no hacen por informar”

Lo que no dijeron EFE ni los otros medios de comunicación, es que en los últimos 50 años el gobierno norteamericano ha evitado que Cuba se conecte a Internet por medio de cables de fibra óptica que pasan cerca de la isla, algunos a escasos 30 kilómetros, obligando a utilizar las conexiones basadas en los satélites que no sólo son más costosas sino que son de banda menos ancha, haciendo las conexiones más lentas.

Tampoco se publica que el bloqueo impuesto a la isla impide la adquisición de equipos, aplicaciones informáticas y software de las compañías de Estados Unidos, que son las más importantes en esta actividad, aumentando en un 30 por ciento los costos de cualquier inversión al tener que buscar alternativas en mercados más distantes.

¿Por qué EFE no le explica a sus lectores que además de impedir que Cuba se conecte con las redes internacionales de fibra óptica, el gobierno estadounidense también ha tratado de evitar que esta importante vía de conexión se extienda por el interior del país, negando la exportación de cables a las empresas estadounidenses que los producen, o amenazando con sanciones a las extranjeras, y limitando el mantenimiento de la técnica instalada, la adquisición de equipos nuevos de comunicación y el crecimiento de la densidad telefónica?

El cable submarino entre Venezuela y Cuba, a un costo de 70 millones de dólares, mejorará la calidad de la comunicación y de la transmisión de información, pero no significa que aumentará considerablemente el ancho de banda y el acceso a Internet, hoy limitado a 413 Megabit de entrada y 229 Megabit de salida, por debajo de lo que posee cualquier institución o empresa en los países desarrollados. No hay otra alternativa para un país bloqueado y atacado por feroces campañas mediáticas que distribuir estos pocos recursos de red en función de las necesidades de la sociedad y el país.

Por si fuera poco, las leyes estadounidenses establecen que cualquier nueva adición o modificación del canal requiere la obtención de licencia del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y que se pague a un precio considerable; cada incremento oscila en unos 2 mil dólares el megabit.

Como política, el gobierno cubano prioriza el acceso de la población a las tecnologías de la información y las comunicaciones a partir de los recursos disponibles. Divulgar lo contrario es un absurdo, si se tiene en cuenta que Cuba es el país que más presupuesto dedica a la educación, priorizando el acceso a estos medios y que más de 600 Joven Club de Computación (similar a los Cibercafés pero gratuitos y con docencia), han graduado a 2 millones de personas en cursos que tienen como objetivo proporcionar una cultura informática a la comunidad, con preferencia para los niños y jóvenes

Al parecer, la lupa que utilizan los medios de comunicación capitalistas y los enemigos de la Revolución Cubana, no les permite ver estos resultados, reconocidos por la Unión Internacional de Telecomunicaciones, que en su último informe sitúa a Cuba en el cuarto lugar en habilidades en el uso de las TIC, entre todos los países miembros de este organismo de la ONU.

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