Cuba se convertirá en uno de los países más conectados del mundo

internet_3

Cuba se convertirá en uno de los países más conectados del mundo, y además, de los que más posibilidades tendrá de utilizar Internet, declaró al Blog de Yohandry una fuente del Ministerio de Informática que prefirió mantenerse en el anonimato.

Al conocerse la noticia de que en los próximos días Cuba abriría 35 puntos Wifi en todo el país, el blog envió un cuestionario de preguntas a un especialista de ese ministerio.

1- En pocos meses serán más de 100 los puntos Wifi en todo el país, además de las  salas de navegación de ETECSA y los Joven Club de Computación. Se trabaja para aumentar la conectividad de sectores como la salud, la educación, la ciencia.

2-Llegar a la vivienda de los cubanos es también una prioridad. La Wifi es una solución que evita tener que tirar cables de fibra. Se priorizará, en primer lugar, en parques y lugares de fácil acceso a la población.

2- ETECSA comenzó la venta de celulares de mediana gama que tienen posibilidades de WIFI y otras alternativas. De igual forma, Cuba adquiere tablets de distintos modelos y marcas que ya vende en su red de tiendas, todos disponen de Wifi. Educación tiene todo un proyecto que poco a poco se pondrá en funcionamiento que elevará el nivel de conectividad del sector.

3- Todos los cubanos saben leer y escribir. Esa es una fortaleza. La red no solo será para estar en Facebook, Twitter, redes sociales en sentido general, sino para aportar contenido, y para agenciarnos de conocimientos y experiencias que ya están disponibles.

4- En los núcleos del Partido de todo el país se estudió un documento sobre Internet y los propósitos de la Isla en ese sentido. El Partido y el Gobierno en Cuba están sensibilizados con el tema.

5- Los precios seguirán bajando en la medida de las posibilidades. Se estudian muchos formatos de comercialización de Internet, muy parecidos a los que ya existen con la venta de tarjetas y otros servicios que ofrecen los agentes de ETECSA.

Este es un pequeño resumen de las respuestas que envió al Blog de Yohandry el especialista consultado.

Yohandry Fontana

La Habana

Cuba: ETECSA anuncia cambios en el servicio para telefonía celular

celularessmsLa implementación de nuevas ofertas comerciales en la telefonía celular, con vistas a mejorar la calidad de ese servicio, se ejecutará a partir del segundo semestre del año en curso en La Habana.

Entre los servicios designados para optimizar la red móvil, se encuentra la oferta de correo electrónico y navegación en Internet, la eliminación de la recarga obligatoria de cinco pesos convertibles (CUC), y la transferencia de saldo entre usuarios prepago.

Directivos de Servicios de Telefonía Móvil de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), informaron a la prensa, que acciones comerciales, como la recarga desde el exterior influyeron positivamente en el progreso de esa entidad.

Esto se debe fundamentalmente a la entrada de divisas frescas al país, de gran importancia para la expansión y modernización de las prestaciones que oferta esa institución.

Se conoció que también se realizarán adecuaciones de tarifas para los servicios de voz, mensaje internacional y voz local, y se podrá efectuar el pago de servicios varios desde los móviles.

Se llevará a cabo además, la ampliación de la modalidad tarificación celular diferenciada por zonas a otras localidades de interés, lo cual consiste en establecer precios diferenciados en territorios que presenten bajos niveles de tráfico.

A pesar de las insatisfacciones de la población en relación con los servicios de telecomunicaciones, impera la prioridad de lograr una gestión efectiva que satisfaga las necesidades de sus usuarios, ratificaron los directivos.

(Información de la AIN)

(Tomado de cubadebate)

Cuba: Investigación de agencia AP ofrece nuevas pruebas de acciones ilegales de Alan Gross en Cuba

Alan P. Gross en Afganistán.

Pieza por pieza, en mochilas y maletines, el estadounidense Alan Gross se aseguró de introducir computadoras, teléfonos celulares, discos duros y equipos de telecomunicaciones en Cuba. El artículo más sensible, según los reportes oficiales de los viajes del contratista estadounidense, fue el último: un “chip” informático para teléfonos móviles que, según expertos, suele ser usado por la CIA y el Pentágono para evitar la detección electrónica de señales telefónicas.

El objetivo, según un análisis hecho por la AP de los reportes de Gross, era supuestamente darle a la pequeña comunidad judía de Cuba acceso irrestricto a la internet.

El operativo fue financiado por la Agencia de Desarrollo Internacional, conocida como USAID por sus siglas en inglés, la entidad del gobierno estadounidense fundada en 1961 para proveer asistencia económica, humanitaria y de desarrollo alrededor del mundo en apoyo a los objetivos de la política exterior estadounidense.

La compañía de Maryland que contrató a Alan Gross, Development Alternatives Inc., o DAI, ganó más de 2 700 millones en contratos con la USAID desde el año 2000 hasta el año 2009, según muestran las estadísticas oficiales del gobierno de los Estados Unidos.

Gross, sin embargo, se identificó como miembro de un grupo judío humanitario y no como un representante del gobierno de Washington, asegura el informe de la agencia de prensa.

El estadounidense fue sentenciado en marzo a 15 años de cárcel, por violar las leyes cubanas. Funcionarios norteamericanos insisten en que no hizo nada ilegal y que sólo llevaba a cabo las funciones regulares de USAID, destinas a subvertir al gobierno cubano..

Durante el juicio, Gross se declaró un “tonto inocente” que fue engañado. Pero los reportes de su viaje -recalca AP- indican que él sabía que sus actividades eran ilegales y que temía las consecuencias, incluyendo la posible expulsión del país.

Uno de los documentos afirma que uno de los líderes comunitarios “dejó absolutamente claro que estamos ‘jugando con fuego”’.

En otra ocasión Gross comentó: “No cabe duda, esto es un asunto muy riesgoso”.

Y, finalmente: “La detección de señales de satélite sería algo catastrófico”.

Según AP, el caso ha agravado las tensiones entre Estados Unidos y Cuba, que ya llevan cinco décadas, ha suscitado inquietudes en Washington sobre esos programas de asistencia para el desarrollo, y sobre si las actividades encubiertas deben ser territorio exclusivo de los agentes de inteligencia.

La empresa de Gross, JBDC Inc., que se especializa en establecer conexiones de internet en lugares remotos como Iraq y Afganistán, había sido contratada por Development Associates International Inc. (DAI) de Bethesda, Maryland, que había logrado un contrato multimillonario con USAID para crear una red ilegal, mediante “innovaciones tecnológicas como conexiones telefónicas, internet por satélite y telefonía celular”.

Funcionarios de USAID revisaron los reportes oficiales de los viajes de Gross y fueron enterados periódicamente sobre el proceso, dijo a AP el portavoz de DAI Steven O’Connor. Los reportes fueron suministrados a la agencia de prensa por una persona enterada del caso que pidió no ser identificada debido a la sensibilidad de la información.

Los reportes abarcan cuatro visitas en un período de cinco meses en 2009. Otro reporte, redactado por un representante de la empresa de Gross, cubría su quinto y último viaje, que culminó con su arresto el 3 de diciembre de 2009.

En su conjunto, los documentos revelan todos los esfuerzos de Gross para evadir la detección de las autoridades cubanas.

A fin de evitar los registros aeroportuarios, Gross reclutó la ayuda de otros judíos estadounidenses para poder traer los equipos electrónicos, pieza por pieza. Dio instrucciones a sus ayudantes para que metieran los equipos, algunos de los cuales están prohibidos en Cuba, en el equipaje de mano en vez del equipaje de carga.

En una oportunidad, viajó en automóvil siete horas para no tener que pasar por la seguridad del aeropuerto.

En su último viaje, trajo una “discreta” tarjeta SIM – tarjeta electrónica de identificación de subscriptor – diseñada para evitar que una transmisión por teléfono satelital sea detectada.

El tipo de tarjeta SIM que llevaba Gross no se vende en el mercado y se facilita sólo a gobiernos, según un funcionario de una compañía de telefonía satelital y un ex funcionario de inteligencia estadounidense que ha utilizado ese tipo de chip. Los funcionarios, que hablaron a condición de anonimato debido a la sensibilidad de la información, dijeron que los chips usualmente son suministrados al Departamento de Defensa y a la CIA, pero pueden también ser obtenidos por el Departamento de Estado, que supervisa a USAID.

Preguntado sobre cómo Gross obtuvo la tarjeta, el vocero de USAID Drew Bailey solamente dijo que la agencia no desempeñó rol alguno en ayudar a Gross a obtener sus equipos. “Somos una agencia de desarrollo, no una agencia de inteligencia”, dijo.

El abogado estadounidense de Gross, Peter J. Kahn, se negó a formular comentarios pero en el pasado ha dicho que las actividades de Gross de ninguna manera buscaban socavar al gobierno cubano.

Los críticos de este programa afirman que ello no sólo pone en peligro a contratistas como Gross sino a todos los trabajadores de asistencia de Estados Unidos, inclusive aquellos que no están involucrados en actividades secretas.

“Ocurre con demasiada frecuencia que la gente de USAID es percibida como agentes de inteligencia”, comentó Philip Giraldi, un ex oficial de la CIA. “Eso perjudica a USAID, perjudica a la CIA y perjudica a cualquier otra agencia de inteligencia que debe operar debajo del radar”.

Aun antes de entregar la tarjeta SIM, Gross reconoció en su reporte que el uso de teléfonos con conexión satelital de internet sería “problemático si se llegase a descubrir”. Estaba consciente de que las autoridades estaban usando sofisticados equipos de detección y relató haber visto a empleados de la empresa estatal cubana de telecomunicaciones realizando un registro el día anterior al que debía establecer una operación inalámbrica Wi-Fi.

Aunque el gobierno estadounidense delinea en términos generales los objetivos de sus programas de asistencia en documentos públicamente disponibles, los programas no podrían funcionar en Cuba de una manera que no sea secreta, pues allí son considerados ilegales. Por razones de seguridad, las agencias estadounidenses se han negado a suministrar detalles operativos, incluso a comités del Congreso que monitorean esos programas.

USAID rechaza la idea de que sus empleados realizan tareas clandestinas.

“Nada de los programas que USAID realiza en Cuba es clandestino o reservado en manera alguna”, dijo Mark Lopes, un viceadministrador de la agencia. “Simplemente llevamos a cabo nuestras actividades de una manera discreta a fin de resguardar la seguridad de todos los involucrados”.

La Ley de Seguridad Nacional de Estados Unidos define “encubierto” como toda actividad del gobierno destinada a influenciar las condiciones en otro país “de tal manera que la participación del Gobierno de los Estados Unidos no sea aparente o públicamente reconocida”.

La actividad de USAID para “la promoción de la democracia en Cuba” -eufemismo de subversión- fue estimulada por un fuerte aumento de la financiación bajo la administración Bush, y en una nueva estrategia que busca facilitarle tecnología de comunicaciones a cubanos que respondan a los intereses de Washington. El financiamiento estadounidense para programas relativos a Cuba aumentó de 3,5 millones de dólares en 2000 a 45 millones en el 2008.

Actualmente ascienden a 20 millones de dólares al año.

Gross recibió medio millón de dólares como subcontratista de USAID, según fuentes estadounidenses conocedoras del contrato y que pidieron permanecer en el anonimato porque no tenían autorización para hablar del caso.

El director de USAID, Raj Shah, dijo que el fomento de la “democracia” es “absolutamente central” para el trabajo de su agencia.

Funcionarios estadounidenses insisten en que el trabajo de Gross no era subversivo porque sólo buscaba dar acceso a la internet a la comunidad judía. Los líderes judíos dicen que no estaban al tanto de los vínculos de Gross con el gobierno estadounidense y que ya tenían acceso a la internet. USAID no ha aclarado por qué creía que la comunidad judía cubana necesitaba una tecnología tan sofisticada.

Preguntado sobre si tales programas tenían la intención de derrocar al gobierno cubano, Lopes dijo “para USAID, nuestros programas de fomento a la democracia en Cuba no son sobre cambiar un régimen en particular. Eso es decisión del pueblo cubano, y creemos que ellos merecen tener esa opción”.

Otros discrepan.

“Por supuesto, esto es una actividad encubierta”, dijo Robert Pastor, asesor de asuntos latinoamericanos durante el gobierno de Jimmy Carter y actualmente director de Centro para la Democracia y Elecciones de la American University en Washington. “Se trata de buscar un cambio de régimen”.

Oriundo de Potomac, Maryland, Gross era un hombre sociable de 62 años, unos dos metros (seis pies) de alto y de 113 kilos (250 libras). Era inconfundible. Había comprado un programa Rosetta Stone de aprendizaje de idiomas para mejorar su español y poseía escasos conocimientos sobre Cuba. Pero sabía mucho sobre tecnología. Su empresa se especializaba en instalar equipos de comunicación en lugares remotos del mundo.

El primer viaje de Gross para DAI, que concluyó en abril del 2009, se centró en introducir equipos en la isla y establecer el primero de tres centros con acceso irrestricto a la internet para la diminuta comunidad judía de Cuba, que suma unas 1.500 personas.

Para introducir los equipos, Gross recurrió a grupos humanitarios norteamericanos que cumplían misiones en la isla. Viajó con esos grupos y le pidió a distintos individuos que llevaran las piezas, según los reportes de viajes.

Tres personas conocedoras de las tareas de Gross dicen que él le dijo a sus contactos en Cuba que estaba ahí representando a una organización judía, no al gobierno estadounidense. USAID dice que ahora le pide a la gente que realiza sus misiones que revele su financiamiento por parte del gobierno estadounidense a la gente que recibe la ayuda, si le preguntan.

Uno de los reportes de Gross parece indicar que él se presentó como miembro de uno de esos grupos y que viajó con ellos de tal manera que pueda interceder con las autoridades cubanas si surgían suspicacias.

Sus ayudantes debían llevar artefactos separados en su equipaje de mano. De esa manera, escribió Gross, cualquier pregunta podría ser respondida en el proceso de rayos X en el puesto de seguridad, y no en la casilla de aduanas. El material era luego entregado a Gross en su hotel en La Habana, según los reportes de viajes.

Desde hace tiempo USAID ha pedido de los visitantes a Cuba que introduzcan material prohibido en la isla, dijeron funcionarios estadounidenses enterados del programa. Y funcionarios de USAID han admitido en interpelaciones legislativas que han empleado a contratistas para llevar programas computacionales que permitan enviar material codificado por internet, según participantes de las reuniones.

Una alarma sonó en uno de los viajes de Gross cuando uno de sus acompañantes intentó salir del terminal aéreo; el acompañante había colocado el artículo – un artefacto que puede extender el rango de una red inalámbrica – en su equipaje de carga.

Gross intervino, asegurando que el artefacto era para su uso personal y que no era un disco duro de computadora ni un radio.

Según los reportes de viajes, los agentes de aduana intentaron cobrar 100% del valor del objeto como arancel, pero Gross logró regatear un poco y se le permitió salir del aeropuerto con el equipo.

“Ese día, más valió ser afortunado que inteligente”, escribió Gross.

Gran parte del equipo que Gross traía es legal en Cuba, pero el volumen de la carga podría darle a las autoridades cubanas una pista de cuál era la intención del estadounidense.

En la lista de su cuarto viaje, bajo “Equipo total”, dice que había 12 iPods, 11 teléfonos BlackBerry Curve, tres MacBooks, seis discos externos de 500 gigabytes, tres teléfonos satélites vía internet conocidos como BGANs, tres enrutadores, tres controles, 18 módulos inalámbricos, 13 barras de memoria, tres teléfonos para hacer llamadas por internet y varios interruptores.

Algunas piezas, como los equipos para redes y para comunicaciones satelitales, están expresamente prohibidos en Cuba.

Gross escribió que metió los BGANs en una mochila. Había aspirado a engañar a los agentes de aduana colocando cinta adhesiva encima de las marcas de los equipos: “Hughes”, el fabricante e “Inmarsat”, la empresa que provee el servicio de comunicación satelital vía internet.

Los BGANs eran cruciales porque no solamente facilitan acceso a la internet por satélite sino además una señal que puede servir a varios usuarios de manera inalámbrica. La ventaja de ello es que la comunicación va directamente al satélite, sin pasar por los servidores de la empresa de telecomunicaciones cubanas.

Siempre había la posibilidad de ser descubierto.

El año pasado, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado preguntó sobre la posibilidad de que misiones clandestinas estén siendo usadas en algunos de los programas humanitarios estadounidenses, y de que las autoridades cubanas hayan infiltrado algunos de ellos.

“La posible infiltración por parte de los servicios de contraespionaje es un riesgo conocido en Cuba”, dijo el Departamento de Estado en una respuesta por escrito a preguntas de la AP.

“Quienes desempeñan nuestras labores están conscientes de ese riesgo”.

El primer viaje de Gross a Cuba culminó a comienzos de abril de 2009 con el establecimiento de un centro de comunicaciones en La Habana.

Regresó poco tiempo después, se quedó unos 10 días mientras se establecía otro centro en Santiago, la segunda ciudad más grande de Cuba.

En su tercer viaje, de dos semanas y ocurrido en junio de 2009, Gross viajó a una ciudad en el centro de la isla, Camagüey, según un funcionario del gobierno estadounidense. Alquiló un automóvil en La Habana y manejó por siete horas, en lugar de tener que someterse a revisiones en el aeropuerto.

Gross escribió que los BGANs no debían ser usados fuera de La Habana, donde existen suficientes radios y ondas radiales como para ocultar las emisiones.

El reporte para el cuarto viaje de Gross, que concluyó ese agosto, fue catalogado como el final y resumía sus éxitos: el establecimiento de redes inalámbricas en tres comunidades; unos 325 usuarios; “las comunicaciones desde y hacia Estados Unidos han mejorado y se están usando de una manera regular”. Nuevamente se llega a la conclusión de que “es una misión sumamente riesgosa”.

A Gross no le hubiera ocurrido nada si hubiese parado allí.

Pero a fines de noviembre de 2009, regresó a Cuba por quinta vez. Esta vez no volvió. Fue arrestado 11 días después.

Un reporte adicional fue redactado posteriormente, con membrete de la empresa de Gross. Fue preparado con la asistencia de DAI, la empresa que mandó a Gross a Cuba, con el objetivo de cumplir con el requisito contractual de suministrar un resumen de su trabajo, a fin de cancelar todas las facturas relevantes, de acuerdo con funcionarios conocedores del documento.

El reporte afirma que Gross deseaba mejorar la seguridad en el centro de comunicaciones instalado en La Habana mediante la instalación de “una tarjeta sin alternativa” en el equipo satelital.

La tarjeta permitiría que la señal del BGAN pasara desapercibida al transmitirse al satélite, dificultando la detección del artefacto.

El documento concluye que la seguridad en el lugar fue afianzada.

No queda claro cómo DAI logró confirmar el trabajo de Gross para el reporte final aunque un documento, que también presenta el membrete de la compañía de Gross, establece que un representante de Gross contactó a la comunidad judía cubana cinco veces después de su arresto.

En una declaración durante su juicio, Gross se declaró inocente y ofreció disculpas.

“Nunca he hecho algo, ni lo haría ni lo haré, en lo personal o en lo profesional, para socavar a un gobierno”, dijo. “Me arrepiento profundamente por ser un tonto inocente, fui engañado, me usaron”.

En una entrevista con la AP, su esposa, Judy, culpó a DAI, la empresa que envió a Gross a Cuba, por no decirle a él toda la verdad sobre los riesgos. El vocero de DAI O’Connor dijo en una declaración que Gross “diseñó, propuso e implementó esta tarea” para la compañía.

( Tomado de cubadebate.cu)

A %d blogueros les gusta esto: