Cuba un ejemplo, un gigantesco ejemplo de un pueblo diminuto

Por Koldo Campos

Dedicado a Mey.

El Malecón de La Habana. Foto: Desmond Boylan/ AP

El Malecón de La Habana. Foto: Desmond Boylan/ AP

Y sí, Fidel es una de las más luminosas referencias de la historia, de las más dignas, como es Cuba un ejemplo, un gigantesco ejemplo de un pueblo diminuto, de una isla flotando en el Caribe en las mismas narices del Imperio. Y saberlo y decirlo es para mí, también, una manera de agradecérselo.

Nadie en este manicomio en que han convertido al mundo quienes dictan su destino, disfruta de la cordura de Cuba, de su sensatez y de su juicio, de su capacidad de lucha, de su vergüenza.

Y todo ello cuando aún sin haber terminado de nacer, ya caían sobre ella agresiones, calumnias, sabotajes, pestes, invasiones… Y también el embargo, el aislamiento, el bloqueo… Y también la necesidad de transformar, solo con el empeño, aquel Casino-Hotel Club en un país, después de haber sido, en mala hora, descubierta, convertida a la fe y a la colonia y condenada al monocultivo de un azúcar amargo.

Y Cuba, sin más ayuda que el comercio que durante algunos años tuvo con la URSS en mejores condiciones que la usura habitual del llamado mundo libre, reciclando, reutilizando, apelando al ingenio, cuidando lo que había, cuando andar en Cuba en bicicleta era mofa habitual de quienes han arruinado el planeta y hoy hasta es impresentable una gran capital que se tenga por modelo y no estimule el uso de las dos ruedas sin motor, sin combustible, sin humos, sin ruidos, así es que sigue Cuba.

Apenas ha pasado poco más de medio siglo sin que se desarmaran contra Cuba ni amenazas ni agresiones y, cualquiera que sea honesto convendrá conmigo, en que bastaría cotejar la sociedad cubana con el resto de islas caribeñas después de más de un siglo de progreso y desarrollo capitalista en ellas, para apreciar la diferencia.

Todavía mueren en Cuba recién nacidos, pero en mucha menor medida que en cualquier otro país americano, incluyendo Estados Unidos. Y es verdad, sí, es verdad, muchos edificios en La Habana, para no hablar de Santiago, necesitan capas de pintura para sus fachadas, pero cuando llega la noche no hay indigentes en las calles cubanas buscando un portal donde pasar la noche, como tampoco hay una niña sin escuela o un niño sin atención médica.

A diferencia de la democracia mexicana, en Cuba estudiar magisterio y ejercerlo no cuesta la vida; ni el periodismo, como en Honduras, provoca la muerte; ni el sindicalismo mata como en Colombia. En Cuba no se muere de colesterol ni de hambre. En Cuba las artes, la danza, la pintura, no son malas palabras y el teatro tampoco un acertijo. La cultura respira, aunque a veces haya que procurársela asistida.

Cuba nunca es noticia porque sus estudiantes protagonicen matanzas en las escuelas o porque perturbados que siempre actúan solos y al servicio de nadie le pongan la nota de sangre al día. En Cuba no se tortura ni se practica ninguno de los tantos eufemismos y proporciones al uso en Europa y los Estados Unidos, ni aparecen fosas comunes con cientos de cadáveres, ni sería concebible Guantánamo. Tampoco sus policías semejan fantasmas cubiertos de escafandras y armados de armas largas, de perros y caballos. Hasta me atrevería a asegurar que en Cuba la policía parece gente, ni siquiera llevan pistola.

Durante todos estos años en Cuba se ha ido minando, se sigue en ello, la xenofobia, el racismo, el machismo, todos las ancestrales mentiras que nos impiden reconocernos como iguales, y en todas esas luchas de largo recorrido los progresos de Cuba son notables. Las comparaciones también ayudarían a entenderlo.

Y, a pesar de las limitaciones, de sus pocos recursos, Cuba ha impulsado proyectos tan hermosos, (casi iba a decir “cristianos”) como una universidad de medicina en la que formar gratuitamente a miles de estudiantes latinoamericanos sin recursos, y escuelas de arte, de cine, gestionadas con los mismos fines. Y ha tenido arrestos para hacerse presente en África respaldando los legítimos sueños de pueblos sojuzgados por regímenes racistas o combatiendo el Ébola, o enseñando a leer en muchas patrias americanas, contribuyendo a la salud de pueblos vecinos.

Y ahí sigue trabajando, estudiando, investigando, haciendo importantes aportes a la salud y educación del mundo y, sobre todo, a los conceptos más imprescindibles para la humanidad: la solidaridad por ejemplo. Cuba ha contribuido más que nadie, lo sigue haciendo, al cuidado de miles de niñas y niños afectados en Chernobil. En el Sahara, aquella colonia que el Estado español vendió a Marruecos con todo y su gente a pesar de haber empeñado su palabra y su compromiso con Naciones Unidas de dejar la República Árabe Saharaui en manos de sus ciudadanos, pues hay miles de saharauis que son conocidos popularmente como “los cubanos”, porque fue en Cuba que pudieron crecer, vivir y formarse como profesionales. Es más el castellano de esos saharauis que estudiaron en Cuba que el que sobrevivió a la colonia y la traición española.

Buena parte del sistema de salud de Haití ha estado en manos cubanas mientras el pueblo haitiano espera que le llegue la ayuda económica prometida de la “comunidad internacional”. La misma que ayer estranguló a Haití y que hoy extorsiona a Grecia.

Y si, también es verdad, Fidel dijo una vez que no se hace un paraíso en la falda de un volcán. Yo, más prosaico, agregaría que alguna vez se rompe un plato, pero que lo sepan los necios a los que cantara Silvio, yo no voy de una fábula a llorar un responso, ni acepto un desenlace por una controversia, ni voy por un pecado a ignorar el Infierno, ni por un desatino transijo una condena, que un funeral descargue de culpa al cementerio o que una discrepancia culmine en anatema. Yo no voy de una lágrima a invitar a un sepelio, ni intercambio aspavientos por pagados aplausos ni divinos naufragios por humanas tormentas. No voy de un eslabón a hacer una cadena ni me duele una cruz más que sangra un calvario, ni un rescoldo me inquieta como alarma un incendio o me aflige una cuenta tanto como un rosario y un disparo me aturde más que un parte de guerra.

En fin que, gracias Cuba. Te debo mis mejores sueños.

(Tomado de Rebelión)

Artículo de Fidel: Provocación insólita

Hoy por la mañana las informaciones cablegráficas estaban saturadas con la insólita noticia de que un avión de la línea Malaysia Airlines había sido impactado a 10 100 metros de altura mientras volaba sobre el territorio de Ucrania, por la ruta bajo el control del gobierno belicista del rey del chocolate, Petro Poroshenko.

Cuba, que fue siempre solidaria con el pueblo de Ucrania, y en los días difíciles de la tragedia de Chernobil atendió la salud de muchos niños afectados por las nocivas radiaciones del accidente y siempre estará dispuesta a seguir haciéndolo, no puede dejar de expresar su repudio por la acción de semejante gobierno antirruso, antiucraniano y proimperialista.

A su vez, coincidiendo con el crimen del avión de Malasia, el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu, jefe de un estado nuclear, ordenaba a su ejército invadir la Franja de Gaza, donde habían muerto ya en pocos días cientos de palestinos, muchos de ellos niños.El Presidente de Estados Unidos apoyó la acción, calificando el repugnante crimen como acto de legítima defensa. Obama no apoya a David contra Goliat, sino a Goliat contra David.

Como se conoce, hombres y mujeres jóvenes del pueblo de Israel, bien preparados para el trabajo productivo, serán expuestos a morir sin honor ni gloria. Ignoro cuál será la doctrina militar de los palestinos, pero conozco que un combatiente dispuesto a morir puede defender hasta las ruinas de un edificio mientras tenga su fusil, como demostraron los heroicos defensores de Stalingrado.

Deseo solo hacer constar mi solidaridad con el heroico pueblo que defiende el último jirón de lo que fue su patria durante miles de años.

Fidel Castro Ruz
Julio 17 de 2014
11 y 14 p.m.

Chernóbil, 27 años después

Un guardia en un puesto de mando que marca el punto de los 30 kilómetros alrededor de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

Un guardia en un puesto de mando que marca el punto de los 30 kilómetros alrededor de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

Vista de la estructura New Safe Confinement (NSC) en la planta nuclear de Chernóbil. The NSC será colocado encima del sarcófago existente tendrá un alcance de 247 metros (270 yardas) y un peso de 29.000 toneladas, cuando se ensamble. REUTERS/Gleb Garanich

Vista de la estructura New Safe Confinement (NSC) en la planta nuclear de Chernóbil. The NSC será colocado encima del sarcófago existente tendrá un alcance de 247 metros (270 yardas) y un peso de 29.000 toneladas, cuando se ensamble. REUTERS/Gleb Garanich

Un crucifijo en el área desierta del poblado ucraniano Pripyat. REUTERS/Gleb Garanich

Un crucifijo en el área desierta del poblado ucraniano Pripyat. REUTERS/Gleb Garanich

Una vista de la ciudad abandonada Pripyat cerca de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

Una vista de la ciudad abandonada Pripyat cerca de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

 

La ciudad desierta cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

La ciudad desierta cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

El escudo de armas de la antigua Unión Soviética se ve en techo de una casa en la la ciudad abandonada de Pripyat cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

El escudo de armas de la antigua Unión Soviética se ve en techo de una casa en la la ciudad abandonada de Pripyat cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich

 

A view of the abandoned city of Pripyat is seen near the Chernobyl nuclear power plant April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)

A view of the abandoned city of Pripyat is seen near the Chernobyl nuclear power plant April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world’s worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE – Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)

 

A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)

A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine’s abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world’s worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE – Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)

A containment shelter for the damaged fourth reactor (L) and the New Safe Confinement (NSC) structure (R) at the Chernobyl Nuclear Power Plant are seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. The NSC, to be placed over the existing sarcophagus, will have a span of 247 meters (270 yards) and weigh 29,000 tonnes when fully assembled, according to the European Bank of Reconstruction and Development. REUTERS/Gleb Garanich

A containment shelter for the damaged fourth reactor (L) and the New Safe Confinement (NSC) structure (R) at the Chernobyl Nuclear Power Plant are seen from Ukraine’s abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world’s worst civil nuclear accident, on April 26. The NSC, to be placed over the existing sarcophagus, will have a span of 247 meters (270 yards) and weigh 29,000 tonnes when fully assembled, according to the European Bank of Reconstruction and Development. REUTERS/Gleb Garanich

A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)

A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine’s abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world’s worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE – Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)

 

A Ferris wheel at a playground in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

A Ferris wheel at a playground in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

A view of an underpass in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)

A view of an underpass in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)

 

Wild plants grow through widows of an abandoned house in the 30 km (19 miles) exclusion zone around the closed Chernobyl nuclear power plant. REUTERS/Damir Sagolj

Wild plants grow through widows of an abandoned house in the 30 km (19 miles) exclusion zone around the closed Chernobyl nuclear power plant. REUTERS/Damir Sagolj

 

An abandoned middle school, part of the contaminated area surrounding the Chernobyl Nuclear Power Plant, in Pripyat, Ukraine. The ghost town which once had a population of about 50,000 people, was given a few hours to evacuate in April 1986 as radiation streamed into populated areas after an explosion at the reactor. (Joseph Sywenkyj/The New York Times)

An abandoned middle school, part of the contaminated area surrounding the Chernobyl Nuclear Power Plant, in Pripyat, Ukraine. The ghost town which once had a population of about 50,000 people, was given a few hours to evacuate in April 1986 as radiation streamed into populated areas after an explosion at the reactor. (Joseph Sywenkyj/The New York Times)

An interior view of a building in the abandoned city of Prypiat near the Chernobyl nuclear power plant in Ukraine. REUTERS/Gleb Garanich

An interior view of a building in the abandoned city of Prypiat near the Chernobyl nuclear power plant in Ukraine. REUTERS/Gleb Garanich

Dilapidated shelves in a dressing room of a kindergarten at the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

Dilapidated shelves in a dressing room of a kindergarten at the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

Portraits of ancient physicists and mathematicians hang on a wall in a school in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

Portraits of ancient physicists and mathematicians hang on a wall in a school in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

A doll with a gas mask lies on the frame of a bed in the sleeping room of a kindergarten in the deserted town of in Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

A doll with a gas mask lies on the frame of a bed in the sleeping room of a kindergarten in the deserted town of in Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

A tern dips into the water as it feeds just off the banks of the Pripyat River, near the town of Turov, some 270 km (167 miles) south of Minsk, Friday, May 6, 2011.

A tern dips into the water as it feeds just off the banks of the Pripyat River, near the town of Turov, some 270 km (167 miles) south of Minsk, Friday, May 6, 2011.

A view of empty houses in the town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)

A view of empty houses in the town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)

A view of empty houses in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)

A view of empty houses in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)

     Un guardia en un puesto de mando que marca el punto de los 30 kilómetros alrededor de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     Vista de la estructura New Safe Confinement (NSC) en la planta nuclear de Chernóbil. The NSC será colocado encima del sarcófago existente tendrá un alcance de 247 metros (270 yardas) y un peso de 29.000 toneladas, cuando se ensamble. REUTERS/Gleb Garanich     Un crucifijo en el área desierta del poblado ucraniano Pripyat. REUTERS/Gleb Garanich     Una vista de la ciudad abandonada Pripyat cerca de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     La ciudad desierta cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     El escudo de armas de la antigua Unión Soviética se ve en techo de una casa en la la ciudad abandonada de Pripyat cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     A view of the abandoned city of Pripyat is seen near the Chernobyl nuclear power plant April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)     A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)     A containment shelter for the damaged fourth reactor (L) and the New Safe Confinement (NSC) structure (R) at the Chernobyl Nuclear Power Plant are seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. The NSC, to be placed over the existing sarcophagus, will have a span of 247 meters (270 yards) and weigh 29,000 tonnes when fully assembled, according to the European Bank of Reconstruction and Development. REUTERS/Gleb Garanich menos      A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)     A Ferris wheel at a playground in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)     A view of an underpass in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)     Wild plants grow through widows of an abandoned house in the 30 km (19 miles) exclusion zone around the closed Chernobyl nuclear power plant. REUTERS/Damir Sagolj     An abandoned middle school, part of the contaminated area surrounding the Chernobyl Nuclear Power Plant, in Pripyat, Ukraine. The ghost town which once had a population of about 50,000 people, was given a few hours to evacuate in April 1986 as radiation streamed into populated areas after an explosion at the reactor. (Joseph Sywenkyj/The New York Times)     An interior view of a building in the abandoned city of Prypiat near the Chernobyl nuclear power plant in Ukraine. REUTERS/Gleb Garanich     Dilapidated shelves in a dressing room of a kindergarten at the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)     Portraits of ancient physicists and mathematicians hang on a wall in a school in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev) menos      A doll with a gas mask lies on the frame of a bed in the sleeping room of a kindergarten in the deserted town of in Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev) menos      A tern dips into the water as it feeds just off the banks of the Pripyat River, near the town of Turov, some 270 km (167 miles) south of Minsk, Friday, May 6, 2011.     A view of empty houses in the town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)     A view of empty houses in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)     A dog walks in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

A dog walks in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)

     Un guardia en un puesto de mando que marca el punto de los 30 kilómetros alrededor de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     Vista de la estructura New Safe Confinement (NSC) en la planta nuclear de Chernóbil. The NSC será colocado encima del sarcófago existente tendrá un alcance de 247 metros (270 yardas) y un peso de 29.000 toneladas, cuando se ensamble. REUTERS/Gleb Garanich     Un crucifijo en el área desierta del poblado ucraniano Pripyat. REUTERS/Gleb Garanich     Una vista de la ciudad abandonada Pripyat cerca de la planta nuclear de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     La ciudad desierta cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     El escudo de armas de la antigua Unión Soviética se ve en techo de una casa en la la ciudad abandonada de Pripyat cerca de la planta de Chernóbil. REUTERS/Gleb Garanich     A view of the abandoned city of Pripyat is seen near the Chernobyl nuclear power plant April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)     A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)     A containment shelter for the damaged fourth reactor (L) and the New Safe Confinement (NSC) structure (R) at the Chernobyl Nuclear Power Plant are seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. The NSC, to be placed over the existing sarcophagus, will have a span of 247 meters (270 yards) and weigh 29,000 tonnes when fully assembled, according to the European Bank of Reconstruction and Development. REUTERS/Gleb Garanich menos      A containment shelter for the damaged fourth reactor at the Chernobyl Nuclear Power Plant is seen from Ukraine's abandoned town of Pripyat April 23, 2013. Ukraine will mark the 27th anniversary of the Chernobyl disaster, the world's worst civil nuclear accident, on April 26. REUTERS/Gleb Garanich (UKRAINE - Tags: DISASTER ENERGY ANNIVERSARY)     A Ferris wheel at a playground in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)     A view of an underpass in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)     Wild plants grow through widows of an abandoned house in the 30 km (19 miles) exclusion zone around the closed Chernobyl nuclear power plant. REUTERS/Damir Sagolj     An abandoned middle school, part of the contaminated area surrounding the Chernobyl Nuclear Power Plant, in Pripyat, Ukraine. The ghost town which once had a population of about 50,000 people, was given a few hours to evacuate in April 1986 as radiation streamed into populated areas after an explosion at the reactor. (Joseph Sywenkyj/The New York Times)     An interior view of a building in the abandoned city of Prypiat near the Chernobyl nuclear power plant in Ukraine. REUTERS/Gleb Garanich     Dilapidated shelves in a dressing room of a kindergarten at the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)     Portraits of ancient physicists and mathematicians hang on a wall in a school in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev) menos      A doll with a gas mask lies on the frame of a bed in the sleeping room of a kindergarten in the deserted town of in Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev) menos      A tern dips into the water as it feeds just off the banks of the Pripyat River, near the town of Turov, some 270 km (167 miles) south of Minsk, Friday, May 6, 2011.     A view of empty houses in the town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)     A view of empty houses in the deserted town of Pripyat near the closed Chernobyl nuclear power plant Ukraine. (AP Photo/Efrem Lukatsky)     A dog walks in the deserted town of Pripyat, Ukraine, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant. Chernobyl and Fukushima are some 5,000 miles apart but have much in common. The towns nearest to each of these stricken nuclear power stations, in Ukraine and Japan, whose disasters struck 25 years apart, already reveal eerie similarities. (AP Photo/Sergey Ponomarev)     In this photo taken April 2, 2006, an obstetric chair is seen in front of a hospital in the deserted town of Pripyat, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant.

In this photo taken April 2, 2006, an obstetric chair is seen in front of a hospital in the deserted town of Pripyat, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear plant.

In this photo taken April 2, 2006, book shelves are seen in the deserted town of Pripyat, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear power plant.

In this photo taken April 2, 2006, book shelves are seen in the deserted town of Pripyat, some 3 kilometers (1.86 miles) from the Chernobyl nuclear power plant.

The remnants of beds are seen in an abandoned in a pre school in the deserted town of Pripyat on January 25, 2006 in Chernobyl, Ukraine. Prypyat and the surrounding area will not be safe for human habitation for several centuries. Scientists estimate that the most dangerous radioactive elements will take up to 900 years to decay sufficiently to render the area safe. (Photo by Daniel Berehulak/Getty Images)

The remnants of beds are seen in an abandoned in a pre school in the deserted town of Pripyat on January 25, 2006 in Chernobyl, Ukraine. Prypyat and the surrounding area will not be safe for human habitation for several centuries. Scientists estimate that the most dangerous radioactive elements will take up to 900 years to decay sufficiently to render the area safe. (Photo by Daniel Berehulak/Getty Images)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EE.UU. aconseja no estar a menos de 20 kilómetros de la central de #Fukushima

El Departamento de Estado norteamericano ha reclamado este sábado a sus ciudadanos que permanezcan alejados de la central nuclear japonesa Fukushima-1 a no menos de 20 kilómetros, a raíz de “datos adicionales” suministrados por las “autoridades niponas”.

Siete meses después de que un terremoto y un posterior tsunami azotaran la costa noreste de Japón, causando la mayor crisis nuclear desde Chernobil (1986), Estados Unidos ha pedido a sus ciudadanos que se alejen de la planta de Fukushima-1 por “datos adicionales” aportados “por las autoridades japonesas que han permitido una evaluación más certera por parte de los científicos del Gobierno estadounidense”.

Esta alerta se extiende a su vez a los territorios al noroeste de la central nuclear que están calificados por Japón como “áreas de evacuación progresiva” que incluye a las localidades de Kawamatamati, Katsuraomura, Namiemachi y Minamisoma. Asimismo, ha recomendado a sus ciudadanos norteamericanos a respetar las recomendaciones del Gobierno japonés en materia de evacuación y les ha urgido a abandonar de forma inmediata cualquier área que esté bajo dicho estatus.

Sin embargo, en aquellas zonas comprendidas a entre 20 y 80 kilómetros de la central Fukushima-1, el Departamento de Estado norteamericano ha lanzado un mensaje a los “visitantes temporales” que pretendan visitar Japón al precisar que “riesgos para su salud y su seguridad son”, por el momento, “bajos y la exposición no implica un peligro significativo No obstante, aquellas personas que residan en dicha área han sido exhortados por la Administración estadounidense a tener “abundante cautela” a la hora de seguir las directrices esgrimidas por las autoridades locales. Mujeres embarazadas, niños y ancianos no deben permanecer a menos de 30 kilómetros de la planta, ha apuntado el Gobierno presidido por Barack Obama, según ha informado la cadena norteamericana CNN.

El Ejecutivo nipón prosigue trabajando para tratar de clausurar la central de Fukushima-1 y, por ende, eliminar todo conato de radiación, si bien los últimos indicios indican un ligero empeoramiento de la situación. Algunos sectores políticos locales y de la comunidad internacional reprocharon al Gobierno japonés de ocultar información sobre las posibles fugas de radiactividad de la planta.

( Tomado de ABC )

#Japón: De Hiroshima a Fukushima

Una familia contempla el océano Pacífico desde el lugar donde se levantaba su casa, arrasada por el tsunami del pasado 24 de abril. SERGEY PONOMAREV / GTRES

Hiroshima y Nagasaki recuerdan estos días su holocausto atómico de 1945. Los actos seguramente estarán marcados por la tragedia del pasado 11 de marzo, causada por el terremoto y el tsunami que además convirtió en una amenaza la central nuclear de Fukushima.

Sesenta y seis años después, el llamamiento a favor del desarme nuclear se realiza un año más. Los días 6 y 9 de agosto, los parques y memoriales de la Paz de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki acogen, con un silencio conmovedor, los toques de campana que recuerdan hasta dónde puede llegar la barbarie humana. Se ofrendan miles de flores y se liberan palomas como signos de paz. Al anochecer, los ciudadanos lanzan linternas de hojas de bambú al río Motoyasu en Hiroshima y al Hurakame en Nagasaki. Honran la memoria de las almas de los fallecidos por los bombardeos atómicos de 1945.

Los actos de este año están marcados por la gran tragedia acaecida el 11 de marzo. Un terremoto de magnitud 9 en la escala de Richter provocó un brutal tsunami que azotó la costa nordeste japonesa. Los últimos datos oficiales contabilizaron 15.547 muertos y 5.344 desaparecidos. La región sufrió varias réplicas: la del 10 de julio alcanzó los 7,1 grados, si bien no causó víctimas ni daños. Pero Fukushima es el mayor drama humano en el país desde 1945. Al igual que Hirohito entonces, también el emperador Akihito se dirigió solemne y excepcionalmente al pueblo japonés para expresarle su consternación y solidaridad.

Los eficaces sistemas de alerta del país evitaron más víctimas. Los edificios y demás infraestructuras técnicamente preparadas resistieron los seísmos. Los 22 trenes de alta de velocidad shinkansen que circulaban en aquellos instantes se pararon automáticamente. Pero el tsunami no sólo arrasó ciudades y pueblos enteros del litoral. Golpeó también la central de Fukushima, sita en primera línea de mar a 240 kilómetros al norte de Tokio, provocando el peor accidente desde el de Chernóbil, en 1986. El fantasma nuclear reapareció otra vez en Japón y evidenció los riesgos de las centrales nucleares en un país repetidamente azotado por los seísmos y tsunamis.

Constituye una gran paradoja que el único edificio que quedó parcialmente en pie en el epicentro de la explosión de Hiroshima fue el Museo de la Ciencia y la Industria. El novelista japonés Kenzaburô Ôé, premio Nobel de Literatura 1994, invita a grabar Hiroshima en la memoria como fuente de reflexión y acción comprometida para evitar otros desastres en el futuro. Insiste en que el uso de la energía nuclear como base para el desarrollo económico es contrario al recuerdo de las víctimas. El autor de Notas sobre Hiroshima parece tener razón cuando alertaba sobre los peligros de la opción nuclear, incluso para uso civil.

Fukushima, al igual que antes Hiroshima, envía un claro mensaje tanto a la ciencia como a las conciencias. Otro Nobel, el de Economía del 2001, Joseph Stiglitz, recuerda que las nuevas tecnologías, por muy avanzadas que sean, no pueden eliminar los riesgos de accidentes con alto coste humano y económico. El hombre difícilmente podrá controlar completamente las fuerzas de la naturaleza. Son anteriores y superiores a él. Fukushima muestra que ni siquiera Japón estaba suficientemente preparado para afrontar un terremoto-tsunami contra una central nuclear en la costa. Tras el 11 de marzo habrá que imaginar lo inimaginable para prever lo ­imprevisible.

Hiroshima fue una tragedia provocada por una brutal decisión humana con fines militares. Fukushima se apunta como el resultado de la imprevisión, la impericia y, acaso, del exceso de confianza. La central fue diseñada para resistir una ola de 5,5 metros, tomando como referencia el tsunami de Chile de 1956. Los reactores resistieron el seísmo y se pararon automáticamente, pero el sistema de refrigeración dejó de funcionar cuando una ola de 15 metros lo dejó sin suministro eléctrico. Fukushima fue algo más que una catástrofe natural. Se sumó a ella la negligencia humana. Y esto duele especialmente en un país cuya cultura se desarrolla en torno a la importancia de vivir en armonía con la naturaleza.

En la zona arrasada se miden ahora altos niveles de radiactividad. Cerca de 80.000 personas que residían en un radio de 20 kilómetros en torno a la central fueron desplazadas a zonas más seguras. La mitad sigue acogida en centros gubernamentales, el resto se ha reinstalado en otras zonas. También el litoral marítimo quedará contaminado durante largo tiempo por las aguas radiactivas vertidas desde los reactores dañados al mar. Preocupa que afecten a la cadena alimenticia que llega hasta el hombre. El pasado 17 de julio, el Gobierno prohibió, por ejemplo, la comercialización de carne vacuna procedente de la zona tras detectarse algunas partidas contaminadas con sustancias radiactivas.

El hecho de que una parte del país esté de nuevo contaminada por la radiactividad constituye un gran shock para los hibakusha, los ancianos supervivientes de las dos bombas atómicas, así como para sus descendientes, los hibaku nisei. Muchos de ellos siguen recibiendo atención médica periódica y otras ayudas oficiales y persisten en su empeño por sensibilizar, sobre todo a los jóvenes, sobre los trágicos efectos de las armas nucleares. A partir de ahora y durante los próximos 30 años, el Gobierno deberá destinar un nuevo fondo para controlar la salud de los habitantes que residían dentro del área de Fukushima a fin de prever las posibles secuelas directas o indirectas del accidente nuclear.

La mejor lección del 11 de marzo: la responsabilidad, la serenidad y el civismo de los japoneses, que impresionaron al resto del mundo. Forma parte de su ADN cultural. Cada cual sabía cómo comportarse en situaciones de emergencia. Los ciudadanos respondieron responsablemente a las indicaciones del Gobierno, incluso en pequeños detalles como el cambio de hábitos o de indumentaria para favorecer el ahorro de energía. El interés colectivo prima sobre el individual. Un ejemplo extremo de solidaridad es el de los ingenieros, médicos y obreros de edad avanzada que se ofrecieron voluntariamente en las tareas de control del accidente en el lugar de los jóvenes, para reducir los expuestos a contraer cáncer debido a los peligrosos niveles de radiación. Más allá de las imágenes del desastre retransmitidas en directo a todo el mundo, no se borrará de la memoria la gran entereza del pueblo japonés.

La reacción de los responsables políticos y empresariales en la gestión de Fukushima, antes y después de la crisis, no fue tan ejemplar. A decir de la opinión pública, fallaron en la previsión, reaccionaron tardíamente y minimizaron luego los daños sufridos en los reactores. Muchos se preguntan cómo pudo ocurrir un accidente de tal calibre en un país líder tecnológico mundial. Después de todo, Japón no es Ucrania. Y sin embargo, parecen haberse dado en Fukushima altas dosis de inercia, indecisión y falta de transparencia en la gestión, situaciones derivadas de la connivencia entre los políticos, funcionarios y Tepco, la operadora de la central nuclear. Los japoneses son eficaces trabajando en equipo, aunque a veces, y desde la percepción occidental, puedan pecar de una falta de rapidez y agilidad a la hora de tomar decisiones. Para ellos, prima el acuerdo por consenso, lo cual toma indefectiblemente su tiempo.

Hoy, los japoneses son mayoritariamente favorables a revisar la política energética de su país. El diario económico The Nikkei informaba el 27 de junio que el 70% de la población se opone a reabrir las centrales nucleares. Actualmente, 35 de los 54 reactores siguen inactivos. Todos serán sometidos a pruebas de resistencia antes de decidir si vuelven o no a operar. Y los cuatro de Fukushima serán desmantelados lo antes posible.

El primer ministro Naoto Kan, con un nivel de popularidad del 15%, que apunta a que está políticamente acabado, anunciaba el 13 de julio que Japón frenará y reducirá gradualmente su actual dependencia de la energía nuclear, que no se construirán nuevos reactores y se apostará por las energías renovables.

La opinión pública se muestra escéptica y sospecha que la decisión no sea definitiva. La energía nuclear es el pilar que asegura el 30% del consumo energético del país. Y un cambio sustancial hacia otras energías alternativas requerirá tiempo, al menos dos décadas. El lobby nuclear argumenta que poner en cuestión la energía nuclear encarecerá los precios para el consumidor. Además, el proceso para cerrar y desmantelar las centrales nucleares será muy largo, costoso y complejo por razones políticas y económicas.

Habrá, en cualquier caso, en Japón un antes y un después del 11 de marzo del 2011. En el ámbito económico, esta crisis se superará sin duda a medio plazo. Los programas de reconstrucción generarán un impulso en la capacidad productiva del país. En lo político, se ha apuntado la necesidad de un nuevo modelo de gobernabilidad, más transparente y menos ligado a los clientelismos de los grandes conglomerados empresariales. En lo social, Japón se plantea cómo corregir el bajo índice de natalidad y el rápido envejecimiento de la población y la apertura también a la inmigración extranjera. El déficit demográfico afecta negativamente al consumo, al ahorro interno y a la financiación del sistema de salud y de pensiones: Japón debe rejuvenecer. La sociedad nipona, por razones históricas y geográficas y a diferencia de la china o la surcoreana, no acaba de abrirse al exterior. Sus universidades cuentan con poca presencia de profesores y estudiantes extranjeros. Tampoco los japoneses suelen ampliar estudios fuera del país. Pero se planeta que el mantenimiento de la identidad nacional y cultural debe conjugarse con una mayor apertura externa, más allá de los ámbitos económico y comercial.

La historia recuerda que Japón ha sufrido catástrofes tanto naturales como provocadas por las guerras. Y, ante la fatalidad y la derrota, los japoneses reaccionan sumando esfuerzos para levantarse y reconstruir. En 1945 se abrió una etapa de rápido desarrollo que convirtió Japón, ya en 1968, en la segunda economía mundial. También se superaron los devastadores efectos del terremoto de Kobe de 1995. Pero el modelo japonés entró en crisis cuando en 1991 explotó la burbuja financiera e inmobiliaria, lo que ha ido frenando hasta hoy el crecimiento económico. En el 2010, el PIB chino superó al japonés.

Japón merece reconocimiento y estima. Cuenta con un sólido sistema democrático, una sociedad cohesionada y grandes medios financieros y tecnológicos. Sigue siendo la tercera economía mundial, tras EE.UU. y China. Y goza, sobre todo, de un recurso extraordinario: el pueblo japonés. Ya ha empezado la reconstrucción. Pero parece que esta vez no bastará con levantar infraestructuras, prevenir mejor los efectos de un tsunami o revisar la política energética; habrá que repensar y revitalizar el país. Sobre las cenizas de Hiroshima renació un nuevo Japón. Ahora, Fukushima es un nuevo punto de partida para que el país resurja con ideas y fuerzas renovadas y afronte con decisión nuevos retos colectivos.

Localizan causa de filtración radioactiva en planta nuclear de #Japón

Ingenieros de la empresa Tokyo Electric Power Co. (TEPCO) informaron haber localizado una grieta en un pozo de concreto en el reactor 2 de la planta de Fukushima, posible causa de la filtración de radiación al mar que podría generar la peor crisis nuclear desde Chernóbil en 1986.

TEPCO señaló estar vertiendo cantidades de concreto en el reactor para parar la fuga que hasta el momento arroja 1 mil milisieverts de radiación por hora.

Consecuencia del sismo de 8.9 grados del pasado 11 de marzo y las múltiples réplicas que han sacudido el territorio nipón, se han detectado radiación de hasta 4 mil veces superior al límite legal en el agua de mal, ante lo cual, ingenieros pretenden utilizar un tanquero flotante para contener el agua contaminada.

TEPCO está ofreciendo hasta 2 mil 500 dólares diarios a trabajadores que entran a la planta nuclear a realizar labores de reparación en tiempo record para salir antes de recibir radiación en cantidades dañinas a la salud humana. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, este viernes Standard & Poor’s redujo su recomendación de largo pazo sobre TEPCO en tres escaños a “BBB+”, su segunda rebaja en la calificación de la firma en dos semanas, mientras las acciones de la firma, la mayor compañía de energía en Asia, han perdido hasta un 80%de su valor; 32 mil millones de dólares en valor de mercado.

Por su parte, el primer ministro japonés, Naoto Kan, realizó este sábado su primera visita a la región devastada por el sismo y posterior tsunami, advirtiendo que no podría estar seguro de reabrir la planta en Fukushima hasta no haber analizado cuidadosamente los resultados.

En conversaciones con damnificados en el noreste de Japón, Naoto Kan se comprometió a que el gobierno hará su mejor esfuerzo “hasta el final”. Sin embargo algunos japoneses expresaron su inconformidad con el primer ministro por su demora de tres semanas para visitar la zona de desastre.

Desastre en #Japón podría ser peor que #Chernóbil

Por Stephen Leahy

UXBRIDGE, Canadá, 18 mar (IPS) – Un desastre nuclear peor que el accidente de Chernóbil en 1986 podría estar gestándose en Japón, donde cientos de toneladas de combustible atómico altamente radiactivo se hallan a cielo abierto y podrían incendiarse, contaminando la atmósfera.

Muchos países han aconsejado a sus ciudadanos que abandonen Japón.

“Esto es territorio desconocido. Hay 50 por ciento de posibilidades de que pierdan los seis reactores y sus estanques de almacenamiento”, dijo Jan Beyea, físico nuclear en la firma consultora estadounidense Consulting in the Public Interest.

“Estoy sorprendido de que la situación no se haya agravado más rápido… Pero si no hay avances será cuestión de días antes de que el combustible usado se derrita”, dijo Ed Lyman, físico en la Unión de Científicos Comprometidos y experto en diseño de plantas nucleares.

La central de Fukushima Daiichi, en el oriente de Japón, fue dañada por un poderoso terremoto y un tsunami el 11 de este mes.

Se calcula que hay unas 1.700 toneladas de combustible atómico usado pero todavía peligroso en los estanques de almacenamiento cercanos a los seis reactores, según Kevin Kamps, especialista en desechos radiactivos de la organización ambientalista estadounidense Beyond Nuclear.

Los estanques mantienen desde hace 30 o 35 años combustible usado en los reactores número tres y cuatro, pero han perdido capacidad de contención y la mayor parte, si no toda, de su agua refrigerante. Podrían incendiarse, lanzando partículas radiactivas a la atmósfera, dijo Kamps a IPS.

El jueves, helicópteros militares japoneses protegidos con plomo lanzaron agua de mar sobre los reactores tres y cuatro, en un desesperado y riesgoso esfuerzo por enfriarlos.

Si parte del combustible gastado se incendia y propaga, enormes áreas de Japón “podrían quedar contaminadas con Cesio-137 por 30 o 50 años”, dijo Beyea a IPS.

El Cesio-137 permanece radiactivo por más de cien años. Es una conocida fuente de cáncer y tiene otros impactos en la salud. Una vez liberado, es muy difícil de controlar. El cesio es la razón por la cual gran parte de la región donde se produjo la explosión de Chernóbil, en lo que hoy es Ucrania, sigue siendo inhabitable 25 años después.

Un estudio se salud realizado en 2010 por la estadounidense Universidad de Carolina del Sur mostró que los niños y niñas que nacieron luego del desastre, incluso a más de 75 kilómetros de distancia, tenían problemas crónicos en sus pulmones debido a la presencia de Celsio-137 en las partículas de polvo y en el suelo.

“Las partículas de cesio fueron desparramadas cientos de millas durante el fuego intenso de Chernóbil”, explicó Kamp.

En comparación, Chernóbil tenía en total 180 toneladas de combustible nuclear, mientras que Fukushima Daiichi cuenta con 560 toneladas en sus reactores, más 1.700 de combustible gastado.

“La industria nuclear de Japón y de Estados Unidos sabían que la pérdida de refrigerante en los estanques de almacenamiento de combustible usado constituiría un grave problema, pero simplemente dijeron que nada pasaría”, señaló Beyea, co-autor de un estudio en 2004 sobre este mismo tema para el Consejo Nacional de Investigaciones de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense.

Al haber trabajado en la industria, Beyea dijo estar convencido de que ésta es administrada por ingenieros demasiado confiados en sí mismos que minimizan o ignoran la probabilidad de desastres.

Los reactores nucleares generan enormes cantidades de calor, y deben ser constantemente enfriados para impedir que el contenedor del combustible entre en llamas y que éste se derrita.

Ya que una reacción nuclear no se puede apagar, cuando el combustible usado es sacado de un reactor aún continúa generando gran cantidad de calor y debe ser enfriado bajo agua durante entre cinco y 20 años.

Todos los reactores tienen estanques de almacenamiento con gruesas paredes reforzadas de concreto, ubicados a unos 15 metros de profundidad, conteniendo unos 1,5 millones de litros de agua. Esta agua pronto se calienta y debe ser constantemente reemplazada por otra fría.

La pérdida de electricidad y las fallas de los generadores de respaldo en Fukushima Daiichi limitaron el flujo de agua a los estanques de almacenamiento y los reactores.

Los niveles de radiación dentro de la planta ahora han subido tanto que es peligroso para los trabajadores seguir allí bombeando agua marina.

Lo habitual es usar agua potable, porque el agua marina contiene sales que a la postre degradan los metales. Pero ésta es una emergencia.

La radiación alcanza niveles mortales cuando no hay suficiente agua para cubrir un estanque de almacenamiento, explicó Kamps.

“Será muy difícil acercarse lo suficiente para enfriar los estanques”, admitió. “Si lo peor sucede, y se incendian los seis estanques, será un desastre inimaginable. Podría ser peor que Chernóbil”, alertó.

La cantidad de cesio que podría ser liberada en Fukushima es muchos miles de veces más que la propagada por la bomba sobre Hiroshima en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), reconoció Beyea.

“Japón afronta enormes impactos potenciales en su economía, su sociedad y la salud de su pueblo”, dijo, añadiendo que estos podrían durar décadas.

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