El sistema climático está siendo perturbado por el ser humano

El informe lanza una seria advertencia al mundo...

El informe lanza una seria advertencia al mundo…

El informe apunta a los riesgos de inseguridad alimenticia, desplazamientos masivos de las poblaciones, penuría de agua e incluso de conflictos en algunas regiones del mundo, por los efectos del calentamiento global.

El cambio climático ya ha afectado la disponibilidad de alimentos y de agua en diversas partes del planeta, según un informe de expertos de la ONU, que prevén un aumento de los flujos migratorios y un mayor riesgo de conflictos entre poblaciones por estas causas.

El nuevo documento elaborado por el II Panel Intergubernamental de la ONU sobre Cambio Climático es el más extenso y contundente hasta la fecha acerca de este proceso climático, al analizar sus efectos sobre el hombre y sobre la naturaleza en todas las regiones del planeta desde la actualidad hasta el año 2100.

El informe fue redactado durante una semana en Yokohama (sur de Tokio) por 500 expertos y responsables políticos de 70 países a partir de los últimos estudios científicos. Y fue presentado por el secretario de la Organización Mundial de Meteorología, Michel Jarraud. “Ya no hay duda alguna de que el clima está cambiando -advirtió-, el 95% de este cambio se debe a la actividad humana”.

El documento recoge 120 impactos en los seis continentes con atribución total o parcial al cambio climático.

Entre ellos hay bajadas del rendimiento de los cultivos en diversas partes del mundo, eventos climáticos extremos como olas de calor, tifones, lluvias torrenciales, inundaciones, sequías y cambios en los patrones migratorios de diversas especies animales.

“El sistema climático está siendo perturbado por el ser humano y representa riesgos para los sistemas naturales y humanos (…) -señala el sumario del informe-. En décadas recientes, los cambios en el clima han causado impactos en sistemas naturales y humanos en todos los continentes y océanos”.

Entre las evidencias detectadas menciona los cambios de tendencia en las precipitaciones lluviosas, la reducción del permafrost (áreas heladas), de las precipitaciones de nieve, de hielo y la reducción de glaciares, así como las modificaciones de las migraciones y del hábitat de especies animales, tanto en tierra como en el mar.

Los cambios climáticos ya han impactado en la producción alimentaria, en particular el trigo y el maíz. El clima ha tenido un impacto en enfermedades humanas en las últimas décadas, por ejemplo, con las oleadas de calor.

“El aumento de temperaturas incrementa la probabilidad de impactos severos -apunta el informe-, generalizados e irreversibles”.

Incluso aumentos de temperaturas de 1 ºC o 2 ºC por encima de los niveles preindustriales presentan riesgos que son considerables.

Un aumento de hasta 4 ºC acarrearía un impacto severo y generalizado sobre sistemas únicos y en peligro, extinciones sustanciales de especies y grandes riesgos para la seguridad alimentaria.

Un calentamiento de 2 ºC respecto a la época preindustrial podría representar un recorte del crecimiento económico mundial de entre 0,2% y 2%. El impacto de un aumento de más de 3 ºC es una incógnita. La privación alimentaria y los eventos climáticos extremos aumentaran los flujos migratorios y desatarán conflictos entre poblaciones, y tendrán implicaciones en la integridad territorial, en las zonas menos desarrolladas. La ONU se propuso como objetivo alcanzar un acuerdo, antes de fines de 2015, para limitar la subida de temperaturas a 2 ºC. (Agencias)

 

¿Qué pasaría si dos países se lanzaran mutuamente 100 bombas nucleares del tamaño de la de Hiroshima?

Por: Sergio Parra

El lanzamiento de 100 bombas nucleares de 15 kilotones cada una (el tamaño de la de Hiroshima) entre dos naciones se halla dentro de la capacidad de muchos países nucleares emergentes. Y, si bien 100 bombas de ese tamaño no parece demasiado, los resultados serían catastróficos, sobre todo en las ciudades más densamente pobladas.

Por ejemplo, India y Pakistán podrían sufrir 12 millones y 9 millones de muertes inmediatas, respectivamente. Si el ataque se dirigiera a Reino Unido, habría casi 3 millones de víctimas inmediatas.

Son cálculos realizados por Alok Jha en su libro 50 maneras de destruir el mundo:

En el escenario de 100 cabezas nucleares, los incendios resultantes generarían más de 5 millones de toneladas de humo negro de hollín. Este humo flotaría hasta las capas altas de la atmósfera, el sol lo calentaría y terminaría siendo transportado a todo el mundo. Las partículas absorberían la luz solar, impidiéndole llegar a la superficie, lo que tendría como consecuencia un rápido enfriamiento de la Tierra en un promedio de 1,25 ºC. “Esto sería más intenso que la pequeña edad de hielo, el cambio climático más importante de la historia humana”, afirmaba Alan Robock, un climatólogo de la Universidad de Rutgers.

El humo no permanecería en la alta atmósfera durante solo un año, como se ha previsto con modelos informáticos antiguos, sino que se estima que permanecería mucho más tiempo, y el clima quedaría afectado durante diez años a partir del conflicto inicial.

La probabilidad de que pase algo así es más elevada ahora que antes, cuando solo había dos bandos en jaque. Actualmente, nueve naciones disponen de más de 25.000 cabezas nucleares en conjunto: Rusia, Estados Unidos, Francia, China, Reino Unido, Israel, Pakistán, India y Corea del Norte.

También en una reunión de la Unión Geofísica Americana celebrada en San Francisco en 2006, Richard Turco, de la Universidad de California-Los Ángeles, señaló que la detonación de entre 50 y 100 bombas (un mero 0,03 % del actual arsenal mundial) lanzaría suficiente hollín a la atmósfera como para crear anomalías climáticas sin precedentes en la historia.

Además, la capaz de ozono, que protege la superficie de la Tierra de la perjudicial radiación ultravioleta, quedaría reducida un 40 por 100 sobre numerosas zonas habitadas, y hasta un 70 por 100 en los polos.

Nos queda el alivio (con muchas comillas) de que si es Francia quien recibe el ataque, uno de los mayores iconos populares, la Torre Eiffel, si bien caería en París (como sucede en muchas películas catastróficas), nos quedarían decenas de copias redundantes a lo largo del mundo.

Y por si os sigue pareciendo poco lo de 100 cabezas nucleares como las de Hiroshima, imaginaos la explosión teniendo en cuenta que una sola bomba causó los siguientes estragos en Hiroshima que describe un tanto poéticamente Miguel Ibáñez en su libro pOp cOntrOl:

Primero un gran fogonazo, una inmensa bola de fuego. La onda expansiva provocó ciclones, muriendo mucha gente aplastada (lanzada a grandes distancias) o con las vísceras reventadas. Un calor intenso achicharró la piel desprotegida en cuatro kilómetros a la redonda del punto cero. La diferente absorción del calor por parte de los colores produjo que las partes más oscuras de los vestidos se chamuscasen mientras las más claras no lo hicieron o lo hicieron con menor intensidad. Mujeres con vestidos estampados quedaron literalmente “tatuadas” con rastros de los dibujos en la piel. Al tratarse de un bombardeo de rayos de calor, hubo casos de gente a la que se quemó con mayor intensidad un lado de la cara, según la orientación y la explosión: el lado expuesto directamente a la radiación se abrasó, mientras que el otro perfil no tanto. En un kilómetro de radio desde el punto cero, la gente murió carbonizada o volatilizada, dejando sólo una huella, como una sombra humana. (…) Al fogonazo inicial y al calor le siguió un gran estallido; la onda expansiva partió desde la gran bola de fuego con una fuerza aproximada de unos setecientos kilómetros por hora, derribándolo todo y convirtiendo cristales, maderas, tejas y otros objetos en potencial metralla. Se produjeron miles de incendios a causa del calor (en el punto cero se llegó a los cuatro mil grados), las explosiones y la destrucción de instalaciones y casas. Lo que acabo de narrar pasó en cosa de segundos.

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Las nubes están más bajas que hace una década

Un satélite de la NASA descubre que las nubes están hasta 40 metros más bajas que hace una década, lo que puede tener importantes implicaciones en el clima mundial

En efecto, el ancestral miedo de que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas se está haciendo realidad. Pero, por supuesto, no es exactamente el cielo lo que cae, sino las nubes. Un satélite de la NASA ha descubierto que las nubes de la Tierra están cada vez más bajas. En concreto, han perdido un 1% de su altura -de 30 a 40 metros- a lo largo de la última década. Este fenómeno tiene implicaciones potenciales para el clima mundial en el futuro. Según los científicos, de continuar este proceso, nuestro planeta podría enfriarse de manera más eficiente, reduciendo la temperatura de la superficie del planeta y «ralentizando potencialmente los efectos del calentamiento global».

Científicos de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda analizaron mediciones de la altura de las nubes tomadas durante diez años (de marzo de 2000 a febrero de 2010) por instrumentos de la nave espacial Terra de la NASA. El estudio, publicado recientemente en la revista Geophysical Research Letters, revela una tendencia general a la disminución de altura de las nubes. El promedio se redujo en alrededor de un 1% durante la década, es decir, de 30 a 40 metros. La mayor parte de la reducción se debió a un menor número de nubes que se producen a gran altura.El investigador principal, Roger Davies, explica que si bien el registro es demasiado pequeño para ser definitivo, proporciona un indicio de que algo muy importante podría estar pasando. Aunque es necesario realizar un seguimiento a más largo plazo para determinar la influencia de este proceso en las temperaturas globales.

EnfriamientoUna reducción constante en la altura de las nubes permitiría a la Tierra enfriarse al espacio de manera más eficiente, reduciendo la temperatura de la superficie del planeta y potencialmente ralentizando los efectos del calentamiento global. Esto puede representar un mecanismo de «retroalimentación negativa», un cambio provocado por el calentamiento global que, por extraño que parezca, ayuda a contrarrestarlo. «No sabemos exactamente lo que hace que las nubes disminuyan de altura», dice Davies. «Pero tiene que ser debido a un cambio en los patrones de circulación que dan lugar a la formación de nubes a gran altura».

La nave Terra seguirá recopilando datos para ver si esta tendencia continúa.

Vía ABC de España

Así es el clima en el Universo ( + FOTOS )

Un trabajador de la Universidad Estatal de Arizona operando la máquina de los torbellinos de polvo. Los investigadores pueden duplicar una mini-versión de los torbellinos de polvo en Marte. Créditos: DCL

 

Un torbellino de polvo en Marte. Una tormenta de polvo marciano es suficiente para cubrir todos los continentes de la Tierra a la vez, durante al menos varias semanas. Créditos: DCL

 

Lluvia de metano en la Tierra. Si la lluvia de metano de Titán cayera sobre la Tierra, reaccionaría inmediatamente con el oxígeno creando fuego. Créditos: DCL

 

Relámpagos de Saturno en la Tierra. Aproximadamente un millón de veces más fuertes que los de la Tierra, los relámpagos de Saturno conseguirían aterrorizar incluso a nuestras grandes ciudades. Créditos: DCL

 

Cumbre del Monte Washington, New Hampshire, Estados Unidos. Los vientos de 325 km/h que se registran en el Monte Washington son como una simple brisa fresca comparados con las ráfagas de 2.425 km/h de Neptuno. Créditos: DCL

 

Superficie de Venus. Los 482 grados centígrados de calor son suficientes para derretir el plomo. Créditos: DCL

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