Maduro viajará a Cuba para conmemorar la toma del Cuartel Moncada

Nicolás Maduro, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela FOTO: Roberto Suárez

Nicolás Maduro, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela FOTO: Roberto Suárez

   El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, viajará el próximo 26 de julio a Cuba para conmemorar el 60 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, la primera gran ofensiva que dio inicio a la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro.

   “Allá vamos a estar en Santiago de Cuba con Fidel, con (el presidente) Raúl, conmemorando”, explicó el jueves el mandatario venezolano, que indicó que la celebración supone “reivindicar la historia gloriosa de Cuba en la lucha por su independencia”.

Maduro apostilló que la Revolución impidió que “el imperio norteamericano se tragara a Cuba” y dio comienzo a un nuevo ciclo de la “independencia” de América Latina. El fallido asalto al Cuartel Moncada ocurrió el 26 de julio de 1959 y dio comienzo a al revolución cubana.

El mandatario viajará por segunda vez a Cuba desde que asumió la Presidencia tras las elecciones del pasado 14 de abril, según han indicado medios venezolanos.

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Fuegos artificiales contra Cuba

Los fuegos artificiales son sinónimos de fiestas, alegrías, celebraciones y de homenajes, casi siempre movidos por autoridades oficiales.

Recuerdo en estos momentos las fiestas patronales de la localidad de Santiago de las Vegas, ubicada a 20 kilómetros del centro de la capital cubana. Procesiones, verbenas, bailables, congas callejeras, caballitos llamados así a los improvisados parques de diversiones, todos precedidos, en espera del 25, por los fuegos artificiales.

Los fuegos artificiales merecen este nombre por su peculiar imitación sonora a disparos de pistolas o fusiles, y por la deslumbrante luz, esparcida en múltiples filigranas visuales de colores diversos.

La oriental provincia cubana de de Santiago de Cuba celebra tradicionalmente el 25 de julio como la fiesta patronal de Santiago Apóstol, en las que también los fuegos artificiales constituyen el llamado a las diversiones organizadas por funcionarios gubernamentales.

En resumen, los fuegos artificiales mueven a la alegría popular con su bondadoso bullicio sonoro y visual que todos saben es de mentiritas, que no de verdad.

Los fuegos reales a diferencia de los artificiales si lo producen los disparos de armas de fuego de las que salen proyectiles que baten objetivos con un propósito bien definido.

Los fuegos artificiales procuran diversión. Los fuegos reales van en dos bandos, los que siembran luto y los que abren reivindicaciones. Los primeros son disparados por los villanos, los segundos por los que combaten a los villanos.

El 26 de julio del año 1953, en Santiago de Cuba, hubo más fuegos reales que artificiales, los que esta vez no fueran patrimonio de los gobernantes, sino de jóvenes revolucionarios que se decidieron a ser libres o mártires al atacar la segunda fortaleza armada de la sanguinaria dictadura batistiana: El cuartel Moncada.

Por lo tanto, es una risible payasada tratar de utilizar los fuegos artificiales para animar sentimientos oscuros, lúgubres y esclavizantes, cuando falta la moral histórica para justificar rebeldías vendidas al nacer a una potencia extranjera.

Solo imaginar el efecto emocional que causara en los cubanos que desde el Malecón habanero gozaron de su momento de carnaval. Unas pálidas lucecitas allá en el nocturno horizonte no le aguaron la fiesta a nadie, y menos al cubano, que reconoce, admira y respeta el patriotismo de los asaltantes a los cuarteles Carlos Manuel de Céspedes y Moncada.

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