Avalancha de sondeos y análisis precede debate presidencial en EE.UU.

(PL) Una profusión de resultados de encuestas de opinión y valoraciones de analistas políticos anteceden hoy el primer debate electoral entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su adversario republicano, Mitt Romney.
Pesquisas recientes señalan que el mandatario tiene ventaja sobre su rival en la mayoría de los estados decisivos.

Según diversos sondeos, Obama supera por ocho puntos porcentuales (51-43) a su contrincante en Odio, territorio clave y esa ventaja continúa estimulada por un amplio respaldo del sector femenino.

Una situación tensa se mantiene en Florida y Virginia, porque allí existe un virtual empate técnico con una diferencia de un punto en las intenciones de votos.

El mandatario aventaja a su contrincante por un punto en Florida (47-46) y dos puntos en Virginia (48-46), según encuestas de hoy. A nivel nacional el jefe de la Casa Blanca lo supera por tres puntos (49-46).

El tema del voto hispano es probable que también salga a relucir en el debate de esta noche. Más del 70 por ciento de los electores latinos apoyan al gobernante, pero solo la mitad de los 24 millones de hispanos con derecho al sufragio en Estados Unidos votará en las elecciones de noviembre, situación preocupante para los demócratas.

La Comisión de Debates Presidenciales determinó que en este primer intercambio los asuntos para tratar serán la economía, la salud pública y las posiciones de ambos aspirantes sobre el papel del gobierno en la dirección del país.

Según expertos, el primer punto se torna difícil para el mandatario en momentos en que en Estados Unidos existe una tasa de desempleo superior al ocho por ciento y una deuda pública por encima de los 16 millones de millones de dólares.

A ello se suma un comentario desacertado del propio vicepresidente Joseph Biden, quien aseguró ayer que la clase media estadounidense estuvo enterrada en los últimos cuatro años, afirmación que por supuesto fue aprovechada de inmediato por sus rivales del partido rojo.

Algunas televisoras sacan a colación este y otros fragmentos de videos de pifias de los candidatos, y declaraciones de representantes de los dos partidos que monopolizan la contienda electoral, como parte del ambiente que precede al debate.

Pese a la problemática del mandatario en el tema de política interna, no menos difícil resulta la situación de su rival, pues directivos de la campaña republicana expresaron en los últimos días su preocupación por la marcha de la contienda para esa agrupación política.

En cuanto a política exterior y seguridad nacional el aspirante presidencial del partido rojo y sus asesores se consideran fuertes en sus argumentos.

Estos asuntos también neurálgicos quedaron para los dos encuentros posteriores, pero algunos medios de prensa coinciden en señalar que es poco probable que Romney espere hasta entonces para abordarlos.

El ex gobernador de Massachussets está ansioso por repetir sus conocidas críticas a la administración demócrata por su respuesta al ataque contra el consulado en Bengasi, Libia, que ocasionó la muerte al embajador Christopher Stevens y a otros tres funcionarios.

Como parte del ambiente que existe en la jornada de hoy, ninguno de los dos candidatos realizó eventos públicos, dejaron a sus segundos esa tarea.

Obama está inmerso en sus últimas sesiones de entrenamiento con el senador demócrata John Kerry en el papel de Romney, mientras el exgobernador de Massachussets es asistido por el senador republicano por Ohio, Rob Portman, quien personifica a Obama. Medios de prensa aseguran que los asesores de Romney lo equiparon con una serie de frases impactantes que memorizó y repite a diario con sus ayudantes, mientras el presidente tendrá que superar algunas deficiencias que enfrenta, como su tono profesoral y la extensión de sus declaraciones.

A juicio de algunos especialistas, la primera de las pruebas para ambos políticos en su debate de hoy es tener en cuenta que para los posibles votantes de noviembre lo más importante es determinar quién reúne los requisitos mínimos para ocupar el asiento de la oficina oval.

Aunque se calcula una teleaudiencia de al menos 70 millones de personas, expertos auguran que esta discusión entre ambos aspirantes no significará un giro decisivo para el resultado de los comicios.

Newt Gingrich no conoce a los cubanos

Miguel Fernández*

Newt Gingrich junto a extremistas como Ninoska Pérez Castellón y Armando Pérez Roura en la emisora de Miami Radio Mambí

Newt Gingrich es uno más de los millones de norteamericanos que van por la vida absolutamente desinformados con relación a Cuba. La desinformación es un derecho, pues nadie está obligado a saber lo que sucede más allá de su entorno, pero cuando se trata de un candidato a la presidencia del imperio más grande del mundo capitalista, entonces es imperdonable.

El pre-candidato republicano ya dejó saber cuáles serán sus metas para con la Isla caribeña, y según sus amenazantes palabras en campaña, piensa ir mucho más lejos que sus once predecesores: estrangular de hambre al pueblo cubano para conseguir derrocar al gobierno de La Habana, algo que afirmó, no tolerará durante su presidencia.

Gingrich está enfebrecido después que llegó a Miami a compartir con ese grupo extremista que marca los rumbos políticos de la comunidad cubana residente en Estados Unidos, y ha dejado saber públicamente, que hará todo lo posible por borrar cualquier vestigio de comunismo en Cuba.

En una carta de Gingrich dirigida a la agrupación contrarrevolucionaria Unidad Cubana, y recién distribuida en los medios noticiosos, el aspirante a la silla de la Oficina Oval, dejó claro que Cuba estará entre sus prioridades políticas, y que reforzará cuanta medida sea necesaria para cerrar el cerco que desde hace más de medio siglo Estados Unidos tiende a la isla irredenta.

Pero ahora en Tampa, durante el último debate electoral, Gingrich amenazó incluso con apoyar y financiar operaciones encubiertas y de apoyo a la llamada disidencia interna, haciendo un claro reconocimiento del carácter mercenario de estos grupúsculos que, desde el interior de Cuba, operan bajo el dictado de una potencia extranjera enemiga de su propio país.

El injerencismo imperial del candidato Gingrich raya en el ridículo. En el más burdo patrón de un pirata con parche en un ojo, que no le permite ver la realidad que le circunda, su palabrería barata lo acerca al “Teddy” Roosevelt del siglo XIX, que mancilló la independencia cubana con el apoyo de los “anexionistas” disfrazados de patriotas que no temblaron en echar por tierra el esfuerzo libertario y la sangre de miles de cubanos por alcanzar la soberanía soñada.

Newt Gingrich obvia, -o no sabe- que quienes lo apoyan e instigan a descargar esas toneladas de sandeces, son solo una minúscula fracción del pueblo cubano, quienes decidieron separarse de su sociedad y de su tierra para alcanzar el sueño americano, y de paso, conseguir que los navíos de guerra imperiales, se ocuparan alguna vez de hacerles el favor de devolverlos, -sanos, salvos y sin riesgo- a los espacios de donde el pueblo cubano los expulsó.

Definitivamente, Newt Gingrich no conoce ni a Cuba ni a los cubanos. Y si quiere conocerlos, ojalá no emprenda sus planes, si alguna vez llega a la Casa Blanca, cosa que hasta los mismos republicanos norteamericanos dudan.

Si así fuera, entonces despertará de su pesadilla, porque al pueblo de Cuba se respeta, y sabrá responderle como merece este pirata trasnochado del siglo XXI.

*Periodista cubano residente en Miami. Cuba La Isla Infinita

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