Ciencia: Resuelto el enigma de los anillos planetarios

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La abundancia relativa de las partículas heladas de diferentes tamaños presentes en anillos como los de Saturno sigue una ley matemática ‘de cubos inversos’. Es decir, la abundancia de partículas de 2 metros de tamaño es 8 veces más pequeña que la abundancia de partículas de un metro, mientras que la abundancia de partículas de 3 metros es 27 veces menor, y así sucesivamente.

El sorprendente descubrimiento lo ha hecho un equipo internacional de científicos liderados desde la Universidad de Leicester (Reino Unido), que han resuelto un enigma astronómico planteado hacía tiempo. El estudio, publicado en la revista PNAS, sugiere que esta distribución de las partículas de los anillos puede ser universal, y aparecer fuera del sistema solar.

Esta ilustración muestra una vista en primer plano de las partículas de los anillos de Saturno. El planeta se ve al fondo (amarillo y marrón). Las partículas (azules) están compuestas principalmente de hielo, pero no son uniformes. Se agrupan para formar agregados alargados y curvados, que se forman y dispersan constantemente. El espacio entre estos conglomerados está prácticamente vacío. Los partículas individuales más grandes solo tienen unos pocos metros de ancho.

(Tomado de http://www.agenciasinc.es/)

Monos del Pleistoceno habitaron Cuba

Investigadores de varias provincias junto a miembros del grupo SAMA de Sancti Spíritus protagonizaron el descubrimiento de cinco cuevas y en algunas de ellas encontraron restos de animales del período pleistoceno.

Investigadores de varias provincias junto a miembros del grupo SAMA de Sancti Spíritus protagonizaron el descubrimiento de cinco cuevas y en algunas de ellas encontraron restos de animales del período pleistoceno.

En la ladera del Pico San Juan, en la cordillera de Guamuhaya perteneciente al territorio de Cienfuegos, integrantes del grupo SAMA de Sancti Spíritus e investigadores de varias provincias cubanas protagonizaron el descubrimiento de cinco cuevas y en algunas de ellas encontraron restos de monos perezosos, vinculados a dos de las cuatro especies que habitaron la isla en el período pleistoceno y que se extinguieron hace más de 3 000 años.

Dichos hallazgos corroboran, una vez más, la presencia de estos animales mamíferos en sitios montañosos del centro de la isla y refutan la tesis de la comunidad científica cubana, que le atribuye su hábitat solo a zonas llanas del país.

En declaraciones a Escambray Abel Hernández Muñoz, miembro del Grupo SAMA de la Sociedad Espeleológica de Cuba, dijo que, previo a este descubrimiento, en el 2007 tuvo lugar otro en la región central, aunque no con las características del actual, pues ahora es la primera vez que desentierran dos esqueletos completos del perezoso arborícola pequeño (Neocnus gliriformis), en perfecto estado de conservación, lo que evidencia también la condición virgen de la cueva, la cual fue bautizada con el nombre del reconocido espeleólogo Antonio Núñez Jiménez.

Los miembros de la expedición compuesta por unos 20 investigadores de las provincias de La Habana, Cienfuegos, Villa Clara y Sancti Spíritus fueron partícipes, igualmente, del descubrimiento de restos del mono perezoso gigante (Megalocnus Rodens) en el interior de otra de las cavernas sacadas del anonimato en la propia cordillera de Guamuhaya, situada a más de 1 000 metros de altura sobre el nivel del mar.

Hernández Muñoz, destacado profesor universitario espirituano, explicó: “Los restos encontrados se someten actualmente a un minucioso estudio por parte de los expertos, quienes los comparan con las colecciones existentes en el Museo de Ciencias Naturales del territorio para su validación y posterior utilización en futuras investigaciones o en la formación académica y cultural de estudiantes”.

( Tomado de Periódico Escambray )

Cáncer: Nuevo descubrimiento ayudará a encontrar fármaco

Mamografía.Getty Images

Mamografía.Getty Images

La mutación de dos genes en el cáncer de mama permite que el tumor se adapte a los tratamientos. Así lo ha descubierto un equipo de investigadores de Estados Unidos, que ha podido combatir esta resistencia a los tratamientos en pruebas llevadas a cabo con ratones.

Asimismo, creen que se podrán diseñar fármacos en un futuro para para disminuir los niveles de receptores (degradadores).

La investigación, que publicará próximamente la revista Nature, ha sido presentada este miércoles por el director médico del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center (Nueva York, EEUU), el español José Baselga, que participa en el simposio internacional “Terapias oncológicas avanzadas”, organizado por la Fundación Ramón Areces.

El trabajo parte del estudio de un grupo de pacientes con cáncer de mama con la mutación del gen PI3K, en quienes la terapia dio resultado.

Sin embargo, no fue así en el caso de una mujer cuyo tumor creció con mucha virulencia y que murió a los 10 meses, ha comentado Baselga, presidente de la mayor organización científica de cáncer del mundo, la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer, con 34.000 miembros de más de 90 países.

Estudio de una mutación del tumor

La autopsia del tumor en el recién creado servicio de autopsias rápidas del centro neoyorquino permitió observar 20 áreas con tumor, como el pulmón, ganglios linfáticos, etc. En algunas de ellas habían seguido proliferando las células malignas otras aún respondían al tratamiento.

A continuación se hizo una secuenciación de los lugares donde progresaban y se descubrió que todos ellos tenían una mutación de un nuevo gen -el PTEN-.

“Lo fascinante era ver que en cada sitio donde había crecido, la mutación era distinta, pero todas llevaban a una pérdida de la proteína que hace que el medicamento deje de funcionar”, ha añadido el oncólogo catalán.

El tumor de la paciente fallecida también se inyectó en ratones -las células cancerosas seguían creciendo- y cuando el equipo de investigadores combinó un tratamiento contra el PTEN y el PI3Kestas desaparecieron.

Baselga ha afirmado: “Podemos diseñar tratamientos para prevenir esta resistencia. Vamos a empezar un estudio clínico combinando los inhibidores de ambos [PTEN y PI3K]”. Así, ha concluido que hay “una evolución darwiniana” que permite al tumor adaptarse a los tratamientos.

Respuesta al tratamiento hormonal

Por otra parte, ha señalado que hay tumores de mama como el de esta paciente que son sensibles al tratamiento hormonal y que un día determinado dejan de responder. “Aún se estudia en quinto de Medicina que este tipo de cáncer se divide en hormonosensibles y hormodependientes: esto es falso”, ha subrayado.

Por contra, se ha visto que los enfermos que dejan de responder a hormonas lo que hacen es adquirir mutaciones del receptor propio “que las hacen completamente independientes de los estrógenos, pero el receptor sigue funcionando”.

“El tumor sigue siendo hormodependiente, es como una persona fan de un club de fútbol, lo será hasta la muerte”, ha añadido Baselga, acompañado en la rueda de prensa por el profesor Robert Langer, del Instituto David H. Koch en el Instituto Tecnológico de Massachussetts.

Ya se han empezado los ensayos clínicos y el centro liderado por el oncólogo español ha creado una compañía que ya trabaja en moléculas.
“Estamos definiendo los mecanismos de resistencia, no es una tarea fácil, pero empezamos a tener un mapa de cómo estudiarlo”, ha concluido. (EFE)

Ciencia: M22, detectan el primer cúmulo de estrellas que contiene dos agujeros negros

Bajo el nombre de M22 se encuentra el primer cúmulo de estrellas en la Vía Láctea que contiene hasta dos agujeros negros. Un descubrimiento llevado a cabo por científicos estadounidenses que podría cambiar la teoría que se aplicaba hasta ahora.

El hallazgo ha sido publicado en Nature y viene a modificar la teoría que decía que por cada cúmulo globular podría existir tan sólo un agujero negro. Una teoría ampliamente aceptada en la comunidad donde se explica que debido a las fuerzas gravitacionales, los agujeros negros son expulsados permaneciendo tan sólo uno dentro del cúmulo. Según explica Jay Strader, uno de los astrónomos que ha seguido la investigación:

Todos los procesos físicos que esperamos que sucedan están teniendo lugar en el cúmulo. Los agujeros negros son más masivos que las estrellas, lo que hace que emigren al centro del cúmulo e interactúen entre ellos, lo que a su vez causa que muchos agujeros negros sean expulsados del cúmulo.

Ahora bien, este proceso podría no ser tan rápido como pensábamos. Cuando quedan unos pocos agujeros negros, no creo que interactúen y se expulsen entre ellos tan rápidamente, por lo que algunos permanecen más tiempo de lo que se pensaba hasta ahora.

El cúmulo globular M22 se encuentra en la constelación de Sagitario, orbitando en la Vía Láctea como si se tratara de un satélite. Según los cálculos de los científicos, podría llegar a tener hasta 100 agujeros negroscon una masa individual en cada uno de hasta 20 veces la del Sol.

Sea como fuere, el observatorio VLA de Nuevo México ha dado con el primer cúmulo de galaxias capaz de albergar dos agujeros negros. Un próximo estudio podría arrojar nuevas conclusiones, entre ellas, la posibilidad de que ambos estuvieran aumentando de tamaño.

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Descubrimiento histórico para el tratamiento de tumores: Las células madre inductoras del cáncer

La hipótesis más pujante, pero también más polémica, de la oncología moderna es que los tumores se forman del mismo modo que los órganos: a partir de una pequeña población de células madre que, además, serían las responsables de que el cáncer se reproduzca después de haberlo tratado.

Tres nuevos trabajos -dos en Nature y uno en Science– han añadido este miércoles mucha fuerza a esa idea al demostrar la existencia de esas células madre en modelos animales de tres de los cánceres humanos más refractarios al tratamiento, los de cerebro, piel e intestino. Los resultados resaltan la importancia de dirigir fármacos específicos contra las células madre del cáncer.

Los oncólogos saben desde hace tiempo que, en muchos casos, no basta con destruir la mayor parte de un tumor, porque las pocas células que sobreviven al tratamiento son capaces de reconstruir el cáncer y causar una recaída, a menudo fatal. Estas y otras evidencias han extendido la hipótesis de que la parte resistente del tumor original, por pequeña que sea, contiene células madre programadas para reproducirlo. Confirmar -o refutar- esta idea es una prioridad de la investigación oncológica.

De confirmarse, la nueva hipótesis supondría un cambio de paradigma -el término acuñado por el filósofo Thomas Kuhn para las nuevas miradas a los viejos problemas- en la biología del cáncer. Los tumores se han visto tradicionalmente como células enloquecidas que se escapan de los controles habituales y empiezan a proliferar de una forma caótica. La nueva teoría, explican los investigadores a EL PAÍS, es que un tumor se forma a partir de unas pocas células madre por un programa de crecimiento ordenado y jerárquico muy similar, en su lógica interna, al de los órganos y tejidos normales del cuerpo.

Luis Parada, un biólogo molecular de origen colombiano, y sus colegas del departamento de biología del desarrollo de la Universidad de Tejas en Dallas han utilizado ratones modificados para servir como modelos del glioblastoma humano, el cáncer primario (no debido a metástasis) de cerebro más común, actualmente incurable. La agresividad de este tumor -tiene una supervivencia media de un año- se debe precisamente a su resistencia a la terapia y a su rápida recurrencia incluso tras la extirpación quirúrgica.

Una enfermedad en aumento

  • Mortalidad. El cáncer es la primera causa de muerte en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud, que le atribuye unos ocho millones de fallecimientos al año. En 2030 serán 13,1 millones.
  • Tendencia. Va en aumento. Hay dos motivos: los cambios en los hábitos de vida y que las enfermedades infecciosas están en retroceso.
  • Causas. Un 30% de los cánceres son prevenibles reduciendo la obesidad, aumentando la ingesta de frutas, reduciendo el consumo de tabaco y alcohol y haciendo ejercicio.

Los detalles técnicos del experimento de los científicos de Dallas son de una complejidad disuasoria, pero un vistazo sobre ellos permite captar la idea general. Estos científicos, como muchos otros investigadores del cáncer, utilizan modelos del cáncer humano. Son ratones con modificaciones genéticas que, en este caso, les hacen desarrollar de forma espontánea, y con alta frecuencia, cánceres cerebrales muy similares al glioblastoma humano.

“Hemos identificado un subconjunto de células de tumor cerebral que crecen despacio o permanecen en descanso”, explica Parada, “y que parecen ser la fuente de la recurrencia del cáncer tras la terapia estándar”. Se trata de la quimioterapia con la temozolomida, fármaco que se administra habitualmente a los pacientes de glioblastoma para tratar de detener el crecimiento del tumor. “Esta terapia ataca a las células cancerosas que crecen más deprisa, pero no a esas otras que son las responsables de reconstruir los nuevos tumores”.

“Por todo lo que sabemos”, prosigue Parada, “esta es la primera identificación de una célula madre del cáncer en un tumor formado espontáneamente dentro del cuerpo de un mamífero”. Hasta ahora, las evidencias sobre estas células eran más indirectas: las células de un tumor humano se separaban, se seleccionaban las que contenían los marcadores propios de las células madre neuronales y se inyectaban en ratones para ver si producían tumores.

En los nuevos experimentos, como vimos antes, los tumores se desarrollan espontáneamente, y los investigadores se limitan a marcar las células madre y comprobar que el nuevo tumor deriva enteramente de ellas, explica Parada. Este y sus colegas también demuestran que destruir esas células madre es una técnica eficaz para impedir el crecimiento del tumor.

En un segundo estudio, publicado enNature como el anterior, Cédric Blanpain y su equipo de la Universidad Libre de Bruselas alcanza unas conclusiones muy similares con el cáncer de piel. De nuevo mediante el uso de ratones modificados para servir como modelo de esos tumores humanos, estos científicos han identificado una subpoblación persistente de células cancerosas que tienen todas las propiedades de las células madre.

Y en un tercer trabajo presentado en Science, un grupo encabezado por Hugo Snippert, del Centro Médico de la Universidad de Utrecht, en Holanda, hace lo propio con los cánceres intestinales. Este artículo se basa en parte en investigaciones anteriores del laboratorio de Eduard Batlle, del Institut de Recerca Biomèdica (IRB) de Barcelona.

“Los tres trabajos”, dice Snippert a EL PAÍS, “constituyen una fuerte evidencia de que hay una jerarquía entre las células de un tumor, de forma muy similar a lo que ocurre en un tejido sano normal; y las células madre del cáncer son también, en cierto modo, similares a las células madre del tejido normal”.

Tomado de Cubadebate

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