Más allá de la deuda, la economía de EEUU sigue sumida en problemas

La economía de EEUU sigue sumida en problemas

La economía de Estados Unidos sigue sumida en problemas más allá del acuerdo sobre la deuda, que supone ir del estímulo a la austeridad con el crecimiento ralentizado y, al lograrse al límite de plazo, no disipa el riesgo en la calificación del crédito.

Así lo apuntaba hoy el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, en declaraciones al programa “Good Morning America” de la cadena ABC, al decir que no está seguro de que EEUU mantenga la calificación AAA -excelente-, que ha hecho de este país la inversión más segura del mundo durante un siglo.

“Es difícil saberlo”, añadió. “Una y otra vez el mundo ha sido testigo mientras el Congreso avanzaba hacia el borde del abismo” lo que llevaba a preguntarse “si Washington puede funcionar”, comentó, en referencia a las durísimas negociaciones entre el Gobierno y el Congreso para alcanzar el acuerdo, que hoy aprobó el Senado.

Hace tres semanas, cuando arreciaba el enfrentamiento en el Congreso sobre el aumento de la deuda -limitado hasta hoy en 14,29 billones de dólares- las agencias calificadoras de crédito Standard and Poors y Moody’s anunciaron que habían puesto bajo vigilancia con cariz negativo la calificación.

El acuerdo, que promulgará antes de medianoche el presidente Barack Obama, incluye recortes de gastos del Gobierno de entre 2,1 billones y 2,4 billones de dólares durante los próximos diez años.

El paso del estímulo a la austeridad coincide con una desaceleración del crecimiento de los últimos dos años registrado después de la recesión que finalizó a mediados de 2009.

Entre abril y junio, el PIB creció a un ritmo anual del 1,3 % después de un incremento de solo el 0,4 % en el trimestre anterior.

El desempleo ha vuelto a subir al 9,2 % -hay más de 15 millones de desempleados- y ha subido a más de seis meses el período promedio para obtener un nuevo empleo.

Los legisladores más activos del Tea Party, el ala más derechista del Partido Republicano, que han tenido gran protagonismo en el debate sobre la deuda, insisten en que la fórmula para la reactivación económica es sencilla: recorte del gasto gubernamental y, si no más rebajas, al menos no aumentar los impuestos.

Desde hace más de un año en todos los meses hubo una ganancia neta del empleo del sector privado, pero desde mayo de 2010 las diferentes administraciones han eliminado 916.000 empleos, lo cual ha contribuido a la alta tasa de paro y la contracción del gasto de los consumidores, que cayó un 0,2 por ciento en junio, según se conoció hoy.

Es la primera disminución en casi dos años, mientras en el mismo mes los ingresos de los trabajadores aumentaron apenas un 0,1.

 

Obama se emplea en las negociaciones pero los planes partidarios fracasan en el Congreso

El vocero de la Cámara de Representantes John Boehner ofrece junto al líder de la minoría del Senado Mitch McConnell (fuera de cuadro) una conferencia de prensa este 30 de julio de 2011, en el Capitolio de Washington (EE.UU.). EFE

El presidente de EEUU, Barack Obama, volvió a fajarse hoy en negociaciones con legisladores demócratas y republicanos para elevar el techo de la deuda, mientras los planes de ambos partidos para lograrlo se estrellaban en las dos cámaras.

En un fin de semana clave para evitar que el Tesoro estadounidense declare parcialmente el cese de pagos el próximo martes, el obstruccionismo protagonizó hoy las tensas negociaciones que mantuvieron la Casa Blanca y el Capitolio.

En una agitada votación, la Cámara de Representantes de mayoría republicana rechazó, por 246 contra 173 votos, la propuesta demócrata para alzar el techo de la deuda que ahora se sitúa en 14,3 billones, antes aún de que el Senado iniciara los trámites para votarla.

Los republicanos optaron así por devolver el golpe que el Senado asestó el viernes a la propuesta del presidente de la Cámara Baja, John Boehner, al bloquearla poco después de que fuera aprobada en ese hemiciclo.

El líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, aseguró en una conferencia de prensa tras la votación que había hablado hoy por teléfono tanto con el vicepresidente, Joe Biden, como con Obama, y opinó que el mandatario debería estar presente en cualquier negociación para llegar a un consenso.

“Confío plenamente en que lograremos un acuerdo en un futuro muy próximo”, aseguró McConnell, mientras que Boehner subrayó que los estadounidenses pueden estar seguros “de que esta crisis se acabará” y de que “no habrá cese de pagos”.

Ese optimismo contrastó con la frustración que Reid expresó más tarde en el pleno del Senado, después de una visita a la Casa Blanca junto con la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Los dos legisladores se reunieron con Obama poco después de que el plan de Reid se estrellara en la Cámara Baja, en un encuentro del que no han trascendido detalles.

“No es cierto que estemos cerca de un acuerdo significativo”, dijo Reid en el Senado tras la reunión. “Y si estamos hoy aquí, es por una sencilla razón: el filibusterismo”, añadió.

El líder demócrata pasó la mañana inmerso en intercambios con los republicanos para garantizar el éxito de la votación programada para la madrugada del domingo (01:00 hora local, 05:00 GMT), un voto de procedimiento para limitar el debate y asegurar que la medida puede votarse definitivamente a primera hora del lunes.

Para ello, Reid necesita una mayoría de 60 votos, lo que obliga a los demócratas, que controlan la Cámara Alta, a asegurarse el respaldo de al menos siete republicanos.

Ese objetivo pareció hoy lejano cuando McConnell entregó a Reid una carta en la que 43 de los 47 senadores republicanos se comprometían a votar en contra esta madrugada.

Reid ha modificado en los últimos días su plan para añadirle elementos impulsados por McConnell, y su propuesta incluye ahora una elevación de la deuda en dos fases, hasta llegar a 2,4 billones, y una reducción del déficit en 2,2 billones de dólares en la próxima década.

No obstante, carece de un mecanismo que establezca cómo actuar si el Congreso no consigue reducir el déficit en los niveles esperados, lo que se ha convertido en el principal argumento de muchos republicanos para rechazar el plan.

“Es hora de que acabemos con este teatro del absurdo”, dijo tras la votación en la Cámara Baja una decepcionada Nancy Pelosi, que instó a los legisladores de ambos partidos a lograr una solución “real”.

( Agencia EFE )

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