Regresó René a los Estados Unidos

En la tarde de hoy viernes, regresó a los Estados Unidos el Héroe de la República de Cuba, René González Sehwerert, tras permanecer en nuestro país dos semanas, plazo establecido por la jueza federal del Distrito Sur de Florida, quien autorizó el pasado mes de marzo su viaje, de acuerdo con las estrictas condiciones que establece su injustificable libertad supervisada.

Como una nueva demostración de su alto sentido de la ética y el honor, René ha regresado a cumplir el castigo adicional, impuesto por las autoridades norteamericanas, de permanecer en los Estados Unidos por otros tres años, alejado de su familia, su pueblo y su Patria, después de haber cumplido hasta el último día, durante 13 años, su injusta sentencia de prisión.

Durante su estancia en Cuba, René pudo estar con sus familiares, en particular con su hermano Roberto, quien está gravemente enfermo.

El pueblo de Cuba no cejará en el empeño de que René y sus cuatro hermanos regresen definitivamente a la Patria, con la firme certeza de que volverán.

13 de abril de 2012

Llegó René González a la Patria

Minutos después del mediodía de este viernes, arribó a la Patria, en visita privada y familiar, el Héroe de la República de Cuba, René González Sehwerert, uno de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos condenados injustamente a cumplir largas sanciones de privación de libertad en cárceles norteamericanas.

Como es conocido, después de haber sufrido 13 años de injusta prisión, René se encuentra bajo un régimen de libertad supervisada, por otros tres años, durante los cuales deberá permanecer en los Estados Unidos, lo cual constituye una sanción adicional.

El 24 de febrero pasado, René había presentado, a través de su abogado, una moción de emergencia ante la Corte para el Distrito Sur de Florida, en la cual solicitó que se le autorizara a visitar a su hermano gravemente enfermo en Cuba.

Casi un mes después, el 19 de marzo, la jueza Joan Lenard, quien ha estado a cargo del caso de los Cinco desde el inicio de su proceso judicial, autorizó el viaje de René a Cuba por 15 días, bajo un grupo de condiciones: la obtención de todos los permisos necesarios para viajar a Cuba por parte del Gobierno de los Estados Unidos, la entrega del itinerario detallado del viaje, su localización en Cuba e información de contacto en el país, así como el mantenimiento de comunicación telefónica sistemática con su oficial probatorio. Asimismo, la Jueza dejó claro que todas las condiciones de la libertad supervisada de René permanecen invariables y tiene que regresar a los Estados Unidos en cuanto se cumplan dos semanas, a partir de la fecha del viaje.

La decisión de autorizar el viaje de René se corresponde plenamente con las condiciones establecidas para su libertad supervisada, las cuales permiten que viaje a Cuba, previa aprobación del oficial probatorio o de la jueza.

Incluso, el propio Gobierno de los Estados Unidos, que se ha opuesto a todas las mociones presentadas por René para que se le permita tanto su regreso definitivo a Cuba como la visita temporal a su hermano, reconoció que las condiciones de su libertad supervisada no le prohíben viajar a nuestro país. Al respecto, ya desde el 7 de marzo del 2011, la Fiscalía argumentó que “los términos de la libertad supervisada de René no le impiden viajar a Cuba durante ese período… Nada le impedirá solicitarle a su oficial probatorio (o a la corte, si le es negado por este) un permiso para viajar a Cuba a visitar a su esposa, sus padres ancianos u otros”.

En la moción presentada por su abogado, René expresó que cumplirá con los términos establecidos para la visita y regresará a los Estados Unidos.

Pese a las condiciones impuestas, nuestro pueblo, con hondo respeto, le da la bienvenida a la Patria a nuestro querido René y no ceja en la lucha por su regreso definitivo junto a sus cuatro entrañables hermanos.

(Tomado de cubadebate.cu)

Los 5: Y las trampas en el camino…

Jóvenes de la Universidad de Matanzas durante una de sus actividades por la liberación de Los Cinco

Por Edmundo García

Quiero comenzar este artículo hablando alto y claro: Si el gobierno de Cuba accediera a permitir que Alan Gross viajara a Estados Unidos, por el tiempo y la razón que fuera, creo que ni los huesos del luchador antiterrorista Gerardo Hernández Nordelo, con doble cadena perpetua más quince años de condena, volverían a ver el sol de Cuba jamás. Es lo que pienso, ahora me explico.

El pasado 27 de febrero la prensa cubana e internacional circularon la noticia de que Phil Horowitz, abogado del luchador antiterrorista René González Sehwerert, había presentado una moción de emergencia ante la Corte pidiendo permiso para que su representado, ahora en libertad condicional en Miami, pudiera regresar a Cuba por dos semanas para visitar a su hermano Roberto González Sehwerert, quien se encuentra seriamente enfermo.

El 12 de marzo se supo que la Fiscalía reconocía el carácter humanitario de la solicitud, pero se oponía a la misma argumentando preocupaciones de seguridad del FBI. El 15 de marzo, más de dos semanas después de que se conociera la petición del abogado de René, los medios daban a conocer una declaración de Peter Khan, abogado de Alan Gross, acerca de que él había enviado una solicitud similar al gobierno cubano a través de la Sección de Intereses en Washington, pidiendo que permitiera a Gross viajar dos semanas a los EEUU para visitar a su madre de 88 años y a su hija, ambas con problemas de salud.

No hay que ser adivino para darse cuenta de que el abogado Peter Khan está forzando una equivalencia entre el pedido de René y el pedido de Alan Gross. Ni tampoco hay que ser un mago para concluir que con la declaración se quiere condicionar la solicitud de René, y de paso, contrarrestar la creciente simpatía internacional por su causa. Pareciera que más que lograr la petición de Gross, lo que su abogado desea es que se niegue la que anteriormente se hizo para el héroe cubano.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que René es un hombre libre. Y que el régimen de libertad condicional lejos de su familia se le aplica por dos situaciones especiales:

1-La causalidad determinante de que René González nació en los Estados Unidos, en Chicago; por lo que debe hacer la probatoria en el territorio de este país. La misma situación aplicaría para el caso de Antonio Guerrero Rodríguez, que nació en Miami; pero no para Gerardo Hernández Nordelo, Fernando González Llort o Ramón Labañino Salazar, nacidos en Cuba, quienes serían deportados al salir de prisión.

2-La otra situación especial es que el caso de René, como el de los otros héroes prisioneros, es indiscutiblemente político. Si este caso no estuviera politizado, la visita humanitaria de René dependería solo de una entrevista de su Oficial de Probatoria con la Jueza Joan Lenar, para comprobar cómo ha sido su comportamiento desde que salió de prisión. Comportamiento que como todos saben ha sido intachable; por lo que la Jueza Joan Lenar seguramente aprobaría el pedido.

Si alguien dudara de la politización de este caso, no tiene más que revisar las recientes declaraciones hechas por la Congresista Ileana Ros-Lehtinen cuando se enteró de la solicitud presentada por el abogado de René. La legisladora Republicana y jefa del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso dijo con mucho disgusto: “de ninguna manera, de ninguna forma, de ningún modo”. Incluso llegó a criticar al Departamento de Justicia por dejar una puerta abierta y admitir que efectivamente en la legislación estaban previstas ciertas condiciones bajo las que un pedido como el de René podía concederse.

La mal diseñada estratagema, la inaceptable trampa de equiparar la condición de Gross con la libertad condicional de René no viene de ahora; pertenece a una agenda que empezó antes de que saliera de la cárcel el pasado 7 de octubre. Varios hechos me hacen creer que esta fue la base de la rechazada propuesta que adelantó Bill Richardson, ex Gobernador de Nuevo México, en su último viaje a La Habana.

Quiero ser concluyente y poner sobre la mesa las verdades que definen la situación a que nos enfrentamos: René es un hombre libre que cumplió su condena. Alan Gross es un prisionero que recién empieza a cumplir la suya. Para que la equivalencia entre un caso y otro fuera posible tendría Alan Gross que haber cumplido su sentencia en prisión en Cuba y permanecer en libertad supervisada en la isla como permanece René en los Estados Unidos. Entonces sí. Pero por ahora es evidente que no se trata de situaciones similares.

Equivalente podría ser también, por ejemplo, que se le permitiera viajar dos semanas a Cuba a alguno de los héroes todavía en prisión, a cambio de similar permiso a Gross. Por otra parte hay que recordar que la madre de Gerardo Hernández Nordelo falleció estando él en prisión y no se le ocurrió pedir un permiso para asistir a su funeral. Como a René tampoco se le hubiera ocurrido pedir el permiso para viajar a Cuba si aun estuviera en la cárcel y no en libertad condicional.

El intercambio de prisioneros y la correspondencia de gesto por gesto no es un capítulo nuevo en la historia de las tensas relaciones entre Cuba  y los Estados Unidos. Se hizo en época del Presidente Carter, cuando este solicitó a Cuba la liberación de presos en la isla y el Comandante Fidel Castro pidió a cambio la libertad de los presos políticos puertorriqueños, los llamados “Macheteros”, entre los que se encontraba Lolita Lebrón. Al más alto nivel, de la forma más discreta y sin rejuegos mediáticos, estos tratos pudieron lograrse. Se sabe que el Presidente Carter tuvo fuerte oposición de políticos Republicanos en este intercambio, pero al final la razón se impuso y la fórmula de Fidel de gesto por gesto se abrió paso.

Esta parte de la historia debe serle contada a Alan P. Gross, a su esposa Judy Gross y a los demás familiares y abogados para que sepan que la solución es posible. Ellos podrían probar incluso con pedir permiso a Cuba para que la madre y la hija enferma de Alan Gross le visiten; como ya ha hecho más de una vez su esposa Judy; sin que todavía Olga Salanueva y Adriana Pérez hayan conseguido visas norteamericanas para visitar a sus esposos René González y Gerardo Hernández Nordelo. A Alan Gross también le han visitado en la prisión los Senadores Patrick Leahy y Richard Shelby, el Reverendo Michael Kinnamon, el Rabino Reb David, la estratega en políticas Donna Brazile, la ex Congresista Jane Harman, entre otros. Y Cuba no ha pedido ninguna reciprocidad a la hora de autorizar esas visitas; por ejemplo, no ha exigido que a cambio se le permita visitar a los héroes cubanos a funcionarios como Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional, o al Canciller Bruno Rodríguez, ni siquiera al Embajador Jorge Bolaños; solo lo han hecho los cónsules en visitas reglamentarias.

Estoy seguro de que si René consigue el permiso para viajar dos semanas a Cuba, cumplirá su compromiso y regresará a los Estados Unidos en el tiempo y la forma indicados. Lo sé porque conozco sus principios. Y también porque él está consciente de que su comportamiento influiría en el destino de sus hermanos que permanecen en prisión.

No quiero terminar este artículo sin contarles que estas impresiones se convirtieron en ideas, y luego esas ideas en palabras escritas, gracias a la confianza que me dio el propio héroe cubano René González al decirme anoche en una conversación telefónica que coincidía con esta perspectiva que yo le mostraba.

Tomado de http://lajovencuba.wordpress.com/

Fiscalía de EEUU se opone a que René viaje a Cuba para ver a su hermano enfermo

El Departamento de Justicia se opuso hoy a la solicitud del cubano René González de regresar temporalmente a Cuba para visitar a su hermano gravemente enfermo, de acuerdo con un documento publicado por la Corte de Miami.

“Los Estados Unidos reconocen el carácter humanitario de la solicitud hecha por, pero se opone a esta solicitud basándose en preocupaciones de seguridad del FBI“, dice la respuesta de la Fiscalía a la moción presentada por los abogados del cubano.

Sin embargo, en los términos para la libertad condicional otorgada a René, quien salió de prisión el 7 de octubre pasado, la propia Fiscalía había admitido como posibilidad concederle una dispensa por razones humanitarias, que ahora mismo ha negado, prueba de su mala fe.

Después de 13 años presos en Estados Unidos tras un juicio lleno de irregularidades, René se encuentra en régimen de probatoria y no puede regresar a la Isla por dos años, a pesar de que toda su familia se encuentra en Cuba, incluido su hermano, el abogado Roberto González, que está muy grave víctima de un cáncer.

Luego de esta respuesta de la Fiscalía, la jueza Joan Lenard deberá tomar próximamente una decisión definitiva sobre la petición de que él visite la Isla por dos semanas.

El documento presentado por la Fiscalía advierte que en caso de que la Jueza permita a René visitar a su hermano, se deberán imponer varias condiciones:

  • Que René someta a su oficial de probatoria un itinerario detallado de su viaje, con número de vuelo, ruta y también información de dónde ubicarlo;
  • Que René no tenga reuniones ni consulte ni se comunique con oficiales de inteligencia cubanos;
  • Que durante su ausencia del distrito de supervisión (Miami) René mantenga informado por teléfono a su oficial de probatoria en la Florida;
  • Que la orden de la Corte permitiendo que René viaje solo tendría que ver con su libertad supervisada. René tendría también que cumplir con todas las leyes y reglamentos de los EEUU y Cuba sobre el viaje entre los dos países e independientemente pedir y recibir permiso para viajar;
  • Que los términos de la libertad supervisada de René se mantienen sin cambios y que él tiene que regresar a los EEUU dentro del plazo concedido para no violar los términos de su libertad supervisada.

Tomado de cubadebate.cu

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