Monos del Pleistoceno habitaron Cuba

Investigadores de varias provincias junto a miembros del grupo SAMA de Sancti Spíritus protagonizaron el descubrimiento de cinco cuevas y en algunas de ellas encontraron restos de animales del período pleistoceno.

Investigadores de varias provincias junto a miembros del grupo SAMA de Sancti Spíritus protagonizaron el descubrimiento de cinco cuevas y en algunas de ellas encontraron restos de animales del período pleistoceno.

En la ladera del Pico San Juan, en la cordillera de Guamuhaya perteneciente al territorio de Cienfuegos, integrantes del grupo SAMA de Sancti Spíritus e investigadores de varias provincias cubanas protagonizaron el descubrimiento de cinco cuevas y en algunas de ellas encontraron restos de monos perezosos, vinculados a dos de las cuatro especies que habitaron la isla en el período pleistoceno y que se extinguieron hace más de 3 000 años.

Dichos hallazgos corroboran, una vez más, la presencia de estos animales mamíferos en sitios montañosos del centro de la isla y refutan la tesis de la comunidad científica cubana, que le atribuye su hábitat solo a zonas llanas del país.

En declaraciones a Escambray Abel Hernández Muñoz, miembro del Grupo SAMA de la Sociedad Espeleológica de Cuba, dijo que, previo a este descubrimiento, en el 2007 tuvo lugar otro en la región central, aunque no con las características del actual, pues ahora es la primera vez que desentierran dos esqueletos completos del perezoso arborícola pequeño (Neocnus gliriformis), en perfecto estado de conservación, lo que evidencia también la condición virgen de la cueva, la cual fue bautizada con el nombre del reconocido espeleólogo Antonio Núñez Jiménez.

Los miembros de la expedición compuesta por unos 20 investigadores de las provincias de La Habana, Cienfuegos, Villa Clara y Sancti Spíritus fueron partícipes, igualmente, del descubrimiento de restos del mono perezoso gigante (Megalocnus Rodens) en el interior de otra de las cavernas sacadas del anonimato en la propia cordillera de Guamuhaya, situada a más de 1 000 metros de altura sobre el nivel del mar.

Hernández Muñoz, destacado profesor universitario espirituano, explicó: “Los restos encontrados se someten actualmente a un minucioso estudio por parte de los expertos, quienes los comparan con las colecciones existentes en el Museo de Ciencias Naturales del territorio para su validación y posterior utilización en futuras investigaciones o en la formación académica y cultural de estudiantes”.

( Tomado de Periódico Escambray )

Hallan en China un cráneo de un animal que vivió hace cinco millones de años

Científicos chinos han descubierto un cráneo fosilizado de un antiguo caballo de Hipparion, que se caracterizaba por tener tres dedos, que tiene una edad de cinco millones de años y que se ha conservado perfectamente hasta nuestros días.

Según Deng Tao, experto del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de la Academia de Ciencias de China, el cráneo fosilizado de Hipparion fue descubierto a finales de enero en la provincia de Gansu, en el noroeste del país. Los científicos subrayan que el último hallazgo se ha conservado mejor que cualquier otro anteriormente descubierto en China.

Los paleontólogos chinos esperan que los fósiles encontrados ayuden a avanzar los estudios actuales en este ámbito, y en particular arrojen luz sobre el estudio de los senos nasales de este antiguo animal.

Hipparion es un género extinto de la familia del caballo, que reúne a más de 50 especies de animales. Los animales de este género provienen de Norteamérica, de donde supuestamente se extendieron por todo el mundo. También se encontraron restos fósiles de Hipparion en Asia y África.

Artículo completo en: http://actualidad.rt.com/ciencia_y_tecnica/inventos/issue_36360.html

Las diez principales especies extintas

Las especies desaparecen para siempre debido a numerosas razones: edades de hielo, colisiones catastróficas de meteoritos… y sobre todo, por la amenaza de un depredador muy particular, de una especie de alta adaptabilidad: el Homo Sapiens (tú y yo). No somos únicamente la causa de la desaparición de todas estas especies pero sin duda alguna hemos puesto nuestro granito de arena en ello. Créditos: iStockphoto

Vaca marina de Steller Parientes del manatí, estas gentiles vacas marinas del Mar de Bering alcanzaban los siete metros de largo y las 10 toneladas de peso. En los tiempos en los que el naturalista alemán Georg Steller las localizó y describió en 1741, su población ya estaba amenazada quizás debido a la caza de los pueblos indígenas. Su exterminación se aceleró con la llegada de los pescadores y cazadores europeos de focas. Las vacas marinas comenzaron a cazarse por su carne, piel (utilizada para construir embarcaciones) y aceite (para lámparas). En 1768, apenas 30 años después de ser localizadas por Steller, la vaca marina fue declarada extinta. Créditos: DK Limited/Corbis

Quagga Existió un tiempo en el que la quagga formaba parte de todos los zoológicos europeos. La sub-especie de cebra de color marrón acaramelado permanece desaparecida del planeta desde el siglo XIX, aunque nunca se han detenido los intentos para poder resucitarla. Desde 1987, el proyecto sudafricano de la Quagga ha estado utilizando la crianza selectiva de las cebras para reproducir las marcas únicas de este animal, básicamente un distintivo patrón de rayas que comenzaba en la cabeza y se extendía por la espalda hasta la mitad del cuerpo. Oriunda de Sudáfrica, la Quagga fue cazada hasta la extinción por su carne y su piel. El último ejemplar conocido murió en un zoológico de Amsterdam en 1883. Créditos: Stapleton Collection/Corbis

El tigre dientes de sable (Smilodon) Aunque existieron numerosas especies de tigre de dientes de sable, el más famoso es el Smilodon. Es el felino que puedes ver en los libros de fotos sobre la prehistoria, el que quedó atrapado (y preservado) en los fosos de alquitrán de La Brea mientras se cazaban los mamuts. El tigre de dientes de sable ha estado desaparecido de la Tierra durante más de 10.000 años, pero sus enormes dientes caninos que se cree utilizaba para rasgar y despedazar a las presas todavía inspiran temor. El felino en sí era del tamaño de un león actual (quizás un poco mas pequeño) pero bastante más robusto. Teniendo en cuenta que este depredador vagaba libremente por los bosques y prados de Norteamérica y Sudamérica, debemos sentirnos felices de no estar viviendo en la Edad de Hielo. Créditos: iStockphoto

El tigre dientes de sable (Smilodon) Aunque existieron numerosas especies de tigre de dientes de sable, el más famoso es el Smilodon. Es el felino que puedes ver en los libros de fotos sobre la prehistoria, el que quedó atrapado (y preservado) en los fosos de alquitrán de La Brea mientras se cazaban los mamuts. El tigre de dientes de sable ha estado desaparecido de la Tierra durante más de 10.000 años, pero sus enormes dientes caninos que se cree utilizaba para rasgar y despedazar a las presas todavía inspiran temor. El felino en sí era del tamaño de un león actual (quizás un poco mas pequeño) pero bastante más robusto. Teniendo en cuenta que este depredador vagaba libremente por los bosques y prados de Norteamérica y Sudamérica, debemos sentirnos felices de no estar viviendo en la Edad de Hielo. Créditos: iStockphoto

Tigre de Tasmania (Thylacinus cynocephalus) El tilacino también conocido como tigre de Tasmania tenía el aspecto de un animal cruzado entre un tigre (por sus rayas) y un perro (en términos de constitución). Sin embargo, era un carnívoro marsupial con bolsa incluida. Oriundo de Australia, el tigre de Tasmania fue visto por última vez en este continente hace aproximadamente 2.000 años. Este animal cazado hasta la extinción por la población indígena, encontró una especie de paraíso en Tasmania… o al menos hasta que los europeos llegaron. Su caza indiscriminada, alentada en cierta medida por los granjeros que trataban de proteger su ganado, trajo consigo la dramática reducción del número de ejemplares de esta especie a principios del siglo XX. Los esfuerzos para protegerlo llegaron demasiado tarde. El último ejemplar capturado en 1933 murió tres años más tarde en un zoológico de Hobart, Australia. Créditos: Barry Lewis/In Pictures/Corbis

Alca gigante (Pinguinus impennis) Con casi un metro de altura, las alcas gigantes eran pájaros enormes. Sin embargo, la historia de una de las últimas alcas vivas que se recuerda es quizás más inusual que su tamaño. Esta alca gigante fue ejecutada en 1840 en Escocia, cuando los aldeanos del lugar creyeron que se trataba de una bruja. Evidentemente este tipo de pingüino no representaba a una bruja, los ejemplares de esta especie eran los últimos pájaros (no capaces de volar) del hemisferio norte, unos animales que en su día habitaron las islas del norte de Europa y del noroeste de Norteamérica. Cazados para utilizar su valiosa carne como alimento o cebo, la última pareja de alcas fue avistada y aniquilada en 1844 en la costa de Islandia. Un grupo de pescadores no sólo se encargó de hacerla desaparecer sino que también se preocupó de machacar su solitario y único huevo. Créditos: Bettmann/Corbis

Paloma migratoria (Ectopistes migratorius) ¿Cómo se puede pasar de ser la especie más común de pájaro de Norteamérica a convertirse en una mera y triste nota a pie de página de una enciclopedia? Bueno, eso puede ocurrir si tu carne es gustosa. Aunque durante años las palomas migratorias fueron perseguidas y cazadas por destrozar las cosechas, no fue hasta que su carne se hizo popular hasta que su situación se agravó. Tampoco ayudó el hecho de que los colonos que iban asentándose hacia el oeste arruinaran el hábitat de estos pájaros a un paso alarmante. En menos de 100 años, la especie que algún día ennegreció los cielos volando en bandadas de billones de ejemplares comenzó a tener problemas. La última paloma migratoria murió en un zoológico de Cincinnati en 1914. Se llamaba Martha. Créditos: Bettmann/Corbis

Los dinosaurios Desaparecieron mucho antes de que el primer humano poblara el planeta y a pesar de ello han capturado los corazones de los escolares de todo el mundo, gracias a los juguetes, los dibujos animados y los museos llenos de enormes esqueletos prueba irrefutable de su existencia. ¿No hubiera sido hermoso que todos los dinosaurios convivieran juntos, se pelearan y cazaran al igual que hacen en el cine? Sin embargo, la realidad es que muchas de las especies más famosas de dinosaurios nunca se cruzaron en su camino. Los estegosaurios vivieron bastante antes que los triceraptos; los tiranosaurios no se alimentaban de los apatosaurios (esta especie ya se había extinto millones de años antes); y todos habían desaparecido en el momento de la llegada de los seres humanos. Pero eso ya no importa. Sin duda alguna, han logrado capturar nuestros corazones de una manera muy especial. De hecho, ningún otro animal extinto ha conseguido algo similar. Ahora pongámonos a pensar… ¿No deberíamos estar agradecidos de no haber conocido nunca a esos increíbles velociraptors. Seguramente sí. ¿Cierto? Créditos: iStockphoto

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