Cuba: Fue un éxito el flashmob que convocamos desde las redes sociales

Fue un éxito el flashmob que convocamos desde las redes sociales en defensa de la paz de nuestra comunidad. Cuando las autodenominadas Damas de blanco bajaron por la calle 26, las esperaban muchos de quienes compartieron nuestros mensajes en Facebook y Twitter y, por supuesto, nuestros vecinos, colegas de trabajo y los amigos de otras zonas de La Habana.

Uno de los chicos del barrio, informático y conocedor de las páginas que trabajan las estadísticas en la web, nos ha dicho que más de 900 personas usaron la etiqueta #TodosMarchamos para difundir nuestro deseo de paz en el parque de Santa Rita, aquí en Miramar, donde todos los domingos se reúne un grupo de “disidentes” que por unos 30 dólares al mes disfrazan sus pataletas por dinero como protestas legítimas.

En twitter, se emitieron más de 7000 mensajes en dos horas y la etiqueta que usamos fue tendencia en algunas ciudades de Estados Unidos y Venezuela.

La gente que nos acompañó recibió a las Damas de Blanco cantando el Himno Nacional frente a sus narices, en franca alusión a su servilismo… el mismo servilismo que defienden quienes no apuestan por la Cuba independiente, soberana y libre de injerencia que queremos preservar los revolucionarios.

Después se unió a nosotros la Conga de la FEU que nos condujo a todos hasta el parque de Santa Rita, donde tuvo lugar un acto pequeño y simbólico en recuerdo del 13 de marzo de 1957, día en que los estudiantes revolucionarios protagonizaron el Asalto al Palacio Presidencial y a la Emisora Radio Reloj en protesta al gobierno dictatorial de Fulgencio Batista.  Allí cantó, hermoso como siempre, el joven artista Adrián Berazaín.

Por hoy, ya todo terminó. Esperemos que esas mujeres, con sus mentiras a cuestas, no vuelvan a aparecer por esta zona.

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(Tomado del Blog santaritaenblog.wordpress.com )

Detalles del encuentro de Fidel Castro con el Presidente de la FEU de la UH (+ Fotos)

Randy Perdomo y Fidel, el pasado 23 de enero.

Randy Perdomo y Fidel, el pasado 23 de enero.

Por Randy Perdomo García, presidente de la FEU de la Universidad de La Habana. Fotos: Cortesía del autor

Todo comenzó con su llamada a la Oficina de la FEU de la Universidad de La Habana el día 22 de enero, a las 9 y 20 de la noche. Aunque la precedió un anuncio del momento que me esperaba, la voz, tantas veces escuchada de lejos, fue impactante al sentirla cercana.

—Randy, ¿cómo estás?

—Comandante, bien. No puedo creer que voy a conversar con usted.

Él se ríe y agradece “el mensaje que me hiciste llegar. Lo he leído varias veces”.

Se refiere a nuestro proyecto de celebrar los 70 años de su ingreso a la Universidad con una jornada de amor y compromiso. Se le nota entusiasmado cuando anuncia sorpresa y me invita a una conversación personal al día siguiente.

Pero esa misma noche hablaremos más: alrededor de 50 minutos. Suena tan inmediato, como si los dos estuviésemos sentados en el Salón de los Mártires que recordó varias veces como sitio de reuniones de su época en la FEU.

—¡Ya son 70 años de mi ingreso a la Universidad, que se cumplen el 4 de septiembre!, me dice.

Conversamos con alegría, como dos compañeros de clase: él, con su sencillez impresionante, tratando de que me sintiera en igualdad de condiciones. Yo, por mi parte, sin poder explicarme totalmente la suerte extraordinaria que me hacía vivir ese instante único. También inquieto y preocupado al pensar en responder al “bombardeo” de interrogantes al que siempre tiene acostumbrados a sus interlocutores este conversador audaz.

Quiso saber de las facultades de la Universidad y de la Casa Estudiantil, qué había sido antes de convertirse en Casa de la FEU, a quién perteneció, en qué año ocurrió el cambio. Yo trataba de responderlo todo, consciente de que nunca estamos completamente preparados como para tener todas las respuestas que exige un diálogo de esta índole. No era una prueba y a la vez lo era. Necesitaba transmitir mucho en nombre de la juventud universitaria, y esa presión estaba ahí, aunque el espíritu de la conversación casi me hacía olvidarlo todo.

Se interesa por la ubicación actual de todas las carreras en la Universidad y al hablar sobre la Facultad de Física, antigua de Arquitectura, habla emocionado de José Antonio Echeverría. Le explico que Física se encuentra ahora en el Edificio Varona, y me interrumpe: —¡El edificio de Pedagogía!, dice y ahí mismo comienza a indagar sobre las aulas.

Justo cuando ya me ponía nuevamente a sudar, por el temor a no tener todas las respuestas, lanza la interrogante que menos me esperaba: —Ven acá Randy, ¿qué cantidad de sillas tiene un aula en esta Facultad de Física?. Y yo sin palabras, por supuesto. Impresionado por esa curiosidad infinita y su necesidad y ansias por saber al dedillo cómo funciona el mundo.

Le explico que comparten el edificio estudiantes de distintas nacionalidades que aprenden español en Cuba: chinos, norteamericanos, vietnamitas. Entonces apunta: “¡No me digas!, ¿también chinos?”. Y me recuerda con detalles los programas de ese convenio con la República Popular China.

“¿Y cómo se organiza el Consejo Universitario del Edificio Varona al tener la carrera de Física y los estudios para aprender español?”, insiste. Le comento que es provisional, hasta la terminación del edificio de Física. Entonces el Varona será centro de convenciones de la Colina universitaria.

Por fin logro comentarle de las actividades de la jornada que preparamos los universitarios para conmemorar el aniversario 70 de su ingreso a la casa de altos estudios. Le adelanto también nuestra idea de ascender el Turquino.

—Especial, Randy, prepárense. Te contaré anécdotas, cuando nos veamos, de la experiencia nuestra en la Sierra.

No quiero guardarme ningún detalle y le comento también que visitaremos su casa natal. Responde con un silencio largo, que rompe para indagar cómo van mis estudios de Filosofía, en qué año estoy de la carrera, qué piensa mi familia de lo que hago.

Después quiere conocer cómo se organiza la FEU en la Universidad. Le describo el apoyo del Rector y de la Universidad en el mejoramiento de las condiciones de vida y de la infraestructura, de las residencias estudiantiles, de las facultades y del perfeccionamiento del Estadio Universitario, conocido por los de la UH como el SEDER.

Con una precisión que asombra, detalla cada lugar en ese estadio universitario, cuando le digo de todos los preparativos para los Juegos Caribe. Se nota que conoce la Colina como la palma de su mano. Podría decirse que sabe ubicar cada adoquín de la casa de altos estudios.

También se interesa por el Aula Magna, por la organización de la actividad por el 162 natalicio de José Martí, el concierto del maestro Frank Fernández y el lanzamiento de la convocatoria por los 70 de su ingreso a la Universidad.
En la despedida “¡un abrazo! y mañana nos vemos”. Y me quedo casi hipnotizado. Aún no ha acabado mi sueño de hacerse realidad.

Fidel no está al teléfono

Viernes 23 de enero. Casi es hora de empezar el encuentro mensual del Consejo de la FEU de la Universidad de La Habana, en el Salón de los Mártires de la Colina universitaria. Me excuso por no poder estar presente. Aseguro que en próximos días la Universidad de La Habana será escenario de una noticia de alegría para todo nuestro pueblo y de trascendencia mundial.

Me despido de Henry, el secretario de la UJC en la Universidad, que años antes tuvo también el honor de conversar con el Comandante.

Son muy puntuales en la recogida quienes me pondrán frente a Fidel. Choferes muy amables que saben reconocer mis nervios y los calman, evidentemente solidarizados con mi tensión ante la perspectiva de mi primer encuentro personal con Fidel. Conversan sobre nuestras respectivas provincias: ellos son de Santiago de Cuba y yo de Matanzas.

Al poco rato, se detiene el carro y me sueltan las palabras que he esperado con desespero y contención. “Ya estás en la casa del Comandante”. Y salgo dispuesto a vivir el que seguramente se convertirá en uno de mis instantes más trascendentales. Y resulta que no será un instante. Porque hablaré con Fidel durante más de tres horas.

En la puerta del jardín espera Dalia, su esposa. Le entrego una flor que recibe con agradecimiento especial y me acompaña hasta una puerta de cristales, unos pocos metros más adelante. Detrás, espera el Comandante.

—¡Randy —saluda jovial— a ver qué tanto te pareces a Echeverría…!

Comienza la conversación de esta tarde con Fidel. Y ya no está al teléfono, sino a unos pocos metros, como si fuera mi habitual compañero de charlas. Combato con mi emoción para poder guardar cada hecho con precisión.

Me enseña la compilación de sus Reflexiones, y hace referencia a algunas de ellas, leyendo ideas o páginas enteras. Me cuenta que es una colección de la que se editaron 500 ejemplares, que se acompaña de un catálogo con dibujos de Rancaño.

Transcurre el tiempo mientras repasamos muchos temas. Trato de llevarme todos los detalles de su grandeza, no le quito los ojos de encima. Él, como convocándome siempre al conocimiento, lleva las riendas de la conversación. No dejo de pensar en cómo las circunstancias de la Sierra —de la guerra— y los actuales desafíos pueden moldear tan especialmente a un hombre.

Me comenta de la astronomía, de los observatorios en el mundo. Insiste en la necesidad del desarrollo de las ciencias como la única forma de que la inteligencia predomine, de la relación de esas materias con la economía y la calidad de la formación de estos profesionales en las universidades.

También habla muy entusiasmado de la donación al Zoológico Nacional de Cuba, de las especies animales de Namibia, y su interés en la novedosa práctica del traslado.

Persiste en su llamado de atención a la producción de alimentos para los seres humanos y animales, y muestra fotografías del sembrado de las plantas con las que experimenta. Me revela varias semillas, hablando del costo y su importancia; de la situación del combustible.

Sobre la mesa de trabajo, decenas de cables de prensa recopilados en una carpeta. Veo de cerca y compruebo su legendario interés por estar informado de todo, lo mismo del acontecer nacional que internacional.

Se detiene en particular en la lectura de cables recientes con una infografía de la cadena Rusia Today sobre qué nación contribuyó más a la derrota de Alemania en 1945. Durante años, la mayoría de los europeos reconocían a la URSS. Más recientemente los datos se han invertido y se le da la prominencia a Estados Unidos.

Pero también hablamos de él, de sus ejercicios físicos diarios, de la alimentación correcta. Sigo sin creerme que estoy al lado del hombre que más ha hecho por el logro de relaciones de justicia entre los hombres, y descubría la maravilla de atisbar, desde la rememoración del pasado, qué es el futuro.

Aún tiene bien grabado que soy de Matanzas. No iba a dejarlo pasar tan fácil. Entonces me pide que le cuente cómo funciona la práctica de deportes en mi ciudad. Sin darme demasiado tiempo a pensar me inquiere sobre las perspectivas del equipo de pelota de Matanzas con la conducción de Víctor Mesa, y de la alegría y emotividad que le impregna a la Serie Nacional. Luego se refiere a otros equipos presentes en esta Serie, y al desafío de ser matancero y estar en la capital, tan defensora de su equipo Industriales. Reímos los dos. Y yo admiro ese amor por el deporte que siempre ha dejado ver.

Después habla de las revoluciones que vienen contra la filosofía dominante, y me comenta que no se puede dejar de creer en ellas, pues cada revolución termina por renacer. En un momento especial, se refiere a Venezuela y habla con gran emoción de Chávez y deMaduro.

También comenta sobre Nicaragua y el empeño de Daniel Ortega y su esposa en el desarrollo de esa pequeña nación.

Volviendo al tema de nuestra Universidad, le muestro un catálogo y recorremos en su mapa todos los sitios que recordaba: la cafetería de la Facultad de Derecho —me cuenta algunos detalles de su construcción y ubicación—, otros sitios significativos para él, y me pide que le cuente de las Facultades de la Colina y las que actualmente están fuera de ella. Recuerda los tiempos desafiantes de su formación y sus históricos encuentros con los estudiantes universitarios luego del triunfo revolucionario.

Al mostrarle una serie de diseños dedicados a él, me pregunta quién los hace. Le respondo que un estudiante que también se llama Randy, de apellido Pereira y que estudia en cuarto año de Comunicación. Entonces se interesa por saber dónde imprimimos los carteles y los pulóveres, pues yo llevaba uno con el símbolo de los Juegos Caribe.

No me voy sin dejarle de recuerdo una foto de Henry, actual secretario de la UJC de la Universidad, e Indira, quien trabaja en la Dirección de Extensión Universitaria, los dos jóvenes que le entregaron en el 2010 la fotografía suya que dice: “Aquí me hice revolucionario…”. Leo la convocatoria a la Jornada por los 70 años de su ingreso a la Universidad, y le comento sobre los invitados que habrá y el modo en el que hemos concebido la actividad.

También repasamos con interés un ejemplar del periódico Resumen Latinoamericano, dedicado a los Cinco. Emocionado, recorre los rostros de René, Fernando, Tony, Gerardo y Ramón, y se detiene en las características más significativas de cada uno de los Héroes.

Ya casi parece que me iré. Pero retoma la conversación sobre las nuevas formas de contrarrestar algunas enfermedades, entre ellas, la diabetes, con la producción de algunos alimentos naturales; de la relación de Cuba con África, desde la contribución a la independencia con sus países, el fin del apartheid y de la actual contribución de médicos cubanos a la lucha contra el Ébola. Y agradezco por dentro que este momento aún no se me acabe.

Finalmente me muestra algunas páginas de temas que estudia en este momento. Entre ellos, uno sobre el Banco Central de Cuba con costos de los alimentos, metales básicos y preciosos, del azúcar, energía, tasa de interés.

No me deja ir sin que le ponga en el televisor un disco que le llevé como regalo, con las imágenes del recibimiento de los estudiantes de la Universidad a los del Crucero Semestre en el Mar, que visitaron el país en el mes de diciembre.

Se interesa por cómo nos fue con nuestros colegas norteamericanos, indaga en el programa de actividades. Al visualizar las imágenes… no sé por qué veo un Fidel diferente, mucho más cercano de lo que pensaba. La imagen de unos estudiantes norteamericanos sin pulóveres que tenían escrito CUBA en el pecho, lo traen a su momento más alegre y entusiasta.

Llega el instante de irme. Nos despedimos al estilo tradicional primero. Pero luego quiere conocer un modo más actual. Le enseño entonces aquel que ensayamos muchas veces con nuestros socios, más juvenil y diferente. Es tanta su insistencia que termina aprendiéndolo. Y lo practica varias veces antes de que finalmente nos digamos hasta luego.

Camino nuevamente por mis calles y pienso en lo que he vivido. Me llevo con intensidad el Fidel lleno de vida que conversó conmigo animada e inteligentemente. Con la sencillez que imaginaba, pero con esa capacidad infinita de sorprender.

Pienso en un escritor y encuentro una frase para que resuma lo que siento. Si la verdadera grandeza del hombre solo la puede alcanzar en el Reino de este mundo, no puedo menos que verla en él, que ha trascendido el escalón más alto de la especie humana para transformarse en leyenda.

Varios días después, aún la emoción me humedece los ojos. Sigo viéndolo frente a mí, tan vivo, con tanta energía y claridad, burlándose con esa vitalidad de quienes han pretendido hacer creer que ya no está. Aún puedo pensarlo, mesándose la barba, analizando quién sabe cuántas cosas.

No ha dejado de ser estudiante universitario. En un ambiente familiar y cordial, con su mirada más allá de las apariencias, me acercó a su infinito caudal de inteligencia. Y yo casi me asusto de ver lo mucho que me queda por estudiar y aprender. Le agradezco entonces el revelarme esa verdad y proveerme de una guía para entender cómo conducirme por lo inexplorado con curiosidad y tino.
Haber ocupado parte de su tiempo es el honor más grande que he recibido. Por nuestra FEU y nuestra Universidad de La Habana viví esta excepcional oportunidad. Fueron varias noches sin dormir de la alegría, de los impacientes deseos de volver a conversar con él…

Implícito en todo, más allá de lo que pueda decir, va la enseñanza de la humildad, de la confianza en nosotros, en el futuro de la Patria. La certeza de que este encuentro es la continuidad de más deberes, de más compromisos.
Fidel sigue en una marcha constante al compás de nuestro tiempo, como símbolo imperecedero, como eterno joven universitario. No puedo plasmar todo en palabras, pues aún llego a creer que es un sueño. La esencia de los milagros es inapresable por más que lo intentemos. Fidel es un fuera de serie.

Descargue todas las imágenes en alta resolución, en nuestra página en Flickr

Randy, Dalia y Fidel Castro.

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(Tomado de Cubadebate)

Fidel Castro apoya diálogo Cuba Estados Unidos

Desde el año 2006, por cuestiones de salud incompatibles con el tiempo y el esfuerzo necesario para cumplir un deber —que me impuse a mí mismo cuando ingresé en esta Universidad el 4 de septiembre de 1945, hace 70 años—, renuncié a mis cargos.

No era hijo de obrero, ni carente de recursos materiales y sociales para una existencia relativamente cómoda; puedo decir que escapé milagrosamente de la riqueza. Muchos años después, el norteamericano más rico y sin duda muy capaz, con casi 100 mil millones de dólares, declaró ―según publicó una agencia de noticias el pasado jueves 22 de enero—, que el sistema de producción y distribución privilegiada de las riquezas convertiría de generación en generación a los pobres en ricos.

Desde los tiempos de la antigua Grecia, durante casi 3 mil años, los griegos, sin ir más lejos, fueron brillantes en casi todas las actividades: física, matemática, filosofía, arquitectura, arte, ciencia, política, astronomía y otras ramas del conocimiento humano. Grecia, sin embargo, era un territorio de esclavos que realizaban los más duros trabajos en campos y ciudades, mientras una oligarquía se dedicaba a escribir y filosofar. La primera utopía fue escrita precisamente por ellos.

Observen bien las realidades de este conocido, globalizado y muy mal repartido planeta Tierra, donde se conoce cada recurso vital depositado en virtud de factores históricos: algunos con mucho menos de los que necesitan; otros, con tantos que no hayan que hacer con ellos. En medio ahora de grandes amenazas y peligros de guerras reina el caos en la distribución de los recursos financieros y en el reparto de la producción social. La población del mundo ha crecido, entre los años 1800 y 2015, de mil millones a siete mil millones de habitantes. ¿Podrán resolverse de esta forma el incremento de la población en los próximos 100 años y las necesidades de alimento, salud, agua y vivienda que tendrá la población mundial cualquiera que fuesen los avances de la ciencia?

Bien, pero dejando a un lado estos enigmáticos problemas, admira pensar que la Universidad de La Habana, en los días en que yo ingresé a esta querida y prestigiosa institución, hace casi tres cuartos de siglo, era la única que había en Cuba.

Por cierto, compañeros estudiantes y profesores, debemos recordar que no se trata de una, sino que contamos hoy con más de cincuenta centros de Educación Superior repartidos en todo el país.

Cuando me invitaron ustedes a participar en el lanzamiento de la jornada por el 70 aniversario de mi ingreso a la Universidad, lo que supe sorpresivamente, y en días muy atareados por diversos temas en los que tal vez pueda ser todavía relativamente útil, decidí descansar dedicándole algunas horas al recuerdo de aquellos años.

Me abruma descubrir que han pasado 70 años. En realidad, compañeros y compañeras, si matriculara de nuevo a esa edad como algunos me preguntan, le respondería sin vacilar que sería en una carrera científica. Al graduarme, diría como Guayasamín: déjenme una lucecita encendida.

En aquellos años, influido ya por Marx, logré comprender más y mejor el extraño y complejo mundo en que a todos nos ha correspondido vivir. Pude prescindir de las ilusiones burguesas, cuyos tentáculos lograron enredar a muchos estudiantes cuando menos experiencia y más ardor poseían. El tema sería largo e interminable.

Otro genio de la acción revolucionaria, fundador del Partido Comunista, fue Lenin. Por eso no vacilé un segundo cuando en el juicio del Moncada, donde me permitieron asistir, aunque una sola vez, declaré ante jueces y decenas de altos oficiales batistianos que éramos lectores de Lenin.

De Mao Zedong no hablamos porque todavía no había concluido la Revolución Socialista en China, inspirada en idénticos propósitos.

Advierto, sin embargo, que las ideas revolucionarias han de estar siempre en guardia a medida que la humanidad multiplique sus conocimientos.

La naturaleza nos enseña que pueden haber transcurrido decenas de miles de millones de años luz y la vida en cualquiera de sus manifestaciones está siempre sujeta a las más increíbles combinaciones de materia y radiaciones.

El saludo personal de los Presidentes de Cuba y Estados Unidos se produjo en el funeral de Nelson Mandela, insigne y ejemplar combatiente contra el Apartheid, quien tenía amistad con Obama.

Baste señalar que ya en esa fecha, habían trascurrido varios años desde que las tropas cubanas derrotaran de forma aplastante al ejército racista de Sudáfrica, dirigido por una burguesía rica y con enormes recursos económicos. Es la historia de una contienda que está por escribirse. Sudáfrica, el gobierno con más recursos financieros de ese continente, poseía armas nucleares suministradas por el Estado racista de Israel, en virtud de un acuerdo entre este y el presidente Ronald Reagan, quien lo autorizó a entregar los dispositivos para el uso de tales armas con las cuales golpear a las fuerzas cubanas y angolanas que defendían a la República Popular de Angola contra la ocupación de ese país por los racistas. De ese modo se excluía toda negociación de paz mientras Angola era atacada por las fuerzas del Apartheid con el ejército más entrenado y equipado del continente africano.

En tal situación no había posibilidad alguna de una solución pacífica. Los incesantes esfuerzos por liquidar a la República Popular de Angola para desangrarla sistemáticamente con el poder de aquel bien entrenado y equipado ejército, fue lo que determinó la decisión cubana de asestar un golpe contundente contra los racistas en Cuito Cuanavale, antigua base de la OTAN, que Sudáfrica trataba de ocupar a toda costa.

Aquel prepotente país fue obligado a negociar un acuerdo de paz que puso fin a la ocupación militar de Angola y el fin del Apartheid en África.

El continente africano quedó libre de armas nucleares. Cuba tuvo que enfrentar, por segunda vez, el riesgo de un ataque nuclear.

Las tropas internacionalistas cubanas se retiraron con honor de África. Sobrevino entonces el Periodo Especial en tiempo de paz, que ha durado ya más de 20 años sin levantar bandera blanca, algo que no hicimos ni haremos jamás.

Muchos amigos de Cuba conocen la ejemplar conducta de nuestro pueblo, y a ellos les explico mi posición esencial en breves palabras.

No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra. Defender la paz es un deber de todos. Cualquier solución pacífica y negociada a los problemas entre Estados Unidos y los pueblos o cualquier pueblo de América Latina, que no implique la fuerza o el empleo de la fuerza, deberá ser tratada de acuerdo a los principios y normas internacionales. Defenderemos siempre la cooperación y la amistad con todos los pueblos del mundo y entre ellos los de nuestros adversarios políticos. Es lo que estamos reclamando para todos.

El Presidente de Cuba ha dado los pasos pertinentes de acuerdo a sus prerrogativas y las facultades que le conceden la Asamblea Nacional y el Partido Comunista de Cuba.

Los graves peligros que amenazan hoy a la humanidad tendrían que ceder paso a normas que fuesen compatibles con la dignidad humana. De tales derechos no está excluido ningún país.

Con este espíritu he luchado y continuaré luchando hasta el último aliento.

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Fidel Castro Ruz
Enero 26 de 2015
12 y 35 p.m.

Declaración Final del VIII Congreso de la FEU

Los universitarios cubanos ratifican que seguirán contribuyendo desde el estudio, la investigación, la práctica laboral y la actividad comunitaria a la implementación de las metas y objetivos políticos, económicos y sociales que determine e impulse la dirección del país.

El Octavo Congreso Nacional de la Federación Estudiantil Universitaria, colofón de las discusiones generadas en 6 038 brigadas en todo el país, y luego de profundos análisis sobre la responsabilidad que poseemos los universitarios, en la contribución al perfeccionamiento y la continuidad de la Revolución, partiendo de la imprescindible transformación de los procesos de la organización y del rol que desempeñamos como profesionales en formación al servicio de la sociedad, declara:

PRIMERO: Que la defensa de nuestro proceso martiano, marxista-leninista, socialista y antiimperialista, será siempre tarea primera del estudiantado universitario, consciente del doble compromiso que asumimos con Cuba y con la Universidad revolucionaria que su pueblo reclama. Seguros de que no hay mayor responsabilidad y tarea para los hijos del Alma Mater, que la defensa de la continuidad de la Revolución y el Socialismo.

SEGUNDO: Que nunca seremos una organización débil, elitista, ni alejada del palpitar del pueblo. Que cada brigada será bastión inexpugnable de resistencia contra cualquier enemigo de la obra que enarbolamos los cubanos. Que el pensamiento unitario de la nación con todos y para el bien todos, de los humildes, y para los humildes; será la máxima que nos mueva en la búsqueda de una sociedad más justa.

TERCERO: Que en nuestro empeño estará permanentemente el aporte a la transformación y perfeccionamiento de la sociedad. Contribuir desde el estudio, la investigación, la práctica laboral y la actividad comunitaria a la implementación de las metas y objetivos políticos, económicos y sociales que determine e impulse la dirección del país, encabezados por nuestro Partido Comunista.

CUARTO: Que será siempre misión cimera de la FEU fomentar la cooperación con el movimiento estudiantil internacional y en especial el de Nuestra América. En la voz y la acción de cada universitario cubano, encontrarán las causas justas y progresistas del mundo una trinchera para su preservación y desarrollo.

QUINTO: Que en el cumplimiento de estas misiones de los universitarios nos guían como principios:

La unidad de pensamiento, estrategia y acción en una sola Federación, con una sola Juventud de vanguardia y bajo la guía de nuestro único Partido, máxima expresión de la unidad del pueblo, digno heredero del creado por Martí y del que Mella como continuidad fundase solo a tres años de ver nacer a la FEU.

La búsqueda permanente de una organización caracterizada por la participación, la inclusión y el protagonismo de sus miembros, donde el debate permanente sobre las dificultades que nos atañen hagan, con la voluntad y criterios de todos, generar las mejores soluciones.

SÉPTIMO: Que por ello, las líneas principales para la vida de la organización en el próximo período serán:

Implicar a todos en la defensa de un socialismo próspero y sostenible, educados en el cumplimiento estricto y disciplinado del deber, asumiendo las responsabilidades individuales que en los universitarios empiezan por el estudio consciente, nuestra principal tarea.

La participación directa en la consolidación de las metas de la organización y de la sociedad, que promuevan la incondicionalidad de nuestros miembros, definidas por la vocación social de los universitarios a partir de la implicación de cada estudiante.

El trabajo por el conocimiento de la Historia, nuestras tradiciones, raíces y preservación de la identidad cultural de la nación, profundizando en el estudio del pensamiento revolucionario cubano y latinoamericano, que servirá de brújula para encaminarnos en el futuro.

La formación de valores antiimperialistas, solidarios y altruistas; asumiendo con firmeza y espíritu renovado la batalla por la causa de nuestros Cinco Héroes, siendo estos paradigmas de hombres para las nuevas generaciones.

La coherencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos, la búsqueda de métodos novedosos para la convocatoria, la realización del trabajo político con los jóvenes, el combate al esquematismo, la burocracia y el formalismo; incentivando el funcionamiento natural de nuestras estructuras, siempre cerca de las preocupaciones, compromisos y retos de nuestros estudiantes.

OCTAVO: Que estas prioridades solo serán posibles de alcanzar si están basadas en un sólido funcionamiento de la organización, que tenga como eje el trabajo en la brigada como escenario más importante y la participación permanente de sus miembros en la búsqueda incansable de su protagonismo en todo cuanto hagamos.

NOVENO: Que en lo adelante el desafío será demostrar que podemos hacer todos los días lo realizado en estos meses de Congreso, demostrando que la iniciativa, la imaginación así como la participación madura, responsable y colectiva en los razonamientos son pilares permanentes de la membresía de la Federación. Con ese afán seguiremos descendiendo colinas para ascender al pueblo, junto a Fidel y Raúl continuemos demostrando que para los jóvenes comprometidos con su época «todo tiempo es corto para hacer».

Delegados al Octavo Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria.
Dado en La Habana, a los 14 días del mes de junio de 2013.
“Año 55 de la Revolución”.

https://imallerandiperez.wordpress.com/

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