Descubren los fósiles de unas tortugas copulando

Científicos alemanesacaba de presentar un insólito hallazgo: el primer fósil de una pareja de vertebrados copulando.

Además, estas tortugas de 47 millones años podrían ayudar a descubrir cómo un lago prehistórico se convirtió en uno de los mayores yacimientos de fósiles.

Fotografía cortesía de Stephan Schaal, Senckenberg Society

«Este hallazgo es único en el mundo», comenta el director del estudio Walter Joyce. «No se han encontrado hasta ahora vertebrados en esta posición».

Las tortugas fueron encontradas en el yacimiento de Messel, un lago tropical que se convirtió en un Lagerstätten, término de la jerga técnica para referirse a yacimientos paleontológicos «con gran riqueza de fósiles», según Mark Norell, de la Universidad de Columbia.

Este lago acabó con la vida de muchos animales y conserva sus cuerpos en sedimento volcánico que se convirtió después en pizarra bituminosa. En los últimos 30 años se han descubierto nueve parejas de tortugas de la especie Allaeochelys crassesculpta que aparentemente estaban copulando.

Al analizar las parejas de fósiles, los autores del estudio fueron capaces de determinar que cada una estaba formada por un macho y una hembra, puesto que los machos suelen ser un 20 por ciento más pequeños que las hembras y tienen colas más largas. Lo más significativo, sin embargo, es que las colas están en la postura característica del apareamiento.

Aguas venenosas

La siguiente pregunta es: ¿qué nos dice el descubrimiento sobre esta especie de tortugas, ya extinta?

«Nada», afirma Norell, que no participó en el estudio. «Las tortugas son especies muy antiguas y se aparean ahora prácticamente igual que entonces».

Sin embargo, el estudio sí que puede darnos pistas sobre cómo pudo el yacimiento Messel acabar con tantas vidas animales.

Durante años los paleontólogos han defendido dos hipótesis. Por una parte, los hay que afirman que las repentinas emisiones de dióxido de carbono son las responsables del «envenenamiento» de los lagos; para otros, las culpables son las bacterias tóxicas de la superficie.

Entre las pruebas que apoyarían esta última tesis están los fósiles de animales terrestres encontrados cerca del antiguo lago.

Walter Joyce, de la Universidad de Tübingen, cree que estos animales pudieron morir por causas naturales. «Ocurre todo el tiempo. No hace falta crear toda una teoría para explicar unas muertes aisladas en la zona».

En su opinión, el hallazgo de los fósiles de las tortugas demuestra que la teoría más plausible es la del dióxido de carbono.

Según explicó, las tortugas empezarían a aparearse en aguas « no venenosas» y se hundirían durante el proceso, como les ocurre a muchas. Tras hundirse unos diez metros, el gas se habría introducido a través de su piel permeable, matándolas.

Entonces, ¿caso cerrado?

«Estamos hablando de ciencia», declara Joyce. «La mayoría de las veces no puede probarse nada, aunque ésta es un posibilidad muy razonable».

El estudio sobre el fósil de las tortugasfue publicado online el 20 de junio en la revista Biology Letters.

Fósiles hallados en China sugieren la existencia de otra especie humana

Esqueletos parciales de misteriosos seres humanos recién identificados, hallados en dos cuevas en el suroeste de China, muestran una combinación única de rasgos anatómicos primitivos y modernos, dicen los científicos.

“Sus cráneos son anatómicamente únicos. Lucen muy distintos a todos los seres humanos modernos, ya sea que estén vivos hoy en día o en África hace 150.000 años”, dijo el autor principal del estudio, el biólogo evolutivo Darren Curnoe, de la Universidad de New South Wales en Australia.

Los fósiles fueron hallados en la Cueva Longlin (provincia de Guangxi) y en la Cueva Maludong (provincia de Yunnan), regiones adjuntas en el sur de China. Estas personas de la Edad de Piedra tenían rostros cortos, planos y carecían del mentón moderno. Tenían huesos craneales gruesos, bóveda craneal redondeada, prominentes arcos superciliares y un cerebro de tamaño moderado.

Fueron llamados hombres de la Cueva del Ciervo Rojo, ya que según los científicos cazaban ciervos rojos ahora extintos y los cocinaban en la cueva de Maludong, donde cuatro de los cinco fósiles de esqueletos parciales fueron encontrados.

Los científicos siguen debatiendo la polémica cuestión de si la gente de la Cueva del Ciervo Rojo es realmente una nueva especie que indica una nueva línea evolutiva o si es una población muy temprana de los humanos modernos.

El equipo de investigadores australianos y chinos es cautelosamente optimista en lo que respecta a clasificar lo que han descubierto.

“La evidencia es bastante equilibrada en este momento. Se inclina hacia la idea de que la gente de la Cueva del Ciervo Rojo podría representar una nueva población, posiblemente, una nueva especie”, dijo Curnoe.

Los detalles del descubrimiento fueron publicados en la revista científica PLoS ONE.

La evidencia arqueológica ubica a estos cazadores y recolectores prehistóricos entre 14.500 y 11.500 años atrás, indicando que durante una franja de tiempo en Asia del Este, la gente de la Cueva del Ciervo Rojo podría haber compartido el territorio con personas de aspecto moderno que desarrollaron los inicios de la agricultura.

A pesar de que Asia es el subcontinente más grande, el registro fósil de la evolución humana sigue siendo escaso. La gran mayoría de la arqueología prehistórica se ha enfocado en Europa y África, dicen los científicos.

“La comprensión de los registros fósiles de Asia del Este es el eslabón faltante en nuestra comprensión general de la evolución humana”, dijo Curnoe.

El sitio Maludong fue excavado por primera vez por los chinos en 1989. En aquel entonces, se encontraron varios conjuntos de fósiles, pero no fue sino hasta 2008 que el sitio fue estudiado y los restos analizados por Curnoe y su equipo de investigadores.

La edad donde se hicieron los hallazgos fue determinada mediante la recopilación de muestras de sedimentos y comprobada usando datación por radiocarbono.

En la reconstrucción, falta el ADN

En la Cueva Longlin, se encontraron los restos de una mandíbula inferior situada en un lecho de sedimentos en 1979 y redescubiertos en un laboratorio ubicado en el sótano de uno de los investigadores chinos en 2009. Los huesos primero tuvieron que ser retirados de la roca sedimentaria. Luego, utilizando una tomografía computarizada en 3D, se crearon modelos del cráneo, mostrando tanto las prominentes características primitivas como modernas.

Debido a la incertidumbre que rodea al registro de este fósil humano, los paleoantropólogos dicen que se requieren pruebas de ADN más concluyentes.

Las pruebas de ADN iniciales realizadas en los fósiles no muestran evidencia de ADN humano, pero Curnoe y su equipo seguirán adelante.

“Si tenemos éxito en extraer ADN, eso nos dará una comprensión muy precisa de exactamente quiénes son estas personas y dónde podrían encajar en el árbol de la evolución humana”, dijo.

“Estamos tratando de comprender la historia común. ¿Qué nos une a todos? ¿De dónde venimos? En la comprensión de nuestro pasado evolutivo, esto podría ayudarnos a entender dónde estamos hoy y hacia dónde podríamos dirigirnos”, añadió Curnoe.

Tomado de http://cnnespanol.cnn.com/

Hallado en Teruel un yacimiento con restos de un dinosaurio gigante que se encuentra entre los más grandes del mundo.

Paleontólogos de Dinópolis encuentran el húmero (hueso de la extremidad delantera del dinosaurio) más grande del mundo, lo que confirma el hallazgo del mayor dinosaurio europeo y uno de los mayores del mundo. Se trata del húmero más largo registrado en el Cretácico (125 m.a. – 65 m.a.) y sus dimensiones sólo son superadas por lo húmeros de los Brachiosaurus, un tipo de dinosaurios con las patas delanteras mucho más desarrolladas que las traseras.

El yacimiento forma parte de un conjunto de diecisiete, situados en la localidad española de Riodeva, situada en la provincia de Teruel.

El conjunto tiene  un valor excepcional por la diversidad (variedad) de fósiles encontrados, tanto de dinosaurios herbívoros, como carnívoros y por el periodo al que pertenecen ( hace unos 100 m. a.), momento en que el registro de dinosaurios en Europa es muy escaso.

Las investigaciones previas indican que los restos del primer yacimiento excavado pertenecen a un saurópodo (herbívoro de gran tamaño) de entre 30 y 35 metros de longitud y de entre 40 y 50 toneladas de peso. Esto lo convierte en el dinosaurio más grande encontrado nunca en Europa  y lo equipara al Argentinosaurus, reconocido hasta ahora, como el animal terrestre más pesado que ha poblado el planeta.

Con 1,78 m de longitud conservados, el húmero de Teruel, uno de los numerosos huesos encontrados, indica que se trataría de un dinosaurio, de similar tamaño que el hallado en Argentina. La cabeza y cola de este animal  sobresaldrían más de tres metros por cada extremo de una cancha de baloncesto.
El húmero del saurópodo turolense supera ampliamente los 1,69m. del egipcio Paralititan,  lo que lo convierte en  el mayor, con diferencia, de los húmeros conocidos de cualquier dinosaurio del periodo Cretácico ( hace 120 m.a. – 65 m.a.)

La importancia de este hallazgo radica además en la cantidad y la diversidad de los huesos recuperados ( fósiles de los huesos largos de las patas traseras y delanteras, pies, manos, vértebras, huesos de la cadera y cientos de esquirlas no clasificadas) que permitirán extraer mucha información sobre el animal.

 

En la imagen puede verse a un miembro del equipo trabajando en una zona especialmente rica en restos fósiles

Durante la reunión de la Sociedad Europea de Paleontología, celebrado en Teruel el pasado mes de septiembre, especialistas en reptiles mesozoicos se mostraron “entusiasmados” con los hallazgos, tanto es así, que investigadores británicos han comenzado ya las primeras colaboraciones con el equipo de paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel.

En estos momentos se ha iniciado el proceso, junto con la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, para exponer en Dinópolis los primeros restos de este dinosaurio. Además, en un futuro próximo y una vez finalizado el proceso de preparación de los huesos y  la reconstrucción de los elementos ausentes, se tiene previsto reconstruir  el esqueleto completo del  saurópodo.

Según Luis Alcalá, director gerente de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel “estos hallazgos suponen una muestra del acierto que el Gobierno de Aragón ha tenido al fomentar el trabajo de los paleontólogos”. Según Alcalá “la inversión que se realiza en instituciones como nuestra Fundación constituye un magnífico ejemplo de reversión de activos a la sociedad, materializada como cultura científica en el conocimiento de nuestro pasado, así como el aprecio por el trabajo de los investigadores y en el disfrute de sus interpretaciones de un modo lúdico en instalaciones como Dinópolis.  Todo ello-continúa Alcalá- configura un escenario modélico de progreso conjunto en la calidad de la ciencia, de la educación y del ocio”

 

Descubren el bebé dinosaurio mejor conservado

Los arqueólogos recuperaron en Alemania el 98% de un esqueleto fosilizado. También hallaron restos de piel y pelos. Vivió hace 135 millones de años y se los considera una “sensación científica”

Este tipo de restos fósiles son difíciles de encontrar. No por nada, los trabajos del equipo de paleontólogos han durado cerca de dos años. La excavación de la ciudad de Kelheim (Sur de Alemania) marca un hito porque hasta ahora lo más común era que los esqueletos “completos” lleguen sólo al 80%.

El dinosaurio encontrado pertenece a una especie sin nombre del suborden de los terópodos (Theropoda), a la que también igual que el famoso tiranosaurio.
Los ejemplares de este suborden vivieron desde el Triásico superior hasta el Cretácico superior  (entre hace 228 y hace 65 millones de años) y se caracterizaban por su alimentación carnívora y su forma bípeda de desplazamiento.

Al morir, el animal tenía un año de edad y tenía 72 centímetros de alto.

 

 

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