Sismo de magnitud 6,4 sacude costa este de Japón

(CNN) – Un sismo de magnitud 6,4 sacudió a la costa este de la isla de Honshu, Japón, este domingo, según reportó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).

El epicentro del temblor estuvo ubicado a 115 kilómetros de Morioka, Honshu, a 182 kilómetros de Fukushima –donde ocurrió el desastre nuclear posterior al tsunami de 2011- y a 498 kilómetros de la capital Tokio.

Honshu es la isla principal del archipiélago japonés.

Confirman otra fuga de agua radiactiva de planta de Fukushima

De acuerdo con datos ofrecidos por la operadora de la planta nuclear el agua residual contiene 16,7 becquereles de estroncio radioactivo por mililitro, elemento que puede causar cáncer en los huesos y leucemia

Funcionarios de la Tokyo Electric Power Co. (Tepco), operadora de la planta nuclear Fukushima-1, confirmaron la fuga este jueves de agua residual con contenido del isótopo radiactivo estroncio-90, de un período de semidesintegración de casi 29 años y alto riesgo sanitario.

El vertido se produjo en horas de la madrugada durante aproximadamente dos horas y según Tepco pueden haberse filtrado al mar hasta 12 toneladas a través de un tubo conectado a un sistema de descontaminación temporal.

De acuerdo con datos ofrecidos por medios de prensa que citan a la compañía operadora de la referida central, el agua residual contiene 16,7 becquereles de estroncio radioactivo por mililitro. El mencionado elemento puede causar cáncer en los huesos y leucemia.

Este incidente tiene como antecedente otros similares que causaron mucha preocupación también en países vecinos por los derrames hacia el Océano Pacífico.

Fukushima-1 fue la planta más afectada por la crisis nuclear ocasionada por el devastador terremoto y tsunami de marzo de 2011.

Desde ese desastre, el peor en la historia de Japón, la central acumula miles de toneladas de agua procedente de las operaciones de refrigeración de los reactores.

http://www.correodelorinoco.gob.ve/

 

Una ola gigante de 35 metros podría arrasar las costas japonesas en caso de un violento terremoto

Vehículos y barcos arrastrados por la fuerza del tsunami, un año después de éste. (AFP, Toshifumi Kitamura)

TOKIO — Una ola gigante de 35 metros podría arrasar las costas japonesas en caso de un violento terremoto, estiman científicos japoneses, que revisaron en alza sus previsiones en materia de tsunamis después de la catástrofe del 11 de marzo de 2011.

En el caso de un seísmo de magnitud 9 en la fosa de Nankai, al sudoeste de las costas de Japón, inmensos sectores de las regiones costeras podrían quedar sumergidas por olas de más de 25 metros que afectarían desde Tokio hasta la isla Kyushu (sudoeste del país), indicó este equipo de científicos que depende del gabinete del primer ministro.

En la ciudad de Kuroshio, en la prefectura de Kochi (suroeste), el tsunami podría llegar a 34,4 metros, según los cálculos de este equipo, presentados en un informe publicado el sábado en la tarde.

La ola que golpearía la central nuclear de Hamaoka – actualmente fuera de servicio – en la prefectura de Shizuoka (centro), de una altura máxima de 21 metros, pasaría por encima del dique de 18 metros que está siendo construido, destacaron los científicos.

Durante proyecciones anteriores, que datan de 2003, el equipo había entregado un informe de estimación que decía que “en el peor de los casos” ningún lugar del Japón podría ser afectado por una ola de más de 20 metros.

En el seísmo de 11 de marzo de 2011, de magnitud 9, olas de 15 metros arrasaron las regiones costeras del noreste del país, mataron a 19.000 personas y provocaron en la central de Fukushima la mayor catástrofe nuclear desde la de Chernobyl (Ucrania) en 1986.

En su informe, los científicos japoneses destacan que la situación que evocan corresponde al “peor de los tsunamis posibles” y que “su eventualidad es extremadamente escasa”.

El Gobierno japonés tomará como base las conclusiones de estas investigaciones para elaborar medidas de urgencia, agregó el equipo científico.

Reportan nuevo incidente en planta nuclear de Japón

TOKIO (AP) — Las autoridades detectaron el miércoles gas radiactivo asociado con una fisión nuclear en la planta de Fukushima Dai-ichi, la cual quedó averiada en marzo por un maremoto, indicando que podría haber un nuevo problema en uno de sus reactores.

Como medida de precaución, el personal comenzó a inyectar ácido bórico que neutraliza las reacciones nucleares por un conducto de enfriamiento cuando detectaron la presencia de xenón radiactivo que podría haber surgido por una fisión nuclear en el reactor. De momento se desconoce si había ocurrido la fisión.

La compañía operadora de la planta, Tokyo Electric Power Co., señaló que no había incremento en la temperatura del reactor, en la presión o en niveles de radiación. La compañía dijo que el material radiactivo dentro del reactor no había llegado a un punto crítico, cuando las reacciones nucleares son autosuficientes, y que la detección del xenón no tendría un mayor impacto en las acciones por mantener frío y estable al reactor.

El vocero de la empresa, Osamu Yokokura, afirmó que no se había detectado ninguna filtración radiactiva fuera de la planta.

Hiroyuki Imari, un vocero de la Agencia de Seguridad Industrial Nuclear, dijo que la detección de gas no indicaba al parecer un problema mayor, pero que su causa es investigada.

La planta fue el sitio del peor desastre nuclear en el mundo desde Chernobil en 1986.

Las autoridades han mantenido en vigencia una zona de exclusión con un radio de 20 kilómetros (12 millas) en torno a la planta desde el terremoto y tsunami del 11 de marzo que causó graves problemas en la instalación, al norte de Tokio. Tres de sus reactores se fundieron, lo cual provocó incendios y varias explosiones.

El más reciente revés ocurre mientras TEPCO había reportado un importante progreso para estabilizar la planta. La empresa informó que esencialmente había alcanzado un “apagón frío” de la planta, lo que significa que las temperaturas en los reactores son constantes y están bajo control.

A pesar de eso, un panel gubernamental considera que tomará al menos 30 años para desmantelar de forma segura a la instalación.

EE.UU. aconseja no estar a menos de 20 kilómetros de la central de #Fukushima

El Departamento de Estado norteamericano ha reclamado este sábado a sus ciudadanos que permanezcan alejados de la central nuclear japonesa Fukushima-1 a no menos de 20 kilómetros, a raíz de “datos adicionales” suministrados por las “autoridades niponas”.

Siete meses después de que un terremoto y un posterior tsunami azotaran la costa noreste de Japón, causando la mayor crisis nuclear desde Chernobil (1986), Estados Unidos ha pedido a sus ciudadanos que se alejen de la planta de Fukushima-1 por “datos adicionales” aportados “por las autoridades japonesas que han permitido una evaluación más certera por parte de los científicos del Gobierno estadounidense”.

Esta alerta se extiende a su vez a los territorios al noroeste de la central nuclear que están calificados por Japón como “áreas de evacuación progresiva” que incluye a las localidades de Kawamatamati, Katsuraomura, Namiemachi y Minamisoma. Asimismo, ha recomendado a sus ciudadanos norteamericanos a respetar las recomendaciones del Gobierno japonés en materia de evacuación y les ha urgido a abandonar de forma inmediata cualquier área que esté bajo dicho estatus.

Sin embargo, en aquellas zonas comprendidas a entre 20 y 80 kilómetros de la central Fukushima-1, el Departamento de Estado norteamericano ha lanzado un mensaje a los “visitantes temporales” que pretendan visitar Japón al precisar que “riesgos para su salud y su seguridad son”, por el momento, “bajos y la exposición no implica un peligro significativo No obstante, aquellas personas que residan en dicha área han sido exhortados por la Administración estadounidense a tener “abundante cautela” a la hora de seguir las directrices esgrimidas por las autoridades locales. Mujeres embarazadas, niños y ancianos no deben permanecer a menos de 30 kilómetros de la planta, ha apuntado el Gobierno presidido por Barack Obama, según ha informado la cadena norteamericana CNN.

El Ejecutivo nipón prosigue trabajando para tratar de clausurar la central de Fukushima-1 y, por ende, eliminar todo conato de radiación, si bien los últimos indicios indican un ligero empeoramiento de la situación. Algunos sectores políticos locales y de la comunidad internacional reprocharon al Gobierno japonés de ocultar información sobre las posibles fugas de radiactividad de la planta.

( Tomado de ABC )

Universidad de Tokio revela dos mil km de contaminación radiactiva en provincia de Fukushima

Un estudio de la Universidad de Tokio, dio a conocer este jueves que una superficie de más de dos mil kilómetros cuadrados de terreno en la prefectura de Fukushima, a 250 kilómetros de la capital japonesa, están contaminados con sustancias radiactivas liberadas por la planta Daiichi desde finales de junio.

El profesor Yuichi Moriguchi, integrante del estudio universitario, reveló que las emanaciones de la planta Fukushima Daiichi, han afectado un área que representa una séptima parte del total de la prefectura.

El académico alertó que se debe remover cuanto antes unos 100 millones de metros cúbicos de capas contaminadas para evitar mayores afecciones en esa zona.

La agencia japonesa de noticias Kyodo, reportó que alrededor del 70 por ciento de las áreas contamindas son bosques completos cuyos árboles deben ser eliminados de inmediato.

El estudio de la Universidad de Tokio, se basó en mapas de distribución de la radiación liberada a finales de junio por la planta nuclear.

La provincia de Fukushima fue una de las más afectadas por el terremoto del pasado 11 de marzo, que originó un tsunami y dejó casi 30 mil fallecidos.

El profesor universitario Moriguchi determinó que no es posible remover todos los suelos contaminados con sustancias radiactivas en un mismo trabajo y recomendó poner en práctica distintas tareas para comenzar a eliminar el problema que afecta en su mayoría a bosques, tierras agrícolas y áreas urbanas.

El accidente de la central nuclear de Fukushima generó el desplazamiento de al menos 80 familias en un radio de 20 kilómetros y ante las secuelas del sismo y posterior tsunami, se abrió un debate sobre el futuro de la energía nuclear en Japón.

( Tomado de telesur.net )

Japón: Se estremece Fukushima

El seísmo no ha afectado a la central nuclear y de momento no hay datos de fallecidos ni heridos graves

ABC Imagen del nuevo seísmo registrado hoy en Japón

Un terremoto de 6,8 grados en la escala abierta de Richter ha tenido lugar en el mar frente a la costa de Fukushima. Pese a que en un principio se activó la alerta de tsunami para esta provincia y la de Miyagi, la Agencia Meteorológica de Japón ha levantado la alerta, que preveía olas de medio metro de altura, después de no haberse detectado ningún tsunami.

El temblor tuvo lugar a las 14.36 hora local (5.36 GMT) con epicentro en el mar y a unos veinte kilómetros de profundidad, según la Agencia Meteorológica nipona. Según NHK, el seísmo no ha afectado a la maltrecha central nuclear de Fukushima Daiichi, y tampoco se han registrado aumentos en los niveles de radiación.

Los daños del terremoto

Por otro lado, en las cercanas centrales de Onagawa y Fukushima Daini, paradas desde el terremoto del 11 de marzo, tampoco se ha detectado ningún problema. Los reactores operativos de la planta de Kashiwazaki-Kariwa, en la provincia de Niigata (noroeste), no han resultado afectados y continúan funcionando con normalidad.

Por el momento, ningún medio local ha informado de daños graves ni de heridos o fallecidos a causa el seísmo. El temblor, que se ha notado en Tokio, ha alcanzado 5 grados en la escala japonesa cerrada de 7, que se centra en las zonas afectadas más que en la intensidad del seísmo. En principio, los servicios de los trenes de alta velocidad no se han visto interrumpidos.

( Tomado de abc.es )

#Japón: De Hiroshima a Fukushima

Una familia contempla el océano Pacífico desde el lugar donde se levantaba su casa, arrasada por el tsunami del pasado 24 de abril. SERGEY PONOMAREV / GTRES

Hiroshima y Nagasaki recuerdan estos días su holocausto atómico de 1945. Los actos seguramente estarán marcados por la tragedia del pasado 11 de marzo, causada por el terremoto y el tsunami que además convirtió en una amenaza la central nuclear de Fukushima.

Sesenta y seis años después, el llamamiento a favor del desarme nuclear se realiza un año más. Los días 6 y 9 de agosto, los parques y memoriales de la Paz de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki acogen, con un silencio conmovedor, los toques de campana que recuerdan hasta dónde puede llegar la barbarie humana. Se ofrendan miles de flores y se liberan palomas como signos de paz. Al anochecer, los ciudadanos lanzan linternas de hojas de bambú al río Motoyasu en Hiroshima y al Hurakame en Nagasaki. Honran la memoria de las almas de los fallecidos por los bombardeos atómicos de 1945.

Los actos de este año están marcados por la gran tragedia acaecida el 11 de marzo. Un terremoto de magnitud 9 en la escala de Richter provocó un brutal tsunami que azotó la costa nordeste japonesa. Los últimos datos oficiales contabilizaron 15.547 muertos y 5.344 desaparecidos. La región sufrió varias réplicas: la del 10 de julio alcanzó los 7,1 grados, si bien no causó víctimas ni daños. Pero Fukushima es el mayor drama humano en el país desde 1945. Al igual que Hirohito entonces, también el emperador Akihito se dirigió solemne y excepcionalmente al pueblo japonés para expresarle su consternación y solidaridad.

Los eficaces sistemas de alerta del país evitaron más víctimas. Los edificios y demás infraestructuras técnicamente preparadas resistieron los seísmos. Los 22 trenes de alta de velocidad shinkansen que circulaban en aquellos instantes se pararon automáticamente. Pero el tsunami no sólo arrasó ciudades y pueblos enteros del litoral. Golpeó también la central de Fukushima, sita en primera línea de mar a 240 kilómetros al norte de Tokio, provocando el peor accidente desde el de Chernóbil, en 1986. El fantasma nuclear reapareció otra vez en Japón y evidenció los riesgos de las centrales nucleares en un país repetidamente azotado por los seísmos y tsunamis.

Constituye una gran paradoja que el único edificio que quedó parcialmente en pie en el epicentro de la explosión de Hiroshima fue el Museo de la Ciencia y la Industria. El novelista japonés Kenzaburô Ôé, premio Nobel de Literatura 1994, invita a grabar Hiroshima en la memoria como fuente de reflexión y acción comprometida para evitar otros desastres en el futuro. Insiste en que el uso de la energía nuclear como base para el desarrollo económico es contrario al recuerdo de las víctimas. El autor de Notas sobre Hiroshima parece tener razón cuando alertaba sobre los peligros de la opción nuclear, incluso para uso civil.

Fukushima, al igual que antes Hiroshima, envía un claro mensaje tanto a la ciencia como a las conciencias. Otro Nobel, el de Economía del 2001, Joseph Stiglitz, recuerda que las nuevas tecnologías, por muy avanzadas que sean, no pueden eliminar los riesgos de accidentes con alto coste humano y económico. El hombre difícilmente podrá controlar completamente las fuerzas de la naturaleza. Son anteriores y superiores a él. Fukushima muestra que ni siquiera Japón estaba suficientemente preparado para afrontar un terremoto-tsunami contra una central nuclear en la costa. Tras el 11 de marzo habrá que imaginar lo inimaginable para prever lo ­imprevisible.

Hiroshima fue una tragedia provocada por una brutal decisión humana con fines militares. Fukushima se apunta como el resultado de la imprevisión, la impericia y, acaso, del exceso de confianza. La central fue diseñada para resistir una ola de 5,5 metros, tomando como referencia el tsunami de Chile de 1956. Los reactores resistieron el seísmo y se pararon automáticamente, pero el sistema de refrigeración dejó de funcionar cuando una ola de 15 metros lo dejó sin suministro eléctrico. Fukushima fue algo más que una catástrofe natural. Se sumó a ella la negligencia humana. Y esto duele especialmente en un país cuya cultura se desarrolla en torno a la importancia de vivir en armonía con la naturaleza.

En la zona arrasada se miden ahora altos niveles de radiactividad. Cerca de 80.000 personas que residían en un radio de 20 kilómetros en torno a la central fueron desplazadas a zonas más seguras. La mitad sigue acogida en centros gubernamentales, el resto se ha reinstalado en otras zonas. También el litoral marítimo quedará contaminado durante largo tiempo por las aguas radiactivas vertidas desde los reactores dañados al mar. Preocupa que afecten a la cadena alimenticia que llega hasta el hombre. El pasado 17 de julio, el Gobierno prohibió, por ejemplo, la comercialización de carne vacuna procedente de la zona tras detectarse algunas partidas contaminadas con sustancias radiactivas.

El hecho de que una parte del país esté de nuevo contaminada por la radiactividad constituye un gran shock para los hibakusha, los ancianos supervivientes de las dos bombas atómicas, así como para sus descendientes, los hibaku nisei. Muchos de ellos siguen recibiendo atención médica periódica y otras ayudas oficiales y persisten en su empeño por sensibilizar, sobre todo a los jóvenes, sobre los trágicos efectos de las armas nucleares. A partir de ahora y durante los próximos 30 años, el Gobierno deberá destinar un nuevo fondo para controlar la salud de los habitantes que residían dentro del área de Fukushima a fin de prever las posibles secuelas directas o indirectas del accidente nuclear.

La mejor lección del 11 de marzo: la responsabilidad, la serenidad y el civismo de los japoneses, que impresionaron al resto del mundo. Forma parte de su ADN cultural. Cada cual sabía cómo comportarse en situaciones de emergencia. Los ciudadanos respondieron responsablemente a las indicaciones del Gobierno, incluso en pequeños detalles como el cambio de hábitos o de indumentaria para favorecer el ahorro de energía. El interés colectivo prima sobre el individual. Un ejemplo extremo de solidaridad es el de los ingenieros, médicos y obreros de edad avanzada que se ofrecieron voluntariamente en las tareas de control del accidente en el lugar de los jóvenes, para reducir los expuestos a contraer cáncer debido a los peligrosos niveles de radiación. Más allá de las imágenes del desastre retransmitidas en directo a todo el mundo, no se borrará de la memoria la gran entereza del pueblo japonés.

La reacción de los responsables políticos y empresariales en la gestión de Fukushima, antes y después de la crisis, no fue tan ejemplar. A decir de la opinión pública, fallaron en la previsión, reaccionaron tardíamente y minimizaron luego los daños sufridos en los reactores. Muchos se preguntan cómo pudo ocurrir un accidente de tal calibre en un país líder tecnológico mundial. Después de todo, Japón no es Ucrania. Y sin embargo, parecen haberse dado en Fukushima altas dosis de inercia, indecisión y falta de transparencia en la gestión, situaciones derivadas de la connivencia entre los políticos, funcionarios y Tepco, la operadora de la central nuclear. Los japoneses son eficaces trabajando en equipo, aunque a veces, y desde la percepción occidental, puedan pecar de una falta de rapidez y agilidad a la hora de tomar decisiones. Para ellos, prima el acuerdo por consenso, lo cual toma indefectiblemente su tiempo.

Hoy, los japoneses son mayoritariamente favorables a revisar la política energética de su país. El diario económico The Nikkei informaba el 27 de junio que el 70% de la población se opone a reabrir las centrales nucleares. Actualmente, 35 de los 54 reactores siguen inactivos. Todos serán sometidos a pruebas de resistencia antes de decidir si vuelven o no a operar. Y los cuatro de Fukushima serán desmantelados lo antes posible.

El primer ministro Naoto Kan, con un nivel de popularidad del 15%, que apunta a que está políticamente acabado, anunciaba el 13 de julio que Japón frenará y reducirá gradualmente su actual dependencia de la energía nuclear, que no se construirán nuevos reactores y se apostará por las energías renovables.

La opinión pública se muestra escéptica y sospecha que la decisión no sea definitiva. La energía nuclear es el pilar que asegura el 30% del consumo energético del país. Y un cambio sustancial hacia otras energías alternativas requerirá tiempo, al menos dos décadas. El lobby nuclear argumenta que poner en cuestión la energía nuclear encarecerá los precios para el consumidor. Además, el proceso para cerrar y desmantelar las centrales nucleares será muy largo, costoso y complejo por razones políticas y económicas.

Habrá, en cualquier caso, en Japón un antes y un después del 11 de marzo del 2011. En el ámbito económico, esta crisis se superará sin duda a medio plazo. Los programas de reconstrucción generarán un impulso en la capacidad productiva del país. En lo político, se ha apuntado la necesidad de un nuevo modelo de gobernabilidad, más transparente y menos ligado a los clientelismos de los grandes conglomerados empresariales. En lo social, Japón se plantea cómo corregir el bajo índice de natalidad y el rápido envejecimiento de la población y la apertura también a la inmigración extranjera. El déficit demográfico afecta negativamente al consumo, al ahorro interno y a la financiación del sistema de salud y de pensiones: Japón debe rejuvenecer. La sociedad nipona, por razones históricas y geográficas y a diferencia de la china o la surcoreana, no acaba de abrirse al exterior. Sus universidades cuentan con poca presencia de profesores y estudiantes extranjeros. Tampoco los japoneses suelen ampliar estudios fuera del país. Pero se planeta que el mantenimiento de la identidad nacional y cultural debe conjugarse con una mayor apertura externa, más allá de los ámbitos económico y comercial.

La historia recuerda que Japón ha sufrido catástrofes tanto naturales como provocadas por las guerras. Y, ante la fatalidad y la derrota, los japoneses reaccionan sumando esfuerzos para levantarse y reconstruir. En 1945 se abrió una etapa de rápido desarrollo que convirtió Japón, ya en 1968, en la segunda economía mundial. También se superaron los devastadores efectos del terremoto de Kobe de 1995. Pero el modelo japonés entró en crisis cuando en 1991 explotó la burbuja financiera e inmobiliaria, lo que ha ido frenando hasta hoy el crecimiento económico. En el 2010, el PIB chino superó al japonés.

Japón merece reconocimiento y estima. Cuenta con un sólido sistema democrático, una sociedad cohesionada y grandes medios financieros y tecnológicos. Sigue siendo la tercera economía mundial, tras EE.UU. y China. Y goza, sobre todo, de un recurso extraordinario: el pueblo japonés. Ya ha empezado la reconstrucción. Pero parece que esta vez no bastará con levantar infraestructuras, prevenir mejor los efectos de un tsunami o revisar la política energética; habrá que repensar y revitalizar el país. Sobre las cenizas de Hiroshima renació un nuevo Japón. Ahora, Fukushima es un nuevo punto de partida para que el país resurja con ideas y fuerzas renovadas y afronte con decisión nuevos retos colectivos.

Japón: Intentan ventilar reactor 2 de planta en Fukushima

TEPCO informó que la radiación que será liberada al ventilar el reactor sería demasiado pequeña como para representar una amenaza para la salud humana.

Tokio • La empresa que opera la averiada planta nuclear de Japón se prepara para abrir una puerta en la estructura de un reactor para permitir a los trabajadores instalar sistemas de enfriamiento y equipo para prevenir una explosión.

Tokyo Electric Power Co. informó que la radiación que será liberada al ventilar el reactor Unidad 2 sería demasiado pequeña como para representar una amenaza para la salud humana.

Mientras tanto, más agua radiactiva sigue inundando la planta de Fukushima Dai-ichi que fue afectada por un terremoto y un maremoto el 11 de marzo, mientras los trabajadores luchan por reiniciar un sistema clave de purificación. El sistema fue apagado el sábado —horas después de haber sido encendido— porque un componente alcanzó su límite de radiactividad más rápido de lo esperado.

El agua contaminada podría desbordarse en las siguientes dos semanas si no se toman medidas. En un área, el agua se encuentra a 14 centímetros del nivel de derramamiento.

(Tomado de milenio.com)

Radiactividad: nace conejo sin orejas en Fukushima

Las consecuencias de la radiactividad de Fukushima se hicieron notar con el nacimiento de un conejo sin orejas. El animal, que vive a 30 kilómetros de la zona de evacuación obligatoria, no tiene orejas. Las autoridades de la planta anunciaron nuevos niveles de contaminación y temen que las tormentas perjudiquen aún más la central.

Luego de la tragedia del 11 de marzo en Japón, cuando un terremoto de nueve grados sacudió la costa este de la isla, la central entró en riesgo de catástrofe, debido a la posibilidad de que se produzca una fusión nuclear.

La planta arrojó varios litros de agua contaminada al mar, por lo que las aguas contienen altos niveles de radiactividad.

Además, los alrededores de Fukushima debieron ser evacuado para evitar el daño a los habitantes de la zona y poder esquivar una tragedia tal como la que ocurrió años antes en Chernobil.

Sin embargo, las consecuencias de la radiactividad se hicieron notar con el nacimiento de un conejo sin orejas.

El acontecimiento tuvo lugar Namie Tsushima, una ciudad ubicada a 30 kilómetros de la zona de evacuación obligatoria.

Por su parte, Tepco, la operadora de la maltrecha central de Fukushima, reconoció hoy que la planta no está totalmente preparada para las fuertes lluvias que se esperan en la zona, que podrían aumentar las filtraciones radiactivas.

Los pronósticos meteorológicos indican que el domingo y el lunes se registrarán fuertes precipitaciones debido a la llegada del segundo tifón de la temporada, el Songda, según la Agencia Meteorológica de Japón.

La firma lamentó hoy que no hayan cubierto a tiempo los reactores de la planta dañados por explosiones de hidrógeno, un plan que está previsto que comience a mediados de junio.

“Pusimos todo nuestro esfuerzo, pero no se pudo completar las labores para cubrir los edificios de los reactores. Nos disculpamos por la falta de medidas suficientes contra vientos y lluvia”, indicó la eléctrica citada por la agencia local Kyodo.

Hasta el momento, Tepco ha dispersado en la zona agentes que fijan el polvo y escombros para evitar que el material radiactivo sea transportado por el aire o la lluvia al exterior.

A %d blogueros les gusta esto: