Newt Gingrich no conoce a los cubanos

Miguel Fernández*

Newt Gingrich junto a extremistas como Ninoska Pérez Castellón y Armando Pérez Roura en la emisora de Miami Radio Mambí

Newt Gingrich es uno más de los millones de norteamericanos que van por la vida absolutamente desinformados con relación a Cuba. La desinformación es un derecho, pues nadie está obligado a saber lo que sucede más allá de su entorno, pero cuando se trata de un candidato a la presidencia del imperio más grande del mundo capitalista, entonces es imperdonable.

El pre-candidato republicano ya dejó saber cuáles serán sus metas para con la Isla caribeña, y según sus amenazantes palabras en campaña, piensa ir mucho más lejos que sus once predecesores: estrangular de hambre al pueblo cubano para conseguir derrocar al gobierno de La Habana, algo que afirmó, no tolerará durante su presidencia.

Gingrich está enfebrecido después que llegó a Miami a compartir con ese grupo extremista que marca los rumbos políticos de la comunidad cubana residente en Estados Unidos, y ha dejado saber públicamente, que hará todo lo posible por borrar cualquier vestigio de comunismo en Cuba.

En una carta de Gingrich dirigida a la agrupación contrarrevolucionaria Unidad Cubana, y recién distribuida en los medios noticiosos, el aspirante a la silla de la Oficina Oval, dejó claro que Cuba estará entre sus prioridades políticas, y que reforzará cuanta medida sea necesaria para cerrar el cerco que desde hace más de medio siglo Estados Unidos tiende a la isla irredenta.

Pero ahora en Tampa, durante el último debate electoral, Gingrich amenazó incluso con apoyar y financiar operaciones encubiertas y de apoyo a la llamada disidencia interna, haciendo un claro reconocimiento del carácter mercenario de estos grupúsculos que, desde el interior de Cuba, operan bajo el dictado de una potencia extranjera enemiga de su propio país.

El injerencismo imperial del candidato Gingrich raya en el ridículo. En el más burdo patrón de un pirata con parche en un ojo, que no le permite ver la realidad que le circunda, su palabrería barata lo acerca al “Teddy” Roosevelt del siglo XIX, que mancilló la independencia cubana con el apoyo de los “anexionistas” disfrazados de patriotas que no temblaron en echar por tierra el esfuerzo libertario y la sangre de miles de cubanos por alcanzar la soberanía soñada.

Newt Gingrich obvia, -o no sabe- que quienes lo apoyan e instigan a descargar esas toneladas de sandeces, son solo una minúscula fracción del pueblo cubano, quienes decidieron separarse de su sociedad y de su tierra para alcanzar el sueño americano, y de paso, conseguir que los navíos de guerra imperiales, se ocuparan alguna vez de hacerles el favor de devolverlos, -sanos, salvos y sin riesgo- a los espacios de donde el pueblo cubano los expulsó.

Definitivamente, Newt Gingrich no conoce ni a Cuba ni a los cubanos. Y si quiere conocerlos, ojalá no emprenda sus planes, si alguna vez llega a la Casa Blanca, cosa que hasta los mismos republicanos norteamericanos dudan.

Si así fuera, entonces despertará de su pesadilla, porque al pueblo de Cuba se respeta, y sabrá responderle como merece este pirata trasnochado del siglo XXI.

*Periodista cubano residente en Miami. Cuba La Isla Infinita

EEUU: Newt Gingrich se va quedando solo

Washington, 27 ene (PL) Destacadas figuras conservadoras toman distancia hoy de Newt Gingrich, aspirante a la candidatura presidencial del Partido Republicano para las elecciones de noviembre próximo, indica hoy la publicación National Journal.

Algunos conservadores atacan hoy al expresidente de la Cámara de Representantes temerosos de perder la oportunidad de ganar la presidencia del país por su errático extremismo y lo describen como algo parecido a la peste política.

Si Gingrich es el aspirante, tendría un impacto adverso sobre los candidatos republicanos a ganar en los condados, estados y a nivel federal, dijo Robert Dole, candidato presidencial del Partido Republicano en 1996 y exlíder de la mayoría del Senado.

En términos parecido se expresó Tom DeLay, exlíder de la mayoría de la Cámara baja, quien dijo a la estación de televisión de Houston KTRH, que Gingrich “no era realmente un conservador.”

Otros como la comentarista conservadora, Ann Coulter, señalan que si el político obtiene la nominación ello garantizaría la reelección del presidente Barack Obama.

Nacional Journal recuerda que cuando Dole desafió al presidente William Clinton en 1996, Gingrich negoció el acuerdo con este sobre la reforma del bienestar, lo que restó posibilidades a un triunfo republicano.

Los ataques contra Gingrich incluyen cuestionamiento de su fidelidad al expresidente Ronald Reagan, una figura mística en las filas republicanas,

Según Nacional Journal hay varios ejemplos impresos y en vídeo que colocan al político en posiciones contra Reagan.

El exfuncionario del Departamento de Estado Elliot Abrams escribió en National Review esta semana que durante la administración Reagan, el actual aspirante a menudo lanzó retórica insultante contra el gobernante, sus principales colaboradores, y sus políticas, agregó la publicación.

Al parecer las campañas contra el contendiente lograron detener su avance en la actual liza, según evidencian las encuestas.

A solo cuatro días de las primarias en ese estado para elegir al nominado republicano a la Casa Blanca, un sondeo de la Universidad Quinnipiac mostró a Mit Romney al frente de las preferencias de los potenciales votantes republicanos, con 38 por ciento, contra 29 por ciento su contrario.

Solo el seis por ciento de los preguntados se mostró indeciso, aunque 32 por ciento aseguró que podría cambiar de opinión antes del martes próximo, cuando los candidatos se enfrenten para llevarse los 50 delegados del estado.

El impulso que le dio a Gingrich su triunfo en Carolina del Sur parece haberse estancado y el exgobernador Romney crece en Florida, comentó Peter Browm, subdirector del Polling Institute de la Universidad Quinnipiac.

Cuba y el debate republicano en la Florida

La guerra entre Romney y Gingrich se intensifica

Por Oliver Zamora Oria

Cuba fue un tema fundamental en el debate republicano previo a las primarias en Florida, el próximo Estado que realizará este ejercicio de cara a la nominación partidista. Los ataques contra la Isla y sus dirigentes fueron un punto principal en la agenda de los aspirantes, de no seguir ese guión, sería casi una condena a muerte. A ese Estado norteamericano huyeron después de 1959 los burgueses y políticos corruptos de la Cuba prerrevolucionaria, y se enquistaron como una fuerza política que cualquier aspirante a la presidencia estadounidense merodea como moscas. Un poco de historia para entender el coqueteo.

Con tal de endulzar esos oídos reaccionarios, se subió el tono. Por ejemplo, el ex congresista, Newt Gingrich propuso una política “muy agresiva” para derrocar a la Revolución, incluido, una guerra encubierta (idea muy coherente con la personalidad de este político). Solo Ron Paul marcó la nota discordante al pronunciarse en contra del bloqueo, quizás su franqueza se deba a las pocas posibilidades de Paul en la Florida, al punto de no realizar campaña en la región.

La retórica sobre Cuba mostró un principio de los políticos en Estados Unidos: congraciarse con aquellos dispuestos a soltar dólares para financiar campañas y dar la espalda a los intereses de quienes aportan poco, casi siempre la mayoría. La prueba está en las críticas de estos precandidatos a las medidas implementadas por el presidente Obama, las cuales quitaron las restricciones impuestas por Bush a los viajes y las remesas. Aclaro, no califico a Obama como un político diferente; su estrategia siempre fue decirle a determinado público lo que deseaba escuchar, después el rumbo de las acciones eran otra cosa. Respecto a Cuba aflojó por un lado y apretó por el otro.

Pero las criticas de estos políticos a las medidas de Obama y las promesas de apretarle las tuercas a La Habana, mostró una brecha creciente dentro de la comunidad cubana en la Florida; en un lado se ubican los emigrantes de los años 60, atrapados en el odio por los privilegios perdidos, y en el otro los emigrantes económicos de los años 90, interesados en mantener contactos fluidos con sus familiares en Cuba.

Al tomar partido por los primeros, los contrincantes republicanos se colocaron en una política arcaica y sin resultado a la altura de cinco décadas, pero muy rentable económicamente para sus protagonistas. ¿Qué sería de las carreras políticas de los congresistas republicanos de origen cubano (cuyos nombres mejor no mencionar) sin la retórica contrarrevolucionaria? ¿Cómo se llenarían entonces los bolsillos aquellos  beneficiados por los millones dados por Washington para “tumbar a Castro”, como les gusta decir?

Para los dos candidatos con más posibilidades, Gingrich y Romney, la cuenta a sacar es muy fácil, no importa si es efectiva o no la política hostil hacia Cuba, sus fracasados representantes son los que ponen la plata y eso es lo importante. Quizás ambos no puedan ubicar a Cuba en un mapa, pero en Miami hay dinero y eso si saben ubicarlo muy bien los políticos estadounidenses.

Tomado de http://www.radiohc.cu/

Ahogar a Cuba por hambre: la promesa electoral que Newt Gingrich hace a los exiliados de Miami

Newt Gingrich, uno de los aspirantes a la nominación por el Partido Republicano en las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos, envió al exilio histórico cubano una amenazante carta contra las autoridades y el pueblo de la isla, con el fin de ganar votos entre la comunidad cubanoamericana de Miami, en la puja que sostiene con su más poderoso contendor Mitt Romney.
La carta, publicada este viernes en el sitio digital Newt.org, y difundida en español por las principales radioemisoras anticubanas del sur de La Florida, está dirigida a Unidad Cubana, una “sombrilla” de organizaciones contrarrevolucionarias de declarado corte extremista, está llena de promesas contra la Isla, en caso de que Gingrich alcance llegar a La Casa Blanca.
Sin tapujos, el pre-candidato presidencial republicano reconoció en su misiva que es un ferviente partidario de conseguir el aislamiento y la desestabilización de Cuba, acciones que apoyó desde su posición de Presidente del Congreso norteamericano, junto a figuras de corte fascista como la congresista Ileana Ros-Lehtinen y el exlegislador Lincoln Díaz-Balart, de quien dice “sentirse orgullosos”.
Todo parece indicar que no hay reciprocidad con él, pues Ros-Lethinen y Díaz-Balart, ya ofrecieron su apoyo político al rival de Gingrich, Mitt Romney.
El exlíder del Congreso de Estados Unidos, ahora aspirante a la presidencia, se comprometió con los exiliados radicales cubanoamericanos a aplicar una agenda política pro-activa para acelerar, según sus pronósticos, “la transición a la democracia en Cuba”.
Prometió, además, la plena aplicación de la criminal ley Helms-Burton, incluyendo el Título III, -aplazado por tres presidentes estadounidenses- y un recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero que desde hace más de 50 años, aplica el gobierno norteamericano contra el pueblo de Cuba.
Otra de las promesas de Gingrich a sus virtuales votantes cubanos en Miami, fue emprender acción legal contra el presidente cubano Raúl Castro y el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, por los incidentes de 1996 en que dos aeronaves del grupo contrarrevolucionario Hermanos al Rescate fueron derribadas después de violar el espacio aéreo de la isla.
En su larga lista de compromisos pre-electorales, Gingrich aseguró que si alcanza la presidencia, restablecerá las medidas restrictivas contra los viajes y las remesas familiares de los emigrados cubanos, aplicadas por el expresidente George W. Bush, así como revisará y reevaluará todas las órdenes ejecutivas de la administración Obama en relación con viajes a Cuba, el comercio y la inmigración, incluyendo el tratado migratorio entre Cuba y Estados Unidos de 1994, firmado por el gobierno de Bill Clinton.
Y como para no dejarlos fuera de pastel de promesas, Gingrich anunció además que apoyará fervientemente a los grupos internos de la contrarrevolución, manejados política y financieramente desde los Estados Unidos.
El tema Cuba, nuevamente, se convierte en slogan de campaña presidencial, aunque en estos tiempos, ya los emigrados cubanos, -incluso los “cabeza-caliente” del exilio radical- están hastiados de promesas que no se cumplen.
Cada cuatro años, llegan los candidatos a La Casa Blanca a Miami, se disfrazan con guayabera, tabaco en mano y una taza de café a decir en los portales del Versailles: ¡Viva Cuba Libre!, a pesar de no tener idea que ese grito tiene la paternidad de 11 millones de cubanos atrincherados en su isla, que no creen en promesas electorales.

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