Google sabe todo de ti

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Por: Ignacio Ramonet

En nuestra vida cotidiana dejamos constantemente rastros que entregan nuestra identidad, dejan ver nuestras relaciones, reconstruyen nuestros desplazamientos, identifican nuestras ideas, desvelan nuestros gustos, nuestras elecciones y nuestras pasiones. Incluso, las más secretas. A lo largo del planeta múltiples redes de control masivo no paran de vigilarnos. En todas partes, alguien nos observa a través de nuevas cerraduras digitales. El desarrollo del Internet de las cosas (Internet of things) y la proliferación de aparatos conectados multiplican la cantidad de chivatos de todo tipo que nos cercan. En Estados Unidos, por ejemplo, la empresa de electrónica Vizio, instalada en Irvine, California, principal fabricante de televisores inteligentes conectados a Internet, ha revelado recientemente que sus televisores espiaban a los usuarios por medio de tecnologías incorporadas en el aparato.

Los televisores graban todo lo que los espectadores consumen en materia de programas audiovisuales, tanto los programas de las cadenas por cable como DVD, paquetes de acceso a Internet o consolas de videojuegos. Por tanto, Vizio puede saber todo sobre las selecciones que sus clientes prefieren en materia de ocio audiovisual. Y, consecuentemente, puede vender esa información a empresas publicitarias que, gracias al análisis de los datos acopiados, conocerán con precisión los gustos de los usuarios y estarán en mejor situación para tenerlos en el punto de mira.

Esta no es, en sí misma, una estrategia diferente de la que, por ejemplo, Facebook y Google utilizan habitualmente para conocer a los internautas y ofrecerles publicidad adaptada a sus supuestos gustos. Recordemos que en la novela de Orwell, 1984, los televisores –obligatorios en cada domicilio– ven a través de la pantalla lo que hace la gente (¡Ahora podemos veros!). Y la pregunta que plantea hoy la existencia de aparatos tipo Vizio es saber si estamos dispuestos a aceptar que nuestro televisor nos espíe.

Si lo juzgamos por la denuncia interpuesta en agosto de 2015 por el diputado californiano Mike Gatto contra la empresa sudcoreana Samsung, parece que no. La compañía era acusada de equipar sus nuevos televisores con un micro oculto, capaz de grabar las conversaciones de los telespectadores sin que éstos lo supieran y transmitirlas a terceros… Mike Gatto, quien preside la Comisión de Protección del Consumidor y de la Vida Privada del Congreso de California, presentó incluso una iniciativa de ley para prohibir que los televisores pudieran espiar a la gente.

Por el contrario, Jim Dempsey, director del centro Derecho y Tecnologías, de la Universidad de California en Berkeley, piensa que los televisores chivatos van a proliferar: La tecnología permitirá analizar los comportamientos de la gente. Y esto no sólo interesará a los anunciantes. También podría permitir la realización de evaluaciones sicológicas o culturales que, por ejemplo, interesarán también a las compañías de seguros. Sobre todo teniendo en cuenta que las empresas de recursos humanos y de trabajo temporal ya utilizan sistemas de análisis de voz para establecer un diagnóstico sicológico inmediato de las personas que les llaman por teléfono en busca de empleo.

Repartidos un poco por todas partes, los detectores de nuestros actos y gestos abundan alrededor de nosotros; incluso, como acabamos de ver, en nuestro televisor: sensores que registran la velocidad de nuestros desplazamientos o itinerarios; tecnologías de reconocimiento facial que memorizan la impronta de nuestro rostro y crean, sin que lo sepamos, bases de datos biométricos de cada uno de nosotros. Por no hablar de los nuevos chips de identificación por radiofrecuencia (Rfid), que descubren automáticamente nuestro perfil de consumidor, como hacen ya las tarjetas de fidelidad que generosamente ofrecen la mayoría de los grandes supermercados (Carrefour, Alcampo, Erozki) y marcas (FNAC, Corte Inglés).

Ya no estamos solos frente a la pantalla de nuestro ordenador. ¿Quién ignora a estas alturas que son examinados y filtrados los mensajes electrónicos, las consultas en la red, los intercambios en las redes sociales? Cada clic, cada uso del teléfono, cada utilización de la tarjeta de crédito y cada navegación en Internet suministra excelentes informaciones sobre cada uno de nosotros, que se apresura a analizar un imperio en la sombra al servicio de corporaciones comerciales, empresas publicitarias, entidades financieras, partidos políticos y autoridades gubernamentales.

El necesario equilibrio entre libertad y seguridad corre, por tanto, el peligro de romperse. En la película de Michael Radford, 1984, basada en la novela de George Orwell, el presidente supremo, llamado Big Brother, define así su doctrina:La guerra no tiene por objetivo ser ganada, su objetivo es continuar, y la guerra la hacen los dirigentes contra sus propios ciudadanos y tiene por objeto mantener intacta la estructura misma de la sociedad. Dos principios que, extrañamente, hoy están a la orden del día en nuestras sociedades contemporáneas. Con el pretexto de tratar de proteger al conjunto de la sociedad, las autoridades ven en cada ciudadano un potencial delincuente. La guerra permanente (y necesaria) contra el terrorismo les proporciona una coartada moral impecable y favorece la acumulación de un impresionante arsenal de leyes para proceder al control social integral.

Y más teniendo en cuenta que la crisis económica aviva el descontento social que, aquí o allí, podría adoptar la forma de motines ciudadanos, levantamientos campesinos o revueltas en los suburbios. Más sofisticadas que las porras y las mangueras de las fuerzas del orden, las nuevas armas de vigilancia permiten identificar mejor a los líderes y ponerlos anticipadamente fuera de juego.

Habrá menos intimidad, menos respeto a la vida privada, pero más seguridad, nos dicen las autoridades. En nombre de ese imperativo se instala así, a hurtadillas, un régimen securitario al que podemos calificar de sociedad de control. En la actualidad el principio del panóptico·se aplica a toda la sociedad. En su libro Surveiller et punir, el filósofo Michel Foucault explica cómo el panopticon (el ojo que todo lo ve) es un dispositivo arquitectónico que crea una sensación de omnisciencia invisible y permite a los guardianes ver sin ser vistos dentro de una prisión. Los detenidos, expuestos permanentemente a la mirada oculta de los vigilantes, viven con el temor de ser pillados en falta, lo cual les lleva a autodisciplinarse… De ahí podemos deducir que el principio organizador de una sociedad disciplinaria es el siguiente: bajo la presión de una vigilancia ininterrumpida, la gente acaba por modificar su comportamiento. Como afirma Glenn Greenwald: Las experiencias históricas demuestran que la simple existencia de un sistema de vigilancia a gran escala, sea cual fuere la manera en que se utilice, es suficiente por sí misma para reprimir a los disidentes. Una sociedad consciente de estar permanentemente vigilada se vuelve enseguida dócil y timorata.

Hoy día el sistema panóptico se ha reforzado con una particularidad nueva en relación con las anteriores sociedades de control que confinaban a las personas consideradas antisociales, marginales, rebeldes o enemigas en lugares de privación de libertad cerrados: prisiones, reformatorios, manicomios, asilos, campos de concentración… Sin embargo, nuestras sociedades contemporáneas de control dejan en libertad aparente a los sospechosos (o sea, a todos los ciudadanos), aunque los mantienen bajo vigilancia electrónica permanente. La contención digital ha sucedido a la contención física.

A veces, esta vigilancia constante también se lleva a cabo con ayuda de chivatos tecnológicos que la gente adquiere libremente: ordenadores, teléfonos móviles, tabletas, abonos de transporte, tarjetas bancarias inteligentes, tarjetas comerciales de fidelidad, localizadores GPS, etcétera. Por ejemplo, el portal Yahoo!, que consultan regular y voluntariamente unos 800 millones de personas, captura una media de 2 mil 500 rutinas al mes de cada uno de sus usuarios. En cuanto a Google, cuyo número de usuarios sobrepasa los mil millones, dispone de un impresionante número de sensores para espiar el comportamiento de cada usuario: el motor Google Search, por ejemplo, permite saber dónde se encuentra el internauta, lo que busca y en qué momento. El navegador Google Chrome, megachivato, envía directamente a Alphabet (empresa matriz de Google) todo lo que hace el usuario en materia de navegación. Google Analytics elabora estadísticas muy precisas de las consultas de los internautas en la red. Google Plus recoge información complementaria y la mezcla. Gmail analiza la correspondencia intercambiada, lo cual revela mucho sobre el emisor y sus contactos. El servicio DNS (Domain Name System, o Sistema de Nombres de Dominio), de Google, analiza los sitios visitados. YouTube, el servicio de videos más consultado del mundo, que pertenece también a Google y, por tanto, a Alphabet, registra todo lo que hacemos en él. Google Maps identifica el lugar en que nos encontramos, adónde vamos, cuándo y por qué itinerario… AdWords sabe lo que queremos vender o promocionar. Y desde el momento en que encendemos un smartphone con Android, Google sabe inmediatamente dónde estamos y qué estamos haciendo. Nadie nos obliga a recurrir a Google, pero cuando lo hacemos la empresa sabe todo de nosotros. Y, según Julian Assange, inmediatamente informa de ello a las autoridades estadunidenses…

En otras ocasiones, los que espían y rastrean nuestros movimientos son sistemas disimulados o camuflados, semejantes a los radares de carretera, los drones o las cámaras de vigilancia (llamadas también de videoprotección). Este tipo de cámaras ha proliferado tanto que, por ejemplo, en Reino Unido, donde hay más de 4 millones de ellas (una por cada 15 habitantes), un peatón puede ser filmado en Londres hasta 300 veces cada día. Y las cámaras de última generación, como la Gigapan, de altísima definición –más de mil millones de pixeles–, permiten obtener, con una sola fotografía y mediante un vertiginoso zoom dentro de la propia imagen, la ficha biométrica del rostro de cada una de las miles de personas presentes en un estadio, una manifestación o un mitin político .

A pesar de que hay estudios serios que han demostrado la débil eficacia de la videovigilancia en materia de seguridad, esta técnica sigue siendo refrendada por los grandes medios de comunicación. Incluso parte de la opinión pública ha terminado por aceptar la restricción de sus libertades: 63 por ciento de franceses se declaran dispuestos a una limitación de las libertades individuales en Internet en razón de la lucha contra el terrorismo.

Ello demuestra que el margen de progreso en materia de sumisión es todavía considerable…

* Ignacio Ramonet acaba de publicar El imperio de la vigilancia, editorial Clave Intelectual, Madrid, 2016.

(Tomado de La Jornada)

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Directivos de Google visitaron Cuba con fines políticos, no tecnológicos

Karel Pérez Alejo, desarrollador web y profesor universitario. Foto: Disamis Arcia Muñoz/ Cubadebate

Karel Pérez Alejo, desarrollador web y profesor universitario. Foto: Disamis Arcia Muñoz/ Cubadebate

Con el interés  de abordar desde diferentes puntos de vista las posibles implicaciones de la visita de algunos de los directivos de Google Ideas a Cuba en las semanas pasadas, Progreso Semanal se entrevistó con el ingeniero Karel Pérez Alejo, desarrollador web y profesor universitario.

En estos días se ha estado comentando en algunos círculos cubanos la visita a Cuba que realizaran por segunda vez en menos de un año algunos miembros de Google. ¿Qué puedes hablarnos,  desde tu experiencia como desarrollador web, sobre las razones para este acercamiento de Google a Cuba y cuál puede ser su impacto?

Yo creo que sería útil recapitular un poco: Google comenzó como una pequeñita empresa, en Silicon Valley, salida del mundo académico de Silicon Valley, donde dos muchachos que estaban haciendo estudios posdoctorales decidieron hacer un buscador en la época en la que ninguno de los buscadores daba una respuesta adecuada. Desarrollaron un algoritmo que hoy por hoy es uno de los algoritmos básicos de búsqueda y recuperación de información, que es el Page Rank y a partir de ahí empiezan a intentar capitalizar el negocio.

Por supuesto, primero empiezan con capital de riesgo y con las donaciones de inversores de la época de la burbuja del .com, cuando todavía no tenían un producto definido. Hasta que llegan a un nivel superior en el que integran un producto de anuncios publicitarios que trabajan en dos vías: el Google Adwords, que ofrece una plataforma a los anunciantes para poner sus resultados en los buscadores; y el Google Adsense, donde proponen una plataforma de monetización a personas que tenían sitios web, para mostrar ahí anuncios.

A partir de ahí comienzan a capitalizar lo que es la búsqueda. Cada búsqueda que hace cualquier usuario en Google es una búsqueda que está generándole ingresos, porque están mostrando en esos resultados anuncios publicitarios por los cuales alguien está pagando. Ellos logran entonces por primera vez, de una manera muy efectiva, valorizar o monetizar las búsquedas de información. Eso es lo básico.

Durante la etapa de desarrollo de Google, los inversores le piden designar o buscar un CEO (Chief Executive Officer) que tenga experiencia en Silicon Valley. Después de analizar varias opciones, entre las cuales por cierto estuvo Steve Jobs, se inclinan por Erick Schmidt, quien tuvo el gran logro de llevar a esta empresa, que tenía una muy fuerte competencia con Yahoo, Altavista, y otros buscadores, al nivel de una empresa de primer nivel global.

Google llega entonces a ese punto en que es una de las empresas de mayor poder y mayor alcance informático, donde ha diversificado mucho sus productos. Llega un punto también en el cual crean una cultura profesional en la que muchos de los especialistas –en Estados Unidos y en el mundo- de la rama ven a Google como uno de los mejores lugares para trabajar. Pero no ha diversificado su modo de ingreso.

En este punto es relativamente frágil, porque casi el 89% de sus ingresos los obtiene solamente a partir de los anuncios publicitarios. Por lo tanto, si la mayoría de tus ingresos provienen de un solo producto, en el mundo tecnológico eres susceptible a que seas desbancado por otra tecnología – lo que se dice un killer aplication– que desbanque la forma en que se está haciendo el advertisement  en internet… por eso es que también entran en el mercado de los móviles, con Androids, haciéndole la competencia directa al Iphone. Por eso comienzan también a desarrollar otros proyectos que no solamente tienen que ver con las universidades sino con el sistema industrial, el aparato militar-industrial norteamericano. Uno de los más importantes en ese sentido es el desarrollo de vehículos que se manejen solos, que tiene una alta aplicación militar porque es la versión terrestre de un drone, así como otro muy vinculado con la robótica.

Además, Google es la empresa que mayor cantidad de información de los usuarios recopila y hay un punto donde ellos pueden estar muy interesados en que se mantenga el mercado de los buscadores porque a la vez que alguien entra en Google, y hace una pregunta, lo que está es diciendo qué le interesa, qué no conoce, cuál es su inquietud de información y en un momento determinado esa necesidad de información puede utilizarse  en sus propios productos.

Eso es, básicamente, la evolución de Google.

Hace como tres o cuatro años Erick Schmidt deja de ser el CEO, y lo asume Larry Page, uno de los muchachos fundadores de Google. Esto, por un lado, dice de la madurez que han alcanzado los dos creadores y fundadores, y por otro, deja también el espacio libre a Schmidt para hacer otras cosas. Ahora, ¿quién es Erick Schmidt?  De eso habla Julian Assange en su entrevista con Amy Goodman. Además de ser un empresario brillante, tiene estrechos y personales vínculos con el Departamento de Estado, y en particular con Hillary Clinton.

Hay otro personaje que se une a la empresa: Jared Cohen, quien había sido miembro del equipo de trabajo de la Secretaria de Estado Condoleeza Rice, y luego se mantiene con Hillary Clinton; y llegó a su punto más alto al desarrollar el 21st century statecraft, o cómo hacer la diplomacia con las tecnologías del siglo 21. De acuerdo con su perfil público, Jared Cohen es un especialista, en “antiterrorismo digital”, “promoción de la libertad de expresión”, “uso de las tecnologías por la sociedad civil”, y ha tenido experiencia en los Balcanes y el Medio Oriente en la promoción del uso de las tecnologías en el derrocamiento o el cambio de gobiernos en los países “en crisis”.

Por alguna razón, que puede ser cuando Hillary Clinton se retira del Departamento de Estado, Erick Schmidt acoge a Jared Cohen, y casi que le arma un “proyectico”, y le da un edificio en Nueva York  y le da el financiamiento para que pueda continuar haciendo las labores que venía realizando desde el Departamento de Estado. Se crea un brazo de investigación; aunque ellos dicen que va más allá, pues no se autodefinen como un tanque pensante (think tank), sino como un think doer, es decir, que no solamente piensan sino también hacen. Esto se llamó Google Ideas.

En su sitio web oficial, Google Ideas describe sus proyectos principales. Entre ellos está proveer alojamiento gratuito a sitios web con la protección de toda la plataforma de Google, sin que sea vulnerable por parte de los gobiernos que quieran tumbar el sitio; el proyecto de dar internet a través de los aerostáticos a zonas de muy difícil acceso; o este último que tiene como propósito que la gente elabore de manera colaborativa sus propuestas de constitución, on line – dos de ellos cerrados para Cuba.

¿Qué tan importante es que Google haya venido a Cuba?  

A ver, mi opinión es, primero, que no vino Google; vino Google Ideas, y vino por segunda vez. Google Ideas, que está muy cercano al Departamento de Estado, y en particular a Hillary Clinton, quien es probable que se postule para la presidencia por el Partido Demócrata. ¿Por qué hago la distinción entre Google y Google Ideas? Porque en esas dos visitas al país no ha venido nadie con un enfoque tecnológico, y al parecer por lo que ha trascendido de las conversaciones que ha habido, no se ha hablado de tecnología sino de política tecnológica.

¿Qué le brinda Google a Cuba? Bueno, posiblemente hay un gesto que tuvieron, después de la primera visita, que fue abrir un navegador (Google Chrome), que es un servicio gratuito –hago la acotación, porque de todas formas  esta apertura, siendo como es un servicio gratuito,  no significa una relación comercial con el gobierno cubano, por lo que no entra dentro de las limitaciones del Departamento del Tesoro-; como mismo lo ofrece Mozilla, Apple o Microsoft. Por lo tanto era una limitación que no tenía sentido alguno.

Hay una cosa interesante con respecto al tema de las limitaciones de Google a Cuba. Hasta el año 2007… posiblemente 2009, uno de los dos paquetes de anuncios publicitarios de Google, el Google Adsense, estaba cerrado para Cuba; pero el Google Adwords –por el que tú pagabas a Google por tus anuncios- estaba abierto. Podría decirse que hasta el año 2009 cuando cierran también el acceso al Google Adwords, ellos estaban desatendiendo las prohibiciones establecidas por la OFAC con respecto a Cuba, al permitir que desde aquí pudiéramos utilizar su “servicio estrella”.  Por lo tanto, ellos han sido ambivalentes con respecto a qué abren y qué mantienen cerrado para Cuba.

Otro ejemplo, el Google Analytics, también lo cerraron de un momento a otro. Ahora lo volvieron a abrir, pero uno se da cuenta que no lo hicieron completamente, o que no se han dado cuenta que tienen que abrirlo completo, porque aunque puedes acceder al servicio, no puedes descargar el reporte desde Cuba, tienes que entrar por un proxy. Es decir, que hay cierta desatención en el criterio que han estado manejando con respecto al acceso a los servicios de Google desde Cuba.

Pero eso no es Google Ideas. Sus proyectos están enfocados, en esencia, a la subversión  –a través del uso de la tecnología–  en países con problemas con la libertad de expresión, como ellos lo entienden. Desde el punto de vista de un porciento de los funcionarios del Departamento de Estado, y de algunos de los directivos de Google, Cuba podría ser el lugar ideal para aplicar los productos de Google Ideas: “publica tu sitio conmigo, para que el gobierno cubano no lo cierre”;  “navega por esta red protegida para que lo puedas hacer sin problemas”; “ponte a escribir la propuesta constitucional cubana”… Casi que lo que se está permitiendo con estas visitas es que haya un estudio sobre el terreno.

Ahora, en el caso de Google ¿hay algo nuevo que pueda ofrecer y que tenga un impacto marcado?  Bueno, el buscador, que es su producto más importante, está abierto. El servicio de correo Gmail está abierto. Las herramientas analíticas que utilizan los desarrolladores de web están abiertas en su mayoría. El comercio electrónico está cerrado, pero de todas formas nosotros no podemos hacer comercio electrónico.

En la práctica, Google no tiene casi nada que pudiera ofertar y que cambiara el entorno digital y la informatización de la sociedad cubana. Soy de la opinión que, incluso antes de acercarse a ellos, podríamos hacerlo a productos similares desarrollados por los aliados estratégicos de Cuba en el área de las telecomunicaciones, que son Rusia y China.

Por ejemplo, si se fuera a hacer un buscador cubano, y se necesitara transferencia de tecnología, no hay por qué acercarse directamente a Google, cuando todo el mundo sabe que sus intenciones no son totalmente claras. Es mejor dirigirse a alguno de esos dos países, donde hay un desarrollo tecnológico fuerte. Yo no veo nada que Google pueda brindar, que impacte drásticamente.

¿No crees que alguien pudiera considerar que estás siendo un poco paranoico con el tema de Google?

Mira, yo soy desarrollador web, e instalo Google Analytics en todos los sitios que he desarrollado. Sé que le estoy dando información a Google, pero ellos de todas maneras la tienen, a través del análisis del tráfico cubano. Sin embargo, es una herramienta gratuita que te alivia mucho en cuanto a la capacidad y estructura que tendría que generarse en Cuba para hacer ese mismo análisis, y yo soy partidario de instalarlo, justamente por eso.

Pero no podemos ser ingenuos, sobre todo en este caso de la visita de Google Ideas. Sería muy diferente si en lugar de sus directivos, hubieran venido los de Google Glass, o los de Google Map. Pero, justamente, no fue el ala técnica de Google quien vino, fue el ala política, que es una extensión del Departamento de Estado. Si fuera con Yahoo Ideas sería el mismo criterio, porque no son cuestiones técnicas lo que les interesa. Te repito, no se puede ser ingenuo.

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(Tomado de Progreso Semanal)

Directivos de Google regresan a Cuba ¿Qué buscan?

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En la tarde de ayer estuve en la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), invitado por la sección de base de la Unión de Periodistas de Cuba para impartir una conferencia en ocasión de la Jornada por el Día de la prensa cubana.

Durante mi exposición, uno de los participantes me hizo saber desde el público que ejecutivos de la empresa Google habían visitado la Universidad el día anterior y sostuvieron intercambios con un numeroso grupo de estudiantes y profesores de esa insitución.

Indagando un poco más pude conocer que los visitantes también estuvieron en la CUJAE e instalaciones de Joven Club y algunos detalles de su visita a la UCI.

En el intercambio de los ejecutivos de Google en la UCI salió a la luz el hecho de que el desbloqueo de productos para Cuba como Google Play, anunciado a fines del pasado año, hay aplicaciones allí aún no disponibles para la Isla, además de servicios como Google Earth, Google Developers y Google Code, fundamentales para el desarrollo de software, que siguen siendo inaccesibles desde IPs cubanas. Se habló además de si Google estaría dispuesta, a través de Google Play, a vender videojuegos para móviles desarrollados en la UCI, cosa que los de Google dijeron por el momento no es posible. Profesores de la UCI también propusieron colaboración en videojuegos para rehabilitación de funciones visuales y un simulador para entrenar médicos en el enfrentamiento al ébola que pudieran desarrollarse más con la herramienta Google Glass pero no obtuvieron respuesta concreta de los visitantes al respecto.

Sí hubo respuesta positiva a la invitación de la UCI para que un técnico de Google imparta una conferencia en un evento de software libre de la Universidad el próximo año. Una profesora de la UCI les preguntó cómo participar en los eventos científicos que convoca Google pero no obtuvo una respuesta concreta;  algo contradictorio con el hecho de que los visitantes elogiaron la calidad de los graduados de la UCI y la CUJAE, e incluso dijeron que tienen trabajando varios de ellos.

En el grupo de visitantes se encuentra Brett Pelmuter, uno de los que acompañó a Eric Schmidt, presidente de Google, en su visita a Cuba el pasado verano y todos los demás pertenecen a la división Google Ideas que dirige Jared Cohen, quien también estuvo en La Habana en aquella ocasión, pero no esta vez. Ahora, el más relevante de los visitantes es Scott Carpenter, Director Adjunto de Google Ideas.

Google ideas se autodefine así: “Explora cómo la tecnología puede permitir a las personas hacer frente a las amenazas en la cara de los conflictos, la inestabilidad y la represión”. Cohen y Perlmutter hicieron honor a esa misión cuando en la visita anterior estuvieron en una “redacción” que EE.UU. paga en un apartamento de La Habana para producir justamente “conflictos, inestabilidad y represión”.

Google Ideas convocó el 21 de marzo de 2012 un evento presidido por Jared Cohen en la ultraconservadora Heritage Foundation de Washington DC  con el título “Cuba Needs a (Technological) Revolution: How the Internet Can Thaw an Island Frozen in Time” en el que sólo intervinieron conocidos enemigos de la Revolución cubana como el senador por  la Florida Marco Rubio, el ex Subsecretario de Estado, Roger Noriega, el director de Radio y Televisión Martí, Carlos García Pérez, el Codirector del Cuba Study Group, Carlos Saladrigas, el Director Ejecutivo del Instituto George W. Bush, James Glassman y Mauricio Claver Carone, director del US-Cuba Democracy PAC. Aquella conferencia fue presidida por Jared Cohen, quien fungió como asesor de la Secretaría de Estado tanto con Condolezza Rice como con Hillary Clinton. A Cohen, el líder de Wikileaks, Julian Assange, lo ha calificado como “director de cambio de régimen de Google” y “canalización del Departamento de Estado en Silicon Valley”.

Este párrafo de Assange sobre el Director de Google Ideas es bastante ilustrativo de la muy estrecha relación entre Google y el gobierno estadounidense que el hacker australiano argumenta muy sólidamente en un artículo titulado “Google y la NSA: ¿Quién tiene el “maletín de mierda” ahora?“:

“Los cables de WikiLeaks revelan también que antes Cohen, al trabajar para el Departamento de Estado, estaba en Afganistán tratando de convencer a las cuatro principales empresas de telefonía móvil afganas para desplazar sus antenas a bases militares de Estados Unidos. En el Líbano él trabajó secretamente para establecer, en nombre del Departamento de Estado, un think tank chií anti-Hezbolá. ¿Y en Londres? Estaba ofreciendo fondos a los ejecutivos de cine de Bollywood para insertar contenido anti-extremista en las películas de Bollywood y la promesa de conectarlos a redes relacionadas en Hollywood.”

Sin conocer todo el contenido de sus actividades en Cuba no se puede tener claridad en los objetivos de esta visita pero, a juzgar por el intercambio en la UCI, donde al parecer hubo más iniciativa de la parte cubana que de la estadounidense ¿cabe albergar la esperanza de de que Google haya traído esta vez nuevas ideas durante su visita a Cuba y no sean las mismas que le sugirieron a Jared Cohen sus ilustres invitados de la Heritage Foundation, obsesionados con la “Revolution” que Cuba needs?

En todo caso, se renueva la actualidad de lo afirmado por el Primer Vicepresidente cubano Miguel Díaz Canel  en la clausura del Primer Taller Nacional de Infor­matización y Ciberseguridad:

“El bloqueo a Cuba, aunque algunos no lo quieran considerar, ha limitado el acceso a fi­nanciamiento, tecnología, sistema, infraestructura, software y aplicaciones. El reconocimiento de su fracaso como política por parte del presidente Obama y el anuncio de realizar inversiones en el sector de las telecomunicaciones para que el pueblo cubano pueda ac­ceder a las mismas, es un reconocimiento de ello. El cambio de táctica, pero no de los ob­jetivos de la política del gobierno de Es­tados Unidos hacia Cuba, acentúa la necesidad de que avancemos más en el proceso de informatización cubano.”

(Tomado de La pupila insomne)

Cuba y la Internet ¿Quién bloquea a quién?

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El nerviosismo que se ha apoderado de la derecha latinoamericana con la “normalización” de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba ha desatado una serie de manifestaciones que asombran por la impunidad con que se desfigura la realidad. Un ejemplo lo ofrece la columna de Andrés Oppenheimer [1] en La Nación del Martes 2 de Febrero cuyo título lo dice todo: “La clave de la libertad en Cuba es el acceso a Internet” [2].
El articulista, conocido por su visceral rechazo a toda la obra de la Revolución Cubana, se pregunta si “el régimen cubano aceptará la ayuda estadounidense para expandir el acceso a Internet.” Poco más adelante recuerda que en su discurso del 17 de Diciembre del 2014 Obama dijo que “Washington eliminará varias regulaciones que impedían a las empresas estadounidenses exportar teléfonos inteligentes, software de Internet y otros equipos de telecomunicaciones, pero a juzgar por lo que me dicen varios visitantes que acaban de regresar de la isla, hay buenas razones para ser escépticos respecto de que el régimen cubano lo permita.”
El remate de su artículo es de antología: “Washington debería centrarse en Internet. Y si Cuba no quiere hablar del tema, Estados Unidos y los países latinoamericanos deberían denunciar al régimen cubano por lo que es: una dictadura militar a la que ya se le acabaron las excusas para seguir prohibiendo el acceso a Internet en la isla.”

Prefiero no perder tiempo en rebatir la inaudita caracterización de Cuba como una dictadura militar, que en un examen de Introducción a la Ciencia Política merecería el fulminante aplazo del estudiante que osara manifestar una ocurrencia (que no es lo mismo que una idea, más respeto a Hegel, ¡por favor!) de ese tipo. Oppenheimer no es uno de los energúmenos que pululan en la televisión norteamericana, violadores seriales de las más elementales normas del oficio periodístico. Pero el nerviosismo y la desesperación que se ha apoderado de los grupos anticastristas de Miami -cada vez más reducidos y desprestigiados- lo deben haber contagiado e impulsado a escribir una nota pletórica de falsedades. Me limitaré a señalar tres.Primero, no puede ignorar que a causa del bloqueo Cuba ingresó parcial y tardíamente al ciberespacio, y cuando se produjo la vertiginosa expansión de la banda ancha y de la Internet la Casa Blanca presionó brutalmente a quienes le ofrecían esos servicios a la isla para que los interrumpieran de inmediato, orden que por supuesto no pudo ser desobedecida por los pequeños países de la cuenca del Caribe.

Por eso, hasta la llegada del cable submarino procedente de Venezuela, hace poco más de un año, la conexión de Internet en Cuba se hacía exclusivamente por satélite. Ahora existe ese enlace físico, pero desgraciadamente el grueso del creciente tráfico cubano todavía debe transitar a través de lentos y muy costosos enlaces satelitales, y con un ancho de banda absolutamente insuficiente. Problemas que no se deben a una decisión de La Habana sino a la obcecación de Washington.Segundo, antes de preguntarse si La Habana aceptará la ayuda que promete Obama convendría que Oppenheimer averiguase si Washington aceptará poner fin al cerco informático dispuesto en contra de Cuba. Su argumento parece salido de una canción para niños de María E. Walsh: “El reino del revés”. No fue Cuba quien ante el advenimiento de la revolución de las comunicaciones decidió hacerse un harakiri informático sino que fue el imperio quien, consciente de la importancia de esas nuevas tecnologías, extendió los alcances de su criminal bloqueo para incluir también a la Internet. Cualquiera que haya visitado ese país sabe que no se puede acceder a muchísimos sitios de la red ni disponer de los principales instrumentos de navegación en el ciberespacio.

Si lo intenta casi invariablemente aparecerá un fatídico mensaje de “Error 403” diciendo algo así como “Desde el lugar en que se encuentra no podrá acceder a este URL” u otro más elocuente: “El país en el que se encuentra tiene prohibido acceder a esta página”. No se puede utilizar el Skype, el Google Earth, o las plataformas de desarrollo colaborativo Google Code y Source Force, o descargar libremente las aplicaciones del Android.
Y cuando se puede, el reducido ancho de banda hace prácticamente imposible trabajar con un mínimo de rapidez y eficiencia. Todo esto, ¿por culpa del gobierno cubano? A mediados del año pasado el CEO de Google, Eric Schmidt, encabezó una delegación que visitó a Cuba como respuesta a las acusaciones de que el gigante informático bloqueaba el acceso a sus servicios. Después de comprobar que varios productos de Google no estaban disponibles Schmidt señaló oblicuamente al responsable al decir que “las sanciones estadounidenses en contra de Cuba desafiaban a la razón.”Tercero, tal vez Oppenheimer tiene razón en su escepticismo, pero no por causa de Cuba sino de Estados Unidos. Porque, ¿cómo olvidar que a comienzos de su primer mandato Obama ya había prometido lo que volvió a prometer hace poco más de un mes: “suavizar” algunas sanciones contempladas para las empresas informáticas que tengan negocios con Cuba? ¿Qué fue lo que ocurrió? Poco y nada. Ojalá que ahora sea diferente. La Ley Torricelli, de 1992, había permitido la conexión a Internet por vía satelital pero con una decisiva restricción: que cada prestación fuese contratada con empresas norteamericanas o sus subsidiarias previa aprobación del Departamento del Tesoro. Este impuso estrictos límites y estableció sanciones extraordinarias –por ejemplo, multas de 50 000 dólares por cada violación- para quienes favorecieran, dentro o fuera de los Estados Unidos, el acceso de los cubanos a la red.

Lo que hizo Obama, en Marzo del 2010, fue eliminar algunas de estas sanciones, especialmente para las empresas que faciliten gratuitamente aplicaciones de correo electrónico, chat y similares. Pese a ello, en 2012, la sucursal en Panamá de la compañía Ericsson tuvo que pagar una multa de casi dos millones de dólares al Departamento de Comercio de Estados Unidos por violar las restricciones de exportación de equipos de comunicación a Cuba. Como siempre: una de cal, otra de arena. Por eso la accesibilidad sin restricciones a la red continúa tropezando con los grilletes del bloqueo. La “ciberguerra” que Washington le ha declarado a Cuba, un país que sigue estando escandalosamente incluido en la lista de los “patrocinadores del terrorismo”, continúa su curso. ¿Cumplirá esta vez Obama con su promesa? ¿Quién es el que “prohíbe” el acceso a la Internet en Cuba?Atilio A. Boron. Investigador Superior del Conicet y Director del PLED (Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales)

Notas del blog Isla Mía

[1] Autor del libro “La Hora Final de Castro” publicado en Marzo, 2001 y va a cumplir sus ¡15 años! desde el revuelo mediático que produjo sin que cayese la Revolución Cubana. No querrá que se lo recuerden seguramente.
[2] http://www.lanacion.com.ar/1765195-la-clave-de-la-libertad-en-cuba-es-el-acceso-a-internet

Tomado del Blog Isla Mía

Assange: “Google nos espía e informa a EEUU”

Ignacio Ramonet (I) y Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres. Foto: Le Monde Diplomatique.

Ignacio Ramonet (I) y Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres. Foto: Le Monde Diplomatique.

Desde hace treinta meses, Julian Assange, paladín de la lucha por una información libre, vive en Londres, refugiado en las oficinas de la Embajada de Ecuador. Este país latinoamericano tuvo el coraje de brindarle asilo diplomático cuando el fundador de WikiLeaks se hallaba perseguido y acosado por el Gobierno de Estados Unidos y varios de sus aliados (el Reino Unido, Suecia). El único crimen de Julian Assange es haber dicho la verdad y haber difundido, vía WikiLeaks, entre otras revelaciones, las siniestras realidades ocultas de las guerras de Iraq y de Afganistán, y los tejemanejes e intrigas de la diplomacia estadounidense.

Como Edward Snowden, Chelsea Manning y Glenn Greenwald, Julian Assange forma parte de un nuevo grupo de disidentes que, por descubrir la verdad, son ahora rastreados, perseguidos y hostigados no por regímenes autoritarios sino por Estados que pretenden ser “democracias ejemplares”…

En su nuevo libro, Cuando Google encontró a WikiLeaks (Clave Intelectual, Madrid, 2014), cuya versión en español está en librerías desde el 1 de diciembre, Julian Assange va más lejos en sus revelaciones, estupendamente documentadas, como siempre.

Todo parte de una larga conversación que Assange sostuvo, en junio de 2011, con Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google. Este vino a entrevistar al creador de WikiLeaks para un ensayo que estaba preparando sobre el futuro de la era digital. Cuando se publicó el libro, titulado The New Digital Era (2013), Assange constató que sus declaraciones habían sido tergiversadas y que las tesis defendidas por Schmidt eran considerablemente delirantes y megalomaníacas. El nuevo libro del fundador de WikiLeaks es su respuesta a esas elucubraciones del presidente de Google.

Entre muchas otras cosas, Assange revela cómo Google –y Facebook, y Amazon, etc.– nos espía y nos vigila;  y cómo transmite esa información a las agencias de inteligencia de Estados Unidos. Y cómo la empresa líder en tecnologías digitales tiene una estrecha relación, casi estructural, con el Departamento de Estado. Afirma también Assange, que hoy, las grandes empresas de la galaxia digital nos vigilan y nos controlan más que los propios Estados.

Cuando Google encontró a WikiLeaks es una obra inteligente, estimulante y necesaria. Una fiesta para el espíritu. Nos abre los ojos sobre nuestras propias prácticas de comunicación cotidianas cuando usamos un smartphone, una tablet, un ordenador o cuando navegamos simplemente por Internet con la candidez de quien se cree más libre que nunca. ¡Ojo! Nos explica Assange, como Pulgarcito, vas sembrando rastros de ti mismo y de tu vida privada que algunas empresas, como Google, recogen con sumo cuidado y archivan secretamente. Un día, las utilizarán contra ti…

Para conversar de todo esto y de algunas cosas más, nos encontramos con un Julian Assange entusiasta y fatigado, en Londres, el pasado 24 de octubre, en una pequeña sala acogedora de la Embajada de Ecuador. Llega sonriente y pálido, con una barba rubia de varios días, con su cabeza de ángel prerrafaelista, cabellos largos, rasgos finos, ojos claros… Es alto y delgado. Habla con voz muy baja y lenta. Lo que dice es profundo y pensado, le sale de muy adentro. Tiene un algo de gurú… Habíamos previsto charlar no más de media hora, para no cansarlo, pero con el paso del tiempo la conversación se fue poniendo interesante. Y finalmente hablamos más de dos horas y media…

Ignacio Ramonet: El corazón de tu nuevo libro –Cuando Google encontró a WikiLeaks– lo constituye un encuentro tuyo, en junio de 2011, con Eric Schmidt, el presidente ejecutivo de Google. En un momento, dices: “Google es la compañía más influyente del mundo”. ¿Qué entiendes por “más influyente”?

Julian Assange: Lo que intento decir es que el mundo está viviendo un cambio muy profundo, y Google es la entidad que más influencia tiene sobre la esencia de ese cambio y tal vez también sobre la velocidad de ese cambio. Podríamos preguntarnos incluso si Google no es la empresa más influyente en términos absolutos. De esto no estoy seguro. Hay varias mega empresas que podrían ocupar esa posición, la de ser la más influyente en términos absolutos. Pero al menos, de entre las empresas de comunicación, sí, es la más influyente en términos absolutos.

Otras compañías pueden tener mucha influencia, como General Electric, o Raytheon, o Booz Allen Hamilton, o ExxonMobil, o Chevron, pero todas ellas tienen, más o menos, un modelo de negocio estabilizado, y el tipo de influencia que ejercen no es tan evidente. Son muy grandes, sí, pero son estáticas. En cambio, Google está en evolución constante; ha duplicado su valor bursatil entre 2011 y este año, pasando de 200.000 millones de dólares a 400.000 millones… Y su penetración en la sociedad global, en términos de interacción con los individuos, ha aumentado más que la de cualquier otra empresa de gran tamaño.

IR: ¿Más que las empresas financieras…?

JA: Sí, no hay duda.

IR: Escribes que “el avance de la tecnología de la información, encarnada por Google, anuncia la muerte de la privacidad para la mayoría de las personas y reconduce el mundo hacia el autoritarismo”. ¿No eres demasiado pesimista? 

JA: No creo que se pueda mirar el mundo y decidir si uno quiere hechos optimistas o pesimistas. Los hechos son como son. Hay otros fenómenos que se están produciendo y podemos considerarlos como optimistas, pero no lo que Google está haciendo. Se trata de otros procesos que están ocurriendo.

IR: Hablaremos de esos procesos más adelante. Por ahora quería preguntarte: ¿en qué te basas para afirmar que “las tecnologías de Silicon Valley son un instrumento al servicio de la política exterior de EE UU”?

JA: De varias maneras, que describo en el libro. En primer lugar, la larga historia de colaboración entre el complejo militar-industrial de las fuerzas armadas de Estados Unidos y el Silicon Valley. Cualquier persona que haya investigado sobre el Silicon Valley sabe que eso es así. Noam Chomsky ha denunciado con contundencia lo que ocurría en Silicon Valley en las décadas de 1970 y 1980 (1). De hecho, si miramos hacia atrás y pensamos en cuál era la percepción que se tenía en esa época de los ordenadores… Eran unas máquinas enormes que los militares hacían funcionar y las ponían al servicio de las grandes empresas estadounidenses.

La idea que la gente se hacía del superpoder de los ordenadores está reflejada en películas como Colossus (2). En todo caso, los militares en esa época pilotaban el desarrollo del Estado: ayudando a llegar a la Luna, ayudando a construir armas atómicas, ayudando a diseñar misiles ICBM (3), ayudando a acelerar la velocidad de los submarinos nucleares, ayudando al Servicio de Impuestos Internos a verificar la fiscalidad de cada persona… Todo eso cambió cuando Silicon Valley, en los años 1990, empezó a desarrollar un mercado de consumo, a poner los avances de la tecnología informática al alcance del gran público. Fue entonces cuando se empezó a crear una “burbuja de percepción” que presentaba a las empresas de Silicon Valley como “amigas” de la gente, “amigas” del consumidor. Apple, Google, Amazon y más recientemente Facebook han estimulado ese aspecto y se han beneficiado de ello. Y todo eso ha creado una ilusión… que ha permitido obliterar la visión previa, negativa, que había al respecto, y que la mayoría de los académicos tenía con relación a Silicon Valley, aquel Silicon Valley que colaboraba con los militares.

En segundo lugar, estas nuevas compañías, como Google, que describo en mi libro, establecieron una estrecha relación con el aparato de Estado en Washington,  en particular con los responsables de la política exterior. Esa relación es una evidencia ahora. La tienen los más altos ejecutivos de Google, Eric Schmidt (4), Jared Cohen (5)… tienen ideas políticas semejantes y comparten una idéntica visión del mundo. Y finalmente, esta asociación tan estrecha y esta visión del mundo compartida entre Google y la Administración estadounidense están al servicio de los objetivos de la política exterior de Estados Unidos.

IR: Precisamente, en esa misma línea, escribes que cuando Eric Schmidt visitó China, Corea del Norte y Birmania, en 2013, era evidente que estaba llevando a cabo una operación de “diplomacia encubierta” para Washington. ¿Qué pruebas tienes de ello? 

JA: Hablo basándome en mi experiencia. Pudimos demostrar que cuando había un flujo de información entre Eric Schmidt y yo, inmediatamente esa información llegaba a los niveles más elevados del Departamento de Estado (6). Y cuando Eric Schmidt utilizaba a Lisa Shields (7) como canal para contactar conmigo, se producía con anterioridad un flujo de información en sentido contrario, del Departamento de Estado a Eric Schmidt… Respecto a este y su diplomacia encubierta con Corea del Norte y con algunos países con los que Washington no quiere ser visto manteniendo comunicaciones de forma directa, no soy yo quien lo afirma, yo simplemente repito y reproduzco las afirmaciones que otras personas han expresado. Pero yo, como te acabo de decir, tuve una experiencia concreta respecto a su función de informador del Departamento de Estado; y otras personas también supieron evaluar lo que Schmidt hizo en Corea del Norte y en otros países.

IR: Hace unos meses, Eric Schmidt estuvo en Cuba (8) ¿crees que también era para llevar a cabo una “diplomacia encubierta”?

JA: Sí, eso creo.

IR: ¿Piensas que cometiste un error cuando recibiste en 2011 a Eric Schmidt y a sus amigos cercanos a la Administración estadounidense? ¿Fuiste ingenuo? 

JA: Son preguntas interesantes. Yo estoy acostumbrado a reunirme con muchas personas de todo tipo, desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, periodistas con antecedentes cuestionables. Pero no tenía tiempo de evaluar cuáles eran sus motivaciones al venir a verme. Así que traté la cita con Eric Schmidt y las tres personas que lo acompañaban [Jared Cohen, Lisa Shields, Scott Malcomson] de una forma similar a como siempre lo había hecho. Obviamente tuve mucho cuidado en no revelar detalles de nuestras operaciones o los nombres de los miembros de mi equipo… Ese tipo de precauciones… Si lees cuidadosamente la transcripción de nuestra conversación verás que intento escabullirme un poco de algunas preguntas demasiado incisivas de Eric Schmidt.

Por ejemplo cuando me pregunta cómo WikiLeaks se defendía técnicamente a sí misma en aquel momento… En lugar de responderle a eso, describo cómo WikiLeaks se defendía… ¡en etapas anteriores! Pero hay muchas cosas que uno puede aprender sobre una persona cuando esta te visita durante un largo rato. Y en este caso, Eric Schmidt y sus tres acompañantes, miembros del Departamento de Estado, me visitaron durante más de cinco horas… Es un tiempo suficientemente largo como para poder sacar una impresión relativamente precisa sobre la salud de alguien, su estado de ánimo, qué es lo que le interesa, de qué se ríe, etc. Y yo, ahora, claro, sería un poco más cuidadoso si hubiera sabido que ese tipo de información, recogida sobre mí por Eric Schmidt, iba a ir directamente hacia el Departamento de Estado… Pero, dicho esto, esa información también la recogí yo sobre él, y eso me reveló quién era Schmidt, y creo que los lectores también lo perciben. Si se analiza cuidadosamente lo que él y las tres personas que lo acompañaban me preguntaron, de qué se reían, la diferencia entre una risa verdadera y una risa falsa… Se deducen cosas… Por ejemplo, está muy claro que Eric Schmidt ve a China como un enemigo… Porque cuando yo hice bromas sobre cómo, con WikiLeaks, habíamos engañado a la seguridad china, la risa de Schmidt fue más fuerte y espontánea, mientras que en otros momentos su risa era falsa.

IR: ¿Te decepcionaste al ver la versión truncada que daba Schmidt de esa conversación en su libro (9)?

JA: Me sentí más decepcionado por el libro de Schmidt como libro. Eso sí me decepcionó. Pero también fue muy interesante descubrir lo que ese libro intentaba ser. Y, naturalmente, como yo también había grabado nuestro encuentro, tuve la experiencia personal de saber exactamente lo que yo había dicho a Schmidt y lo que él reprodujo de nuestra conversación en su libro. Por lo tanto, pude ver lo que él estaba intentando hacer. Pude vislumbrar el objetivo de Schmidt cuando analicé qué partes de la conversación había conservado, cuáles había ocultado y cuáles había distorsionado. Su propósito no era atacarme a mí, aunque dijo algunas cosas hirientes. Lo que él intentaba era posicionar a Google como el “visionario geopolítico” que necesitaban los Estados Unidos. Para que las autoridades de Washington acudieran a él y escucharan a Google…

IR: Dices que muchos ciudadanos critican el espionaje y el control ejercidos por el Estado, pero sin embargo notas que son muy pocos los ciudadanos que critican la vigilancia ejercida por las empresas privadas. ¿Es tan peligrosa esta como la de los Estados?

JA: ¿Estás presuponiendo que hay una diferencia entre el Estado y las grandes empresas privadas? [risas]

IR: Te hago la pregunta… Tengo mi opinión… [risas]

JA: Esta división está desapareciendo en la mayor parte de los países de Occidente. Pero la complicidad es más clara en Estados Unidos donde, por ejemplo, el 80% del presupuesto de las agencias de seguridad nacional (10) va a la industria privada. Incluso la agencia de inteligencia más secreta de Estados Unidos, que forma parte del núcleo más protegido del Estado, destina el 80% de su presupuesto a las industrias del sector privado.

Por lo tanto, es interesante preguntarse por qué ha habido más investigaciones sobre el espionaje del Gobierno que sobre el espionaje de las empresas privadas. Creo que están ocurriendo dos cosas. En primer lugar, una ley general: cuando aumenta el grado de abstracción de un problema disminuye el número de personas que pueden entender esa abstracción.

Por ejemplo, cuando el Gobierno estadounidense contrata a la empresa militar privada Blackwater (11) para que sus mercenarios operen en Oriente Medio, ¿cuánta atención se presta al número de mercenarios que intervienen en Iraq o en Afganistán, comparado con lo que se publica sobre el número de militares de las fuerzas armadas? ¿Cuánta atención se da a los mercenarios de Blackwater cuando matan a alguien o cuando cometen un delito, en comparación con la cobertura mediática que recibe el crimen o el delito cometido por un militar? Y sin embargo, el Gobierno estadounidense, en ambos casos, es el amo que da las instrucciones y financia las operaciones. Se le da un nombre diferente, y darle a algo un nombre diferente es suficientemente eficaz para esconder la verdad, y disimular la realidad.
Y segundo, especialmente en Estados Unidos, está el aspecto ideológico. Por un lado tenemos a la izquierda norteamericana… Casi toda esa izquierda liberal está en el seno del Partido Demócrata, en un sistema clientelista y, por lo tanto, no está ejerciendo un examen adecuado de lo que está sucediendo con los excesos del Gobierno, incluida la privatización generalizada. Y, por otro lado, tenemos la parte libertaria del Partido Republicano que dice que sólo el Gobierno es el problema, y que el sector privado jamás es el problema. Sin embargo, el sector privado es quien dirige, en gran parte, al Gobierno. Y algunas mega empresas, como Google o Goldman Sachs, con su enorme tamaño y  sus monopolios, están dirigiendo los servicios centrales del Estado como si fueran el propio Gobierno… Son mega empresas privadas que tienen una cifra de negocios anual superior al PIB de Nueva Zelanda o de muchos otros Estados.

IR: De Ecuador, por ejemplo…

JA: En efecto, de Ecuador. Si comparamos la empresa petrolera Chevron, que tiene una facturación de unos 300.000 millones de dólares al año y Ecuador, que tiene un PIB de unos 90.000 millones de dólares al año… La diferencia es abismal. Sabemos que hay un conflicto entre estas dos entidades (12). Chevron intenta presentar a Ecuador como un “Estado poderoso” que utiliza la fuerza coercitiva para poder reducir e intimidar a una empresa privada… Pero si consideramos los ingresos, no cabe duda de que Chevron es la entidad con más recursos de las dos. Es tan grande que ha podido asociarse, además, al poder de Estados Unidos que también posee la habilidad de usar la fuerza coercitiva, no de manera directa, pero sí indirecta, para tratar de intimidar a Ecuador… Movilizando, si es necesario a la llamada “sociedad civil”…

IR: ¿ El concepto de “sociedad civil” es una fábula?

JA: El concepto no es una fábula, pero la práctica sí lo es. Porque la mayoría de las organizaciones de la llamada “sociedad civil” están financiadas para ser agentes del Estado o de las empresas más poderosas. En mi libro doy bastantes ejemplos de esto, no para probar este punto, sino para estudiar lo que hace Google.

La New America Foundation, por ejemplo, en Washington, ¿quién la financia? La respuesta es: Eric Schmidt personalmente, y Google como compañía, y el Departamento de Estado, y Radio Free Asia, y varias entidades más, pero las que he mencionado son las principales patrocinadoras. Y su directora general, Anne-Marie Slaughter, había trabajado anteriormente como asesora muy cercana a Hillary Clinton en el Departamento de Estado, y sigue siendo una asesora actual del Departamento de Estado. Y es profesora en Princeton, al mismo tiempo. Por lo tanto, aquí los tenemos a todos juntos: Eric Schmidt como individuo, Google como compañía, el Departamento de Estado como parte del Ejecutivo de EE.UU. Igual ocurre con Radio Free Asia, y con el mundo académico representado, en parte, por Anne-Marie Slaughter.

Eric Schmidt es miembro de la Junta de muchas de estas fundaciones, junto con directivos de Facebook. Aunque, desde lejos, parece que Google y Facebook están en competencia, en realidad, a nivel social, no se oponen entre sí, cooperan en fundaciones, y también trabajan con el Estado, como en el caso de la New America Foundation. En el libro, entro más en detalle en esta fundación porque es la más significativa desde el punto de vista político. Es como el “hogar político” de Eric Schmidt en Washington. Aunque él y varios ejecutivos de Google están involucrados también en otras fundaciones que pretenden encarnar la “sociedad civil”…

IR: Dices que “detrás de la fachada de la democracia lo que hay, en realidad, es un poderoso deseo de controlar a los ciudadanos”. ¿En qué te basas para escribir esto?

JA: ¿Tiene que ver tu pregunta con esta falsa “sociedad civil”…?

IR: Sí, es la idea. Lo que llamamos ‘democracia representativa’, en realidad, escondería, según tú, un gran deseo de controlar a la gente…

JA: Ya veo… Seguramente conoces la famosa afirmación de Noam Chomsky: “Los medios de comunicación son a la democracia lo que la propaganda es a la dictadura”.

IR: Sí, dos maneras de manipular.

JA: Es una parte necesaria del sistema de control.

IR: A ese respecto, háblame de Total Information Awareness, no te pido que la describas, lo haces en el libro, pero ¿crees que ese proyecto ha sido abandonado realmente?

JA: ¿Total Information Awareness? No, no, en absoluto. Disponemos de documentos que WikiLeaks no ha publicado todavía sobre el nacimiento de Total Information Awareness. Y mi conclusión, después de estudiar a fondo su evolución es que, inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre del 2001, el complejo de los servicios de inteligencia estadounidenses quiso obtener más poder. Conseguir muchas cosas que habían querido hacer desde hacía mucho tiempo… Aunque ya eran muy poderosos… No es que no hubiera vigilancia masiva antes del 11 de septiembre, sí la había.

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) era ya como “la gran bestia” en Washington, y ya recopilaba una enorme masa de información. Pero inmediatamente después del 11 de Septiembre, el Ejército pensó que podía agarrar parte de este pastel y quitarle la suya a la NSA. Por lo tanto hicieron esa propuesta de Total Information Awareness, con algo llamado MOAD [en inglés Mother Of All Databases, “la madre de todas las bases de datos”], que incluía toda la información que se había reunido en Estados Unidos, la de la CIA, la de los satélites y la de las demás agencias de inteligencia. Y este proyecto se aprobó inicialmente.

Pero la NSA vio esta intromisión del Ejército como una amenaza para su propio poder institucional. Por lo tanto, la NSA luchó contra Total Information Awareness. Y no ganó inicialmente. Se estableció una especie de cibercomando supremo que no estaba dirigido por la NSA. Y la oficina de Total Information Awareness tampoco estaba dirigida por la NSA. Entonces, la NSA se unió con los demócratas, con los principales responsables demócratas, y empezaron a atacar ese proyecto. Una vez que lo debilitaron bajo el pretexto de que, de algún modo, constituía una amenaza para las libertades civiles, empezó a digerir los trozos, las piezas de Total Information Awareness, y a integrarlos en el seno de la NSA… Finalmente, la NSA absorbió la mayor parte de los elementos del proyecto Total Information Awareness. O sea, el proyecto como tal ha desaparecido, pero todos sus objetivos siguen vigentes y forman ahora parte de las misiones de la NSA.

IR: A tus lectores les dices: “¡Aprended cómo funciona el mundo!” Pero ¿dónde pueden aprender eso?

JA: En primer lugar comprando y leyendo mi libro… [risas]

IR: Obviamente… ¿y después?

JA: La revolución de las comunicaciones ha conectado a todas las sociedades unas con otras. Eso significa que ha conectado a todos los espías de una sociedad con los de otra sociedad, incluyendo a los principales espías, los de la NSA, y eso ha reforzado los aspectos negativos de la globalización. Por ejemplo, la competencia económica tan agresiva, las transferencias financieras a la velocidad de la luz… Eso significa que los grupo dominantes, ya poderosos, pueden ahora multiplicar su poder gracias a Internet y extenderlo a todos los países cuyas sociedades se están fusionado también gracias a Internet. Pero por otro lado, este proceso, esta misma revolución tecnológica, ha permitido a muchas personas, en todas partes del mundo, educarse unas a otras. Mediante la transferencia lateral de la información. Y eso nos permite, en principio, informarnos mejor y comprender cómo funciona realmente el mundo.

IR: Es el aspecto positivo del que hablábamos al principio…

JA: Sí. La NSA y las organizaciones de espionaje semejantes a ella, como Google y otras empresas cuyo negocio es recoger información privada, han estado sacando información de las personas menos poderosas y archivándola para utilizarla en su beneficio. Y esto ha aumentado su poder en gran medida. Ha aumentado el poder de aquellos que ya tenían mucho. Es el aspecto negativo.
Pero por otro lado, esa transferencia lateral de información ha aumentado el conocimiento y, por lo tanto, el poder de millones de personas. Y han surgido unas cuantas organizaciones, no muchas, como WikiLeaks que se especializan en recoger datos secretos de esas organizaciones superpoderosas para ponerlos a disposición de todo el mundo, para reequilibrar la falta de igualdad en materia de poder. En cierto modo, no he respondido a tu pregunta, pero hay tantas formas de aprender ahora… Y los últimos cinco años han sido la época de mayor educación política que haya habido nunca, no para todos los países, pero si se mira esta educación que se está produciendo al mismo tiempo en todo el mundo, eso no había ocurrido nunca antes.

IR: ¿Crees realmente que Internet ha conseguido poner fin a la asimetría de la información? 

JA: Sí, pero, como acabo de explicar, las grandes empresas y el Estado están intentando controlar este fenómeno recogiendo todavía más información.

IR: Dices que “no es el Estado quien debe saberlo todo sobre los ciudadanos, sino los ciudadanos quienes deben saberlo todo sobre el Estado”.

JA: Sí, así debe ser. ¿A quién le importa la transparencia? A nadie realmente. La gente no nace con el tema de la transparencia en sus corazones. No piensan en la transparencia en el último instante de sus vidas, antes de morir.

IR: Seguro… 

JA: La gente nace con deseos de justicia, y antes de morir, quiere haber sido tratada con justicia. Lo mismo ocurre con la privacidad. Transparencia y privacidad son sólo importantes porque son mecanismos que dan o quitan poder.

IR: Afirmas que WikiLeaks contribuyó a hacer caer dos dictaduras: en Túnez y en Egipto. ¿Estás convencido de ello? 

JA: Muchas personas están convencidas de ello.

IR: ¿Está demostrado?

JA: Los ministros de Ben Ali admiten que la divulgación de unos cables con información explosiva por WikiLeaks fue lo que quebró la espina dorsal del sistema de Ben Ali. Queda claro que estas divulgaciones representaron un papel importante. Llegaban en el momento propicio y en un contexto de gran descontento social. Porque, en realidad, lo que hizo caer a Ben Ali fue el propio Ben Ali.

IR: La dictadura misma, claro…

JA: Sí.

IR: Quisiera ir más allá. Dices que, cuando se produjeron las primaveras árabes y las revueltas de jóvenes a través del mundo, desde los “indignados” de España hasta los manifestantes de “Occupy Wall Street”, “Internet se convirtió en un demos, un pueblo, que comparte cultura, valores y aspiraciones, se convirtió en un lugar en el que tiene lugar la Historia”. ¿No es excesivo decir que Internet es un “pueblo”?

JA: Antes de 2005, Internet era un lugar muy apático. Pero luego, en parte gracias a WikiLeaks, se produjo un cambio muy grande.

IR: Sin embargo, ¿no crees que es excesivo decir que “Internet es un demos”? 

JA: Es excesivo decir que Internet, en su totalidad, lo es. Pero hay millones de personas en Internet –ignoro su número exacto–, que se consideran a sí mismas como parte de ese demos. En cambio hay otros millones de personas que utilizan Internet y no se conciben a sí mismos como parte de ese demos de Internet. Pero eso no impide que haya millones de personas, repito, que sí se perciben a sí mismas como parte de ese demos. Incluso conozco a personas a las que les he preguntado: “¿De dónde eres?” Y algunas me han contestado: “Soy de Internet”.

IR: Generación Internet… 

JA: Es divertido… Pero lo dicen en serio, no en broma. Sienten genuinamente que Internet es el lugar de donde ha emergido su cultura personal.

IR: ¿Sigues pensando que compartir información es una manera de liberar al mundo?

JA: No hay otra esperanza. Nunca ha habido ninguna otra esperanza. Esta ha sido siempre la lucha. Que las personas reciban información. Si retrocedemos al tiempo de los griegos, o a los debates durante la Ilustración, o a los enfrentamientos en China, o las guerras de independencia en Latinoamérica, o las luchas poscoloniales, el primer paso siempre ha sido: comprender la situación, comprender qué es posible y qué no es posible. Incluso si nos apartamos de las cuestiones que tienen que ver con la distribución de recursos y el desequilibrio de los poderes –porque a veces pienso que la izquierda se centra exclusivamente en estas cuestiones… Si miramos simplemente de qué es capaz el ser humano cuando está en sus mejores condiciones, y qué es capaz de hacer la civilización cuando está también en su mejor momento, cualquier cultura, cualquier civilización…

Está claro que no se puede hacer un plan para hacer algo a no ser que se piense en ese plan. No se puede comprender si un plan de acción es válido o no es válido a no ser que se analice en detalle y se entienda la situación. A no ser que se comprenda cómo las instituciones humanas se comportan, y también a no ser que se comprenda cómo funcionan los seres humanos. Los seres humanos siempre se han visto limitados por la falta de conocimiento. Imaginemos que mañana todo el mundo se queda sordo, mudo y ciego; las personas no pueden comunicarse unas con otras, ni transmitir sus conocimientos, ni tampoco aprender del pasado, ni de los archivos escritos, no pueden transmitir sus conocimientos a sus hijos, ni al futuro. Imaginemos esa situación extrema…

Entonces las personas serían como conejos o como piedras… Pero también podemos imaginar otra postura, donde la adquisición de conocimientos sería mucho más importante, y la educación mucho mejor que ahora, y la comunicación de mayor calidad y más honesta que ahora… Pues bien, en este momento nos hallamos entre esta posición elevada y la de ser meras piedras… Hace unos cinco mil años tal vez estábamos a un nivel muy bajo, ahora hemos subido un poco, pero aún nos queda mucho por subir para alcanzar, gracias a una educación y una información adecuadas, un nivel humano realmente superior.

IR: Hablabas antes de transparencia. Un ex ministro socialista francés de Relaciones Exteriores, Hubert Védrine, criticando a WikiLeaks, dijo: “La transparencia absoluta es el totalitarismo”… También se ha acusado a WikiLeaks de “violar la vida privada de los Estados”. ¿Piensas que debe haber límites a la difusión de informaciones ocultas sobre los Estados?  

JA: Cuando los responsables políticos, en los Gobiernos, se quejan de la transparencia, me da risa. Detrás de esas acusaciones, hay algo que es como decir: yo creo que las personas no deberían robarse unas a otras. Uno puede creer esto, o no creerlo. Pero en realidad no importa, porque no somos dioses, y los Estados tampoco lo son. En la práctica, sabemos que los Estados no pueden regularse a sí mismos para evitar volverse “malos”. En consecuencia, los Estados deben ser regulados por otras instancias, por personas que están dentro de ese Estado y por personas de fuera del aparato de ese Estado. Esto es una evidencia, lo han propuesto muchos humanistas. Una institución que se regula a sí misma, que no tiene regulación externa, se condena a cometer excesos o a la corrupción. Por eso, en términos prácticos, algunas instituciones del Estado, como la policía que investiga a las mafias, por ejemplo, deben actuar de forma profesional para asegurarse de que sus investigaciones no sean cuestionadas. Sin duda, WikiLeaks actúa de forma profesional y verifica que la identidad de nuestras fuentes no se vea comprometida, o la identidad de nuestro equipo, de nuestro personal, nunca sea revelada. Y nunca lo ha sido. Pero mantener nuestros secretos no es la responsabilidad de toda la sociedad. De forma similar, no porque la policía o las agencias de inteligencia actúen de forma incompetente, los editores de prensa o los ciudadanos deben censurarse unos a otros.

IR: Dices que WikiLeaks le ha dado al mundo “una lección de periodismo”, y que respecto a los medios de comunicación “habría que destruirlos todos”, y sustituirlos. ¿No eres, aquí también,  un poco excesivo?

JA: Yo he trabajado con los medios de comunicación como periodista, como editor, en competencia con otras publicaciones y, al igual que todo el mundo, como consumidor o lector. Pero también he tenido la experiencia de algo que poca gente ha experimentado, incluidos muy pocos periodistas, que es padecer a los medios de comunicación como sujeto, cuando los medios hablan de mí. Y por lo tanto he desarrollado una percepción muy aguda respecto a su falta de profesionalidad, he comprobado que tienen muchos prejuicios y que están al servicio del poder dominante al que rinden cuentas.

Aunque, entre los periodistas que trabajan para los medios dominantes, los hay muy buenos, las limitaciones institucionales son muy severas y casi inevitables. Esencialmente, el poder los corrompe. Y cuando una organización mediática se convierte en influyente, incluso simplemente porque está haciendo bien su trabajo, se convierte en poderosa y, como consecuencia, invita a otras personas a que trabajen para ella, y a su vez estas personas son invitadas por otros grupos sociales poderosos para que se sienten con ellos a un mismo nivel social, a un mismo nivel de negocios, y para intercambiar información. Y este proceso es sencillamente un proceso de seducción y de captación al que la mayoría de los seres humanos no se puede resistir. Resultado: todo grupo mediático que tiene influencia y que la ha ejercido durante muchos años ya no es capaz de dar información de forma honesta.

IR: Quisiera preguntarte: ¿Qué relación tienes con Edward Snowden actualmente? Si no es un secreto…

JA: No es un secreto el hecho de que WikiLeaks, de que yo y otras personas de WikiLeaks hemos conseguido exfiltrar a Edward Snowden de Hongkong para colocarlo en lugar seguro. Tiene asilo en Rusia y ahora ha montado una organización para defender las fuentes de los periodistas, que se llama Courage Foundation. En cuanto a cómo nos comunicamos… Ahí no puedo entrar…

Pero es interesante el motivo por el que no puedo entrar en ello: es porque hay un Gran Jurado en Estados Unidos investigando el caso de Snowden, y los agentes del FBI vinculados a ese Gran Jurado han estado haciendo preguntas respecto al papel que Sarah Harrison (13) y yo, y otros miembros de WikiLeaks hemos tenido en el caso de Edward Snowden. Pero estamos orgullosos y muy contentos de que Snowden tenga asilo seguro. Su familia ahora se ha reunido con él en Rusia. Y tiene libertad de movimientos en el país más grande del planeta. Posee documentación para viajar. Todavía tiene que tener mucho cuidado a la hora de salir fuera de Rusia, por los intentos de Estados Unidos de capturarlo… Pero siempre y cuando sea muy cuidadoso en lo que hace, se encuentra en una buena situación ahora. Y esto es un incentivo muy importante para que lanzadores de alerta como él den un paso al frente y hagan lo mismo que hizo él.

IR: Compartes con Snowden el ser, a la vez, uno de los hombres más perseguidos por Estados Unidos, y también el ser considerado como un “héroe de nuestro tiempo” por mucha gente. 

JA: Sí… Ninguna buena acción queda impune… [risas]

IR: ¿Estás dispuesto a negociar con Estados Unidos para poner fin a tu situación? 

JA: Respecto a Estados Unidos hemos intentado negociar, y mis abogados, en Washington, han negociado. El Departamento de Justicia estadounidense se niega a hablar con mis representantes. Y la última actualización, por parte del Departamento de Justicia, es que la investigación sobre mí sigue su curso pero se niegan a decírmelo, se lo comunican al Tribunal, pero no quieren hablar con nuestros abogados ni conmigo. Y el Gobierno de Ecuador, a nivel estatal, ha intentado hablar con el Gobierno estadounidense respecto a esta cuestión, y ahí también, el Gobierno de Estados Unidos se niega a entablar conversaciones.

IR: En junio pasado, anunciaste públicamente que pronto saldrías de aquí… 

JA: No lo anuncié yo, fueron los medios de comunicación quienes lo anunciaron.

IR: ¡Ah! Otra prueba de las “mentiras de los medios”… [risas]. ¿Cuándo piensas salir de aquí? 

JA: Tengo mucha confianza. La situación legal es absolutamente clara. Tenemos varias demandas, hemos depositado una docena de demandas diferentes en distintas jurisdicciones, que están avanzando. Sobre la mitad de ellas, estamos a la ofensiva, por ejemplo, presentamos una demanda penal contra las operaciones de inteligencia contra mí en Suecia, otra contra las operaciones militares de Estados Unidos contra nosotros en Alemania, otra en Dinamarca contra la cooperación ilegal entre la inteligencia danesa y el FBI contra nosotros. Y en otra demanda penal, en Islandia, también hemos tenido éxito y hemos conseguido hacer arrestar a un confidente del FBI, que informaba en nuestra contra. Pero también he interpuesto un recurso de apelación en Suecia y esperamos algún resultado positivo. Legalmente la situación está muy clara desde hace tiempo. Por otra parte, a medida que avanza el tiempo, Estados Unidos y el Reino Unido empiezan a tomar cierta distancia con respecto al tema WikiLeaks… Ahora, por ejemplo, están muy ocupados con la Organización del Estado Islámico… En el Reino Unido, además, están las elecciones del año que viene. Y en Suecia hay un nuevo Gobierno.

IR: Socialdemócrata…

JA: Sí, pero no hay que olvidar que fue un Gobierno socialdemócrata quien tomó la decisión de colaborar con la CIA en el 2001 (14). En Suecia, no hay mucha diferencia entre el centro-derecha y el centro-izquierda… La realidad es que, en Estocolmo, están ahora en un periodo de transición. Y durante un periodo de transición la presión sobre el sistema judicial no es tan elevada porque el nuevo Gobierno se está formando. En el Reino Unido, tenemos varias facciones que están de mi parte y esto ha tenido como resultado un cambio en la ley. Hay que recordar que aquí se me detuvo sin cargos durante cuatro años, pero tampoco hay cargos contra mí en Estados Unidos, ni en Suecia… Esto resulta increíble para la mayor parte de la gente, no creen que esto pueda ser verdad. Y yo tampoco creo que esto pueda pasar pero, sin embargo, es lo que me pasa a mí. Estuve detenido sin cargos durante cuatro años… E intentan extraditarme sin cargos… Por suerte, ha habido un reconocimiento, por parte de el Reino Unido, del Tribunal Supremo, de que esto ha sido un abuso que no se podía evitar según la ley anterior. En consecuencia, el Parlamento ha modificado la ley. Y ahora ya no es posible una extradición sin cargos en el Reino Unido.

IR:¿Han hecho un caso especial con tu asunto?

JA: No. Aunque hay un problema: esa nueva ley no es retrospectiva. Esa cláusula de no retrospectividad se introdujo en la nueva ley después de que un artículo en el London Independent dijese que si se aprobaba la nueva ley tal y como estaba redactada, Assange quedaría libre. Probablemente no es legal, porque esa cláusula se ha introducido únicamente para causar perjuicio a una persona en concreto.

IR: Pero no se puede hacer una ley para una única persona… 

JA: Bueno, han hecho trampa, no han puesto mi nombre, pero describen mis circunstancias exactas. [risas]

IR: La llamarán la “enmienda Assange”, me imagino…

JA: Mis abogados bromean. Dicen que es “la excepción Julian a la ley Assange”. [risas] Pero tengo confianza. Soy optimista.

(Londres, 24 de octubre de 2014. Traducción y primera transcripción: Marta Sedó. El texto de la entrevista ha sido revisado y enmendado por Julian Assange.)

Notas

(1) Léase la entrevista con Noam Chomsky (realizada el 15 de agosto de 2012 por Jegan Vincent de Paul), “Noam Chomsky on Government, Silicon Valley and the Internet”.http://www.socialphy.com/posts/computers-technology/17119/Noam-Chomsky-on-Government_-Silicon-Valley-and-the-Internet.html
(2)  Colossus: The Forbin Project (Colossus: el proyecto Forbin), 1970, dir: Joseph Sargent. Película de ciencia ficción que cuenta cómo el Gobierno de Estados Unidos cede la defensa del país a un superordenador que contacta con el superordenador de los soviéticos, llamado Guardian, para formar un hiperordenador que toma conciencia de su poder y se hace con el control del planeta.
(3) Misil Balístico Intercontinental.
(4) Después de haber sido, de 2001 a abril de 2011, director ejecutivo (consejero delegado) de Google, Eric Schmidt es, desde el 4 de abril de 2011, presidente ejecutivo del Consejo de Administración de Google.
(5) Jared Cohen es director de Google Ideas, un think tank patrocinado por Google y dedicado a “identificar los desafíos globales y a determinar qué soluciones tecnológicas se podrían aplicar”. Fue asesor de Condoleeza Rice y de Hillary Clinton, secretarias de Estado (ministras de Relaciones exteriores), respectivamente de George W. Bush y de Barack Obama.
(6) Ministerio de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos.
(7) Lisa Shields, directora de comunicaciones del Council on Foreign Relations (Consejo de Relaciones Exteriores), el think tank de Relaciones Exteriores más importante, vinculado a los demócratas del Departamento de Estado; novia de Eric Schmidt.
(8) Cf. “Presidente ejecutivo de Google visita Cuba”, 14ymedio, La Habana, 28 de junio de 2014.http://www.14ymedio.com/nacional/Presidente-Google-visita-oficial-Cuba_0_1586841303.html
(9)  Eric Schmidt, Jared Cohen, The New Digital Age. Reshaping the Future of People, Nations and Business[La nueva era digital. Remodelando el futuro de la gente, las naciones y los negocios], 2013.
(10) La United States Intelligence Community reúne a diecisiete agencias de seguridad, entre ellas la CIA, la NSA, la DEA y el FBI.
(11) Blackwater USA (que luego cambió de nombre y pasó a llamarse Blackwater Worldwide, y que ahora se llama Academi) es una sociedad militar privada estadounidense considerada como el “Ejército privado más poderoso del planeta”. Intervino en apoyo de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Iraq y en Afganistán.
(12) Léase Ignacio Ramonet, “Ecuador y la mano sucia de Chevron”, Le Monde diplomatique en español, diciembre de 2013.
(13) Periodista británica, investigadora en temas de derecho y consejera jurídica de Julian Assange.
(14) En 2001, Suecia se vio salpicada por un escándalo de torturas a dos ciudadanos egipcios durante un vuelo secreto de la CIA que partió rumbo a El Cairo desde el país escandinavo, gobernado entonces por una coalición de izquierdas presidida por el primer ministro socialdemócrata Göran Persson.

(Tomado de Le Monde Diplomatique)

Google y Facebook eliminan polémico juego que invitaba a bombardear Gaza

En “Bomb Gaza” el usuario pilotaba un avión que lanzaba misiles desde el aire imitando la ofensiva de Israel contra Palestina.

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Google retiró de su tienda de aplicaciones un polémico juego que invitaba a los usuarios a bombardear Gaza lanzando bombas desde un avión, imitando la ofensiva israelí contra el pueblo palestino.

“Bomb Gaza”, título desarrollado por PlayFTW, estuvo disponible desle el 29 de julio, fue descargada mil veces e incluso pudo ser jugado en Facebook, aunque la red social también optó por retirarlo de su sistema.

En el juego, el usuario debía pilotar un avión evitando al mismo tiempo, matar a los civiles inocentes en los techos y el barrio de Gaza, además de esquivar los misiles lanzados por la defensa.

“Retiramos las aplicaciones de Google Play que violan nuestras políticas”, indicó un portavoz de Google, que recordó las normas de uso de la plataforma, que prohíben contenidos que inciten a la violencia o el odio.

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No es el único

Sin embargo, existen otros títulos también desarrollados para Android y que tratan del mismo tema, como “Gaza Assault: Code Red” y “Hamas Rockets” también eliminados de la plataforma, varias aplicaciones relacionadas con el escudo antimisiles que EE.UU. financia para proteger a Israel desde el aire y“Gaza Hero”, que convierte a los soldados israelíes en alimento y medicina para los palestinos.

 

 

Los planes de Google y el acceso a Internet en Cuba

GOOGLE

La Pupila Insomne

La empresa propietaria de la marca Google, cuyo principal producto es el motor de búsqueda del mismo nombre, planea según noticia publicada el pasado 2 de junio por el periódico The Wall Street Journal, invertir 1.000 millones de dólares en lanzar 180 pequeños satélites al espacio con el fin de conectar lugares del planeta donde no hay infraestructura suficiente para que llegue Internet.

De llegar a concretarse, creo que es una oportunidad para que millones de personas accedan al conocimiento, a productos y servicios presentes en la red.

También es evidente que sería un gran negocio para Google y los proveedores de Internet, que incrementarían sus ingresos por la venta de los metadatos provenientes de sus usuarios, y porque los países subdesarrollados pagan el costo total de los enlaces de interconexión a Internet, ya sean de entrada o salida.

El profesor Juan Fernández, asesor en el Ministerio de Comunicaciones de Cuba, lo explica con detalles en su artículo, “Internet, espionaje y extraterritorialidad“:

“Estas empresas almacenan los llamados ‘metadatos’ de todo aquel que utilice sus servicios.

“Se denomina metadato a aquella información sobre el ‘dato’ y no al ‘dato’ en sí. Por ejemplo, el contenido de una llamada telefónica o de un correo electrónico es el dato, mientras que los números telefónicos o direcciones electrónicas de su origen y destino, su localización física, la cantidad de segundos de la llamada o de palabras del e-mail, etc. son los ‘metadatos’.

“Los metadatos permiten conformar los patrones del comportamiento de los usuarios de estas empresas, por lo que se tornan en un conocimiento valioso que es vendido a terceros que lo utilizan para colocar publicidad comercial, realizar análisis de mercados y otros usos.

“De hecho los metadatos son el activo más importante de muchas grandes empresas de internet, como Google, Yahoo y Facebook, entre otras, que obtienen de la venta de éstos la mayor parte de sus ingresos.

“En ese sentido se ha señalado que la base de datos que posee Facebook con los perfiles de sus usuarios tenía hace un año un valor de mercado de más de 100 mil millones de USD. Por otro lado, se estima que la venta de este tipo de datos alcanzó en el 2012 los 6 mil millones de USD.

“Esto es lo que les permite a estas grandes empresas de Internet ofrecer sus servicios de forma ‘gratuita’ a sus usuarios, los cuales deben ceder su privacidad y consentir con que se recopile información sobre su persona”.

Al margen de la visita realizada recientemente a nuestro país por ejecutivos de Google, reportada por varios medios, entre ellos, la agencia de noticias Reuters con el titular: “Ejecutivos de Google visitan Cuba por primera vez para promover acceso a Internet”pienso que en el caso de Cuba el proyecto de los satélites de Google tendría que obedecer las leyes del bloqueo, como sucede con toda empresa estadounidense. El bloqueo impide, entre otros aspectos, que la mayor de las Antillas pueda conectarse legalmente a muchos productos de los dueños del buscador.

Cuando se intenta acceder desde Cuba a varios servicios de Google, aparece un anuncio informando que, “lo sentimos, pero este servicio no está disponible para su país”.

Es el caso de Google Analytics, Google Earth, Google Code Search y otros, que no están disponibles para los cubanos y les impiden hacer análisis estadísticos, ver mapas satelitales mundiales y acceder a las bondades del software libre en uno de los mayores repositorios de código del mundo, por citar solo algunos ejemplos.

Las limitaciones en el acceso a Internet en Cuba son económicas y tecnológicas. Como política general del país no hay ninguna prohibición en este sentido. Lo que se ha hecho es insuficiente pero ha sido en medio de las multas millonarias de Estados Unidos a las empresas que nos venden o reparan tecnología y a los bancos que tramitan nuestras transacciones financieras. A pesar de ello, se estima que cerca de 3 millones de personas acceden a servicios de Internet en Cuba, en condiciones de conectividad muy complicadas.

Se han creado redes que propician el acceso desde los hogares a personas de determinados sectores – aún minoritarios – de nuestra sociedad, como es el caso de la red Infomed, que ha posibilitado el acceso masivo de médicos y otros profesionales a la información médica y ha contribuido a la formación y recalificación de nuestros especialistas de la salud; y Reduniv (la red de las universidades), que posibilitan el acceso a estudiantes y profesores de la educación superior. A diferencia de Google, que nos bloquea el acceso al código abierto para desarrollar software; Cuba ha puesto la proridad del acceso en los sectores que tributan al desarrollo científico y humano como la educación superior y la salud.

En esa situación, ha primado el acceso colectivo a la red de redes, y se ha informado que se trabaja por crear las condiciones técnicas para dar respuesta a la demanda individual. Las inversiones en marcha y las proyectadas van dirigidas a ese propósito; pero hay que hacerlo de manera que el servicio tenga calidad, sea sostenible y perdurable.

En los últimos años, se han hecho inversiones en las redes telefónicas y de datos –aún insuficientes- con el fin de lograr ampliar y diversificar la infraestructura que soporta los servicios de comunicaciones y el acceso a las redes de datos, en particular, en la infraestructura interna de telecomunicaciones; e incrementar el ancho de banda a un costo significativo para ir aumentando progresivamente el acceso a las redes internacionales, y en particular a Internet. Al servicio colectivo de las redes en lugares como bibliotecas y universidades, se sumó el año pasado el acceso desde salas de navegación gestionadas por ETECSA a un precio aún muy elevado.

Pocos países han realizado un esfuerzo educativo tan grande para masificar el conocimiento de las TIC, desde la creación de una red de más de 600 Joven Club de Computación y Electrónica, donde los niños, jóvenes y cualquier ciudadano puede, gratuitamente, adiestrarse en el uso de estas tecnologías, acceder a la red nacional, y aportar conocimientos y soluciones en esta área del conocimiento, hasta la graduación de más de 21 mil especialistas en carreras afines a la informática en los últimos 10 años. No por casualidad, Cuba ocupa el lugar 14 en habilidades en el uso de las TIC entre todos los países del mundo, según el informe del presente año de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, UIT.

Todo lo anterior lo pudieron apreciar los directivos de Google en su visita a La Habana, que hizo expresar a su presidente ejecutivo, Eric Schmidt, en su perfil de la red social Google +, que el pueblo cubano es moderno y muy bien instruido.

No fue Google quien creó esa realidad. Pienso que poco podrán aportar los planes de Google, y mucho lo proyectado por el gobierno cubano para estimular el uso de las TIC en bien de la economía, para crear cultura, desarrollar conocimientos y acceder a la comunicación y el sano entretenimiento.

Visitantes de Google se abstuvieron de hablar en Cuba con la prensa, tanto nacional como extranjera

Eric Schmidt junto a Barack Obama. Foto: Progreso Semanal

Eric Schmidt junto a Barack Obama. Foto: Progreso Semanal

Por: Iroel Sánchez

La visita a Cuba de cuatro directivos de la empresa Google, encabezados por su presidente Eric Schmidt, ha despertado la curiosidad de los medios.

Sin embargo, poco se ha dicho sobre la presencia en la delegación del director de Google Ideas, Jared Cohen. Cohen es un ex alto funcionario del Departamento de Estado, a quien el líder de Wikileaks, Julian Assange, ha calificado como “director de cambio de régimen de Google” y “canalización del Departamento de Estado en Sillicon Valley”.

Jared Cohen, quien fungió como asesor de la Secretaría de Estado tanto con Condolezza Rice como con Hillary Clinton, ha dedicado tiempo y poder de convocatoria a Cuba. Él presidió el 21 de marzo de 2012 un evento de Google Ideas en la ultraconservadora Heritage Foundation de Washington DC  con el título “Cuba Needs a (Technological) Revolution: How the Internet Can Thaw an Island Frozen in Time” en el que sólo intervinieron conocidos enemigos de la Revolución cubana como el senador por  la Florida Marco Rubio, el ex Subsecretario de Estado, Roger Noriega, el director de Radio y Televisión Martí, Carlos García Pérez, el Codirector del Cuba Study Group, Carlos Saladrigas, el Director Ejecutivo del Instituto George W. Bush, James Glassman y Mauricio Claver Carone, director del US-Cuba Democracy PAC.

Sobre Jared Cohen escribió Assange -al conocerse “gracias a Edward Snowden, que Google y otras empresas de alta tecnología de Estados Unidos recibieron millones de dólares de la NSA por su complicidad con el sistema de vigilancia masiva PRISM”- en un artículo titulado “Google y la NSA: ¿Quién tiene el “maletín de mierda” ahora?”:

“Documentos publicados el año pasado por Wikileaks, obtenidos del contratista de inteligencia de EE.UU. Stratfor, muestran que en 2011 Jared Cohen, entonces (como ahora) director de Google Ideas, estuvo corriendo en misiones secretas hasta el borde de Irán, en Azerbaiyán. En estos correos electrónicos internos, Fred Burton, Vicepresidente de Inteligencia de Stratfor de Inteligencia y ex alto funcionario del Departamento de Estado, describe a Google de la siguiente manera:

“Google está recibiendo WH [Casa Blanca] y del Departamento de Estado apoyo y cobertura aérea. En realidad ellos están haciendo las cosas que la CIA no puede hacer … [Cohen] se va a poner a sí mismo secuestrado o asesinado. Podría ser lo mejor que puede pasar para exponer el papel encubierto de Google en los levantamientos espumosos, para ser franco. El Gov’t de EE.UU. puede negar su conocimiento y Google se queda con el “maletín de mierda””

“En otra comunicación interna, Burton posteriormente aclara sus fuentes sobre las actividades tanto de Cohen como de Marty Lev, director de security and safety de Google y .. Eric Schmidt.

“Los cables de WikiLeaks revelan también que antes Cohen, al trabajar para el Departamento de Estado, estaba en Afganistán tratando de convencer a las cuatro principales empresas de telefonía móvil afganas para desplazar sus antenas a bases militares de Estados Unidos. En el Líbano él trabajó secretamente para establecer, en nombre del Departamento de Estado, un think tank chií anti-Hezbolá. ¿Y en Londres? Estaba ofreciendo fondos a los ejecutivos de cine de Bollywood para insertar contenido anti-extremista en las películas de Bollywood y la promesa de conectarlos a redes relacionadas en Hollywood. Ese es el Director de Google Ideas. Cohen, el eficaz director de cambio de régimen de Google. Él es la canalización del Departamento de Estado en  Silicon Valley.”

Coherentemente con esa descripción, Cohen y dos de sus acompañantes visitaron en Cuba a la colaboradora de una embajada estadounidense más mencionada en los cables diplomáticos secretos filtrados por Wikileaks, Yoani Sánchez.

Los visitantes de Google se abstuvieron de hablar en Cuba con la prensa, tanto nacional como extranjera. Al parecer, esta postura tuvo  la intención de regalar la primicia informativa a la señora Sánchez. Así lo evidencia el retuit inmediato de Cohen, ya de regreso en Estados Unidos, a una información acerca del viaje a Cuba de los ejecutivos de Google, publicada por el “periódico” que Yoani hace por encargo del gobierno estadounidense.

Tampoco los medios han dicho que Eric Schmidt es chairman de la Junta de la New America Fundation, principal beneficiaria de los fondos de USAID para los programas “prodemocracia” en Cuba, encargada del proyecto Commotion que el New York Timesreveló como destinado a nuestro paísNew America Foundation recibió en septiembre de 2013 4,3 millones de dólares de la USAID  para desarrollar proyectos en Cuba durante tres años.

¿Estará Google, como dice Fred Burton, haciendo lo que la CIA no puede hacer? Al parecer sí, pues es obvio que también aquí Cohen estuvo “corriendo en misiones secretas” y cargó con el incómodo maletín en el que ocupa algún lugar la promoción de los personajes que EE.UU. paga y organiza para el “cambio de régimen” en Cuba.

De todos modos creo positiva esta visita. Además de la explícita declaración a favor de un cambio en la política de EE.UU. hacia Cuba que ha suscrito Schmidt  desde su perfil enGoogle+, seguramente los ejecutivos estadounidenses que -según una publicación de Miami– estuvieron en instituciones como la Universidad de Ciencias Informáticas e Infomed, pudieron comprobar el nivel técnico y la profesionalidad de los especialistas cubanos enfrentando las limitaciones que, tanto su empresa como su gobierno, nos imponen y contrastarlas con la mediocridad de los amigos en que Estados Unidos se gasta el dinero.

Presidente de Google dice estar en contra del bloqueo a Cuba

Eric Schmidt junto a Barack Obama. Foto: Progreso Semanal

Eric Schmidt junto a Barack Obama. Foto: Progreso Semanal

“Estas políticas no parecen razonables: hay decenas de países a los que consideramos aliados y a donde se nos permite viajar y que significan una amenaza mucho mayor que Cuba para EE.UU. en esta década”, afirma el Presidente de Google, Eric Schmidt, quien publicó anoche un post en su página en Google+ donde reseña su reciente viaje a la Isla. Lo acompañaron los directivos de su empresa Jared Cohen, Brett Perlmutter y Dan Keyserling.

También incluyó en su nota varias fotos tomadas por él en La Habana.

Schmidt aseguró que “el pueblo cubano, moderno y muy bien educado, define la experiencia con la calidez que solo expresa la cultura latina: una música tremenda, comida y entretenimiento (la mayor parte de los cuales no pudimos disfrutar; más acerca de esa visa en un minuto)”, añade.

“Los dos mayores logros de la Revolución, como ellos lo llaman, es el sistema universal de salud gratuito para todos los ciudadanos, con médicos muy buenos, y la clara mayoría de mujeres en niveles ejecutivos y de gerencia en el país. Casi todos los líderes que conocimos eran mujeres, y una bromeó con nosotros con una amplia sonrisa que la revolución prometió la igualdad, a los hombres machistas no les gustó, pero ‘se han acostumbrado”, asegura.

Sobre el bloqueo añade:

“El embargo ahora codificado en la Ley Helms-Burton de 1996, define todo para EE.UU. y Cuba. (Los cubanos lo llaman un “bloqueo” y una valla lo describe como genocidio.). El gobierno de EE.UU. califica a Cuba de “estado patrocinador del terrorismo”, en el mismo plano que Corea del Norte, Siria, Irán y Sudán del Norte. Los viajes al país están controlados por una oficina norteamericana llamada OFAC y bajo nuestra licencia no se nos permitía hacer nada, a no ser tener reuniones de negocios, y nuestro hotel debía costar menos de $100 dólares por día y los gastos totales diarios $188. No es sorprendente que en La Habana haya muchas habitaciones de hotel que cuestan $99.

Afirma que “estas políticas no parecen razonables: hay decenas de países a los que consideramos aliados y a donde se nos permite viajar y que significan una amenaza mucho mayor que Cuba para EE.UU. en esta década. Los cubanos creen que esto es en gran medida un asunto de política local de la Florida y que la juventud cubanoamericana toda apoya la normalización junto con el resto de la comunidad de negocios de EE.UU.”

Schmidt concluye:

“Cuba tendrá que abrir su economía política y comercial, y EE.UU. tendrá que superar su historia y eliminar el embargo. Ambos países tienen que hacer algo que es difícil de hacer desde el punto de vista político, pero valdrá la pena.”

En La Habana. Foto: Eric Schmidt.

En La Habana. Foto: Eric Schmidt.

En La Habana. Foto: Eric Schmidt.

En La Habana. Foto: Eric Schmidt.

( Tomado de Cubadebate )

Cuba: Ejecutivos de Google en La Habana…. ¿y del bloqueo qué?

GOOGLE

La visita que realizan por estos días a La Habana Eric Schmidt, Jared Cohen, Brett Perlmutter y Dan Keyserling, altos ejecutivos de Google Inc. ha levantado curiosidades y suspicacias en algunos medios digitales y jóvenes periodistas.

La presencia en Cuba de Schmidt, presidente ejecutivo de Google, una empresa transnacional estadounidense, especializada en productos y servicios relacionados con Internet, software, dispositivos electrónicos y otras tecnologías, y su visita a la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), está generando especulaciones de todo tipo.

Entre las preocupaciones destacadas en el sitio digital OnCuba alrededor de la visita, están el supuesto silencio de la prensa cubana (como si la visita fuera todo un show o si los visitantes fueran tan relevantes como para ocupar titulares), la solapada autorización de las autoridades cubanas para que pudieran visitar la UCI y si detrás de la visita hay algo más que la publicitada intención de “promover las virtudes de una Internet libre y abierta”.

El sitio de marras citó a la agencia española EFE, quien informó que “durante el programa oficial, los visitantes pudieron constatar el deseo de los jóvenes de lograr un acceso más abierto a la red. Se sintieron también animados por el potencial tecnológico e informático que tiene la Isla”, con lo cual seguramente hace referencia al capital humano y profesional con que cuenta el país.

El reportero de OnCuba fue más suspicaz al afirmar que “nada es al azar en este caso. Ni la visita camuflada de experiencia académica/comercial/educativa de los empresarios; ni el intento de pasar por alto su presencia; ni el visto bueno de las autoridades cubanas para que Schmidt y sus acompañantes visitaran los sitios escogidos”.

Lo que no menciona OnCuba en su artículo es que Google no permite el acceso a usuarios cubanos, desde Cuba, a sitios como Google Analytics, ni a Google Earth, Google Destktop Search, Google Toolbar y Google Code Search, que supuestamente promueve las bondades del software libre, aplicaciones que ya estaban vedadas para los cubanos.

 

Esta decisión de Google evidencia que Estados Unidos solo se interesa en aislar a todos los cubanos del uso de la Internet, salvo a aquellos que respondan a intereses de Washington para el “cambio de régimen”, por lo cual destina cada año fondos millonarios aportados por el contribuyente norteamericano.

El criminal bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, establecido en 1962, restringe la mayoría de las actividades comerciales, económicas o financieras entre los dos países, e impone sanciones extraterritorialmente.

En el área de tecnología, esto se traduce en una prohibición de oferta de productos descargables y servicios pagados por internet a los usuarios cubanos por parte de compañías estadounidenses.

Quizás la visita de los altos ejecutivos de Google a la isla, pueda abrir nuevos espacios de comunicación y sirva para seguir andando en el camino de la distensión en el conflicto Cuba-Estados Unidos, pero para OnCuba, estos temas que tanto dañan la conectividad en Cuba, parece no eran relevantes.

Supuestamente Cuba debía poner alfombra roja a los que tratan de estrangularla.

(Tomado de Cuba, la isla infinita )

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