Libia y el “social imperialismo”: dos años después

Libia

Lenin llamó social-imperialistas a los socialdemócratas alemanes que en su rechazo hacia el zar de Rusia defendieron  la guerra del 1914; Mao adulteró el término en sí peyorativo para referirse a la Unión Soviética y así justiciar su alianza con EEUU, el imperialismo “decadente”. Hoy, aquel término puede transmitir la hipocresía de las “intervenciones/guerras humanitarias”  y la imposible unión entre dos ideas contrarias.

Dos años después del ataque indiscriminado de la OTAN contra el Estado libio que acabó con la vida de miles de personas —¡para liberarlos de Gadafi!—,destruyó buena parte del país y acabó con Libia como Estado, se van conociendo las falsedades vertidas por los enemigos extranjeros del país (Ver Complot contra Libia). Obama y Cameron, en su propaganda de guerra, acusaron a Gadafi de cometer “genocidio” (aniquilación sistemática de un grupo étnico, racial o religioso” sucedido en Ruanda, Congo o Darfur) contra su pueblo, término escogido cuidadosamente que permitía a la OTAN intervenir en Libia aplicando la doctrina de los huevos de oro de la Responsabilidad de Proteger (R2P)  de la ONU —¡que no se ha aplicado a la población de Gaza o de Bahréin. Poco importó que el propio Robert Gates, secretario de Defensa de EEUU, confesara que no habían podido confirmar tal hecho. Luego, exageraron con “la muerte de decenas de miles de civiles”, a la vez que Amnistía Internacional desmentía a personajes como el fiscal jefe de la Corte Penal Internacional Luis Moreno-Ocampo la “violación de mujeres libias” por los soldados que encima llevaban viagra en sus bolsillos.

Así, la OTAN se lanzó a salvar el pueblo libio, mientras sus barcos dejaban morir en alta mar a los que huían de la guerra, denunció The Gardian.

El colmo de la hipocresía fue acoger al  ex jefe de la inteligencia de Gadafi y a Abdul Jalil, ministro de justicia del régimen, que en vez de ser enviados a la Corte Penal Internacional por ser integrantes de la dictadura, se les ofreció colaborar con aquella alianza militar. ¡Que la bandera negra de Al Qaeda fuera izada en el Palacio de Justicia de Bengasi tras asesinar a Gadafi y que Jalili fuera designado por los occidentales a liderar la transición libia hacia la “democracia” fueron la guinda del desparpajo sin rubor!

EEUU, sus socios europeos e Israel, en la aplicación de la política del “control de daños” ya habían canalizado las rebeliones espontáneas en Egipto y Túnez, las habían contenido en Irak, Yemen, Arabia Saudí y Bahréin, y ahora en Libia se quitaban la hoja de parra, exhibiendo su poderío.

 

Derrocar a un aliado

Libia, el país del milenario pueblo  Libu, habitado por un centenar de tribus árabes y bereberes, de religión musulmana sunita, experimentó un giro radical en su política a partir del fin de la Guerra Fría. Muamar Gadafi, un dictador y un férreo anti comunista, empezó a coquetear con Occidente: en 2002 pagó unos 2.940 millones de euros a las víctimas de Lockerbie (a la vez que negaba su implicación en el atentado) y aceptó “la legalidad internacional, pese a que esté falseada e impuesta por EEUU”El nombre de su país estaba incrustado en la lista del Eje del mal y en el ataque devastador angloamericano a Irak en 2003, hacía pedagogía del terror. Aceptó desarmarse —por las presiones de Israel, país con armas nucleares, biológicas y químicas—, para pasar a ser comprador de armas a los mismos países que años después bombardearían su indefenso país.  [Pasa lo mismo con Siria. Ningún dictador es mínimamente inteligente, sino no sería dictador]. Entre 2005 y 2009 Europa le vendió 834,54 millones de euros en armas (España, 2.000 millones). Colaboró con la “guerra contra el terror” de la CIA llenando sus cárceles con personas sin ningún derecho a defenderse. Los bancos occidentales, que le recibían con la alfombra roja e implantaban su haima en los palacios, estaban haciendo su agosto con los depósitos de Libia. Para colmo, el líder de la república “socialista” libia financió al candidato de la extrema derecha francesa, Nicolás Sarkozy.

Cierto. Estamos ante un personaje complejo que, por desgracia para los analistas maniqueos, abundan en el Sur. Dictadores autoritarios o totalitarios y nacionalistas —que se encuentran fuera de la órbita de EEUU—, pero comparten la cama con otros imperialistas: Reino Unido, Alemania o Francia.

 

Aun así, EEUU decidió matarlo (recordad el “Vini vidi vinci” de Hillary Clinton) porque:

1.     Occidente tenía más miedo a un Gadafi capaz de usar el “poder blando”  que al Gadafi “loco”.

2.    Aplastar la futura Primavera Libia, antes de que se complicara la situación, como sucedió en Egipto. En Libia, EEUU no tenía ninguna influencia sobre el ejército y no podía recurrir a un golpe de estado.

3.    Gadafi no se convirtió en un títere. Además, su carácter imprevisible generaba inseguridad para sus planes militares y económicos en África. Dijo Marco Rubio, el senador republicano estadounidense que su “interés nacional pide la eliminación de Gadafi del poder”. Había bloqueado las oportunidades de EEUU en Libia. Bechtel (gigante en ingeniería) y Caterpillar (fabricante de equipos de construcción) habían sido excluidas en favor de las compañías rusas, chinas y alemanas.  Ya en septiembre de 2011, el embajador de  EEUU, Gene Cretz, anunciaba que un centenar de empresas de su país planeaban hacer negocios en Libia post Gadafi. También, el secretario de Defensa británico Philip Hammond, nada más asesinar al líder africano, invitó a los empresarios a ir a reconstruir lo que la OTAN destruyó: eso se llama “capitalismo buitre” o “destrucción creativa”. La compañía General Electric sueña con ganar hasta 10.000 millones de dólares invirtiendo en el devastado país.

4.    Proclamaba una África con una identidad política integrada, no dividida entre una “África blanca, civilizada mediterránea” y otra “negra bárbara”. Defendió su autosuficiencia, desligada de las instituciones financieras occidentales.

5.    Contener el incremento del poder e influencia del propio  Gadafi en el continente, que impedía la libre circulación del capital occidental por la región. Libia, bajo su liderazgo, tenía unos 150.000 millones dólares invertidos en África.

6.    Fue visto por Washington como el principal obstáculo para el dominio militar de EEUU en África. 45 países se habían negado a ser sede de Africom. Ahora, Libia es una candidata para albergar el comando militar de EEUU. Además, la OTAN puede hacerse con el levante mediterráneo:  sólo queda eliminar al sirio Bashar Al Asad  para “atlantizar” la cuenca de este mar.

7.    Se convirtió en el principal aliado de los BRICS, sobre todo de China. Los contratos de unas 70 empresas chinas cuyo valor ascendía a 18.000 millones dólares fueron congelados tras la guerra.

Rusia también perdió unos 4.000 millones de dólares en contratos de armas  (verLibia: un negocio de guerra redondo)

 

El especial papel de Israel

Lo primero que la futura  Nueva Libia recibía de los israelíes fue las smart-bombalanzadas desde la aviación de la OTAN en 2011. Mientras Mossad y otros servicio aliados iban detrás de un Gadafi anti-israelí, los rebeldes negociaban el intercambio de embajadores con los hebreos.

Tel Aviv, tras acabar con Irak como Estado rival —a través del “papá EEUU”— y mientras seguía debilitando a Irán, canalizando la rebelión popular contra Mubarak en Egipto, incitó y participó activamente en acabar con la poderosa Libia y su líder. En 2007, Goldman Sachs, una de las instituciones financieras del lobby judío, se quedó con la totalidad de los 1.500 millones de dólares invertidos por Gadafi, quien no pensaba perdonárselo.

El papel del lobby pro israelí en la ONU y en los medios de comunicación (entre ellosAl Jazira) fue determinante para demonizar al jefe del Estado libio ante la opinión pública.

Israel, en su avance por África, la divide por el color de la piel de sus gentes, las creencias religiosas y grupos etnolingüísticos, apoyando la “África negra” contra  la “árabe-musulmana” (ver El bombardeo de Sudan por Israel).

El chovinismo del régimen israelí, dirigido por los europeos ashkenazíes, alcanzó en la década de los 90 a los mizrahíes,  judíos “impuros” del norte de  África y Medio Oriente: sometió a cientos de mujeres judías etíopes solicitantes de emigración a una esterilización oculta y forzosa antes de admitirlas.

Hoy, y tras perder a su firme aliado Husni Mubarak, Netanyahu intentará convertir a la “nueva” libia en un apoyo estratégico.

 

¿Qué pasó con el petróleo libio?

Dueña de la primera reserva de hidrocarburo de África y además de alta calidad, Libia exportó 379.5 millones de barriles de petróleo en 2012.

A pesar de EEUU y la UE,  la Libia de hoy manda más petróleo a China que en la era de Gadafi: si en 2010 el 30% de su Oro Negro iba Italia, el 16% a Francia y el 11% a China, un año después China ocupaba el lugar de los franceses, comprando hasta 100.000 barriles al día. El trato de favor lo recibe Eni, la compañía de la vieja metrópoli. Las compañías Shell y BP no han ganado el concurso de licitación para explotar el petróleo: curiosa paradoja.

La producción del crudo ha caído de 1,4 millones de barriles al día en 2010 a unos 500.000  a causa de la marcha de los técnicos de las compañías extranjeras, del sabotaje en los oleoductos por los grupos opositores y la venta de fuel en el mercado negro por las mafias armadas. Ni los 18.000 vigilantes contratados por el gobierno han conseguido que el aceite fluya con seguridad:  muchos de ellos son contrarios a los dignatarios de Trípoli. Situación que, si por un lado ha  induciendo al coma a una economía dependiente de la venta de hidrocarburo, por otro obliga a los clientes como Turquía a recurrir a la energía nuclear. Ankara está construyendo una planta en Akköy, ubicado en una región sísmica.

A la deriva 

Destruir Libia es otro de los logros de Barak Obama. Este hijo traicionero de África, que apoya a los dictadores del continente, ha balcanizado a Sudan, ha desestabilizado Somalia y ha desviado las “primaveras árabes” respaldando a los militares o al sector más reaccionario de los islamistas.

La ola de violencia contra la población negra del país, el personal diplomático y los organismos internacionales no cesa: empezó con la matanza de miles de ciudadanos negros y/o defensores de Gadafi y continuó con el asesinato del embajador de EEUU, el ataque al cónsul italiano, el atentado contra las embajadas de Francia, de Rusia y las edificios de  la ONU,  y está terminando en una guerra civil y la desintegración del país. Aún puede ir a peor.

http://blogs.publico.es/

¿SABÍA UD. QUE EL 62% DE LOS ESTADOUNIDENSES ESTÁN DE ACUERDO CON ELIMINAR EL BLOQUEO CONTRA CUBA?

La condena estará acompañada por un documento titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

Veinte años. Dos décadas han pasado desde que por primera vez se condenó un bloqueo de una superpotencia contra otro país, en un órgano que debiera suponer la defensa de la autodeterminación de los pueblos, la no agresión por parte de las potencias y el respeto al derecho internacional. Este órgano es la Organización de las Naciones Unidas. Sin embargo, el imperialismo norteamericano ha desoído, una y otra vez, las exigencias de todos los países (a excepción de su perro de guerra del Medio Oriente: Israel), para terminar con el criminal bloqueo que tiene contra la hermana Cuba.

Este año, en veintiuna ocasiones se ha articulado el mismo grito para que concluya el bloqueo que tiene ya 50 años contra la isla. Esta vez, la condena estará acompañada por un documento que condena el bloqueo, titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

En los Estados Unidos, según un sondeo realizado por la consultora Angus Reid Public Opinion, el 62% de los estadounidenses están de acuerdo con que este país restablezca las relaciones con Cuba, lo que indica un rechazo mayoritario al bloqueo.

Estados Unidos está sólo en su soberbia de mantener un embargo que impide que Cuba pueda desempeñarse plenamente en lo productivo, lo comercial, lo educativo, en el sector salud, etc. Sin embargo, Washington intenta hacer desaparecer la idea de que EEUU es responsable de las carencias que posee Cuba.

Manuel Díaz, jubilado cubano de 70 años, comenta al respecto que “el Gobierno estadounidense trata de minimizar el impacto de sus prohibiciones y restricciones diciendo que son problemas de aquí; entonces, ¿por qué no quitan el bloqueo de una vez para ver si pueden sostener ese criterio?”, se preguntó. Además, agregó: “La alimentación, el transporte, los medicamentos; no hay familia ni sector de la economía que escapen a la hostilidad de la Casa Blanca”.

Múltiples espacios de disertación y toma de decisiones en el plano internacional y regional, que debieran ser vinculantes, al igual que en la irrespetada Asamblea de la ONU, han manifestado el repudio que significa que un país no pueda desenvolverse en toda su capacidad, porque sencillamente el imperio, a 90 millas de distancia, así lo decide.

Recientemente, en la XVII Sesión Ordinaria de la Unión Africana, las cumbres iberoamericanas, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la Comunidad del Caribe y el Movimiento de Países No Alineados han exigido categóricamente, con el apoyo de la totalidad de sus miembros, el fin del crimen que significa el bloqueo.

El embajador cubano en España, Alejandro González Galiano, ha circulado un artículo titulado “La soberbia del imperio”. En este trabajo señala que este oprobioso embargo que mantiene EEUU contra Cuba por más de 50 años ha significado, sólo económicamente, una cantidad que “asciende a 108.000 millones de dólares”. Ello se traduce en incalculables carencias materiales e inmateriales para el pueblo cubano desde que está en Revolución. No le han permitido a Cuba cometer sus propios errores, ya que el pueblo y su territorio no pueden desplegar toda la potencialidad que pueden desarrollar. Eso es un crimen de lesa humanidad mantenido impunemente por medio siglo.

Instrucciones para un intelectual latinoamericano que quiera escribir en “El País”

Si usted es miembro de esa clase incomprendida de los intelectuales latinoamericanos y desea exponer sus ideas en ese baluarte del progresismo peninsular que es El País, siga estas instrucciones para que su articulo resulte todo un éxito.

1. Todo su análisis debe basarse en los conceptos de caudillismo y populismo. En última instancia, esos conceptos explican la historia de Latinoamérica desde el siglo XIX, sin tener que entrar en complejidades históricas, que aburren a su lector. La historia de nuestros países no ha cambiado desde la época de la independencia.

2. Mencione la pobreza y el hambre, producto del caudillismo y el populismo. Es bueno mostrar un poco de la sensibilidad del pensador comprometido con la realidad social. Pero aclare que la pobreza y el hambre son culpa exclusiva de nuestros pueblos, evitando usar palabras tan desagradables como “colonialismo”, “imperialismo” o “saqueo de recursos naturales”. Menos aún tenga el mal gusto de referirse a la esclavitud o la explotación de comunidades indígenas.

3. No se olvide de hablar de corrupción. Y de aclarar que la corrupción en nuestros países es producto del hambre y la pobreza, que son producto del caudillismo y el populismo. Tenga la delicadeza de no mencionar que son las compañías multinacionales (incluyendo las españolas) las que pagan suculentos sobornos para obtener beneficios impensables en sus países de origen. Explíqueles a sus lectores que la corrupción es siempre culpa de la clase política latinoamericana.

4. Insista con que las instituciones no funcionan, producto de la corrupción que es producto del hambre y la pobreza, que son producto del caudillismo y el populismo. Las instituciones latinoamericanas están en constante crisis y nuestros países tienen democracias limitadas. Use anécdotas insignificantes desde el punto de vista estadístico pero que resuenen en la mente de su lector. Por ejemplo, cuénteles lo difícil que es obtener algún certificado en un ministerio cualquiera. O qué fácil es sobornar a un agente de aduana. Aunque usted no haya hecho jamás ninguna de las dos cosas.

5. Recuérdele a sus lectores que los gobernantes latinoamericanos sólo buscan perpetuarse en el poder – lo que demuestra el caudillismo y el populismo que genera corrupción e instituciones fallidas. No importa si en España el jefe de estado es un monarca hereditario que gobierna desde hace treinta y siete años y fue nombrado por un dictador que gobernó el país por casi cuarenta años. Ni siquiera mencione que Felipe González gobernó por catorce años con cinco mandatos sucesivos. Eso es muy distinto a un presidente latinoamericano que pretende tener tres mandatos por doce años. En este último caso, estamos frente a un claro intento de perpetuarse en el poder. En España no, porque las instituciones funcionan.

6. No se olvide de condimentar todo esto con alguna referencia a una ponencia suya en algún foro internacional, fuera de los países latinoamericanos llenos de caudillismo y populismo. La presentación de un paper en una universidad norteamericana basta para demostrar que usted es diferente al resto de los pensadores latinoamericanos que sólo escriben en medios locales. Alternativamente, puede mencionar alguna charla de café que tuvo hace cinco años con un escritor español de moda. Si algún libro suyo fue publicado por Alfaguara o Crítica, aclárelo como al pasar en el primer párrafo. Su éxito estará garantizado.

7. Use alguna cita de un latinoamericano de lustre, como Borges, Cortázar o García Márquez. Roberto Bolaño también sirve.

8. Recuerde que Brasil no existe. Salvo para elogiar las políticas “de izquierda inteligente” de Lula.

9. Fidel Castro es malo, malísimo. Aunque, claro, diga que la Revolución Cubana tuvo algunos éxitos menores en el campo de la salud y la educación.

10. Chávez también es malo, malísimo. Y sin éxitos menores.

11. Los gobiernos progresistas latinoamericanos quieren destruir a la prensa independiente, como consecuencia de su genética caudillista y populista. No como la izquierda inteligente de Alan García o el centro moderado de Piñera o Santos.

12. La prensa privada latinoamericana siempre es independiente. Los monopolios u oligopolios mediáticos no existen.

13. América Latina todavía está en transición democrática, a consecuencia del caudillismo y el populismo que todavía imperan. España ya la ha superado, por la madurez de la sociedad española y la inteligencia de su clase dirigente.

14. Para finalizar, aclare que esta situación le genera angustia y desazón, y que su refugio está en el pensamiento crítico de algunos intelectuales como usted que no han sido comprados por el poder corrupto o las ideologías acabadas imperantes en nuestros países.
Siguiendo estos consejos, su artículo será leído con interés por los lectores de El País. Usted logrará confirmarles lo que ya piensan pero no pueden decir abiertamente porque iría en contra de lo que creen son sus convicciones de izquierda. También obtendrá una suculenta remuneración en euros que no debe depositarla en su país, ya que en cualquier momento se la podrán robar los gobiernos corruptos, producto del hambre y la pobreza, producto del caudillismo y el populismo. (Tomado de Larepublica.es)

Cuba: ¿Quiénes son las Damas de Blanco? (Segunda Parte)

Grupo contrarrevolucionario cubano organizado y financiado desde Estados Unidos.

Las Damas de Blanco surgieron en 2003, luego de los juicios en que la justicia cubana condenó a 75 mercenarios que se encontraban al servicio de una potencia extranjera, y habían llevado a cabo actos contra la seguridad de Cuba. El grupo integrado fundamentalmente por las madres y esposas de estos presos comenzó a manifestarse públicamente por la liberación de los mismos y adoptó como símbolo el color blanco. Esto último respondía a una estrategia puesta en práctica a nivel global por el imperialismo destinada a identificar movimientos subversivos y golpes “suaves” afines a sus intereses con determinadas simbologías amables. El ensayista cubano Enrique Ubieta ha descrito a las Damas de Blanco como un montaje escenográfico de la derecha internacional:

“Las Damas de Blanco son un montaje escenográfico. La derecha ha aprendido a tomar fórmulas de expresión de la izquierda como las Madres de la Plaza de Mayo, auténticas luchadoras por la memoria de sus hijos y nietos, torturados, asesinados, … En Cuba no hay ni torturados ni asesinados. Las personas que están encarceladas fueron juzgadas por tribunales según leyes. Toman mujeres de personas que trabajaron para subvertir el orden constitucional (…) las visten de blanco – un color asociado con la paz y la pureza -, les colocan un gladiolo y las llevan a la iglesia católica que es un escenario perfecto para que las vean en Europa. Ya cuando las tienen preparadas, dicen: “cámaras, ¡acción!” y ahí está la CNN, la TVE … Ustedes lo que están viendo es una película de ficción que tiene en la acera de enfrente, fuera de pantalla, a los diplomáticos europeos y estadounidenses, que son en definitiva los que pagan, los productores de la película.”[1]

Desde el mismo momento de su surgimiento comenzaron a recibir financiamiento directo de Estados Unidos para llevar a cabo sus actividades. Moisés Rodríguez, el agente Vladimir de la Seguridad del Estado de Cuba reveló, luego de estar infiltrado por muchos años en los grupos contrarrevolucionarios que el principal sostén económico de las Damas de Blanco se encuentra en una fundación con sede en Estados Unidos, la cual es dirigida por el terrorista Santiago Álvarez, subordinado directo del asesino confeso Luis Posada Carriles. El nombre de Laura Pollán, dirigente de ese grupo, surgió en las grabaciones de las conversaciones telefónicas con Estados Unidos y en las imágenes de distribución de las cantidades de dinero que continuamente se enviaban para pagar a las Damas de Blanco[2].

En julio de 2010 el gobierno cubano decidió liberar paulatinamente a un grupo de los presos condenados en 2003. En las negociaciones participaron representantes de la Iglesia católica cubana y la cancillería española. Los recién liberados podrían abandonar el país con rumbo a España en compañía de sus familiares. Luego del arribo de a España con sus allegados entre los que se incluían varias Damas de Blanco, los mercenarios y sus Damas han realizado fuertes acusaciones contra el gobierno que les dio albergue y negoció su libertad, acusaciones en las cuales incluyeron a las máximas autoridades eclesiásticas cubanas:

“En España se están violando prácticamente nuestros derechos humanos (…)el Gobierno de Castro está en complicidad con el de José Luis Rodríguez Zapatero y con el cardenal Jaime Ortega de La Habana[3]

En marzo de 2011, el gobierno cubano liberó a los últimos mercenarios que aún guardaban prisión de los 75 condenados en 2003 por encontrarse a sueldo de una potencia extranjera. Aunque desde su surgimiento las Damas de Blanco habían declarado que el fin último del grupo era humanitario y se centraba en la liberación de sus familiares presos, Laura Pollán la líder visible de las “Damas” realizó declaraciones en un tono completamente político:

” (…) continuaremos nuestras actividades para que sean excarcelados todos los presos de conciencia y para luchar por los derechos humanos”[4]

Detrás de sus declaraciones se encontraban las presiones recibidas por parte de los funcionarios de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, quienes han pedido a las “Damas” y sus familiares de forma reiterada que no abandonen la Isla de forma masiva, para tratar de mantener una oposición sobre el terreno y no hacer evidente los verdaderos intereses de la fragmentada oposición cubana.

Las Damas en realidad buscan sólo un aval político para poder emigrar a los Estados Unidos, según las declaraciones del Carlos Serpa, el agente de la Seguridad del Estado, que fue su vocero oficial:

“Durante provocaciones que realizaron las damas de blanco en marzo de 2010, una de esas mujeres, perteneciente al grupo de las damas de apoyo, me dijo desde el primer día:¨Serpa, yo necesito que tú me ayudes con unas evidencias porque tengo la entrevista en Refugiados la semana que viene¨. Estaba buscando su aval político. Persiguen mucho las fotografías donde aparecen en caminatas, porque el Programa las exige, entre otras cosas, las noticias que salen en Internet y trabajan en base a éso (…) cualquiera de estas mujeres van allí, llevan las fotos… y eso para la SINA es un testimonio fuerte”[5]

Al revelarse la verdadera identidad de Carlos Manuel Serpa Maceira (Emilio), Moisés Rodríguez Quesada (Vladimir), Dalexi González Madruga (Raúl) y Frank Carlos Vázquez (Robin); agentes de la Seguridad del Estado de Cuba, quienes estuvieron por muchos años infiltrados en los grupúsculos contrarrevolucionarios cubanos, la credibilidad de las “Damas” se vino abajo. Quedó demostrado por los agentes cubanos, que toda la información que se genera sobre y alrededor de los llamados grupos de oposición en Cuba, carece de fuentes creíbles, y en numerosas ocasiones se elabora fuera de la Isla. Carlos Serpa, el agente Emilio, quien por años fue el vocero de las Damas de Blanco declaró sobre su blog El Guayacán Cubano, que reseñaba gran parte de las actividades del grupo:

“Ese blog quien realmente me lo administra es Enrique Blanco, un contrarrevolucionario radicado en Puerto Rico, de Operación Liborio, un proyecto dirigido a financiar desde el exterior a la llamada oposición. Él ha colgado informaciones en el blog como si fuese yo, simplemente si no puedo asistir a determinada actividad, en este caso casi siempre relacionada con las damas de blanco, se comunica de manera directa con ellas y redacta el reporte”[6]

@reflexionfidel: Lo mejor y más inteligente

Ayer, por razones de espacio y tiempo, no dije una palabra del discurso pronunciado por Barack Obama el lunes 28 sobre la guerra de Libia. Disponía de una copia de la versión oficial, suministrada a la prensa por el Gobierno de Estados Unidos. Tenía subrayadas algunas de las cosas que afirmó. Volví a revisarlo y llegué a la conclusión de que no valía la pena gastar demasiado papel en el asunto.
Recordaba lo que me contó Carter cuando nos visitó en el 2002 sobre el cultivo de los bosques en Estados Unidos; pues él posee una plantación familiar en el Estado de Atlanta. En esta visita le pregunté otra vez sobre aquel cultivo y me volvió a expresar que siembra las plantas de pino a la distancia de 3 por 2 metros, que equivalen a 1 700 árboles por hectárea, y se cosechan al cabo de 25 años.
Hace muchos años leí que The New York Times, en una edición dominical, consumía el papel extraído de la tala de 40 hectáreas de bosque. Se explica, por tanto, mi preocupación por el ahorro de papel.
Desde luego, Obama es excelente articulador de palabras y frases. Podría ganarse la vida escribiendo historietas para niños. Conozco su estilo porque lo primero que leí y subrayé, mucho antes de que asumiera la presidencia, fue un libro titulado “Los sueños de mi padre”. Lo hice con respeto y, al menos, pude apreciar que su autor sabía escoger la palabra precisa y la frase adecuada para ganar la simpatía de los lectores.
Confieso que no me gustó su táctica de suspense, ocultando sus propias ideas políticas hasta el final. Hice un especial esfuerzo por no escudriñar en el último capítulo lo que opinaba sobre diversos problemas, a mi juicio cruciales en este momento de la historia humana. Tenía la seguridad de que la profunda crisis económica, el colosal gasto militar, y la sangre joven derramada por su predecesor republicano, lo ayudarían a derrotar a su adversario electoral, pese a los enormes prejuicios raciales de la sociedad norteamericana. Estaba consciente de los riesgos que corría de que lo eliminaran físicamente.
Por obvias razones de politiquería tradicional buscó, antes de las elecciones, el respaldo de los votos de los anticubanos de Miami, en su mayoría dirigidos por gente de origen batistiano y reaccionaria, que convirtieron a Estados Unidos en una república bananera, donde el fraude electoral determinó nada menos que el triunfo de W. Bush en el 2000, lanzando al basurero a un futuro Premio Nobel: Al Gore, Vicepresidente de Clinton y aspirante a la presidencia.
Un elemental sentido de justicia habría llevado al Presidente Obama a rectificar las consecuencias del infame juicio que condujo al inhumano, cruel, y especialmente injusto encarcelamiento de los cinco patriotas cubanos.
Su Mensaje a la Unión, sus discursos en Brasil, Chile y El Salvador, y la guerra de la OTAN en Libia, me obligaron a subrayar, más que su propia autobiografía, el mencionado discurso.
¿Qué es lo peor de ese pronunciamiento y cómo explicar las aproximadamente 2 500 palabras que contiene la versión oficial?
Desde el punto de vista interno, su falta total de realismo coloca a su feliz autor en manos de sus peores adversarios, quienes desean humillarlo y vengarse de su victoria electoral en noviembre de 2008. No les basta todavía con el castigo a que lo sometieron a finales de 2010.
Desde el punto de vista externo, el mundo tomó más conciencia de lo que significan para muchos pueblos el Consejo de Seguridad, la OTAN y el imperialismo yanki.
Para ser tan breve como prometí, les explico que Obama comenzó su discurso afirmando que desempeñaba su papel “deteniendo la fuerza del Talibán en Afganistán y persiguiendo a Al-Qaeda por todo el planeta”.
De inmediato añade que: “Durante generaciones, los Estados Unidos de América han desempeñado un papel singular como pilar de la seguridad mundial y como defensor de la libertad humana”.
Esto es algo de lo cual, como los lectores conocen, los cubanos, los latinoamericanos, los vietnamitas y otros muchos, podemos dar constancia de su veracidad.
Después de esta solemne declaración de fe, Obama invierte una buena parte del tiempo en hablar de Gaddafi, sus horrores y las razones por las cuales Estados Unidos y sus aliados más cercanos: “-Reino Unido, Francia, Canadá, Dinamarca, Noruega, Italia, España, Grecia y Turquía- países que han luchado junto a nosotros durante decenios. […] han elegido cumplir con su responsabilidad de defender al pueblo libio.”
Más adelante añade: “…la OTAN, ha tomado el mando para imponer el embargo de armas y la zona de exclusión aérea.”
Confirma los objetivos de la decisión “Como resultado de la transferencia a una coalición más amplia, centrada en la OTAN, el riesgo y costo de esta operación -para nuestro ejército y para el contribuyente estadounidense– se reducirá significativamente.
“Por ende, para aquellos que dudaron de nuestra capacidad para llevar a cabo esta operación, quiero dejar algo claro: Estados Unidos hizo lo que dije que haríamos.”
Vuelve a sus obsesiones sobre Gaddafi y las contradicciones que agitan su mente: “Gaddafi no ha abandonado el poder y, mientras no lo haga, Libia continuará siendo un peligro.”
“Es cierto que Estados Unidos no puede emplear a nuestro ejército donde quiera que haya represión y, dado los riesgos y el costo de una intervención, siempre debemos hacer un balance entre nuestros intereses y la necesidad de actuar.”

“La tarea que di a nuestras tropas (de) -proteger al pueblo libio […] cuenta con el apoyo internacional y está respaldada por un mandato de las Naciones Unidas.”
Las obsesiones se reiteran una y otra vez: “Si tratáramos de derrocar a Gaddafi por la fuerza, nuestra coalición se rompería. Tendríamos […] que enviar tropas estadounidenses al terreno para cumplir esa misión o arriesgarnos a la posibilidad de matar muchos civiles con los ataques aéreos.”
“…tenemos esperanzas en el futuro de Irak, pero el cambio de régimen allí tomó ocho años y costó miles de vidas estadounidenses e iraquíes y casi 3 millones de millones de dólares.”
Días después de iniciados los bombardeos de la OTAN comenzó a divulgarse la noticia de que un cazabombardero norteamericano había sido derribado. Después se conoció, por alguna fuente, que era cierto. Algunos campesinos al ver bajar un paracaídas, hicieron lo que por tradición hacen en América Latina: fueron a ver; y si alguien lo necesita, lo auxilian. Nadie podía saber cómo pensaban. Con seguridad eran musulmanes, estaban haciendo producir la tierra y no podían ser partidarios de los bombardeos. Un helicóptero que apareció repentinamente para rescatar al piloto disparó contra los campesinos, hirió gravemente a uno de ellos, y de milagro no los mató a todos. Como el mundo conoce, los árabes, por tradición, son hospitalarios con sus enemigos, los alojan en sus propias casas, y se ponen de espalda para no ver el camino que siguen. Incluso un cobarde o un traidor no significaría nunca el espíritu de una clase social.
Solo a Obama se le podía ocurrir la peregrina teoría que incluyó en su discurso, como puede apreciarse en el siguiente fragmento:
“Sin embargo, habrá ocasiones en las que nuestra seguridad no estará amenazada directamente, pero sí nuestros intereses y valores. […] sabemos que a los Estados Unidos, como la nación más poderosa del mundo, se le pedirá ayuda con frecuencia.
“En esos casos, no debemos tener miedo de actuar, pero el peso de las acciones no debe recaer solamente sobre los Estados Unidos. Como lo hemos hecho en Libia, nuestra tarea es entonces movilizar a la comunidad internacional para emprender una acción colectiva.”
“Este es el tipo de liderazgo que hemos mostrado en Libia. Por supuesto, incluso cuando actuemos como parte de una coalición, los riesgos de cualquier acción militar serán elevados. Esos riesgos se apreciaron cuando uno de nuestros aviones sufrió una avería mientras sobrevolaba Libia. Incluso cuando uno de nuestros aviadores se lanzó en paracaídas, en un país cuyo líder ha satanizado con tanta frecuencia a los Estados Unidos, en una región que tiene una historia tan difícil con nuestro país, este estadounidense no encontró enemigos. En lugar de ello, fue recibido por personas que lo estrecharon entre sus brazos. Un joven libio que vino en su ayuda expresó: ‘Somos tus amigos. Estamos tan agradecidos de esos hombres que están protegiendo los cielos’.”
“Esta voz es sólo una entre muchas en una región donde la nueva generación se opone que se le continúen negando sus derechos y oportunidades.”
“Aún así, este cambio provocará que el mundo sea más complicado durante un tiempo. El progreso será desigual y el cambio llegará de un modo muy distinto a diferentes países. Existen lugares, como Egipto, donde este cambio nos inspirará e infundirá nuestras esperanzas.”
Todo el mundo conoce que Mubarak fue aliado de Estados Unidos, y cuando Obama visitó la Universidad de El Cairo, en junio de 2009, no podía ignorar las decenas de miles de millones de dólares sustraídos por aquel en Egipto.
Continuó con el emotivo relato:
“…acogemos con beneplácito el hecho de que la historia esté en marcha en el Oriente Medio y el Norte de África, y que los jóvenes estén a la vanguardia. Por que en cualquier lugar donde las personas anhelen ser libres, encontrarán un amigo en los Estados Unidos. A la larga, es esa fe, son esos ideales, los que constituyen el verdadero indicador del liderazgo estadounidense.”
“…nuestra fortaleza en el exterior se sustenta en nuestra fortaleza nacional. Esta siempre debe ser nuestra estrella polar, la capacidad de nuestro pueblo de alcanzar su potencial, adoptar decisiones inteligentes con nuestros recursos, incrementar la prosperidad que actúa como fuente de nuestro poder, y enarbolar los valores que apreciamos tanto.”
“Miremos hacia el futuro con confianza y esperanza, no sólo en nuestro propio país, sino también en todos aquellos que tienen ansias de libertad en todo el mundo.”
La espectacular historieta me hizo recordar al Tea Party, al senador Bob Menéndez y a la ilustre Ileana Ros, la loba feroz que desafiaba las leyes para mantener secuestrado al niño cubano Elián González. Ella es hoy nada menos que Jefa del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
Gaddafi no se cansa de repetir que Al-Qaeda le hace la guerra y envía combatientes contra el gobierno de Libia, porque él apoyó la guerra antiterrorista de Bush.
Aquella organización tuvo en el pasado excelentes relaciones con los servicios de inteligencia norteamericanos en la lucha contra lo soviéticos en Afganistán, y posee sobrada experiencia sobre los métodos de trabajo de la CIA.
¿Qué ocurrirá si las denuncias de Gaddafi fuesen ciertas? ¿Cómo explicaría Obama al pueblo norteamericano que una parte de esas armas de combate terrestre cayeran en manos de los hombres de Bin Laden?
¿No habría sido mejor y más inteligente haber luchado para promover la paz y no la guerra en Libia?

 

Fidel Castro Ruz

Marzo 31 de 2011

7 y 58 p.m.

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