Cuba: Consejo de Estado acordó acceder a la renuncia presentada por el General de Cuerpo de Ejército Abelardo Colomé Ibarra

General de Cuerpo de Ejercito, Ministro del Interior y Mienbro del Buro Politico del Comite Central del Partido Comunista de Cuba. Abelardo Colome Ibarra. Fecha:17 Marzo 2007 Foto: Roberto Suarez

General de Cuerpo de Ejercito, Ministro del Interior y Mienbro del Buro Politico del Comite Central del Partido Comunista de Cuba. Abelardo Colome Ibarra.
Fecha:17 Marzo 2007
Foto: Roberto Suarez

El Consejo de Estado, a propuesta de su Presidente, acordó acceder a la renuncia presentada por el General de Cuerpo de Ejército Abelardo Colomé Ibarra, Héroe de la República de Cuba, de su condición de miembro del Consejo de Estado y del cargo de Ministro del Interior, así como su paso al Servicio Militar de Reserva.

Igualmente y en consideración a su extensa trayectoria revolucionaria, el Consejo de Estado acordó condecorarlo con la Orden Por el Servicio a la Patria de Primer Grado.

Como muestra de desapego a cargo alguno y su proverbial modestia y lealtad a la Revolución, en febrero de 2013, previo a la elección por la Asamblea Nacional del Consejo de Estado, ofreció su condición de Vicepresidente de ese órgano a favor de la promoción de la nueva generación.

Ahora, cuando ha percibido que la salud lo limita para el cumplimiento de sus importantes responsabilidades, no dudó en presentar la renuncia, demostrando su confianza en el futuro de la Revolución Cubana y el Socialismo, como lo expresa en carta que se da a conocer públicamente.

El Consejo de Estado, al propio tiempo, acordó promover al cargo de Ministro del Interior al General de División Carlos Fernández Gondín, miembro del Comité Central del Partido, Diputado a la Asamblea Nacional y Viceministro Primero de ese organismo, quien acumula una larga hoja de servicios a la Patria.

Por otra parte, se promovió al cargo de Viceministro Primero del MININT al Vicealmirante Julio Cesar Gandarilla Bermejo, actual Jefe de la Contrainteligencia Militar, también miembro del Comité Central del Partido y Diputado a la Asamblea Nacional.

Carta de Abelardo Colomé Ibarra a Raúl Castro Ruz:

Querido Raúl:

De mis 76 años de vida, he dedicado 60 a la Revolución y mientras viva seguiré siendo un soldado más a su servicio y militante del Partido Comunista que me educó.

Sin embargo, en los últimos tiempos he venido percibiendo que mi salud ya no es la misma y me siento en el deber de presentar formal renuncia a los altos cargos políticos, estatales, gubernamentales y militares que me han honrado con desempeñar bajo tu conducción y la del invencible Fidel.

Sin pecar de inmodestia, adopto esta necesaria decisión con la satisfacción del deber cumplido y sobre todo con plena confianza en la justeza de la Revolución, el Socialismo y su victorioso futuro,

Un fuerte abrazo,

Abelardo Colomé Ibarra, 21 de octubre de 2015

Firma de Abelardo Colomé Ibarra

#Cuba: La Aduana General de la República ha recibido críticas a mansalva

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La Aduana solo cumple lo que el gobierno de Cuba le ordena y las regulaciones no son exageradas

Por: Fernando Ravsberg

“Hacerse el sueco” en Cuba significa no darse por enterado de lo evidente y creo que con las críticas a las nuevas regulaciones aduanales más de uno se ha convertido en escandinavo como por arte de magia, buscando un cabeza de turco sobre el cual descargar la ira.

La Aduana General de la República ha recibido críticas a mansalva, aun cuando todos en Cuba sabemos que semejantes resoluciones no pueden provenir de una institución cuya función se limita a hacer cumplir las regulaciones que aprueba el gobierno.

Además tampoco las normas que se aplicarán resultan tan extremistas si se las compara con las de otros países. Viajar con 5 pares de zapatos es más que suficiente por mucho que se quiera caminar y hasta al más limpio le basta llevar decenas de jabones en la maleta.

Los precios de algunos productos provocan el contrabando. Para comprar este pedazo de queso hacen falta 2 meses de salario íntegro de un trabajador del Estado

Los precios de algunos productos provocan el contrabando. Para comprar este pedazo de queso hacen falta 2 meses de salario íntegro de un trabajador del Estado

El problema no radica en lo que la Aduana nos permite entrar al país sino en lo que nosotros –cubanos y extranjeros residentes- necesitamos traer para llenar el enorme bache que produce la escasez y/o  los altísimos precios existentes en el mercado interno.

Juro solemnemente que a mí no me place viajar desde España con las 4 gomas de mi automóvil bajo el brazo. No es fácil buscarlas y empaquetarlas, además de encontrar un taxi con suficiente capacidad para llevarme al aeropuerto sin protestas.

Hacer la cola en los vuelos hacia la isla desde cualquier parte del mundo es como meterse en una convención de vendedores ambulantes, cargados de las mercancías más insólitas,  muebles, interruptores eléctricos, repuestos de autos, bombillos de luz, televisores, bombas de agua o prótesis mamarias.

Lo que falla no son las regulaciones aduanales sino el comercio interno y el gobierno debe aceptar que viene fallando desde siempre. Prácticamente el país no ha tenido un solo momento de abastecimiento pleno, sin escasez ni racionamiento.

Un viejo chiste dice que si Jesucristo hubiera sido cubano nunca lo hubieran crucificado porque aquí cuando no falta el martillo escasean los clavos o se pierde la madera. De hecho no hay un lugar en toda Cuba donde se pueda comprar un par de tablas legalmente.

Los cubanos traen desde el extranjero las cosas más extrañas, desde gomas de automóviles hasta pañales desechables

Los cubanos traen desde el extranjero las cosas más extrañas, desde gomas de automóviles hasta pañales desechables

El mercado negro enseguida se apropia del espacio, dudo que haya otro país con uno tan pujante y moderno como el de Cuba. Tiene incluso webs como Revolico o Porlalivre donde se oferta todo, al doble de lo que cuesta fuera y a la mitad de lo que vale en Cuba.

Da igual que se trate de un tubo de pasta de dientes o de una laptop de última generación, todo será más barato que en las tiendas del Estado, es que los mercaderes le suben apenas un 100% mientras que el gobierno le aplica un impuesto del 240%.

La mayor parte de la ropa y zapatos que venden el Estado es mercancía vieja, cara y de mala calidad. Un par de zapatos puede durar un mes y no hay donde protestar cuando se rompen porque la defensoría del consumidor en Cuba es una utopía.

Estos refrigeradores en las tiendas de Europa cuestan 600 euros y en las de Cuba se venden al doble del precio

Estos refrigeradores en las tiendas de Europa cuestan 600 euros y en las de Cuba se venden al doble del precio

Con las nuevas regulaciones aduaneras el gobierno ha puesto la carreta delante de los bueyes, prohibiendo la importación antes de ser capaz de crear un sistema comercial que satisfaga mínimamente las necesidades de consumo de los ciudadanos.

Nadie debe temer que la importación ponga en crisis el comercio para eso basta con la propia ineficiencia de las autoridades encargadas de abastecer el mercado. Es que ni siquiera son capaces de mantener en las tiendas de forma permanente las frazadas para limpiar pisos.

Lo peor es que estas medidas solo afectarán al ciudadano que viaja de vez en cuando pero no detendrá el contrabando duro porque este entra al país de forma cotidiana en las maletas de las tripulaciones de aviación o en pacas, con el visto bueno de aduaneros corruptos.

#Payá: Nota oficial del Ministerio del Interior #Cuba

Como informó el diario Granma, el pasado 22 de julio a las 13:50 horas, un auto Hyundai Accent matrícula de turismo T31402, se salió de la vía y se impactó contra un árbol en un tramo de la carretera Las Tunas-Bayamo, en la localidad de Las Gabinas, provincia Granma.

En este lamentable accidente fallecieron los ciudadanos Oswaldo José Payá Sardiñas y Harold Cepero Escalante; mientras que resultaron lesionados leves los extranjeros Ángel Francisco Carromero Barrios y Jens Aron Modig, de ciudadanías española y sueca, respectivamente.

Durante el proceso investigativo, se precisó que el vehículo salió de La Habana sobre las 06:00 horas de ese día, conducido por Ángel Carromero, y se dirigió a Santiago de Cuba. Jens Aron viajaba en el asiento delantero derecho; Oswaldo Payá en el asiento trasero izquierdo y a su lado Harold Cepero. Estos dos últimos no llevaban puesto el cinturón de seguridad.

El tramo de la carretera en que ocurrió el accidente está en reparación y por espacio de unos dos kilómetros no se encuentra pavimentada la superficie de rodamiento, lo cual lo convierte en una especie de terraplén con abundante gravilla; por tanto, muy resbaladizo. El análisis pericial arrojó que el lugar es una vía recta que cuenta con buena visibilidad y había una señal que indicaba la existencia de hombres trabajando en su mantenimiento, precedida de otras similares que alertan a los conductores de los tramos en reparación.

Al respecto, el apartado dos del artículo 127 de la Ley 109, de seguridad vial, establece que “no se debe conducir un automóvil a una velocidad mayor de 60 kilómetros por hora en camino de tierra o terraplén”; y en el 128 que “Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos anteriores, en relación con el límite general de velocidad, el que guíe un vehículo o animal por la vía debe tener pleno dominio de su movimiento y está obligado a moderar la marcha y si es preciso detenerla siempre que la circulación, estado de la vía o la visibilidad lo imponga”, en especial, “cuando la superficie está resbaladiza por agua, grasa, arena, lodo u otras sustancias o éstas puedan proyectarse hacia los vehículos y peatones”.

El dictamen pericial y las declaraciones de tres testigos presenciales del accidente: José Antonio Duque de Estrada Pérez, Lázaro Miguel Parra Arjona y Wilber Rondón Barrero, permitieron establecer que el auto irrumpió al terraplén a exceso de velocidad. Al respecto, el Capitán Jorge Fonseca Mendoza, perito del lugar del hecho (12 años de experiencia), apuntó que el conductor aplicó los frenos de una manera abrupta, ochenta metros después de haber entrado al terraplén, perdió el control del vehículo y el carro giró del costado izquierdo por espacio de 63 metros, con el frente hacia la cuneta y el maletero hacia el centro de la vía, hasta impactar con un árbol en el borde derecho de la carretera, lo cual confirma la extrema velocidad con que era conducido.

José Antonio Duque de Estrada, trabajador del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), quien reside en el municipio granmense de Río Cauto y transitaba por el lugar del hecho en una bicicleta, declaró al Órgano de Instrucción:

“El carro me pasó a alta velocidad por al lado, con seguridad iba a más de 100 kilómetros por hora. Rebasó a un tractor que también iba en la misma dirección y después vi una tremenda polvareda, cuando entró a un tramo que está en mal estado. Al aproximarme, ya con menos polvareda, vi al carro impactado contra un árbol en la cuneta. A mi modo de entender, la razón más clara que yo veo del accidente es el exceso de velocidad. Al caer en el terraplén no es lo mismo que en el pavimento, no hay freno que valga, el carro no se sujeta, se desliza y se impactó contra el árbol”.

Por su parte, Lázaro Miguel Parra Arjona, tractorista del INRH y vecino de La Sal, en el municipio Yara, confirmó esta versión: “El carro me adelantó a gran velocidad; luego vi la nube de polvo fuerte y cuando bajó el polvo pude ver el auto impactado en el árbol que está en la cuneta”.

Tanto José Antonio como Lázaro conducían en la misma dirección del auto accidentado, pero Wilber Rondón Barrero, campesino de Río Cauto, venía en dirección contraria, a unos cien metros de distancia del sitio donde ocurrió el siniestro. “Cuando me acercaba vi que el carro perdía el control y se impactaba contra un árbol de la cuneta”, declaró.

Un equipo de la Dirección de CriminaIística integrado por: Teniente Coronel Misael Fontes Pérez, oficial de la Sección de Averías, Explosiones e Incendios (19 años de experiencia como perito); Teniente Coronel Inardi Reyes Uriarte, Jefe de la Sección Provincial de Criminalística de Granma (11 años de experiencia como perito); y el Capitán Jorge Fonseca; de conjunto con Fidel Núñez Guevara, Jefe de Ingeniería del Tránsito en la provincia Granma (9 años de experiencia como perito), concluyó categóricamente que el conductor manejaba a exceso de velocidad y que el vehículo presentaba una abolladura de 67 centímetros de ancho con 45 centímetros de profundidad en el lateral izquierdo trasero, perpendicular al eje longitudinal del auto (lugar donde viajaban los fallecidos), como consecuencia de un fuerte golpe que deformó sustancialmente el monochasis y el techo, cuyas características y dimensiones se corresponden con el tronco del árbol referido.

El dictamen médico forense indica que Oswaldo Payá falleció instantáneamente a consecuencia de un traumatismo craneoencefálico como resultado del fuerte impacto recibido; mientras que Harold Cepero murió en el hospital clínico quirúrgico Carlos Manuel de Céspedes, de la ciudad de Bayamo, debido a una insuficiencia respiratoria aguda por tromboembolismo pulmonar graso del lóbulo superior del pulmón izquierdo, derivada de la fractura fragmentada del fémur izquierdo.

Ángel Carromero declaró al Órgano de Instrucción que no recordaba haber visto la señalización que alerta sobre el estado en que se halla la vía. Añadió que irrumpió al terraplén a una velocidad que no puede precisar, debido a que no iba observando el cuentamilla y al percatarse de que transitaba sobre grava, intentó disminuir la velocidad mediante un frenazo brusco y el auto comenzó a resbalar de lado hasta impactarse contra el árbol. Jens Aron declaró que él estaba dormitando cuando sintió el frenazo y el desplazamiento lateral del vehículo; luego perdió la conciencia.

A partir del análisis lógico del tiempo de viaje (cerca de ochocientos kilómetros en menos de ocho horas, con tres paradas intermedias), las declaraciones de los testigos y el estudio pericial del lugar del hecho y el vehículo, el equipo investigativo evaluó que Ángel Francisco Carromero Barrios debió conducir a una velocidad promedio superior a los 120 kilómetros por hora y que frueron su falta de atención al control del vehículo, el exceso de velocidad y la incorrecta decisión de aplicar los frenos de manera abrupta en una superficie resbaladiza, las causas que determinaron este trágico accidente que costó la vida a dos seres humanos.

Continúa el proceso investigativo y de instrucción penal, en correspondencia con las leyes cubanas.

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