Cuba: A los mercenarios cubanos la cerveza les hace daño

No te habíamos reportado porque se nos fue la mano en el vino tinto y la cerveza. Pero te aseguro que fuimos de los más discretos. Algunos empinaron el codo y terminaron hablando de más, como siempre pasa en estos festejos en los que se aprovecha para, a pesar del financiamiento que ya está disponible, buscar más, y ver quién se lleva el mayor botín.

Ejemplo de ello fue el  ahora acogido de la SINA José Daniel Ferrer (en la foto, a su llegada a uno de los cuarteles de la SINA en La Habana) , quien acompañado de su familia, alardeó del dinero que recibe, y llegó a afirmar a un grupo de presentes que “mientras yo reciba plata de Miami me mantendré realizando actividades en la calle, pese al control que tiene el G2 sobre mí en el barrio”.

Se sabe que él tiene una cuadrilla de personas desvinculados laboralmente que han tenido problemas de comportamiento, a los que atiza para molestar a los vecinos, entre otras cuestiones, de las que estaremos informándote mañana, con fotos y todo.

Mientras Ferrer explicaba el asunto de la plata, su esposa Belkis Cantillo, dama de blanco, aprovechaba la oportunidad para empinar el codo,  ingiriendo cervezas desmedidamente.

La prepotencia de este contrarrevolucionario y su compromiso moral con Washington de que si llega más plata él estará en la calle, y el alcohólico show de su mujer, fueron de los incidentes más comentados en los pasillos de los tres salones de la amplia manción de Siboney, donde vive John Patrick Caulfield, jefe SINA en La Habana.

Y hablando de personalidades, queremos decir que casualmente estaban también aquí  diplomáticos de Chequia, Polonia, Consejero político de España; y corresponsales de AFP, IPS y REUTER.

La actividad se inició con una breve ceremonia militar de los marines yanquis. Seguidamente el “Coro Voces del Corazón” entonó las notas de nuestro himno nacional, y luego las de los Estados Unidos.

La hora de la javita

Después de la ceremonia inicial, los anfitriones hicieron un brindis con todos los presentes.  El Champán abrió la tarde de comelata,  donde ofertaron cangrejitos fritos, galletas con mayonesa,  pasta de bocadito,  entremés de jamón y queso, así  como refrescos, cervezas, whisky, mojito y vino tinto. Algunos glotones comentaron que la cosa con la fibra no estaba a la altura del esfuerzo realizado, no obstante, el sonido habitual de las javitas comenzó a sentirse, y los platos a vaciarse en pocos minutos.

Indiscutiblemente, el encuentro sirvió para actividades conspirativas internas, el abastecimiento del congelador de algunos mercenarios y la promoción del mediático Espacio de SATS. En  horas estaremos contando sobre  la última de sus pretendidas “actividades culturales”.

El Chino Ip y El Topo.

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