Cuba inicia este año ensayos clínicos de una vacuna contra el neumococo

FOTO: Roberto Suárez/Juventud Rebelde

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Cuba iniciará este año los ensayos clínicos de una vacuna contra el neumococo desarrollada por instituciones locales, anunció Concepción Campa, directora del Instituto Finlay, una organización científica que se dedica a la investigación y producción de vacunas.

El inmunógeno es elaborado por Finlay y el Centro de Química Biomolecular, explicó Campa el miércoles durante una conferencia sobre las vacunas cubanas, en el marco del XVI Seminario Internacional de la Asociación Médica del Caribe (AMECA) que se celebra en La Habana, informó el diario oficial ‘Granma’.

El neumococo es una bacteria que provoca diversas infecciones, la más importante de ellas la neumonía, que es una de las causas de muerte en niños y ancianos. También genera otras infecciones, como sinusitis y peritonitis, y procesos invasivos severos, entre ellos la meningitis y la septicemia.

Campa señaló que la vacuna conjugada –de siete palencias–, después de las investigaciones en humanos, será puesta a disposición de adultos y niños a fin de controlar la enfermedad.

Asimismo, la especialista destacó en el X Seminario Internacional Longevidad Activa y Satisfactoria el impacto positivo en la salud cubana de las más de diez vacunas elaboradas en el país en los últimos 20 años, que han permitido, entre otros aspectos, la disminución de la mortalidad infantil a menos de cinco por cada mil nacimientos vivos.

El sector de biotecnológica de Cuba representa una importante inyección de divisas para la economía de la isla, que comercializa unos 38 medicamentos en unos 40 países, según datos divulgados por Reuters.

Laboratorios cubanos han producido en los últimos 20 años unas 10 vacunas, entre ellas las que combaten la meningitis B y C, la leptospirosis, la fiebre tifoidea y una vacuna sintética contra la haemophilus influenzae tipo B, causante principal de la meningitis y otras infecciones infantiles.

Científicos rusos descubren el secreto de la longevidad

Investigadores rusos probaron exitosamente en los insectos de laboratorio una nueva tecnología genética que en el futuro podría ayudar a los humanos a vivir una vida más larga.

Los estudios genéticos que sirvieron de base para la nueva tecnología fueron impulsados por el fondo ruso La ciencia por la prolongación de la vida, creado hace cuatro años para el desarrollo de las investigaciones destinadas a la elaboración de métodos para prolongar la vida.

Los fundadores de la organización están seguros de que la vida humana puede durar entre 140 y 150 años. Los estudios se desarrollan en varias direcciones, desde la creación de pastillas que podrían suministrar a las células envejecidas las sustancias necesarias para rejuvenecerlas, hasta la manipulación del genoma, que con la edad requiere ser reparado.

“El organismo vivo es capaz de reparar él mismo el ADN, pero con la edad las alteraciones se acumulan y provocan varias enfermedades asociadas con la vejez”, explica Alexéi Moskalióv, especialista del Instituto de Biología del Departamento de los Urales de la Academia de Ciencias de Rusia.

Los investigadores suponen que se puede localizar a las proteínas que son responsables de la reparación del ADN y estimular su producción por el organismo. Moskaliov, junto con un grupo de científicos, experimentó con uno de esos ‘ladrillos de la juventud’, la proteína D-GADD45.

La mosca Drosophila, uno de los animales favoritos de los científicos para sus experimentos, tiene esa proteína, que se produce intensamente hasta el 28.º día de su vida, que normalmente dura dos meses. En el 56.º día de vida de la mosca la síntesis del D-GADD45 se reduce más de 10 veces y el insecto muere al poco tiempo.

Los investigadores crearon moscas genéticamente modificados, con ADN que dispone de una copia adicional del gen responsable de la síntesis de la proteína D-GADD45. El gen aumentaba 10 veces su producción en machos y 3 veces en hembras. Como resultado, cuando los insectos del grupo de control ya empezaban a morir, las moscas genéticamente modificadas eran todavía bastante activas.

Incluso al alcanzar una edad muy avanzada (algunas moscas vivieron hasta 90 días, es decir, superaron su longevidad normal en un 59%), los insectos no dejaban de reproducirse. Los autores del estudio dedujeron que una gran cantidad de la proteína D-GADD45 frena el envejecimiento de los organismos adultos. En los machos el gen es más activo, lo que les da alguna preeminencia en la esperanza de vida.

En un futuro próximo los científicos del Instituto de Biología planean repetir el experimento con ratones.

Articulo completo en: http://actualidad.rt.com/ciencia_y_tecnica/inventos/issue_34783.html

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