¿Quién es el senador Marco Rubio?

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El senador cubanoamericano, Marco Rubio luego de perder en las primarias ante Donald Trump, apoyó al magnate y le presionó para cambiar las relaciones con Cuba. Foto: Rainier Ehrhardt/ AP.

Las elecciones de medio término en el 2010 hicieron saltar a la vida política nacional estadounidense a Marco Rubio, quien se convirtió en Senador republicano por el estado de Florida.

Su carrera, de rápido ascenso, transcurrió por canales que lo vinculan directamente con el ala más conservadora de lo que podríamos calificar como extrema derecha cubanoamericana.

Nació en 1971 en Estados Unidos, es hijo de inmigrantes cubanos que se marcharon del país antes del triunfo de la Revolución. Mientras estudiaba Derecho trabajó para la congresista Ileana Ros-Lehtinen. También colaboró en 1996 con la campaña de Bob Dole, candidato presidencial republicano que perdió ante William Clinton.

Rubio fue comisionado de la ciudad de West Miami entre 1998 y el 2000, y miembro de la Cámara de Representantes de Florida entre el 2000 y el 2008. Sus credenciales incluyen además estrechas relaciones con Jeb Bush, a quien describió como “el hombre que más admira en la política floridana”.

No obstante, su discurso público sobre el hijo y hermano de los expresidentes cambió en las últimas elecciones generales de Estados Unidos, cuando tuvo que competir contra él para aspirar a la candidatura republicana.

Como parte de la narrativa de su vida, que lo ayudó a llegar al Senado, insistía en ser el hijo de “exiliados cubanos que habían huido de la dictadura de Castro”. No obstante, documentos publicados en el 2011 por el diario The Washington Post demostraron que sus padres habían emigrado por razones económicas en la década del 50 para buscar trabajo en Estados Unidos.

Su formación y estrechos vínculos con el Partido Republicano en Florida, unido a los cambios en la vida política estadounidense en el 2010, ayudaron a que Marco Rubio se vinculara al Tea Party, movimiento conservador que ganó fuerza en Estados Unidos a partir del 2009, y que en las elecciones legislativas del año siguiente logró colocar en el Congreso a algunos de sus seguidores. Marco Rubio ganó el calificativo de “príncipe de la corona” de ese grupo, aunque con los años ha intentado desmarcarse del movimiento.

Dentro del Congreso integra los comités de Inteligencia; Envejecimiento; Asignaciones; Pequeños negocios y empresarios; y Relaciones exteriores, donde preside el subcomité para los asuntos del Hemisferio Occidental.

Desde ese puesto ha impulsado proyectos para sancionar a países como Irán y Venezuela, y recrudecer el bloqueo contra Cuba. Durante el 114 Congreso (2015-2016) presentó 69 proyectos de ley, relacionados tanto con la política exterior como con los asuntos internos.

Los registros de sus votaciones lo ubican en el ala conservadora del espectro político estadounidense, tanto en lo social como en lo político y lo económico. Por ejemplo, se opone al aborto, al aumento de impuestos a los más ricos, al control de armas, y a la ley de salud conocida como Obamacare. Asimismo, en el 2011 apoyó la agresión militar contra Libia.

Por otro lado, aunque considera que el cambio climático es real, cuestiona la medida en que los humanos estamos contribuyendo a ello, y considera que otros países como China son los principales responsables.

En materia de inmigración, apoya el fortalecimiento de las fronteras, aunque ha propuesto ofrecer un camino a la ciudadanía para algunas personas que hayan llegado ilegalmente a Estados Unidos. Formó parte del conocido como grupo de los ocho, integrado por cuatro senadores demócratas y cuatro republicanos, que durante la presidencia de Barack Obama elaboraron un proyecto de reforma migratoria, que no fue aprobado por el Congreso.

Solo en el 2016 recaudó para su campaña más de 52 millones de dólares, y entre sus donantes principales destacan nombres de instituciones bancarias como Goldman Sachs, Morgan Stanley y Bank of America.

Después de ser derrotado por Donald Trump como aspirante a la candidatura republicana, se presentó a reelección como Senador, y venció con el 52 % de los votos. En el 2022 deberá luchar nuevamente por su puesto en el Capitolio.

  • Edad: 46 años
  • Lugar de nacimiento: Miami, Florida, Estados Unidos
  • Cargo: Senador de Estados Unidos (2011-…)
  • Afiliación política: Partido Republicano

(Tomado de Granma)

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EEUU: Y sigue la perreta de Marco Rubio

Senador Marco Rubio

Senador Marco Rubio

Ahora presidirá desde el martes la primera audiencia que se realizará en el Congreso vinculada al acercamiento entre Washington y La Habana.

Lo informó este jueves en la capital estadounidense un despacho cablegráfico de la agencia noticiosa española EFE.

Esta comentó que el senador republicano de la Florida “es uno de los principales críticos de la nueva política de Estados Unidos hacia la isla”.

Agregó que este miércoles lo designaron presidente del subcomité para asuntos de la Democracia, Derechos Humanos y de la Mujer, entre otros.

Fustiga el no haber priorizado sus relaciones en la zona y achacó a eso  lo que denominó “el envalentonamiento de los tiranos”.

También, -agregó- que “competidores globales” profundicen su influencia en el continente”.
A renglón seguido admitió que Estados Unidos no ha respondido ante la proliferación de la delincuencia organizada en las Américas.

Caracterizando de nuevo a Marco Rubio, EFE dijo que se trata del “gran escéptico” sobre el proceso de acercamiento cubano-estadounidense.

La agencia noticiosa apuntó que ya el senador advirtió que trabajará  por defender los derechos humanos en los países americanos, “especialmente en Venezuela y Cuba”.

Además recordó que la primera    delegación de Washington viajó a La Habana días atrás y que la próxima ronda “de contacto” será en la capital estadounidense.

Pero, ¿quién es el legislador republicano que encabezará el primer debate de su Congreso respecto al tema Cuba?.

Un solo ejemplo, entre numerosos, sirve para ofrecer una muestra elocuente.

¿Cuándo han tenido lugar algunos de sus más ardientes ataques contra Cuba, Venezuela y otros países independientes y soberanos de América Latina?

En momentos que, como sabe la opinión pública internacional, en el segundo semestre de 2014 el régimen de Israel ejecutaba otra  una de sus masacres contra los habitantes de la diminuta y frágil Gaza.

Más de 1500 palestinos muertos, miles de heridos, una gran multitud de refugiados y de familias que huyeron luego de perder sus bienes.

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navy Pillay, declaró entonces que Estados Unidos proveía a  Israel con artillería pesada para usarla en Gaza.

Pero también, subrayó, ha gastado casi mil millones de dólares con destino a la protección de los civiles israelíes contra los cohetes.

Durante una rueda de prensa la funcionaria de Naciones Unidas recordó que los civiles palestinos carecen de ese amparo.

Una tragedia sintetiza a muchas en Gaza. Ocurrió en la primera semana de agosto del 2014.

Metralla israelí destrozó a una de las escuelas  que la ONU auspicia en ese territorio árabe.

El plantel, narró un cable de la Associated Press (AP), se encontraba “atestado con cientos de palestinos que buscaban refugiarse”.

La agencia, no de Rusia, sino de Estados Unidos, agregó que el ataque israelí “dejó un panorama de almohadas, sabanas y ropas de niño salpicadas de sangre”.

Un frío comunicado del ejército de Tel Aviv se limitó a decir que esa escuela, donde murieron al menos 19 civiles, “no era de ninguna manera un blanco”.

El hecho provocó tal escándalo, que hasta un vocero del gobierno de Estados Unidos se vio forzado a desaprobarlo.

Lo hizo a través de su portavoz,  Josh Earnest, quien reprochó  el bombardeo a ese plantel de Naciones Unidas en Gaza.

De cara a tal realidad, y sobre todo ahora, vale indagar, ¿hubo algún pronunciamiento del senador Marco Rubio en cuanto a esa barbaridad?

Guardó silencio, igual que cuando Argentina, con el total apoyo de América Latina, ha exigido sus legítimos derechos sobre las Islas Malvinas que ocupa militarmente Gran Bretaña.

Abrió sus puertas el año 2015 y todavía el senador floridano Marco Rubio, tan rigurosamente severo con Cuba y otros, no ha rectificado su comportamiento.

Meses atrás, The Washington Post lo calificó de mentiroso al descubrir la patraña que montó sobre sus padres “fugitivos del castrismo” en la isla.

Lo verdadero, como demostró la investigación del periódico, sus progenitores abandonaron Cuba en 1956, evadiendo la honda pobreza que entonces prevalecía.

O sea, algo más de dos años antes del triunfo de la Revolución que barrió con la tiranía de Fulgencio Batista y de la llegada de Fidel Castro a La Habana.

Hasta que el Post lo desenmascaró, Marco Rubio utilizó en Miami esa falsa versión para sacarle dividendos políticos a su favor.

He ahí la figura que legisladores republicanos impusieron para presidir en el Congreso la primera audiencia sobre el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos.

(Tomado del blog yohandri.com)

Los mafiosos que atacan a Obama

El gobierno estadounidense ya puede apreciar con claridad, cómo fue manipulado durante años por una pequeña parte de la emigración cubana, bajo la etiqueta del “exilio”.

El gobierno estadounidense ya puede apreciar con claridad, cómo fue manipulado durante años por una pequeña parte de la emigración cubana, bajo la etiqueta del “exilio”.

Por: Arthur González

Desde el que presidente Barack Obama sorprendiera al mundo el 17.12.2014, con su anunció del restablecimiento de relaciones con Cuba, debido a que la política mantenida por más de medio siglo no había dado los resultados esperados, los integrantes de la mafia anticubana radicada en Miami iniciaron sus ataques contra la posición adoptada por el Presidente.Encabeza la lista la congresista Ileana Ros-Lehtinen, hija de uno de los testaferros del dictador Fulgencio Batista, asesino de no menos de 20 mil cubanos durante su mandato presidencial de 1952-58, como resultado de un golpe de estado.

Otro fue el representante Mario Díaz-Balart, hijo del ex Ministro del Interior del tirano Batista, a los que se sumaron los senadores Marco Rubio y Bob Menéndez, ambos hijos de cubanos pero que salieron del país antes de 1958 huyéndole a los crímenes que cometía el tirano contra el pueblo.

Al parecer estos han presionado a la prensa de Miami para amplificar su rechazo, cuando realmente la mayoría de los cubanos emigrados y los norteamericanos apoyan la nueva política hacia Cuba.

Empleando la misma retórica arcaica y cavernícola, Ros-Lehtinen repite las mismas mentiras que no le dieron resultado en más de medio siglo de tensiones entre los dos países, y que ahora la Casa Blanca deja a un lado al comprender el costo político que pagó, por dejarse llevar por las pasiones de los hijos de esos esbirros, que hicieron de su odio personal una proyección gubernamental nefasta para las relaciones internaciones de Estados Unidos.

Con su habitual lenguaje agresivo Ileana Ros, presidenta de la subcomisión del Medio Oriente y África del Norte en el Congreso, emitió un comunicado donde refleja su enajenación, al afirmar: “Levantar el embargo traicionaría a más de 11 millones de cubanos que viven bajo la tiranía de un régimen comunista”,calificando como “irresponsable” a la política exterior del Presidente.

Obama, tomando en cuenta las posiciones irracionales de la mafia anticubana, trabajó con Cuba secretamente, seguramente bajo las recomendaciones del Consejo de Seguridad y del Directorado de Inteligencia.

Actitudes opuestas asumen los que razonan con mente fresca sin odio enfermizo, como el representante Bobby Rush, responsable de introducir la semana pasada un proyecto de Ley para levantar el Bloqueo económico, comercial y financiero, acogiendo positivamente el paso dado por su Presidente.

Algunos miembros de la mafia terrorista anticubana radicada en Miami, se sumaron a los aullidos de Ros, Rubio y Menéndez, pues todos viven del dinero que por medio siglo les entregó la Casa Blanca, en su errática política anticubana y que ahora ven en peligro.

El gobierno estadounidense ya puede apreciar con claridad, cómo fue manipulado durante años por una pequeña parte de la emigración cubana, bajo la etiqueta del “exilio”.

Durante el reciente discurso del Presidente ante el Congreso sobre el estado de la Unión, se evidenciaron las posiciones de quienes lo apoyan en su nueva estrategia hacia Cuba y quienes lo atacan.

En este sentido, la primera dama Michelle Obama, invitó a Alan Gross, liberado por Cuba y quien abogó desde su prisión por un cambio de política hacia la Isla y su esperanza de que los dos países logren superar las políticas beligerantes.

El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, llevó como invitado a Jorge Luis García Pérez, Antúnez, y su esposa, Yris Tamara Pérez Aguilera, evidentemente sin conocer los antecedentes penales de ambos, incluso antes de ser convertidos en “disidentes”.

Marco Rubio, invitó a Rosa María Payá, la hija de Oswaldo Payá, la cual negoció su visado como refugiada política en Estados Unidos a cambio de hacer campañas contra Cuba, las cuales no han tenido resultados.

Y Ros-Lehtinen se presentó con la hija de unos de los pilotos que fueron enviados por ella a Cuba para violar el espacio aéreo y provocar incidentes que frenaran las posiciones que estaba asumiendo el presidente Bill Clinton hacia la Isla, lo que consiguió obligándolo a firmar la Ley Helms-Burton, donde entregó al Congreso sus prerrogativas presidenciales para eliminar el Bloqueo.

Pero para que existan dudas del respaldo mayoritario a la decisión presidencial, 78 políticos, ex altos funcionarios de gobierno, demócratas y republicanos, empresarios norteamericanos de origen cubano y expertos en las relaciones bilaterales, publicaron el lunes 19.01.2015 una “carta abierta” a Obama, apoyándolo y felicitándolo por su nueva política hacia Cuba, la cual consideran de audaz.

La suerte está echada y la mafia anticubana tiene los días contados, al menos su influencia política; y como dice el viejo tango:

“Se acabó tu cuarto de hora, adiós y que te vaya bien”.

Marco Rubio: Un “Joven” con mente de viejo

Tomado de El Nuevo Herald

Marco Rubio

Marco Rubio

Nuestro senador Marco Rubio por el Sur de la Florida no hablaba desde hacía 19 días y lo extrañábamos; la última vez puso muy alto su listón. Emocionado ante la televisión, envuelto en la bandera cubana y a propósito del cambio de política hacia Cuba, inauguró otra cruzada contra el presidente Obama. Dijo que aunque el 99% de los norteamericanos apoyaran las relaciones diplomáticas con La Habana, él, como jefe del subcomité del Senado pertinente, no iba a dar el dinero para que se pusiera la embajada, ni tampoco iba a confirmar a ningún embajador americano. Así lo dijo, con dos riñones, y se quedó tan tranquilo.

Antes de ayer reapareció. Arremetió contra el presidente Obama con una petición imposible de aceptar. Rubio pide (la foto es preciosa, rodeado de políticos con rostros solemnes) que no se inicien las negociaciones con Cuba hasta que 53 presos políticos sean liberados y tengan internet; con lo difícil que es, senador, conseguir en Cuba el internet. Yo creía que Obama era el peor negociador que Rubio había conocido en toda su vida y que no había obtenido nada a cambio con La Habana; ahora parece que hay 53 presos que serán liberados, pero el senador quiere que sea ya. Si no, se pone bravo.

Hay que admirar la valentía personal de Marco Rubio y quedarse perplejo ante su habilidad política. Ya antes nos ha dado muestra de las dos, pero estas amenazas de no dar dinero para poner una embajada, de vetar eternamente a cualquier embajador para La Habana y de pedirle al presidente que eche abajo toda su política con peticiones incumplibles, son deliciosas. Conjuntamente con su aspiración presidencial.

Tradicionalmente, el tema de Cuba lo han utilizado los políticos norteamericanos para ganar votos en el sur de la Florida y ahora, con Rubio, todo sigue igual. El senador utiliza, sin recato ni sentido de la proporción, la normalización de relaciones con la isla como un arma arrojadiza para beneficiar a los republicanos. Y no le importa, dice él, la opinión de los norteamericanos que representa. Ni tampoco, digo yo, la de los cubanos en aquel país que dice defender. Yo no sé para usted, senador, pero para mí, es vergonzoso. Antes, cuando lo hacían los políticos en inglés, bajando a Miami para gritar “Viva Cuba Libre”; y ahora con lo que hace usted, en español.

Yo respeto mucho al senador por su juventud y su rápido ascenso, pero pienso que se cree de verdad que la presidencia de los Estados Unidos la deciden los cubanos. Es otra de las leyendas urbanas de nosotros, seres privilegiados con el don de proclamar y cortos en el de escuchar. Quiero decirle un secreto: eso no es verdad. Lo que sí parece ser verdad es que los cubanos están emigrando al partido demócrata. Charlie Crist, en contra del embargo, ganó el condado Miami-Dade(1), y los cubanos votaron mayoritariamente por él (2). Como ve, el voto cubano no decide la elección.

La valentía del senador, sin embargo, es remarcable. Defiende sus principios con pasión; el hecho que no le importe la opinión de otros no es necesariamente censurable, porque si hubiera que actuar siempre según piensan los demás muchos líderes desde la sala de la casa hasta las estepas siberianas jamás hubieran prevalecido. Pero todos esos líderes ponen, en su apuesta por los principios, su carne en el asador. Como Tania Bruguera, que fue a pedir también a La Habana cosas imposibles para que se las negaran, pero con su propia carne en juego.

Una nueva etapa se abre en la realidad cubana. En realidad las fuerzas tradicionales exiliadas tienen casi ninguna voz en ella, al menos ahora, porque se alinearon históricamente con uno solo de los grandes partidos norteamericanos, no entendiendo que los políticos norteamericanos, como Marco Rubio, se deben a los intereses de este país y a los de ningún otro. Todo lo demás es decorado. El dicho es conocido: la política es el arte de lo posible. También de lo imprevisto. Y uno nunca debiera ignorar que las campanas doblan en La Habana, porque al fin y al cabo, de una forma u otra, como dijo el poeta John Donne, también “están doblando por ti”.

¿Se puede viajar a China pero no a Cuba?

congresista Ros Lehtinen

congresista Ros Lehtinen

Por: Arturo López -Levy

Cuando los funcionarios electos establecen diferentes normas para sí mientras limitan los derechos constitucionales del resto de los estadounidenses, la credibilidad del sistema político sufre y el capital de las instituciones democráticas se erosiona.

El caso del viaje a China de los asistentes del senador Marco Rubio y la congresista Ileana Ros-Lehtinen, patrocinado por el Estado-partido comunista, es un ejemplo doloroso. Durante décadas, los legisladores cubanoamericanos se han opuesto a los viajes a Cuba y amonestado ferozmente a cualquier colega o sus asistentes que lo ha hecho buscando información o para dialogar con el gobierno. Rubio y Ros-Lehtinen han hecho del tema de no viajar a países comunistas una prueba de integridad política y de fidelidad a los derechos humanos.

Rubio ha dicho en el Senado que cada dólar que se gasta en un viaje a un país comunista financia directamente la represión. Cada dólar, excepto los gastados por sus asistentes en la Gran Muralla y Tiananmen mientras escuchaban los méritos del presidente Mao.

Cuando la hipocresía es expuesta, el liderazgo político es más necesario. Es el momento en que los líderes y la opinión pública deben tomar partido y dejar en claro cuáles son sus principios. La integridad marca la principal diferencia entre los que creen que los viajeros estadounidenses son –como Hillary Clinton lo expresa– “anuncios andantes” a favor de una sociedad abierta, en Cuba y en China; de quienes viajan a Pekín, mientras predican sus políticas anti-Castro restringiendo el derecho de los estadounidenses a viajar.

La Casa Blanca debería actuar con liderazgo. Cada vez que el senador Rubio y la congresista Ros-Lehtinen cuestionan ferozmente la moral de las decisiones de Obama para expandir los viajes pueblo-a-pueblo, la administración Obama reacciona tímidamente o no reacciona. Los funcionarios de Obama parecen olvidar el propio discurso del presidente sobre la importancia de comunicarse con la sociedad civil cubana y la actualización de una política concebida “desde antes que él naciera”.

Muchos cubanoamericanos que votaron dos veces por Obama están decepcionados porque el presidente da demasiado a los políticos pro-embargo y escucha muy poco a los que defienden sus promesas de diálogo y la comunicación con Cuba. Después de la reelección en 2012, ganando una mayoría cubanoamericana, la secretaria de Estado Hillary Clinton aconsejó al presidente Obama: “echar otro vistazo al embargo. No está logrando sus objetivos, y frena nuestra agenda más amplia en América Latina”. ¿Por qué no lo hace?

Después de la reforma migratoria cubana bajo Raúl Castro, es más fácil para un cubano, que vive bajo un gobierno comunista, viajar a Estados Unidos que para un ciudadano estadounidense, que vive en democracia, viajar a Cuba. Esta es una grave contradicción que pone a los que abogan por una Cuba democrática, con buenas relaciones con Estados Unidos, en seria desventaja política.

El presidente Obama hizo lo correcto en 2011 cuando autorizó las licencias para viajes religiosos, educativos, humanitarios y de algunos otros propósitos no turísticos para viajar a Cuba. Pero, ¿por qué no elimina los procedimientos burocráticos engorrosos para esos viajes regulados y adopta una licencia general para cualquier viaje con propósito no turístico?

La inacción de la administración Obama ante el actual proceso de reformas en Cuba divide aún más a Washington de otros países democráticos. Europa está negociando un acuerdo amplio de cooperación económica y diálogo político con Cuba. En Cartagena, Colombia, en el 2012 durante la Cumbre de las Américas, América Latina habló con voz clara: todos los países del hemisferio, excepto Canadá y Estados Unidos, reafirmaron su deseo de incorporar a Cuba en la próxima Cumbre prevista en Panamá en la primavera de 2015.

La ansiedad de los aliados de Estados Unidos en América Latina crece cada día que la Cumbre de las Américas de 2015 se acerca. Brasil y un importante número de estados latinoamericanos y caribeños han declarado su intención de boicotear la Cumbre de 2015, si no es invitada Cuba. La invitación a Cuba no se trata tanto de tener a Raúl Castro en la foto de los presidentes, sino transmitir una desaprobación general a la política de aislamiento contra la isla, ayudando a la Casa Blanca a removerla.

Washington debe eliminar las incoherencias flagrantes entre los valores que predica y las prácticas de sus políticos. Todos los estadounidenses deberían gozar de igualdad ante la ley en el ejercicio de su derecho constitucional a viajar. El senador Rubio y la congresista Ros-Lehtinen no deben pontificar contra los viajes a Cuba después de que sus empleados visitaron Pekín y la Gran Muralla de la mano del partido-estado chino. Sus electores cubanoamericanos están desmintiendo sus posturas al ritmo de casi 400,000 visitas a Cuba cada año. No es coherente con la forma de vida estadounidense que un grupo disfrute de un derecho que sus representantes niegan al resto de la población.

Este incidente desastroso podría dar un giro para bien si el presidente Obama defendiese la libertad de viajar como un derecho humano. Algunos dirán que la Casa Blanca no puede desafiar el Congreso mediante políticas que atentan contra la ley Helms Burton. Pero si Estados Unidos quiere que otros países se unan a los esfuerzos para promover los derechos humanos y la apertura política en la Isla, debe dar el ejemplo practicando la libertad que predica. La libertad de viaje como un derecho humano es fundamental tanto en la política de Estados Unidos hacia Cuba como hacia China.

Fuente: martianos.ning.com

EEUU: Marco Rubio, un senador mentiroso

Por: Iroel Sánchez

Senador Marco Rubio

Senador Marco Rubio

Un escándalo está afectando desde la semana pasada a la estrella naciente del Partido Republicano en la Florida, el senador Marco Rubio.

Impulsado por el movimiento conservadorTea Party, en las últimas semanas Rubio ha sido mencionado por líderes republicanos como posible candidato a la vicepresidencia para los comicios de 2012 e incluso se hablaba de él como una figura presidenciable más adelante.

Marco Rubio, hijo de emigrantes cubanos, está vinculado a la extremaderecha cubanoamericana que  promueve el endurecimiento de las sanciones de EE.UU. contra La Habana. Pero su intento de aprovechar el anticastrismo para impulsar su carrera política le ha jugado una mala pasada, luego de falsear su biografía para convertir a sus padres en personas que huían de la “dictadura de Castro”.

Primero el diario St Petersburg Times e inmediatamente importantes periódicos como The Washington Post y The New York Times han acusado al senador de mentir sobre el pasado de sus padres, diciendo que habían llegado a Estados Unidos “huyendo” de la Revolución cubana -triunfante en 1959- cuando en realidad estos arribaron a Estados Unidos en 1956.

Pero qué pasaba en la Cuba de esos años, cuando gobernaba en la Isla el dictador Fulgencio Batista, hoy venerado por algunos en La Florida. La Junta Nacional de Economía acreditaba entonces 1 235 000 desempleados en una población 5 854 000 habitantes (citado porOscar Pino Santos en la revista Carteles el 24 de septiembre de 1954);  y en cuanto a la vivienda, una encuesta de la Agrupación Católica Universitaria, realizada en 1957 en el campo cubano –donde residía el 34% de la población- recoge que el 63.9 6% de las viviendas no contaba con inodoro ni letrina y el 83.62 carecía de baño o ducha.

Estos datos -sin entrar en la persecución política que arrancó más de 20 000 vidas de cubanos- bastan para comprender qué sucedía en la Cuba que abandonaron los padres del senador Rubio, quien ahora afirma que no cambió la fecha de arribo de sus progenitores sino que es lo que le habían contado. Si el destino de un país tan poderoso está en manos de personas tan bien informadas que ya no solo ignoran lo que ocurre en el mundo sino con su propia familia, arreglados están allí. (Publicado en CubAhora)

Marco Rubio, Bob Menéndez y Antúnez, el delincuente de Placetas

En la foto: El protegido del terrorista Santiago Álvarez, Jorge Luis García Pérez (Antúnez)

Anualmente la USAID designa 20 millones de dólares para la subversión en Cuba. ¿Qué hacer con el dinero del contribuyente? A continuación pondremos un ejemplo.
En Placetas vive un individuo que acumula amplios antecedentes delictivos: daño a la propiedad, usurpación de funciones públicas, falsificación de documentos, entre otros. Su nombre es Jorge Luis García Pérez, es conocido como “Antúnez” y mensualmente recibe un salario desde Miami de 914 dólares ¿Por qué pagaría tanto dinero Jeniset Rivero directiva del autodenominado Directorio Democrático Cubano a un delincuente común?
La cuestión funciona de la siguiente manera. Antúnez recibe su dinero y además de mantener un buen nivel de vida, organiza actividades de desorden público, irrespeta a las autoridades y se presta al juego de los senadores cubanos radicados al sur de la Florida, quienes lo utilizan para sus propios beneficios.
Recientemente, estos senadores de la ultraderecha están inconformes con las políticas de flexibilidad hacia Cuba por parte de la administración Obama y no aceptan las gestiones de la subsecretaria de Estado para América Latina, Roberta Jackson.
¿Qué hicieron entonces? Bob Menéndez y Marco Rubio invitaron a “testificar” ante el senado a un supuesto disidente, opositor y preso político. Llamaron a la SINA
para que mediante una teleconferencia algunos de los mercenarios asalariados denunciara supuestas represiones. El elegido fue el mencionado Antúnez.
Después de las declaraciones los senadores aprovecharon la ocasión también para criticar al Departamento de Estado por aprobar una visa a la sexóloga Mariela Castro y el propio Bob Menéndez le solicitó a Obama que velase por la seguridad de este cubano que probablemente sería castigado por las autoridades castritas.
Como tal represión nunca ocurrió, le dieron a Antúnez la misión de buscarse algún problema con la policía para poder después ellos montar su campaña mediática. Teniendo en cuenta que él recibe 914 dólares mensuales por no hacer casi nada, ahora que tenía que hacerlo, no lo pensó dos veces y salió para la calle.
Después de protagonizar un acto de desorden público el pasado 9 de junio, fue conducido por los policías a la unidad municipal de Placetas. Pero una detención por desorden público realmente no es algo de lo que los medios puedan sacar mucha lasca. Entonces cuando llegó a la unidad empezó a faltarle el respeto a los oficiales y a manotearle a la mujer de la carpeta, buscando una anhelada reprimenda que nunca tuvo lugar.
Pero como de todas formas hay que justificar ese dinero, los medios digitales radicados en Miami o financiados desde allí, se hicieron eco de una supuesta “desaparición”, un magnificado “arresto” o una extrema “golpiza”, relacionados con el mercenario.
Llegaron al punto en que los propios senadores estadunidenses de origen cubano, Bob Menéndez y Marco Rubio, denunciaron el acontecimiento ante diversos medios de prensa. Y por supuesto, alegaron entre sus argumentos, que se trataba de una represión por parte del gobierno cubano como respuesta a las recientes declaraciones que hizo Antúnez desdela Oficinade Intereses. No olviden que estas declaraciones tenían como misión esencial, interferir y criticar las políticas de flexibilidad hacia Cuba.
Antúnez fue solo un instrumento para que los senadores Bob y Rubio pudieran ejercer cierta presión en el senado. Por mucho que intenten disfrazar a este mercenario como un “líder opositor pacifista”, no dejará de ser un violento delincuente. Los medios digitales siguen diciendo que Antúnez fue reprimido, en cambio, el villaclareño fue procesado y puesto en libertad, como normalmente ocurre ante acontecimientos similares. Pero al final, hay que entenderlos, si te dan 20 millones, tienes que  gastarlo aunque sea armando y construyendo mentiras como esa.

Tomado de Letra Joven

¿Senador Rubio? Ya él se llama “vicepresidente”

Un desliz del legislador sembró la duda sobre sus verdaderas aspiraciones.

Foto: AP

WASHINGTON – El senador de Florida Marco Rubio aseguró que no quiere ser vicepresidente. Pero luego se refirió a sí mismo como… vicepresidente.

Rubio respondió varias preguntas hoy en un foro patrocinado por el National Journal. Se le preguntó repetidamente sobre sus aspiraciones a la vicepresidencia e insistió en que quiere permanecer en el Senado. Al explicar porqué, dijo que muchos años “he hecho un buen trabajo como vicepresidente de…”, y rápidamente se corrigió: “…como senador”.

No estaba claro si el deslizamiento fue intencional. Rubio se negó posteriormente a responder preguntas de los periodistas.

Rubio se menciona como posible compañero de fórmula de Mitt Romney, aunque afirmó que el senador republicano de Ohio, Rob Portman, sería un vicepresidente fenomenal.

Oscar Elías Biscet: Un esquizofrénico ante el Congreso de EE.UU.

Edmundo García

El pasado jueves 16 de febrero y a nombre de la Fundación Lawton, una llamada organización de Derechos Humanos que casi nadie conoce, Oscar Elías Biscet testificó telefónicamente, desde Cuba y bajo juramento, nada menos que ante el Congreso de los Estados Unidos de América; concretamente ante el Subcomité de África, Salud General y Derechos Humanos del Comité de Relaciones Exteriores, cuya presidente es Ileana Ros-Lehtinen. La alocución fue desde el mismo comienzo un acto de servilismo y adulación a toda la plana cubanoamericana en el legislativo de Washington; Biscet llamó a la Congresista Ileana Ros-Lehtinen “mi compatriota y gran defensora de la libertad del pueblo cubano”, y halagó la supuesta “labor altruista en la causa de la libertad de Cuba” de los senadores Bob Menéndez y Marco Rubio, y de los Congresistas Albio Sires, Mario Díaz-Balart y David Rivera.

No creo que este hecho tenga parangón en la historia cubana. No conozco ningún plattista o anexionista que haya solicitado favores al Congreso de EEUU con el descaro que lo ha hecho Oscar Elías Biscet. Hasta los politiqueros más entreguistas de la era republicana cubana, cuando planearon o pidieron una intervención, buscaron siempre pretextos e hicieron paripés porque al parecer les daba al menos un poco de vergüenza ante su pueblo y su conciencia. Hasta los propios norteamericanos se tomaron el trabajo de montar una campaña de prensa antiespañola y anticubana alrededor del hundimiento del Maine, para que unos congresistas como estos votaran una declaración de guerra formal. Pero con gente como Biscet ya no tienen ese problema, él mismo les hace la propaganda y él mismo les presenta un proyecto de intervención.

Porque de hecho Oscar Elías Biscet ha pedido una intervención militar en Cuba como la realizada en Kosovo. ¿Sabe acaso este esquizofrénico en política lo que sucedió en el conflicto kosovar? ¿Sabe Oscar Elías Biscet algo del dolor y la muerte que causaron en esa guerra los bombardeos de la OTAN; esos bombardeos que, con muy disimulado lenguaje, le está pidiendo al Congreso de los EEUU para Cuba?

No invento palabras y voy a citar las de Biscet, transcritas por el propio Comité de Relaciones Exteriores ante el que testificó. Dijo Oscar Elías Biscet: “Mañana celebraremos con orgullo el cuarto aniversario de la independencia de Kosovo. Hace cinco años ustedes los americanos le prometieron a los albanokosovares su decido apoyo a la independencia. Lo hicieron con tanta firmeza, honor y amor que sumaron a muchos países en esta justa causa y triunfaron. Este es el apoyo que yo pido de ustedes para que mi pueblo sea libre y soberano”. Le pregunto a la congresista Ileana Ros-Lehtinen y a los demás legisladores: ¿es para este hombre que pide una intervención multinacional como la de Kosovo en Cuba, para el que ustedes están pidiendo un Premio Nobel de la Paz?

Biscet, abandonado por la razón, solicitó además al Congreso norteamericano la aplicación sin moderación ni límites de la Ley Helms-Burton. Y sabiendo que uno de los autores de esa oprobiosa ley, el Representante por Indiana Dan Burton, había testificado también en esa misma comisión, le saludó personalmente calificándolo como “patriota” y “amante de la libertad de la humanidad”.

Ya que Oscar Elías Biscet se encontraba bajo juramento, ya que prometió en nombre del Dios Bíblico no mentir al Congreso de los Estados Unidos, debe suponerse que el fiscal de su propio país tiene pruebas de todas sus afirmaciones. Por eso quiero preguntar: ¿Puede demostrar Biscet, como ha dicho al Congreso, que el gobierno cubano chantajeó a su esposa para que le abandonara? ¿Puede mostrar fuera del teléfono la desfiguración de rostro que asegura le provocó la golpiza de la policía política? ¿Puede dar Biscet el nombre de los dos reos que fueron contratados por militares cubanos para asesinarle? ¿Puede facilitar Biscet al Congreso datos sobre dichos contratos? ¿Desearía Biscet mostrar públicamente pruebas del uso en su contra de pistolas eléctricas, alguna documentación sobre los muchos casos de negación de atención médica que denuncia, y sobre las torturas que según dice padeció? ¿Tiene Biscet mapas, listas de reclutamientos o fotos de campamentos para mostrarle al Congreso de los Estados Unidos dónde están las bases de entrenamiento de grupos “anti norteamericanos” o “anti judíos” en Cuba? Insisto en que todas estas pruebas serían necesarias porque no se trata de un simple comentario de pasillo, es una testificación bajo juramento ante el Congreso de los Estados Unidos, donde Biscet denunció: “Entrenamiento militar y logístico a las narco guerrillas de Colombia y la presencia de bases de operaciones de los extremistas musulmanes de Hezbollah y Hamas en Cuba.”.

Oscar Elías Biscet ha delirado ante el Congreso de los Estados Unidos; habló de la posibilidad de una nueva crisis de misiles y armas nucleares similar a la de 1962, donde esta vez Cuba tendría como aliados a Irán y Venezuela. Cometió errores históricos, demostró ignorancia a la hora de valorar acontecimientos políticos mundiales de las últimas décadas,  mostró desconocimiento de su propio país, de sus dirigentes y de las realidades del resto del mundo. Por supuesto, la prensa ha evitado informar sobre sus disparates, apenas dio la noticia añadiendo que Biscet habló de paz para la isla. Pero Biscet y la paz no hacen buena pareja. No solo no merece el Premio Nobel, tampoco merece el aprecio de un pueblo soberano y honesto como el pueblo de Cuba.

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