Cuba-USA: ¿Relaciones o aberraciones diplomáticas?

Por: Por Arthur González

A Cuban flag and an American flag stand in the press room during the second day of talks between U.S. and Cuban officials, in Havana, Cuba, Thursday, Jan. 22, 2015. The United States and Cuba are trying to eliminate obstacles to normalized ties as the highest-level U.S. delegation to the communist island in more than three decades holds a second day of talks with Cuban officials. (AP Photo/Ramon Espinosa)

A Cuban flag and an American flag stand in the press room during the second day of talks between U.S. and Cuban officials, in Havana, Cuba, Thursday, Jan. 22, 2015. The United States and Cuba are trying to eliminate obstacles to normalized ties as the highest-level U.S. delegation to the communist island in more than three decades holds a second day of talks with Cuban officials. (AP Photo/Ramon Espinosa)

El 17 de diciembre del 2014 entró en la historia como el día en que Estados Unidos reconoció el fracaso de su política contra la Revolución cubana.

Barack Obama fue preciso al explicar su decisión de restablecer las relaciones diplomáticas, porque se requería cambiar la táctica para lograr los objetivos de destruir el socialismo cubano, denominándola como “un enfoque anticuado”.Para no dejar dudas de que las campañas mediáticas de tergiversación sobre el proceso revolucionario cubano y las acciones de subversión continuaban, subrayó:
“…podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso”.

“…ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche, y continuaremos apoyando la sociedad civil”.
“…los trabajadores cubanos deben tener la libertad de crear sus sindicatos”.
“Exhortamos a Cuba a desencadenar el potencial de 11 millones de cubanos poniendo fin a restricciones innecesarias en sus actividades políticas, sociales y económicas”.
“…insistiremos en que la sociedad civil se nos una, para que sean los ciudadanos y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro”.

¿Podrán dos países fomentar una relación armónica con esas proyecciones?

A pesar del “enfoque anticuado”, las medidas tomadas después de ese histórico discurso se mantienen.

El 25 de marzo 2015, la Subsecretaria Roberta Jacobson, dijo que el Presidente solicitó al Congreso 2 mil millones de dólares para Latinoamérica y de esa suma 53,5 millones se destinarán para la Iniciativa Regional de Seguridad (CBSI) y una buena cantidad será empleada en programas de promoción de “la libertad de prensa y los derechos humanos” en Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua.

En abril la organización World Learning Inc., con sede en Washington, abrió la convocatoria de un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano” durante cuatro semanas en Estados Unidos, para jóvenes cubanos de 16 a 18 años.

En junio se anuncia que el presupuesto de 20 millones de dólares anuales para las acciones de subversión en la isla, se incrementará en 10 millones adicionales.

Radio y TV Martí recibieron 27 millones de dólares, a sabiendas de que no se escuchan ni ven en el archipiélago cubano.

La atención a la contrarrevolución, creada por la CIA desde 1961 según documentos secretos hoy desclasificados, es idéntica a la de de todos estos años. Los cursos para entrenarla y el abastecimiento no cambiarán, según aseguró Roberta Jacobson.

Las matrices de opinión contra la imagen de Cuba se refuerzan por el propio Presidente en su discurso del 17.12.2014, cuando expresó: “los cubanos no deben ser víctimas de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche”; matriz de opinión que persisten en mantener para que el mundo se crea la falacia de que existe un gobierno que coarta la libertad de pensamiento.

Lo mismo hace con el inventado “racismo” que sufren los negros y mestizos, en su fallido intento por dividir la sociedad cubana.

El pasado 21 de mayo, Josh Earnest, vocero de la Casa Blanca, declaró ante la prensa extranjera: “Estados Unidos cambiaba sus métodos pero no sus objetivos” y definió los tipos de cambio que les gustarían ver en Cuba.

Un elemento clave en la política de ahogamiento a la Revolución es su guerra económica, la cual sigue sin moverse hacia su plena eliminación, lo que hace recordar al Sub Secretario de Estado en 1964, George W. Ball, cuando expuso al embajador del Reino Unido, David Ormsby Gore: “…las sanciones económicas contra Cuba son la única arma […] para crear las condiciones de aprieto que finalmente puedan provocar la eliminación del régimen comunista”.

Esa reunión pretendía presionar al Gobierno Británico para que cortara todo comercio con Cuba, como ejecutaron antes con Canadá, Japón, Francia, Italia, España y Alemania.

Hoy la guerra sicológica es similar que cuando fue reforzada por la administración de Lyndon Johnson, recogido en el memorando secreto del Sub Secretario de Estado, G.W. Ball, al Presidente, el 6 de febrero de 1964.

En su propuesta número decimoquinta sugería: Continuar “el empleo discreto de la prensa”, con la publicación de trabajos donde se expongan los rigurosos controles de Washington sobre las compañías comerciales que se relacionen con la Isla, dejando entre ver que serían incluidas en la lista negra y fuertemente sancionadas.

Si se releen los acuerdos del acta final de la IX Reunión de Cancilleres de la OEA, celebrada el 26 de julio de 1964, se observa que las sanciones impuestas bajo presiones del Departamento de Estado, tenían el interés de que “…el pueblo cubano, pueda con su propio esfuerzo y en un futuro próximo, librarse de la tiranía del comunismo que lo oprime…”

La vida dice que pocas serán las transformaciones en la política yanqui y los cubanos demostrarán cuan preparados están para enfrentarlas y no dejarse engañar con el pretexto de que: “Estados Unidos no desea echar por tierra los logros de la Revolución y los apoyarán en un régimen post Castro”, como plasmaron en el documento presentado por el Consejo de Planificación Política del Departamento de Estado el 15 de julio de 1968, sobre la política nacional hacia Cuba.

No se pueden olvidar las ideas de José Martí cuando alertó:
“La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”.

Tomado de El Heraldo Cubano

TV Martí miente

El bloqueo de la señal es tan eficaz que no conozco a nadie en Cuba que haya logrado sintonizar alguna vez TV Martí

El bloqueo de la señal es tan eficaz que no conozco a nadie en Cuba que haya logrado sintonizar alguna vez TV Martí

La semana pasada se inició en la isla una campaña para bajar los precios de Internet y de inmediato Radio y TV Martí –medios del gobierno de EEUU que trasmiten propaganda hacia Cuba– anunciaron que utilizarían las redes para enviar sus mensajes.

Dicen que los extremos se tocan y se retroalimentan. La noticia debe de haber puesto muy alegres a quienes, dentro de la isla, buscaban argumentos para frenar la apertura de Internet. Ahora ya pueden negarse apelando legítima defensa.

Radio y TV Martí aseguran que más de 3 millones de personas ven sus programas dentro de la isla, sin sonrojarse afirman que los sigue 1 de cada 4 cubanos. Sus cálculos parecen los de Vivir del cuento, me refiero al más popular programa humorístico nacional.

Yo debo de tener muy mala suerte porque no conozco a nadie que vea Tv Martí. Incluso quienes me han confesado que son consumidores de otras publicaciones del exilio anticastrista, aseguran que nunca han tenido acceso a los programas de esa televisora.

Hasta el opositor Amador Blanco, de la provincia de las Villas, afirmó al periódico El Nuevo Herald de Miami que “nosotros no hemos visto nunca la televisión Martí. Si alguien le dice que se ve, es falso. La audiencia de Radio Martí también es mínima”..

El verdadero protagonista en Cuba

El-PaqueteLo que la gente en Cuba espera realmente cada semana es la nueva edición del “paquete”, una recopilación de películas, series, páginas de internet y documentales que se elabora con materiales bajados de la red o de las antenas satelitales de TV.

El paquete es una iniciativa de los cuentapropistas, los materiales se bajan clandestinamente en aquellos lugares donde hay buen ancho de banda y también en los que copian la programación de las televisoras estadounidenses para emitirla por los canales locales.

Se lo venden a los “paqueteros” y estos conforman un material al que le incluyen videoclips caseros de músicos nacionales y publicidad de los negocios privados que están surgiendo en Cuba. Más tarde lo revenden a cientos de miles de familias cubanas por 1 o 2 dólares.

El fenómeno es tan potente que el gobierno estudia la posibilidad de elaborar una versión “oficial”, controlando los contenidos. Mientras el periódico de la disidencia interna, “14 y ½”, intenta colarse en los “paquetes” para tener difusión informativa.

Pero será difícil que algún “paquetero” acepte incrustar el medio opositor en su edición porque todos saben que en Cuba mezclar los negocios con la disidencia no es rentable, más aún cuando la procedencia de sus insumos es de dudosa legalidad.

Las paradojas de Cuba

A los políticos de uno y otro lado les cuesta entender y aceptar el éxito del “paquete”. Una razón podría ser que no está diseñado siguiendo patrones ideológicos sino teniendo en cuenta los gustos y las necesidades de la gente.

El radicalismo de unos nutre el de los otros. Y, en medio de ellos Cuba, una nación a la que no dejan avanzar al ritmo que podría

El radicalismo de unos nutre el de los otros. Y, en medio de ellos Cuba, una nación a la que no dejan avanzar al ritmo que podría

Es una paradoja que un solo “paquetero”, con una inversión de un par de miles de dólares tenga más difusión que Radio y TV Martí, donde trabajan un centenar de empleados y reciben del gobierno de los EEUU un presupuesto anual de U$D 26,3 millones.

Para justificar semejante gasto necesitan maquillar las magras cifras de audiencia, mientras buscan desesperadamente otras vías de aumentar su influencia, aprovechando cualquier apertura que haya en Cuba llámese teléfonos móviles, internet o redes sociales.

En tanto, en la isla ya se inició una campaña contra quienes desarrollan de forma independiente actividades de Internet. Hay hasta programas de TV que muestran la captura de una red de “peligrosos” informáticos que cometieron el delito de trabajar por cuenta propia.

Así el radicalismo de unos nutre el de los otros. Y, en medio de ellos, una nación a la que no dejan avanzar al ritmo que podría. Como explica la editora de Cubadebate, Rosa Miriam Elizalde, “en un mundo que va a alta velocidad, no podemos seguir con coches de caballo”.

( Tomado de Cartas desde Cuba )

Cuba: 119 Aniversario de la muerte de José Martí

19 de mayo, 119 aniversario de la caída de José Martí en Dos Ríos

"Martí", de José Luis Fariñas. Pastel graso. Enero, 2013.

Cuando en un coloquio sobre José Martí un ponente sostuvo que el discurso conocido como Con todos, y para el bien de todos es acaso el más excluyente de los pronunciados por el héroe, hubo quien puso el grito en el cielo. ¡Cómo decir semejante cosa de un texto signado por la voluntad unitaria que le da conclusión y título!

La reacción que suscitó aquel ponente se explica, en gran medida, por la tendencia que, no ajena a su grandeza —volcada en su pensamiento y en sus textos—, ha generado frases como esa según la cual “Martí sirve para todo”. Pero no, no sirve para todo, sino para lo que sirve, para lo que está inconfundiblemente plasmado, ideas mediante y calzado con actos, en su palabra.

De modo consciente o inconsciente, la refutación aludida se emparienta con gestos de personas y tendencias no solo variopintas, sino diametralmente opuestas. Lo son muchas de las que han afirmado sentirse representadas en el autor para quien parece destinado el neologismo con que él mismo tituló uno de sus poemas: “Homagno”, hombre magno.

Nada sugiere que fuera dolosa la intención de Marco Pitchon en José Martí y la comprensión humana (La Habana, 1957), curioso libro que el sabio Fernando Ortiz prologó con un texto ahondador: “La fama póstuma de José Martí”. Por las páginas del volumen desfilan lo humano y lo divino. En una muestra amplia y diversa, escritores y pensadores, políticos —no faltarán algunos innombrables— y dignidades religiosas declaran coincidentes las ideas de Martí y las suyas.

Motivos y evidencias sobran para saber que, a menudo, en la falsa identificación con Martí ha funcionado el oportunismo, incluso desfachatado. Desde otros ángulos, también se debe contar el deseo, hasta sano, de evadir reprobaciones como las que él lanzó contra determinadas conductas. Entre estas no escasean las de instituciones y representantes de religiones, señaladamente la católica, la más connotada o dominante en nuestra América.

Sobre todo en los Estados Unidos señaló otras que contribuían igualmente a profanar el cristianismo, los ideales del Jesús con quien se identificó por ética, espiritualidad y sentido de justicia, aunque sin verlo como el hijo encarnado de Dios. La posición martiana —que para la unión de religiosos y no religiosos anticipó líneas del pensamiento revolucionario del siglo XX (y del XXI)— supo apreciarla un eminente estudioso de su obra, Cintio Vitier, patriota y católico honrado.

El costado religioso del tema se menciona aquí no para reavivar contiendas doctrinarias, sino porque trae a la memoria un hecho asociado a buenos propósitos. Se ubica en el afán de impugnar estrecheces de posiciones ateocráticas —a veces solo diferenciadas de las opuestas por una diminuta a—, y refutar modos equivocados de apreciar el matizado anticlericalismo de Martí, quien también tuvo una personal religiosidad.

Un sacerdote católico —amigo, sabio y cubano legítimo, cuyo nombre se omite porque, al no estar ya en este mundo, no podría ocupar su lugar en el diálogo—, negó que Martí fuera anticlerical, pues no era un ser anti-, sino un ser pro-. Ciertamente el autor de “Hombre de campo” no se define como negador, sino como creador en busca de caminos —recordemos el pórtico de Ismaelillo— para el mejoramiento humano y la utilidad de la virtud. Pero, que negó, negó. Quien nada niega, ¿no es sospechoso?

Todos sus actos revelan un fundador: desde la lucha política, patriótica, hasta la poesía, pasando por un legado abarcador como pocos. “Verso, o nos condenan juntos, / O nos salvamos los dos”, afirmó como conclusión de sus Versos sencillos. Siempre que lo entendió necesario fue anti-: anticolonialista, antiesclavista, antimperialista, antirracista, antinjusticia, antidogmático… En su contexto fue lo que hoy algunos llamarían antisistema: estuvo esencialmente contra la realidad sociopolítica de los entornos por donde transcurrió su largo peregrinar.

No es nueva, pero se ha puesto de moda, y tiene poderosos propulsores, la llamada desideologización, que no es ni más ni menos que la demolición de una ideología, la revolucionaria y emancipadora, para suplantarla por otra, la conservadora o contrarrevolucionaria, enmascarada a veces con una especie de elegante asepsia, o abulia. Esa moda conviene especialmente a los continuadores del imperio contra el cual, el día antes de caer en combate, Martí expresó que estaba dirigido todo cuanto él había hecho, y haría.

José Marti. Tribuna Antimperialista.

El imperio y sus compinches verían con especial agrado que el héroe de Dos Ríos acabara visto como el productor de un discurso —su obra toda, no solo una de sus piezas oratorias— con mucha belleza verbal, mucha melodía y ningún contenido. Eso significaría un relativismo sin riberas, que llegaría al absurdo, o, para decirlo de otro modo, pararía en la castración del mensaje que conscientemente plasmó él en sus textos.

En un artículo se encargó de sostener: “A la raíz va el hombre verdadero. Radical no es más que eso: el que va a las raíces. No se llame radical quien no vea las cosas en su fondo. Ni hombre, quien no ayude a la seguridad y dicha de los demás hombres”. Contra esa brújula se lanza en la actualidad una maniobra que a veces causa estragos hasta en la prensa cubana: convertir radical en sinónimo no ya de revoltoso, sino de violento irracional,criminal, terrorista.

Este último vocablo equivale a otros con los cuales los opresores en tiempos de Martí procuraban satanizarlo a él, y a los revolucionarios en general: facinerosoinsurrecto,filibustero. Todo eso, y más, era para los colonialistas e imperialistas el organizador de una guerra de liberación nacional en la que dio la vida por la patria, por la independencia de nuestra América, por el equilibrio del mundo y aun por el honor de “la Roma americana”. Esta —denunció él lo que ya era crimen en marcha—, “en el desarrollo de su territorio—por desdicha, feudal ya, y repartido en secciones hostiles—hallará más segura grandeza que en la innoble conquista de sus vecinos menores, y en la pelea inhumana que con la posesión de ellas abriría contra las potencias del orbe por el predominio del mundo”.

La vigencia de sus ideas sigue en pie para las relaciones internacionales y para la marcha interna de cada pueblo, empezando por el suyo: el natal, y se sabe que respondió igualmente a otro mayor, la humanidad. En esos ámbitos su legado sirve para defender la justicia, no para negarla o soslayarla. Solo traicionando a su héroe podría Cuba desertar de la voluntad justiciera, centro de la lucha política encabezada por el más universal de sus hijos, cuyas ansias de equidad social son aún más significativas porque no eran cuestión de doctrina, sino profunda convicción humana.

Organizó un movimiento de liberación nacional que debía encarar las fuerzas del colonialismo español para sacarlo de Cuba, y las del naciente imperialismo estadounidense para impedir que se apoderara de las Antillas y se le facilitaran con ello sus planes de hegemonía continental y mundial. Tales urgencias —aunque no le correspondiera acometer planes socialistas— contribuyeron a que su proyecto político se fortaleciera con la decisión nacida ante monstruosidades de la esclavitud de viejo sello, y alimentada por su conocimiento del mundo de los trabajadores desde su familia hasta su propia experiencia personal.

Versos sencillos encarna esa decisión, que abrazó sin vacilar y explícita o implícitamente se aprecia en otros textos, como algunos de Patria, el periódico de la revolución: echar su suerte con los pobres de la tierra. En su entorno sobresalieron el abandono de la causa patriótica por los más ricos, el carácter oligárquico de la potencia que se aprestaba a ensayar un nuevo “sistema de colonización”, y el apoyo de los más humildes —a quienes llamó incluso “héroes de la miseria”— a su labor revolucionaria.

Sus ideas políticas no fueron ajenas ni indiferentes a la cuestión social. En el artículo dePatria aludido —que se publicó el 24 de octubre de 1894, cuatro meses antes de estallar la guerra— sostuvo: “En un día no se hacen repúblicas; ni ha de lograr Cuba, con las simples batallas de la independencia, la victoria a que, en sus continuas renovaciones, y lucha perpetua entre el desinterés y la codicia y entre la libertad y la soberbia, no ha llegado aún, en la faz toda del mundo, el género humano”. Se bregaba por “una república invisible y tal vez ingrata”, “por la patria, ingrata acaso, que abandonan al sacrificio de los humildes los que mañana querrán, astutos, sentarse sobre ellos”.

Sabía que “un pueblo está hecho de hombres que resisten, y hombres que empujan: del acomodo, que acapara, y de la justicia, que se rebela: de la soberbia, que sujeta y deprime, y del decoro, que no priva al soberbio de su puesto, ni cede el suyo”. Aprensiones y claras advertencias abundan en sus escritos. En las Bases del Partido Revolucionario Cubano fijó el propósito de “fundar […] un pueblo nuevo y de sincera democracia […] en una sociedad compuesta para la esclavitud”.

En tránsito de Montecristi a Cabo Haitiano para llegar a Cuba y ocupar su lugar en la guerra, la lectura de un libro lo mueve a estampar en su diario su satisfacción con “la igualdad única duradera”, y con “la paz solo asequible cuando la suma de desigualdades llegue al límite mínimo en que las impone y retiene necesariamente la misma naturaleza humana”, que él veía idéntica en esencia a nivel universal.

Asiduamente refutó falacias racistas dirigidas a legitimar la desigualdad entre los seres humanos, y al hacerlo en un apunte del cuaderno identificado con el número 18 en susObras completas, trazó una generalización que desborda el tema: “así se va, por la ciencia verdadera, a la equidad humana: mientras que lo otro es ir, por la ciencia superficial, a la justificación de la desigualdad, que en el gobierno de los hombres es la de la tiranía”.

Portador de ese pensamiento, pronunció el discurso citado al inicio. En él expresó la aspiración de que Cuba alcanzara “un bien fundamental que de todos los del país fuera base y principio, y sin el que los demás bienes serían falaces e inseguros”, y añadió: “ese sería el bien que yo prefiriera: yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”. Pero a ese bien se oponían fuerzas varias, foráneas y nativas, autoexcluidas del proyecto revolucionario que él fraguaba, y eso conducía a las exclusiones registradas en el discurso.

No era que él, honrado artífice de la unidad indispensable, asumiera posiciones sectarias y cerrara puertas que debían mantenerse abiertas. Adalid en el reclamo de que cada ser humano ejerciera el deber de pensar por sí, tampoco se proponía ahogar opiniones, pues —lo afirmó de distintos modos— de todas las de sus hijos estaba hecha Cuba. Pero no todas las opiniones merecían la misma aceptación.

En lo interno cubano debía tenerse en cuenta, y enfrentarlos, a los cómplices de las calamidades coloniales, de “la gangrena que empieza a roer el corazón”; y también a “los petimetres de la política”, que se pondrían “a refunfuñar el patriotismo de polvos de arroz, so pretexto de que los pueblos, en el sudor de la creación, no dan siempre olor de clavellina”. Frente a tales rémoras pide dar “paso a los que no tienen miedo a la luz”, y aunque solicita “caridad para los que tiemblan de sus rayos”, no vacila en condenar a quienes se oponen a la revolución, o la dañan.

De los demagogos dice: “¡Clávese la lengua del adulador popular, y cuélguese al viento como banderola de ignominia, donde sea castigo de los que adelantan sus ambiciones azuzando en vano la pena de los que padecen, u ocultándoles verdades esenciales de su problema, o levantándoles la ira […]!”. No repudia solo a los demagogos: “¡[…] al lado de la lengua de los aduladores, clávese la de los que se niegan a la justicia!” Como “la mano de la colonia […] no dejará a su hora de venírsenos encima, disfrazada con el guante de la república”, avisa: “¡Y cuidado, cubanos, que hay guantes tan bien imitados que no se diferencian de la mano natural!”

Contra quienes propalan miedos —ya fuese “a las tribulaciones de la guerra”, “al que más ha sufrido en Cuba por la privación de la libertad” (el “negro generoso”, el “hermano negro”), o al español honrado—, lanza un “¡Mienten!” tras otro. La acusación se concentra en aquellos a quienes llama lindoros, olimpos de pisapel y alzacolas. Ellos hacen pensar en los señores —anexionistas o autonomistas— que el día antes de caer en combate califica de celestinos, porque prefieren “un amo, yanqui o español”, que les asegure sus privilegios, y desprecian a “la masa inteligente y creadora de blancos y negros”.

No por gusto, casi al inicio del discurso citado, menciona al “dueño codicioso” frente al cual han fundado un pueblo de amor sus compatriotas que lo recibieron y lo escuchaban en Tampa, y en el mismo texto exclama: “¡Esta es la turba obrera, el arca de nuestra alianza, el tahalí, bordado de mano de mujer, donde se ha guardado la espada de Cuba, el arenal redentor donde se edifica, y se perdona, y se prevé y se ama!”

Las desigualdades injustas eran un hecho objetivo, y podían ser inevitables entonces, como podrán serlo quién sabe hasta cuándo. Pero el revolucionario fundador que echaba su suerte con los pobres de la tierra tenía clara su opción. En carta de mayo de 1894 le habla a su amigo Fermín Valdés Domínguez de peligros que, como el oportunismo y las lecturas mal entendidas —y, pudiéramos añadir, la falta de caminos visibles—, asediaban, “como a tantas otras”, a “la idea socialista”. Pero es terminante al decir: “siempre con la justicia, tú y yo, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa”.

Su identificación con “la fuerza moderadora del alma popular” —cuya ausencia lo inquietaba aunque se diera en el más ostensible de sus inspiradores, Simón Bolívar— no significaba apatía, resignación, pasividad. Su preferencia por métodos no violentos no implicaba renunciar a la más alta expresión de violencia, la guerra, si esta era necesaria, y previó que la lucha contra la injusticia social podría necesitarse también en la república.

La ternura y la delicadeza, que le permitían dialogar con niñas y niños, y maravillarse, en campaña, con el espectáculo de la naturaleza, con la noche bella, con la música de la selva, fueron también cimientos de su actitud, junto a la firmeza. Nada tuvieron de flojeras culpables. Y la imposibilidad de erradicar en su tiempo la injusticia social no lo llevó a desentenderse de los ideales de la equidad. En todo mostró una voluntad que no cedió ante obstáculos ni ante consejos inmorales dictados por conveniencias oportunistas.

Resueltamente expuso en su alabanza póstuma a Federico Proaño, publicada en Patria el 8 de septiembre de 1894: “Cuando se va a un oficio útil, como el de poner a los hombres amistosos en el goce de la tierra trabajada—y de su idea libre, que ahorra sangre al mundo,—si sale un leño al camino, y no deja pasar, se echa el leño a un lado, o se le abre en dos, y se pasa: y así se entra, por sobre el hombre roto en dos, si el hombre es quien nos sale al camino”. Lo tenía claro: “El hombre no tiene derecho a oponerse al bien del hombre. Esto es lo mismo en Lima que en Quito, y en Guatemala que en San José: quien ve al hombre mermado, pelea por volverlo a sí, como Proaño peleó”.

Con los topónimos citados puntea la trayectoria del periodista ecuatoriano a quien elogia, pero para hablar de sí mismo pudo haber añadido La Habana, Madrid, Nueva York, la Sierra Maestra, nuestra América toda. Quien se expresa en aquellos términos poco tiempo antes de estallar la guerra cuyos preparativos él encabezaba, es el orador que dice: “¡Basta de meras palabras!”, y convoca a la acción, guiada por “un amor inextinguible”, para liberar la patria.

Aquel discurso lo pronunció en Tampa el 26 de noviembre de 1891, como parte de la movilización para fundar el Partido Revolucionario Cubano. Y gran parte del texto señala actitudes y fuerzas que difícilmente en unos casos, y de ninguna manera en otros, integrarían la totalidad con que él contaba para librar la guerra revolucionaria y fundar la república.

Hechas las precisiones que hace, concluye: “¡Pues alcémonos de una vez, de una arremetida última de los corazones, alcémonos de manera que no corra peligro la libertad en el triunfo, por el desorden o por la torpeza o por la impaciencia en prepararla; alcémonos, para la república verdadera, los que por nuestra pasión por el derecho y por nuestro hábito del trabajo sabremos mantenerla; alcémonos para darles tumba a los héroes cuyo espíritu vaga por el mundo avergonzado y solitario; alcémonos para que algún día tengan tumba nuestros hijos! Y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: ‘Con todos, y para el bien de todos’”.

(Tomado de Bohemia Digital)

Cuba festejará los primeros 55 años de su revolución, con mucho por hacer

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El 1 de enero Cuba festejará los primeros 55 años de su revolución. Sus autoridades y gran parte de su población están convencidas de que habrá otros 55 años de socialismo. Y que luego habrá más. También saben que hay mucho por hacer y cambiar.
EMILIO MARIN
Los cubanos son originales. Mientras en gran parte del mundo se festeja el Año Nuevo el 1 de enero, ellos celebran el aniversario de su revolución contra la tiranía de Fulgencio Batista. Fue en las primeras horas de 1959, por eso se cumplen 55 años de esa epopeya que dejó un saldo también insólito: única revolución socialista en el Hemisferio Occidental.
Los clásicos del marxismo habían ideado otros escenarios para los trabajadores. Pensaron que el socialismo irrumpiría en París, Londres, Berlín, etc, con una buena base industrial, tecnológica y proletaria. Pero el socialismo echó raíces en las atrasadas San Petersburgo y Moscú, en soledad por veintiocho años. Luego se reprodujo en las democracias populares del este europeo y la semifeudal China.
Y esa característica se repitió en la victoria “poco probable” de Fidel Castro y sus barbudos que bajaron de Sierra Maestra el 1° de enero a Santiago de Cuba y unos días más tarde arribaron a La Habana. ¿Socialismo en una isla con poca industria, rodeada del Caribe, a 90 millas de la mayor potencia militar de la historia, con rebeldes que venían de ser masacrados en 1953 tras intentar asaltar el Cuartel Moncada? Y sí. Allí fue el epicentro de esa revolución socialista del siglo XX. Otra vez la historia desairó los pronósticos de quienes habrían apostado por el numeroso proletariado paulista o bonaerense, o por el campesinado mexicano o colombiano, muy combativos.
¿Podía ser el último país en independizarse de España, el primero en andar la vía del socialismo? Sí, pudo. Entre otras cosas porque esa ruptura con el colonialismo español, aunque luchada con heroísmo, no llegó a materializarse por la intervención yanqui. Una de las mayores semicolonias -en eso se convirtió la isla a partir de la Enmienda Platt de 1902- perfectamente podía ser el eslabón débil que se rompiera antes que otras.

Factor subjetivo.
Los norteamericanos eran dueños de todo, desde los ingenios y las plantaciones hasta los hoteles y las empresas de telecomunicaciones y eléctricas; desde una república con minúscula hasta la base de Guantánamo; desde los prostíbulos hasta su Ejército golpista. Eso era caldo de cultivo para que en algún momento ardiera como un cañaveral.
Pero además estaba el factor subjetivo, el de la conciencia, que se conserva a pesar de las derrotas y sobre todo cuando éstas son muy honrosas como la del Moncada o la sufrida por el apóstol José Martí o antes, cuando la primera guerra por la independencia, con Carlos M. de Céspedes.
Con ese sedimento patriótico y revolucionario, hay luchas que parecen que no se pueden ganar y sin embargo se ganan, si acompañan determinados factores. No es casual que la revolución cubana pudiera triunfar en 1949: ya existía el campo socialista, había habido una Segunda Guerra Mundial, estaba en marcha la descolonización, etc. Sin ese marco las cosas habrían mucho más difíciles, por no decir imposible, sobre todo para la continuidad de la revolución.
La revolución contó con Martí como autor intelectual, como lo llamó Fidel Castro en su Alegato “La historia me absolverá” (16 de octubre de 1953). Pero el discípulo no se quedó atrás como talentoso dirigente político y militar que trepó a Sierra Maestra curtido por sus lides estudiantiles en la Universidad de La Habana, su entrenamiento en 1947 en Cayo Confites para una fuerza que pretendía liberar a República Dominicana de la tiranía de Trujillo, su participación en grupos armados en el Bogotazo tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y la dirección al asalto al Cuartel Moncada.
Esos líderes son excepcionales; ellos solos valen tanto o más como varias divisiones de ejércitos. Cuba lo tuvo. Y a diferencia de Vladimir Ilich Uliánov (Lenin), que murió en 1924, a sólo siete años de la insurrección bolchevique, el comandante en jefe nacido en Birán todavía sigue en las lides políticas y culturales. Tiene 87 años y superó 634 intentos de asesinatos de la CIA y los terroristas de la mafia de Miami. Es el “Guerrillero del tiempo”, como se titula el excelente libro de la cubana Katiuska Blanco, de imprescindible consulta para conocer a uno de los mayores personajes del siglo pasado y el actual.

El haber.
Al soplar 55 velitas el pueblo cubano y su gobierno harán su propio balance, mucho más correcto que el que pueda hacerse aquí.
Haber sobrevivido más de medio siglo a tan pocas millas de La Florida y con la parafernalia bélica que cubre esa distancia en minutos, es un logro excepcional. A la revolución no la pudieron derrocar invasiones como la de Bahía de Cochinos (1961), el bloqueo total desde 1962, atentados terroristas, campañas de mentiras, sanciones en la OEA ni la siembra del dengue hemorrágico. Ni pudieron ni la asfixia económica de afuera ni la raquítica quintacolumna de adentro, que se maquilla como “disidente” y cobra en dólares en la Sección de Intereses de Norteamérica (SINA).
En cambio, la URSS implosionó, víctima de Yeltsin y Gorbachov que la liquidaron, seducidos por las promesas y el dinero de Reagan, Thatcher y el Vaticano.
Hoy la mortalidad infantil en Cuba es del 4,2 por mil nacidos vivos y la mortalidad materna de 21 cada cien mil partos: el socialismo lo hizo. En tiempos de Batista otros eran los registros.
Las condiciones de vida han mejorado y la expectativa de vida es de 77,9 años. Tanta mejoría no deja de tener su doble aspecto. El viceministro del Consejo de Ministros, Marino Muriño, dijo en la reciente Asamblea Nacional que el envejecimiento “es uno de los problemas más serios que enfrentamos”.
Cuba no es angurrienta. El 16 de diciembre pasado se agasajó en el Salón Azul del Congreso a los jóvenes argentinos recibidos de médicos y otras profesiones en Cuba en 2012 y 2013. Se aplaudió a 445 médicos, 8 licenciados en educación física, un ingeniero civil, un licenciado en física y matemáticas y un ingeniero en biomedicina. Todos fueron becados por la isla y son jóvenes de origen humilde, y volvieron profesionales por la bondad del socialismo cubano. ¿Cómo no festejar sus 55 años en Argentina?

Los cambios.
¿Acaso ese socialismo permaneció igual en estas más de cinco décadas? Por supuesto que no. Nunca fue “copia ni calco” del que había triunfado en Petrogrado y Beijing, aunque a veces le costó ser “creación heroica”, como pedía el peruano Carlos Mariátegui.Claro que cambió muchas cosas la revolución cubana, como si se inspirara en la letra de “Todo cambia” que cantaba Mercedes Sosa.
A las camadas de revolucionarios más antiguos posiblemente les cueste entender algunas de esas transformaciones. Incluso si Ernesto Che Guevara hubiera revivido y asistido a la mencionada sesión de la Asamblea Nacional, le habrían resultado extrañas ciertas políticas detalladas por las ministras de Economía y de Finanzas, al comentar el Presupuesto 2014. ¿Cómo es que ahora se cobran impuestos sobre las utilidades, la utilización de fuerza de trabajo y los ingresos personales?
Posiblemente también al argentino-cubano le llamaran la atención de los Lineamientos Económicos y Sociales (1911) uno que plantea crear empresas cubanas en el exterior y otro que fomenta la inversión extranjera en Cuba. Más aún, en marzo próximo está prevista una ampliación de la ley de inversiones extranjeras, interesada como está la dirección del país para llevar adelante la Zona Especial de Desarrollo Mariel, como central marítima-comercial abierta a inversiones extranjeras, sobre todo chinas, rusas y brasileñas.
El presidente precisó en su mensaje a la Asamblea que el objetivo es “mejorar el funcionamiento de la economía y la edificación de un socialismo próspero y sostenible, menos igualitario y más justo, lo que en definitiva propiciará mayores beneficios a todos los cubanos”. ¿Socialismo próspero? Sí. ¿O hay que identificar a ese sistema con la pobreza? En eso sí se puede apoyar Raúl Castro en los clásicos, que proyectaban saltar “del reino de la necesidad al reino de la libertad”.
Nadie piense que las cosas están perfectas en Cuba. El PBI fue planeado en 2013 para aumentar 3,6 por ciento y sólo creció el 2,7; y para 2014 fue previsto en 2,2. Junto con esas limitaciones materiales está el costado social preocupante, de indisciplina laboral, desorden, ilícitos, fenómenos de corrupción en funcionarios y puntos de vista de enriquecerse a cualquier costo, en algunos sectores de la juventud que no trabajan en los rubros para los que estudió.
Este 1 de enero en el Parque Céspedes de Santiago y en las otras ciudades la parte más movilizada del pueblo festejará los 55 años de una revolución auténtica y que necesita seguir profundizándose. En este punto de su desarrollo su peligro no es la Zona de Mariel ni las cooperativas ni el cuentapropismo. Paradojalmente su meta clave es “el establecimiento y preservación de un clima de orden, disciplina y exigencia”, como planteó el presidente en su último mensaje. ¿No es que una revolución es la ruptura del orden social? Sí, rompe el orden terrateniente-burgués-semicolonial, pero busca un orden superior, ese que aún falta completar en la isla de la dignidad.

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Entrevista a Edmundo García

“A todos los emigrados cubanos, Cuba se lleva por dentro, no por fuera” Desde que surgió nuestro blog hemos insistido mucho en la importancia de “rescatar” la emigración cubana, de aceptarlos como cubanos que residen en otro país, de ser inclusivos y no exclusivos al respecto. Ya quedaron muy atrás los tiempos en que se les llamaban “traidores” o les arrojaban huevos indiscriminadamente. Los que en la actualidad no comprendan la importancia que tienen los emigrados cubanos para los cubanos que seguimos aquí, están ciegos ante el hecho de que todos hemos visto partir a un familiar o un amigo, que lo siguen siendo pese a la distancia. Por tanto nos hemos empeñado en acercar un poquito más a los cubanos de las dos orillas, los que se fueron y los que se quedaron, acercar a todo aquel que sabe respetar al prójimo y respetar tanto su decisión de marcharse como de quedarse. Los azares de la vida son muy complejos y sería una tontería no entender que si las variables que afectaron nuestras vidas hubieran operado de forma distinta, quizás fuéramos nosotros los que miráramos a Cuba nostálgicamente y nos interesaríamos por su destino. Le realizamos esta entrevista a Edmundo García, un cubano que vive en Miami como muchos tantos, pero pudo habérsele realizado a muchos más, de hecho, esa es nuestra intención. Esta es la mirada de Edmundo sobre temas nacionales de vital interés para todos, tanto dentro como fuera. Esperamos aporte al diálogo, tan necesario estos días. 1. La figura de Martí es muy usada por los enemigos de la Revolución Cubana, que lo utilizan como símbolo. ¿A tu juicio, cómo es posible que personas, que en la mayoría de los casos tienen ideas anexionistas, utilicen la figura de Martí siendo este un profundo antiimperialista? No solo mal interpretan a Martí y manipulan su imagen sin escrúpulo alguno, sino que son los mismos que lo habían menoscabado desde la República aceptando el tutelaje neocolonial, tanto que casi lo dejan morir en el año de su centenario. 2. A los más jóvenes los enemigos de la Revolución nos quieren convencer de que algún día, nosotros vamos a “conocer la verdad” sobre las cosas que han hecho Fidel y los demás líderes históricos, y nos ponen ejemplos de hechos ocurridos en países europeos, antiguamente capitalistas. ¿Cómo es posible que no entiendan que nosotros no seguimos a un hombre sino su obra? ¿Cómo es posible que no entiendan que las raíces del Socialismo en Cuba son diferentes a las de Europa? Fidel es la figura mas trascendental de la historia cubana, el continuador de Martí, aquí hablan de post-castrismo como si la historia se pudiera etiquetar igual que una marca de compotas, Fidel y la Revolución Cubana pusieron a Cuba en el Mundo, pero no solo a Cuba, a decena de hombres y mujeres en el mundo que creían y creen en la justicia social, Fidel es para siempre, para todos los tiempos y para miles de millones en el mundo. Fidel es el referente de la nación, es y será la pupila insomne de la soberanía de la patria y lo seguirá siendo aún cuando no esté en vida, es hacia donde las futuras generaciones de cubanos tendrán que mirar y buscar, su legado es lo que nos salva. La Revolución Cubana no fue impuesta desde fuera, no renunció jamás a su carácter nacionalista, no fue satélite de nadie, como se empeñan en decir quienes viven difamándola, ahí esta solita desde hace 20 años sin tanques en las calles, ni bayonetas, desaparecidos o desamparados. 3. Tú has dicho varias veces que tu formación ideológica la alcanzaste viviendo en los Estados Unidos, viendo cómo pensaban las personas que se oponen al proceso revolucionario, y la forma en que actúan. ¿Qué pensabas de la Revolución cuando vivías en Cuba? ¿Qué motivos te impulsaron a dejar tu país? Nunca fui un desafecto a la Revolución, nunca, más bien era alguien que no activaba un grupo de reflejos que se despiertan cuando chocas de cerca con los enemigos de la nación y los tienes tan cerca. ¿De Cuba? De Cuba nunca me he ido ni me iré, vivo fuera de Cuba por razones personales que respondieron a un momento determinado, pero nunca he dejado de sentir a Cuba en mi pecho, y nunca siento más rabia y orgullo que cuando modestamente me toca defenderla cuando la atacan, así que no siento que me he ido, simplemente vivo en otra parte. 4. ¿Cuál es tu opinión sobre el sistema democrático cubano, que ha sido muy atacado por Estados Unidos y Europa? El sistema electoral cubano, el parlamentarismo unicameral no es exclusivo de Cuba, algunas de las sociedades más desarrolladas de Europa lo tienen o han tenido, con respecto a las críticas que le hacen yo les diría a quienes lo hacen: ¿y qué? Es una voluntad que un pueblo respalda en una inmensa mayoría con una participación popular superior al 90% en urnas que escoltan los pioneros, que por demás lucha por ser cada día más plural y representativo; así que les repetiría a los injerencistas: ¿y qué? 5. Los enemigos del proceso revolucionario esperan porque las nuevas generaciones de cubanos, una vez que asuman la continuidad de la Revolución, entreguen el país y cedan ante el capitalismo. ¿Qué crees de eso? ¿No podríamos nosotros esperar que una nueva generación en la emigración, pueda ser la clave para el levantamiento del bloqueo y la normalización de las relaciones de los Estados Unidos con Cuba? Que sigan esperando, seguirán acumulando frustraciones y fracasos en su andar a ninguna parte. Creo que lo que sucederá es lo segundo, que nuevas generaciones de emigrados comenzarán a tomar conciencia y actuar en defensa de su Patria, cambiando el lugar donde viven. Las nuevas medidas anunciadas por Raúl deben convertirse en un estímulo mayor para esta toma de conciencia. 6. Tú sufres a diario en tu programa de radio la intolerancia de ese grupo de personas que son incapaces de respetar el criterio de los demás y no encuentran otra vía para expresar su opinión que ofendiendo y difamando sobre tu persona. ¿Cómo manejas esa situación? ¿No es irónico que las mismas personas que acusan a Cuba de intolerancia se comporten después de esa forma? Que me ataquen a mí no importa, yo puedo defenderme y lo hago, además las difamaciones personales me resbalan, uno toma las cosas según de quien o quienes vengan; lo que es bochornoso es que ataquen al pueblo cubano, a la nación, a la mujer cubana, a la soberanía nacional, a los 5 luchadores antiterroristas cubanos presos inmoralmente aquí. ¿A mí? A mí no importa. 7. En todas las comparecencias de Raúl, llama a la prensa a estar a la altura de los acontecimientos que se desarrollan en Cuba. Si mañana tuvieras la oportunidad de hacer un programa en la radio o en la televisión en Cuba: ¿cuáles serían los temas a tratar en tu programa? ¿Qué le falta a la prensa cubana actual? Si un día volviera a tener un espacio público en Cuba sería para lo mismo que hago aquí: defender por cualquier camino a Cuba. Si el espacio es político, cultural o de lo que sea, siempre será para dar mi corazón a Cuba. Te diría que veo a la prensa cubana sacudiendo la inercia y jugando un papel mucho más activo y evolutivo, está caminando bien, con un tiempito mas será muy superior, en Cuba hay excelentes profesionales en la prensa, de hecho hoy por hoy es mas crítica y combativa que la que se hace en Miami. 8. El uso de las nuevas tecnologías son el arma predilecta de la administración de Obama, sin embargo una gran parte de la población no tiene acceso a ella. ¿Qué le falta a nuestra televisión para preparar al pueblo contra este tipo de agresión? Darle información, reaccionar rápido y darle respuesta rápido a los temas, aceptar el reto, ir al debate público, a la batalla. 9. A partir de las declaraciones realizadas en una entrevista que le hicieras al pintor cubano Pedro Pablo Oliva sucedieron una serie de acontecimientos. Después de que ha pasado un tiempo de esos hechos ¿Cómo valoras lo ocurrido? Cuando fui a entrevistar a PPO no imagine que ese gran pintor al que no veía ni hablaba hacía más de 10 años se me bajaría con la “originalidad” del pluripartidismo en la situación actual de Cuba, realmente aquello, que yo no pregunté (pero él quiso expresar en la entrevista como pueden ver los lectores si van a ella) me tomó de sorpresa, no lo censuré pero tampoco me censuré yo mi opinión en el tema, como también pueden ver en la entrevista. Creo que las autoridades culturales manejaron el caso con gran madurez política en el asunto, ojala que PP lo aprecie, ojalá. 10. En el discurso a la Asamblea Nacional realizado por Raúl se refirió a las relaciones de la nación con la emigración, son conocidas tus relaciones con comunidades de emigrados de varios países. ¿Cuáles son sus principales reclamos respecto a sus relaciones con Cuba? ¿Cómo piensas tú que debieran ser las relaciones entre Cuba y sus emigrados? ¿Hasta qué punto la hostilidad del gobierno de los Estados Unidos frenará o retrasará el desarrollo de estas relaciones? Yo nada tengo que reclamarle a Cuba, yo siempre estaré para servirla en sus anhelos, para acompañarla en sus logros y frustraciones, pase lo que pase, esté donde esté, no para reclamarle sino para servirle. Si los EEUU se desmarca de su hostilidad en contra de Cuba, contará con un aliado invaluable en muchos problemas reales que tiene este país. Cuba nunca ha atentado contra los EEUU, que lo acaben de entender y actúen en consecuencia. 11. Como La Joven Cuba es un blog de jóvenes mayormente, quisiéramos saber su opinión sobre la juventud cubana actual y algún consejo que desees transmitirle. Que estudien, que estudien mucho, que lean buena literatura, que se aferren a los valores permanentes de la patria y que quieran a Fidel. Hasta aquí las preguntas más “formales”, pero quisiéramos terminar con el famoso cuestionario que elaborara Bernard Pívot, a ver si nos muestra algo de quién es Edmundo García como persona, y no el nombre que todos conocemos. Estas son las preguntas: ¿Cuál es tu palabra favorita? Solidaridad ¿Cuál es la palabra que menos te gusta? Egoísmo ¿Qué es lo que te enciende (espiritualmente-creativamente-emocionalmente)? Una mujer desnuda y en lo oscuro. ¿Qué es lo que te desanima? La hipocresía. ¿Cuál es el sonido o ruido que más placer te produce? Vivaldi y Silvio Rodríguez. ¿Cuál es el sonido o ruido que aborreces escuchar? El Reggaetón ¿Cuál es tu grosería favorita? Manda P…. esto. Aparte de tu profesión ¿qué otra profesión te hubiese gustado ejercer? Tercera base y primer bate de Los Industriales. ¿Qué profesión nunca ejercerías? La de Mercenario. Si el Cielo existe…y te encontraras a Dios en la puerta ¿Qué te gustaría que Dios te dijera al llegar? Hiciste lo que pudiste con lo que tenías…te puse la buena con San Pedro. Gracias Edmundo.

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Cuba: Dos ríos (+ FOTOS)

Lugar donde cae en combate un 19 de mayo de 1895, el maestro, poeta y revolucionario cubano José Julián Martí Pérez, héroe nacional de Cuba.

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Presidente de Irán llegó a Cuba haciendo una “V” de la victoria

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, llegó este miércoles a Cuba, tercera escala de su gira latinoamericana, haciendo una “V” de la victoria con los dedos, en medio de una creciente presión de Occidente por su programa atómico, agravada por el asesinato de un científico nuclear iraní.

El avión de Ahmadinejad aterrizó en el aeropuerto internacional José Martí de la capital cubana hacia el mediodía (17H00 GMT), comprobaron periodistas de la AFP.

El mandatario iraní fue recibido en el aeropuerto por el vicepresidente cubano Estaban Lazo, a quien saludó con un abrazo, e hizo varias veces una “V” de la victoria con los dedos.

Al descender del avión, fue saludado por dos niñas vestidas con atuendos típicos iraníes, que le entregaron flores.

Ahmadinejad se reunirá con el presidente Raúl Castro y dictará una conferencia en la Universidad de La Habana, según el programa oficial.

La tensión entre Irán y Occidente se elevó más este miércoles luego del asesinato del científico nuclear iraní Mostafa Ahmadi Roshan, al estallar una bomba magnética colocada en su automóvil al este de Teherán. El atentado fue atribuido por el gobierno iraní a Estados Unidos e Israel.

La Casa Blanca negó cualquier involucramiento en el hecho.

En las escalas previas de esta gira por cuatro países latinoamericanos, Ahmadinejad se reunió con el mandatario venezolano Hugo Chávez en Caracas y del nicaragüense Daniel Ortega en Managua.

Ahmadinejad viajará el jueves en la mañana hacia Ecuador, última etapa de su gira.

( Tomado de Cubadebate.cu )

Radio Martí: contra Cuba y contra EE.UU.

Por Omar Pérez Salomón

Recientemente el sitio CubamoneyProject publicó en 813 páginas, el listado de los “periodistas y colaboradores” contratados entre 2003 y 2010 por la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB por sus siglas en inglés), para realizar labores de propaganda contra la Isla, desde las mal llamadas Radio y TV Martí.

Como antecedente, vale recordar que en septiembre de 2006 se dio a conocer por Oscar Corral en el diario The Miami Herald, que medio centenar de periodistas de distintos medios locales de Miami recibían dinero de Radio y TV Martí desde octubre del año 2001, al aparecer en la nómina de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba del gobierno estadounidense.
Ya en ese entonces, el coro mediático era bien variado en cuanto a voces, aunque con la misma gastada melodía de la propaganda anticubana, pues a los periodistas vinculados al Herald  como Pablo Alfonso, Wilfredo Cancio, Olga O’Connor y Carlos Alberto Montaner, se añadían otros de diferentes medios, entre ellos, Juan Manuel Cao y Miguel Cosío del Canal 41, Ninoska Pérez, de Radio Mambí, así como otros muchos reporteros que laboraban en el Diario de Las Américas y las emisoras Telemundo y Univisión. Los periodistas que llegaron a cobrar las más altas cantidades eran Pablo Alfonso, acumuló pagos por unos 175 mil dólares, Olga Connor, quien cobró 71 mil dólares  y Wilfredo Cancio Isla, que cobró 15 mil dólares entre 2001 y 2006.
Tres de los periodistas de El Nuevo Herald resultaron despedidos por este hecho; pero al poco tiempo fueron reintegrados a sus empleos por la presión de la mafia cubanoamericana de Miami.
En esta ocasión, al ver la lista de CubamoneyProject, lo que más llama la atención es que varios de los implicados en el escándalo citado, continuaron recibiendo dinero de la OCB, desafiando la ley federal que prohíbe terminantemente influir con propaganda oficial en la opinión pública de los Estados Unidos y vulnerando principios de la profesión como la imparcialidad y la objetividad.
En tal grado de degeneración ética se encuentran los reporteros Pablo Alfonso, Olga O’Connor, Juan Manuel Cao, Miguel Cosío y otros, que se enbolsillaron nuevamente, según consta en CubamoneyProject, varios miles de dólares a partir del 2007.
Para colmo, en la emisora anticubana los actos de corrupción, fraudes, nepotismo y amiguismo no han cesado en los últimos tiempos y prevalece, una programación de mala calidad estética y ética, donde señorean la mentira, las groserías y el derroche del dinero de los contribuyentes norteamericanos, consumiendo más de 600 millones de dólares desde su creación. Hasta congresistas y especialistas norteamericanos en la materia, reclaman la desconexión de la emisora y reconocen que el presupuesto federal para las transmisiones de TV y Radio Martí es un despilfarro.
No por gusto, el conocido Council on Hemispheric Affairs (COHA) reclamó eliminar  del presupuesto federal los 30 millones de dólares que recibe anualmente de los contribuyentes norteamericanos la OCB, que opera Radio y TV Martí. Es un negocio que no sólo opera contra Cuba sino contra la legislación y la economía de Estados Unidos.
Tomado de la Pupila Insomne
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