Bloqueo: Conoce algunas de las restricciones que sufre Cuba

bloqueo_cubaLos daños humanos que ha producido el bloqueo a Cuba son incalculables. El 77 por ciento de los cubanos lo han sufrido desde su nacimiento.

Este 27 de octubre, Cuba recibió el apoyo rotundo de 191 países de los 193 miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU), para que sea levantado el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos.

El discurso ofrecido el martes por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, señala que son incalculables las carencias y privaciones que tiene Cuba a raíz del bloqueo estadounidense.

Conoce algunas de las restricciones que sufre la isla:

1.- Cuba no puede ni exportar ni importar alimentos libremente de Estados Unidos. Desde el año 2000 las restricciones en esta materia se han acentuado. Además, las compras han estado sujetas a condiciones discriminatorias y onerosas.

2.- Estados Unidos tiene prohibido dar créditos a Cuba y cada compra tiene que ser autorizada por una licencia.

3.- En caso de obtener permisos para realizar alguna compra, el país está obligado a pagar en efectivo y por adelantado, a través de entidades bancarias de terceros países y con moneda diferente al dólar. Lo que hace más dificultosos los procedimientos.

4.- La nación caribeña no puede utilizar barcos propios para transportar alimentos desde Estados Unidos a su país.

5.- Las importaciones de medicamentos están condicionadas desde 1992 por la ley de los Estados Unidos.

6.- Cuba debe dar cuenta sobre el destinatario final de las medicinas adquiridas y no puede hacer los pagos directamente, sino a través de terceros y en una moneda distinta al dólar, lo cual implica dificultades, demoras y costos adicionales.

7.- Empresas como la norteamericana Columbiana Boiler Company impiden exportar cilindros necesarios para envasar el cloro destinado a la potabilización del agua de los cubanos.

8.- Compañías estadounidenses como SIGMA Aldrich niegan el suministro de productos, servicios e información técnica indispensable para la industria química cubana.

9.- Pacientes con cáncer sufren las carencias de equipos médicos que son vendidos desde Estados Unidos, ya que las compañías norteamericanas tienen prohibido suministrar estos insumos a hospitales e institutos cubanos.

10.- Cuba no puede tener acceso a créditos y financiamientos de entidades privadas y de las instituciones financieras internacionales.

(Tomado de TelesurTV)

EE.UU. multa a Johnson & Johnson por promoción falsa de medicamentos

johnson_johnsonEl Departamento de Justicia de Estados Unidos informó hoy que multó a la farmacéutica Johnson & Johnson con dos mil 200 millones de dólares por la promoción falsa de varios medicamentos y entregar sobornos para elevar sus ventas.

Según el secretario de Justicia, Eric Holder, la firma aceptó esa sanción tras admitir que sus filiales brindaron información errónea sobre el Risperdal, el Invega y el Natreco, todos diseñados para tratar la esquizofrenia.

Las subsidiarias de Johnson & Johnson pagaron con incentivos a médicos y farmacéuticos que atendían a pacientes con demencia senil para que prescribieran esos productos en casos de ansiedad, depresión, confusión y problemas cardíacos.

“Esta conducta es vergonzosa e inaceptable. La firma mostró una indiferencia temeraria ante la seguridad de los estadounidenses y abusó de la confianza pública”, dijo Holder.

Añadió que el comportamiento incriminado de la compañía puso en peligro la salud y la seguridad de muchos pacientes.

Además de la multa, la farmacéutica enfrentará revisiones más estrictas por parte de las autoridades sanitarias y judiciales de país con el objetivo de velar por su responsabilidad y transparencia, así como prevenir futuros fraudes o abusos.

Tomado de Prensa Latina

Cuba: Anuncian próxima normalización en la distribución de la carbamazepina

Por el elevado número de personas que en nuestro país consumen el medicamento carbamazepina, que se emplea para varios tipos de tratamientos médicos, se consumen aproximadamente 5,7 millones de tabletas mensuales, lo que equivale a más de 68 millones de tabletas al año. Desde el mes de julio hasta la fecha se han distribuido en el país más de 19 millones de tabletas, que al estar por debajo de la demanda habitual han sido insuficientes para cubrir las necesidades de todos los pacientes que la necesitan.

La producción de medicamentos es un proceso complejo de lograr, pues es una mezcla armónica de múltiples elementos en una tableta, como es el caso de la carbamazepina, para que cada uno de ellos logre que el medicamento sea asimilado por el organismo de la forma adecuada, en el tiempo adecuado y con el efecto adecuado, parámetros que en ocasiones se ven afectados por variaciones en las características de las materias primas que recibimos de los proveedores, en cuyo caso se requiere de investigaciones para determinar si la materia prima es aceptable y si con modificaciones dentro de los límites permitidos, un ajuste en el proceso puede aprobar su uso o es necesario rechazarla y reclamar al proveedor.

Teniendo en cuenta que nuestras materias primas provienen en muchos casos de China, India o Europa, se comprende que cualquier reclamación de este tipo implica un retraso en la disponibilidad de esa materia prima, cuyo costo es de millones de dólares y sus condiciones de transportación y almacenamiento especiales.

La producción de medicamentos en el mundo entero y por supuesto en Cuba está estrictamente regulada y nuestra autoridad regulatoria, celosa de la custodia de la salud de nuestro pueblo y por lo tanto de la calidad de los medicamentos, establece numerosos parámetros que deben cumplir los medicamentos, incluyendo para el caso de las tabletas, el color exacto registrado, la homogeneidad de este color, el olor del medicamento, la dureza de la tableta y otros que, aunque aparentemente y en muchos casos no afecta el efecto del medicamento, no se pueden suministrar a la población, bajo el estricto principio de que la calidad del medicamento que consume nuestro pueblo es la premisa esencial y “regla de oro” tanto de la industria como de la autoridad regulatoria cubana.

En el caso de la carbamazepina, se han unido varios de estos aspectos relacionados con determinadas características químicas de las materias primas recibidas de dos proveedores diferentes, que modifican el tiempo de disolución de las tabletas y algunos otros elementos de propiedades aparentes del producto terminado, que aunque definitivamente no afectan su funcionamiento, no cumplen cabalmente con las características aprobadas y por lo tanto no se ha autorizado su distribución.

La industria y las autoridades regulatorias trabajan intensamente en la investigación, aclaración y/o solución de cada uno de estos aspectos para poder liberar las cantidades suficientes de carbamazepina que puedan satisfacer completamente la tan sentida necesidad de este producto que tiene nuestra población.

Esta dificultad transitoria está en vías de solución y en las próximas semanas se comenzará a normalizar la distribución.

OSDE BioCubaFarma

Cuba: Tres historias peligrosas (Parte I)

La indisciplina, la desorganización y el descontrol son brechas que abren paso a fenómenos de gran peligrosidad social como la venta ilícita de medicamentos. Hay que estar atentos a esa cadena

Material con cavidades para prensar las tablas ilícitas.Autor: Archivo

Entre finales del año 2008 e inicios del 2009, algunos que buscaban descolgarse de la realidad a través del espejismo de las drogas compraron «por la calle», en varios puntos del archipiélago, tabletas de Parkisonil que en verdad eran de Benadrilina. Caían al abismo de un engaño por partida doble: la pretensión de enajenarse; y para lograrlo, el pago por una sustancia que en realidad era otra.

Como toda historia vivida por protagonistas ingenuos, esta que nuestras autoridades del orden interior se encargaron de desenrollar y detener, tuvo infractores para quienes la trampa y la sensación de impunidad no tuvieron límites.

La primera hebra de la madeja salió a la luz gracias al trabajo investigativo del Ministerio del Interior (MININT) para enfrentar el delito relacionado con el robo de medicamentos. Varias señales emanaban de tres centros de producción: Laboratorio Farmacéutico Reinaldo Gutiérrez, ubicado en Vento y Boyeros, en La Habana; Laboratorios MEDSOL, entidad ubicada en 23 y 266, municipio capitalino de La Lisa; y Laboratorios NOVATEC, empresa ubicada en 222 y 15, municipio de Playa.

Llegó a tenerse la certeza de que en los tres lugares se estaban sustrayendo insumos (material de envase y etiquetas) y tabletas a granel. Las autoridades estaban al tanto, además, de la comercialización ilegal de un grupo de productos elaborados artesanalmente, cuyas características apuntaban a los laboratorios mencionados como puntos de partida de una cadena.

Investigando y sumando detalles, se pudo constatar que un operario del Laboratorio Reinaldo Gutiérrez había decidido sustraer de su puesto de trabajo partes de la máquina donde se confeccionaban los blísteres, es decir, lo que popularmente conocemos como tiras de medicamentos, donde vienen envasadas las tabletas. Y así, poco a poco, hizo de modo artesanal una pequeña prensa, o blisteadora, para conformar la falsa mercancía que luego encontraría compradores.

Mientras este episodio transcurría en el municipio de Marianao, en las Alturas de La Lisa otro tramposo, desvinculado laboralmente, había montado su taller artesanal aunque más rústico. Era en este último donde la Benadrilina se envasaba como si fuera Parkisonil.

Materias primas y envases utilizados para falsificar.Autor: Archivo

De vez en cuando, para despistar a las autoridades, los fabricantes ocultos desmontaban sus máquinas y escondían las piezas. ¿Así, quién les seguiría el rastro y podría atraparlos?, pensaban ellos…

Cuando la investigación de los especialistas avanzó, pudo saberse que entre ambos infractores existía una conexión: el operario de Marianao suministraba materias primas al de La Lisa. Y ambos, cada uno en sus recintos clandestinos, adulteraban todo cuanto podían sin pensar en las consecuencias de una oferta tan peligrosa para la salud humana.

Registros domiciliarios permitieron ocupar en Marianao la máquina artesanal armada con piezas del Laboratorio Reinaldo Gutiérrez; y en los dos lugares clandestinos, diversas materias primas e implementos usados en las faenas de la falsificación.

El lugar de los hechos en las Alturas de La Lisa era un cuchitril donde los medicamentos distaban solo metros de aguas albañales. Pero nada de eso conocían, en el momento de la compra «por la izquierda», quienes adquirían los blísteres.

El timador de Marianao, auxiliar operario de la máquina blisteadora en el Laboratorio Reinaldo Gutiérrez, tenía en su domicilio, cuando se le realizó el registro, 46 980 tabletas y una suma importante de dinero en moneda nacional. En cuanto a insumos, guardaba dos bobinas de papel de aluminio, y 901 blísteres vacíos, listos para ser utilizados, de diferentes renglones de psicotrópicos.

Al estafador de La Lisa se le ocuparon 20 141 tabletas de diferentes renglones de psicotrópicos, 26 metros de material para blíster (con alvéolos, o sea, con cavidades donde prensar las tabletas), y 14 libras de papel de aluminio rotulado.

Los dos fueron procesados y juzgados por las autoridades. Y entre tantas lecciones derivadas de este caso, afloró una consabida: el deficiente control de materias primas y de otros recursos que demandan de estricta vigilancia (por el nocivo impacto que su uso incorrecto puede tener) constituyen el error primario de transgresiones que ponen en riesgo la vida de muchas personas.

Es evidente que las violaciones no surgen de la nada: siempre, para proliferar, deben tener escenarios propicios, es decir, fallos en premisas como el rigor, la disciplina y el sentido de la responsabilidad.

Medicamentos no aptos para la venta pública, que permanecían almacenados para su encineración, los cuales fueron robados para la venta ilícita.Autor: Archivo

Tras una sombra

El personaje principal de este episodio prefería no conversar con otras personas. Cuidaba demasiado sus palabras, para no errar. Por nada de este mundo ofrecía datos sobre su existencia. Algunos le decían el Discreto; y otros, el Pantera. Nacido en 1981 era una sombra cuya cautela dio mucho que hacer a las autoridades. Él fue el eje de un caso cerrado en el año 2009.

Los especialistas del MININT a cargo de enfrentar el delito relacionado con el robo de medicamentos, supieron algo sobre un hombre del barrio de Arroyo Arenas, en La Lisa, quien no tenía vínculos laborales y se dedicaba a vender medicamentos de todo tipo.

Este infractor, escurridizo como anguila, pasaba sus días adulterando la fecha de vencimiento de las tabletas que sustraía, junto con frascos y etiquetas, de los laboratorios NOVATEC y MEDSOL. Los productos salían de la primera empresa a través de un operario; y de la segunda, a través de un auxiliar de higienización.

Los especialistas develaron la ruta crítica de la fechoría, desde el primer eslabón hasta el último. Confirmaron, por ejemplo, que el trabajador de NOVATEC pretendía salir ilegalmente del país, razón por la cual necesitaba una alta suma de dinero.

En busca del capital que le urgía, el operario llegó a sustraer, de acuerdo con un chofer de la empresa, cuatro lotes de Meprobamato (53 cajas con 659 570 tabletas) ubicados en el almacén, en estado de cuarentena, los cuales debían ser incinerados por haber contraído una bacteria durante el proceso de producción.

En casa del engañador, en La Lisa, fue hallada una parte de los lotes contaminados. El truhan disponía de un cuarto donde almacenaba sus mercancías. No tenía vínculos laborales y su «búsqueda» tenía que ver con el trasiego y venta de los medicamentos. Le fueron ocupados frascos vacíos, etiquetas, alcohol y otros accesorios necesarios para la falsificación.

Paralelamente, en el capitalino poblado de Valle Grande, fue identificada una persona que había receptado del operador de NOVATEC una parte de los lotes contaminados. Tenía en su poder 57 420 tabletas ocultas en una pequeña cochiquera.

Ninguno de los involucrados en esta peligrosa historia quedó impune. Las autoridades procedieron en dependencia de la responsabilidad de cada cual. Un día antes de la pretendida salida del país, el operario que sustrajo los lotes de Meprobamato fue arrestado. De igual manera se procedió con el transportista de NOVATEC, y con dos trabajadores que habían facilitado la sustracción de los medicamentos.

La peligrosidad social de este pillaje cometido sin escrúpulos, y que afortunadamente pudo ser neutralizado, no es cuantificable.

Máquina rústica utilizada con la finalidad de introducir tabletas falsas en el mercado ilícito.Autor: Archivo

Otra trama oscura

En las inmediaciones de la concurrida avenida de Diez de Octubre, en La Habana, algunas personas estaban consumiendo una droga a la cual habían bautizado como «principio activo». Ellos, el eslabón final de sucesos encadenados, aseguraban que «el material» había salido de un laboratorio.

Así, sin muchos pormenores pero por más de un camino, llegaron las primeras informaciones a los especialistas encargados de desarticular las típicas y nocivas redes de ladrones, expendedores y consumidores de drogas.

Una de las primeras piezas sobre la que pudo haber claridad en este acertijo apuntaba a trabajadores de Laboratorios MEDSOL. Eran varios los sospechosos: dos operarios de troquelación, un auxiliar de elaboración, y un operario de mezcladora (máquina a la que también llaman Canguro).

Es en el Canguro donde tiene lugar un proceso clave en la elaboración de un medicamento: se lleva a cabo la mezcla de los componentes del producto y su homogeneización. Para ese paso se crea una comisión especial, pues las materias primas a emplear requieren, por sus características, de un control estricto.

Todo comenzó cuando los ejecutores de esta trama que quebrantó toda disciplina sobornaron a un custodio y lograron sustraer del área del Canguro unos doce kilos de granulado de Parkisonil. A la par de esta fechoría, y en contubernio con operarios de troquelación, sustrajeron más de 3 000 tabletas troqueladas.

A los 12 kilos del material granulado, los raptores añadieron almidón de maíz —que habían guardado intencionalmente—, con el propósito de aumentar el volumen del «material», acción que, desde luego, alteraba la concentración del producto químico.

En el transcurso de la investigación le fueron ocupados al operario del Canguro unos diez kilos de Parkisonil y otros medicamentos, así como acetona, papel de aluminio e insumos diversos.

Además de la detención de este trabajador, se produjo la de dos troqueladores, un auxiliar de elaboración y la de un hombre que no tenía vínculos laborales y formaba parte de la red. Y entre los culpables, fue detectado un comercializador que vendía el medicamento granulado en pequeños envoltorios de nailon.

Con los diez kilos ocupados de Parkisonil, las autoridades evitaron el consumo, en cualquier punto del país, de 47 000 dosis (envoltorios de nailon). ¿A manos de cuántos adolescentes y jóvenes habría ido a parar una sustancia que fuera de parámetros de verdadera necesidad significa la perdición?

( TOMADO DE juventudrebelde.cu)

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