Cubanos se han visto imposibilitados de asistir a eventos culturales, deportivos, científicos y académicos en EE.UU.

Cuba Estados Unidos

Agradezco otra vez al Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI), a su Equipo de EE.UU. y a la Dra. Soraya Castro Mariño, por la organización de este magnífico evento anual sobre las relaciones Cuba-EE.UU., el más importante que se realiza en nuestro país acerca de este tema, y por la invitación que me extendieron para clausurarlo, lo cual me honra hacer ante tan selecta audiencia de los más destacados expertos estadounidenses y cubanos en la materia.

Durante las cuatro semanas que siguieron a la realización de este mismo Taller, en diciembre de 2016, nos vimos envueltos en un intenso trabajo con el anterior Gobierno de EE.UU., que nos permitió suscribir, tan solo en ese breve período, 10 nuevos acuerdos en áreas de interés común, algunos de particular relevancia para las relaciones bilaterales, como la Declaración Conjunta sobre temas migratorios y el Memorando de Entendimiento para la cooperación en materia de aplicación y cumplimiento de la ley.

Como cuando nos reunimos aquí el año pasado no había concluido el gobierno del presidente Obama, me permito ahora hacer un resumen sintético de los resultados alcanzados en las relaciones bilaterales en los dos últimos años de su mandato:

•    Se solucionaron importantes asuntos para Cuba: la liberación y el regreso de tres de los Cinco cubanos encarcelados; la exclusión de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo; la eliminación de la política de pies secos-pies mojados y del Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos, y la renovación del registro de la marca de ron Havana Club en EE.UU., entre otros.

•    Hubo avances importantes en la esfera diplomática: el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las embajadas; 3 encuentros entre los presidentes de los dos países; 25 visitas de alto nivel en ambas direcciones; y la creación de la Comisión Bilateral Cuba-EE.UU.

•    Se registraron progresos significativos en la esfera de la cooperación: 22 instrumentos bilaterales suscritos, 54 encuentros técnicos y acciones de cooperación en temas de interés mutuo; y 25 reuniones en el marco de diversos diálogos sobre asuntos bilaterales y multilaterales.

•    Crecieron exponencialmente los viajes de los estadounidenses a Cuba (76% en 2015 y 74% en 2016), así como los intercambios entre ambos países (más de 1200 acciones en 2016) y se concretaron los primeros acuerdos económico-comerciales en más de 50 años.

Quedaron cuestiones muy importantes para Cuba pendientes de solución, algunas de las cuales estaban en manos del Ejecutivo, como el desmantelamiento de una buena parte del bloqueo mediante un uso más amplio de las prerrogativas del Presidente y la suspensión de los programas de cambio de régimen; mientras que otras dependen de decisiones del Congreso, como el levantamiento total del bloqueo, la eliminación de las transmisiones radiales y televisivas, el fin del financiamiento a los proyectos subversivos y la devolución del territorio ocupado por la Base Naval de EE.UU. en Guantánamo.

En esos dos años quedó demostrado que Cuba y EE.UU. pueden intentar construir una relación de nuevo tipo, basada en el respeto y la igualdad, que a la vez que reconozca las diferencias existentes, no haga de ellas el centro de nuestros vínculos, sino que estos descansen esencialmente en los beneficios que puedan reportar a los dos países y pueblos.

Durante el presente año, se ha consumado un retroceso significativo en las relaciones entre Cuba y EE.UU., con respecto al nivel en que estas se encontraban en el mes de enero de 2017, y se ha deteriorado el clima bilateral en su conjunto, como resultado de las decisiones adoptadas por el gobierno del presidente Donald Trump.

Los primeros indicios de este retroceso se pusieron de manifiesto en la recta final de la campaña a las elecciones presidenciales de 2016, cuando el entonces candidato republicano, que anteriormente había apoyado el acercamiento a Cuba, amenazó con revertir totalmente la política de Obama.

Este proceso se puso en marcha poco después de asumir la presidencia, cuando el mandatario estadounidense ordenó, el 3 de febrero de 2017, una revisión de la política de EE.UU. hacia Cuba y, entretanto, la paralización de la inmensa mayoría de los intercambios oficiales y de los mecanismos de cooperación bilateral establecidos. Como resultado, varios encuentros técnicos inicialmente previstos en el área de aplicación de la ley (enfrentamiento al narcotráfico y al terrorismo, y asistencia judicial en materia penal) fueron cancelados y solo se mantuvieron los intercambios referidos a la migración, la seguridad de la aviación, y búsqueda y salvamento. Un poco antes, durante el período de transición del gobierno, la parte estadounidense había declinado la propuesta de Cuba de sostener en La Habana las reuniones planificadas de dos de los grupos de trabajo del Diálogo Económico (propiedad intelectual, y comercio, inversiones y cooperación económica).
El retroceso tuvo su primera expresión formal en el “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”, firmado y dado a conocer por el presidente Trump el 16 de junio de 2017, en Miami. Mediante este documento, que derogó la directiva de Obama del 14 de octubre de 2016, titulada “Normalización de las Relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, quedó claramente evidenciado que la política del gobierno de EE.UU. en lo adelante no sería normalizar los vínculos bilaterales, sino retornar a la vieja política fracasada de recrudecimiento del bloqueo y la subversión contra Cuba.

El estado de las relaciones bilaterales se agravó sensiblemente, a partir de las decisiones adoptadas en septiembre y octubre por el Gobierno de EE.UU., de reducir de forma sustancial el personal de su Embajada en La Habana y de expulsar, de manera unilateral, infundada y arbitraria, a 17 funcionarios de la Embajada de Cuba en Washington, con el pretexto de los alegados incidentes que habrían afectado la salud de algunos de sus diplomáticos y familiares, y de que el gobierno cubano no había adoptado todas las medidas adecuadas para garantizar su protección y seguridad.

Pero esto no fue suficiente y el Gobierno de EE.UU. escaló en su reacción: emitió una advertencia a los viajeros para disuadirlos de visitar Cuba y publicó un aviso sobre restricción de alojamiento en algunos hoteles de La Habana. Previamente, había suspendido todos los viajes de delegaciones oficiales y de funcionarios gubernamentales a Cuba.

Estas medidas son injustificadas y políticamente motivadas, pues no se basan en evidencias ni en resultados investigativos concluyentes.

Reitero hoy que el gobierno cubano no tiene responsabilidad alguna en los incidentes reportados. Cuba, que ha sido víctima en el pasado de atentados contra miembros de su personal diplomático, que fueron asesinados, desaparecidos, secuestrados o agredidos en el ejercicio de sus funciones, cumple con todo rigor sus obligaciones, muestra un historial impecable en la protección de los agentes diplomáticos y jamás permitiría la realización de acciones contra su integridad física y moral.

La investigación que llevan a cabo las autoridades cubanas, que hasta ahora han recibido una cooperación muy limitada y poco efectiva de EE.UU., ha arrojado que no existe evidencia alguna sobre la ocurrencia de los alegados incidentes, ni de las causas de las afecciones de salud notificadas, ni de que estas hayan sido causadas por un ataque de cualquier naturaleza. Vale señalar que las agencias especializadas estadounidenses tampoco tienen pruebas que permitan confirmar la ocurrencia de “ataques”, ni hipótesis sobre el origen de los problemas de salud de sus diplomáticos.

Las decisiones del Gobierno de EE.UU. han repercutido negativamente en el funcionamiento de la Embajada de Cuba en Washington, en particular del Consulado, y han causado serias afectaciones en nuestros servicios a los cubanos residentes en EE.UU. que desean visitar a sus familiares en Cuba y a los ciudadanos estadounidenses interesados en viajar a nuestro país. También, al desmantelar la Oficina Económico-Comercial, han dejado sin interlocutor al empresariado de EE.UU. que mantiene interés en explorar e identificar oportunidades de negocios.

A su vez, la reducción drástica del personal diplomático estadounidense y la suspensión del otorgamiento de visas en el Consulado, hecho sin precedentes desde la apertura de una oficina en La Habana en 1977, ha paralizado los trámites de los ciudadanos cubanos para emigrar o visitar EE.UU., los cuales han sido transferidos a terceros países, haciéndolos totalmente inviables.

Estas medidas han tenido también un impacto negativo en la cooperación bilateral en temas de interés mutuo, los intercambios y los viajes entre los dos países, los vínculos familiares y las relaciones migratorias.

Los primeros efectos adversos ya se hacen sentir: no se autorizaron por el Departamento de Estado los viajes de funcionarios del Servicio Geológico de EE.UU. y del Centro de Control de las Enfermedades para participar en eventos científicos y de expertos en Cuba; se postergó un encuentro técnico sobre agricultura acordado inicialmente para septiembre; se ha paralizado la cooperación en materia de salud; no se han concretado las acciones de cooperación sobre medioambiente, con excepción de algunas expediciones científicas; y se pospusieron y reprogramaron para Washington las reuniones originalmente previstas en La Habana, de la Comisión Bilateral, la ronda migratoria y varios grupos de trabajo del Diálogo de Aplicación y Cumplimiento de la Ley.

Muchos cubanos se han visto imposibilitados de asistir a eventos culturales, deportivos, científicos y académicos en EE.UU., al no poder recibir sus visas en La Habana, y se han cancelado las visitas de decenas de grupos estadounidenses, incluyendo de estudiantes universitarios.

En cifras globales, por los efectos acumulativos de los primeros meses del año, los viajes de EE.UU. a Cuba aún muestran un incremento significativo entre enero y noviembre de 2017, en comparación con igual período de 2016 (579 288 viajes de estadounidenses para el 248,7% de crecimiento; y 386 388 viajes de cubanos residentes en EE.UU. para el 140% de crecimiento; en total, en los once primeros meses de 2017, hemos recibido a 965 676 visitantes de EE.UU., para un 189,7% de crecimiento). Sin embargo, en las últimas semanas se aprecia una disminución notable del ritmo de crecimiento, por el impacto combinado de la insólita advertencia del Departamento de Estado y las medidas del gobierno contra los viajes.

En este contexto, entraron en vigor el 9 de noviembre, las regulaciones para implementar las medidas anunciadas por el presidente Trump en junio, que endurecen el bloqueo, generan confusión en cuanto a lo que es permitido o no y tienen, por ende, un efecto intimidatorio y disuasivo. Estas no han hecho más que confirmar el serio retroceso que ha tenido lugar en los vínculos entre ambos países.

La emisión de una lista arbitraria de “entidades cubanas restringidas”, supuestamente vinculadas, de manera infundada, al sector de defensa y seguridad nacional, con las que en lo adelante quedan prohibidas las transacciones de EE.UU., y de prohibir los viajes individuales de los estadounidenses en la categoría de intercambios “pueblo a pueblo”, no solo dañan a la economía cubana y a sus sectores estatal y privado, sino también a los ciudadanos estadounidenses, cuyo derecho a viajar a Cuba se restringe aún más, y a sus empresarios, que se ven privados de interesantes oportunidades de negocios frente a su competencia.

Todos estos pasos han sido acompañados de reiterados pronunciamientos irrespetuosos y ofensivos hacia Cuba del presidente Trump y otros altos funcionarios de su gobierno, que retoman la retórica hostil de los períodos de mayor confrontación, añadiendo un componente negativo adicional que enrarece el clima bilateral.

Si el retroceso en las relaciones no ha sido mayor, como se ha dicho era el deseo de elementos de extrema derecha de origen cubano y algunos aliados dentro del gobierno, se ha debido a la fuerte oposición de miembros del Congreso de ambos partidos y de numerosos sectores, incluyendo empresarios, académicos, militares retirados, entidades científicas y educacionales, agencias de viajes, organizaciones diversas, cubanos residentes e, incluso, agencias gubernamentales, que durante dos años constataron y recibieron los beneficios de una relación diferente con Cuba.

Según se ha publicado, esto fue lo que hizo posible que la directiva de política anunciada por el presidente Trump, preservara en su texto la cooperación con Cuba en temas de interés mutuo y mantuviera sin cambios otras de las regulaciones promulgadas en época del presidente Obama para modificar la aplicación de algunos aspectos del bloqueo.

En esta compleja coyuntura, el gobierno cubano ha reiterado varias veces su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo, así como la negociación de los asuntos bilaterales pendientes con el Gobierno de EE.UU., sin imposiciones ni condicionamientos.

Pero, ello no ha quedado en el plano declarativo, sino que en correspondencia con esta posición, Cuba ha dado pasos concretos para mantener una relación civilizada y mutuamente beneficiosa con EE.UU.

Entre otras acciones, en los últimos meses, hemos presentado al Departamento de Estado 7 planes para la implementación de los memorandos de entendimiento suscritos sobre cooperación en materia de hidrografía y geodesia, áreas terrestres protegidas, sismología, meteorología, control del cáncer, sanidad animal y vegetal, y hermanamientos de parques nacionales.

Hemos reiterado las propuestas de bases para la cooperación bilateral en el enfrentamiento a la trata de personas, el terrorismo, el tráfico de personas y el fraude migratorio, y el lavado de activos, así como ayudas a la navegación y mapificación topográfica.

Estamos a la espera de las respuestas de las autoridades estadounidenses.

Al mismo tiempo, en medio de los retos que nos impone el marco restrictivo de las regulaciones y las leyes del bloqueo, que es el obstáculo principal para las relaciones económicas, comerciales y financieras entre los dos países, el interés y la persistencia de empresas cubanas y estadounidenses han hecho posible concretar algunos nuevos negocios en sectores de prioridad, como el transporte, equipos para infraestructura y agricultura, y el turismo. A su vez, se avanza en las negociaciones de nuevos acuerdos en otros importantes sectores como la salud, la energía y la biotecnología.
Pero, no basta con la voluntad de una de las partes.

En diciembre del año pasado, al clausurar este mismo Taller, me referí a la entonces posibilidad de que se revirtiera parte o todo el proceso iniciado hacia la mejoría de las relaciones y afirmé: “El futuro Gobierno de EE.UU. tiene la palabra. Veremos si triunfa el sentido común o si prevalecen los viejos hábitos que por tantos años no nos llevaron a ninguna parte”.

En lo que nos compete, seguiremos trabajando con todas las personas de buena voluntad en EE.UU., conscientes de que existe un consenso generalizado en las sociedades cubana y estadounidense a favor de mejores relaciones entre nuestros dos países y pueblos.

Muchas gracias.

(Tomado de http://www.minrex.gob.cu/)

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¿Controlan realmente los militares cubanos el 60% de la economía?

Panfilo

William M. LeoGrande
The Huffington Post

Anatomía de un hecho falso

La decisión del presidente Donald Trump de prohibir las transacciones estadounidenses con empresas cubanas controladas por los militares ha puesto de relieve el papel de las fuerzas armadas en la economía cubana. Ese papel es extenso, alcanzando a varios sectores diferentes, y ha crecido en los últimos años junto con la industria turística de Cuba, donde las empresas controladas por militares están concentradas.
Estas empresas son administradas por el holding Grupo de Administración Empresarial S.A., GAESA, dependiente del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR).

El súbito repunte del interés mediático ha generado una repetición generalizada del “hecho” espurio de que el ejército cubano controla el 60% de la economía. “GAESA es el brazo empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Cubanas y controla el 60 por ciento de la economía de la isla”, reportó The Miami Herald poco después del discurso de Trump y repitió varias veces a partir de entonces. The Economist, Politico, The Guardian, The Times de Londres, Business Insider y otros lo repitieron.

Incluso una revisión superficial de la composición del Producto Interno Bruto de Cuba demuestra que este “hecho” es absurdo. Los sectores en los que el ejército tiene poca o ninguna participación fácilmente comprenden más de la mitad del PIB, y en los otros sectores hay empresas civiles, así como otras controladas por militares (Anuario Estadístico 2015).

Entonces, ¿qué porción de la economía realmente controlan las empresas militares y de dónde provino la aseveración del 60%?

Por lo general, el gobierno cubano no informa de los ingresos de las empresas individuales, pero tenemos unos pocos datos de las compañías más grandes del holding de las cuales podemos hacer proyecciones razonables.

Los ingresos totales de las empresas gestionadas por los militares se reportaron como de $970 millones de dólares en 1997. Dado que una gran parte de sus ingresos proviene del turismo, supongamos que sus ingresos han aumentado al mismo ritmo que el rápido crecimiento de ese sector. En 1997, Cuba contaba con 1,2 millones de visitantes extranjeros (según el Anuario Estadístico de Cuba en 2004). En 2016, Cuba tuvo 4,1 millones, un aumento del 249%. A esa misma tasa de aumento, los ingresos proyectados de las empresas ligadas a los militares en 2016 serían $3,4 mil millones.

Podemos comprobar la fiabilidad de esta estimación con datos de las tres principales empresas militares, Gaviota, Cimex y TRD. Gaviota, el mayor conglomerado controlado por militares, se concentra en el turismo. Los ingresos totales del sector turístico fueron de $2,8 mil millones en 2015 (Anuario Estadístico 2015). Mientras que Gaviota es el mayor participante, no tiene un monopolio; controla el 40% de todas las habitaciones de hotel disponibles (aunque tiene una mayor proporción de las mejores), además de alquiler de coches, taxis turísticos y restaurantes. Es posible, entonces, que Gaviota pueda generar tanto como el 60 por ciento de los ingresos del turismo, o aproximadamente $1,7 mil millones.

Cimex tuvo ingresos de $740 millones en 2004. Utilizando el mismo método de proyección basado en el crecimiento del turismo, los ingresos estimados para 2016 de Cimex habrían sido de aproximadamente
$1,3 mil millones. El Grupo de Consultoría de La Habana, cuyo presidente Emilio Morales fue anteriormente ejecutivo en Cimex, estima sus ingresos como de $1,2 mil millones.

TRD, una cadena de tiendas creada para capturar divisas, tuvo ventas de $250 millones en 2004. Utilizando el mismo método de proyección, los ingresos estimados de TRD en 2016 habrían sido de aproximadamente
$442 millones.

Por lo tanto, estimamos que las tres compañías más grandes de GAESA tomadas en conjunto tendrían en 2016 ingresos por cerca de $3,45 mil millones, muy cerca de los $3,4 mil millones estimados inicialmente a partir de los datos sobre los ingresos totales del MINFAR. Emilio Morales, del Grupo de Consultoría de La Habana, usando los datos que ha recopilado en los últimos 15 años, estima que los ingresos totales de GAESA son de $3,8 mil millones.

Utilizando la estimación de Morales, los ingresos de GAESA representan el 21% del total de ingresos en divisas de las empresas estatales y del sector privado, 8% de los ingresos estatales totales y sólo 4% del PIB (Anuario Estadístico 2015). Hay una larga distancia hasta el 60% de la economía, no importa qué métrica se utilice.

¿De dónde vino?

Entonces, ¿de dónde proviene la afirmación descontroladamente inexacta del 60%?

Apareció por primera vez en una noticia en febrero de 2004 en el Miami Herald acerca del jefe de Gaviota, Manuel Marrero Cruz, que fue nombrado ministro de Turismo. “Las fuerzas armadas cubanas han asumido hasta el 60 por ciento de la economía de la isla”, informó el Herald, citando al Proyecto de Transición de Cuba (CTP), del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, un proyecto financiado por el gobierno estadounidense.

En los meses siguientes, el director del Instituto, Jaime Suchlicki, repitió regularmente la aseveración. En las actas de una conferencia del CTP en noviembre de 2004, escribió: “Actualmente, más del 65 por ciento de las principales industrias y empresas están en manos de oficiales militares en activo o retirados”. En agosto de 2006, dijo a la Associated Press, “Están dirigiendo el 60 por ciento de la economía cubana. Todas las principales industrias están en manos de militares en servicio activo o de exmilitares”.

Aunque no se presentaron datos o pruebas para apoyar esa afirmación, la formulación de Suchlicki era al menos posible, aunque engañosa, porque incluía no sólo las empresas gestionadas por las fuerzas armadas, sino empresas civiles y ministerios enteros encabezados por militares en activo o retirados. La implicación era que estas entidades eran controladas por las fuerzas armadas, aunque no había ninguna base para tal conclusión. Por el contrario, debido a que el ejército siempre ha estado entre las instituciones cubanas más eficientes, tiene una larga historia que se remonta a la década de 1970 de exportar gerentes al sector civil.

Pronto, el reclamo del control militar se convirtió en una afirmación de que las propias empresas del MINFAR constituían el 60% de la economía. “El Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami estima que los soldados controlan más del 60% de la economía de la isla”, informó The Wall Street Journal en noviembre de 2006.

Otros conservadores adoptaron el tema. “El ejército controla aproximadamente el 60 por ciento de la economía por medio de la gestión de cientos de empresas en sectores económicos clave”, escribió Carl Gershman, presidente de la National Endowment for Democracy (que también recibió fondos del gobierno estadounidense para la “promoción de la democracia” en Cuba), y Orlando Gutiérrez, secretario nacional de la organización exiliada Directorio Democrático Cubano. Un informe de la Fundación Heritage en 2008 declaró: “Militares en activo o retirados dirigen un 60 por ciento de los negocios y la industria de Cuba”.

Para el año 2016, el propio Suchlicki, que originalmente había sido cuidadoso en especificar que estaba hablando de industrias y empresas dirigidas por oficiales militares y antiguos oficiales, se había sumado a la amplia e inequívoca afirmación de que “más del 60% de la economía está bajo control militar”. Varios periódicos y sitios web repitieron el reclamo a lo largo de los años, preparando el escenario para que este “hecho” fuera ampliamente difundido cuando el anuncio del Presidente Trump convirtió en noticia el papel de los militares cubanos en la economía, como lo demuestra la declaración del Miami Herald, “GAESA… controla el 60 por ciento de la economía de la isla”.

Es un estudio de caso la manera en que hechos falsos se legitiman y difunden, incluso sin el impulso de los medios sociales. Promulgada por un centro universitario, lo cual dio credibilidad al reclamo, comenzó como una exageración del control militar, metiendo en el mismo saco a empresas militares y empresas civiles dirigidas por oficiales en activo y oficiales retirados.

Gradualmente, esos detalles desaparecieron, tal vez porque la declaración abierta del control del 60% era más dramática, o una cita que sonaba mejor, o quizás porque los periodistas no fueron capaces de entender los matices de la aseveración. Mientras más fuentes la citaban, ganaba credibilidad. Para cuando el presidente Trump anunció la política del 16 de junio en Miami, se había convertido en creencia popular de que las empresas militares cubanas controlaban el 60% de la economía, aunque ese “hecho” estuviera espectacularmente equivocado.

William M. LeoGrande, es colaborador y profesor de Gobierno en la American University.

(Tomado de The Huffington Post)

¿Quién es el senador Marco Rubio?

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El senador cubanoamericano, Marco Rubio luego de perder en las primarias ante Donald Trump, apoyó al magnate y le presionó para cambiar las relaciones con Cuba. Foto: Rainier Ehrhardt/ AP.

Las elecciones de medio término en el 2010 hicieron saltar a la vida política nacional estadounidense a Marco Rubio, quien se convirtió en Senador republicano por el estado de Florida.

Su carrera, de rápido ascenso, transcurrió por canales que lo vinculan directamente con el ala más conservadora de lo que podríamos calificar como extrema derecha cubanoamericana.

Nació en 1971 en Estados Unidos, es hijo de inmigrantes cubanos que se marcharon del país antes del triunfo de la Revolución. Mientras estudiaba Derecho trabajó para la congresista Ileana Ros-Lehtinen. También colaboró en 1996 con la campaña de Bob Dole, candidato presidencial republicano que perdió ante William Clinton.

Rubio fue comisionado de la ciudad de West Miami entre 1998 y el 2000, y miembro de la Cámara de Representantes de Florida entre el 2000 y el 2008. Sus credenciales incluyen además estrechas relaciones con Jeb Bush, a quien describió como “el hombre que más admira en la política floridana”.

No obstante, su discurso público sobre el hijo y hermano de los expresidentes cambió en las últimas elecciones generales de Estados Unidos, cuando tuvo que competir contra él para aspirar a la candidatura republicana.

Como parte de la narrativa de su vida, que lo ayudó a llegar al Senado, insistía en ser el hijo de “exiliados cubanos que habían huido de la dictadura de Castro”. No obstante, documentos publicados en el 2011 por el diario The Washington Post demostraron que sus padres habían emigrado por razones económicas en la década del 50 para buscar trabajo en Estados Unidos.

Su formación y estrechos vínculos con el Partido Republicano en Florida, unido a los cambios en la vida política estadounidense en el 2010, ayudaron a que Marco Rubio se vinculara al Tea Party, movimiento conservador que ganó fuerza en Estados Unidos a partir del 2009, y que en las elecciones legislativas del año siguiente logró colocar en el Congreso a algunos de sus seguidores. Marco Rubio ganó el calificativo de “príncipe de la corona” de ese grupo, aunque con los años ha intentado desmarcarse del movimiento.

Dentro del Congreso integra los comités de Inteligencia; Envejecimiento; Asignaciones; Pequeños negocios y empresarios; y Relaciones exteriores, donde preside el subcomité para los asuntos del Hemisferio Occidental.

Desde ese puesto ha impulsado proyectos para sancionar a países como Irán y Venezuela, y recrudecer el bloqueo contra Cuba. Durante el 114 Congreso (2015-2016) presentó 69 proyectos de ley, relacionados tanto con la política exterior como con los asuntos internos.

Los registros de sus votaciones lo ubican en el ala conservadora del espectro político estadounidense, tanto en lo social como en lo político y lo económico. Por ejemplo, se opone al aborto, al aumento de impuestos a los más ricos, al control de armas, y a la ley de salud conocida como Obamacare. Asimismo, en el 2011 apoyó la agresión militar contra Libia.

Por otro lado, aunque considera que el cambio climático es real, cuestiona la medida en que los humanos estamos contribuyendo a ello, y considera que otros países como China son los principales responsables.

En materia de inmigración, apoya el fortalecimiento de las fronteras, aunque ha propuesto ofrecer un camino a la ciudadanía para algunas personas que hayan llegado ilegalmente a Estados Unidos. Formó parte del conocido como grupo de los ocho, integrado por cuatro senadores demócratas y cuatro republicanos, que durante la presidencia de Barack Obama elaboraron un proyecto de reforma migratoria, que no fue aprobado por el Congreso.

Solo en el 2016 recaudó para su campaña más de 52 millones de dólares, y entre sus donantes principales destacan nombres de instituciones bancarias como Goldman Sachs, Morgan Stanley y Bank of America.

Después de ser derrotado por Donald Trump como aspirante a la candidatura republicana, se presentó a reelección como Senador, y venció con el 52 % de los votos. En el 2022 deberá luchar nuevamente por su puesto en el Capitolio.

  • Edad: 46 años
  • Lugar de nacimiento: Miami, Florida, Estados Unidos
  • Cargo: Senador de Estados Unidos (2011-…)
  • Afiliación política: Partido Republicano

(Tomado de Granma)

Zarpó primer crucero de EE.UU con destino a Cuba en cinco décadas (+Infografía)

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El crucero Adonia, primero que en más de medio siglo recorrerá la ruta marítima entre Estados Unidos y Cuba, zarpó con unos 700 pasajeros a bordo poco después de las cuatro de la tarde, desde la sureña ciudad de Miami.

En el crucero viajan varios centenares de norteamericanos que aunque lo hacen en una motonave utilizada usualmente con fines turísticos, en Cuba no podrán realizar actividades de ocio o siquiera bañarse en una playa, por las restricciones que imponen las leyes del bloqueo a la Isla.

Mike Clare, corresponsal del diario norteamericano Sun Sentinel, quien viaja en el crucero, describió lo festivo del ambiente en la terminal de cruceros poco antes de salir.

Clare escribió en su cuenta de la red social  Twitter que los pasajeros realizaron el chequeo para abordar a ritmo de canciones de salsa que interpretó un conjunto musical.

Tras el tradicional bautizo con chorros de agua expelidos por dos remolcadores, el Adonia, un crucero de lujo con capacidad para 704 pasajeros, comenzó su primer viaje a la mayor de las Antillas que se repetirá cada dos semanas, e incluye visitas al puerto de La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba.

Adonia es uno de las naves de la compañía Fathom, filial de Carnival, la corporación más grande del mundo en su tipo.

Carnival suscribió el pasado 21 de marzo acuerdos con la agencia de viajes de la Isla, Havanatur Celimar, lo que permitió se iniciara una nueva era en las comunicaciones marítimas entre los dos países, separados apenas por 144 kilómetros de mar.

El barco tiene previsto atracar en la Terminal de Cruceros Sierra Maestra de la capital cubana a las 10:00 am de este lunes.

Media docena de cubanoamericanos viajan también en el buque, entre ellos Adonis Orta, de 47 años, quien salió de Cuba con sus padres rumbo a España cuando tenía tres años.
Sin embargo, el primer cubanoamericano que bajará del buque es Arnoldo Pérez, consejero general de Carnival, según anunció esta mañana en una rueda de prensa el presidente de la firma de cruceros, Arnold Donald.

El viaje presenta restricciones para los pasajeros, pues Estados Unidos solo autoriza embarcar a los ciudadanos estadunidenses que se acojan a alguna de las 12 categorías permitidas para viajar a Cuba.

Entre los motivos que permite el gobierno norteamericano están la realización de actividades religiosas, familiares, periodísticas o culturales, pero en ningún caso turístico, pues esta área sigue vetada por la Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones aprobada por el Congreso estadounidense en el año 2000.

Durante el recorrido del Adonia los viajeros tendrán actividades como visitas guiadas, encuentros con artistas y clases de baile.

“Por ejemplo, el lunes las personas van a estar involucradas en actividades durante cinco horas y después van a estar libres para que puedan hacer lo que quieran y a donde quieran ir”, dijo Tara Russell, presidente de Fathom.

La inauguración de esta ruta tiene lugar en el contexto del proceso hacia la normalización de vínculos que comenzó con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, la reapertura de las respectivas embajadas en Washington y La Habana en julio y agosto de 2015 y la vista del presidente Barack Obama a la capital cubana en marzo pasado.

(Tomado de la ACN)

Cuba asistirá a feria náutica de Miami

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Como parte del desarrollo de la industria turística cubana, una delegación de este país asistirá al Miami International Boat Show (11 al 15 de febrero), informaron hoy oficialmente.

El Comodoro del Club Internacional Hemingway de Cuba, José Miguel Díaz Escrich, agregó este viernes que aparejado al desarrollo de una industria turística en ascenso, delegados de Cuba asisten por primera vez a esa cita.

Esa presencia permitirá exhibir los logros en materia de náutica recreativa y potencialidades en esta esfera.

Dicha participación propiciará la realización de la primera regata desde esa ciudad estadounidense hacia Cuba, lo que se suma al conjunto de novedades impulsadas por el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba.

Escrich confirmó que además de participar en la feria, una de las novedades más importantes está en la Regata Miami-La Habana que comenzará el 10 de febrero de este año y las primeras embarcaciones arribarán el 11 de febrero a la Marina Hemingway, de esta capital.

El Club Náutico Internacional Hemingway de Cuba será el anfitrión de las 58 embarcaciones inscriptas para la regata, organizada en la Florida por el Coral Reef Yacht Club y la Sothern Ocean Racing Conference.

Escrich departe en la actualidad con ejecutivos nauticos estadounidenses, refirió mediante comunicación electronica, en una visita a ese país para tratar con instituciones como el Coral Reef Yacht Club, y su Comodoro Henry Chau.

El experto cubano fundó el Club Náutico Internacional Hemingway de Cuba el 21 de mayo de 1992. Su labor propició relaciones de amistad con decenas de clubes náuticos, asociaciones de embarcaciones de vela, de pesca y otras instituciones del sector.

Además, Cuba tiene nexos con la International Game Fish Association/Asociación Internacional de Pesca (IGFA) de la cual el Comodoro Escrich es Representante en Cuba, entre otras organizaciones deportivas y recreativas.

Escrich dialoga en Estados Unidos con pescadores estadounidenses que ya confirmaron su presencia en el 66 Torneo Internacional de la Pesca de la Aguja Ernest Hemingway, de Cuba, a celebrarse del 13 al 28 de junio próximo.

Para el experto, ese torneo de junio debe ser el de mayor participación de equipos estadounidenses de los más recientes años. En 1999 acudieron 50 equipos norteamericanos, mientras la mayor asistencia de esa procedencia ocurrió en 1978 y 1979.

Como parte de la normalización de las relaciones entre los dos países y las facilidades de Washington para que las embarcaciones estadounidenses puedan navegar a Cuba aparecen 12 medidas dadas a conocer el pasado año, reseño el entendido.

En esas medidas incluyen la posibilidad de estar hasta 14 días en Cuba, de ahí que el Club Hemingway ya recibió 20 solicitudes de instituciones náuticas estadounidenses para que sea anfitrión de regatas, rallies, talleres y eventos con presencia estadounidense.

(Tomado de Prensa Latina)

Acuerdo entre Cuba y Estados Unidos permitiría más de un centenar de vuelos regulares al día

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Un acuerdo alcanzado esta semana entre Cuba y Estados Unidos permitiría la operación de 110 vuelos regulares diarios entre ambos países a partir del próximo año, lo cual debe generar un crecimiento en los viajes, reportaron medios de prensa estadounidenses.

Según AP y The Wall Street Journal, Thomas Engle, subsecretario adjunto de Estado para Asuntos del Transporte, quien estuvo al frente de la delegación de EE.UU. en las conversaciones, precisó que el acuerdo permite hasta 110 vuelos regulares diarios, incluidos 20 a La Habana y diez a cada uno de los otros nueve aeropuertos internacionales en Cuba.

“Esto es bueno para los viajeros, para las opciones de los consumidores. Es bueno para los negocios, para las aerolíneas de Estados Unidos. Todos están empujando en la misma dirección para que se haga realidad pronto”, dijo Engle.

Aún no hay una fecha definida para el inicio de los vuelos regulares, pero el acuerdo logrado allana el camino para que se completen las conversaciones técnicas relacionadas con el tema y el próximo año, probablemente en el primer semestre, comiencen los servicios, publicó The Wall Street Journal.

El acuerdo, logrado el miércoles luego de tres días de conversaciones en Washington abre las puertas para que aerolíneas de Estados Unidos puedan negociar con las autoridades cubanas el establecimiento de rutas aéreas entre aeropuertos de las dos naciones.

En un comunicado publicado el jueves, la cancillería cubana informó que durante la tercera ronda de conversaciones técnicas entre delegaciones de los dos gobiernos, celebradas en Washington los días 14, 15 y 16 de diciembre, “ambas partes acordaron de forma preliminar el texto de un Memorando de Entendimiento para el establecimiento de los vuelos regulares entre Cuba y los Estados Unidos, cuya adopción se confirmará en los próximos días por ambos gobiernos”.

Una vez entre en vigor el acuerdo, aerolíneas de los dos países “podrán además concertar acuerdos de cooperación comercial, tales como códigos compartidos y contratos de arrendamiento de aeronaves entre ellas o con aerolíneas de terceros países”, se señala en el documento.

La cifra de 110 vuelos diarios más que duplicaría el tráfico aéreo actual entre ambos países y podría demorar algunos años en ser alcanzada, pero analistas de la industria destacaron el hecho del rápido aumento de los viajes (por encima de 50% en 2015), que podrían crecer a un ritmo incluso mayor si se deroga la prohibición actual de hacer turismo que pesa sobre los estadounidenses.

Según Zane Kerby, presidente de la Sociedad America de Agentes de Viajes (ASTA, American Society of Travel Agents), esa organización estima que al menos dos millones de estadounidenses podrían visitar Cuba en 2017 si finalmente el Congreso vota por levantar las restricciones vigentes.

Fuentes de la industria han considerado que ante los requerimientos de infraestructura hotelera y de transporte que plantea el crecimiento previsto en la afluencia de viajeros, Cuba dará entrada paulatinamente a las nuevas operaciones aéreas para asegurarse de crear las condiciones que le permitan al país manejar el incremento.

El anuncio del acuerdo, cuando se cumple un año de que los presidentes Raúl Castro y Barack Obama confirmaran el inicio de un proceso hacia la normalización bilateral, generó inmediatas reacciones en la industria aérea.

“Es una gran noticia para nuestros clientes ya que nos pone un paso más cerca de conectar a Cuba y Estados Unidos con un servicio aéreo regular”, dijo el CEO de American Airlines, Doug Parker, en un comunicado.

Actualmente, American opera más de una veintena de vuelos chárter semanales a la Isla, y el pasado día 12 de diciembre abrió la ruta Los Ángeles-Habana con una frecuencia semanal y en asociación con el turoperador Cuba Travel Services.

Parker adelantó que “como aerolínea líder en vuelos al Caribe y entre Estados Unidos y Cuba, queremos iniciar en 2016 servicios regulares a Cuba desde Miami y otros aeropuertos estadounidenses”.

Por su parte, en otra declaración enviada a los medios Delta Airlines indicó que “aplaudimos a los gobiernos de Estados Unidos y Cuba por alcanzar un acuerdo que permitirá el servicio aéreo regular entre nuestros países. Trabajaremos con el Departamento de Transporte en los próximos pasos y esperamos iniciar el servicio tan pronto como sea posible”.

Otra de las grandes de la industria de la aviación, United Airlines, calificó el acuerdo como “un arreglo histórico, que fortalecerá los lazos económicos y de desarrollo entre los dos países (…) Tan pronto como tengamos aprobación iniciaremos los vuelos regulares entre nuestras puertas de salida globales y Cuba”.

Este mismo mes, representantes de Cuba y Estados Unidos acordaron restablecer el servicio postal directo entre los dos países e implementar “un Plan Piloto para la transportación del correo, que comenzará a ejecutarse en las próximas semanas y se prevé pueda instituirse de forma permanente en el futuro”, informó la Cancillería.

(Tomado de http://www.cubacontemporanea.com)

¡Alerta Costa Rica! Planes en marcha para crear incidente en embajada cubana

Cubanos-Costa-Rica2

Por Percy Francisco Alvarado Godoy

Fuentes confiables me han comunicado que representantes de grupos extremistas radicados en Miami se están trasladando hacia Costa Rica en las últimas horas con el objetivo de de estimular y crear desórdenes e incidentes contra la sede diplomática cubana en ese país, con vistas a aumentar las tensiones actuales con respecto a la crisis migratoria de los cubanos concentrados en ese país.

Son varios los involucrados en esta conspiración. Por un lado la Fundación Nacional Cubano Americana, el ex congresista Lincoln Díaz-Balart, así como otros representantes de la mafia anticubana en el Congreso, están realizando gestiones tras bambalinas para manipular el tema de los migrantes cubanos en ese país, con vistas a crear incidentes diplomáticos entre varias naciones centroamericanas, así como afectar directamente el proceso de normalización de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los EEUU. Todo se resume a ganar visibilidad mediática y entorpecer las conversaciones sobre temas migratorios entre ambas naciones.

Uno de los grupúsculos más comprometidos en la provocación contra la embajada cubana en San José es el llamado partido Cuba Independiente y Democrática (CID), de amplios antecedentes terroristas, el que se encuentra representada en Costa Rica por Huber Matos Araluce. Se sabe que ha llegado a ese país Karel Becerra, representante del CID en Argentina, quienes se hallan conspirando con vistas a alentar a los cubanos retenidos en Costa Rica para que asalten la embajada cubana, en un intento de presionar para lograr el paso deseado en su recorrido hacia la frontera norteamericana.

Para ello, además de los contactos directos con migrantes cubanos, están empleando las redes sociales como Twitter para alentar dicha provocación. Uno de los propósitos de dicho asalto es lograr que Nicaragua cambie su postura soberana sobre impedir el paso de dichos migrantes, dada su estrecha relación con Cuba. No se descarta tampoco un asalto contra la sede diplomática de ese país en Costa Rica y acciones contra la sede diplomática cubana en Washington.

Dentro de las personas que se han movido hacia Costa Rica destaca la presencia de la seudo artista y provocadora Tania Bruguera, miembro de la organización contrarrevolucionaria “Plataforma Despierta Cuba”, quien se sabe ha establecido contactos en Costa Rica para preparar una provocación contra la embajada cubana en ese país centroamericano.

Por Otra parte, el provocador grupúsculo “Democracia” dirigido por el terrorista Saúl Ramón Sánchez Rizo está desarrollando serias y peligrosas provocaciones frente al consulado de Nicaragua en Miami, planeando retomar estas acciones provocadoras frente a las constas cubanas el venidero 10 de diciembre.

Alertamos al gobierno de Costa Rica, así como a las instituciones públicas gubernamentales, también a los amigos de Cuba, a poner freno de inmediato a esta provocación en marcha contra la sede diplomática cubana en ese país.  Nuestra sede diplomática debe ser respetada.

Miami: El terrorista Luis Posada Carriles sufre accidente

Luis Posada Carriles manejando su auto en Miami.

Luis Posada Carriles manejando su auto en Miami.

Luis Posada Carriles, autor intelectual del atentado del avión de Cubana de Aviación donde murieron los 73 pasajeros que iban a bordo incluidos varios jóvenes deportistas, en 1976, sufrió un grave accidente en su auto en Miami y se encuentra hospitalizado.

Según informaciones de medios del sur de la Florida, Posada Carriles sufrió fractura de tres costillas y una clavícula, también tiene una herida en un brazo, producida durante un accidente mientras conducía su carro.

Absuelto en 2011 de 11 cargos de perjurio, fraude y obstrucción de procedimiento por un tribunal de migración de Texas que llevaba su caso, Posada Carriles disfrutaba de un plácido retiro en Miami, a pesar de las profusas pruebas de su participación en el crimen del avión cubano y de una campaña con bombas en hoteles de la Isla, que costó la vida a un joven turista italiano en 1997.

El terrorista, quien también tiene ciudadanía venezolana, es reclamado por el gobierno de Venezuela, donde planificó la voladura del avión y de donde se escapó, hace 30 años.

Posada Carriles se fugó de una prisión venezolana, tras emplear disfraces durante el cambio nocturno de vigilantes y un carnet falsificado, el pelo teñido y bigotes postizos para evadirse el 18 de agosto de 1985.

Luego se refugió y se movió por Honduras, Guatemala y El Salvador, desde donde apoyó las actividades de la contrarrevolución en Nicaragua, entre otras acciones realizadas en la región centroamericana.

El historial del conocido terrorista y agente de la CIA desde 1960 incluye la organización de un intento de asesinato contra el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, cuando realizaba en Chile una visita oficial al entonces presidente Salvador Allende.

En su calidad de prófugo de las justicia venezolana, el mercenario continuó sus acciones terroristas y aparece como el autor intelectual y organizador de una serie de atentados con bombas contra hoteles de La Habana en 1997.

Estos hechos los reconoció públicamente un año después en una entrevista al diario estadounidense The New York Times.

Orquestó también un nuevo ataque contra Fidel Castro, esta vez en Panamá, donde el líder cubano se encontraba en noviembre de 2000 para participar en una Cumbre Iberoamericana.

La acción fue frustrada y Posada Carriles detenido junto a Gaspar Eugenio Jiménez, Pedro Remón y Guillermo Novo -todos connotados criminales- por conspirar para asesinar al dignatario cubano.

Luego de un largo proceso penal, los terroristas fueron condenados por el intento de atentado con explosivos contra la vida de Fidel Castro, pero el 26 de agosto de 2004 recibieron el indulto dictado por la presidenta panameña, Mireya Moscoso, en los últimos días de su gobierno.

En 2005 ingresó en Estados Unidos y poco después fue arrestado por problemas migratorios.

Excarcelado bajo fianza el 19 de abril de 2007, Posada Carriles fue liberado en abril de 2011 por un jurado de El Paso, Texas, que ignoró todas las pruebas presentadas y lo declaró inocente de los cargos presentados por el gobierno norteamericano.

Desde entonces, luego de ser juzgado solo por mentiroso y no como asesino, camina libremente por las calles estadounidenses.

Eusebio Leal: “Cuba es antiimperialista, no antiestadounidense”

Foto: Alexis Rodríguez.

Foto: Alexis Rodríguez.

Cuando faltan pocos días de que la bandera estadounidense ondee en su nueva embajada de La Habana, el historiador de la ciudad, Eusebio Leal, subrayó que en Cuba nunca ha habido un “sentimiento antiestadounidense, sino un sentimiento antiimperialista”.

“El cubano siempre ha entendido bien esa sutileza. Muchas cosas nos unen en la historia y en cuanto a cultura”, afirmó Leal, una especie de alcalde de la capital cubana y el principal impulsor de la restauración de La Habana Vieja, el centro histórico de la ciudad, que es uno los principales atractivos turísticos de la isla.

Leal, que formó parte de la comitiva cubana que el pasado 20 de julio viajó a Washington a la ceremonia de la apertura de la embajada, insiste en que la normalización entre Cuba y EEUU es “necesaria”, pero queda todavía por delante un “largo proceso en el que tendrán que ponerse en claro una serie de cuestiones que no lo están todavía”.

“Nosotros, los agraviados, porque el bloqueo sigue intacto todavía, fuimos los primeros en ir allí a levantar nuestra bandera”, señaló Leal, quien apuesta por una relación entre ambos países basada en el “respeto y siempre a partes iguales”.

Con las embajadas ya abiertas y, después de que el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, presida el 14 de agosto en La Habana la ceremonia del izado de la bandera de las “barras y estrellas”, se abrirá el camino a la segunda fase de la normalización de las relaciones entre ambos países, para lo que quedan todavía “infinitos pasos”.

“Lo que pasa es que no todo tiene que ser público. Hay cosas que de manifestarse lo que son levantarían dificultades demasiado recias. Esto tiene que resolverse así, delicadamente y sin sensacionalismo”, precisó Leal, quien también es diputado en la Asamblea Nacional.

La relación Cuba-EEUU irrita todavía a algunos sectores, especialmente a la extrema derecha de origen cubano en Miami, por lo que Leal apuesta por la discreción y considera que uno de los “secretos mejor guardados de la historia de ambos países” fueron las negociaciones secretas que mantuvieron durante 18 meses con la mediación del Vaticano y del papa.

También opina que las acciones orquestadas por el presidente Barack Obama de acercamiento a Cuba han sido “valientes”, encaminadas a tratar de dejar un “legado positivo” y “alcanzar en las postrimerías, lo que le otorgaron las vísperas”, en referencia a la polémica y prematura para algunos concesión a éste del Premio Nobel de la Paz en 2009.

Sobre las elecciones presidenciales previstas en EEUU para el próximo año, sin dar nombres señaló que, aunque no vota, sí hace “campaña para evitar que las partes más reaccionarias y conservadoras, que han aborrecido hasta la sangre que llevan, puedan en un determinado momento predominar”.

“La corriente actual en esta parte del mundo favorece esto, que se mantenga el cambio; se mantenga lo sensato, lo positivo”, señaló Leal, un giro que a priori parece que tiene su continuidad garantizada con la candidata demócrata Hillary Clinton, quien la semana pasada se mostró en Miami partidaria de levantar el embargo y profundizar en el acercamiento a Cuba.

Los Estados Unidos han utilizado siempre la emigración como arma política contra Cuba

Cubanos2

Por: Osmany Sánchez

No pasa un día sin que la prensa internacional nos hable de los cubanos que “huyen” de Cuba. No importa si es un médico que abandona su humanitaria –y voluntaria- labor o un deportista que deja a sus compañeros en medio de una competencia porque “quiere mejorar económicamente”. Tampoco se tiene en cuenta la forma en la que llega, ya sea por un tercer país o asesinando a alguien y robando una lancha. Todos serán presentados como inocentes, que huyen por motivaciones políticas.

La realidad dice otra cosa. Si bien en los primeros años de Revolución salieron miles de personas por razones políticas, desde hace años la emigración cubana se mueve por resortes económicos e impulsados por la Ley de Ajuste Cubano que recibe a cualquiera que llegue a sus costas.

Permiso de trabajo en cuanto lleguen, ayuda económica, posibilidad de estudio, residencia al año…imaginen ustedes lo que sucedería si esas ventajas estuvieran disponibles para el resto del mundo.

Los Estados Unidos han utilizado siempre la emigración como arma política contra Cuba. En un inicio para privarlo de sus profesionales, luego para justificar su retórica contra nuestro país.

Hace apenas unos días un grupo de republicanos pidió a Obama que negocie con Cuba la repatriación de más de 20 000 cubanos. Se afirma que más de 35 000 tienen órdenes de deportación, de ellos 25 000 son clasificados como prioritarios debido a antecedentes delictivos.

Conozco casos de cubanos que han viajado a los Estados Unidos de manera ilegal y luego se han visto obligados a participar en actividades delictivas para pagar sus deudas. Otros aplican aquello de que “donde fueres, haz lo que vieres” y también han delinquido.

Es complejo el asunto para el gobierno cubano. Muchos cubanos, simples emigrantes económicos que chocaron de pronto con la realidad del “sueño americano” estarán sin dudas en esa lista. Por principios nuestro proyecto social no deja a nadie abandonado.

Por otro lado, el gobierno de los Estados Unidos nos pide que repatriemos a personas a los que ellos acogieron como exiliados o refugiados políticos, a los que utilizaron para propaganda pero ahora se quieren deshacer de ellos.

En mi opinión se debe pasar la lista por un tamiz, pues si bien muchos se oponen a que los repatrien, otros sí quieren volver a su país, con su familia.

Son muchos los obstáculos que se tendrán que salvar para llegar a la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos y este será uno de ellos. Ya veremos qué sucede.

(Tomado de La Joven Cuba)

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