30 verdades que el pueblo de EE.UU. debe conocer

tv-martiLa incapacidad de los republicanos, mayoritarios en la cámara de Representantes, y los demócratas, que controlan el Senado y la Casa Blanca, para llegar a un acuerdo sobre una ley de presupuesto, ha provocado una paralización parcial del Estado Federal. Cientos de miles de funcionarios fueron obligados a tomar licencia sin sueldo, mientras el gobierno estadounidense mantiene intacto el financiamiento al proyecto anticubano de Radio y TV Martí. ¿Qué hace la excepción?.

Para explicarlo, a continuación exponemos 30 verdades que el pueblo de EE.UU. debe conocer:

1. Radio y Televisión Martí han costado más de 600 millones de dólares a los contribuyentes norteamericanos.

2. El presupuesto federal contempla más de 30 millones de dólares anuales para la Oficina de Transmisiones hacia Cuba, a cargo de Radio y TV Martí.

3. Sólo el funcionamiento de TV Martí, que no se ve en Cuba, les ha costado a los ciudadanos de Estados Unidos más de 20 millones de dólares por año en impuestos.

4. Ese dinero en realidad beneficia a elementos de la mafia anticubana, incluidos congresistas de origen cubano.

5. Congresistas y especialistas norteamericanos en la materia, reclaman la desconexión de la emisora y reconocen que el presupuesto federal para las transmisiones de Radio Y TV Martí es un despilfarro.

6. Un estudio realizado en el 2009 por la Oficina de Fiscalización del Gobierno (GAO), el brazo investigador del Congreso de EE.UU., indica que todavía no está claro si hay cubanos que escuchen o vean las transmisiones de Radio y Televisión Martí.

7. La mal llamada Radio Martí, aprobada como un servicio de la Voz de América (VOA), contraviene la propia ley norteamericana.

8. Por sus características, su sistema de corresponsales, su estructura interna, sus horas de transmisión, el contenido y desarrollo de su programación, se comporta no como un servicio adjunto a otra emisora, sino como una poderosa estación radial destinada a la desestabilización en Cuba.

9. A través de la Oficina de transmisiones a Cuba (Office of Cuba Broadcasting), – agencia Federal, subordinada a la Junta de Gobernadores sobre Transmisiones – y de otras agencias, se realizaron pagos ilegales a 44 periodistas de Miami durante los años 1998 a 2002, que escribieron, publicaron o reportaron en los medios de prensa miamense, artículos y reportajes hostiles y discriminatorios sobre Cuba y los Cinco antiterroristas cubanos prisioneros en cárceles de Estados Unidos.

10. La recepción en Cuba de Radio y TV Martí es prácticamente cero.

11. Agencias de prensa como la AP y el periódico The New York Times, que en nada simpatizan con la Revolución Cubana, se han hecho eco de declaraciones de congresistas y especialistas en la materia que reclaman la desconexión de las emisoras.

12. El 27 de marzo de 1990 comenzó la agresión televisiva al ponerse en servicio un transmisor de televisión a bordo de un aerostato cautivo a 3 000 metros de altura en uno de los cayos al sur del estado de la Florida, para cubrir el occidente del país, fundamentalmente la capital cubana.

13. Una nueva modalidad de las transmisiones de televisión se produce el 20 de mayo del 2003, y luego a partir del 21 de agosto del 2004, al emplearse una aeronave militar del tipo EC-130J, perteneciente al Comando Solo de una Unidad de Guerra Psicológica de las Fuerzas Armadas de ese país.

14. En el 2005 el huracán Dennis desapareció el globo cautivo ubicado a 10 mil pies de altura en Cudjoe Key, desde donde se transmitía Televisión Martí.

15. A partir de agosto del 2006, las transmisiones de televisión se realizaron utilizando un bimotor Gulfstream G-1 alquilado a una empresa aérea.

16. El pasado 4 de septiembre, The Washington Post, publicó una noticia que da a conocer que el avión utilizado en las transmisiones de la televisión anticubana, se encuentra estacionado en un campo de aviación en la zona rural de Georgia, y paga a un contratista 79 500 dólares al año para su custodia.

17. Son estrechos los vínculos de la emisora del gobierno de los Estados Unidos, Radio Martí, con los grupúsculos contrarrevolucionarios radicados en la isla.

18. En Radio Martí, los actos de corrupción, fraudes, nepotismo y amiguismo no han cesado en los últimos tiempos.

19. La programación de Radio y TV Martí es de mala calidad estética y ética, donde predomina la mentira, las groserías; con frecuencia es prejuiciada y no satisface las normas periodísticas.

20. La oficina del senador demócrata por Wisconsin, Russ Feingold, reconoció que “el presupuesto federal para las transmisiones de Radio y TV Martí es un despilfarro”.

21. El representante William Delahunt, demócrata por Massachussets, declaró hace unos años: “Los reto a encontrar a alguien que haya visto TV Martí. Es una estación de televisión sin audiencia”.

22. Desde territorio de Estados Unidos se transmite semanalmente hacia Cuba más de 2 mil horas de radio y televisión por 30 diferentes frecuencias.

23. Baste recordar que en el año 2009 se produjo una escalada en las transmisiones ilegales, que alcanzó una cifra de 2 087,5 horas, provocando interferencias a las estaciones cubanas.

24. La emisión de señales de televisión hacia Cuba desde territorio norteamericano, ha sido una verdadera guerra en los órdenes técnico, diplomático y de inteligencia.

25. Se ha neutralizado la señal de TV Martí en sus distintas variantes.

26. Durante casi 30 años el gobierno de Estados Unidos y la contrarrevolución han tratado de imponer al Estado cubano su doctrina de dominación utilizando Radio Martí.

27. La televisión Martí daña y viola los principios generales del derecho internacional y de los medios de difusión masiva, las regulaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones y del Derecho Espacial.

28. Cuba está en la obligación y el derecho de denunciar estos actos ilegales en el marco de diversos escenarios multilaterales, defender la soberanía de su pueblo, que incluye el disfrute sin interferencias de las frecuencias radiales y televisivas que le corresponden, con sujeción a las normas y regulaciones del derecho internacional.

29. Cuba ha denunciado reiteradamente las interferencias que se producen al sistema de radiodifusión cubano como resultado de las transmisiones ilegales desde territorio norteamericano.

30. Durante la administración de Obama nada ha cambiado en la proyección y aplicación de una política exterior hegemónica que pretende destruir a la Revolución Cubana.

The Washington Post “Los Cinco Cubanos estaban combatiendo el terrorismo. ¿Por qué los encarcelamos?”

La imagen que publica The Washington Post. Foto: Orlando Sierra/AFP/Getty Images

La imagen que publica The Washington Post. Foto: Orlando Sierra/AFP/Getty Images

El diario norteamericano The Washington Post publicó este viernes en su página de opinión un artículo deStephen Kimber, titulado “Los Cinco Cubanos estaban combatiendo el terrorismo. ¿Por qué los encarcelamos?”, donde el investigador canadiense reconoce que “estos agentes serían héroes norteamericanos hoy”.

Kimber es el autor  Lo que hay del otro lado del mar- La verdadera historia de los Cinco Cubanos, resultado de un extenso trabajo de investigación que incluyó la revisión por parte del autor de más de 20 mil páginas de registros judiciales del caso más largo en la historia de Estados Unidos.

“Los Cinco Cubanos estaban combatiendo el terrorismo. ¿Por qué los encarcelamos?”

Por Stephen Kimber*

4 de octubre de 2013
The Washington Post/ Opinión

Considere por un momento lo que sucedería si agentes de la inteligencia norteamericana en el terreno, en un país extranjero, descubrieran un grave complot terrorista, con tiempo suficiente para prevenirlo. Luego considere cómo los norteamericanos reaccionarían si las autoridades de ese país, en vez de cooperar con nosotros, arrestaran y encarcelaran a los agentes estadounidenses por operar en su tierra.

Esos agentes serian héroes norteamericanos hoy. El gobierno de EE.UU movería cielo y tierra para traerlos de regreso.

Este tipo de escenario ha tenido lugar en la vida real y del hecho se cumplieron 15 años el mes pasado, solo que los norteamericanos juegan en el rol del gobierno extranjero y Cuba –sí, la Cuba de Fidel Castro- juega el papel de los agraviados EE.UU.

A principios de los años 90, cuando la desaparición de la Unión Soviética suponía que el  colapso del gobierno comunista de Cuba sería inevitable, grupos militantes del exilio cubano en Miami incrementaron sus esfuerzos para derribar a Castro por cualquier vía posible, incluyendo ataques terroristas. En 1994, por ejemplo, Rodolfo Frómeta, líder de un grupo del exilio, fue capturado en una redada del Buró Federal de Investigaciones (FBI) intentando comprar un misil Stinger, un lanzagranadas y cohetes antitanque que dijo planeaba usar para atacar a Cuba. En 1995, la policía cubana arrestó a dos cubanoamericanos luego de que intentaran poner una bomba en un hotel en Varadero.

Esas acciones claramente violaban las leyes de neutralidad de EE.UU, pero el sistema de Justicia norteamericano mayormente miró hacia el otro lado. Aunque Frómeta fue acusado, juzgado y sentenciado a casi cuatro años en la cárcel, las agencias de seguridad raramente investigaron acusaciones que involucraban a militantes exiliados, y si lo hicieron, los fiscales pocas veces aplicaron sanciones. Muy a menudo, políticos de la Florida sirvieron como defensores a elementos de línea dura del exilio.

Pero los cubanos tenían sus propios agentes en la Florida. Una red de inteligencia conocida como La Red Avispa fue despachada a principios de los ´90 para infiltrarse en los grupos del exilio. Tuvieron algunos éxitos. Los agentes frustraron en 1994  un plan para poner bombas en el icónico club nocturno Tropicana, un conocido sitio turístico en La Habana. También interrumpieron un plan para enviar una lancha con explosivos desde Miami River a la República Dominicana para iban a emplearse en un intento de asesinato contra Castro.

En la primavera de 1998, agentes cubanos develaron un complot para explotar un avión con turistas de Europa o América Latina (el complot tuvo resonancia: antes de 2001, el acto de terrorismo aéreo más letal en Latinoamérica había sido la explosión en pleno vuelo del vuelo 455 de Cubana de Aviación en 1976, que ocasionó la muerte de los 73 pasajeros a bordo y los miembros de la tripulación).

Castro envió a su amigo, el ganador del Premio Nobel y novelista Gabriel García Márquez, con un mensaje secreto sobre un complot contra el presidente Bill Clinton. La Casa Blanca tomó la amenaza lo suficientemente en serio como para que la Administración de la Aviación Federal advirtiera a las aerolíneas.

En junio de ese año, agentes del FBI volaron a La Habana para reunirse con sus contrapartes cubanas. Durante tres días en un lugar seguro, los cubanos proveyeron al FBI de evidencia que sus agentes habían reunido de varios complots, incluyendo el ataque planeado al avión y una campaña para poner bombas en hoteles de La Habana que tenía lugar en ese momento y que había causado la muerte de un empresario ítalo-canadiense.

Pero el FBI nunca arrestó a nadie en conexión con el complot del avión o los ataques a hoteles –incluso luego de que el militante exiliado Luis Posada Carriles se jactara al diario The New York Times, en julio de 1998, del papel que jugó en relación con las bombas puestas en La Habana. Al contrario, el 12 de septiembre de 1998, un equipo SWAT del FBI fuertemente armado arrestó a los miembros de la red de inteligencia cubana en Miami.

Los cinco agentes fueron juzgados en aquella ciudad hostil a todo lo cubano, condenados con cargos de “conspiración para cometer” todo desde espionaje hasta asesinato y sentenciados a condenas imposiblemente largas, incluyendo dos cadenas perpetuas más quince años.

Quince años más tarde, cuatro cubanos todavía languidecen en prisiones norteamericanas.

Ahora ustedes comienzan a entender por qué los Cinco Cubanos – como son conocidos- son héroes nacionales en su país, por qué retratos de ellos más jóvenes permanecen en carteles a lo largo del país, por qué cada estudiante cubano los conoce por sus nombres: Gerardo, René, Ramón, Fernando y Antonio.

La vocera del Departamento de Estado, Victoria Nuland, ha declarado que los Cinco Cubanos “fueron condenados en cortes estadounidenses por cometer crímenes contra los Estados Unidos, incluyendo espionaje y traición”.

Es cierto que tres de los cinco hombres – Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González- sí tuvieron, en parte, misiones militares que iban más allá de la simple infiltración y el reporte de las actividades de los grupos exiliados de Miami. Pero su propósito no era robar los secretos militares de EE.UU o comprometer la seguridad de ese país.

Durante los años ´90, las autoridades cubanas creyeron que su país podría ser el próximo del Caribe en sufrir una invasión militar norteamericana. No era una exageración cuando se considera a Granada (1983), Panamá (1989) y Haití (1994). Luego, también estaba la creciente influencia de activos grupos de presión anti-Castro como la Fundación Nacional Cubano Americana, que estaba presionando a Washington para derribar a Castro y a su hermano.

Basados en sus evaluaciones de esas invasiones previas, la inteligencia cubana había desarrollado una lista de comprobación de señales de que una invasión podría ser inminente: una afluencia repentina de aviación de combate y reconocimiento a una base militar en el sur, por ejemplo, o visitas inesperadas o sin explicación de altos mandos militares a las instalaciones de la sede del Comando Meridional de EE.UU en Miami.

Agentes como Antonio Guerrero –quien trabajó como conserje en la Estación Aeronaval de Boca Chica en Cayo Hueso desde 1993 hasta su arresto en 1998 y está cumpliendo 22 años en prisión- fueron los equivalentes de los satélites espía estadounidenses, contando los aviones en las pistas y reportando a La Habana.

Por supuesto, las autoridades cubanas estaban ansiosas por conocer todo lo que sus agentes pudieran averiguar y La Habana ocasionalmente presionó a Guerrero al máximo; él respondió enviando recortes de periódicos de la base. No es de extrañar. Guerrero hablaba poco inglés y  no tenía acceso de seguridad; los secretos militares estaban bien por encima de su nivel. Y los secretos militares de EE.UU nunca fueron prioridad real de Cuba –solo quería saber si los yanquis iban a invadirla.

Siete meses después de que el FBI acusara a los Cinco con cargos relativamente insignificantes –no declararse agentes extranjeros, uso de identidades falsas y más seriamente pero menos específico, conspiración para cometer espionaje- los fiscales impusieron un cargo que movilizaría a la comunidad cubana en el exilio.

Acusaron a Gerardo Hernández, el líder de la red, de conspiración para cometer asesinato en conexión con el derribo tres años antes de dos avionetas de Hermanos al Rescate.

Hermanos al Rescate, un grupo anticastrista que había rescatado balseros en el Estrecho de la Florida pero que había perdido su razón de ser tras un acuerdo migratorio de 1994 entre Washington y La Habana, había estado violando el espacio aéreo cubano durante más de un año, arrojando ocasionalmente panfletos contra el gobierno en La Habana. El gobierno estadounidense hizo lo que pudo para prevenir posteriores incursiones, pero las ruedas de la burocracia en la Administración de la Aviación Federal se movieron lentamente.

En los primeros meses de 1996, los cubanos enviaron mensajes a Washington a través de varios intermediarios, advirtiendo que si EE.UU no detenía otros vuelos de los Hermanos, ellos lo harían.

Washington no lo hizo.

Pero los cubanos sí. En la tarde del 24 de febrero de 1996, aviones caza cubanos derribaron dos avionetas pequeñas no armadas de Hermanos al Rescate, ocasionando la muerte de los cuatro hombres que iban a bordo.

Cuba reclama que las avionetas estaban dentro de su territorio. El gobierno estadounidense reclama – y la Organización de la Aviación Civil Internacional coincidió- que estaban en espacio aéreo internacional cuando fueron atacadas.

¿Pero sabía Hernández realmente con anterioridad que el gobierno de Cuba planeaba derribar las avionetas? ¿Estaba él implicado en la planificación?

Mi respuesta es que no. Durante mi investigación para el libro sobre los Cinco Cubanos, revisé las más de 20 000 páginas de la transcripción del juicio y revisé miles de comunicaciones decodificadas entre La Habana y sus agentes. No encontré evidencia de que Hernández tuviera conocimiento o influencia en los eventos de ese día.

Por el contrario, la evidencia ofrece la imagen de una burocracia de la inteligencia cubana obsesionada con la compartimentación y control de la información. Hernández, un oficial de inteligencia ilegal de nivel de campo, no tenía necesidad de conocer lo que planeaban las fuerzas cubanas. Los mensajes e instrucciones desde La Habana eran ambiguos, la evidencia no era contundente, particularmente para un cargo de conspiración para cometer asesinato.

En un mensaje, por ejemplo, los jefes de Hernández se refieren a un plan para “perfeccionar la confrontación” con Hermanos al Rescate, lo cual los fiscales insistieron que significaba derribar las avionetas.

Pero como la jueza Phyllis A. Kravitch señaló – en  su desacuerdo con una decisión de la Corte de Apelaciones de EE.UU por 11no Circuito sobre el cargo de asesinato contra Hernández- “Existen muchas vías en las que un país podría confrontar aviación extranjera. Aterrizajes forzados, disparos de advertencia y viajes con escolta fuera del espacio aéreo territorial de un país están entre ellos – como también están los derribos”. La jueza dijo que los fiscales “no presentaron evidencia” que vinculara a Hernández con el derribo. “No puedo decir que un jurado razonable – dada toda la evidencia- podría concluir más allá de la duda razonable, de que Hernández accediera a un derribo,” escribió Kravitch.

Un “jurado razonable.” Ahí está el problema.

A fines de los `90, los jurados de Miami se habían vuelto tan notorios en casos que involucraban a exiliados cubanos que los fiscales federales en un caso diferente se opusieron a una moción de la defensa para un cambio de sede de Puerto Rico a Miami para algunos exiliados cubanos acusados participar en un complot para asesinar a Castro.

Miami “es una sede muy difícil para asegurar una condena para los llamados luchadores por la libertad”, explicó el abogado Kendall Coffey al diario The Miami Herald en ese momento. “Tuve algunas condenas, pero algunas absoluciones que desafiaban toda lógica”.

Los militantes anticubanos, de hecho, eran considerados héroes. En 2008, más de 500 agitadores del exilio en Miami se reunieron en honor a la contribución de Posada a la causa – como se conoce en la comunidad el esfuerzo por sacar a Castro del gobierno – en la cena de gala.

¿Sus contribuciones? Además de los ataques a hoteles de La Habana (“Duermo como un bebé”, dijo al diario The New York Times, comentando sobre el turista que murió), Posada es el presunto autor intelectual del bombardeo del vuelo 455 de Cubana. Cuba y Venezuela han pedido su extradición. Estados Unidos se ha negado a la misma.

En el 2000, Posada fue arrestado en Panamá en conexión con un complot para asesinar a Castro; fue condenado y estuvo cuatro años en la cárcel antes de recibir un perdón aún controversial. Ese perdón fue revocado en 2008.

Lo más cerca que el gobierno de EE.UU ha estado de procesar a Posada fue en 2009, cuando la administración de Obama lo acusó – no por su papel en las bombas puestas en La Habana sino por mentir en un formulario de inmigración. Fue absuelto.

Hoy, Posada, de 85 años, camina por las calles de Miami, una contradicción viviente de la guerra norteamericana contra el terrorismo. ¿Cómo ajustar su libertad con la declaración del presidente George W. Bush tras el 11 de Septiembre de que “cualquier nación que continúe albergando o apoyando el terrorismo será considerada como un gobierno hostil por los EE.UU?” ¿Cómo ajustar la libertad de Posada con el sostenido encarcelamiento de los Cinco Cubanos, cuyo principal objetivo era prevenir ataques terroristas?

Es una contradicción que los norteamericanos deberían considerar.

* Stephen Kimber imparte clases de Periodismo en la Universidad de King’s College en Halifax, Canadá, y es el autor del libro Lo que hay del otro lado del Mar- La Verdadera Historia de los Cinco Cubanos.

Traducción: Danay Portal Vigoa/ Cubadebate

Ningún otro grupo en el Congreso de los Estados Unidos ha sido tan señalado por prácticas corruptas y anti éticas como el cubanoamericano

‘Senador Roberto Menendez. Foto: red
'Senador Roberto Menendez. Foto: red

‘Senador Roberto Menendez. Foto: red

Por: Alberto Buitre*

Ningún otro grupo en el Congreso de los Estados Unidos ha sido tan señalado por prácticas corruptas y anti éticas como el cubanoamericano. Sus actuaciones han merecido investigaciones por parte del FBI y de hecho, la organización Citizens for Responsability and Etics in Washington (CREW) tiene en su lista de los más corruptos del capitolio a tres ex congresistas de tal bancada: David Rivera y Mel Martínez, además de Robert ‘Bob’ Menéndez, actual senador demócrata por New Jersey. No es que el resto de los legisladores se salve. Todos, de alguna forma, han sido tocados por escándalos sobre su conducta pública y política.
Pero el caso del senador Menéndez es paradigmático. Un político contaminado por casos denunciados en medios de comunicación los cuales incluyen tráfico de influencias en la compra y renta irregular de terrenos de su propiedad en New Jersey, uso de prestanombres para operaciones portuarias, fraude mediante el programa Medicare y una acusación de trata sexual de menores de edad en República Dominicana.
Apenas en enero de este año, el periódico digital The Daily Caller informó que el FBI inició investigaciones en agosto de 2012 contra el senador Robert Menéndez por su presunta participación en la trata sexual de menores de hasta 16 años de edad, en un resort de lujo de siete mil hectáreas en República Dominicana llamada Casa de Campo, gracias a los favores de un amigo suyo y donante de sus campañas, un oftalmólogo de la Florida de nombre Salomon Mengel, de quien habría usado un avión privado para sus viajes a aquel país sin declararlo, lo cual viola las reglas de financiamiento de campañas políticas de Estados Unidos.
El informe de The Daily Caller incluye varias notas donde se da cuenta de la participación de Menéndez en la trata sexual de menores de edad en Dominicana,incluyendo una investigación de CREW donde la organización anti corrupción alerta sobre los “habitos sexuales” del senador cubanoamericano, en un trabajo que fue recopilado por medios como ABC News o The Philadelphia Inquirer. De hecho, el director ejecutivo del Comité Nacional Senatorial Republicano, Rob Jesmer, reconoció que las actividades de Bob Menendez merecerían un análisis del Comité de Eitca del Senado, sobre todo, luego de la recopilación de testimonios de dos de las presuntas participantes en las orgías por las cuales el político habría ofrecido pagar entre 100 y 500 dólares.
El escándalo mereció en enero de este año una redada del FBI a una clínica de Salomon Mengel en West Palm Beach, Florida para recopilar pruebas del caso que lo señalan como responsable de suministrar viajes gratuitos y prostitutas menores de edad a su viejo amigo, Bob Menéndez, además de perseguir evidencia sobre un caso de fraude al programa federal Medicare. Enseguida, el equipo del senador salió a decir que los viajes del político cubanoamericano en el avión del oftalmólogo han sido “debidamente informados” y que las acusaciones sexuales en su contra “son fabricados por un blog de derechas” en presunta alusión de The Daily Caller. Sin embargo, llama la atención que el caso también fuera retomado por el diario Miami Herald, un medio históricamente aliado al grupúsculo anticubano en Miami y que ahora da cobertura a los escándalos de uno de sus más destacados miembros.
¿Signo de detrimento? Sobre todo cuando los escándalos de complicidad entre Menéndez y Mengel no se quedan en la corrupción de menores para trata sexual.
En febrero de este año, The New York Times dio cuenta de las presiones ejercidas por Bob Menendez hacia el Departamento de Estado y Comercio del Gobierno estadounidense, para que se obligara a cumplir un lucrativo contrato de una empresa de su benefactor, Salomon Mengel para brindar seguridad portuaria a la República Dominicana, a pesar que empresarios y autoridades de ese país alertaron que el oftalmólogo no tiene experiencia alguna en el ramo. El prestigioso diario llamó la atención sobre que en dicha operación está involucrado el ex subsecretario adjunto de Defensa para Asuntos Interamericanos durante la administración Clinton y alto asesor legislativo del senador y amigo suyo por al menos 20 años, Pedro Pablo Permuy, hijo de Jesús Permuy, líder de la organización anexionista Junta Patriótica Cubana , conformada por socios del terrorista Luis Posada Carriles, autor de la explosión en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación ocurrido en 1976 que mató a 73 personas.
Por si fuera poco, el pasado mes de junio, los periódicos New York Post y el británico Daily Mail informaron que Bob Menéndez sostuvo encuentros sexuales extramaritales en el año 2007 con la editora puertorriqueña, Cecilia Reynolds, casada con un hombre llamado Matt Reynolds. La información publicada se basa en fotografías de la pareja desnuda entregadas al medio por un “informante anónimo” y detalla que estas citas ocurrieron ni más ni menos que en una casa de playa propiedad del ex gobernador de la isla, Anibal Acevedo Vila, por cierto, quien ya ha sido investigado por el Gobierno de Estados Unidos por cargos criminales imputados a irregularidades en sus finanzas electorales.
¿Coincidencia? Muy poca. Y aunque políticos corruptos hay en todo el mundo, sólo algunos como el caso de Bob Menéndez quien en medio de sus escándalos de corrupción política y sexual, se da tiempo para decidir el presente y futuro de la comunidad cubanoamericana, representada por prácticamente un millón de seres humanos. Personas, sin duda, con una moral mucho más firme que la del senador por New Jersey.

*Periodista y analista mexicano.

http://www.losangelespress.org/

MAÑANA SERÁ TARDE según Roberto Zurbano

zurbanoEscucho, aprendo y sigo en la pelea. Si una izquierda conservadora dentro y fuera de Cuba considera que un negro cubano revolucionario no debe hacer críticas a la Revolución, no ha entendido el papel que han jugado los negros dentro de esta y
tampoco qué es un verdadero proceso revolucionario. En la base, en el corazón, en el fondo y en las orillas de este proceso los negros hemos sido buena parte del sostén. Nos asiste tanto el derecho moral a criticarla como el deber de defenderla, porque es aún insuficiente lo que hemos logrado frente a lo que hemos hecho y merecemos. Renunciar a esa crítica es renunciar a mejorar la Revolución y sentirla más nuestra.

Combatir el racismo es una de las grandes tareas del siglo XXI.  Este flagelo no surgió en un país en particular, sino en un contexto mundial en el que fueron involucradas varias naciones y culturas marcadas por el afán colonial de repartirse el mundo y establecer jerarquías económicas y políticas que hoy sobreviven. El racismo contemporáneo es también un fenómeno globalizado y la lucha contra este va más allá de cualquier frontera. Renunciar aldebate internacionales reducir su impacto a viejos conceptos nacionalistas  no tener en cuenta el proceso de intercambio desigual generado por el turismo, las nuevas tecnologías de la información, las migraciones y las transnacionales de la cultura. Es un debate sobre la persistencia del racismo en Cuba, sobre los modos paternalistas y sofisticados con que ese tipo de humillación se reproduce o renueva y, especialmente, sobre cómo reconocerlos y enfrentarlos en un nuevo contexto. Es bien conocido que The New York Times no es un diario de izquierda, aunque se declare contra el bloqueo y sea el soporte donde se dio a conocer a la opinión norteamericana el caso de Los Cinco. Publicar en el NYT no fue un acto de ingenuidad, sino un riesgo asumido con toda responsabilidad. Decidípublicar allí, donde escasean las firmas cubanas de la Isla, y no en el Granma ni en El NuevoHerald, por razones diversas, pero conocidas. Acepté la propuesta con la intención de colocar el debate más allá de los insuficientes espacios académicos y culturales a los que asisto hace 15 años. Un periódico es otra cosa:puede alcanzar,informar, desinformar y convocar, en breve tiempo, a decenas de miles de personas.

El original fue aceptado, con propuestas de cambios. Durante el proceso de negociación editorial se agregaron y rechazaron textos que fueron discutidos por vía electrónica, durante una semana de trabajo. Dos colegas compartieron conmigo estas revisiones, ambos con excelente dominio del inglés. El texto final, enviado en la tarde del viernes 22, nos satisfizo a todos. El título aprobado por mí “Para los negros en Cuba, la Revolución no ha terminado”, aunque no fue el original (“El país que viene y mi Cuba negra”) me resultaba afortunado, pues esta idea se esboza en varios momentos del texto.

Desafortunadamente, el título que apareció,“Para los negros en Cuba, la
Revolución no ha comenzado”, sin mi aprobación, borró toda posibilidad de identificar a los negros cubanos con la Revolución. Este cambio constituye una violación ética y legal a mi texto, al tiempo que prejuicio casi todala lectura. De inmediato redacté una nota advirtiendo los cambios, enviada en la mañana del martes 26 de marzo, (el lunes hubo apagón) a colegas y amigos que se encargaron de circularlo. La responsabilidad del NYT con sus lectores fue subvertir el titulo, evitando que leyeran desde mi propio emplazamiento. Esta
manipulación es una lección ejemplarizante para mí, ojalá sirva a otros para que no renuncien a publicar allí y sepan aprovechar mejor ese espacio. También exijo del NYT una excusa más profesional y ética que los subterfugios que ha manejado hasta hoy.

En la primera semana hubo una reacción en mi contra. Luego, Silvio Rodríguez exclamó sin asomo poético: “le estamos cayendo en pandilla”, y se preguntaba: “¿cuál puede ser ahora mismo la suerte del propio Zurbano? ¿Dónde está el compañero?”. Lo cito porque me llamó compañero y eso marca una posición ética ante otros “compañeros de lucha” que, precipitadamente, me proscribieron en La Jiribilla, órgano digital de donde, en la tarde del lunes primero de abril, recibí una simple llamada informativa minutos antes que colgaran los primeros artículos, sin posibilidad de colocar NINGÚN texto mío. No cuestiono esas ni otras opiniones, solo anoté que algunos de sus autores son personas con quienes he avanzado un tramo de la lucha antirracista en Cuba, o sea, me han leído, conocen mis opiniones e intervenciones públicas
sobre el tema y hemos compartido realidades, eventos, críticas y
esperanzas colectivas, presentestambién en mi texto del NYT.

Como otros de mi autoría, este fue escrito para fomentar un debate sobre el presente y dejar atrás esa retórica sobre el pasado que obliga siempre a mostrar lo que se ha hecho y no a decir lo que aún falta. Por la cantidad de palabras requeridas no quise revisar la Historia, sino husmear en el futuro; aún así, hago un repaso histórico y reconozco ganancias recientes (imposible enumerarlas todas). De las opinionesprovocadas por el texto, los argumentos más útiles serán aquellos que mejor contribuyan al debate antirracista y se
identifiquen con las personas que sufren este tipo de discriminación. He trabajado por esta causa, por convicción, no por vanidad. Mientras tanto, mis libros se aplazan, pues el activismo social, es difícil de ejercer; requiere tiempo e infinita energía, pero es la manera en que nuestras ideas se materializan y se acercan a las personas que uno respeta y acompaña. Es una elección que obliga a conocer mejor el país, sus cimas y sus sótanos, su cotidianidad y sus emergencias; e impulsa a recorrer la isla junto a las razones y necesidades de la
gente que, ante el racismo y otros males, buscan urgente solución.
En la Casa de las Américas,donde trabajo hace más de siete años, intenté insertar las problemáticas raciales en el programa cultural de esa institución, en la conciencia de algunos compañeros y en el modo de posicionar a la Casa ante un fenómeno continental apenas abordado antes: los movimientos negros en América Latina y el Caribe.
Confieso que muchas veces pude separar mi condición de activista de mi posición institucional, pero la visión radical que configura a la primera no siempre permitiósuperar la crisis de verme como un ente dual; aún así creí posible reconciliar ambos estatus.

Lamento haber involucrado a la Casa de las Américas con opiniones que, bien sé, no expresan la posición de la institución. Sin embargo, este tipo de “inconformidad” es recurrente en otras personas, dentro y fuera de la isla, con cargos institucionales. ¿Puede la condición intelectual aceptar esta dualidad entre responsabilidad cívica y responsabilidad institucional? ¿Podría definirse un pacto o un diálogo entre institución y activismo? ¿Cuál es el lugar del activismo social en Cuba? ¿Cuáles son los espacios y límites del debate y del pensamiento crítico?

Por otra parte, fuera de Cuba suele afirmarseque dentro de la isla rige un solo pensamiento. Lo cierto es que hay varios modos de explicar y evaluar nuestras realidades, dentro y fuera de las instituciones. Sin embargo, no voy a negar que hay fuerzas conservadoras cuyo afánes uniformar el pensamiento y, ante nuevos conflictos, activan los viejos métodos de los setenta.

Sin embargo, Cuba es un país que va cambiando y abriendo sus respuestas ante esta y otras problemáticas. No son los años setenta, ni los noventa, pues muchas ideas se debaten y publican; los problemas se abordan desde variados enfoques, a veces encontrados. Dogmas, extremismos, oportunismos y viejos esquemas no han desaparecido, pero hay un espacio –quizás pequeño aún– para la crítica, el disenso y el diálogo que vale la pena seguir construyendo. La sociedad civil cubana es menos frágil que hace diez años atrás; pueden reconocerse sus preocupaciones y debates en un espacio emergente y heterogéneo de personas, organizaciones y medios alternativos que abordan el presente y el futuro del país.

Todavía muchos autores, en medio oficiales y alternativos, siguen centrando sus críticas en mi persona, mas insisto en promover el debate sobre el futuro de los negros en Cuba y la necesidad de una batalla frontal contra el racismo; que no debe ser una batalla retórica, ni un nuevo repaso histórico, sino una avalancha de propuestas y acciones puntuales.

Esta lucha no se reduce a una guetificación de nuestros derechos, sino que busca el camino hacia la igualdad y la plenitud ciudadanas, aun incompletas. Otros tipos de activismos en Cuba tienen su espacio de legitimación, el de los negros aun está en formación. La política debe dialogar con las diversas realidades y grupos que configuran la nación. Nuestro grupo social tiene su propia historia, sus demandas específicas,sus propios incentivos y modos de participar en la construcción de una sociedad mejor.

No debe obstruirse el debate, sino trabajar para que esta lucha crezca, dentro y fuera de Cuba. Aun equivocándome, lo intentaré cada mañana.
Sigo en la pelea sin manifiestos, ni campañas, ni mea culpa, ni golpes de pecho. Sólo se requieren compañeros de todos los colores, comprometidos y críticos, prestos a discutir con argumentos y propuestas, listos para aprender de la gente que sufre cualquier tipo de discriminación y dispuestos a equivocarse, levantarse y continuar la batalla.

Creo en la crítica y asumo las que me corresponden, por duras que sean, más allá de las recriminaciones de derecha o de la izquierda conservadora. Pido a ambas no embullarse demasiado, pues anuncio: NO HAY UN “CASO” ZURBANO, sino un intelectual negro revolucionario, con la necesaria conciencia racial, que decidió trabajar en Cuba desde la literatura, la música, las comunidades, las instituciones culturales, los medios y el activismo social, dentro de organizaciones antirracistas como Color Cubano o la Cofradía de la Negritud, por el respeto y la emancipación de la población negra cubana que se siente excluida de varios espacios y cuya identificación con la Revolución es innegable. Me resulta difícil mentir sobre esta realidad. Muchos de ellos son familiares, vecinos, amigos, colegas y otros que ni siquiera conozco, a quienes pregunto y escucho. Sé cómo viven y piensan y, también, merecen un futuro mejor. Ese futuro se decide hoy, mañana será tarde.

Roberto Zurbano Torres,
Desde el Callejón de Hamell, Centro Habana, 14 de abril del 2013.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EEUU: Jefe de la CIA molesto por filme que revela métodos de torturas

zero-dark-thirtyMichael Morell, director en funciones de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), lamentó la forma en que la película Zero Dark Thirty presenta los 10 años empleados en la captura de Osama Bin Laden.

El filme, del género suspense de acción, dirigido por Kathryn Bigelow y nominado a cuatro Premios Globos de Oro, presenta a un grupo de agentes obsesionados con la captura del líder de Al Qaeda y sugiere que el programa de torturas fue útil para dar con su paradero, destaca hoy el New York Times.

Morell hizo circular una carta entre los empleados de la CIA, advirtiendo que la imagen que presenta la película de Bigelow es falsa.

“Como hemos dicho antes, la verdad es que múltiples líneas de inteligencia condujeron a los analistas de la CIA a concluir que Bin Laden estaba escondido en Abbottabad”, afirmó Morell.

A pesar de las aseveraciones del director en funciones de la agencia de espionaje estadounidense, quien sustituyó al general David Petraeus después de su dimisión, el diario neoyorkino reseña que los brutales métodos utilizados para llegar hasta el escondite del extremista islámico en una aldea paquistaní, continúan atormentando a la CIA.

Escenas de la película muestran reveladoras y duras escenas de prisioneros siendo sometidos a “waterboarding” (ahogamiento simulado), privados de sueño, encadenados al techo en posiciones imposibles o forzados a meterse en pequeñas cajas por sus captores, destacan medios de prensa.

En la controversial misiva de Morell, reconoce que las torturas estuvieron justificadas en algún grado al afirmar que algunas pistas fueron aportadas por detenidos sujetos a lo que él llama “técnicas mejoradas”.

“No podemos permitir a Hollywood empañar sus memorias”, argumentó el nuevo director de la CIA.

http://www.prensa-latina.cu/

Elecciones en EE.UU.: Política de fantasía en 2012

Los que tienen éxito en política, como en la mayor parte de la cultura, son los que crean las fantasías más convincentes

(Chris Hedges, Empire of Illusion)

 Una vez establecidas las dos candidaturas, la farsa democrática que es la elección presidencial en EE.UU. se arrastra hacia su espectáculo final. Y para una campaña que ya está plena de todas las banales trivialidades e intrigas de las celebridades, más adecuadas para un reality en la televisión, no es sorprendente que ambos partidos políticos se propongan utilizar sus próximas convenciones políticas para presentar espectáculos coreografiados que no sirven para mucho más que para la transmisión en el horario central.

Según el New York Times, un “escenario teatral por 2,5 millones de dólares inspirado por Frank Lloyd Wright” con 13 pantallas diferentes de video, recibirá al televidente de la convención nacional republicana en Tampa. Todo como parte de un esfuerzo, señala el Times, de camuflar al frío, “capitalista buitre”, Romney tras un velo de “calor, accesibilidad y apertura”. Como alardeó un importante consejero de Romney ante el periódico, “hasta los marcos [de madera de las pantallas de video] fueron diseñados para dar un sentido de que no se está mirando un escenario, sino la sala de estar de una persona”. (Presumiblemente una copia directa de una de las salas de estar de Romney).

Para proteger la recién creada aura de “accesibilidad y apertura” de Mitt contra cualquier vagabundo perdido, la ciudad de Tampa gastará 24,85 millones solo en personal de mantenimiento del orden durante los cuatro días de la convención. Esto incluirá un masivo despliegue de entre 3.500 y 4.000 “agentes de contingencia” de hasta 63 departamentos de policía externos. Es evidente que la hospitalidad tiene sus límites.

Todo será muy parecido en la convención demócrata fijada para principios de septiembre en Charlotte. La galardonada Marca Obama es demasiado valiosa como para ser empañada por la mancha de la agitación social.

La amenazadora represión del disenso al estilo Charlotte, será facilitada por nada menos que una ley orwelliana de la ciudad que permite que cualquier gran evento público sea declarado “acontecimiento extraordinario”. Cualquier cateo y arresto arbitrario de un individuo que realice la policía será entonces ipso facto legal. (Tal como semejantes prácticas policiales son en todo caso “extraordinarias”).

Por supuesto, todas esas desventuradas almas que serán recibidas por el vaivén de las porras policiales en las calles de Tampa y Charlotte apenas merecerán una mención de la jauría de planificación mediática que será incluida con toda seguridad en las salas de convención. En su lugar, las legiones de atontados expertos y presentadores de los medios se apresurarán a ocupar el tiempo de transmisión deshaciéndose en elogios sobre el verdadero esplendor de la democracia estadounidense manifestado en la lluvia de confeti que caerá desde las vigas.

La impecable presentación mediática de todo el espectáculo como parte obligada del inevitable docudrama titulado “Decisión 2012” hará poco sin duda por ocultar al observador atento la verdadera naturaleza de la charada. A pesar de todo, la política como orgía de entretención seguirá adelante, con los medios presentes para celebrarla y participar en todo el asunto. Lo que solo agregará más verosimilitud al comentario sarcástico de Neil Postman de que “en EE.UU., los menos divertidos son sus animadores profesionales”.

El tema fundamental de si verdaderamente se tomará una decisión en 2012, sobra decir, es bastante dudoso.

Como escribe el New York Times sobre las perspectivas internacionales de Obama y Romney: “Las verdaderas diferencias en política exterior entre los dos parecen ser más un asunto de grado y tono que de articulación de un profundo debate sobre el curso a seguir por EE.UU. en el mundo”. Dicho de otro modo, las amenazas de bombardear Irán, “contener” a China, y humillarse ante Israel están simplemente fuera de discusión.

Por cierto, incluso seguidores izquierdistas de Obama admiten que no existe una diferencia discernible entre los dos candidatos. Como argumentan por su parte los partidarios de Obama Bill Fletcher y Carl Davidson: “Noviembre de 2012 no se convierte en una declaración sobre la presidencia de Obama, sino en una acción defensiva de las fuerzas progresistas por contener a los ‘Calígulas’ de la derecha política”. Semejantes argumentos en bancarrota inevitablemente resurgen cada cuatro años en el ya trillado intento de hacer correr a toda prisa a la dividida izquierda estadounidense hacia el abrazo mortal del “Partido del pueblo”.

Ante esta lamentable situación, la campaña presidencial deberá ser forzosamente poco más que una campaña nacional de mercadeo – completa con la variedad de artilugios, trucos y engaños inherentes a ese vil arte llamado “relaciones públicas”. Por lo tanto, la “decisión” que tendrá lugar en 2012 se limita a lo que ocurra entre la Marca Obama y la Marca Romney. Poco diferente, en realidad, de la elección entre Pepsi y Coke – Nike y Adidas. Porque exactamente como en el caso de las marcas, la decisión en 2012 no tiene que ver con la diferenciación entre dos productos o candidatos diferentes –ya que ambos prometen proveer la misma agenda de neoliberalismo en el interior, e imperialismo en el extranjero– sino más bien con la elección entre dos conjuntos de promesas (realmente ficticias). En términos de 2012, es la débil esperanza y el vago eslogan de “Adelante” proferido por el campo Obama, contra la promesa de desahogo del equipo de Romney mediante la restauración del poder de EE.UU.

En otras palabras, por lo tanto, el hombre que sea más capaz de vender la fantasía más convincente al consumidor estadounidense en este otoño, será el que finalmente prevalecerá en noviembre.

Todo adecuado para un imperio de ilusiones.

Ben Schreiner es escritor independiente que vive en Wisconsin. Contacto: bnschreiner@gmail.com o a través de su sitio en la web.

http://www.rebelion.org/

Cuba: Último invento de la NED: El evento. #FestivalCLIC (+ Infografía)

Tomado del Blog de KokaCub@, Exclusivo para Kokacub@ por El Gu@jiro de Cienfuegos

Desesperados andan por ahí buscando e inventando formas, vías, e invitaciones que ya echaron a rodar,  para ser más acogedor el último invento de la NED*: el Evento sobre la blogosfera en Cuba.

Qué buscan?, Qué realmente quieren?, De dónde sale la plata?, Ah!! Y la merienda, los regalitos y demás prebendas?, Muy fácil de averiguar: La SINA, está detrás de todo esto.

Un evento como este proporcionaría un show mediático, presentado a Cuba como culpable de no ser eficiente en las facilidades de brindar Internet, poseer técnicas obsoletas y cuantas más boberías se le ocurran, por supuesto sin mencionar que para los contrarrevolucionarios entrenados por la SINA desde hace un tiempo acá en los métodos de la ciberguerra, si cuentan con los medios y por supuesto con la ¨cobertura¨ de prensa adecuada para inflarlos. Como dice un viejo refrán: verlo para creerlo!!!!!!

Lo que sí están lejos de pensar,  por muchas dificultades que tengamos ya sean objetivas como subjetivas, que los blogueros cubanos en revolución, seguiremos utilizando nuestros espacio libre para romper con el cerco mediático sobre la realidad cubana que el imperio nos quiere infructuosamente poner.

El evento en el que sí creo será en julio 14, donde ascenderán cibernautas cubanos al Pico Real del Turquino, al respecto la licenciada Karina Marrón, coordinadora del evento dijo que esta cita serviría para: ¨Que se logre a partir de ese momento una mayor unidad y vinculación entre los cibernautas; que predomine la calidad del mensaje quedifundamos sobre la realidad cubana y seamos más eficaces en el enfrentamiento a quienes tratan de distorsionarla; y que el reclamo que lanzaremos al mundo desde la altura de mil 974 metros, sea escuchado por el presidente Obama, y Los Cinco sean liberados¨.

*: National Endownment for Democracy (NED), con la misión –reconocida hasta por el New York Times—de hacer de forma abierta lo que antes realizaba la CIA de forma encubierta.

El Gu@jiro de Cienfuegos.

Twitter permitirá que se puedan ampliar los links

Además de imágenes y videos, también podrán previsualizarse contenidos de sitios relacionados a la red social, tales como las páginas de noticias.

Más novedades en Twitter: hasta ahora sólo podían verse en vista previa los tweets que contenían fotos o videos de YouTube, pero a partir de ahora también podrán visualizarse en el timeline el contenido de sitios asociados a la red social. Desde el blog oficial anunciaron que esta “experiencia interactiva” estará disponible tanto en su página web como en su sitio móvil.

Esta nueva aplicación permitirá desplegar el contenido de un enlace como el de noticias de un portal que incluirá el titular, el comienzo de la nota y hasta cuentas relacionadas como la del autor del artículo o el editor.

Algunos de los sitios de contenidos como Time, y otros de noticias como The Wall Street Journal, The New York Times, MSNBC, entre otros, podrán verse en la misma página de Twitter, seguir las cuentas que despliega, y continuar leyendo al abrir el vínculo.

Gobierno de Estados Unidos confirma que estuvo detrás de los ciberataques a Irán

Después de años de especulación, un reporte del New York Times confirma que fue el gobierno de Barack Obama el que ordenó una aceleración en los ciberataques contra el programa nuclear de Irán.

Según el periódico, Obama decidió acelerar el programa lanzado por su predecesor, George W. Bush, llamado con el nombre clave de “Juegos Olímpicos”, cuya meta era usar virus de computadora para atacar el programa de enriquecimiento de uranio de Irán.

De este modo, Estados Unidos es quien está detrás del virus Stuxnet, que saboteó el funcionamiento de las centrífugas nucleares iraníes, y el programa de espionaje recientemente descubierto por Kaspersky, Flame.

Stuxnet, a diferencia del malware corriente, tenía una función muy específica, consistente en buscar las centrífugas Siemens P-1 usadas para el enriquecimiento de uranio, y provocar un mal funcionamiento de las mismas, haciendo que se estropearan y de este modo sabotear el programa nuclear. Para hacer esto, Stuxnet hacía variar las velocidades a las que operaban las centrífugas, causando al poco tiempo fallas en el sistema. Aparentemente el virus fue muy exitoso, reduciendo el número de centrífugas operativas de la central de Natanz en Irán desde 5.000 a 1.000. Mientras tanto, el Stuxnet logró borrar sus huellas y pasar desapercibido durante dos años, hasta que fue descubierto en 2010.

La revelación del rol de Obama en la “ciberguerra” llega en medio de las campañas políticas en Estados Unidos, quizás para mostrar al mandatario en su rol en la “guerra contra el terrorismo” y neutralizar las críticas del partido Republicano respecto a que se ha mostrado débil contra el programa nuclear de Irán.

Según el informe del New York Times, Obama decidió acelerar los ataques contra Irán pese a que se había descubierto el virus Stuxnet, lo que según los consejeros, comprometía la operación.

La creación de los virus fueron parte de un programa conjunto con Israel.

Ex periodista del New York Times: #Posada Carriles admitió orgulloso ser autor de explosiones en #Cuba

El terrorista, agente de la Central de Inteligencia Americana (CIA) de 1964 a 1976, no está acusado por ese caso sino por presuntamente “mentir” en solicitud de asilo político a EEUU

El Paso (EEUU) / Ann Louis Bardach, ex periodista del diario The New York Times, concluyó hoy su testimonio en el juicio contra el terrorista Luis Posada Carriles, y en la jornada se produjo un cruce de acusaciones entre ella y la defensa del exiliado.

Bardach, quien se quejó en varias ocasiones de haber sido llamada a declarar como periodista, bajó del estrado visiblemente afectada, abrazó a su esposo y rompió en llanto.

La reportera fue citada a declarar por orden del tribunal acerca de una entrevista que sostuvo en 1998 con el enemigo acérrimo del ex mandatario de Cuba, Fidel Castro, y que los fiscales federales sostienen que aceptó haber participado en las explosiones ocurridas en diversos destinos turísticos de Cuba en 1997.

Posada Carriles, quien trabajó bajo sueldo para la Central de Inteligencia Americana (CIA) de 1964 a 1976, no está acusado por ese caso, sino por presuntamente “mentir” en solicitud de asilo político cuando aseguró no haber pedido a otra persona trasladar artefactos explosivos a Cuba.

Testimonios que no convienen:

Arturo Hernández, abogado defensor del terrorista, insistió en cuestionar la veracidad de Bardach, quien señaló que “El señor Posada admitió, orgullosamente, haber sido el autor de las explosiones en Cuba el año anterior (en 1997)”.

Se refirió a un extracto de la entrevista en la que ella pregunta a Posada si está orgulloso de los resultados y él contesta “sí”.

“Usted lo dijo, no él”, increpó levantando la voz el abogado.

La periodista sostuvo en todo momento que a través de sus respuestas el cubanovenezolano admitió estar orgulloso del resultado de las explosiones, así como de ser el autor de un fax firmado por “Solo” que hace referencia a la necesidad de publicitar lo ocurrido “en la discoteca” y en el que se habla del envío de fondos desde Nueva Jersey a Guatemala.

Indicó que su entrevistado se veía a sí mismo como un “luchador” por la libertad de Cuba.

Durante el interrogatorio en el juicio, los ánimos se caldearon y se registró un intercambio de acusaciones entre el defensor y la periodista.

“Señor Hernández, usted está seleccionando de aquí y allá palabras y sacándolas de contexto”, acusó Bardach cuando el abogado la interrogaba sobre una parte de la entrevista en la que Posada Carriles decía no conocer a Raúl Cruz León, detenido como responsable de algunas de estas explosiones en La Habana.

La periodista insistía en que si bien él dijo no conocerlo y no haber hablado con él, también señaló que alguien más lo había contratado.

“Lo que usted dice es incorrecto, es una desviación de la verdad y es vergonzoso que lo haga”, acusó la periodista al abogado, a quien pidió dejara de gritarle.

El abogado dijo que si ella sostenía que los periodistas obtenían información y no la desechaban, entonces dónde estaban las grabaciones originales de la entrevista con su cliente de 1998.

Bardach indicó que Posada Carriles aceptó la entrevista para atraer publicidad a los sucesos.

“Y lo logró, obtuvo portada en una edición de domingo en The New York Times, no podía pedir más”, dijo.

La entrevista fue publicada en julio de 1998.

“Está usted hablando de hace 13 años, ¿cuándo me iba a imaginar que mi historia iba a provocar una acusación en tribunales federales, o que se ordenara, a uno de los periódicos más importantes del mundo, entregar los audios?”, acotó la reportera.

Posada Carriles afronta solamente cargos de perjurio y fraude por presuntamente mentir en sus solicitudes de asilo político y ciudadanía estadounidense. La justicia norteamericana ha evitado levantarle cargos por terrorismo, así como tampoco ha cumplido con la ley internacional en cuanto a la solicitud de extradición que ha tramitado Venezuela.

(EFE/VTV)

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