El premio Nobel de la Paz fue otorgado el viernes a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ)

Director General de la OPAQ, Ameth Uzumcu.

Director General de la OPAQ, Ameth Uzumcu.

El premio Nobel de la Paz fue otorgado el viernes a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), en el centro de la actualidad por su misión de desmantelamiento del arsenal químico  de Siria.

El galardón recompensa a la OPAQ, un organismo respaldado por la ONU, por su“esfuerzos para eliminar las armas químicas”, indicó el presidente del  Comité Nobel, Thorbjoern Jagland.

Los recientes acontecimientos en Siria, donde la OPAQ procede en medio de unaguerra civil al desmantelamiento del arsenal químico del régimen de Bashar  al Asad, “han puesto de relieve la necesidad de aumentar los esfuerzos para  desembarazarse de ese tipo de armas”, apuntó el jurado en un comunicado.

La OPAQ, con sede en La Haya, vela por el cumplimiento de la Convención de  Armas Químicas (CAQ), un tratado multilateral firmado en 1993 y vigente desde  1997 que prohíbe el desarrollo, la producción, el almacenamiento y el uso de  las armas químicas y prevé su destrucción total.

La OPAQ cuenta con 189 países miembros, que representan el 98% de la  población mundial. Cuatro países -Corea del Norte, Angola, Egipto, Sudán del  Sur- no han firmado ni ratificado la Convención. Israel y Birmania la firmaron  en 1993 pero no la han ratificado.

Entre 1997 y 2013, la OPAQ llevó a cabo 5.167 inspecciones en territorio de  86 países. Un 81% de los agentes químicos del mundo han sido destruidos, así  como más del 57% de las municiones y contenedores químicos mencionados en la CAQ

En Siria, la Convención entrará en vigor oficialmente el próximo lunes.

En este país, los expertos de la OPAQ actúan en cumplimiento de una  resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que le ordena supervisar el  desmantelamiento del arsenal químico de Asad antes del 30 de junio de 2014.

Esa resolución fue adoptada tras un ataque químico en un suburbio de  Damasco controlado por los rebeldes, el 21 de agosto pasado, que dejó  centenares de muertos.

La ONU asegura haber hallado “pruebas claras y convincentes” del empleo de  gas sarín en ese ataque. La oposición siria y los países occidentales imputan  esa masacre al régimen, que negó cualquier implicación en ese hecho y lo  atribuye a una provocación de los insurgentes.

La propuesta del presidente ruso, Vladimir Putin, de poner el arsenal  químico sirio bajo control internacional para su desmantelamiento permitió  evitar los ataques de castigo que planeaban Estados Unidos y Francia y dio a  conocer a la OPAQ, una entidad hasta ese momento poco conocida.

Los galardonados por el Nobel reciben una medalla de oro, un diploma y una  recompensa financiera de ocho millones de coronas suecas (1,2 millones de  dólares, 910.000 euros). 

El año pasado, fue otorgado a la Unión Europea (UE). 

El Nobel de la Paz y el Premio Lenin de la Paz

Durante el día de hoy se ha hecho público el ganador del Premio Nobel de la Paz 2012, que como todos ya sabrán, es nada más y nada menos que el polo imperialista de la Unión Europea. No es la primera vez, ni será la última, que el escogido para los premios -o los candidatos- están envueltos en una enorme polémica.
Los premios Nobel de la Paz son otorgados por el Comité Nobel Noruego «a la persona que ha hecho el mejor trabajo o la mayor cantidad de contribuciones para la fraternidad entre las naciones, la supresión o reducción de ejércitos así como la participación y promoción de congresos de paz en el año inmediatamente anterior». Dicho Comité está compuesto por cinco miembros escogidos por el Storting, el Parlamento Noruego.
Hagamos un repaso a sus decisiones más polémicas:
 
Theodore Roosvelt, entregado en 1906. Vigésimo sexto presidente de los EEUU, galardonado bajo el pretexto de mediar para finalizar la guerra Ruso-Japonesa. Poco importó que fuera profundamente machista y racista, que instigara una revuelta en Panamá con el objetivo de construir el canal (1903), que invadiera y tomara el control de la República Dominicana (1905), o que enviara tropas a Cuba (1906), además de establecer la base de Guantánamo (1903).
Woodrow Wilson, entregado en 1919. Vigésimo octavo presidente de los EEUU, galardonado bajo el pretexto de contribuir a la fundación de la Sociedad de Naciones. Fiel partidario del intervencionismo, invadió México para hacer dimitir a Victoriano Huerta (1914), ocupó Haití militar y económicamente (1915) aprovechando una crisis social, e intervino en dos ocasiones (1916, 1924) en la República Dominicana. Además, era profundamente racista (intensificó las políticas de segregación racial) y apoyaba al Ku Klux Klan.
George Marshall, entregado en 1953. General del Ejército Americano, galardonado por el Plan Marshall. Militar que participó activamente en la sangrienta Primera Guerra Mundial, cerebro de la ofensiva de Meusse-Argonne (1918), tristemente conocida por ser la batalla con más pérdidas para los EEUU, muriendo unos 117.000 soldados americanos. Tras la Segunda Guerra Mundial -en la que participó como jefe del Estado Mayor- impulsó el plan imperialista económico conocido como Plan Marshall, para intensificar el control de Europa occidental.
Henry Kissinger, entregado en 1973. Controvertido político americano, galardonado junto al comunista Le Duc Tho (quien rechazó el premio) por el Acuerdo de París de 1973, a pesar de que poco después se rompió al continuar las hostilidades. De nuevo poco importó que fueran los EEUU quienes provocaran la guerra de Vietnam (1964-1975), y las operaciones en Camboya y Laos, que supusieron millones de vidas, enormes violaciones de los derechos humanos, ni tampoco su participación en numerosos golpes de Estado en Latinoamérica durante la década de los 70 (Chile, Argentina…) o en la Operación Condor, así como en otras maniobras imperialistas por todo el globo (Angola, Sáhara, Indonesia…)
Satō Eisaku, entregado en 1974. Primer Ministro de Japón, fue galardonado irónicamente por “su rechazo a la opción nuclear para Japón y sus esfuerzos por lograr una mayor reconciliación a nivel regional“. Documentos desclasificados confirman que su postura distaba mucho del pacifismo: trató de negociar con los EEUU un ataque nuclear preventivo contra la República Popular China.
Lech Wałęsa, entregado en 1983. Otorgado por ser un disidente anticomunista (fiel títere del imperialismo) y fundar el sindicato Solidarnosc. Posteriormente sería Presidente de Polonia, dirigiendo el empobrecimiento del país. Tras la contrarevolución, dicho sindicato despidió a 3,000 trabajadores por día de promedio, 30,000 mineros irían a la calle. Ni si quiera un antiguo bastión, la fábrica de tractores Ursus, es salvada: cerró y sus 15,000 trabajadores fueron a la calle. Solidarnosc aumentó por 6 veces el precio del carbón de uso doméstico, x5 la electricidad, x2,5 el transporte, x500% la calefacción, el agua y el gas. El ingreso medio baja un 27%. ¡Todo un Nobel de la Paz!
Tenzin Gyatso (Dalai Lama), entregado en 1989, y otorgado por su “lucha en pro a la liberación del Tíbet“. Parece que prefirieron olvidarse de siglos de feudalismo lamaísta, el poder de la aristocracia de los lamas, la esclavitud, miseria, machismo, y abusos sexuales a mujeres y niños. Pagado por la CIA y firme aliado de los EEUU, es una punta de lanza que utilizaron durante años contra la RP China.
Mijaíl Gorbachov, entregado en 1990. Jefe de Estado de la URSS, le otorgaron el premio por “su liderazgo en el proceso de paz que hoy en día caracteriza a partes importantes de la comunidad internacional“. O lo que es lo mismo, por ayudar a impulsar la contrarrevolución en el campo socialista y sumir a la pobreza y desesperación a millones de personas, dando vía libre al imperialismo más guerrerista.
Shirin Ebadientregado en 2003, galardonada por su disidencia política en Irán. Hasta sectores conservadores criticaron el premio por estar “politizado”. Actualmente exiliada, se dedica a hacer conferencias y charlas en los países imperialistas pidiendo el boicot para su país.
Al Gore, entregado en 2007, galardonado por su “esfuerzos para construir y difundir un mayor conocimiento sobre el cambio climático provocado por el hombre, y para sentar las bases de las medidas que son necesarias para contrarrestar ese cambio“. Ex-vicepresidente de los EEUU, se embolsa unos 100.000€ por conferencia (ganando en 7 años aproximadamente 70 millones de euros), mientras no realiza ninguna de sus “recomendaciones” en defensa del medio ambiente, llegándose a denunciar que su familia consume hasta 20 veces más que la familia media americana.
Barack Obama, entregado en 2009 bajo pretexto de ciertos cambios en la política norteamericana y dar “esperanza” a su pueblo. No hace falta recordar su implicación en la continuidad de la política imperialista y guerrerista (Libia, Siria, Yemen, Pakistán, Irak, Afganistán…), y en no cumplir con numerosas promesas electorales en este sentido.
Liu Xiaobo, entregado en 2010 por defender los “derechos humanos” en China, o lo que es lo mismo, por ser un disidente contrarrevolucionario. Otra “punta de lanza” para el imperialismo contra el país asiático.
Otro carácter completamente diferente tuvo el Premio Lenin de la Paz entre los pueblos, existente durante medio siglo (1950-1990). Creado en 1949 por el Presidium con el nombre de ‘Premio Stalin de la Paz entre los pueblos“, y modificado a “Premio Lenin de la Paz entre los pueblos” tras el proceso revisionista liderado por N. Jruschov.
Molotov señaló su objetivo: “Era necesario un premio de gran importancia política, no sólo para nuestro país sino para el mundo entero. Algo que reflejará los pensamientos más profundos y las aspiraciones de las masas del momento“.
El decreto que regula el premio, indicaba a quién debía otorgarse “Los premios se darán a ciudadanos de cualquier país del mundo, independientemente de sus diferencias políticas, religiosas y raciales, por sus logros sobresalientes en la lucha contra los instigadores de la guerra y la defensa de la paz“.
Así pues, encontramos entre los galardonados personajes ilustres como Pablo Picasso (1962), Pablo Neruda (1953), Bertolt Brecht (1954), Nicolás Guillén (1954), Sukarno (1960), Fidel Castro (1961), Ahmed Ben Bella (1964), Rafael Alberti (1965), Ernst Busch (1972), Salvador Allende (1973), Luis Corvalán (1975), Wilma Espín (1979), Angela Davis (1979), Mikis Theodorakis (1983), o Nelson Mandela (1990).
En total, más de 150 personalidades de todo el mundo incluyendo presidentes, poetas, escritores, científicos, profesores, militantes o activistas sociales, médicos, sacerdotes… todos ellos de una forma u otra promoviendo la paz y estabilidad mundial.
En un futuro no muy lejano podremos volver a disfrutar de un premio de la Paz que realmente se otorgue a personalidades que lo merezcan, y no a organismos imperialistas o personajes con las manos manchadas de sangre inocente. Hasta entonces, tendremos que asistir al esperpento de los Nobel…

Nelson Mandela, de 93 años, ha sido hospitalizado pero “está bien”

Nelson Mandela, en junio de 2010 en Sudáfrica (AFP/Pool/Archivo, Siphiwe Sibeko)

(AFP) JOHANNESBURGO — El ex presidente sudafricano y Premio Nobel de la Paz Nelson Mandela, de 93 años, ha sido hospitalizado el sábado por dolores abdominales, pero “está bien”, según anunció la presidencia.

“El presidente Jacob Zuma confirma que el ex presidente Nelson Mandela fue hospitalizado hoy, 25 de febrero de 2012”, señala un comunicado de la presidencia.

“Madiba tiene un problema abdominal desde hace tiempo y los médicos piensan que necesita una asistencia especializada”, agrega dicho texto, utilizando su nombre de clan, apodo afectuoso utilizado por la mayoría de los sudafricanos.

“No puedo hacer más comentarios, pero puedo asegurarles que el ex presidente está de buen humor y se siente bien”, declaró el portavoz de la presidencia, Mac Maharaj, al canal de información e-news.

“No quiero entrar en detalles porque queremos preservar la intimidad de la familia del presidente Mandela y la suya y evitar los rumores”, añadió, y aseguró que la presidencia mantendrá al país al corriente de la evolución de la situación.

La hospitalización de Mandela “no es una urgencia”, indicó por su parte Keith Khoza, portavoz del Congreso Nacional Africano, el partido en el poder, desmintiendo los rumores de que el ex mandatario sería operado.

La presidencia no precisó en que hospital se encontraba ingresado el ícono de la lucha contra el apartheid, el sistema de segregación racial establecida por la minoría blanca.

La salud del primer presidente posterior al apartheid ya creó temor en Sudáfrica cuando fue hospitalizado a principios del año pasado debido a una aguda infección respiratoria.

“Le deseamos una pronta recuperación y le aseguramos nuestro amor y los buenos deseos de todos los sudafricanos y de la gente en todo el mundo”, dice el comunicado de la presidencia, a la vez que pide a “todos respetar la intimidad de Madiba y de su familia durante este periodo”.

Mandela apareció por última vez en público en la final de la Copa del Mundo de fútbol, organizada por Sudáfrica, en julio de 2010. Y su última intervención en los medios de comunicación sudafricanos se remonta al pasado 7 de octubre, durante el último censo de población.

Nelson Mandela permaneció varios meses en su pueblo de la provincia de Cabo Oriental (sur), donde celebró su 93º aniversario en enero, y volvió a su domicilio de Johannesburgo a finales de enero.

Encarcelado durante 27 años por el régimen racista del apartheid y galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1993, fue elegido en 1994 como primer presidente negro de Sudáfrica en las primeras elecciones abiertas a todos los habitantes del país. Se retiró en 1999 después de un único mandato.

Mandela es objeto de un verdadero culto en su país, donde su imagen y sus citaciones son omnipresentes. Numerosas avenidas llevan su nombre, sus antiguas viviendas han sido transformadas en museos, y su rostro o nombre aparecen en toda clase de recuerdos para turistas como gorras, camisetas o libros de cocina.

El presidente Zuma anunció el 11 de febrero que una nueva serie de billetes de banco con su efigie se pondrá en circulación antes de finales de año.

Los rumores sobre su estado de salud agitan regularmente las redes sociales. A finales de diciembre, un periodista anunció en twitter su hospitalización tras la difusión por parte de un canal televisivo de una retrospectiva de 2011 que recordaba su enfermedad de enero, lo cual obligó a la presidencia sudafricana a tranquilizar a la población sobre su salud.

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