Hallan evidencias de la evolución climática de Marte

La sonda Mars Express de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha proporcionado imágenes de un cráter en Marte que podría mostrar evidencias de que el planeta sufrió importantes fluctuaciones periódicas en el clima debido a cambios en su eje de rotación.

El 19 de junio de 2011, la Mars Express apuntó su cámara de alta resolución estéreo en la región Arabia Terra de Marte en donde se encuentran el cráter Danielson, el más grande con aproximadamente 60 kilómetros de diámetro. Danielson, al igual que muchos en la región de Arabia Terra, está lleno de capas de sedimentos y en su interior son comunes los ‘yardangs’, colinas talladas en roca o cualquier material consistente modeladas por partículas abrasivas de polvo y arena que transporta el viento.

Se cree que los sedimentos fueron cementados por el agua, posiblemente por un antiguo depósito de agua subterránea profunda que se fue erosionando con el tiempo. Además, la orientación de las ‘yardangs’ lleva a los científicos a teorizar que los fuertes vientos norte-noreste depositaron los sedimentos originales y, posteriormente, provocaron su erosión en un periodo posterior, más seco, de la historia marciana.

Concretamente, la ESA destaca que, en el largo campo de dunas oscuras (de 30 kilómetros) de Marte, se puede ver que las ‘yardangs’ se dividen y se cree que se formaron en una época posterior.

El suelo del cráter Danielson muestra evidencia de una serie de capas alternas sedimentarias con espesor aproximadamente uniforme y separación. Algunos científicos creen que esto se debe a las fluctuaciones periódicas en el clima de Marte, provocadas por cambios regulares en el eje del planeta de la rotación.

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Una ola gigante de 35 metros podría arrasar las costas japonesas en caso de un violento terremoto

Vehículos y barcos arrastrados por la fuerza del tsunami, un año después de éste. (AFP, Toshifumi Kitamura)

TOKIO — Una ola gigante de 35 metros podría arrasar las costas japonesas en caso de un violento terremoto, estiman científicos japoneses, que revisaron en alza sus previsiones en materia de tsunamis después de la catástrofe del 11 de marzo de 2011.

En el caso de un seísmo de magnitud 9 en la fosa de Nankai, al sudoeste de las costas de Japón, inmensos sectores de las regiones costeras podrían quedar sumergidas por olas de más de 25 metros que afectarían desde Tokio hasta la isla Kyushu (sudoeste del país), indicó este equipo de científicos que depende del gabinete del primer ministro.

En la ciudad de Kuroshio, en la prefectura de Kochi (suroeste), el tsunami podría llegar a 34,4 metros, según los cálculos de este equipo, presentados en un informe publicado el sábado en la tarde.

La ola que golpearía la central nuclear de Hamaoka – actualmente fuera de servicio – en la prefectura de Shizuoka (centro), de una altura máxima de 21 metros, pasaría por encima del dique de 18 metros que está siendo construido, destacaron los científicos.

Durante proyecciones anteriores, que datan de 2003, el equipo había entregado un informe de estimación que decía que “en el peor de los casos” ningún lugar del Japón podría ser afectado por una ola de más de 20 metros.

En el seísmo de 11 de marzo de 2011, de magnitud 9, olas de 15 metros arrasaron las regiones costeras del noreste del país, mataron a 19.000 personas y provocaron en la central de Fukushima la mayor catástrofe nuclear desde la de Chernobyl (Ucrania) en 1986.

En su informe, los científicos japoneses destacan que la situación que evocan corresponde al “peor de los tsunamis posibles” y que “su eventualidad es extremadamente escasa”.

El Gobierno japonés tomará como base las conclusiones de estas investigaciones para elaborar medidas de urgencia, agregó el equipo científico.

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