Descubierta la capa de #ozono de #Venus

Imagen de Venus con la sondade la Agencia Espacial Europea (ESA)

La sonda Venus Express, de la Agencia Espacial Europea (ESA), ha descubierto la existencia de una capa de ozono en Venus, lo que permitirá avanzar en la investigación de la existencia de vida en otros planetas.

El descubrimiento se produjo cuando la sonda pudo permitir la observación de estrellas situadas junto al perfil del planeta y a través de la atmósfera de este, según un comunicado de la ESA.

El ozono pudo detectarse porque absorbió parte de los rayos ultravioletas procedentes de las estrellas observadas junto al perfil de Venus, explicaron los expertos de la agencia europea.

«Permite entender la química de Venus»

Franck Montmessin, uno de los científicos participantes en la misión, declaró que el descubrimiento permite “entender la química de Venus” y además puede servir para comparar en la búsqueda de vida en otros planetas.

El ozono contiene tres átomos de oxigeno y, según los modelos informáticos aplicados, el de Venus se forma cuando la luz del sol rompe las moléculas de dióxido de carbono y permite la liberación de átomos de oxígeno.

El ozono se ha detectado con anterioridad en las atmósferas de la Tierra y de Marte; en el planeta terrestre su importancia es fundamental para la vida, porque absorbe gran parte de los rayos ultravioletas dañinos del sol.

Además, se considera que permitió que la vida pudiese aparecer en la Tierra, donde el oxígeno comenzó a formarse -y consecuentemente el ozono- hace unos 2.400 millones de años, recordó la ESA.

 

El agujero de ozono en el Polo Norte bate un nuevo récord negativo

El 80% de este gas ha desaparecido y el agujero ya es equiparable al que se registra desde hace décadas en el Polo Sur

Los expertos también han encontrado la causa de este negativo fenómeno: el periodo de bajas temperaturas en el Polo Norte ha durado este año 30 días más que en un invierno normal, dando lugar a esta destrucción de ozono sin precedentes en el hemisferio norte.

Este nuevo récord en la destrucción de la capa de ozono en el Ártico ha provocado un efecto grave: el aumento de la radiación ultravioleta, que puede provocar cáncer de piel en los seres vivos si no se adoptan medidas de protección.

Desde la entrada en vigor del Protocolo de Montreal, hace 20 años, la producción de sustancias químicas que destruyen la capa de ozono se ha reducido, pero los científicos anuncian que los daños causados en las capas altas de la atmósfera se mantendrán todavía durante décadas.

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