Si fuera estadounidense no votaría por Mitt Romney

El expresidente de Estados Unidos George W. Bush ofreció su apoyo político a Mitt Romney, eventual candidato del Partido Republicano a las elecciones presidenciales del 6 de noviembre.

Bush ofreció sus primeras declaraciones en público a favor del exgobernador de Massachussets, en una breve entrevista concedida al canal de televisión ABC News.

“Estoy con Mitt Romney”, fueron las palabras pronunciadas por el expresidente Bush, poco antes de que las puertas de un ascensor se cerraran ante él.

La breve declaración de apoyo de Bush, la ofreció en un evento celebrado en Washington para apoyar a activistas pro derechos humanos en todo el mundo.

Romney ya contaba con el apoyo George Bush padre y su esposa, Barbara, quienes mostraron oficialmente su respaldo al favorito republicano, incluso antes de que sus rivales Rick Sartorum, Newt Gingrich y Ron Paul decidieran retirarse de la puja por la nominación del partido de los “elefantes”.

Jeb Bush, exgobernador de la Florida y otro de los integrantes del clan Bush, también había tomado partido por Romney.

Según observadores, es probable que el expresidente Bush, a quien se considera responsable de muchos de los problemas por los que atraviesa actualmente Estados Unidos, se mantenga al margen de la campaña presidencial de Mitt Romney, a pesar de su apoyo.

La fórmula libia no va con Cuba

La congresista norteamericana Ileana Ros-Lehtinen entre los instigadores de la fórmula libia contra Cuba

Desde hace varios meses personeros del gobierno de Barack Obama, representantes de la pandilla anticubana en el Congreso norteamericano y aspirantes a la presidencia por el Partido Republicano, realizan declaraciones donde abogan por aplicar a Cuba la fórmula libia, es decir, emplear métodos bélicos para destruir la Revolución Cubana.

Recuerdo que a principios de septiembre del año pasado, los congresistas Ileana Ros y Mario Díaz Balart, en un programa de la televisión de Miami, reclamaron al presidente Obama pasar a las palabras de condena y los actos bélicos contra Cuba al estilo libio. La loba feroz se preguntaba, “¿Por qué Cuba tendrá que ser la excepción?”, y a continuación la emprendió hasta con la ONU por no lograr el poder de convocatoria necesario para atacar a la mayor de las Antillas.

El odio furibundo contra la Revolución no les permite reconocer que ni por asomo en Cuba se dan las condiciones que existían en Libia, Túnez, Egipto y otros países del Medio Oriente al iniciarse los conflictos en los mismos.

¿Qué condiciones habían en Libia que facilitaron la agresión?

  • Existían serios problemas económicos y sociales, provocados por la implantación de recetas neoliberales y desatendidos por el gobierno de Gadafi.
  • Corrupción en las más altas esferas gubernamentales y desunión en el gobierno y las Fuerzas Armadas.
  • Gadafi vendió su alma a Occidente y pactó con el imperio del Norte y sus aliados europeos, el desarme de su país a cambio de que Libia fuera retirada de todas las listas  del Departamento de Estado norteamericano.
  • Varios generales de las Fuerzas Armadas de Libia retiraron su apoyo a Gadafi durante de la agresión.

Por otra parte, en Cuba existe una unidad indisoluble del pueblo y los órganos de la defensa en torno a Fidel, Raúl y el Partido, y las decisiones de trascendencia se consultan a nivel de toda la sociedad. Más aún, quien conozca la historia de Cuba sabe que la independencia y la soberanía de nuestra isla no se negocian con nada.

Y aunque los fanáticos del dólar y la sangre se empeñen en ignorarlo, como dijera el escritor y periodista francés Salim Lamrani, la Primavera cubana ocurrió en 1959.

Tomado del blog: La pupila insomne

Ahogar a Cuba por hambre: la promesa electoral que Newt Gingrich hace a los exiliados de Miami

Newt Gingrich, uno de los aspirantes a la nominación por el Partido Republicano en las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos, envió al exilio histórico cubano una amenazante carta contra las autoridades y el pueblo de la isla, con el fin de ganar votos entre la comunidad cubanoamericana de Miami, en la puja que sostiene con su más poderoso contendor Mitt Romney.
La carta, publicada este viernes en el sitio digital Newt.org, y difundida en español por las principales radioemisoras anticubanas del sur de La Florida, está dirigida a Unidad Cubana, una “sombrilla” de organizaciones contrarrevolucionarias de declarado corte extremista, está llena de promesas contra la Isla, en caso de que Gingrich alcance llegar a La Casa Blanca.
Sin tapujos, el pre-candidato presidencial republicano reconoció en su misiva que es un ferviente partidario de conseguir el aislamiento y la desestabilización de Cuba, acciones que apoyó desde su posición de Presidente del Congreso norteamericano, junto a figuras de corte fascista como la congresista Ileana Ros-Lehtinen y el exlegislador Lincoln Díaz-Balart, de quien dice “sentirse orgullosos”.
Todo parece indicar que no hay reciprocidad con él, pues Ros-Lethinen y Díaz-Balart, ya ofrecieron su apoyo político al rival de Gingrich, Mitt Romney.
El exlíder del Congreso de Estados Unidos, ahora aspirante a la presidencia, se comprometió con los exiliados radicales cubanoamericanos a aplicar una agenda política pro-activa para acelerar, según sus pronósticos, “la transición a la democracia en Cuba”.
Prometió, además, la plena aplicación de la criminal ley Helms-Burton, incluyendo el Título III, -aplazado por tres presidentes estadounidenses- y un recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero que desde hace más de 50 años, aplica el gobierno norteamericano contra el pueblo de Cuba.
Otra de las promesas de Gingrich a sus virtuales votantes cubanos en Miami, fue emprender acción legal contra el presidente cubano Raúl Castro y el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, por los incidentes de 1996 en que dos aeronaves del grupo contrarrevolucionario Hermanos al Rescate fueron derribadas después de violar el espacio aéreo de la isla.
En su larga lista de compromisos pre-electorales, Gingrich aseguró que si alcanza la presidencia, restablecerá las medidas restrictivas contra los viajes y las remesas familiares de los emigrados cubanos, aplicadas por el expresidente George W. Bush, así como revisará y reevaluará todas las órdenes ejecutivas de la administración Obama en relación con viajes a Cuba, el comercio y la inmigración, incluyendo el tratado migratorio entre Cuba y Estados Unidos de 1994, firmado por el gobierno de Bill Clinton.
Y como para no dejarlos fuera de pastel de promesas, Gingrich anunció además que apoyará fervientemente a los grupos internos de la contrarrevolución, manejados política y financieramente desde los Estados Unidos.
El tema Cuba, nuevamente, se convierte en slogan de campaña presidencial, aunque en estos tiempos, ya los emigrados cubanos, -incluso los “cabeza-caliente” del exilio radical- están hastiados de promesas que no se cumplen.
Cada cuatro años, llegan los candidatos a La Casa Blanca a Miami, se disfrazan con guayabera, tabaco en mano y una taza de café a decir en los portales del Versailles: ¡Viva Cuba Libre!, a pesar de no tener idea que ese grito tiene la paternidad de 11 millones de cubanos atrincherados en su isla, que no creen en promesas electorales.

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