DECLARACIÓN DE LOS REPRESENTANTES DE CUBA EN LOS FOROS PARALELOS DE LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

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Los representantes de Cuba asistentes a los Foros Paralelos de la Cumbrede las Américas denunciamos la presencia en este espacio de mercenarios pagados por los enemigos históricos de nuestra nación.

Integran una exigua “oposición” fabricada desde el extranjero, carente de toda legitimidad y decoro. Varios de sus miembros, incluso, se vinculan públicamente a reconocidos terroristas que han ocasionado dolor infinito al pueblo cubano.

Resulta ofensivo que  participen en estos Foros aquellos que han hecho de la traición a la Patria un oficio bien retribuido y usurpan de manera vergonzosa el nombre del país que calumnian y ofenden cada día.

Para la Cuba digna y soberana que ha resistido más de cinco décadas de bloqueo y hostigamiento, para la abrumadora mayoría de los cubanos, para nosotros, que hemos venido a traer a Panamá con modestia y espíritu de cooperación las experiencias de nuestro desarrollo social, es inadmisible que estén aquí personajes de tan baja calaña moral.

Representantes de Cuba en los Foros Paralelos de la Cumbre de las Américas

Mensaje de Fidel al presidente Nicolás Maduro

Honorable Señor Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro:

Como ha publicado la prensa, mañana martes, 17 de marzo, tendrá lugar en Caracas la Cumbre del ALBA para analizar la insólita política del gobierno de Estados Unidos contra Venezuela y el ALBA.

La idea de crear esa organización fue del propio Chávez, deseoso de compartir con sus hermanos caribeños los enormes recursos económicos con que la naturaleza había dotado a su Patria de nacimiento, pero sus beneficios habían ido a parar a manos de poderosas empresas norteamericanas y a unos pocos millonarios venezolanos.

La corrupción y el despilfarro fueron el estímulo fundamental de la primera oligarquía de tendencia fascista, adicta a la violencia y al crimen. Tan intolerable para el pueblo heroico de Venezuela es la violencia y el crimen que se cometió contra él que no puede olvidarse, y jamás admitirá un regreso al pasado vergonzoso de la época prerrevolucionaria que dio origen al asalto de los centros comerciales y el asesinato de miles de personas, de las cuales nadie puede asegurar hoy la cifra.

Simón Bolívar se entregó de lleno a la colosal tarea de liberar el continente. Más de la mitad de lo mejor de su pueblo luchó y murió en largos años de ininterrumpida lucha. Con menos del 1% de la superficie del planeta, posee las mayores reservas de hidrocarburos del mundo. Durante un siglo completo fue obligada a producir todo el combustible que las potencias europeas y Estados Unidos necesitaban. Aun cuando hoy los hidrocarburos, formados en millones de años, se consumirían en no más de un siglo, y los seres humanos que hoy alcanzamos los 7 200 millones en cien años más se duplicarán, y en doscientos sumarán veintiún mil millones, solo los prodigios de la más avanzada tecnología tal vez permitirían la supervivencia de la especie humana un poco más de tiempo.

¿Por qué no se utilizan los fabulosos medios de divulgación para informar y educar sobre estas realidades, en vez de promover engaños, que cada persona en su sano juicio debe conocer?

Una Cumbre del ALBA no puede transcurrir sin tomar en cuenta estas realidades que nos tocan tan de cerca.

La República Bolivariana de Venezuela ha declarado de forma precisa que siempre ha estado dispuesta a discutir de forma pacífica y civilizada con el gobierno de Estados Unidos, pero nunca aceptará amenazas e imposiciones de ese país.

Añado que he podido observar la actitud, no solo del pueblo heroico de Bolívar y Chávez, sino también una circunstancia especial: la disciplina ejemplar y el espíritu de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Haga lo que haga el imperialismo de Estados Unidos, no podrá contar jamás con ellas para hacer lo que hizo durante tantos años. Hoy Venezuela cuenta con los soldados y oficiales mejor equipados de América Latina.

Cuando te reuniste con los oficiales en días recientes se podía apreciar que estaban listos para dar hasta la última gota de su sangre por la Patria.

Un abrazo fraternal para todos los venezolanos, los pueblos del ALBA, y para ti.

Fidel Castro Ruz
Marzo 16 de 2015
11 y 14 p.m.

Eusebio Leal: “Ahora más que nunca hace falta la unidad de la nación”

(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

Querido General Presidente Raúl Castro Ruz;

Queridos compañeros Gerardo, Antonio, Ramón, Fernando y René;

Queridos compañeras y compañeros;

Cubanas y cubanos:

Foto: Jorge Luis González

Foto: Jorge Luis González

Un día como hoy, como se ha dicho, hace 120 años comenzó el levantamiento del pueblo cubano para alcanzar su definitiva y total independencia. El amor a esa libertad, a esa soberanía, a esa esperanza, se inició mucho tiempo atrás, quizás desde el instante mismo en que empezó a formarse lo que llamamos comúnmente la identidad. Los que llegaron de distintas latitudes de Europa, ya de la España conquistadora o del África, o los vestigios de las comunidades indígenas, en trance de extinción pero sobrevivientes, unieron sus sangres para formar algo que José Martí llamaría en palabras emotivas “dulcísimo misterio”.

El concepto de cubano viene del nombre de nuestra isla, Cuba. Nunca pudo ser cambiado, prevaleció por sobre el intento de darle otros nombres, otras atribuciones. El nombre, sonoro y breve, quedó prendido en el corazón de los que lo escucharon por vez primera.  Más allá del mar azul del Caribe, que se descubre desde la orilla de nuestras playas o desde el aire, Cuba aparece con la forma tan hermosa con que a las puertas del golfo de México establece la isla su presencia y su naturaleza.

En realidad nunca nos llamamos isleños, a pesar de que no es una, sino muchas islas las que conforman nuestra realidad. En el seno de ellas fueron surgiendo, a lo largo de los años, percepciones donde todo lo anterior que traía el conquistador o el conquistado como memoria fue cediendo lugar a algo diferente, que surgió en la manera de construir, que siendo igual o pareciéndolo era distinta. Surgió en el horizonte de la poesía, del canto campesino, de la voz de los poetas de más vuelo. Surgió también, tempranamente, en el pensamiento de los más inquietos, entre los que comenzaron a llamarse criollos.

Entonces éramos solamente un país. El país es un espacio. La patria comenzó a ser un sueño, una aspiración, y la nación, un derecho por el que había que luchar, una nación con leyes, una nación que sería depositaria y respetuosa de su propia cultura, una na­ción que sabría ir al futuro desde el pasado.

Allá en su retiro, muy cerca de Cuba, adonde quiso ir a morir ante la imposibilidad de llegar a ella, el presbítero Félix Varela exclamaba: “No hay patria sin virtud ni virtud con impiedad”. Pero, además, los últimos que le vieron afirman que les dijo: “Ofrezco todos mis sufrimientos y sacrificios por Cuba”.

Ese mismo sentimiento llevó a Heredia, en el padecimiento de su destierro, a sembrar en el alma cubana el espíritu de una patria, y eso alentó a los primeros que se rebelaron y encontraron que no había fronteras que cruzar más que el océano, que la lucha en última instancia sería aquí; que contra el cepo, el látigo, la discriminación, la humillación y la negación propia de la humanidad surgiría un día de redención y de libertad.

José Martí, autor del intento y del fundamento de la unidad de la nación cubana, creyó firmemente que no venía nuestra América ni de Rousseau ni de Washington, venía de sí misma. Al mismo tiempo, en la medida en que aún muy joven fue madurando su pensamiento, se acercó más a esa sufriente raíz de los orígenes: a Guaicaipuro, a Hatuey, a Guarina, a Cao­nabo, a todos los que enfrentaron el saber, como ha afirmado un pensador latinoamericano, que un determinado día y en una determinada hora nos habíamos enterado de que, primero, éramos indios; segundo, que nuestras teologías y nuestras ideas del bien o del mal eran distintas; que debíamos soberanía a un rey distante y que todo debía ser cambiado.

Sin embargo, más allá del dolor y el sufrimiento de aquellas primeras comunidades, que soportaron la mordida de los lebreles, el hierro de las cadenas y el fuego, como Hatuey, en Yara, donde vivía por los siglos la tradición de que en tiempos de tribulación o de esperanza un fuego misterioso se encendía en la noche iluminando el monte, Cuba fue forjándose, fue haciéndose y fue, desde lo que Martí juzga “la inocencia culpable” de un patriciado que, obteniendo su riqueza de la esclavitud, comenzó sin embargo a dar­se cuenta de que ya sus hijos no necesariamente pensaban como ellos, que necesitaban ardorosamente un cambio y que ese cambio pasaba por una autentificación de su identidad.

Cada pueblo nombrado, o cada una de las siete primeras ciudades, excepto tres, llevaron la impronta del lar indígena.

Así, Santa María del Puerto del Príncipe sobre el Camagüey, San Salvador sobre el Bayamo, La Habana sobre las huellas de Habaguanex, y así cada uno de los rincones y lugares repetían en la toponimia del suelo una presencia más antigua que empezaba a convertirse ya solo en una arqueología. O confundida con la sangre del conquistador dio a luz, como ha señalado el que fuera ilustre diputado de nuestra Asamblea, Cintio Vitier, el primer maestro, Miguel Velázquez que allá en Santiago de Cuba, donde tiene un modesto monumento, hablaba de que era tierra dominada y como de señorío.  Un sentido de rebeldía antiguo vino desde abajo, y ese sentimiento rebelde se fue convirtiendo en más fuerte en la medida en que la esperanza de cualquier cambio político, fundado en la consideración del conquistador sobre el conquistado, era prácticamente imposible.

A la sublevación de los esclavos que primero llevaron los nombres de su lugar de origen:  Juan Congo, Antonio Carabalí, Miguel Fula; sucedió el apellido que en la pila recibieron de sus amos: Morales, Ar­menteros, Cárdenas y así de esa gran cofusión y amalgama indo-hispano-africana, fue surgiendo nuestra identidad orgullosamente mestiza de la sangre y de la cultura.

Se hizo pronto realidad en la música, como lo fue en la poesía; era diferente en el paisaje tan distinto a las áridas pero hermosas tierras de Castilla, o la brumosa Galicia o Asturias, o las Islas Canarias… era otra cosa.  Y para los propios africanos la tierra tenía sus misterios: ciertos árboles les recordaban los suyos, algunos que consideraban sagrados fueron objeto de sus cultos. Y muy pronto fue naciendo, lentamente, lentamente, lentamente, una aspiración que fue convirtiendo el país en el sueño de una patria.

A los grandes precursores, a los que murieron con la esperanza de construirla, debe Cuba todavía sentidos homenajes.
Y como decía hace unas horas un juicioso historiador: la historia de nuestras luchas todavía, a pesar de todo lo que está escrito, está por escribirse.  Faltan muchas biografías, muchos heroísmos, muchos silencios, muchas lágrimas que nadie enjugó que deben ser cantadas por los poetas, como pedía José Martí a José Joaquín Palma, cuando le decía a su ilustre amigo, biógrafo de Céspedes, bayamés de cuna:  “Lloren los trovadores republicanos sobre la cuna apuntalada de sus repúblicas de gérmenes podridos; lloren los bardos de los pueblos viejos sobre los cetros despedazados, los monumentos derruidos, la perdida virtud, el desaliento aterrador: el delito de haber sabido ser esclavo, se paga siéndolo mucho tiempo todavía”.

Y luego dirá: “Nosotros tenemos héroes que eternizar, heroínas que enaltecer, admirables pujanzas que encomiar:

tenemos agraviada a la legión gloriosa de nuestros mártires que nos pide, quejosa de nosotros, sus trenos y sus himnos”.

Y los que se anticiparon y se conjuraron, estuvieron dispuestos a perderlo todo, a sacrificarlo todo.

Ya a principios del siglo XIX la América parecía haber resuelto el problema y una inquietud profunda sacudía de una u otra parte el continente. Valientes pensadores explicaron los derechos de una América independiente, y algunos líderes se atrevieron a de-safiar el poder y a morir como Gual y España en una plaza de Caracas, siendo ejecutados antes de que llegara la hora.

Exactamente en Cuba, en el silencio de las logias, trabajaron “Frasquito” Agüero y otros para hacer un texto constitucional de una república ideal, utópica y futura. Los años pasaron y al parecer para muchos, unido a la trata esclavista, el destino de Cuba pasaba necesariamente por ser una estrella más de la unión del sur de Estados Unidos, algunos invocaban hasta la providencia divina para asegurarlo.  Sin embargo, otros creían todo lo contrario:  Cuba no debe esperar más que solidaridad; pero nuestro problema debemos resolverlo nosotros mismos, y esa solución, invocada ya por Varela y enseñada por Luz en su escuela, como educador y formador de una juventud rebelde, adquirió dimensión en lo que él llamó “el sol del mundo moral” que caerían reyes e imperios, pero que jamás caería del pecho humano.
Mucho debe Cuba a Luz, y Martí afirma que lloró dos ve­ces, por Luz y por Lincoln, dice, sin haber conocido a Luz ni a Lincoln. Luego, del segundo, dice que supo, y aconsejado por un mal político y por un mal hombre, quiso lanzar sobre Cuba toda la hez del Sur derrotado.

Sin embargo, venidos de allá?? de América, donde ha­­bían pre­senciado el gran debate en el Sur y el Norte, no pocos cubanos quisieron luchar también por la libertad de su patria.  En Cuba el movimiento de búsqueda de la anexión a la nación norteamericana se fue debilitando en la medida en que el Sur iba siendo derrotado. Otros creían que era posible un camino: reformas, reformas y solo reformas. La aspiración a una concesión política, más que a una conquista política.
De esa ardua batalla entre dos corrientes surgió una victoriosa que se empezó a manifestar en distintos puntos del occidente, el centro y el oriente.

Ya en 1851, en una plaza de Camagüey, Joaquín de Agüero era ejecutado. Se dice que un joven, un adolescente fue llevado al dramático escenario de su ejecución y que mojó en su sangre su pañuelo; sería el que algunos llamarían: Bayardo y otros El Mayor, el letrado, el poderoso defensor de las ideas políticas y sociales, el que sería Mayor General del Ejército Libertador y líder del pensamiento abolicionista en Camagüey.

Mientras, en Oriente, más allá de Jobabo se reunían una y otra vez, y así lo hicieron por penúltima vez en lo que llamaron la Convención de Tirsán, en un lugar nombrado San Miguel del Rompe. Allí se escuchó la voz del más inquieto, del hombre de pequeña estatura, de grande y variado talento, abogado que había recorrido el mundo, buen jinete, jugador, afortunado, amante del amor y los placeres de la vida, pero dispuesto a renunciar a todo clamó por un levantamiento sin esperar más.

Otros con más riqueza, pero con no menos determinación aspiraban a un nuevo periodo de zafra para reunir con qué hacer la batalla definitiva, y sin embargo un juramento surgió de todos los conjurados:  Si esta conspiración es descubierta, el primero al que intenten apresar, se levantará.

La madrugada del 9 al 10 de octubre Céspedes, en el patio de su ingenio La Demajagua, con apenas 37 hombres, a la vista del Golfo de Guacanayabo y contemplando en el horizonte la sierra magnífica, se dirigió a aquellos compañeros suyos proclamando no solamente la necesidad de luchar y arrebatar las armas del adversario, único camino posible, sino lanzando un tizón encendido sobre una isla esclavista.  Sus propios esclavos serían libres y tendrían el derecho a luchar por su libertad y por su patria.

El concepto de patria se había unido a la ambición por una nación y en una fecha venturosa tomaron la primera de las ciudades orientales. Esa primera ciudad fue Bayamo, que después entregaron a las llamas en el momento en que todo parecía perdido.  A las puertas de las casas de los conjurados o de los jóvenes más comprometidos llegaron los primeros guerrilleros solicitando pan y armas.  En San Luis uno tocó a la puerta de Marcos y de Mariana, la insigne Mariana —este año es el bicentenario de su nacimiento—. Poderosa madre de una nación que en ese momento pone a sus hijos de rodillas y les hace jurar, ante el Cristo que toma de la pared del aposento, que lucharán hasta morir por su patria, juramento que se cumplió para casi todos.

Años de lucha y de sacrificio.  Ninguna historia, ni española ni cubana, ha logrado hablar en toda su magnitud de lo que sufrió la familia, el niño, la mujer cubana, el campesino cubano.  Peleábamos contra un ejército aguerrido y batallador, que venía de vindicar sus querellas en la península, en las largas guerras carlistas y ahora, en Cuba, por decenas de miles enfrentaban el levantamiento de los cubanos.  Ya habían surgido entre nosotros guerrilleros temibles.  Ante el temor de la toma inexorable de Bayamo, esperó con un puñado de hombres escogidos, en un punto llamado las Ventas de Casanova, un guerrero dominicano acostumbrado a combatir en la guerra de restauración de su propia patria y contra el invasor extranjero; allí demostró que esa arma, usada hasta ahora para vindicaciones de honor o cortar caña, sería la más importante en la lucha.  Todavía se conserva en un museo en la península, una carabina cortada de un solo golpe por un machetazo fiero; tal fue el combate que duró segundos, que duró momentos, lo que permitió dar cuenta al enemigo de que había nacido un adversario, hijo de su sangre, que sería capaz de luchar por su libertad y alcanzarla.

Bayamo fue incendiada como una nueva Numancia y eso les anunció el futuro y el destino.  Ya en 1853, en una humilde casa de la calle Paula, hijo de español y de española, había nacido José Martí.  En ese mismo año muere el Padre Varela, en San Agustín de la Florida, y muere Domingo del Monte, en Bar­celona, dos poderosos pensadores se extinguen.  Pero más me interesa el primero; el segundo, hombre de gusto, literato, diseñador de vida social y pensador agudo.  El primero, revolucionario integral, que opta por la abolición de la esclavitud, por el reconocimiento de la independencia americana, que se convierte en defensor de los pobres, que publica su periódico y lo envía a Cuba.

Sus discípulos le lloraron, pero nadie sabía entonces que en la propia pila bautismal en que había sido bautizado José Julián, había sido también bautizado el Padre Varela.  Cuando desapareció uno, nació el otro.

Y ese joven llamado a un poderoso destino es el que hoy evocamos, al conmemorar la hazaña de la unidad de la nación que él hizo nacer de la desesperación por el fracaso del magno esfuerzo después de tanto sacrificio; él, que leyó con amargura lo que ocurrió en los Mangos de Baraguá y escribió al General Antonio que tenía ante sí una de las páginas más hermosas de la historia de Cuba; él, que sintió como propio el honor de todo el pueblo y las lágrimas de ese pueblo; él, que sufrió las reconvenciones en su hogar; él, que llegó a tener una relación tan intensa y profunda con un padre, que siendo soldado y español, alcanzó a entender, al verlo herido y llagado, prisionero y enflaquecido, que su destino era otro, quizás diseñado en su hermoso poema Abdala, cuando presenta el duelo entre el yugo y la estrella y pide lo uno y lo otro, y está convencido, como afirma, de que esa estrella ilumina y mata.

Exilio, Centroamérica, la América del Sur, los cubanos dispersos, las acusaciones recíprocas, finalmente España, los Estados Unidos. Allí vivió 14 años, y fue, como han afirmado sus cronistas, el cubano que más entendió en su tiempo aquella nación. Admiró las virtudes de Emerson, las del padre Flanagan. Admiró la obra colosal de la construcción del puente de Brooklyn. Asistió puntualmente a las conferencias de Oscar Wilde, a las exposiciones de teatro; enamorose candorosamente de la hermosa bailarina española Charito Otero. Pero más que todo, se dio cuenta del gran fenómeno que en aquella nación se forjaba y que, como había afirmado Bolívar en un momento de extraordinaria lucidez, parece llamada por la providencia a colmar a la América Latina de pobreza y miseria en nombre de la libertad.  Se dio cuenta de que si en 1868 nada pudieron esperar, de que, a pesar de que allí siempre existieron, existen y existirán amigos poderosos de Cuba, hubo una dicotomía entre el sentimiento de los amigos y la voluntad de un Estado que siempre quiso de una manera manifiesta impedir la realización de una independencia que creyó inoportuna. Creyó más bien en el cumplimiento de una doctrina trazada por uno de sus políticos, que planteaba que solamente extendiendo la mano en el momento de la madurez de la fruta, esta caería sencillamente en sus palmas.

No obstante todo ello, pasó de ser el orador de última fila, al primero. Cada acto del 10 de Octubre, cada conmemoración cubana, el horroroso recuerdo del 27 de Noviembre, terrible suceso que le sorprendió en España, vuelve todos los años a llevar al orador a la tribuna y a unir lo que estaba desunido.  Y de mil octavillas surgió un periódico, Patria, y de mil discursos surgió una orientación política, y de mil disposiciones y pequeñas organizaciones soñó con la creación de un partido político para dirigir una guerra de liberación nacional, anticipándose al concepto de que es imposible hacer una revolución sin una teoría revolucionaria.  Su teoría no era otra que nuestra historia, nuestro sacrificio, nuestro esfuerzo. Éramos una nación en ciernes, de derecho, pero no de hecho.

Llamado a poner empatía en la discordia, unió a Gómez y a Maceo. Es inocultable que después del fracaso de 1884 y del encontronazo de Nueva York, ya no había posibilidad de una amistad fecunda para iniciar un nuevo proceso.  Hoy diríamos:  no hay condiciones objetivas.  Sin embargo, Maceo, en Costa Rica, preparaba a su contingente. Preparaba Gómez, en la soledad de Montecristi, en República Do­minicana, o cuando antes se encontraron en la construcción del canal de Panamá amigos dispuestos a ayudar, a dar amparo, a ofrecer techo y pan a los emigrados que por todas partes soñaban y querían su patria. Y de esa forma surgió la organización un 10 de abril, que es un día crítico en la historia de Cuba, el día de la gloriosa Asamblea Constituyente de Guáimaro, donde nació la utopía democrática del pueblo cubano; pero donde también se le puso plomo a las alas de la revolución, donde se pensó que era posible hacer una república de leyes cuando no éramos dueños más que del espacio que pisaban los campamentos y los caballos de los libertadores. En medio de esa realidad, un 10 de abril hace nacer su creación más completa: el partido político, un partido unitario que convocaría al pueblo cubano a una guerra que él consideró inevitable y, después, necesaria.

Inevitable, porque en sus sentimientos nobles, generosos, en su íntima y profunda convicción él había reclamado en su famoso Manifiesto a la República Española, que no le pediría lo imposible, pero le pedía lo posible:  los derechos conculcados de Cuba, la representación de Cuba, el derecho de estudiar, de interpretar, de conocer que éramos diferentes.  Nada de esto fue escuchado, solamente muchos solidarios en España y en otras partes del mundo creían en la causa de Cuba.

Ahora todo sería más difícil: había un alto desarrollo de la tecnología militar, una situación nueva en el continente americano, las repúblicas sufrían los padecimientos de sus propias divisiones cuando habían dejado intactos trono y altar después del esfuerzo inmenso de la primera batalla.

Recordaban aún las dolorosas palabras de Bolívar en Santa Marta: “He arado en el mar”; la tristeza de San Martín al regresar y encontrar su país dividido; la pena de O’Higgins al morir en Lima, apartado de su tierra amada; el dolor tremendo de Francisco de Morazán al verse capturado y ejecutado por sus propios compañeros, y aún pesaba aquella maldición casi bíblica que había lanzado Miranda, cuando el gran precursor al ser entregado prisionero a las puertas de una nave española, que lo llevará a una prisión perpetua y definitiva, al reconocer los que cometen aquel parricidio, responde:  “Bochinche y solo bochinche es lo que saben hacer ustedes”.

Por sobre toda esa historia se levantó Martí, era  vasta y grande su cultura como ha señalado uno de sus biógrafos, subía y bajaba escaleras como quien no tenía pulmones, su voz era clara y nítida, su poder de convencimiento grande. Era, al mismo tiempo, un escritor incansable, cuya hermosa letra inicial se ha­bía transformado prácticamente en líneas inteligibles solo para los paleógrafos.  Faltaba tiempo, le faltaba tiempo.

Cuando todo estuvo preparado y dispuesto, cuando creyó que todo estaba organizado, cuando había logrado visitar a Mariana Grajales en Jamaica, que ya ciega le acaricia la cabeza y prácticamente con este gesto noble y de rodillas envía un abrazo fraterno al hijo que tanto amaba, a la madre que nunca pudo ver su patria libre; cuando ya separado de todo bien personal, lejos su esposa, apartado de su hijo, muerto su padre, dispersos sus amigos, se le vio pobre en Estados Unidos, trabajando en el invierno ganando el pan, fundando la Liga para educar a los negros cubanos, que bajo la orientación de Rafael Serra se reunían y le llamaban, con cariño y con devoción, Maestro y Apóstol. ¡Qué torpeza tratar de despojarlo de un título tan importante, Apóstol:  el que lleva la palabra, el que trasmite un mensaje nuevo y ese fue su mensaje!

Cuando en el puerto de Fernandina se perdieron las naves creyó enloquecer, pero transformándose de José Martí en Orestes, que fue siempre el seudónimo de sus escritos y su seudónimo político, viajó de inmediato a la República Dominicana para buscar al general Gómez en Montecristi, en aquella casa donde en breves días, el 25 de marzo, se cumplirán también 120 años de la firma del poderoso Manifiesto llamando a las armas al pueblo cubano, a los españoles que nada debían de temer si respetaban la patria que había de fundarse.  Hubo discordias, no se lograba entender qué estaba ocurriendo.  Hoy es fácil para nosotros hacerlo a través de un teléfono, de un mensaje; entonces solamente era el telégrafo con su lenguaje críptico el que anunciaba que la hora había llegado.

Maceo había estado años antes en Cuba y conocía el estado político del país, y en este momento, vacilaba en poder salir hacia Cuba, porque no sabía qué estaba pasando en Estados Unidos y el dinero que se ofrecía para fletar una nave y llegar sanos y salvos no aparecía.

Gómez estaba igualmente pobre en Santo Do­mingo, apenas unos centavos para poder tomar esa determinación, y otros patriotas esperando en distintos lugares, y en Cuba mucha gente avisada en Oriente, en el Occidente, en Matanzas.  De pronto el General dio la orden: “Es necesario el alzamiento”, y Martí no vaciló en enviar el telegrama, que su amigo recoge en la estación de la Western Union en la calle Obispo, en La Habana Vieja: “Giros agotados”, lo cual significaba que se había agotado el tiempo. Era la noche del 24 de febrero; el Capitán General tenía la convicción y las informaciones de que se tramaba realmente un movimiento.

Algunos dirigentes fueron capturados en La Ha­bana. Juan Gualberto Gómez, comprometido con su hermano y amigo José Martí, se fue a Matanzas, a Ibarra, en busca del ingenio Vellocino de Oro donde había nacido, para levantarse con un grupo de compañeros y cumplir su palabra.

En Santiago, Guillermo Moncada quiso morir cumpliendo su palabra, enfermo de tisis, pero en el campo de Cuba libre.
En Baire se levantaron, y en Bayate se alzó también Bartolomé Masó, y todo el mundo esperaba solamente la llegada de los líderes. Allá en España la conmoción fue grande, se había desmentido la propaganda autonomista, se había desmentido la propaganda anticubana de que todos eran sueños disparatados de un profeta enloquecido. Ahora solamente faltaba el arribo.

En admirable disciplina y en presencia de los generales y oficiales que estaban en Costa Rica, juraron Antonio y Flor aceptar las condiciones de viajar en las que el segundo le planteaba al primero, y así salieron hasta tomar la goleta Honor y arribar el 1ro. de abril a las costas de Cuba, en un punto del litoral baracoano: “Soy yo, Antonio Maceo, que he vuelto”, gritó en lo alto del camino, mientras fogoneaba con su arma a los guerrilleros de Baracoa. El 11 de abril, día glorioso y memorable, en Playitas de Cajobabo desembarcaban Máximo Gómez y José Martí.

Hace 20 años el Jefe de la Revolución me pidió contar esta historia. Con profunda emoción y como se sube a encender la llama en lo alto del cenotafio donde están los restos de los caídos, traté de cumplir mi deber. Confieso que ha sido un gran honor aquel y este que usted, General Presidente, hoy me ha conferido.

Pero algo más debo decir:  El hecho importante y trascendental es que entonces concluí mis palabras clamando porque se levantaran de las tumbas los muertos gloriosos del 10 de Octubre y del 24 de Febrero; clamé por los mártires, por las heroínas, por las cubanas que bordaron banderas pidiéndoles atravesarnos en el camino de un enemigo y adversario implacable que, todo parecía indicar, venía esta vez a cercenar de forma definitiva, jugando con los azares de la historia, el destino de Cuba; pero no fue posible.

Hoy, 20 años después, estamos aquí de pie, en una coyuntura diferente.  Nos hemos presentado con hidalguía bajo los mismos mangos orientales, para enfrentarnos con el caballeroso adversario que ofrece al menos detener por un tiempo la mano agresora y darnos la oportunidad de discutir lo que lógicamente será necesario debatir bastante.

Ahora más que nunca hace falta la unidad de la nación, ahora más que nunca la prenda más preciosa debe ser conservada.  La fortaleza que nos ha permitido llegar hasta aquí fue aquella que vi esa otra noche de abril en Playitas de Cajobabo cuando, convocados por el líder de la Revolución, llegamos a aquella hora oscura de la noche a la orilla de la playa.  Él llevaba la bandera cubana en el asta que le trajo uno de sus ayudantes, y entonces, entrando en el agua a la altura prácticamente del tobillo, se abrió de pronto en el cielo la luna blanca y movió la bandera de Cuba hacia el Sur, hacia el Norte, hacia el Este y hacia el Oeste, diciendo: ¡Aquí estamos!

Y aquí estamos hoy, ¡oh, patria amada!, ¡oh, bandera dulce, por la cual tantos lucharon! No importa que tú, Maestro generoso, te hayas ido tan pronto, aquel 19 de mayo, tuviste una profunda convicción, convicción profunda: “Yo sé desaparecer, pero mis ideas prevalecerán”.

Y esas ideas han prevalecido. Fueron las ideas que se defendieron en el proceso histórico del Moncada.  Fueron las que conquistaron a los muchachos que se reunían en la calle de Prado para escuchar la voz de aquel joven que había irrumpido en la universidad como un torbellino, y de quien me dijo una de sus hermanas: un día volvió a la casa y papá ya lo sabía:  “Vienes a buscar al chiquito”. El chiquito está aquí con nosotros, y el grande está con nosotros todavía.

¡Viva Cuba! (Ovación)

Venezuela: El pueblo sale a las calles para apoyar a Chávez

Miles de militantes, seguidores y movimientos sociales se movilizaron en ambas entidades para apoyar la propuesta bolivariana y garantizar una victoria perfecta en las elecciones presidenciales

Este miércoles, la avalancha bolivariana del candidato de la Patria, Hugo Chávez, recorrió los estados Aragua y Carabobo, como parte de la ofensiva final de la campaña electoral denominada “De Sabaneta a Miraflores”, de cara a las elecciones presidenciales previstas para este domingo 7 de octubre.

Pueblo de Carabobo se movilizó masivamente para apoyar al Candidato de la Patria

MAS FOTOS EN → http://www.correodelorinoco.gob.ve/

Chile: Pinochet, la “Patria”, el saqueo, la traición y la herencia

Se hizo un homenaje al difunto ex dictador Augusto Pinochet, responsable principal de asesinatos, de persecuciones, de ejecutar las conspiraciones, de saquear las arcas públicas estatales a favor de minorías oligárquicas y de empresas extranjeras, a nombre de una llamada “Patria”, bajo supuestos “valores” y “nacionalismo”, enmarcadas en traiciones, fuerza bruta, masacres y dejando una herencia maldita para los derechos humanos, individuales y colectivos, para los bienes públicos y la naturaleza.

Que el Marxismo –leninismo, que el comunismo, que el ateísmo, que la inminente guerra civil, que por la patria, que por el intervencionismo soviético, que porque quieren de Chile una nueva Cuba, que por la economía del País, que por “upelientos” resentidos. Fueron diversas las versiones y expresiones montadas para justificar la intervención del estado a través de un golpe militar en medio de masacres y acciones genocidas y en medio de extensas cortinas desinformativas que a una gran parte de la población la insertaban en una burbuja desconectada de la realidad, enceguecida.

Agustín Edwards, dueño del Diario El Mercurio, según devela también el excelente documental “El diario de Agustín”, junto a otros sectores empresariales, hiper ideologizados, conspiraron para que Richard Nixon, la CIA y todo el aparato represivo y de inteligencia de Estados Unidos de la época intervinieran en Chile: Lo hicieron y pusieron a la cabeza a Augusto Pinochet Ugarte, con todos los poderes y atribuciones.

En este contexto, no es posible desprender el golpe de estado con los principales grupos económicos beneficiados de la dictadura militar, como tampoco la fortuna del dictador. Según el autor del Libro “Pinochet, el gran comisionista”, la riqueza del Dictador superó los 29 millones de dólares, pero hay voces que dicen que esta suma es muchísimo mayor: departamentos en Valparaíso, Reñaca, Iquique, Santiago, propiedades en el Molocoton, Parcelas en Quintero, autos, entre otros. ¿Fortunas propias que se ganan en una carrera militar y de servicio a la “patria”?

725 era el número de compañías en manos del Estado al momento del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. La mayor parte fue a parar a manos de grupos económicos altamente concentrados que la mayoría surgieron y se consolidaron en los primeros años de la dictadura y al menos se perdieron 2.500 millones de dólares, en cifras de la época, solamente en la transferencia a manos privadas de las 30 empresas más grandes. Estos montos, de acuerdo al porcentaje del PIB, corresponderían hoy a unos 6.000 millones de dólares, según señalaba un informe de diputados que fueron opositores a la dictadura y que recabaron información.

Varias de estas empresas recayeron en amistades cercanas e incluso parientes, como el yerno del dictador, con la empresa Soquimich que significó 261,9 millones de dólares menos que su valor real. Corfo, además, dejó de percibir 184 millones de dólares por la venta de la azucarera estatal Iansa. La generadora de electricidad Endesa representó una pérdida de 895,6 millones de dólares, otra generadora del mismo rubro, Chilgener (hoy Gener) de 171,1 millones de dólares, la distribuidora Chilectra de 96,4 millones de dólares y el Banco de Chile de 66,9 millones de dólares, dicta el informe parlamentario. Asimismo, se enajenaron 15.000 propiedades inmuebles de bienes nacionales, de los cuales 11.000 fueron a parar directamente a manos de privados. “Estamos hablando de cerca de ocho millones de hectáreas que estaban en manos del Estado, cerca de 20% se mantuvo en poder de campesinos, pero el resto fue transferido a otros privados”, explicaba el diputado Carlos Montes sobre este informe.

Por otra parte, más de 600 empresas privadas fueron cerradas durante la dictadura militar tendiente a privilegiar el monopolio sobre ciertas actividades a favor de grupos aliados o también llamados co gobernantes. Cierre de medios de comunicación, empresas de servicio, energía, entre otras. Finalmente, la imposición del modelo neoliberal impuso marcadamente una pirámide, la que post dictadura fue administrada por los gobiernos de la concertación y que arrojó, por ejemplo, que grupos o personas como “Luksic, Angelini, Matte, Paulmann y Piñera, gane lo mismo que un millón de chilenos” con fortunas acumuladas de manera absolutamente inmoral, en gran parte a costa de la depredación de industrias extractivas, energéticas o la banca.

Se ha dicho que parte de la fortuna de Pinochet se debería al tráfico de armamentos e incluso se ha tratado de vincularlo a narcotráfico, sin embargo, con la posibilidad de esto también, la relación más directa sería con grupos económicos privilegiados en el intervencionismo del fisco.

La estatal Endesa pasó a privatizarse y allí, los intereses de varios grupos económicos-políticos alineados con la dictadura pasaron a su vez a vincularse con la transnacional matriz en España. La misma, recibió el control de más del 80 % de las aguas de Chile. COPEC, el holding petrolero, conexa con empresas como Forestal Arauco y Celulosa Celco, pasó a las manos del empresario italiano Angelini. Grandes extensiones de tierras, muchas de las cuales eran de la reforma agraria de campesinos y comunidades, son traspasadas a favor de los grupos forestales, incluido los Matte con CMPC. Asimismo, con el cierre de numerosos medios de comunicación, Agustín Edwards se queda prácticamente con un monopolio, controlando la prensa escrita a través del mercurio y sus diarios conexos nacionales y regionales, convirtiéndose en el instrumento comunicacional de la dictadura y recibiendo fortunas de arcas públicas a costa del avisaje estatal. También, se puede señalar el paso de concesiones mineras a numerosas empresas extranjeras. Esto, como muestra un botón, es parte de un larguísimo etc. De saqueos en el País.

Acciones que han dejado en el presente que grupos económicos como los Matte, tengan como fortuna 10.500 millones de dólares, con más de 750.000 hectáreas con terrenos forestales; O que Angelini, con más de 1.000.000 de hectáreas de terreno para propósitos forestales tenga también una fortuna estratosférica. Paulmann, con más de 10.500 millones de dólares; O los Luksic, con sus empresas mineras o el Banco Chile con cerca de 20.000 millones. El mismo Presidente Sebastián Piñera, con 2.500 millones de dólares, todo esto, bajo una enorme desigualdad social en el País, riqueza desproporcionada y descarada, generadas bajo privilegios especiales, muchos de ellos otorgados por el Estado, con obtención de recursos de interés público y colectivo, es decir, como se dice “Para todos los chilenos y chilenas”, pero las empresas se la llevan sin ninguna retribución o con simples chauchas de aporte, en medio de un bloque político electoral binominal absolutamente corrompido (Alianza y Concertación).

La salida del Dictador

Pactos y diversos acuerdos establecidos entre militares, sectores político – empresariales de la ultra derecha chilena y la llamada concertación por la democracia generaron la salida “pacífica” del dictador a tal extremo, que la concertación de partidos por la democracia terminó administrando el modelo económico de La dictadura y continuando con los privilegios a los grupos económicos.

El actual Presidente de Chile, Sebastián Piñera, durante la campaña de 1988 del Sí y el No sobre la continuidad del Gobierno de Pinochet apareció manifestando su opción por el NO, tratando de vestirse en la gesta “democrática”. Era evidente que así sería para los grupos privilegiados por la dictadura. El modelo ya había sido impuesto, los monopolios ya habían sido instalados y mantener a Pinochet a la cabeza del estado era inviable ya que los distintos países calificados de “democráticos” y respetuosos de los derechos humanos no podían establecer relaciones comerciales – diplomáticas con una dictadura militar, que además tenía una larga lista de denuncias por masacres, entonces, había que sacar al dictador, en pacto, para que luego los diversos tratados comerciales bi o multilaterales sobre libre comercio se pudiesen liberar y establecer y así fue durante la concertación: ¿Miedo?, ¿sumisión?, ¿corrupción?

Cabe mencionar que Piñera, durante la dictadura militar, no solamente fue privilegiado, sino además obtuvo diversos niveles de proteccionismo. Documentos desclasificados de la CIA en Estados Unidos muestran no sólo el nivel de influencia y relación de su persona con la dictadura o a través de su hermano como ministro de estado o de su padre, que le dieron ventajas en sus proyecciones empresariales, sino además incluye una gestión de lobby del Embajador de Estados Unidos James Theberge con el Presidente de la Corte Suprema para ir en su favor e incluso, la de una operación de inteligencia que lo sacó del país mientras tenía orden de detención, sin perjuicio de que la investigación judicial concluyó con la condena de dos de los implicados en la estafa al Banco de Talca, mencionados también en los documentos, quienes pasaron una respetable temporada tras las rejas.

Esto explica el rol fundamental que tuvo Piñera para pedir el retorno del dictador que se encontraba en Inglaterra detenido por acciones de la justicia internacional, bajo las peticiones del Juez español Baltazar Garzón por delitos de lesa humanidad. Piñera decía que “No somos colonia de nadie”.

Finalmente, Pinochet retornó a Chile y murió postrado, claudicado, sancionado moralmente, pero, bajo una impunidad política y judicial otorgada por el pacto “Militar – político – empresarial y la concertación por la democracia”.

Los Valores, Principios y Creencias

Un grupo de personas se apostó al teatro Caupolicán de Santiago este 10 de Junio de 2012, para presenciar un documental en homenaje al ex Presidente de Chile, Augusto Pinochet Ugarte, mientras el senador de Renovación Nacional Carlos Kusche, señalaba a los medios de prensa: “El Presidente Pinochet merece más homenajes que la mayor parte de los presidentes que ha habido en Chile porque la obra que realizó es para bien”, mostrando los síntomas que aún quedan en el País.

Cuando vemos declaraciones de este tipo, en el marco de un acto de homenaje, en donde, la hermana del organizador del evento dice haber entrado en shock al enterarse de sus declaraciones negando violaciones a los Derechos Humanos, siendo ella misma víctima de la dictadura, cabe preguntarse frente a actitudes como estas ¿O son parte de una cadena de corrupción? o ¿es gente profundamente desinformada?

Cuando se escucha o se lee sobre los principios y valores de los militares sobre lealtad, justicia, verdad, honradez, rectitud, nobleza, valor, honor, patriotismo, o abnegación como servicio por sobre el interés particular, uno se pregunta ¿qué tienen que ver todos estos valores con el Dictador Augusto Pinochet Ugarte?

¿Es lealtad haber concedido la intervención extranjera de estados unidos y de haber gobernado para a favor de un grupúsculo? ¿Es honradez y rectitud haber gobernado y aparecer con una enorme fortuna mientras la gran mayoría de los habitantes en Chile lucha por sobrevivir? ¿Es verdad y honradez haber aparecido en bancos internacionales con un falso nombre como el de Daniel López? ¿Es patriotismo cuando bienes públicos y privados fueron traspasados a los intereses de empresas extranjeras para que exploten los recursos naturales y depreden la naturaleza sin ni un amor por el País? ¿Es actuar con justicia y nobleza en los asesinatos de miles de personas indefensas, seres humanos y “compatriotas”? ¿Pinochet representa esos valores militares que tanto se dicen?

No estuvieron en el acto los principales grupos económicos beneficiados por la dictadura, los que, gracias a la denominada acción de “gesta valerosa” de su dictador, obtuvieron el cúmulo de dinero y patrimonio que tienen en el presente, a costa de la cobardía bélica que causó un cúmulo de sangre, torturas, sufrimientos, dolores de miles de personas inocentes. No estuvieron, porque una vez más, con su soberbia inescrupulosa, no dan la cara.

Que las iglesias, que la cercanía con Dios, que los valores y principios cristianos, que lo apostólico y romano. ¿De qué creencia estamos hablando? Desde este sector dictatorial militar – civil, se han autodenominados “cristianos” y actúan en nombre de la “Patria” y de “Dios”; Y si tomamos esos mismos parámetros; Y si Jesucristo de Nazaret hubiese nacido en Chile, en algunos de los Pueblos, ya sea como Mapuche, Aymara , Quechua, Rapa Nui, Diaguita, Likanantay, Selknam, Kawashkar o chileno “criollo” ¿Habría estado de acuerdo con los asesinatos, torturas y desapariciones de seres humanos? ¿Habría obrado a favor de grupos ricos – oligárquicos, cuando su mensaje era a favor de los pobres y en contra del lucro y la acumulación material? ¿Se habría alineado con el imperio de Estados Unidos para instalar en Chile el neoliberalismo y dominación, cuando justamente su palabra se alzó contra otro imperio como fue el romano? ¿Habría avalado actividades industriales a costa de la depredación de la naturaleza, la contaminación, la sobre explotación y los impactos sociales y de la vida de numerosas personas rurales? ¿Se habría integrado a la secta “legionarios de cristo”, donde aparecen algunos de los mismos grupos de poder económico y militar? Al parecer hay una severa deformación de las creencias y las realidades.

La masacre estatal durante la dictadura Militar. Delitos de lesa Humanidad

El 11 de septiembre de 1973 se impone la dictadura militar encabezada por Pinochet con una junta militar de gobierno y detrás, el aparato represivo de estados unidos y grupos económicos chilenos y extranjeros hiper ideologizados, declarándose el estado de guerra interna en el país y este enemigo interno era lo socialista, lo comunista, el revolucionario, el subversivo, las expresiones sociales y en general cualquiera que representase una amenaza contra el “nuevo orden establecido”. Se declara así el Estado de Sitio en todo Chile y se prorroga hasta 1987. Esto significó la sustracción de la justicia y el traspaso a jurisdicción militar de tiempo de guerra el conocimiento y decisión de las causas por infracción a las normas del Estado de Sitio.

Bajo esta excusa el gobierno de Pinochet se dedicó a hacer detenciones que no atendían prácticamente ni a clase, estatus o razón social. Se calcula en más de 250.000 detenciones las realizadas los primeros días del golpe.

Ejecuciones sin previo aviso, desapariciones y muertos en falsos enfrentamientos, se volvieron prácticas habituales. La delación entre vecinos, colegas y otros fomentada por la Junta Militar, también llegó a constituir parte de la sociedad chilena en los inicios de la dictadura.

A comienzos de la dictadura, se disolvió el Congreso Nacional y el Tribunal Constitucional, los partidos de izquierda fueron considerados ilegales y disueltos. Otros partidos fueron considerados en receso, mientras que los Registros Electorales se incineraron y se cesaron las funciones de Alcaldes y Regidores.

El número oficial de víctimas de la dictadura militar chilena (1973-1990), bajo el comando de Augusto Pinochet, se estima en 40.280 personas, entre asesinados, desaparecidos y torturados. El dato consta en el nuevo informe oficial en 2011 de la Comisión Asesora para la Calificación de Presos, Desaparecidos, Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión Política y Tortura

Entre 1990 y 1991, la Comisión de Verdad y Reconciliación -más conocida como Comisión Rettig- reunió miles de testimonios y documentos sobre los muertos y desaparecidos. Su trabajo fue completado entre 2003 y 2004 por la Comisión sobre Prisión Política y Tortura -más conocida como Comisión Valech-, que conoció los relatos de las víctimas y los métodos que utilizaron los militares y agentes de la dictadura.

La Comisión Rettig estimó en 2.279 el número de muertos o desaparecidos, pero un tercer grupo de trabajo, la Comisión de Reparación y Justicia, añadió una nueva lista de 899 crímenes, que elevó la cifra final de víctimas a 3.197.

A su vez, en el informe elaborado por las Fuerzas Armadas, entregado a una Mesa de Diálogo cívico-militar que se reunió entre 1999 y 2001, figuraron 200 nombres de detenidos desaparecidos. Todos ellos fueron lanzados al Pacífico, a los ríos y los lagos de Chile o sepultados en lugares ignorados, sobre un total de 1.198 hombres y mujeres, publicaba laverdad.es.

Las principales cifras de estos informes arrojan que un 46 % aproximado de las víctimas asesinadas no tenía afiliación política y la mayoría de los ejecutados militantes, eran integrantes del Partido Socialista, del Movimiento de Izquierda y del Partido Comunista. Los sindicatos también sufrieron parecida suerte. Estos fueron unos de los principales blancos de la oleada inicial.

Por su parte, al menos 150 religiosos fueron obligados a salir del país en los primeros compases de la dictadura. Las iglesias unidas formaron grupos pro- defensa de los Derechos Humanos (Comité Pro-Paz) y su actuación en ocasiones llegó a enfurecer al propio gobierno.

Al final en 1975 está organización comandada por el Cardenal Silva es cerrada adoptando como motivo principal que es una organización por la cual los marxistas – leninistas crean problemas que perturban la tranquilidad nacional. En sus años de vida esta organización denuncio más de 6900 casos de persecución política además se asesoraron más de 6900 casos de exoneraciones.

Las persecuciones de religiosos se sucedieron y hubo muertes y torturas de sacerdotes laicos así como incendios de capillas. En 1974 los sacerdotes españoles Antonio Llido y Gerardo Poblete murieron a consecuencia de las torturas. El comité Pro-Paz del Cardenal Silva fue sustituido por la Vicaría de la Solidaridad creada por la Archidiócesis. Su labor de asesoramiento y de denuncias condujo a la persecución de los que trabajaban en ella.

Ante esto hubo grandes ejecuciones y secuestros masivos en el mundo del campesinado y comunitario. La persecución de dirigentes rurales iba paralela al desmantelamiento de la reforma agraria, traspasando tierras de campesinos y comunidades a intereses empresariales. Se estima en más de 120 las personas de origen Mapuche que fueron ejecutadas o desaparecidas.

Los Principales órganos de “inteligencia” que actuaron en esta política del terror eran: El Servicio de Inteligencia Militar. (S.I.M.), Servicio de Inteligencia Naval. (S.I.N.), El Servicio de Inteligencia de Carabineros. (S.I.CAR.), El servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea. (S.I.F.A.), La dirección Nacional de Inteligencia. (DI.NA.), El Comando Conjunto, La Central Nacional de Informaciones. (C.N.I.), La Dirección de Comunicaciones de Carabineros. (DI.COM.CAR), Comando de Vengadores de Mártires. (CO.VE.MA.). Varios de agentes de inteligencia post dictadura formaron empresas de seguridad, como Osepar, que colaboraron con empresas forestales chilenas, tema que fue atendido por un Grupo de Trabajo de la ONU sobre Mercenarios y Guardias Privados y que presentó su Informe de Mision a Chile, ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Marzo de 2008.

Frente a esto, más allá de un sentido ideológico “occidental”, se presenta este trabajo/opinión no como “compañero”, ni “correligionario”, ni “camarada”, y menos “compatriota” de nadie, sino de un humano y que por sentido común y de despertares, busca compartir información desde la comunicación social, la que en medio de las injusticias e inmoralidad, no aparece en los medios masivos empresariales e ideologizados.

Alfredo Seguel

Integrante del Colectivo Informativo Mapuexpress y del Grupo de trabajo por Derechos Colectivos

Rusia celebra Día de la Victoria con desfile militar

Moscú, 9 may (PL) Unos 14 mil uniformados y 100 equipos de combate desfilarán hoy por la Plaza Roja para celebrar el 67 aniversario de la victoria sobre el fascismo, a lo cual seguirán decenas de actividades recreativas en esta capital.

A la revista militar, que la recibirá el ministro interino de Defensa, Anatoli Serdiukov, y la dirigirá el

coronel-general Valeri Guerasimov, estuvieron invitados 500 de los 200 mil veteranos de la Gran Guerra Patria (GGP) que viven en esta urbe.

El desfile se iniciará con el paso de unidades de música, luego las insignias de la Victoria, de la Fuerzas Armadas y de la Federación Rusa, así como de los estandartes de los frentes de guerra y ejércitos en la GGP.

A ello seguirán bloques de academias e institutos militares de las fuerzas terrestres, navales y aéreas, las tropas del Ministerio del Interior (Minint) y de desembarco aéreo, así como la Defensa Civil, entre otros.

La parte mecanizada del desfile la forman los vehículos blindados Tigr, los de transporte de tropas BTR-90, los tanques T-90, los cañones autopropulsados Msta-C y los misiles balísticos intercontinentales Topol-M.

Además, sobre los adoquines de la Plaza Roja pasarán ocho sistemas antiaéreos S-400 Triumph, igual número de sistemas coheteriles antiaéreos Pandtzir-C1 y de complejos tácticos Iskander-M, así como los sistemas antiaéreos Buk-M2, entre otros elementos.

La revista militar la cierran cinco helicópteros MI-8 con las insignias de los diferentes ejércitos rusos.

Por su lado, 20 mil policías y miembros de tropas del Minint velarán aquí por la seguridad de decenas de actividades recreativas en las plazas Teatral, Tverskaya, Pushkin y en parques, incluido el Gorki, así como el Centro de Exposiciones de Rusia, entre otros.

Las celebraciones se extenderán por las ciudades de este país, donde aún viven cuatro millones de veteranos de la GGP.

Argentina: La Guerra de las Malvinas

...El espía y torturador Astiz, ahora teniente de navío, es el primero en rendirse ante los ingleses en la guerra de las Malvinas. Se rinde sin disparar un tiro.

 1982 – Islas Malvinas

La Guerra de las Malvinas, guerra patria que por un rato unió a los argentinos pisadores y a los argentinos pisados, culmina con la victoria del ejército colonialista de Gran Bretaña.

No se han hecho ni un tajito los generales y coroneles argentinos que habían prometido derramar hasta la última gota de sangre. Quienes declararon la guerra no estuvieron en ella ni de visita. Para que la bandera argentina flameara en estos hielos, causa justa en manos injustas, los altos mandos enviaron al matadero a los muchachitos enganchados por el servicio militar obligatorio, que más murieron de frío que de bala.

No les tiembla el pulso: con mano segura firman la rendición los violadores de mujeres atadas, los verdugos de obreros desarmados.

Memoria del Fuego III: El siglo del viento

Miami: La República del Miedo

Muchas veces se escuchan las loas a los “aportes cubanos a la sociedad norteamericana” a nuestra pujante cultura milenaria de platanitos y choteo, pero lo más impresionante es el elogio a la forma en que “nuestra forma de ver la vida” ha impactado a las comunidades donde residimos, como el caso del Sur de la Florida, donde se asienta la inmensa mayoría del casi un millón de cubanos emigrados.

En realidad existe un aporte innegable a la sociedad norteamericana y va más allá del simplismo y el alarde, es el esfuerzo de nuestra gente por insertarse en una sociedad extraña y rapaz, es su arduo trabajo cotidiano en enraizarse en este pantano arenoso, donde el racismo y la soberbia son plagas más peligrosas que indefensos cocodrilos o serpientes de coral.

La mayoría de los cubano-americanos en esta parte de Norteamérica hemos venido a estas tierras después de 1980 y más de la mitad no ha roto sus lazos con la isla, viajando frecuentemente a Cuba. Tanto es así que más de medio millón de cubanos residentes en los Estados Unidos tienen pasaporte de su país de origen, medida exigida por el Gobierno de la isla, junto con un costoso permiso de entrada, tramitado cada vez que viajan a su patria.

Estos emigrados, en la búsqueda de un futuro económico mejor para sus familias, se han asentado mayoritariamente en comunidades de dos estados, la Florida y Nueva Jersey, donde han aprovechado las bases de pequeños negocios y otros grupos de habla hispana que les han dado pie para su aclimatación inicial en los Estados Unidos, teniendo un terreno favorable que no ha estado al alcance de otros inmigrantes.

Sin embargo, en el caso de los cubano-americanos, las grandes fortunas y el poder político se concentran -con las naturales escasas excepciones- en los batistianos y sus descendientes, así como en las personas vinculadas al narcotráfico y sus secuelas, como el lavado de dinero ilícito o la política, término muy árido para describir la industria que se mueve en derredor de la corrupción y los subsidios federales a los “combatientes” por la libertad de Cuba.

Una pléyade de organizaciones “exiliadas” de todos los pelajes, cuyo principal mérito es el chantaje a los hombres de negocios locales y su propia gente, subsiste gracias al dinero de las instituciones norteamericanas, escabullándose del diario honor de ganarse el sustento y ocupando ríos de tinta y horas interminables de radio, las cuales convierten en sentinas de insultos y ataques, no sólo a sus “enemigos ideológicos”, sino a quienes se niegan a “pagar el barato” de sus coimas, o a participar en sus periódicas colectas para una lucha inexistente.

Esta enfermiza y cancerosa tendencia se ha extendido a la prensa local, donde el temor bien fundado se extiende por redacciones y estudios, limitando la libertad de expresión a tendencias enfermizas que han destruido periódicos y reputaciones, ante el terrorismo de nuevo corte, el económico, el cual ha hecho quebrar a estaciones de radio y televisión y publicaciones de todos los tamaños.

Las amenazas no siempre se hacen sangre, pero este grupo gansteril prospera gracias al miedo extendido en la comunidad, ante represalias bien reales, como grupos organizados y pagados constituidos similarmente a las “porras” de nuestra historia reciente, movilizados para amedrentar a quienes se atreven a salirse de la línea pautada por los rabiosos “combatientes por la libertad”, o sencillamente no pagar los derechos a su paz.

Esta república del miedo, donde medran la corrupción y el cohecho, donde gobiernan delincuentes y asesinos -no en potencia pero sí muy reales-, donde el principal mérito es seguir al malandro que ha hecho fortuna con el robo y la mentira, es el principal aporte de estos cubanos de origen y mercenarios de corazón a la sociedad norteamericana, lo cual mancha a toda la comunidad y avergüenza a nuestros hijos de sus raíces cubanas.

La esperanza de los tontos es que el tiempo y la naturaleza los hagan desaparecer, pero la simple bondad no acaba con la maldad, hay que poner fe, carne al hueso de la intención, músculo a la idea del triunfo. La forma de vencer a los malvados es nuestra propia virtud, la unión de los justos y la participación plena en la defensa de nuestra vida y la de nuestros hijos.

Ellos no son nosotros, son una enfermedad lógica de las sociedades, su lado oscuro y malvado, pero en las palabras del poeta, los sietemesinos permiten medrar a los malandros con la complicidad de su tibieza, sólo la voluntad de la esperanza podrá limpiar nuestras comunidades de los representantes plenos de esta república del miedo.

 

@reflexionfidel: Cuba, ¿País terrorista?

El jueves 30 de abril fue infortunado para Estados Unidos. Se le ocurrió ese día incluir a Cuba una vez más en la lista de países terroristas. Comprometidos como están con sus propios crímenes y mentiras, tal vez el propio Obama no podía deshacerse de ese enredo. Un hombre cuyo talento nadie niega, tiene que sentirse avergonzado de ese culto a las mentiras del imperio. Cincuenta años de terrorismo contra nuestra Patria salen a la luz en un instante.

¿Qué explicarles a los que conocen del hecho atroz de la voladura de un avión en pleno vuelo, con los pasajeros y la tripulación, de la participación de Estados Unidos en los hechos, del reclutamiento de Orlando Bosch y Posada Carriles, y del suministro de explosivos, fondos y la complicidad de los órganos de inteligencia y las autoridades de ese país? ¿Cómo explicar la campaña de terror que precedió y prosiguió a la invasión mercenaria de Girón, los ataques a nuestras costas, pueblos, naves de transporte y pesca, las acciones terroristas dentro y fuera de Estados Unidos? ¿Cómo explicar los cientos de planes frustrados de atentados contra la vida de dirigentes cubanos? ¿Qué decir de la introducción de virus como el del dengue hemorrágico, y la fiebre porcina que genéticamente ni siquiera existía en el hemisferio? No hago sino mencionar algunos de los actos de terror en que incurrió Estados Unidos, los cuales constan en los propios documentos desclasificados. ¿No le producen vergüenza estos hechos a la actual administración?

Sería interminable la lista de actividades repugnantes que podría enumerar.

A solicitud nuestra, Bruno Rodríguez, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, me envió las palabras textuales de la pregunta que le hizo un reportero de la France-Presse el 30 de abril y su contundente respuesta.

Rigoberto Díaz, de AFP: “Coincidiendo con los momentos finales de esta reunión y también sobre un tema que ha sido tratado en este evento, el Gobierno de Estados Unidos ha vuelto a incluir a Cuba en la lista de países que fomentan el terrorismo, junto con Sudán, Irán y Siria. Me gustaría tener su criterio sobre esto.”

Respuesta de Bruno:

“Nosotros no reconocemos ninguna autoridad política ni moral al Gobierno de EE.UU. para hacer lista alguna, en ningún tema, ni para ‘certificar’ buenas o malas conductas.

“El Gobierno de Bush fue ‘certificado’ por la opinión pública mundial como un gobierno violador del derecho internacional, agresivo, guerrerista, como un gobierno que tortura, como un gobierno responsable de ejecuciones extrajudiciales.

“Bush ha sido el único Presidente que se ha jactado en público, en el Congreso norteamericano, de haber realizado ejecuciones extrajudiciales, un gobierno que secuestró personas y las trasladó de manera ilegal, que creó cárceles secretas, que nadie sabe si todavía se mantienen, que creó un campo de concentración donde se tortura en la porción de territorio que usurpa a la República de Cuba.

“En materia de terrorismo, el Gobierno de los EE.UU. históricamente ha tenido un largo expediente de acciones de terrorismo de Estado, no sólo contra Cuba.

“En Estados Unidos se pasean libres Orlando Bosch y Posada Carriles, responsables de numerosos actos terroristas, incluida la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo. No se responde la solicitud de extradición de Venezuela con relación a Posada Carriles, a quien se juzga por cargos diversos, pero no como un connotado terrorista internacional.

“El Gobierno de Estados Unidos realizó un proceso amañado contra los cinco jóvenes luchadores antiterroristas cubanos que hoy permanecen como presos políticos en sus cárceles.

“El Gobierno de Estados Unidos ampara actos de terrorismo de Estado, cometidos por Israel, contra el pueblo palestino y los pueblos árabes. Guardó silencio ante los crímenes ocurridos en la Franja de Gaza.

“De manera que a Estados Unidos no habría que reconocerle la menor autoridad moral y yo, francamente, creo que nadie hace caso ni lee esos documentos, entre otras cosas, porque su autor es un delincuente internacional en muchos de los temas que critica.

“La posición de Cuba contra toda manifestación y forma de terrorismo, dondequiera que se cometa, contra cualquier Estado que se cometa, en cualquier forma que se realice, con cualquier propósito que se proclame, es clara y consistente con su actuación.

“Cuba ha sido víctima del terrorismo por muchos años y tiene una hoja de servicios totalmente limpia en esta materia. Jamás el territorio cubano se ha utilizado para organizar, financiar o ejecutar actos terroristas contra los Estados Unidos de América. El Departamento de Estado, que emite esos informes, no podría decir lo mismo.”

Esta declaración, emitida en la reunión de cancilleres del Movimiento de Países No Alineados, no es todavía muy conocida por la población, que ha recibido en estos días abundantes noticias de todo tipo. Si el Departamento de Estado desea discutir con

Bruno, existen suficientes elementos de juicio para sepultarlo con sus propias mentiras.

Fidel Castro Ruz
Mayo 2 de 2009
7 y 12 p.m.

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